
Querido Real Madrid, ¿qué te han hecho? Más bien, ¿quiénes te lo han hecho? Porque el qué lo tengo claro, pero en el quiénes dudo algo más. Te han herido en el orgullo. Y eso es malo y mucho. ¿Cuántas veces te dije que habría que rendir honores a aquella época de Modric, Kroos, Casemiro, Marcelo, Cristiano Ronaldo, Benzema, Carvajal, Casillas, Sergio Ramos, etc, que nos dieron tanta gloria y que la caída luego sería grande? Te lo dije muchas veces. Y lo dejé por escrito otras tantas. Maldita hemeroteca. Y llegaron las vacas flacas, por supuesto. El equipo no ha hecho una transición dulce como muchos creían que sería y el golpe de realidad ha sido duro. Muy duro. Y lo pagamos, como siempre y en todos los equipos, los aficionados. Y aquí empiezo a resolver los interrogantes. ¿Qué te han hecho? No cuidarte. Te han llenado el estómago hasta la saciedad y te han quitado el hambre. Y eso, al contrario de lo que muchos crean, es malo. Muy malo. Pues un estómago saciado jamás peleará por un plato como uno hambriento. ¿Que no ganamos esta Liga? ¡Que más da! ¡Venimos de ganar tres Champions! ¿Que nos eliminan de la Copa del Rey haciendo el ridículo? ¡Que más da! Mira todo lo que hemos ganado recientemente. Y eso va metiendo al club en una barrera de conformismo apoyado en el pasado que es mortal. Un equipo y un club serio tiene que seguir siempre hacia delante. Desde el minuto uno. ¿Que hemos metido un gol? A por otro. ¿Que hemos ganado un partido? A por el siguiente. ¿Que hemos ganado la Liga? A revalidarla. Eso es lo que debía haber hecho el Real Madrid en estos años aciagos.

Y no lo ha hecho. Y le han hecho daño, claro. Y mucho. Lo han dejado expuesto a su deriva y a las burlas del vecino. Y le han entregado las llaves del poder a quien peor puede gestionarlas: al vestuario. Y ahí sí tengo claro quién ha sido el culpable: el presidente. Don Florentino Pérez ha entregado la jerarquía a los jugadores y les ha consentido que hagan y deshagan a su antojo anteponiéndose al propio entrenador. Tras culminar con debacle la que debió ser la transición dulce que antes decía, primer año sin títulos, se iniciaba un nuevo proyecto ilusionante. Se habían ido incorporando piezas nuevas en los dos años previos y se iban encajando y engranando. La explosión de Vinicius, Arda Güler en la creación, Bellingham en la sala de mandos, Mbappé metiendo goles sin problema, Valverde al cerrojo, Courtois bajo los palos y una aparente calma. Todo falso. Se quiso iniciar una nueva era con Xabi Alonso, hombre de la casa, en el banquillo. Pintaba bien la nueva era. Pero los jugadores, con la aquiescencia del presidente que les hubo entregado ¿sin saberlo? el poder, se encargaron de arruinarlo en pocos meses. Y malcriar a un grupo de niñatos engreídos que no saben lo que representa el escudo es arruinar todo proyecto en cualquier empresa. Y así ha sido. Otra vez un añito en blanco y la afición comiéndose el marrón de ver la mala deriva del club. Poco se le ha pitado a los jugadores para los motivos que han dado. Poco. Muy poco. Pero menos aún al palco.

Dicho lo cual y como ésta situación, a mis cuarenta y tantos, la he vivido ya varias veces, sé que te recompondrás, querido Real Madrid. Fíjate que no me han gustado nunca las discordias internas, ni cuando se generan, ni, mucho menos, cuando se airean. Y cuando fue el entrenador José Mourinho hubo mil discordias e incluso división de la afición. Su legado fue ínfimo en sus tres años: una Liga, una Copa del Rey y una Supercopa de España. Fin. Y se fue dejando al Real Madrid a quince puntos del Barcelona en Liga, eliminado por el Borussia Dortmund en Champions jugando la vuelta en el Bernabéu (dejando a Karim Benzema en el banquillo -sin comentarios-) y perdiendo la Final de Copa en casa contra el Atlético de Madrid, Pero puso el punto en la i en muchísimas cuestiones y dejó sembradas unas semillas que germinaron adecuadamente y dieron muchos frutos. Muchos. Y ahora, tras casi una década y media y habiendo salido mal de todos los clubes donde ha ido estando y no haber ganado títulos gordos, vuelve al Real Madrid como solución. Ojo. Y lo refrendamos todos. ¿Por qué? Porque sabemos que tiene vara. Y que la usa. Y ahora mismo hace falta vara. Y mucha. No queda ni rastro de aquellas semillas ni de aquellos frutos. Y hace fala estopa y vara en el vestuario, en el banquillo y en el palco. En eso Mourinho es el mejor, el adecuado y el idóneo. Vuelve como algo más que un entrenador. Vuelve a entrenar al equipo y a ayudar al presidente, Florentino, recién reelegido de nuevo, por cierto, a enderezar el rumbo del club. Es un polémico, sí. Es necesario, también y mucho. Adelante, Don José.

Y desgranados los interrogantes de aquella en manera en cuanto al qué y al quién y analizada la trayectoria y el momento actual, queda por iniciar la contienda y retomar la senda correcta. Para eso hay que hacer un desembolso, una reestructuración, una aclaración de roles y determinar una jerarquía inamovible. Lo primero es que nada ni nadie está por encima del escudo. Ni Florentino, ni Mourinho, ni Vinicius, ni Mbappé, ni el utillero, ni la afición. Que esa es otra. Cuidadito con los gurús de las redes sociales generando discordias entre la propia afición, imponiendo criterios y repartiendo carnets de buen madridista a quien les ríe las gracias y/o les aplaude las milongas. ¡Cómo si no tuviéramos bastante ya con la prensa y sus mamandurrias como para que los gurús se dediquen a lo que se dedican! Hace falta autocrítica interna Y mucha. Pero, ¿qué es eso de azotar a sectores de la afición? Una cosa es hacer autocrítica del equipo y otra aprovechar tal ejercicio para apalizar a jugadores, técnicos y aficionados por no compartir los gustos personales propios. Luego vienen las facturas y las lloreras. No siembres y no recogerás. No menciones y no te mencionarán. En definitiva, ya ha empezado la revolución y con ella el volteo de la noria hacia el lugar que nos gusta. Ya sabemos qué y quiénes. Ya sabemos cómo y cuándo. Siéntense y revivan la historia. No es nueva. Simplemente, por estadística, se vienen tiempos grandes. Mal augurio para los antis. Y ya han llegado Florentino, Mourinho, Bernardo Silva, Konaté, Dumfries y Cucurella. Y faltan... Más los cracks mundiales con lo que ya contamos. Empieza el baile. ¡Hala Madrid!
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