jueves, 16 de marzo de 2023

ALICE, AGENCIA DE CONTRATACIÓN

Pongámonos a media mañana de un sábado cualquiera de Cuaresma. Estoy tranquilo en casa prestándome a la aspiradora, los recados y la mente puesta en qué hacer en los fogones llegado el mediodía. De pronto mi móvil recibe un whatsapp que dice "¡Hola, encantado de conocerte! Soy Alice de la agencia de contratación". No sé si podréis adivinar lo que vino después pero ya os adelanto que siendo abogado de profesión y estando los delitos informáticos a la orden del día, fue divertido. Veo a menudo en los tribunales delitos de estafa y suplantación de identidad que comienzan siempre con un alegre mensaje como el que me llegó al teléfono, por lo que al recibirlo y saber de los derroteros y quehaceres de las personas que se ocultan tras esos números pensé: Alice, no sabes dónde te has metido... En el acto dejé la aspiradora, me senté en el sofá y me dispuse a contestar debidamente el mensaje y a pasar un rato entretenido. Estafarme no me iban a estafar y reírme me iba a reír. Fue maravilloso el destino haciendo que el mensajito inicial de la conversación me llegase a mí y no a cualquiera que se deje embaucar por estas prácticas delictivas que ofertan trabajo rápido, fácil y con curiosa remuneración a cambio de que se les indiquen datos personales con los que, una vez obtenidos, se acaba la conversación y te dejan la cuenta corriente a cero o bien, a tu nombre, contratan productos y servicios siéndote luego las deudas reclamadas a ti. Mi querida Alice, elegiste mal destinatario... Y no descarto escribirte yo algún sábado, a media mañana también, para decirte "¡Hola, encantado de conocerte! Soy Anthony de la agencia de contratación". Así veo por dónde sales si cambiamos los papeles, ¿qué te parece? Seguramente no seas tan cordial como yo lo fui, pero te haré entender lo molesta que puedes llegar a ser para quien caiga en tus triquiñuelas. No lo dudes.

En fin, suspiré, sonreí y contesté el whatsapp educadamente y sin mareos. "Hola, Alice. ¿Quieres un pacharán?". Ya os podéis hacer a la idea de cómo iba a ser la charla que tendría con ella... Ni corta ni perezosa ella sigue a lo suyo y me hace la propuesta de trabajo. "¿Está interesado en un empleo a tiempo parcial o a tiempo completo? Actualmente tenemos trabajos de medio tiempo/tiempo completo. Jornada completa: 800€-1500€ por semana. Jornada parcial: 50€-60€ la hora. Ofrecemos puestos desde el nivel inicial hasta la alta dirección ¿Estás interesado?". Ni puñetero caso a mi invitación a pacharán. ¡Hay que ver! Continué con calma la charla y le contesté acerca de mi interés, a lo que ella, más interesada que yo, me envió un número de teléfono y me dijo que era el contacto del Departamento de Recursos Humanos. ¡Genial! Me recosté en el sofá y comencé a hablar con ella seriamente, sin titubeos, con informaciones precisas, concisas, trascendentales y directas. Y no sé por qué, Alice, súbitamente, dejó de contestar a mis whatsapp. No lo comprendo, de verdad. Os dejo las capturas de pantalla de la conversación a ver si entendéis vosotros el motivo. Jamás le dije términos malsonantes, ni usé un vocabulario inapropiado, ni nada de nada. Guardé íntegramente la compostura y la traté con afecto. Tanto que podríamos haber tenido un idilio y todo. Le regalé mi tiempo y le escribí con cariño, pero se ve que advirtió pronto que la agencia de contratación, por lo que fuera, no contaría conmigo. ¡Una pena! Creo sinceramente que les habría dado caché y glamour. Alice, si quieres echamos otra parrafada. Hay muchas cosas que se me quedaron por decir. Bueno, os dejo la conversación a vosotros, queridos lectores. Ya me diréis...


Y así quedó la cosa. Lástima que Alice no quisiera entrar al juego y quitarse la careta. Estafarme no me habría estafado, pero lo mismo habíamos terminado de botellines juntos (aunque fuesen virtuales) brindando por su agencia y sabiendo si era Alice, Alica o Alico. ¡Anda con Dios, Amparito!, como diría mi abuela. Vete por la sombra y cuando esté servidor un sábado en sus ajetreos domésticos, déjalo en paz que bastante tiene con la aspiradora y los fogones como para que le toquen los... whatsapp.

martes, 7 de marzo de 2023

LEYENDA DE LA LÁMPARA DEL CAMARÍN

Mi querida Ciudad Real, tan denostada por muchos (incluso de sus habitantes), siempre encuentra en mí un fiel bastión de acérrima defensa. Y es que no hay nada mejor que repeler a bofetones de cultura los agravios directos o comparativos que son puestos de manifiesto por quienes no solamente son estultos, sino que lo demuestran con sus actos. Yo hago gala de orgullo manchego y de ser habitante de la capital de La Mancha porque tengo y tiene motivos para ello. Sí, los tiene. Ciudad Real esconde mucho más de lo poco que se conoce y nos corresponde a quienes lo sabemos el enseñarlo y demostrarlo, por lo que, si tengo oportunidad, lo hago. Y, claro, no es que vaya yo por la calle dando lecciones de nada a todo aquel que se me cruce, pero si estoy tranquilamente dialogando y me viene el necio de turno, sin que le haya pedido opinión, a decirme que Ciudad Real no tiene nada que ver o descubrir, no es que a la vez que respiro hondo y pienso que tiene que haber de todo en la viña del Señor, sonría y le hable efeméride por efeméride de las fechas que todo culipardo ha de conocer al dedillo, como son 1088, 1255 y 1420, sino que, bajo el esbozo de mis comisuras, por el bien de esta tierra nuestra y de la incultura de mi interlocutor, le digo "voy a contarte algo" y felizmente le abro los ojos con detalles, historias, lugares o leyendas que desconoce, de modo tal que, a la par que quizás ya vea Ciudad Real o alguno de sus rincones de otro modo, me quedo satisfecho de repeler la afrenta no con mamporros (que ganas no me faltan) sino con datos, manera ésta que siempre es más dulce y, en verdad, más reconfortante, si bien, me mantengo en que al tonto de turno, un guantazo, de vez en cuando, no lo pone en el camino pero lo pone a andar. Vamos, que mi alma de manchego, ciudadrealeño y pandorgo aguanta pocas tonterías acerca de esta muy noble y leal villa de reyes.

Traigo en esta ocasión una leyenda que conté hace poco a una persona que me dijo que quería saber más acerca de Ciudad Real. Y me encantó oír eso porque ya denotaba que en Ciudad Real había cosas pero él quería saber más. Y cuando nos dice eso alguien de fuera a los que amamos nuestra ciudad, nos alegra. Nos alegra mucho. Evidentemente yo no voy a descubrir novedad alguna puesto que todo lo que yo sé me ha sido descubierto a mí. Lo único que hago es compartir lo que sé y hay quien sabe mucho más que yo. De hecho, la leyenda que hoy vengo a contar fijo que ya ha sido escrita varias veces tiempo atrás por otras personas. De esta manera, simplemente mantendré encendida la mecha que otros prendieron y eso ya es mucho pues mantiene en actualidad lo ocurrido en el pasado. Yo conocí acerca de la existencia de la leyenda a través de mi padre quien me decía que la había oído y leído y, más recientemente, de boca de Raquel Méndez, guía turística, quien en una de sus visitas guiadas la contó a los presentes con todo detalle. Por mucho que creamos que sabemos mucho de algo, siempre cabe aprender un poco más. Por eso me apunté a hacer una visita guiada en mi ciudad natal y, efectivamente, aprendí cosas que ignoraba. Os lo recomiendo a todos. Y ahora ya os dejo con la leyenda en sí... Espero que la disfrutéis.

La leyenda de la lámpara del Camarín aparece reflejada en una sección llamada "Historia y Arte" que correspondía al periódico "El Heraldo de La Mancha". La narró el cronista Don Emilio Bernabéu quien muchas cosas antiguas sabía de Ciudad Real. También puede encontrarse en la novela "Los días y las noches en la Casa Grande" del autor Don Juan Martín-Mora Haba, editada en el año 2013 por Éride Ediciones. La leyenda se sitúa en el año 1484, en plena época de la Inquisición en la capital manchega, donde hubo Tribunal del Santo Oficio entre 1483 y 1485. Debemos ubicarnos en esa época, al final de la calle Camarín, prácticamente a los pies de la ventana de la Virgen, en una fría noche en la que soplaba el viento huracanado y el único testigo de la historia de amor y muerte que allí ocurrió entre Isabel, Hernán y el hijo del judío Samuel, fue el farolillo existente en la reja del Camarín de la Virgen del Prado. De ahí el nombre que se le dio: "Leyenda de la lámpara del Camarín". Dice literalmente así:

"Ella era una belleza rubia, con trenzas de oro y ojos negros. Prestancia y cuerpo de escultura griega. Hablar dulce, timidez de doncella honesta y bondad de mujer fervorosa y creyente. Vivía con su padre, ministro-familiar de la Inquisición, en una casa de la calle Azucena; frontera a la del Prado. Desde su ventana, mientras esperaba al galán con el que contraería pronto matrimonio, veía la lámpara del Camarín de la Virgen del Prado; cuya débil luz, unida a la del fanal de la otra esquina, apenas servían para mitigar la lobreguez de las noches.

Isabel, tras la reja, esperaba a su Hernán. Era éste un mozo esbelto y arriscado, fijodalgo ya famoso en la guerra contra el moro alpujarreño, cristiano “viejo”, pese a su juventud, porque de progenie fervorosa y creyente provenía el galán. Ya estaban los padres, el inquisidor y el hidalgo, muy conformes en el matrimonio de la enamorada pareja, ceremonia que habría de celebrarse al día siguiente. Aquella era la última noche del noviazgo feliz, solamente ensombrecido por la intromisión de un pretendiente tenaz, cristiano “nuevo”, como hijo del acaudalado Samuel, hebreo recalcitrante y odiado por su fama de usurero, pero bien repletas sus arcas de cornados y doblones áureos. Mas el rico heredero, rechazado una vez y otra por la bella Isabel, había jurado matar a Hernán, antes que verlo unido a la hija del inquisidor.

Por la calle de la Virgen –ahora del Camarín- avanza confiado, erguida la figura, el joven Hernán Gómez de Rel. Se emboza con capa carmesí, ciñe su cabeza sombrero de blanca pluma y su diestra empuña la cruz de la espada. Ruge el viento en la noche lóbrega. Hernán va en busca de su idolatrada Isabel, que le espera, ya impaciente, tras la ventana.

De súbito, se apaga el farolillo que pende de la reja del Camarín de la Virgen. Una sombra surge, traidora, y acomete por la espalda al hidalgo galán. En el silencio de la noche resuena un grito de dolor y de muerte. Isabel lo ha reconocido y cae desmayada. Por la calle en tinieblas, un bulto envuelto en luenga capa huye raudo.

Allí quedó el cadáver del joven Hernán, impunemente asesinado la noche víspera de su boda. Y como único recuerdo, la lámpara de la Virgen que alumbraba mitigando tristemente la penumbra del tétrico lugar...".

Podemos entender que nos deja de legado la leyenda que la historia que ocurrió a los pies del Camarín de la Virgen del Prado, si bien fue a oscuras por haberse apagado por el viento el farolillo que había en la reja y no poder nadie dar fe de quien produjo la muerte de Hernán, salvo la propia lámpara que allí se encontraba, no escapó a los ojos de la Patrona, quien todo lo ve sin necesidad de luz. Hoy en día ya no existe aquella lámpara del Camarín, estando escoltada la ventana de la Virgen por dos faroles de forja, los cuales, si hablasen, también podrían contar muchas historias, leyendas y anécdotas de uno de los rincones más mágicos de Ciudad Real. Espero que hayáis disfrutado de esta leyenda si no la conocíais y cuando paséis por el Prado, tras el altar mayor de la Catedral, en plena calle, os acordéis de Hernán e Isabel, cuyo amor allí mismo se truncó bajo la lámpara del Camarín...

viernes, 17 de febrero de 2023

UN POQUITO DE FÚTBOL, ¿NO?

Creo que ya tocaba. Hace tiempo que no dedico unas líneas al peloto (como dicen los argentinos) y es el momento. Siempre, cuando escribo acerca de mi versión futbolera, lo hago tanto en las buenas rachas como en las malas y, ahora, el Real Madrid no sé si está en buena o en mala porque en la liga ha dejado escapar puntos muy valiosos y, paralelamente, se ha proclamado de nuevo (y ya van ocho veces) Campeón del Mundo. Así es que sí, toca dedicar unas líneas al deporte rey. Sí. Toca eso, hacer autocrítica de los errores que viene cometiendo el club y darle en los morros a los antis que siempre los hay y no aprenden. Si eres uno de ellos, detén aquí tu lectura, pues avisado estás de que vas a llevar cuatro verdades que te bajen de tu nube de necedad de la que haces gala cada vez que abres la boca o escribes en las redes sociales buscando lana. Si te dedicases a hablar de tu equipo en vez de a criticar al rival no saldrías trasquilado. Pero, claro, la envidia y el odio son lo que tienen. Y sabemos bien todos que una cosa es el pique sano y el hacer chuflas sobre el rival y otra cosa es meter la pata con conocimiento. Y como esto último gusta a muchos estultos, vaya por delante, como ya he dicho, el aviso de que aquí encontrarán bozal a sus ladridos desmedidos y fuera de lugar con la misma agresividad que alegría ponen en sus malintencionadas imbecilidades. Más claro no lo puedo decir. Y antes de sacar la vara de avellano, procedo a mirarme el ombligo que hay mucho fondo que tratar.

Caminaba el Real Madrid alegremente por la competición doméstica hasta que, como en otras ocasiones, decide poner fin a tan dulce transitar sin saber por qué. Parece que es, incluso, costumbre. Siempre tratamos los madridistas de buscar la explicación o la excusa para tal trance, pero ya hemos barajado todas las posibilidades y no hay solución. Es que la plantilla está saciada de títulos. No. Es que la plantilla aún no ha ganado nada y con tanta presión fallan. No. Es que el equipo está viejo. No. Es que el equipo es muy nuevo. No. Vamos que no, no y no. Nos ha pasado varias veces y de todos los colores, así es que no cabe réplica alguna. Parece que nos gusta complicar la situación cuanto más a favor la tenemos. Y que nos peguen un bofetón de realidad y un baño de humildad, cositas que siempre vienen bien, todo sea dicho. Pues en esas estábamos tan contentos pensando que la presente campaña de liga sería nuestra, cuando de pronto nos encontramos a ocho puntos del líder y con un guantazo deportivo en la final de la Supercopa de España a manos del eterno rival. ¿A cuento de qué? ¿Qué ha pasado? Parece que al Real Madrid no le gusta lo fácil nunca. ¿Que jugamos con un rival de categorías inferiores y debería ser un triunfo fácil? Pues empezamos perdiendo y nos obligamos a remontar. ¿Que vamos líderes de la liga con un colchoncito majo? Pues encadenamos tres empates y un par de derrotas y tiramos por la borda todo. Y así. Es incomprensible pero así es el Real Madrid. Y, ojo, al final los títulos llegan. No lo olvidéis. Pero que los madridistas debemos hacernos mirar eso, también. Hay que auto exigir y prefiero que nos tapen la boca los propios jugadores a que lo hagan los rivales. Hay que barrer la casa, ¿eh? Seamos serios. De eso no tiene culpa nadie salvo nosotros.

Sentado lo anterior y teniendo muy presente que veo complicadísimo ganar la liga esta temporada por la distancia que hemos regalado (y ha sabido ganar) el Barcelona, no puedo pasar por alto que hemos vuelto a ganar el Mundialito de Clubes. Contra el Al-Hilal, sí, contra ese equipo prácticamente desconocido y que tanta risa genera en el "Tristóbal de Escoria" de turno, sus palmeros y los antis que pululan en las redes. Sin embargo, ocurre que para ser Campeones del Mundo (y esto lo obvian esa caterva de ignorantes, envidiosos, imbéciles y perdedores que quieren quitar mérito al trofeo) hay que haber ganado la Champions League. Es muy fácil golear al Al-Hilal, dicen. Claro, hacedlo vosotros. Ganad la champions primero. Ganadla como lo hizo el Real Madrid. Eliminando a los más grandes de Europa y del modo que lo hizo. No tendría ni que recordar esto a estas alturas pero a ese manojo de estúpidos hay que darles de bruces con la realidad siempre. El Madrid eliminó al Paris Saint Germain, al Chelsea, al Manchester City y al Liverpool. Una trayectoria sufridísima y con remontadas. ¿Lo hizo el Barça? ¿Lo hizo el Atleti? ¿Lo hizo el Sevilla? ¿Lo hizo el Conquense? No. Pues chitón. A la "europalí" (o a vuestro corrito de romería) que es lo vuestro y a ver cómo el Madrid levanta la champions, se clasifica así para el Mundialito de Clubes, gana sus partidos en tal competición y levanta por octava vez la copa del mundo. Sí, contra el Al-Hilal. Ya sabéis la ruta a seguir para llegar a ello. Sé que es más sencillo escupir bilis y ponerse la venda en los ojos pero ya estoy yo para daros un almax y unas gafitas para ver la realidad. Ocho veces campeones del mundo. Empatadlo.

Y cuando lo empatéis venís luego a contarlo y a decir que es fácil golear a un equipillo para ganar el mundialito, pandilla de cafres. Que digo yo que es más fácil y bonito sacar pecho con los triunfos propios que vivir agazapado mirando de reojo (en vuestro caso, directamente) al rival para decir si deja o no de hacer o deshacer. En mi caso, hablo de mí, cuando el Madrid va mal estoy calladito y cuando el Madrid gana lo celebro. Lo que, paralelamente, hagan o deshagan vuestros clubes me la trae al pairo. Eso sí, a todos aquellos mamandurrias que están siempre ejerciendo de anti lo suyo en vez de pro lo suyo, les caliento los hocicos y con razón. Y eso es señorío. Saber cuando callar y saber cuando hablar. No venga nadie a decirme que he soltado muchos calificativos y epítetos y eso no es señorío. No. En la victoria no me acuerdo de vosotros y al acordaros vosotros de mí es cuando ya saco la vara a paseo. Por imbéciles. Ya os lo he dicho. Los señores vestimos zapatos y si nos pisan un pie sabemos dar patadas. Cuando el Barça nos pegó un baile en la Supercopa de España fui el primero en reconocerlo y callar. Y ya hubo colchoneros metepatas hablando de lo que ni les va, ni les viene. No entré en su juego. Cuando hemos ganado el Mundialito ni los he mentado, ni a unos ni a otros, pero ellos solitos ya han venido a opinar en corral ajeno y a decir que si contra el Al-Hilal, que si es una copita menor, que si es muy sencillo, etc, obviando, como antes decía, lo que hay que ganar para llegar ahí y metiéndose donde no los llaman. Son entrañables. E imbéciles. Imbéciles también. Así es que todo aquel que se haya visto reflejado en estas líneas que vuelva al principio donde avisé que si era uno de esos antis detuviese su lectura. Si no lo ha hecho, confirmado queda, es imbécil. De manual. Ale, a rebuznar a otro lado que yo, mientras reconozco que el Real ha tirado la liga y es reprochable, sigo celebrando que es Campeón del Mundo. Suerte en vuestra andadura de champions... ¡Ah! ¿Que no...? En fin, para perder algo hay que jugarlo. Y para ganarlo, también. ¡Hala Madrid!

lunes, 23 de enero de 2023

REY MELCHOR

Por tradición, costumbre, pacto, repetición o alguna de esas normativas no escritas y que los años tienen a bien de respetar, cosa que, sea la que sea, yo ignoro, ocurre que quien viene siendo Pandorgo de hogaño, tiene la fortuna de ser el Rey Melchor en la Cabalgata de Reyes Magos de su año durante el cargo. Y como la costumbre hace ley y la ley está para cumplirse, sumado a que el último 31 de Julio fui nombrado pandorgo y el pasado 5 de Enero era la cabalgata de mi año como tal, tuve la dicha de hacer de Rey Melchor. Y puedo decir que junto con el día de la Pandorga es el día que más he disfrutado en lo que va de "pandorgato". Si de por sí ya me encantan las actividades con y para niños, pues son nuestro futuro, la emoción que me daba estar junto a ellos y verles brillar la mirada era enorme. ¡Qué suerte la mía! Y, además, visitar las residencias de nuestros mayores y acercarles un poquito de cariño y magia en un día tan especial fue también maravilloso. Si nuestros pequeños son nuestro futuro, nuestros mayores son nuestro origen y nuestra génesis. Y a ellos debemos de dónde venimos y lo que somos. Tanto unos como otros se merecen todo. No olvidéis nunca que nosotros fuimos niños y seremos mayores. El día 5 de Enero de 2023, por muchas cosas, jamás lo olvidaré. Lo viví apasionadamente y entregado total a mi papel. Simplemente los segundos que pude estar con mi hija Claudia sin que se diese cuenta de nada ya merecieron la pena y volvería a repetir sólo por ello todas las horas que estuve repartiendo, del mejor modo que se me dejó, supe y pude, alegría e ilusión.

Me puse por primera vez las vestiduras el día 3 de Enero para grabar un pequeña noticia para la televisión local. Ese día no había niños ni ancianos pero la responsabilidad y los nervios si estaban presentes. Había que meterse ya en el papel y que saliera en antena que Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente ya estaban en Ciudad Real. ¡Ojo! Esa noticia podía verla cualquier niño o niña por lo que la precaución debía ser siempre extrema. Matizo que aquí, en el Rincón, puedo narrar todo ello con libertad pues no gozo entre los lectores de ningún menor que ignore el secreto mejor guardado del mundo por toda la sociedad, cosa que me fascina y enternece año tras año, pues demuestra que los sentimientos de los niños son capaces de unirnos a todos. Dicho esto, continúo con las tareas que desarrollé. Todas las prendas que debía usar esos días eran (por orden de puesta sobre mi vestimenta consistente en pantalón, camisa y jersey): pantalón bombacho de color dorado, casulla larga de Damasco color rojizo-naranja con detalles y pasamanería plateada, cinturón real con pedrería, chaleco beis con detalles en rojo, capa larga anaranjada de Damasco, capelina-pecherín real de sobre capa con pedrería, barba blanca, peluca blanca, corona real y guantes marrón claro de cuero vuelto. Mientras las he ido tecleando he recordando el ponérmelas una por una (siempre con ayuda necesaria) y me ha invadido una mezcla de alegría y nervios similar a la que viví en aquellos momentos tan preciosos. La primera prueba salió bien pues algunos conocidos ni viendo instantáneas de aquel día me reconocían.

Amaneció el día 4 de Enero y los Tres Reyes Magos fuimos a someternos, seguramente, a la mayor prueba de fuego que podríamos someternos, a dos emisoras de radio en cuyo estudio nos esperaban los mayores protagonistas de los sueños, la ilusión y la magia: los niños. Ver la inocencia de sus caras cuando aparecimos allí es indescriptible. Y ver las nuestras tras los postizos y los maquillajes también lo sería cuando nos preguntaban cosas como que si estábamos casados, cuántos hijos teníamos, cómo se llamaban nuestros camellos, cuál es nuestro equipo de fútbol o que si nos gusta bailar. ¡En menudo apuro te meten los pequeños! La tensión que pasé en aquellos ratos que para mí se quede. No quería que descubrieran absolutamente nada, ni que lo sospechasen si quiera, porque, los niños, son niños pero no tontos. A la salida ya me dijo uno: "No sois los mismos reyes que venís al cole, no sé si sois los de verdad. Mira, te mando un corazón (mientras hacía la forma con sus manos), cuando me veas en la cabalgata me lo devuelves y así sabré si sois los buenos...". 

Desde ese momento estuve rezando por ver a ese niño en la cabalgata al día siguiente y darle el mejor regalo: un pellizco de creencia en la magia eterna. Sería pura casualidad si lo lograse, pues con las calles llenas de gente, un montón de voces llamándome y la visión tan limitada que me dejaban la peluca y la barba, puestas así adrede para tapar todo lo posible de mi rostro salvo lo estrictísimamente necesario, sería casi imposible que ocurriera. Y como los Reyes Magos son en verdad magos y mágicos, lo vi. Ocurrió. Y voy a contarlo como antesala y resumen de todos los momentos preciosos que me acaecieron siendo Rey Mago en la tarde noche del 5 de Enero de 2023, fecha imborrable ya del diario de mi vida. Me miraba seriamente. Lo señalé e hice un corazón con las manos, idéntico al que él me había hecho en las instalaciones de la radio. Le guiñé un ojo y le tiré un beso. El niño abrió mucho, mucho, mucho los ojos y se abrazó a su padre. ¡¡Papá!! ¡Es el de verdad! ¡Melchor me ha devuelto el corazón! En ese momento, sería porque se me metieron pelos de la peluca en los ojos, porque soy un sensiblón o porque se había hecho realidad la magia, lloré. Lloré y sonreí a la vez. Y me acordé de mi niñez viendo a los Reyes Magos de la mano de mi abuelo. Fue sólo uno de los cientos de detalles maravillosos que viví durante el día más esperado por los niños. ¡Qué experiencia más bonita!

Llegó el día 5 de Enero esperado y soñado. La jornada sería larga pues por la mañana visitaríamos todas las Residencias de Ancianos de Ciudad Real y el Hospital General. Y por la tarde tendría lugar la Cabalgata en la que cientos de niños aguardaban nuestra presencia. Y era el Rey Melchor. Se dice pronto, pero para mí la presión era grande. Tras llevar todo el año anterior quitándome la manía de morderme las uñas, antes de las diez de la mañana de ese día ya no me quedaba ninguna. Me acompañarían esta vez los Pajes Reales. Tuve la fortuna de tener cuatro y que fueran los mejores: Gemma (mi mujer y quien todos estos embolados me aguanta), mi amigo Narciso (hermano que la naturaleza no me dio y la vida me regaló, ¿cuántas veces habíamos hablado de este día?), María del Hierro (la Dulcinea de hogaño con la que tan bien me entiendo y congenio) y Daniel Rodríguez (amigo de María y ya amigo mío por su buen hacer y su derroche de alegría por donde va). Por la mañana fuimos siempre juntos el Rey Melchor y tres pajes (María, Narci y Dani) y por la tarde, en la carroza real, ya estuvieron los cuatro. Hubo momentos bellísimos como el que antes contaba del niño y el corazón con las manos. Y momentos durísimos. Muy duros. Pero tanto los abuelitos enfermos como los niños hospitalizados, merecen siempre y antes que nadie la visita de Melchor, Gaspar y Baltasar. Las caras de sus familiares, padres y madres no las olvidaré jamás. De verdad no somos conscientes de lo bienaventurados que somos los que tenemos salud. Cuando volví a casa tras todo ello y me liberé de nervios y tensión, abracé a mi hija y le di mil besos. Se  disponía a saborear la noche más mágica del año y me contó que había visto a los Reyes Magos y que Melchor le hizo caricias y se hicieron fotos juntos pero que era muy tímido porque ni siquiera le dijo hola. Suspiré, sonreí y le dije "¡Vaya con el Rey Melchor!".

sábado, 31 de diciembre de 2022

GRACIAS, 2022. ¡GRACIAS!

No sé por dónde empezar. Tal es el cúmulo de sentimientos que rondan por mi interior ahora mismo. Recuerdo como hace dos años justos despedía al 2020 con una patada. Me trajo el susodicho, pandemia aparte (que ya es grave), lo peor en sueños frustrados y un duro golpe familiar. Me dio donde más duele: en la privación de la vida común. A mí que me encanta la vida social y los eventos que aúnan risas sanas y tarros de recuerdos me dejó tocado. Lo bueno es que ya es historia y este año ha sido espectacular. Ya recuperé sensaciones en el año 2021 y justo por estas fechas, hace doce meses, aquí el que suscribe, encerrado en casa durante diez días por haberme contagiado de coronavirus, entre décimas de fiebre y tos, ya barruntaba que el año nuevo que iba a llegar podía ser grande. Y lo ha sido. Mucho. En Enero empezó todo con interrogantes pero no igual que el año anterior. Una vez que la luz entre por la rendija se va agrandando. Para Febrero, en Carnaval, ya se acabó la obligatoriedad de las mascarillas en exteriores y la normalidad comenzó a esbozar una tímida sonrisa. Poco después, en el mes de Marzo y aunque todavía con mascarillas puestas por el privilegiado lugar que ocupa nuestra forma de trabajar, hombro con hombro, los peones de la fe volvimos a desempolvar los costales y a desarrollar el oficio más bonito del mundo: ser costaleros. Vernos debajo de los pasos tras los dos años previos, en los que el Domingo de Ramos en vez de ser un estallido de júbilo lo era de lágrimas, fue una alegría enorme y el pistoletazo de salida a lo que estaba por llegar. Por si fuera poco, me nombraron pregonero en el Acto de Exaltación a la Saeta de la vecina localidad de Miguelturra. Otro regalo de este maravilloso año que hoy termina. Tuvimos una Semana Santa preciosa de reencuentro de emociones y se llenaron las calles y nuestras almas de ese incienso que tanto anhelamos. Simplemente con ese titubeante arranque que poco a poco iba cuajando, ya habría dado las gracias a este año, creo, por haberme devuelto tanto. Más aún cuando me permitió, al fin, volver a mi querida Sevilla y contemplar como se derrama la Esperanza.

Cayendo hojas del calendario volvieron también las fiestas de Primavera y entre ellas la Feria de Abril y  el mes de María. Un Mayo florido y hermoso como dice el refrán. Los trajeron de vuelta las romerías y lo que ellas conllevan en todos los sentidos. ¿Puede haber algo más tradicional que revivir las costumbres arraigadas de la tierra? Y en esas estábamos cuando di el paso que tanto había imaginado durante años: presentar mi candidatura a Pandorgo avalado por mi querida Agrupación Musical Santo Tomás de Villanueva. El resto ya lo sabéis... El día 17 de Junio de este (para mí) inolvidable año 2022, en la comida de elección que anualmente celebran ese puñado de hombres buenos guardianes de la tradición, salí escogido como candidato a pandorgo y se desbordaron en mi interior un sinfín de sentimientos que por más que me empeñase no lograría plasmar. Entre nervios y enhorabuenas se llegó al ecuador del almanaque y la canícula volvió a La Mancha. De Virgen a Virgen es cuando más calor hace en esta tierra: del Carmen al Prado. Y justo entremedias de esos marcados, días 16 de Julio y 15 de Agosto, atinaron los ciudadrealeños de antaño, a fija la fiesta de la Pandorga. Un precioso día 31 del séptimo mes del año, en la Plaza Mayor de mi localidad natal, rodeado de familia y amigos y con un balcón celestial prendido entre la calle Calatrava y el Barrio de los Remedios, fui proclamado Pandorgo por el pueblo de Ciudad Real a través del Ayuntamiento. Me tiembla el corazón todavía al recordar esos momentos...

Quiso la Morena del Prado el mejor regreso posible y así lo fue. Las Ferias y Fiestas en su honor no pudieron ser mejores. De vuelta los conciertos, el Baile del Vermú, los Mahouñaneos por las calles, y doblando campanas y con la ciudad entregada volvió la Patrona a las calles. Tuve la dicha de estar en la bajada del Camarín y salir en sus dos procesiones, como infinidad de veces soñé, atravesando la puerta principal de la Catedral junto a Ella, siendo Pandorgo, con mi mujer asida de un brazo y mi hija de la mano. ¡Qué repeluco me invade al contemplar esa imagen! Así consumí un buen racimo de días grandes, de los que hace un vino interno que mejora con la memoria. Y llegó Septiembre y 2022 siguió regalándome dulzura y renglones de recuerdos bellos. Inició dicho mes con una excursión a las Cortes Generales seguida de la participación en el récord guinness del pisto más grande del mundo. Continuó con unos días de escapada a Pamplona y alrededores y terminó con la tradicional visita al Cristo de Urda. Nada mal, oigan. Octubre volvió a calzarme las botas y a hacerme seguir flechas amarillas en el Camino de Santiago. ¡¿Cuánto podrá gustarme ponerme la mochila y patear la Ruta Jacobea?! Fueron apenas cien kilómetros pero me dieron la inyección de satisfacción que siempre me da recorrer ese sendero de la vida. ¡Noviembre! Bendito mes. Entra por los Santos y se por San Andrés. De todo hubo. Unos días en los que empieza a confundirse el otoño con el invierno se llenaron de colores entre pañuelos de hierbas y actividades benéficas para los más necesitados de la ciudad. Los Pandorgos hacemos muchas más obras de caridad de las que se conocen y se creen. Y para cerrar este precioso año 2022, ¿qué deciros de este Diciembre que hoy concluye? De principio a fin ha sido un último mes plagado de momentos bonitos en los que he disfrutado mucho con los más cercanos. Pero mucho. Y no me cansaré de decirlo cada vez que me sonrojáis con un "¡Qué grande eres!" No, yo no soy grande. Vosotros me hacéis grande. Gracias a vosotros, familia y amigos, soy lo que soy.

Así es que sí. Muchas gracias, 2022, por todo. Gracias de corazón. De verdad me da rabia que te marches porque serás inigualable y me has dado nada más que motivos de alegría. Me has devuelto la vida que nos robó aquella primavera de 2020 plenamente. Carnaval, Semana Santa, Romerías, Verbenas, Glorias, Ferias, Fiestas, Tradiciones, Costumbres... Mi más pura esencia y modo de vida, vivido, disfrutado y compartido con todo el que he tenido cercano. Me detengo un momento y me vienen a la mente agolpados un montón de recuerdos más que no me han venido a la cabeza al comenzar a plasmar estas líneas. ¡Qué cantidad de sonrisas he visto dibujadas a mi alrededor! ¡Qué cantidad de besos y abrazos que nos robó el maldito covid y sus impuestas distancias he recuperado y dispensado este año! ¡Qué feliz he sido! Cierro los ojos, miro para adentro y me veo fundido en un abrazo con mis hermanos costaleros. Y con mis primos viendo cofradías en Sevilla como tanto nos gusta. Y con mis suegros en la Virgen del Monte. Y con mis padres y mi hermana subidos a la tarima de la estatua del Pandorgo en el Prado. Y con mis amigos ayudándome en todo en cualquier momento y haciendo suya mi alegría. Y con mi mujer y mi hija escoltándome a cada paso dado con mis manchegas maneras. Y conmigo mismo en armonía. Y eso sí que me gusta. Fiel a mis principios y valores en todo. Y todo es todo. Gracias, 2022. ¡Gracias! Llegaste con una tímida luz y te marchas iluminando un capítulo de mi vida inmejorable. Gracias te digo. ¡Hasta siempre!

miércoles, 21 de diciembre de 2022

LEYENDA DE ALFONSO X, EL SABIO Y LAS CANTIGAS A SANTA MARÍA

No deja de ser curioso que un manchego como yo, amante incondicional de su tierra, no hubiera narrado nunca nada al respecto de este asunto. Y digo eso porque afincado en Ciudad Real, capital de La Mancha, desde que nací y peregrino imperecedero del Camino de Santiago, del cual intento conocer todos sus rincones y secretos, mucho tiempo he tardado en hilvanar unas letras que relacionasen a Alfonso X, el Sabio, fundador de la  citada ciudad realenga, con la Ruta Jacobea, donde se hallan lugares que él mismo visitó. Todo ello, en conjunto, dio lugar, en parte, a una de las obras literarias medievales más conocidas: las Cantigas de Santa María. Sí, amigos lectores de este humilde Rincón, así fue. El monarca, nacido en Toledo y fallecido en Sevilla, recorrió muchas veces las tierras de Castilla, las cuales tienen muchas poblaciones importantes entre las dos grandes capitales de Burgos y León, como pueden ser Castrojeriz, Frómista, Carrión de los Condes o Villalcázar de Sirga. Era habitual que dichos lugares contasen con fueros, privilegios y derechos reales que hubieran sido concedidos por diferentes motivos. Y, claro está, como no podía ser de otra manera, la calle más grande de Europa, la ruta milenaria de peregrinación, atravesaba y conectaba todos ellos, dotándolos de mayor plenitud, pues a la vera de sus templos, cargados de leyendas y simbolismos, surgían posadas, albergues y hospitales de peregrinos, lo que ampliaba el comercio y la riqueza del lugar, todo ello, normalmente cercano y vinculado a las Órdenes del Temple, de los Hospitalarios y de Cluny. Pero eso es otra historia. Hoy vamos a la leyenda que une a Alfonso X, el Sabio, con el Camino de Santiago, a través de las Cantigas.

Mucho se ha escrito acerca de las Cantigas de Santa María, más correctamente denominadas Cantigas a Santa María, por estar dedicadas a Ella, a la Virgen. Son un conjunto de 427 composiciones dedicadas a María que cuentan, en su mayoría, milagros ocurridos por la intervención de la misma. Las hay narrativas que cuentan los milagros, historias y relatos relacionados con la Virgen y las hay también líricas que son elogios y poemas, casi místicos, dedicados a Ella. Están escritas en galaico-portugués y en notación musical a fin de poder ser trovadas o cantadas, viniendo de ahí su nombre de "Cantigas". Siempre se ha dicho, sin ahondar más en el tema, que están dedicadas a la Virgen. Y ahí radica lo que hoy vengo a contaros. ¿A cuál? ¿Bajo qué representación o advocación? Porque, claro, por aquel entonces había un fervoroso ambiente de amor a María, baste recordar otra pieza literaria muy conocida, como "Los Milagros de Nuestra Señora", de Gonzalo de Berceo o, incluso, la creación de una Orden Caballeresca "Orden de Santa María de España", fundada por el propio Rey Alfonso X, el Sabio, en la que se dedicaban los esfuerzos e inspiraciones a la "Santa Dama", como así la llamaba el monarca que alentaba a los juglares y poetas a que dedicasen sus obras a María. Pero imágenes de María había por cientos. ¿En cuál de ellas se inspiraba el rey para crear sus cantigas? Y, a raíz de ello, ¿puede ser cierto que dicho rey recorriese la Ruta Jacobea? Ahí está la leyenda...

Se dice que en varias de las localidades del Camino de Santiago, aunque hoy me centraré en Villalcázar de Sirga y en Castrojeriz, existen tallas a las que Alfonso X dedicó algunas de sus cantigas. En cuanto a la primera población, conocida en el medievo como Vila-Sirga, existe un templo-fortaleza dedicado a Santa María, la Blanca, construido por los templarios que contiene tablas flamencas y sirve de conexión de fuerzas telúricas entre otros templos construidos a lo largo del Camino de Santiago. Resalta por sus dimensiones prácticamente catedralicias en un pueblo tan pequeño. En su interior, en la Capilla de Santiago, hallamos una escultura de María, llamada Virgen de las Cantigas, como se la conoce popularmente, por su relación con la leyenda, la cual parece acertada y contrastada. Es una talla en piedra del siglo XIII, policromada, de postura sedente, con el Niño Dios en el regazo. A esta imagen se le atribuyen numerosos milagros. El más famoso cuenta que, durante la construcción de la iglesia, desapareció una piedra de la sillería y se acusó de su robo a un peregrino. Se sentenció al mismo a ser ahorcado y la misma Virgen colocó la piedra que faltaba bajo sus pies, salvándole la vida y manifestando su inocencia. La leyenda pone de relieve que a dicha Virgen dedicó Alfonso X algunas de sus cantigas lo que relaciona, sin lugar a dudas, que quien fundó Ciudad Real en el año 1255 hubo recorrido el Camino de Santiago y dedicado parte de su obra, según se desprende de la misma, a imágenes marianas que allí conoció. Por ejemplo, la cantiga 278 comienza diciendo "Quiero contaros un milagro hermoso y bello que tuvo lugar en Vila-Sirga donde la Virgen Madre del Emmanuel suele hacer milagros más dulces que la miel para los que en Ella ponen su fe." Cuenta el Rey Sabio en dicha cantiga que una dama de Francia, ciega, cuando volvía a su hogar tras haber llegado ya a Santiago, paró en Villalcázar de Sirga a rezar ante la Virgen y recobró la vista y, siguiendo su retorno, se cruzó con un peregrino también ciego, al cual recomendó parar en Vila-Sirga para que igualmente fuese sanado.

En cuanto a Castrojeriz, es muy famosa la Iglesia Colegiata de Nuestra Señora del Manzano a la que también se le atribuyen numerosos milagros y a la que el monarca dedicó igualmente diversas cantigas. La talla es igualmente a la anterior del siglo XIII, de piedra, en posición natural de pie, con el Niño Jesús en brazos y llama la atención su bondadosa sonrisa. Entre las cantigas que se le dedicaron son conocidas y están muy expandidas la 252 y la 266. La primera cuenta cómo a un maestro cantero, durante la construcción de una iglesia en el propio Castrojeriz, le falló el equilibrio colocando los sillares en la parte más alta del templo y, al caer, se encomendó a la Virgen del Manzano y rozando una columna quedó colgado en ella por las uñas de los dedos, esquivando así a la muerte, atribuyendo tal fortuna y salvación a la intervención de María. Y la segunda narra cómo en la Colegiata dedicada a la Virgen del Manzano, durante la celebración de una misa en la que estaba el templo lleno, se desprendió y cayó una gran viga de enormes dimensiones sin que nadie resultase herido. 

Estos sucesos y estas cantigas forjan la leyenda de que el Rey Alfonso X, el Sabio, recorrió muy probablemente el Camino de Santiago, pues mucha casualidad sería que el monarca, por más amor que profesase a la Virgen María, dedicase textos perfectamente identificados a muchas imágenes de Ella que se encuentran a lo largo de toda la ruta jacobea. Ya avancé antes que ahondaría en Villalcázar de Sirga y Castrojeriz por ser las más conocidas, pero hay muchas otras a las que también dedicó cantigas... o eso dice la leyenda.

lunes, 12 de diciembre de 2022

10 AÑOS DE RINCÓN

Recuerdo el entusiasmo con el que me decidí a hacer un blog. Y recuerdo también que anuncié su llegada manifestando que esperaba que perdurase y que no sabía cuánto duraría este "periódico de internet" como así lo llamaba mi abuela. Han pasado diez años. Una década. Se me agolpan mil cosas en la sesera y no sé ni qué plasmar de ellas. Conforme escribo me invaden los recuerdos y conforme me detengo en uno aparecen otros veinte juntos. Y me alegra mucho, muchísimo, el haber ido escribiendo puñados de retazos de mi memoria en mi querido blog, El Rincón de mis Pasiones, pues ahora releerlos es releerme a mí mismo y volver a revivir esos momentos tan preciosos que decidí plasmar para siempre y compartir con vosotros. Una década con momentos de todo tipo en los que se reflejan los altibajos de mi vida durante estos años. Sigue llegándome a la memoria cientos de vivencias de estos años, algunas bellísimas, otras no tanto, pero soy de natural positivo y me gusta siempre sacar lo bueno. En estos diez años que cumplió el Rincón la pasada Cuaresma he hablado mucho de cofradías, de arte, de cultura, de fútbol y de curiosidades de la vida en general que, precisamente, es para lo que creé este espacio y, ahora, veo que lo he cumplido. Estoy feliz repasándolo todo y leyendo algunas de mis aventuras que ya tenía olvidadas. Y entre eso y las muestras de cariño que me dais los seguidores de mis renglones, cargo pilas para seguir tecleando nuevas entradas que sigan engordando este blog. Siempre he dicho que el blog existe por y para vosotros. Pero permitidme que esta entrada me la dedique y le dé cuerpo conforme me vayan mandando los sentimientos al adentrarme en el décimo aniversario de mi creación cibernética.

Hoy, me parece buen día para regalarme estas líneas en las que tan reflejado me veo (¡ni que fuera yo el autor!) cuando leo las mismas. ¡Qué cantidad de vivencias y emociones plasmadas en estos lares! Redescubro mucho de mí y de los estados de ánimos que he tenido en diferentes etapas simplemente con ver el número de entradas publicadas por año. Ya sé yo de mí cuáles fueron menos por desgana o por falta de tiempo ocupado con sonrisas o lágrimas, pero, al final, siempre logro sonreír pues todo recuerdo forma parte del libro de mi vida, me ayuda a repasarla y aprender de la experiencia y me demuestra que fui y soy capaz de cumplir el cometido que marqué cuando cree el Rincón: mantenerlo vivo. Y en eso andamos, lo mantengo, lo engroso de memorias y sentimientos y poco a poco ha cumplido una década. ¡Y qué década! No prodigiosa, como el grupo musical de antaño, pero sí muy rica para mí en crecimiento interior y formación personal y laboral. A bote pronto me vienen a la sesera logros, avances y regalos que la vida me ha ido dando. De los malos tragos no hay ni por qué hacer mención, pues de aquí a un tiempo, cuando relea esta entrada como hoy releo otras, no haría sino recordarlos de nuevo y lo mejor es no darles ni un resquicio de memoria aunque siempre, los malditos, dejan una muesca al alma. Así es que lo mejor es dejar per saecula saeculorum aquellos que vienen solos a la memoria sin que se les llame, pues eso denota que la mente los recuerda rápido porque fueron buenos tragos de verdad.

Y diez años dan para mucho y aunque se cumplieran la pasada Cuaresma, he querido prácticamente agotar el año de este décimo aniversario para dejar fluir los sueños logrados, pues este año, sin duda, ya sabéis bien que será para mí inolvidable por aquella ensoñación que comenzó a fraguarse hace siete años y que se cumplió el pasado último día del mes de Julio. En este pellizco de tiempo, pues diez años son nada para el marcador eterno, he tenido grandes logros, a mi juicio. Matizo aquí que los logros individuales son de cada uno y lo que para uno puede ser un triunfo, para otro puede ser una cuestión cotidiana o incluso ridícula. Y como yo hablo de mí y estas líneas son mías y para mí, podéis compartirlas o no, pero son lo que son. Me enorgullezco, decía, de haber sido y hecho durante estos diez años que tiene de vida el Rincón, costalero en Sevilla, amigo inquebrantable  de los míos, peregrino en el Camino de Santiago y haber llegado a la mismísima Plaza del Obradoiro seis veces (tres de las cuales hube iniciado el periplo en el extranjero, una en Saint Jean pied de Port, otra en Somport y otra en Valença do Minho), vicepresidente de la Asociación de Cofradías de Ciudad Real, pregonero de mi cofradía de la Flagelación, exaltador del Acto de la Saeta de Miguelturra, Pandorgo de mi tierra, manchego cerrado y, lo más grande, ser padre. Mi niña Claudia... ¿Qué deciros? Sueños cumplidos, unos pequeños y otros grandes, que no hacen sino hacerme feliz y animarme a seguir soñando metas.

Entre medias de todo ello he aprendido a hacer cerveza, pacharán y crema de orujo, he seguido aventurándome en los fogones, he pateado muchos caminos nuevos, he moldeado más mi personalidad diciendo algún "no" merecido, he crecido como profesional, me he embarcado en proyectos (siempre con los pies en el suelo), me he hecho padelero, he viajado todo lo que he podido y, lo mejor de todo ello, es que he logrado ir terminando todas las empresas iniciadas y plasmarlas aquí en el Rincón de mis Pasiones para mantenerlo vivo y consolidado. Disfruto haciéndolo pero creedme que muchas veces no es fácil por falta de tiempo, claro, porque no sé estarme quieto. Pero merece la pena. Y mucho. Recuerdo que de niño empecé a escribir un diario y duré muy pocos días. Seguramente se veía venir... El otro día, de casualidad, encontré el mismo y me acaricié la memoria y el alma leyendo algún retazo que dejé plasmado cuando tenía nueve años y mi hermana era bebé. Supongo que tras diez años de vivencias en este "periódico de internet" como decía la Lela, quien también tiene aquí alguna alacena de recuerdos en su nombre, sirve el mismo como diario que voy escribiendo, si bien, no a diario (valga la redundancia y la sinonimia), sí a cada pocas semanas, de modo tal que luego, pasado un tiempo, me sirve para releer, refrescar y volver a vivir en la memoria aquellos capítulos de mi vida que me gustó guardar y compartir. Diez años de Rincón... No sé si puedo prometer otros diez, igual que cuando inicié mi vida bloguera no supe hasta donde llegaría, pero intentarlo, lo haré. Gracias a todos por disfrutar conmigo estas pinceladas durante una década.