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martes, 3 de febrero de 2026

LOS SANTOS VIEJOS

Me apetecía a mí que amo las tradiciones y costumbres de mi tierra dedicar unas líneas a algunas de ellas. Normalmente van de la mano las celebraciones y la tradición por aquello de que es costumbre repetir el modo año tras año. Así les llegó la liturgia a nuestros abuelos y así la transmitieron ellos a nuestros padres y éstos a nosotros, siendo ahora nosotros mismos los que debemos mantenerla y dejarla como legado a nuestros hijos y nietos. Y casi siempre se asocia el arraigo de las fiestas a la primavera, verano y otoño por ser el clima más favorable y haber aflorado en ellos, desde tiempo ancestral, las verbenas, ferias y romerías. Sin embargo, aquí en La Mancha, también hay unas fechas en  pleno invierno que unen Navidad con Carnaval a través de varios festejos del Santoral. Los Santos Viejos, también llamados frioleros, nos llevan a recordar tiempos pasados al calor de la lumbre: San Antón, San Sebastián, San Ildefonso, la Virgen de la Paz, la Candelaria y San Blas. Todos se enclavan entre el 17 de enero, el primero y el 3 de febrero, el último. Ya dice el dicho (y hoy diré varios) que "Hasta San Antón, Pascuas son" y añade otro conocido refrán que "Con San Antón, el Santo y la Paz, la Candelaria y San Blas, despídete niña hasta Carnaval" lo que viene a reafirmar esa unión de fechas eclesiales entre la Natividad del Señor y las carnestolendas previas a la Cuaresma. En torno a grandes hogueras y luminarias que se prenden en honor a los Santos y como purificadoras y protectoras del hogar y de todos los que en él habitan, personas, animales y bestias, se oyen dichos, coplillas y chascarrillos con esa sorna y retranque manchego tan característicos, mientras se degustan dulces típicos como caridades u hornazos y se desparraman por el gañote limonás, mistelas, vino de misa y otros licores.

San Antón al ser el primero de los Santos Viejos quizás sea el que más dichos acumule. "San Antón, como es tan viejo, tiene barbas de conejo. Y su tía, Catalina, tiene barbas de gallina". Es el Patrón de los animales y por eso se le representa con un cerdo al lado, el conocido "guarrillo de San Antón". Ahí va otro dicho: "San Antón es un francés que de Francia a España vino y lo que lleva a sus pies, San Antón, es un gorrino". Raro es el lugar de La Mancha donde no se celebre San Antonio Abad, aunque sea mínimamente y con una muy humilde fiesta. Aunque a decir verdad, la víspera de su fiesta y el propio día de la misma, gozan de buen arraigo por muchos puntos de España. Se encienden hogueras en su honor, hay procesión, bendición de animales y es común la venta de dulces típicos. En Ciudad Real, por ejemplo, existe la Hermandad de San Antón y, la víspera de la fiesta del Santo, en la Iglesia de Santiago celebra cultos en su honor, fuera prende una gran lumbre en la Plaza y convida a todos los asistentes a una torreznada popular y un vaso de limoná, friendo los torreznos de carne adobada y elaborando la bebida la Hermandad de Pandorgos, quien también procede al reparto. Al día siguiente, Fiesta de San Antón, es la bendición de animales y Función principal. Ha de celebrarse sí o sí. De lo contrario el propio Santo se enfada. Dice la coplilla que "San Antón tiene jurado, por la vida de su cochino, que si no le hacen la fiesta vuelve a volar el molino". Esto es debido a que cuenta la tradición que el propietario de un molino de pólvora de Alcázar de San Juan, encargado de cuidar la Ermita del Santo, descuidó su tarea un año y el Santo enfadado le hizo explotar el molino. 

Tres días después, nada más, 20 de enero, amanecemos con San Sebastián. El segundo de esta ristra de Santos Viejos que también goza de celebración. En su honor se tiran petardos, tracas y se convida al tradicional "puñao". Es muy celebrado en pueblos como Villanueva de los Infantes y Fernán Caballero, donde se le llama, a secas, el Santo. Todo el pueblo sabe que se refiere a él. Y, por supuesto, tiene sus coplillas y dichos. Es Patrón de los arqueros (parece guasa sabiendo que el Santo fue martirizado con saetas) y se le representa con varias flechas clavadas por todo el cuerpo. Se hacen bailes populares en las calles y, entre vasos de mistela y para quitarse un poco el frío, la chavalería aprovecha para hacerse arrumacos, por lo que se expandió otro dicho que reza "San Antón, viejo y gruñón, deja a las muchachas en un rincón. San Sebastián, joven y galán, saca a las mismas a pasear". Y de mano del último baile de San Sebastián seguimos la celebración de los Santos Viejos y llegamos a Almagro, donde están las celebraciones de San Ildefonso y la Virgen de la Paz, entre los días 23 y 25 de enero. Santa Misa en honor al Santo y petición por la paz del mundo a través de la Virgen que lleva, precisamente, Paz por nombre, bailes y juegos populares, aperitivos y bebidas en el "Chozo del Santo", degustación de migas manchegas, sorteos y un poquillo duz (como por aquí se dice): hornazos recién hechos. Devoción, tradición, música y gastronomía. Celebración manchega pura.

Quedarían antes de Carnaval un par de fiestas frioleras: la Candelaria y San Blas. Ambas van seguidas pues son los días 2 y 3 de febrero. Y lo primero a decir de la Candelaria es otro dicho popular: "Si en la Candelaria plora, el invierno va fora". Dícese, si para el 2 de febrero llueve, se acaba el invierno y comienza la transición hacia la primavera. Eso sí, otro dicho nos afirma que "Si hiela en San Blas, treinta días más". No requiere explicación. Si el 3 de febrero hay escarcha o cencellada en las tierras de La Mancha, hasta la primera semana de marzo nos vienen tiempos de bufanda. Ya se sabe que "Febrerillo loco que sacó a su padre al sol y lo apedreó". En todo caso ya sería malo para los carnavaleros, pero, en lo que a nosotros atañe hoy, ya estaríamos fuera  de las celebraciones de los Santos Viejos. La Candelaria, fuertemente arraigada en Alcázar de San Juan, Almodóvar del Campo y Fuencaliente, viene manteniendo esta celebración ancestral y que se pierde en la memoria gracias a la tradición oral. En algunos lugares las gentes se tiznan la cara con un corcho quemado (una corcha de alcornoque), manchándose simpáticamente y luego rondan en la hoguera para purificar esas manchas y quedar limpios como lo fue la Virgen sin pecado concebida. Antiguamente se tiznaba sólo a las mujeres, sin importar su estado civil ni condición social y dando igual la edad. Era el simbolismo de que el mal quería manchar la pureza de María. Los hombres perseguían a las mujeres para tiznarlas con la corcha. Si bien, lo cierto es que la Candelaria tiene su origen en una fiesta pagana celebrada por los pueblos celta, germano y romano, a día de hoy, ya como fiesta católica, recibe tal nombre por la celebración que se hace en la misa de honor a la Virgen a la que acuden los fieles portando una vela o candela. Por igual motivo, la Virgen de la Candelaria es representada con una vela en la mano. Hay bendición de candelas para que "iluminen y purifiquen el alma y hogar de sus portadores" y se da por finalizada la fiesta cuando se apaga la gran hoguera prendida en la Plaza. Evidentemente hay concursos de migas, bailes y fiesta popular. Y nos resta el último de los Santos Viejos o frioleros, el que cierra el ciclo de estas fiestas: San Blas. Patrón de la garganta, pues fue médico especialista en curar dolencias en tal zona. Caridades, procesión de niños, hogueras, "las cigüeñas verás", fiestas, hogueras y verbenas en muchos lugares y la primera de las romerías de La Mancha, en Moral de Calatrava con cuatro días de celebración. Ya lo dice el dicho "San Blas, Resan Blas, San Blasillo y el más chiquitillo". Por fiestas no es. Y ahora sí que sí, "¡Hasta Carnaval que acabando San Blas bien harto vas!".

sábado, 1 de noviembre de 2025

SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DE MUSKILDA

Si algo me ha regalado el Camino de Santiago, independientemente de las sensaciones como peregrino, es la amistad de Iñaki. Lo conocí en el año 2014 en Belorado, cuando ambos estábamos recorriendo las etapas del Camino Francés. Juntos cruzamos durante doce días las provincias de Burgos, Palencia y León compartiendo vivencias e hicimos gran amistad. Desde entonces no concibo el Camino sin él y hemos recorrido juntos miles de kilómetros, literal. Hemos pateado España desde Francia hasta Finisterre y hemos recorrido también los Caminos Portugués, Inglés y Primitivo. Es de origen navarro y ama su tierra como yo la mía. Mucho. Parece una obviedad, pero no todo el mundo lo hace. Por eso cuando nos visitamos intentamos enseñarle el uno al otro lo mejor de nuestras cunas. Y hace unos días fui a verle de nuevo y a pasar unos días en Pamplona, donde no es todo San Fermín y patxarán. Esta vez íbamos a ir al pueblo de sus raíces, donde se criaron sus bisabuelos, sus abuelos y sus padres. A escasos quince kilómetros de Francia, metido ya en los Pirineos y escoltado por la Selva de Irati se encuentra uno de los pueblos más bonitos de Navarra: Ochagavía (Otsagabia en euskera). Y allí fuimos de excursión a pasar un día, ver su casa familiar y pasear por sus calles. El lugar es precioso, por eso no me sorprende que con un censo escaso de quinientos habitantes haya unas veinte Casas Rurales en el pueblo, pues no falta monte cercano, rutas senderistas y actividades de práctica al aire libre y/o en la montaña. Visita recomendable sin duda.

Lo que yo no me esperaba ni sabía de Ochagavía es que tiene un tesoro en pleno Valle del Salazar, del cual viene el gentilicio de "salacencos" a los que habitan o provienen de allí. A 1.025 metros de altitud se encuentra el Santuario de Nuestra Señora de Muskilda, Patrona de Ochagavía, siendo una construcción románica del siglo XII que debió realizarse durante el mandato del Rey Sancho, "El Fuerte". El recinto se compone de la Ermita, una casa para el Capellán y otra para el "santero" (como se dice por estos lares manchegos) que en este caso es santera y se denomina Xerora, todo ello rodeado de una muralla de piedra. El conjunto se encuentra en la cima del Monte Muskilda y cuenta la leyenda que el origen surgió cuando un pastor de Casa Asa vio a un toro escarbando bajo un roble y en ese sitio encontró la imagen de la Virgen. Tras dos intentos llevándola al pueblo, a Ochagavía, la imagen desaparecía y volvía a hallarse en el mismo lugar donde fue encontrada, por lo que se decidió construir allí una ermita para su veneración. Rápidamente los habitantes le cogieron cariño y gran devoción y desde entonces celebran en su honor una ancestral romería los días 23 de Abril, San Jorge, 3 de Mayo, Día de la Santa Cruz, 26 de Julio, Santa Ana, 15 de Agosto, Día de la Asunción de la Virgen y 8 de Septiembre, Fiesta Patronal de Ochagavía que es la más importante y en la que siempre se bailan las mismas seis danzas: Emperador, Katxutxa, Danza, Modorro, el Pañuelo y la Jota. El grupo de bailarines se compone de nueve personas: ocho son los Danzantes de Muskilda y el noveno es un personaje llamado el Bobo que los dirige y va vestido de forma diferente y con una máscara bifronte, representando, al igual que el Dios Jano, que con las dos caras puede ver el pasado y el futuro.

El santuario es uno de los principales de su comunidad y fue declarado por votación popular, hará unos quince años, como una de las diez maravillas de Navarra. Se puede llegar hasta él andando o en coche. Si se opta por ir a pie, el camino comienza en la parte alta del pueblo, Ochagavía, tras la Iglesia. Allí veremos la primera indicación. El sendero de ida y vuelta tiene un recorrido de unos seis kilómetros con un desnivel positivo de algo más de 300 metros. Al poco de iniciarse se pueden elegir dos opciones: seguir por un camino que remonta un hayedo y está indicado por las típicas marcas blancas y verdes de los Caminos PR (Pequeña Ruta) o, bien, elegir el camino llamado "Vía Crucis",  también llamado "Camino de las Romerías", más corto, pero más empinado. Por este último suelen subir los vecinos a las fiestas de la Ermita y suben también ¡y bailando! los Danzantes el día de la festividad de la Virgen. En cuanto al acceso en coche, saliendo por la carretera NA-140 de Ochagavía dirección a Isaba, a la izquierda encontraremos el carreterín asfaltado que sube hasta el Santuario y nos deja a la entrada del mismo, donde hay lugar para aparcar y algunos merenderos. La visita bien merece la pena y se nota la paz y tranquilidad que el lugar transmite. No en vano el sitio se llama Muskilda, palabra que viene del término euskera "muskil" que significa "montón de piedras con tradición religiosa", como lo pueden ser tanto los antiquísimos túmulos dolménicos como las construcciones en honor a Dios más nuevas. Nos encontramos en un monte sagrado vestido de hayas desde el que se aprecia el pico Orhi, primero de los Pirineos con más de dos mil metros de altura.

Resta decir que el templo lo constituye una construcción de tres naves, siendo la central con bóveda de cañón. Preside todo la imagen de la Virgen de Muskilda, talla policromada y dorada con pan de oro, datada entre los siglos XIV y XV. Mide unos sesenta centímetros y está en posición sedente sobre un trono que carece de respaldo y de brazos. Tiene al Niño Jesús sentado sobre su rodilla izquierda, reposando sobre su hombro una mano y en la otra, la derecha, porta una flor. Ambas imágenes miran de frente y sonríen. Y como última curiosidad, la cual me asombró bastante, hay que decir que la propiedad tanto de los terrenos como del Santuario es de la Villa de Ochagavía. No es propiedad del clero. El pueblo construyó lo que allí se encuentra y el mismo pueblo, con varios litigios de por medio con la Iglesia por la bonanza económica que adquirió el sitio, continuó y continúa gestionando y velando su tesoro. Desde el siglo XVII el gobierno de Muskilda lo ejerce un Patronato (en sus inicios laico) llamado Mere Lego, compuesto por el Ayuntamiento de la villa, el secretario, el cura y un Mayordomo, que es quien lo preside y es elegido anualmente de entre los vecinos de Ochagavía, siendo la Xerora, como antes decía, la que hace las funciones de santera y cuida la ermita. En definitiva, el Santuario de Muskilda merece una visita por la belleza del lugar, por su significado, por su historia, por sus secretos y porque es uno de los lugares mágicos de esta España nuestra que te alegra conocer. Gracias Iñaki por mostrarme tu tierra y las bondades que esconde. ¡Hasta otra!

viernes, 26 de septiembre de 2025

LEYENDA DEL BARBERO Y EL PANADERO DE LA RUE CHANOINESSE

Recién aterrizado de París vengo a contar una de las leyendas que he aprendido en este viaje. La ciudad del Sena, además de ser la ciudad de la luz, esconde también muchos secretos y misterios más bien oscuros y tétricos. Son historias de esas que merece la pena conocer, pues juegan con la intriga de no saber con certeza que hay de verdad en ellas, pero saber que si existen es por algo. Ya dice el refrán que "cuando el río suena, agua lleva"... El caso es que hemos estado en familia una semana en Francia, he revivido mi niñez en Euro Disney y he disfrutado de París lo que no hice de niño, pues lo que entonces era un aburrimiento en mi mente de infante, esta vez ha sido un enorme disfrute cultural. Lo que hacen los años... La paliza física de andar y caminar ha sido igual, pero el enfoque hacia el Louvre, Nôtre Dame, Montmartre, la Torre Eiffel, el Arco del Triunfo y el Moulin Rouge, por mencionar algo de lo más reseñable visitado, ha sido totalmente distinto. He visto en la cara de mi hija el reflejo de mi pasado. He sonreído y le he dicho que algún día lo entenderá como yo ahora. Se ha encogido de hombros y me ha dicho que "la Gioconda sólo es un cuadro y la Victoria de Samotracia una piedra grande sin cabeza". Ella ha sido más feliz con Mickey, Minnie y las atracciones. Lógico. Yo también lo fui. Cuando pase el tiempo igual que ha pasado para mí, espero volver a hablar con ella de la capital francesa (o visitarla de nuevo) y ver cómo pone interés en su historia, sus lugares y saber, por ejemplo, quién y por qué se encuentra en los Inválidos aquel al que llamaron "Sire". Y, por supuesto, disfrutar juntos de las leyendas que allí se escoden que es a lo que hoy hemos venido en estas líneas y que todavía rumorean los viejos muros cuando anochece.

En estos casos en que la leyenda nace en un cierto contexto histórico que hay que considerar seriamente el mismo, pues envuelve todo el halo de veracidad que pudiera esconder aquella. París, siglo XIV, años 1.300, Edad Media, época de hambruna, miseria y escasez. Estudiantes, jóvenes, universitarios, pícaros y pobre economía popular. Calles pequeñas, luces titilantes, negocios de autónomos, un barbero y un panadero. Sobre esos pequeños mimbres nace la historia que aprendí hace unos días y hoy vengo a compartir...

Parece ser que en la misma y propia Île de la Cité, corazón y centro de París, muy cerca de la Catedral de Nôtre Dame, en la calle Chanoinesse, existían en el siglo XIV dos negocios que lindaban: una barbería y una panadería (boulangerie, como se dice en francés). Los panaderos en aquella época, como en casi todo el mundo (y algunos en la actualidad), además de hornear pan hacían también dulces y repostería y, lo más sofisticados y famosos, incluso ricos pasteles y empanadas rellenos de verduras y carne. Y éste era el caso del panadero que es uno de los protagonistas de la leyenda. Hacía unos exquisitos pasteles que eran conocidos en todo París. Aquel París, superpoblado, donde no eran de extrañar reyertas de estudiantes extranjeros mal bebidos de vino, desapariciones de personas, encontrar cualquier cosa en la basura o la aparición de algún cadáver en las aguas del río y que nadie lo reconociese. Aquel París, medio insalubre, mal cuidado y descuidado, se vio asolado por una falta de materia prima que hizo tambalear la alimentación de la ciudad, puesto que las mejores viandas se destinaban a las tropas de las guerras que había en las fronteras. Pero nunca faltaron pasteles del panadero de la rue Chanoinesse.

A su lado, tenía el negocio nuestro otro protagonista. Un barbero. En aquellos tiempos, los barberos también hacían en su trabajo muchas más cosas que cortar el pelo y arreglar la barba. Sabían extraer una muela, hacer un torniquete, realizar un blanqueamiento dental, operar un forúnculo, hacer tratamientos con sanguijuelas, etc. De hecho, de eso vienen los colores de los postes característicos que se instalan en las fachadas para anunciar el negocio de una barbería: el blanco simboliza las vendas, el rojo la sangre y el azul las venas. Y con la gran cantidad de jóvenes universitarios desplazados de sus países a París a estudiar en la, ya por entonces famosa, Universidad de la Sorbona, al barbero no le faltaba trabajo, ni tampoco nadie se alarmaba de ver restos de sangre en el suelo de la barbería, pues era lo normal por su oficio y práctica. Hasta que un día un perro se pasó días ladrando y aullando en la puerta del local, anunciando que su dueño había entrado en la barbería y no había vuelto a salir. Y esto alarmó a los vecinos y a la policía que vieron al animal desesperado clamando la ausencia de su dueño sin apartarse de la barbería. Y decidieron investigar lo ocurrido, pues ya era muy fuerte y creciente el rumor popular de que cada vez había más desapariciones por la zona. Se adentraron en el negocio del barbero y en la trastienda hallaron algo dantesco.

La barbería y la pastelería que ocupaban los números 18 y 20 de la rue Chanoinesse se comunicaban internamente por una trampilla que conectaba ambos sótanos y el barbero y el panadero se habían aliado en una macabra misión. El barbero degollaba a algunos de sus clientes, estudiantes de los que nadie preguntaría por ellos, los descuartizaba y entregaba al panadero vecino, quien, en los bajos de la panadería, preparaba la carne humana con la que realizaba los famosos pasteles y empanadas conocidos en París por su sabor exquisito y único, arrojando los restos sobrantes al río, cosa común y acorde a la normativa de salud de aquel entonces. Ambos se repartían las ganancias. Fueron muchos los años en que los crímenes quedaron ocultos en aquellos muros que unían los negocios de los protagonistas de esta negra leyenda parisina y, gracias al perro de una de las víctimas, ambos hombres fueron finalmente arrestados y ejecutados por las muertes que tenían a sus espaldas. Se resolvió el misterio de que en el gran período de hambruna y escasez aumentasen las desapariciones a la par que aumentaba la fama de los pasteles del panadero. Hoy en día en aquel lugar hay dos locales con usos bien distintos: un restaurante (el más antiguo de la ciudad) en cuya fachada, repleta de flores, hay un escudo con los colores blanco, rojo y azul, símbolo de los barberos y, al lado, una Comisaría de Policía, la cual ha prohibido las visitas, pues en su interior aún se conserva la piedra sobre la que se dice que el barbero descuartizaba los cuerpos. Esta leyenda demuestra que, aunque al final, todo sale a la luz, no todo es luz en la ciudad de la luz...

martes, 29 de abril de 2025

LEYENDA QUE ESCONDE EL BLUETOOTH

Hoy traigo una entrada curiosa y cultural. Todos estamos ya acostumbrados a oír, convivir y usar (tanto en lenguaje como en utilidad práctica y real) la palabra "Bluetooth". No es de extrañar, pues la misma viene coexistiendo con nosotros desde el año 1999, cuando la compañía Ericsson lanzó al mercado una tecnología que venía desarrollando desde 1994 como alternativa para conectar dispositivos móviles sin usar cables. A día de hoy estamos plenamente familiarizados con ella y la usamos de manera automática, mecánica y casi inconsciente en nuestra vida rutinaria mediante el uso de auriculares inalámbricos, la conexión del teléfono móvil con la radio del coche, el envío de documentos del ordenador a la impresora, etc. Pero el nombre en sí (y con poco dominio del inglés que tengas, querido lector y amigo del Rincón, te habrás dado cuenta), nos chirría, pues la traducción literal es "diente azul" y ¿qué tiene que ver esa denominación con la utilidad real de la tecnología que representa? Pues justo de eso vengo a hablar hoy. De la leyenda y simbología que esconde el nombre Bluetooth, del origen de tal nomenclatura y de cómo surge el símbolo que lo representa y qué significa el mismo. Yo, desde luego, no tenía ni idea de tal leyenda y, cuando descubrí la misma, decidí al instante plasmarla en este "periódico de internet", como así llamaba mi abuela a este humilde blog cuando le decía, hace más de diez años, que escribía y contaba cosas en él, para mí y para compartirlas con quien a bien tuviera leerlas. Espero descubráis en estas líneas algo nuevo y desconocido y os guste lo que hoy narro.

El bluetooth es un protocolo de comunicaciones para dispositivos de bajo consumo que se comunican a través de radiofrecuencia. Pero su nombre no tiene nada que ver con la tecnología. Absolutamente nada. El nombre de "bluetooth" proviene del rey danés y  noruego Harald Blåtand Gormsson, quien fue conocido por unificar las tribus danesas y noruegas y convertirlas al cristianismo. Todo surge cuando Jim Kardach, ingeniero de Intel, estudiando la tecnología de unificar la comunicación inalámbrica y, coincidentemente, en sus ratos libres, estaba leyendo el libro "The Long Ships" que narraba las hazañas del rey Harald, conocido como "Bluetooth". De ahí, por los paralelismos entre la unificación que hizo el monarca y la búsqueda de unificación que estudiaba la nueva tecnología, se adoptó tal nombre. Y hay más. ¿Os habéis fijado en el icono? Es, cuanto menos, curioso. Lógico. El símbolo de bluetooth es la unión de dos runas de la escritura vikinga, la H y la B, iniciales de Harald Blåtand, cuyas grafías son ᚼ y ᛒ. Unificando ambas (de unificaciones va la cosa), se obtiene el símbolo que tan interiorizado tenemos ya en nuestro día a día a base de verlo una y otra vez en muchísimos dispositivos y aparatos electrónicos. La leyenda no nos deja indiferente a nadie por su origen: una combinación de historia y simbología nórdica.

Y todavía queda lo más curioso. ¿Por qué se conocía al rey Harald Blåtand Gormsson como "Bluetooth"? Ya he mencionado al principio que ese vocablo inglés se traduce como "diente azul". Y podéis imaginar el motivo. Harald "Diente azul", como fue conocido el mismo, según la leyenda tradicional tenía un diente cariado que, debido a la enfermedad dental, tenía un tono azulado. En ello radica el mote que ostentó el monarca y que quedó recogido en la literatura al versar sobre él como "Harald Bluetooth", por lo que, el antes mencionado Jim Kardach, propuso para la tecnología que se estaba estudiando el nombre de "Bluetooth", cosa que fue aceptada y quedó para la historia. ¿Quién le habría dicho, en su día, al rey Harald Blåtand que su apodo serviría más de mil años después para llamar así a una novedosa tecnología inalámbrica? La vida no deja de sorprendernos y de regalarnos cuestiones tan llamativas como la que hoy os cuento. Ya sabéis cuando compréis unos altavoces, un móvil, unos cascos, un monitor o cualquier aparato que tenga tecnología bluetooth que el nombre de la misma procede del mote de un antiguo rey vikingo y que sus iniciales, escritas en runas y fusionadas, son el simbolito que figura en el dispositivo que sea afirmando que goza de tal protocolo de comunicación. 

Por cierto, en 2018 tuvo lugar en Alemania un sorprendente hallazgo. Se encontraron más de seiscientas piezas entre las cuales había monedas de plata, perlas y piezas muy delicadas de orfebrería (entre las que destacaba un Martillo de Thor). Es el mayor tesoro vikingo encontrado hasta la fecha y había sido enterrado hacía más de mil años por el primer rey nórdico que accedió al trono por legítima herencia. Era el hijo del monarca vikingo Gorm "el Viejo" y se le conoció como "Diente azul". Fue el rey cuyo símbolo contemplan hoy millones de personas en todo el mundo cada vez que usan su móvil, ordenador o tablet: Harald Blåtand. ¡Larga vida al rey! ¡Y larga vida al bluetooth! ¡Anda que no es recóndito el origen de todo ello! Y yo viéndolo a diario y sin saberlo. Espero que hubiera alguien que no lo supiera y lo haya descubierto hoy leyendo el Rincón. Hasta la próxima, amigos.

lunes, 30 de diciembre de 2024

LEYENDA DEL SOL INVICTUS

No seré yo quien se deje imponer la felicitación que alguien con tono sarcástico, político o malintencionado utilice para felicitar estos días según su creencia o ideología, pero tampoco seré quien vaya a imponer la mía. Y tampoco seré yo quien diga si el origen de la Navidad es religioso o pagano, allá cada cual con su convicción y creencia. Dicho lo cual, éste que narra usa el modo ¡Feliz Navidad! (para desear paz y bien a toda persona) durante la época que se encuadra entre el 22 de Diciembre, día en el que, para mí, comienza la Navidad conforme giran los bombos de la lotería y el día 6 de Enero, Epifanía del Señor (y así consta en el calendario), día en el que junto con los envoltorios de los regalos y la expresión para desear próspero año, todavía en tiempo y forma, "¡Feliz Año Nuevo!", se disipan las Pascuas, pues aunque los más ultrapuristas se aferren al refrán que reza "Hasta San Antón, Pascuas son" queriendo alargar la época festiva hasta el día 17 de Enero, nadie un ocho de Enero, por ejemplo, ni nueve, ni diez, ni once, sigue celebrando la Navidad. Sentado esto, entre el día 22 de Diciembre y el 6 de Enero, el autor del Rincón les desea, de corazón y sin tinte alguno, Muy Feliz Navidad y Feliz Año Nuevo a quien quiera que sean ustedes y la interpretación que quieran darle. Ahora bien, quien quiera desearme a mí Felices Fiestas, Feliz solsticio de Invierno o Feliz Sol invictus, si igualmente lo hace de corazón y sin connotación ninguna, hallará como respuesta un sonrisa y un "¡Igualmente!". Y quien venga a imponer o a dejarse imponer que abandone ya el Rincón, pues aquí no se siguen esos derroteros. 

Y estas fechas de Navidad, fiestas y solsticios, encuentro que todos coincidimos festejando unas entrañables reuniones en el hogar y en los bares con la familia y los amigos (que son lo más precioso de estos días, por cierto), dentro de ese "todos" otros muchos celebramos la conmemoración del Nacimiento de Jesús, hijo de Dios, otros tantos celebran unas fiestas que tienen un origen pagano y otros no saben ni lo que celebran pero les gusta tener vacaciones, comer jamón y beber vino porque son ignorantes, pero no imbéciles, claro. Y dentro de tan variopintas celebraciones, hay una que quizás sea la más antigua y, a la vez, la más desconocida y menos extendida. Hablo del festejo del llamado Sol invictus que es una celebración en honor del Sol invicto o inconquistable, pues por más que los días, desde la noche mágica de Beltane, se acorten perdiendo su luz, llegado el 25 de Diciembre, solsticio de invierno, vuelven a alargarse de nuevo hacia el solsticio de verano, sin que jamás llegue a reinar la oscuridad. Es un culto religioso que se inició en el Imperio romano tardío y del que la tradición cuenta que la Iglesia se adueñó para instaurar en esa fecha la celebración del nacimiento de Jesús. Como siempre, va todo interrelacionado y está todo más que inventado aunque creamos que no. De hecho, supongo que todo el que esté leyendo estas líneas habrá oído hablar del emperador Constantino, quizás de "su influencia en la Iglesia" y su decretazo de que el día del descanso fuese el Domingo, ¿o no? Sí, sí, lo de que "Y al séptimo día descansó" ya estaba también inventado antes.

A lo que iba. Hoy que venía simplemente y como todos los años a desearos Feliz Navidad a todos los lectores, amigos y seguidores del Rincón de mis Pasiones, me ha parecido oportuno hacerlo entre la Nochebuena y la Nochevieja, en mitad de estos días festivos, dejándoos, además de la felicitación, también la leyenda del Sol invictus, por su estrecha relación con el famoso Día de Navidad. Y he hallado un texto que me ha encantado, escrito por Rosa Boschetti, en el cual se cuenta la leyenda del espíritu del Sol invictus. Está basada en la victoria otomana con el cerco a Constantinopla y, sobre todo, en la interpretación de las señales para dar por segura una victoria de guerra. Todo es misticismo y creencia que cada uno es libre de interpretar. Como la Navidad misma. Espero que os guste y os acordéis cada Navidad de la leyenda del Sol invictus, pues cada vez que la tierra logra dar una vuelta al astro rey sin sucumbir jamás a las tinieblas y vuelve a nacer la fuerza de la luz del sol, significativamente para los cristianos, vuelve a nacer el Niño Dios llenando todo de luz. Y es la misma fecha: 25 de Diciembre.
Os dejo con la leyenda encontrada.
Y os deseo desde el Rincón: ¡Feliz Navidad y Feliz Año Nuevo 2025 a todos!

Desde tiempos inmemoriales Sol Invictus reina sobre la tierra, es venerado por los guerreros y los poderosos. El misterio envuelve a su antigua amiga Selene, quien ronda silenciosa. Algunos desafían al sueño para contemplarla y sus noches se llenan de imágenes que tejen quimeras y colores, para luego describirla con palabras.

Sol Invictus y Selene se disputan la idolatría de los humanos. El viento, Hipnos y otras divinidades permanecen al margen sin tomar partido en esa lucha. Hasta que un día la petición de Sol Invictus obliga al viento a soplar fuerte y liberar a tres navíos que son atacados. A punto de ser tomados por sus enemigos su fuerte soplido los liberó, los llevó más allá de la cadena de hierro, a los puertos a través del Cuerno de Oro. Sol Invictus le agradeció la ayuda a sus leales de la ciudad de Constantinopla y el viento continuó su camino.  

A los pocos días Sol Invictus y Selene vuelven hablar sobre viejas rencillas:

- A ti solo te admiran los excéntricos que buscan en tu débil luz una esperanza -dice  Sol Invictus a Selene, mientras despliega sus rayos.

- A esos que tú llamas excéntricos, que buscan leer en mi luz su destino, son los consejeros bien escuchados de los aguerridos guerreros.

- Que sabrás tú de mis guerreros…

- Por lo menos yo sólo me presto a la interpretación y que cada uno elija qué hacer. Tú en cambio presionas a las otras deidades  para favorecer a los que te adoran.

- No entiendes el momento: los humanos pelean por un Imperio. Mi deber es ayudar a los míos, a los que están en Constantinopla.

- Nosotros no deberíamos intervenir.

- Este Imperio ha estado en pie por más de mil años, haré lo necesario para proteger a mis soldados. Esos que te interpretan y  llamas consejeros bien escuchados, no son tan influyentes como tú crees. En cambio, mi intervención si es decisiva.

- Esta noche voy a salir con mi traje rojo. Verás cómo asusto a  tus seguidores y enaltezco  a los míos.

- No creo que tus colores los influyan.

- Si produzco algún cambio en los humanos. ¿Dejarás de intervenir en sus asuntos?

Sol Invictus accedió a su pedido porque no creía que un traje iba a producir el efecto que ella pensaba. Así, esa noche Selene salió con su traje que cada bando lo interpretó de forma diferente: 

Los soldados que defendían la ciudad de Constantinopla leyeron en sus hilos rojos la mala suerte. El temor y la desolación se apoderaron de ellos. Se sintieron abandonados por sus protectores y resignados, se prepararon para morir en la batalla.

Los astrólogos de Mehmed II interpretaron la señal de la luna roja como la de una victoria inminente. Llenos de confianza y seguros de sus designios, Mehmed II junto a sus soldados, salieron a triunfar.

Esa noche Constantinopla fue tomada por otro imperio.

Con los siglos Sol Invictus y Selene han transformado sus nombres y sus formas, pero siguen juntos, luchan y comparten la admiración, la indiferencia y la idolatría de los humanos.

Rosa Boschetti.

martes, 15 de octubre de 2024

UNA LEYENDA DEL GRAN PODER

Traigo hoy una leyenda de esas que me gustan por su mezcolanza cofrade de misterio y fe, por el regustillo dulce que deja al leerse y porque todo aquel que cuando la conozca vaya por la Placita de San Lorenzo y pase a verlo, sabrá que por algo su nombre es Gran Poder. La verdad no recuerdo como llegó a mí o yo a ella, pero es de las historias que me gusta recordar a solas en las tardes otoñales, cuando la luz del sol despide cada día a candilazos cada vez más apagados y la lluvia cae mansamente dejando las calles brillantes por el agua. Mi mente, automáticamente, imagina esa climatología pero ya en los meses primaverales, cuando los días se diferencian de los de otoño porque el verde va ganado la batalla al despoblado y al marrón, las flores están a punto de reventar en olor y el sol va ganando minutos con una luz cada vez más fuerte. Y como el tiempo es imprevisible e indómito, ocurre que, nefastamente, en alguna noche abrileña o tardía de marzo, cuando debería tener lugar la madrugada más anhelada del año, el cielo se torna de un color grisáceo con mal agüero y cuando las negras siluetas de los nazarenos del Gran Poder comienzan a aglomerarse por allá donde nació Gustavo Adolfo Bécquer y el Señor caminará silente, aparece la lluvia y se lleva por delante la espera más esperada. Justo entonces es cuando toma más sentido esta leyenda y nos recuerda que lo creamos o no, Él, está entre nosotros...

Así pues y fiel a mí mismo y a lo dicho antes de que no recuerdo cuándo ni cómo la conocí, prometo transcribirla de acuerdo a como yo la supe. Inclusive con el apunte que yo leí, el cual decía que no se sabía muy bien si esta hermosa narración del Gran Poder era historia o leyenda, pero que si ésta última es la relación de algo maravilloso, habrá de calificarse así porque admirable es. Sucedió cuando la Hermandad del Gran poder envió a los hermanos que, como todas las tarde noches del Jueves Santo, acuden a pedir la venia a la Hermandad de la Macarena, para precederla en la Carrera Oficial en la madrugada del Viernes Santo en cumplimiento de la Concordia. Ya se sabe por los cofrades que desde la intervención del Cardenal Spínola se reanudó y ratificó el acuerdo entre ambas hermandades para que así fuese, pues aunque existía desde siempre, se rompió en 1902. Por ello, todos los años en Semana Santa, cuando empiezan a confundirse el Jueves Santo con el Viernes Santo, al filo de la noche, una diputación de hermanos del Gran Poder debe personarse en la Basílica donde habita la Esperanza y solicitar venia para procesionar por Carrera Oficial precediéndola. Y la corporación de la Macarena debe concedérsela siempre. Así quedó dispuesto y así se cumple. Pues bien, una noche cuando el grupo de nazarenos del Gran Poder ya había cumplido su labor y se dirigían hacia San Lorenzo, ocurrió.

La comitiva volvía andando y uno de los nazarenos caminaba con dificultad. Cada vez le resultaba más complejo caminar y el resto de integrantes del grupo temían demorarse mucho en llegar a la Basílica del  Gran Poder y que este hermano no pudiese incorporarse debidamente a las filas de la cofradía antes de que ésta iniciase su salida del templo. Y para colmo de males, comenzó a llover. Eso dificultaba aún más el poder apretar el paso y como guardaban la norma del silencio ni siquiera podían preguntarle al hermano que tenía el problema qué le ocurría. A base de volver la cabeza y mirarle varias veces descubrieron la causa de su andar irregular: se le había roto una sandalia. Los adoquines y el asfalto mojados desaconsejaban totalmente prescindir de ellas y continuar el recorrido descalzo. Los esfuerzos que hacía el nazareno para intentar caminar ligero eran en vano y la lluvia arreciaba cada vez más. El grupo optó por irse resguardando bajo los árboles hasta alcanzar unos portales en la Alameda de Hércules, donde finalmente se detuvo. Era noche cerrada y la festividad del día, la hora avanzada y la inclemencia del tiempo habían dejado la zona desierta de público. El grupo de nazarenos del Gran Poder se encontraba sólo en una zona solitaria y apagada. 

En esas, un hombre muy moreno, salió de las sombras y huyendo de la cortina de agua que caía llegó a resguardarse a su mismo portal, poniéndose acurrucado a la vera del hermano protagonista de esta historia. Observándolo le dijo: "Tiene una sandalia rota, ¿quiere que se la arregle?". El nazareno asintió con la cabeza. En el acto, el hombre, de manos grandes y huesudas, extrajo de su bolsillo una larga aguja de zapatero y un carrete de hilo y haciendo gala de rapidez y destreza reparó rápidamente la sandalia. Luego se agachó, tomó el pie descalzo, lo limpió con sus propias manos, lo introdujo en la sandalia y la abrochó. Como sombras que se proyectasen desde las paredes, inmóviles, asistían a la escena el resto de nazarenos negros que formaban la diputación de venia. El zapatero actuó rápido. Todo era deprisa pues la hora en que la cofradía debía reunirse era inminente. No se le veía el rostro. El pelo, negro y crecido, estaba mojado y alborotado en ondulaciones incipientes. Las manos actuaron con precisión. Cuando se incorporó todos dejaron de mirarle y dirigieron su mirada hacia el poseedor del calzado recién reparado. Éste dio unos cuantos pasos y comprobó la calidad del trabajo realizado. Sonrientes bajo sus antifaces y prácticamente todos al mismo tiempo se volvieron a mirar al hombre al que no sabían cómo agradecer su ayuda. No lo hallaron. No estaba. La Alameda seguía solitaria. Miraron al momento por las calles cercanas y también estaban vacías. Y había dejado de llover. Dicen que aquella noche el Gran Poder salió a las calles...

miércoles, 24 de enero de 2024

LEYENDA DE LA AUTORÍA DE LAS ESPERANZAS

Ahora que empieza la pre Cuaresma, aunque, en realidad, ¿cuándo no es pre Cuaresma para un cofrade? O los 40 días estrictos que dura la propia Cuaresma o los siguientes ocho días mágicos que conforman la Semana Santa de Ramos a Resurrección, el resto del año, o lo que es lo mismo todos los días que van desde el Lunes de Pascua hasta el martes previo al Miércoles de Ceniza, ambos incluidos, son pre Cuaresma para un cofrade. Vamos, que los jartibles vivimos en una pre Cuaresma continua. Así somos. Bien, pues ahora que "empieza" esta fecha, pasada la Navidad y viviendo de soslayo el inminente Carnaval, porque ya saben vuesas mercedes que a la que pasa Baltasar se vislumbra la primera cruz de guía, me decido a escribir en el Rincón las primeras líneas de este recién estrenado año 2024, dedicándolas a una leyenda que no dejará indiferentes a ninguno de los que vivimos en esa pre Cuaresma eterna que antes decía. ¿Quién hizo las imágenes de las Esperanzas? Esa es la pregunta. Y hete aquí que, de pura casualidad, escuché una leyenda que una abuela sevillana, con sus sevillanas maneras, contaba a su nieto un día que me hallaba yo en la Plaza de San Lorenzo, allí donde reside el Señor del Gran Poder. Y hoy la traigo por escrito para que perdure lo máximo posible, pues todo cofrade, en el fondo, somos de una u otra, pero en todos reside la fe... y la Esperanza.

Tuve, siendo adolescente, la fortuna de coincidir una vez con el Padre Ramón Cué, jesuita y escritor de varios libros, entre ellos "Cómo llora Sevilla...", el libro más leído de la Semana Santa sevillana, cuando en una charla de cofradías soltó uno de esos pequeños chascarrillos rimados que no sé si recogió por escrito alguna vez, pero que a mí se me quedó marcado a fuego y jamás olvidaré: "Esperanza de Triana y Esperanza Macarena, una madre y una pena, una misma soberana en dos caritas morenas". Y decía el Padre Cué (cosa que yo ya compartía con él antes de aquella preciosa tarde), lo mismo que antes he expuesto: todo cofrade se identifica con una u otra (de las Esperanzas), pero ninguna las obvia. Y, quizás por eso, se habla miles de veces de quién sería la gubia que las tallase. Y, quizás también, buscando respuesta a ese interrogante naciera la leyenda que voy a narrar y que escuché de aquella señora allí donde los vencejos vuelan, donde hasta el aire es distinto y la Giralda se eleva, porque, como el pregonero dijera, el Gran Poder cuando pasa, nunca pasa, siempre se queda y está en el corazón de todo aquel que le reza. Y a eso iba yo cuando escuché la leyenda.

-¿Quiénes hicieron las Esperanzas, abuela?- ¡Qué cosas me preguntas, Eduardito, hijo! No se sabe, pero siempre se ha dicho que los propios ángeles. Anda, vete a jugar un rato, ahora vuelves, te doy la merienda y ya nos vamos a casa. -Abuela, yo quiero ser costalero como mi papá y tocar el tambor en la Centuria Romana Macarena, pero ¿quién hizo las Esperanzas? El primo es de la de Triana... -Anda, ve a jugar. Ya te lo contaré. -¡Abuela! ¿Quién las hizo? Todos las queremos... -¡Ay, Señor! Ven, siéntate aquí a mi lado y te lo cuento como a mí me lo contó mi padre mientras te comes el bocadillo. -¡¡Bien!!- Dijo el pequeño mientras comenzaba a retirar el papel albal que cubría su preciado tesoro y daba el primer bocado al mismo. -¿Por cuál quieres que empiece? -Por la de Triana que es la del primo Andrés, la nuestra déjala para después.- Al oír esa charla me quedé merodeando, haciendo como que trasteaba con el móvil, pues supe que lo que iba a escuchar de boca de aquella señora sería algo precioso. Y así fue. Las palomas jugueteaban por el suelo picoteando semillas, aguardando también saber el secreto. -Mira, Eduardo, mi padre me decía que nunca se ha sabido ni sabrá quien hizo las imágenes de la Madre de Dios. Antiguamente se atribuían a Martínez Montañés o a Juan de Mesa, pero eso es un total despropósito. En el pasado, cuando una imagen era de gran nivel, enseguida se decía que era de ellos, pero sin tener fundamento alguno. De la Esperanza de Triana se conserva muy poco de la imagen original pues ha sido retocada muchas veces en profundidad, destacando los grandes cambios que le hicieron Castillo Lastrucci y Gumersindo de Astorga. Últimamente se dice que podría ser del taller de Astorga, pero de Gabriel, autor de la Soledad de San Buenaventura, aunque yo no le veo parecido alguno. Y otros dicen que, a lo mejor, la hizo Juan Bautista Patroni, pues tiene rasgos parecidos a otras imágenes de ese artista genovés.- El niño miraba a su abuela con los ojos muy abiertos mientras sujetaba su bocadillo. Ni pestañeaba ni lo mordía. Embobado. Yo tenía el móvil en la mano en negro. Sin hacer uso de él. Absorto en la conversación, tras ellos, a unos dos metros del banco donde estaban sentados.

-Y de la Macarena, ¿qué decirte? Es una talla anónima también, aunque se hacen ciertas atribuciones, pero sin sentido ninguno. Se dijo que era de Juan de Mesa, ¡cómo no! Ya te he comentado que todo se decía que era suyo. Cuando se descartó esa idea se dijo que era del taller de Pedro Roldán, pero es que por allí pasaron muchos imagineros y a todos se les iba atribuyendo su autoría: Cristóbal Pérez, la Roldana o al propio maestro Pedro Roldán. Nunca se supo. De hecho, mi pregón favorito, el de Rodríguez Buzón, dice que la Macarena fue tallada en jardín de brisas con las gubias celestiales del dolor y la sonrisa y la bajaron los ángeles para dejarla en Sevilla. Así es que Eduardito, hijo, no se sabe quién hizo a las Esperanzas, pero mi padre decía que la leyenda cuenta que las hicieron los ángeles que las acompañan, porque no hay explicación humana. Y si a la Macarena la bajaron los ángeles a San Gil, a la Esperanza del primo Andrés la bajaron también a Triana, que los puentes no son barreras, sino lazos entre hermanos.- El niño sonrió enormemente al escuchar esa leyenda de boca de su abuela, quitó más papel albal y comenzó a merendar. Yo sonreí más aún y me dirigí a la Basílica del Gran Poder a decirle que ya sabía quien esculpió a su Madre, a rezarle un Padre Nuestro y a besarle el talón. No tarde más de cinco minutos. Al salir, pasé por delante del banco donde estaba aquella señora. Eduardito iba corriendillo a la papelera a tirar el papel albal hecho una bola. Ya se había comido el bocadillo. Le dije son una sonrisa enorme brotada del corazón "¡Buenas tardes, señora!" Era mi manera de darle las gracias, aunque no me conociera, por el rato que me hubo regalado. Me contestó "Ve con Dios", a la antigua usanza, recordándome a las abuelas de la Mancha. Seguí mi marcha con el móvil en la mano, esta vez sí, dándole uso, tecleando en un whastapp que indicaba a quien me esperaba que ya iba hacia la Plaza de Duque. Conforme me alejaba oí la voz del niño: "Abuela, cuando vaya a la Basílica le diré a la Macarena lo que me has contado. ¡Y seré costalero con el primo Andrés!" Lo escuché saltar felizmente. Inolvidable.

viernes, 27 de octubre de 2023

LEYENDA DE ROBIN HOOD


No os sorprendáis con el título de la entrada. Es la verdad. Hoy vengo a contaros la leyenda de Robin Hood, no una leyenda de Robin Hood, sino la suya propia. El primer interrogante que a todo el mundo le asalta cuando oye ese nombre es saber si existió tal personaje o es un mito. Y aunque la versión más extendida es que la existencia de Robin Hood es una leyenda fraguada en similitudes y comparaciones con otros personajes que sí existieron, éste que narra que desde niño ha sido un enamorado de tan entrañable aventura acaecida en los bosques de Sherwood y el Condado de Nottingham, entre arcos y flechas, ha encontrado una historia real. Robin Hood existió y su eterna memoria ya tiene casi ocho siglos de antigüedad. ¡Y estoy más contento con el descubrimiento que el juglar Alan-a-Dale cantando la historia de aquel buen Robin Hood que robaba a los ricos para dárselo a los pobres! Tanto es así que he querido dejar escrito en el Rincón, para compartirlo con vosotros (y tenerlo yo para siempre), este capítulo de historia muy desconocida que siempre me traslada a mi infancia y me llena de recuerdos y sonrisas. Jamás antes había sabido que existió y me encantaba su leyenda y, ahora, he descubierto que la leyenda en sí no dirime si existió o no, sino que afirma su existencia y lo que dirime son los asociados tópicos al protagonista que no son todos tal cual los cuentan... Y es que ya sabe, habiendo leyenda, sea en el personaje o sea en su historia, hay algo de invención y algo de realidad.

El caso es existió un sajón llamado Roger Godberd que fue el verdadero Robin Hood. Si os dedicáis nada más que a teclear en Google su nombre y a leer entrelíneas acerca de tal persona, os quedaréis con idea de que tan sólo puede ser una inspiración para respaldar la leyenda del personaje, pero si estudiáis el asunto a fondo, descubriréis que hay sólidas pruebas de que aquel forajido medieval fue, sin duda, a quien tiempo después se conoció universalmente como Robin Hood. De hecho, el propio nombre de "Robin Hood" (hood, del inglés, capucha o truhán) era un sobrenombre que los propios forajidos se ponían haciendo mención al gorro o capuchón que usaban para ocultar su rostro, así como al uso de las pillerías que acometían. Y nuestro protagonista hoy, fue conocido por muchos, haciendo un juego de palabras, como Roger Good, Roger el bueno, por ser el conocido forajido que ejercitó el lema de robar a los ricos para dárselo a los pobres. Nació en Nottingham en la década de 1260 y estuvo bien posicionado socialmente, llegando a ser miembro del equipo de guardia del castillo de Swannington. Al contrario del Robin Hood de leyenda, el verdadero era íntimo amigo de Reginald de Gray, más conocido por su cargo, Sheriff de Nottingham, al cual, también al revés que narra la versión popular, el pueblo quería y respetaba.

Se dice que sus caminos se separaron pues Roger no soportaba el abuso que los empoderados nobles y ricos cometían con los granjeros y las personas de más bajos recursos de aquellos tiempos, lo que le hizo dejar la guardia del castillo y separarse de su buen amigo. Llegó incluso a ser imputado de rebelión por colaborar en la revuelta que organizó contra el Rey Enrique III de Inglaterra su propio hijo, Eduardo. Esto hizo huir a nuestro amigo y refugiarse en los bosques con su camarada Walter Devyas, de quien se cree que pudiera ser el famoso Little Jhon que cuenta la historia. Sobre ambos pesaba también la búsqueda por el delito de de cazar ciervos furtivamente en el Bosque de Sherwood, donde tenían su guarida y formaron, junto con otros huidos, su banda de ladrones. Este grupo de hombres tenía como víctimas principales a los ricos, adinerados y viajeros que, si bien no tendrían culpa de la pobreza o trato de otros, sí se lucraban y beneficiaban del sistema que consentía tal distinción social. Fueron responsables de saqueos, ataques, robos e incendios y existen documentos medievales que cuentan que esos forajidos llegaron a extenderse y a actuar por Leicester, el propio Nottingham y Wilt, aterrorizando a los ricos susceptibles de tener algo que pudiera ser robado. 

Parece ser que el primer robo de Robin Hood, el de verdad, el villano querido, hombre audaz y certero en el uso del arco y la flecha, fue un cargamento de pieles y comida que unos soldados del Rey le habían arrebatado a unas personas de un pueblo en el que Roger pasaba gran parte del tiempo. Y en esa acción quedó atrapado en el arte de ayudar a las personas, ya que todo aquello que "robaba" o recuperaba, lo entregaba a la gente pobre. Su final es lo que no he logrado esclarecer del todo pues he hallado dos vertientes. Una que dice que murió a traición por uno de sus hombres que quiso cobrar su recompensa y otra que cuenta que cuando falleció el Rey Enrique III y alcanzó el trono su hijo, Eduardo I, éste decretó la inocencia de todos aquellos huidos y llamados "Desheredados" que lo ayudaron en su día en la rebelión, por lo que Roger Godberg fue perdonado y volvió a su hogar, consumiendo allí felizmente el fin de sus días, aunque no escapó de los juicios por la caza furtiva de ciervos reales. Curioso. El caso es que fue un personaje entrañable y alabado por todos los habitantes de Nottingham y Yorkshire, donde se encuentra su tumba con prácticamente ochocientos años. Con esto ya habéis visto las similitudes de la popular canción con la historia real pero, lo más fascinante es que Robin Hood, para los que amamos este personaje tan perfectamente encarnado en la gran pantalla por Errol Flynn, no es una leyenda, fue real. ¡Viva Robin de los Bosques!

martes, 30 de mayo de 2023

UNAS CURIOSIDADES MUY CURIOSAS

Aquí en el Rincón me gusta versar de cofradías, arte, cultura, fútbol, leyendas y curiosidades de la vida en general. Ya lo sabéis, más bien ya lo sabíais y, si no, ya sí que lo sabéis. Y en esta ocasión vengo a contar cosas curiosas de esas que dan forma a la vida cotidiana y que todos hemos usado, leído, dicho o padecido alguna vez. Incluso hay curiosidades que tenemos al alcance de la mano y las pasamos por alto porque no sabemos que esconden una curiosidad o cuál es la misma. Por ejemplo, ¿hay alguien que no haya tenido una botella de vino en la mano? Pues, curiosamente, tiene un por qué muy curioso que tengan una cabida de 750 mililitros. O, por ejemplo, ¿hay alguien que no haya oído hablar de Menganito o Fulanito? Pues esos nombres también esconden una curiosidad. Hoy contaré cosas curiosas de esas y prometo dejar, desde ya, de jugar con el término "curioso" (que no quiere decir que dependa de curia) en todas sus vertientes, salvo las estrictamente necesarias, en esta curiosa entrada. Los datos de los que me valdré para dar cuerpo a las presentes líneas me los he ido encontrando de forma totalmente inesperada por internet. Y los que más me llamaban la atención los retenía anotados en algún lugar para plasmarlos algún día en estos lares cibernéticos. Finalmente he seleccionado tres cuestiones que creo que merecen la pena ser sabidas, ésta vez sí, por la curiosidad que las engloba. Espero que os entretenga esta entrega y aprendáis con ella algo que os era desconocido.

Primera Curiosidad: ¿Quiénes fueron los Fulano, Mengano, Zutano y Perengano que son tan mencionados?
En realidad no se sabe si Fulano, Mengano, Zutano y Perengano existieron como tales o no. Al menos no hay ningún hecho histórico en el que poder basar la existencia de estos personajes. Sin embargo son muy conocidos por la cantidad de veces que se menciona su nombre. Podría decirse que se trata de cuatro formas gramaticales que se utilizan para aludir a alguien del que no se sabe su nombre o no se quiere decir por cualquier motivo.
Así pues, la palabra Fulano proviene del árabe, fulān (فلان) que quiere decir "persona cualquiera". Es el más utilizado de los cuatro, siendo el más socorrido a la hora de usarlo como ejemplo: "Ha venido Fulano (o un fulano) preguntando por ti". Otro símil sería “Le pondrán una placa conmemorativa que dirá esto lo inauguró fulano de tal". El término del árabe llegó al español y de allí se extendió a toda Hispanoamérica.
Mengano también proviene del árabe: man kān, cuyo significado es "quien sea". Suele utilizarse (la mayoría de ocasiones) en segundo lugar y acompañado de fulano y/o zutano. Además puede llevar otros determinantes: "A ese fulano y a ese mengano no los quiero ver por aquí".
El vocablo Zutano proviene de citano y éste, muy posiblemente, de la palabra latina scitānus, que significa "sabido". No se sabe muy bien el porqué se añadió a la coletilla, pero en algunas ocasiones también se coloca en segunda posición, tras fulano. "Han venido Fulano, Mengano y Zutano" o "Han venido Fulano, Zutano y Mengano".
Por último, Perengano es una palabra más reciente y la de menos usada de las cuatro. No se han hallado raíces en otras palabras antiguas y/o de otros idiomas, lo que ha llevado a concluir que pudiera ser una combinación que se surgió del apellido Pérez y la palabra mengano.
Es muy común que se usen dichos nombres en diminutivo (Fulanito, Menganita, etc) y con el apellido de Tal o de Cual, por aquello de hacerlos más solemnes cuando sustituyen a un nombre real o haciendo gala de ironía: "Su alteza real Don Fulanito de Tal y Pascual".
Estas cuatro palabras también tiene su variante al femenino (Fulana, Mengana, Zutana y Perengana), si bien el uso de la primera de ellas se suele utilizar para calificar despectivamente a una mujer cuando alguien se quiere referir a ella como prostituta: “finalmente resultó ser una fulana”.
Y éste es el desconocido origen de esos nombres que con tanta frecuencia usamos en nuestro lenguaje coloquial. 

Segunda curiosidad: ¿Quién es Perico, el de los palotes?
Perico, el de los palotes, es un término muy usado tanto en España como en Sudamérica. No puede asegurarse a ciencia cierta el origen de este nombre y no se sabe con certeza de dónde proviene, pero se han encontrado referencias en España que dicen que el término se refiere "al chico que precedía a los pregoneros tocando el tambor con dos palotes (baquetas)". Los pregoneros eran personas que daban a conocer al pueblo las disposiciones oficiales y se anunciaban bien haciendo sonar un instrumento de viento, a modo de corneta, cuerno o trompeta, o bien mediante el redoble de un tambor.
Las primeras referencias a Perico, el de los palotes, las encontramos en el libro "El tesoro de la Lengua Castellana", escrito a principios del siglo XVII por Sebastián de Covarrubias. Palotes se llamaban coloquialmente a las baquetas para tocar el tambor. El tal Perico, según Covarrubias, era "un bobo que tañía con dos palotes". El "bobo" era el que tocaba el tambor y solía situarse detrás del pregonero, que era quien efectivamente se quedaba con el sueldo y las propinas para ambos, de ahí lo de llamar bobo al del tambor. En su obra aclara que la expresión se empleaba para mostrar indignación por el trato recibido, de modo que el que se sentía ofendido exclamaba "¿Qué te crees?, ¿que soy Perico, el de los palotes?", dando a entender su molestia y que era conocedor de que se le había tomado por tonto, se le había usado pícaramente o se había abusado de su bondad.
Y de aquí se extrae la génesis de la expresión "ser más tonto que Perico, el de los palotes", si bien, Perico no era tonto, era simplemente un niño tamborilero al que se le conocía por tal nombre y bajo su inocencia y bondad no se percataba de que las dádivas se las quedaba siempre el pregonero. Curiosamente, también lo menciona Francisco de Quevedo en su libro "El Buscón", donde dice que "Periquito de los palotes, si no tienes cuartos, que dame doblones".
Por último, cabe reseñar que la expresión "Perico, el de los palotes" se usa hoy en día para referirse a alguien sin importancia, a una persona cualquiera. Es común oír "Díselo a Perico, el de los palotes, mismamente" o "Me da igual a quien se lo digas, como si se lo dices a Perico, el de los palotes".
Curiosa esta historia, ¿eh? Sigamos.

Tercera curiosidad: ¿Por qué las botellas de vino son de 750 mililitros y no de un litro?
Normalmente la medida estándar para comerciar con líquidos suele ser el litro. Un litro de leche, un litro de aceite, un litro de zumo, etc. Sin embargo, las botellas de vino son generalmente de 750 mililitros y no de un litro (1.000 mililitros). Y esto no es casualidad, no. Tiene su por qué y es realmente curioso. 
La capacidad de una botella de vino se normalizó en el siglo XIX y surgieron las explicaciones más recónditas a este hecho. Se dijo que era debido a que era la capacidad pulmonar de un vidriero que era quien las fabricaba, que era el consumo medio en una comida, que era por la mejor capacidad para conservar el vino, que era por la facilidad de transporte, etc. Y no. No es nada de esto. 
En realidad se trata simplemente de una organización práctica con una base histórica. Por aquel entonces, ojo que viene una curiosidad dentro de la curiosidad, los principales clientes de los productores de vino franceses eran los ingleses. ¡Sorpresa! (Yo no lo sabía tampoco). El caso es que ellos nunca adoptaron el mismo sistema de medidas que los franceses. Esto tampoco me sorprende. Ya se sabe con los hijos de la Gran Bretaña... Kilómetros, yardas. Euros, libras. Litros, galones. Y aquí radica el asunto: la unidad de volumen de los ingleses era el "galón imperial" que era equivalente a 4.54609 litros.
De esta manera, para simplificar las cuentas de conversión, transportaron vino de Burdeos en barriles de 225 litros, es decir, exactamente 50 galones, correspondientes a 300 botellas de 750 mililitros. Siendo más fácil el cálculo, adoptaron que un barril de 50 galones era igual a 300 botellas. De esta forma, un galón correspondía a 6 botellas. Y éste es el motivo de que las botellas tengan una cabida de setecientos cincuenta mililitros (tres cuartos de litro) y no de un litro entero. Y es por eso también que todavía en la actualidad las cajas de vino suelen tener seis o doce botellas. Es que... ¡El vino también es cultura!

Y hasta aquí las curiosidades de hoy. Espero que las hayáis disfrutado y os haya descubierto cosas que no supierais. Dicho esto, me voy con Fulanito a tomarme una botella de vino a la salud de Perico, el de los palotes. ¡Adiós!

martes, 7 de marzo de 2023

LEYENDA DE LA LÁMPARA DEL CAMARÍN

Mi querida Ciudad Real, tan denostada por muchos (incluso de sus habitantes), siempre encuentra en mí un fiel bastión de acérrima defensa. Y es que no hay nada mejor que repeler a bofetones de cultura los agravios directos o comparativos que son puestos de manifiesto por quienes no solamente son estultos, sino que lo demuestran con sus actos. Yo hago gala de orgullo manchego y de ser habitante de la capital de La Mancha porque tengo y tiene motivos para ello. Sí, los tiene. Ciudad Real esconde mucho más de lo poco que se conoce y nos corresponde a quienes lo sabemos el enseñarlo y demostrarlo, por lo que, si tengo oportunidad, lo hago. Y, claro, no es que vaya yo por la calle dando lecciones de nada a todo aquel que se me cruce, pero si estoy tranquilamente dialogando y me viene el necio de turno, sin que le haya pedido opinión, a decirme que Ciudad Real no tiene nada que ver o descubrir, no es que a la vez que respiro hondo y pienso que tiene que haber de todo en la viña del Señor, sonría y le hable efeméride por efeméride de las fechas que todo culipardo ha de conocer al dedillo, como son 1088, 1255 y 1420, sino que, bajo el esbozo de mis comisuras, por el bien de esta tierra nuestra y de la incultura de mi interlocutor, le digo "voy a contarte algo" y felizmente le abro los ojos con detalles, historias, lugares o leyendas que desconoce, de modo tal que, a la par que quizás ya vea Ciudad Real o alguno de sus rincones de otro modo, me quedo satisfecho de repeler la afrenta no con mamporros (que ganas no me faltan) sino con datos, manera ésta que siempre es más dulce y, en verdad, más reconfortante, si bien, me mantengo en que al tonto de turno, un guantazo, de vez en cuando, no lo pone en el camino pero lo pone a andar. Vamos, que mi alma de manchego, ciudadrealeño y pandorgo aguanta pocas tonterías acerca de esta muy noble y leal villa de reyes.

Traigo en esta ocasión una leyenda que conté hace poco a una persona que me dijo que quería saber más acerca de Ciudad Real. Y me encantó oír eso porque ya denotaba que en Ciudad Real había cosas pero él quería saber más. Y cuando nos dice eso alguien de fuera a los que amamos nuestra ciudad, nos alegra. Nos alegra mucho. Evidentemente yo no voy a descubrir novedad alguna puesto que todo lo que yo sé me ha sido descubierto a mí. Lo único que hago es compartir lo que sé y hay quien sabe mucho más que yo. De hecho, la leyenda que hoy vengo a contar fijo que ya ha sido escrita varias veces tiempo atrás por otras personas. De esta manera, simplemente mantendré encendida la mecha que otros prendieron y eso ya es mucho pues mantiene en actualidad lo ocurrido en el pasado. Yo conocí acerca de la existencia de la leyenda a través de mi padre quien me decía que la había oído y leído y, más recientemente, de boca de Raquel Méndez, guía turística, quien en una de sus visitas guiadas la contó a los presentes con todo detalle. Por mucho que creamos que sabemos mucho de algo, siempre cabe aprender un poco más. Por eso me apunté a hacer una visita guiada en mi ciudad natal y, efectivamente, aprendí cosas que ignoraba. Os lo recomiendo a todos. Y ahora ya os dejo con la leyenda en sí... Espero que la disfrutéis.

La leyenda de la lámpara del Camarín aparece reflejada en una sección llamada "Historia y Arte" que correspondía al periódico "El Heraldo de La Mancha". La narró el cronista Don Emilio Bernabéu quien muchas cosas antiguas sabía de Ciudad Real. También puede encontrarse en la novela "Los días y las noches en la Casa Grande" del autor Don Juan Martín-Mora Haba, editada en el año 2013 por Éride Ediciones. La leyenda se sitúa en el año 1484, en plena época de la Inquisición en la capital manchega, donde hubo Tribunal del Santo Oficio entre 1483 y 1485. Debemos ubicarnos en esa época, al final de la calle Camarín, prácticamente a los pies de la ventana de la Virgen, en una fría noche en la que soplaba el viento huracanado y el único testigo de la historia de amor y muerte que allí ocurrió entre Isabel, Hernán y el hijo del judío Samuel, fue el farolillo existente en la reja del Camarín de la Virgen del Prado. De ahí el nombre que se le dio: "Leyenda de la lámpara del Camarín". Dice literalmente así:

"Ella era una belleza rubia, con trenzas de oro y ojos negros. Prestancia y cuerpo de escultura griega. Hablar dulce, timidez de doncella honesta y bondad de mujer fervorosa y creyente. Vivía con su padre, ministro-familiar de la Inquisición, en una casa de la calle Azucena; frontera a la del Prado. Desde su ventana, mientras esperaba al galán con el que contraería pronto matrimonio, veía la lámpara del Camarín de la Virgen del Prado; cuya débil luz, unida a la del fanal de la otra esquina, apenas servían para mitigar la lobreguez de las noches.

Isabel, tras la reja, esperaba a su Hernán. Era éste un mozo esbelto y arriscado, fijodalgo ya famoso en la guerra contra el moro alpujarreño, cristiano “viejo”, pese a su juventud, porque de progenie fervorosa y creyente provenía el galán. Ya estaban los padres, el inquisidor y el hidalgo, muy conformes en el matrimonio de la enamorada pareja, ceremonia que habría de celebrarse al día siguiente. Aquella era la última noche del noviazgo feliz, solamente ensombrecido por la intromisión de un pretendiente tenaz, cristiano “nuevo”, como hijo del acaudalado Samuel, hebreo recalcitrante y odiado por su fama de usurero, pero bien repletas sus arcas de cornados y doblones áureos. Mas el rico heredero, rechazado una vez y otra por la bella Isabel, había jurado matar a Hernán, antes que verlo unido a la hija del inquisidor.

Por la calle de la Virgen –ahora del Camarín- avanza confiado, erguida la figura, el joven Hernán Gómez de Rel. Se emboza con capa carmesí, ciñe su cabeza sombrero de blanca pluma y su diestra empuña la cruz de la espada. Ruge el viento en la noche lóbrega. Hernán va en busca de su idolatrada Isabel, que le espera, ya impaciente, tras la ventana.

De súbito, se apaga el farolillo que pende de la reja del Camarín de la Virgen. Una sombra surge, traidora, y acomete por la espalda al hidalgo galán. En el silencio de la noche resuena un grito de dolor y de muerte. Isabel lo ha reconocido y cae desmayada. Por la calle en tinieblas, un bulto envuelto en luenga capa huye raudo.

Allí quedó el cadáver del joven Hernán, impunemente asesinado la noche víspera de su boda. Y como único recuerdo, la lámpara de la Virgen que alumbraba mitigando tristemente la penumbra del tétrico lugar...".

Podemos entender que nos deja de legado la leyenda que la historia que ocurrió a los pies del Camarín de la Virgen del Prado, si bien fue a oscuras por haberse apagado por el viento el farolillo que había en la reja y no poder nadie dar fe de quien produjo la muerte de Hernán, salvo la propia lámpara que allí se encontraba, no escapó a los ojos de la Patrona, quien todo lo ve sin necesidad de luz. Hoy en día ya no existe aquella lámpara del Camarín, estando escoltada la ventana de la Virgen por dos faroles de forja, los cuales, si hablasen, también podrían contar muchas historias, leyendas y anécdotas de uno de los rincones más mágicos de Ciudad Real. Espero que hayáis disfrutado de esta leyenda si no la conocíais y cuando paséis por el Prado, tras el altar mayor de la Catedral, en plena calle, os acordéis de Hernán e Isabel, cuyo amor allí mismo se truncó bajo la lámpara del Camarín...