¡El Madrid está de vuelta! ¡El Madrid está de vuelta! Y digo yo: ¿es que se había ido? El Real Madrid puede tener épocas mejores o peores, pero, irse, no se va nunca. Es algo que lo saben propios y ajenos y que tenga que estar yo explicándolo a estas alturas es una perogrullada. Pudo entender que la prensa deportiva sensacionalista use esas expresiones para resaltar sus titulares y vender más ejemplares (cada vez más a través de pinchazos cibernéticos que en papel), pero que gente a la que se le presume una cierta sapiencia los use y difunda no es de recibo. Cierto es que la propia afición sabe que un año sin ganar títulos es doloroso, pero de ahí a decir que el Real Madrid se ha marchado... Seamos sinceros. Todos. Seamos del equipo que seamos. ¿Cuánto tiempo creéis que suele estar el Madrid sin ganar títulos? Responded con franqueza. Poco. Por lo tanto, irse, no se va nunca. Puede presentar candidatura a campeón, una veces más sólida y otras veces más débil. Puede optar a más o menos. Puede tener más recorrido su aventura o menos. Pero, ¿irse? ¿Irse? En el sentido de no estar presente de una forma u otra, de no aspirar a nada, de no tener opción, de verse abocado a un fracaso que va en contra de su historia y de las estadísticas, no. Eso no. Eso no ocurre nunca. Y fijaros si se crea alarma que, esta temporada en la que el Real Madrid ya lleva disputados 14 partidos entre liga y champions, habiendo cosechado a la fecha 12 victorias y 2 derrotas hay quien dice que ¡el Madrid está de vuelta! ¿Estamos locos? ¿Cuándo se había ido?
Esto viene de que tras la última derrota, la que se sufrió ante el Atlético de Madrid, el club de Chamartín ha vuelto a encadenar varias victorias consecutivas, entre otras la de hace unos días contra el F.C. Barcelona o la tremenda remontada ante la Roma, partido que iba perdiendo el Madrid 3-1 en el minuto 80 y concluyó ganando 4-3 en el 90. Cosas que, históricamente, son "normales" en el club merengón, pero todavía hay quien cree que, entre medias, una derrota, un par de empates, una racha mala o una temporada vacía son que el Real Madrid se ha ido. Segunda vez que lo pregunto y no lo haré más: ¿Cuánto tiempo creéis que suele estar el Madrid sin ganar títulos? Al final cae alguno más pronto que tarde. Siempre. Insisto: que haya que explicar esto... Madre mía. El caso es que como no se ha ido nunca, ahí sigue. Jugando, ganando, luchando, sufriendo cuando hay que sufrir y sonriendo cuando hay que sonreír. Estos últimos partidos se han sacado adelante con garra, buen juego y compañerismo. Y en esa ecuación entra un nombre que, para bien o para mal, siempre es ruidoso y molesto: Vinicius. Y aquí sí es cierto que se ha ido. Más bien que lo han echado. Hizo una de las suyas en un partido y esta vez conllevó cuatro partidos de sanción. Ojo. Al Madrid le ha venido bien. Y mucho. Porque este jugador que en su día mereció el Balón de Oro y la mafia futbolística se lo robó, otro día podemos hablar de ello, pero fue así y lo sabéis, desde que mereció tal premio -decía- y finalmente no lo ganó, no da pie con bola, literalmente. Y si a ello sumamos que su cabeza está amueblada de aquella manera, obtenemos lo previsible: de ser un jugadorazo ha pasado a ser un estorbo. Una pena, pero eso así.
No me sirven los llantos acompañados de la consabida frasecita "¡con todo lo que nos ha dado!". No. Nada ni nadie por encima del escudo. Hay muchos jugadores, muchísimos, que nos dieron mucho más que él y no se tuvo (ni se tiene) piedad con ellos a pesar de "todo lo que nos ha dado" cada uno de ellos. Vinicius no está. Y para mí mejor que no esté. No me escondo. No lo aguanto ya más. No hace nada ni en el campo ni fuera. Cada vez que juega nos genera problemas. O bien no defiende y eso anula la faceta en ataque de su compañero de banda, en este caso Cucurella o Álvaro Carreras, o no hace ni un triste regate no aportando nada en ataque y desperdiciando ocasiones. O pierde mil balones y deambula andando por el campo como si la cosa no fuera con él y jugamos, a efectos prácticos, con uno menos. O se dedica a encararse con los rivales y la grada y a estar más pendiente de silbidos, comentarios y cánticos que de lo que ocurre en el terreno de juego. O perjudica la imagen del club con sus acciones de niñato malcriado que cree ser el santo que manda más que Dios. Por ello no me extraña que ciertos medios y aficionados unan sendas ideas (ninguna real): que el Madrid está de vuelta y que Vinicius se ha ido. De lo que ha habido, habrá. Y ni el Madrid ha vuelto de nada (pues nunca se fue) ni Vinicius se ha ido (puesto que está y, ojalá vuelva deportivamente al nivel que demostró tener). Lo que es innegable, transparente, cristalino y demostrado es que el Real Madrid, en este tiempo, sin Vinicius juega mejor. A ver cómo resuelve Mourinho la ecuación, porque las matemáticas ahora mismo son complejas y tienen un resultado: Yan Diomandé.









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