miércoles, 18 de septiembre de 2013

LAS FIESTAS DEL PUEBLO: BOLAÑOS DE CALATRAVA

Ya saben ustedes que soy manchego cerrado, un gañán, profundo amante de mis raíces, de mi tierra, de mis pueblos, de sus gentes y de sus costumbres. Y hete aquí que fui a nacer en la capitaleja y a casarme con una moza que vivía en un pueblo, ¡ea!, por lo que para satisfacción mía puedo disfrutar de las tradiciones que allí acontecen y que a mí tanto me gustan. Muchas veces he manifestado que Gemma, mi mujer, lleva residiendo en Bolaños desde que tenía tres añitos de edad y como la bestia es de donde pace y no de donde nace (refrán machegote puro, no asocien bestia con mi mujer por la cuenta que me trae, gracias) conoce las fiestas y costumbres de su pueblo a la perfección y me ha introducido a mí en ellas. Y miren ustedes por donde yo las vivo con más intensidad que ella por mi amar al buen yantar, al buen beber y al buen vivir que se traen a colación en toda verbena, romería, fiesta o feria que acontezca en un pueblo manchego.


Estos días han sido las Ferias y Fiestas de Bolaños de Calatrava en honor al Santísimo Cristo de la Columna, cuya festividad es, como en muchos otros lugares, el día de la Exaltación de la Santa Cruz, el 14 de Septiembre, y allá que he ido a disfrutarlas y estudiarlas con las gentes del pueblo que me acogió. Desde que comenzaron las mismas no dudé ni un instante en que una entrada en el blog sería para ellas y por eso me enfrasqué en los acontecimientos móvil en mano en hacer algunas fotejos para compartirlas aquí en el Rincón. Y cuando digo a estudiar las fiestas sé lo que estoy diciendo. No conjugo los verbos a lo loco y las costumbres de nuestros lugares son dignas de estudio.
En el caso de Bolaños en particular, la víspera del día grande de la fiesta, las peñas y grupos de gente que se juntan para la ocasión ofrecen en honor del Cristo diversos productos de la tierra que bien pueden ser parte de las cosechas de las tierras de labor o animales de ganado. Estas ofrendas son subastadas la tarde del día grande en el atrio de la Ermita del Cristo, cuidadosamente decorada para la ocasión pues por la mañana se procesiona al Titular en cuyo honor son las ferias y fiestas.



Tras finalizar la solemne procesión del Santo Cristo comienzan las fiestas y la gente, como es común por estos lares, se reúne en chiringuitos y barras de bar en torno a unos botellines y tintos de verano que concluyen con los ultraconocidos café, copa (casi siempre en plural) y puro. Al más puro estilo romero-manchego la celebración deviene en una buena dosis de beber y comer.


Como en la mayoría de los pueblos de la Mancha las fiestas cuentan con una procesión principal, algún evento taurino y un concierto que suele tener gran afluencia, así como actividades y juegos para las peñas formadas por gente joven. Bolaños no iba a ser menos y cuenta en sus días de fiesta con una tarde de vaquillas para los más (etílico) valientes, divertidos juegos y concursos para las peñas, una buena corrida de toros y un concierto de algún conocido cantante o grupo. Este año en particular el cartel taurino contaba con Juan José Padilla, Víctor Puerto y Joselito Adame, novillero que venía de triunfar en Las Ventas. Por su parte el concierto musical ha corrido a cargo de "El Arrebato", artista sevillano del que soy fan hace años cuando me enganchase su mítica canción "Una noche con arte".


En definitiva, he podido "degustar" de las ferias y fiestas del pueblo de mi mujer en todos los actos en los que el tiempo y el trabajo me han permitido hacer acto de presencia. Así pues estuve viendo la ofrenda al Cristo, la procesión, los chiringos y bares del Parque, las casetas de la feria y el concierto del Arrebato. Y todo ello con la mejor compañía posible: mi mujer, mi hermana y mi compadre Narciso, sin contar a los amigos que siendo bolañegos, evidentemente, estaban allí. De esta manera he disfrutado, una vez más, de las costumbres manchegas que tanto me gustan. Me agrada ver a las gentes como disfrutan de las fiestas de su pueblo tal cual lo hicieran sus antepasados años atrás... Y me sumo a ellos y estos días he disfrutado de la procesión del Cristo (una cuadrilla de costaleros debajo ¡ya!, por favor), he visto los frutos y animales que se iban a subastar, he tomado cervecitas, vinos y copas en los chiringos y casetas y he disfrutado de "Una noche con Arte" gracias al gran Arrebato.

Quizás estas líneas no os traigan las entrañables historias y aventuras que os narro otras veces, pero me apetecía escribirlas y hacéroslas llegar. Y es que soy todo un purista, lo sé. Aunque a veces me llevan obligado a disfrutar de estos eventos festivos y lo paso mal. Y para prueba un botón..................

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Yo no quería...

jueves, 12 de septiembre de 2013

LEYENDA DEL PEREGRINO ESCONDIDO

Parece mentira que siendo tan amante del Camino de Santiago haya tenido que ser la tercera vez que he llegado a Compostela con mochila y bordón cuando haya descubierto tan enigmática, singular, preciosa y oculta leyenda. A mí que me apasiona la Ruta Jacobea, a mí que me enamoró la vida peregrina desde que la conocí, a mí que he recorrido kilómetros y kilómetros del fascinante Camino Francés, a mí que ya tengo cuatro credenciales de sellos repletas y tres compostelas acreditando mis andanduras, a mí que estoy embarcado de nuevo en el Camino y recorriendo por años sus desconocidos tramos, a mí que me sé de memoria guías y etapas, albergues y refugios, subidas y bajadas... ¡A mí! Como si todo lo supiera de él, pero en realidad no sé nada, pues él, el Camino, siempre se guarda un as bajo la manga para seguir atrayéndome a descubrirlo. A mí me sorprendió esta leyenda y conforme supe de ella no dudé en que algún día la escribiría en el blog para todos vosotros. Y hoy me pongo manos a la obra y pido disculpas con antelación a quien ya le haya mostrado la fotografía que desvela el paradigma de la leyenda, pero el entusiasmo que sentí al conocerla me llevó a ello lleno de furor con algunos de los más allegados en ese momento. Lo siento.

Permitidme esta vez que no vaya introduciendo fotografías ilustrativas entremedias del texto para no desvelar la incógnita del personaje hasta el final. Igualmente os ruego a todos aquellos que no conozcáis la leyenda que vayáis degustando el texto que vengo a ofreceros poquito a poco, que lo vayáis saboreando con la justa impaciencia que da el ocaso de la incertidumbre a punto de ser descubierta y, sobre todo, que aguantéis las ganas de desplazaros rápidamente hasta el final de la entrada para observar las instantáneas que revelan al personaje. Sólo así el final de esta bella y corta leyenda os causará el efecto deseado, el efecto que a mí me causó cuando descubrí el enigma. De otra manera es como si escucháis de la dulce voz de un abuelo un cuento cuyo final ya sabéis, lo disfrutaréis pero... el clímax final no tendrá el impacto que el autor quiso imprimirle y que el contador ha querido transmitiros. Sed pacientes; prometo no alargar improductivamente el texto. Y esta vez, y sin que sirva de precedente, introduciré líneas de mi siembra y cosecha en la Leyenda, por aquello de que toda leyenda tiene algo de mito y algo de realidad. Seguro que así disfrutaréis más de la historia y yo aprovecharé para dar rienda suelta a las palabras que broten de mi interior como una exhalación de sentimientos que recogen mis vivencias de peregrino. Vamos allá...

Cuenta la leyenda que hay una sombra, una fuerza, una energía, un peregrino oculto que acompaña al caminante en su arduo trecho hacia Santiago en los momentos más duros. Y cuando las duras rampas de subida aprietan, el peregrino escondido nos alivia la mochila y nos alienta. Y cuando las temerosas bajadas acechan nuestras rodillas, el peregrino escondido clava nuestro bordón al terreno para afianzar el paso. Y dicen que lo notamos aunque no queramos y que esa fuerza es un extraño peregrino que a todos nos ayuda y nos muestra que el camino es un resumen de la vida y debemos saber aprender a subir y a bajar y a llanear...
Sin embargo nunca podemos verlo, nunca podemos tocarlo, nunca podemos decirle un "Gracias" y sólo, exclusivamente sólo, aquellos peregrinos que lleguen a Santiago de Compostela podrán al fin verlo. Es un símil de la fe, del esfuerzo, de la siembra... Sólo al llegar a la meta podremos alcanzar la Gloria, la recompensa, la cosecha...
En mis caminos ya recorridos he tenido momentos de soledad y decadencia, momentos duros y de fatiga, momentos en los que desfallecía y creía no poder llegar al fin de etapa y, mucho menos, al fin del Camino. Y el peregrino escondido siempre, sin yo saberlo, me ha ayudado. Y fue esta última vez que llegué a Santiago cuando lo descubrí. Sabía de su leyenda pero no sabía buscarlo. Más que no saber buscarlo no creía en su búsqueda. ¿Un peregrino que nos ayuda sin ser visto y sólo aparece en Santiago cuando llegamos? ¡Milongas!

Me habían hablado de él y los maestros jacobipetas se extrañaban de que no lo conociera. ¿Y tú has hecho ya el Camino otras veces?, me decían. Yo entre incrédulo y asombrado les miraba de soslayo. Me habían contado muchas leyendas acerca de él pero si algo me enseñó (y me enseña) el Camino es que cada persona que lo transita forma parte de su leyenda. Cada caminante es camino y hay tantos caminos como caminantes existan. Por eso he creado mi propia leyenda del peregrino escondido a mi antojo. Para mí es un monumento al peregrino tras el que se ocultan muchas historias, muchas verdades, muchos caminos... Tantos como caminantes lo vean y se sientan identificados con él. Pudiera ser Thomas, el californiano con el que descendí desde el Collado de Lepoeder hasta Roncesvalles y no lo volví a ver... Pudiera ser Joon Yoon Lee, el koreano con el que compartí viaje desde Madrid hasta Saint Jean Pied de Port... Pudiera ser Aitor, el entrañable vasco de Portugalete con el que mantuve una muy trascendental charla sobre la vida del ser... Pudiera ser el manchego conquense, residente en Barcelona, con cara de llamarse Blas con el que llegué hasta Los Arcos... Pudiera ser Pancho, el mexicano con el que me tomé una Coronita allá por el albergue de Villafranca del Bierzo... Pudieran ser José Ramón y Paco, dos grandes madrileños que me descubrieron los secretos de Santa María de Leboreiro y Furelos... Pudiera ser Palmiro, mi amigo brasileño con el que intercambié ronquidos en Puente la Reina y en Santo Domingo de la Calzada... Pudiera ser el bruselés barbado con el que me fotografié en O Cebreiro... Pudiera ser Rubén, el templario, con el que anduve desde Logroño hasta Nájera... Pudieran ser muchos los (mis) peregrinos escondidos en el Camino que me han ayudado a superar los tramos difíciles. Incluso pudiera ser yo el peregrino escondido que he ayudado a otros caminantes. Y al ser imposible identificarnos a todos y unirnos en uno sólo surge el por qué, la génesis y la magia del Camino que hacen que la leyenda tome fuerza y poder y nos reúna a todos de manera simbólica una vez llegados a Santiago. En un monumento magistral, capricho de luces y sombras allende el cable del pararrayos de las altas torres de Compostela se une con el suelo en una pequeña columna, aparece el peregrino escondido. Leed sobre él y en él las varias leyendas que ya existen. Y si peregrinos sois, junto a la única realidad de la leyenda que no es otra que la aparición del peregrino escondido cada día al anochecer, cread vuestro mito, aliñad con recuerdos la aventura y dad paso a originar  vuestra leyenda con retazos de las experiencias vividas. Yo os he contado mi leyenda del Peregrino Escondido: aquel que aparece fielmente cada anochecer en Santiago en recuerdo de todos los peregrinos que, sin duda, hemos sido ayuda los unos de los otros. Todos somos el peregrino escondido de alguien. Como dijera mi admirado Antxón, el Gran Caminante, "el día que los peregrinos nos nos ayudemos los unos a los otros... el Camino no tendrá sentido". Y haciendo gala de compartir su filosofía y estrujando un poco mi pluma para compartir su idea, per saecula saeculorum, dejaré narrado este verso...

Subirás y bajarás,
llanearás y caminarás,
sonreirás y sufrirás.
En todo momento te ayudaré
pero verme no podrás.
Sólo mi aliento notarás
y sólo al llegar a la meta
el mensaje entenderás...

Cuando llegues a Santiago
y abraces al Santo Patrón,
anocheciendo, al caer el sol,
en la Plaza de Quintana
me hallarás en un rincón.

Descubrirás mi silueta
con capa parda y bordón.
Y una vez aparecido
tendrá sentido tu Camino.
Con el peregrino escondido,
recuerdo de lo vivido,
deberás seguir tu destino.

Con tus pasos alentarás
a caminantes que conocerás.
Tú también serás
un peregrino inmortal
y reflejado te verás
en la sombra de la Catedral.





El Peregrino escondido...

lunes, 2 de septiembre de 2013

VUELTA AL COLE

Con la infantil pero cada vez más añorada frase que da título a esta entrada, retomo de nuevo el escribir unas líneas en mi humilde rincón cibernético, pues hoy no sólo he vuelto al trabajo iniciando un nuevo año laboral, sino también retomando todas mis actividades de la vida rutinaria y diaria que ocupan mi camino durante once de los doce meses del año natural: vuelven los Lunes de pádel, los relojes cuenta atrás para Navidad y Semana Santa, mis pasiones y arrebatos futboleros, mis sueños cofradieros y costaleros y, por supuesto, la vida jurídica en su pleno esplendor, gracias a la cual logro ganarme el pan. Vuelve en definitiva el estreno de año laboral, el cual, sin uvas ni brindis, abre cual 31 de Diciembre un nuevo período cargado de nuevas voluntades y quehaceres, así como de esperanzas y experiencias que la vida depare. Y así se ha de afrontar, como cuando los kilos aprietan bajo la parihuela de un paso y frunciendo el ceño te dices por dentro: ¡Venga de frente!

A modo de resumen de mi tiempo estival y disfrute vacacional con un solo vocablo podría resumirlo: Camino. Este año he gastado prácticamente todas mis vacaciones en una de las aficiones que más me gusta: El Camino de Santiago. Como ya anticipé en algún escrito he estado caminando con Gemma y con Eva desde Sarria hacia Santiago y, conforme llegué a la ciudad apostólica, volví a mi Ciudad Real natal para volver a irme a caminar, esta vez con mi padre, iniciando en Francia en Saint Jean Pied de Port y no concluyendo en Santiago de Compostela, sino en Santo Domingo de la Calzada. En total he hecho alrededor de 350 kilómetros a pie y tengo el Camino Francés ya recorrido en su mitad: el inicio y el final. Me queda pendiente el tramo del medio, el cual, Dios mediante, intentaré recorrer el año próximo. Así pues y siguiendo las flechas amarillas he conocido lugares como Zubiri, Puente la Reina, Estella, Pamplona, Nájera... Y lo mejor de todo, he vuelto a sentir la magia del Camino, vivencias con personas de todo tipo, charlas trascendentales compartiendo un puñado de kilómetros con gentes que, seguramente, no vuelva a ver en este estadio de la vida, y sin duda, el descubrir que aún quedan muchos sueños por cumplir. 

Además de invertir mi tiempo veraniego en el gran titán de todos los caminos, comenzaba mi temporada de descanso con las fiestas de la Zurra y la Pandorga, a las cuales como buen ciudadrrealeño clásico y tradicional no dudé en asistir. Faltaría más. Tres días después del inicio del mes de Agosto tan ansiado, se casaba uno de mis maestros jurídicos, entrañable persona, pequeño de cuerpo y gigante de corazón: Don Juan de la Cruz. Reza el refranero que "Don sin dín, cojones en latín", pero en este caso hago un más que correcto uso del "Don" para referirme a Juan, pues además de merecerlo se lo tiene ganado a pulso. Desde aquí vuelvo a felicitarle por su enlace y a desearles a Ana (su esposa) y a él la mayor de las fortunas en esta nueva etapa.

Casado que fue Don Juan comencé a preparar mi mochila para el primer camino junto con mi mujer y nuestra amiga Eva. Inició la aventura el día 6 de Agosto y culminó la misma el día 13 del mismo mes y año. Una Compostela más acredita mi nueva llegada a Santiago y una credencial más repleta de sellos que simboliza cada uno de ellos una vivencia, una experiencia, un recuerdo, un lugar. Sin duda un entrañable camino en el que pude disfrutar de recorrer de nuevo el embrujo de la más profunda Galicia celta con la compañía de Gemma, mi chiquitilla, mi mujer y compañera por la senda de la vida, gozando con ella de los lugares y anécdotas que tantas y tantas veces le había narrado. Un deleite para un amante de la ruta jacobea como yo.
Tras volver a la capital manchega en la que resido, mis pies tuvieron un pequeño descanso de tres días (14 a 16 de Agosto, ambos inclusive) antes de introducirse de nuevo en las botas y volver a patear montes y montañas. En esos días tuvo lugar la festividad de la Virgen del Prado, Madre, Reina, Patrona y Soberana, Virgen de las Batallas y se iniciaron las Ferias y Fiestas de Ciudad Real en su honor. Tuve el tiempo justo para pasar un día con los amigos y juntarnos en torno a unos licores espirituosos en el tradicional Baile del Vermú y Casetas de Feria. Ave María a la Patrona de Ciudad Real y disfrute de la amistad coparon mi único día libre íntegramente. Otro día lo dediqué a la familia política y otro a la familia de casa. San Seacabó el "rato" en la villa.


De nuevo con la mochila cargada salía el Sábado, día 17, camino a Saint Jean Pied de Port, donde comenzaría mi mayor aventura como jacobipeta. Un proyecto que me durará tres o cuatro años en el que recorreré íntegramente el Camino Francés. Y cuando digo íntegramente es íntegramente: desde Saint Jean hasta Fisterra. Son muchos los kilómetros a restar y se necesitan unos cuarenta días para realizarlo, motivo por el cual me veo en la obligación de irlo recorriendo poco a poco por trancos, aunque el bocado que le he pegado este año no ha estado nada mal. He cruzado de Francia a España atravesando los Pirineos a pie en lo que ha sido, sin duda, la mayor proeza física en mi vida (ahí tenéis la etapa quienes queráis comprobarlo. Un total de 27 kilómetros repartidos en 22 kilómetros en continua y dura ascensión y 5 kilómetros de brusco y abrupto descenso hasta la Real Colegiata de Roncesvalles con una mochila a cuestas y un bastón como compañero. Realmente dura prueba. Tan dura como satisfactoria una vez acabada). Vuelvo a ver el perfil de esa etapa y sigo asombrándome del logro.


Ya en la Madre Patria he atravesado enteras de este a oeste las provincias de Navarra y La Rioja. Han sido nueve jornadas de peregrinación cargadas de altos sentimientos que concluyeron en el mejor albergue de todos los que he conocido hasta ahora (y son unos cuantos ya): Albergue de la Cofradía del Santo, en Santo Domingo de la Calzada. Tantísimo me agradó el sitio y la amabilidad de sus gentes, hospitaleros voluntarios, que me inscribí como futuro voluntario para compartir con ellos la labor de calmar la sed del peregrino y dar posada al caminante sin recibir más a cambio que la sonrisa que se dibuja en las agotadas caras de los que allí llegan. Bellísima labor la del hospitalero voluntario, sin duda de las grandes magias que esconde el Camino. Algún día ofreceré agua fresca a quien exhausto llegue al albergue, como conmigo hicieron.

Volví de nuevo a Ciudad Real el día 27 de Agosto y agoté mis últimos días del mes vacacional en el chalet de mis padres, disfrutando de la familia, de la piscina y del buen yantar. Y hoy, primer lunes del de Septiembre, día 2 del dicho mes, he vuelto al trabajo con las pilas cargadas e incluso con ganas de laborar para seguir caminando por la vida y cumpliendo sueños. El trabajo bien hecho da sus frutos antes o después. Y ahora es tiempo de trabajar... Sueño ya con una pronta Navidad. Una plancha en Cuaresma sobre un costal. Una eliminatoria de Champions. Una pisada tras otra preparatorias de un nuevo camino. Una charla. Un libro...

Vuelta al cole.


lunes, 5 de agosto de 2013

LLEGÓ LA HORA...

Como bien habréis apreciado los fieles seguidores que leen este rinconcito, el reloj cuenta atrás que iba marcando mis ansiadas vacaciones ha llegado a su fin. Y así permanecerá hasta el mes de Septiembre, cuando vuelva al trabajo, en el que pondré una nueva cuenta atrás. Pero por ahora a relajarse y a disfrutar de los momentos que más me gustan del verano: el buen comer y beber y la desconexión total de los jaleos laborales y judiciales que ocupan once de los doce meses del año en mi persona. Así y como muchos ya sabéis doy lugar a mi primer disfrute vacacional. Me voy con Gemma y con Eva como ya os adelanté anteriormente en otra entrada a recorrer, una vez más, mi tan amada Ruta Jacobea. Si bien este año tan sólo pretendía caminar con mi padre por el tramo que va desde Saint Jean Pied de Port hasta Santo Domingo de la Calzada, entre los días 17 y 27 de Agosto, ha surgido otro camino a modo de vacaciones, en el que recorremos el último tramo del Camino Francés, de Sarria hasta Santiago de Compostela, entre los días 6 y 13 de Agosto. Y eso es lo que os vengo hoy a narrar puesto que empezamos mañana.

Ya adelanté bastante acerca de este asunto y los asiduos ya conoceréis ciertos detalles, pero como la felicidad me embarga hoy, día antes de la partida, vengo a resumiros en qué consistirá nuestra aventura "paso a paso", nunca mejor dicho. En tren saldremos de Ciudad Real hasta Madrid, donde cogeremos otro tren que nos trasladará a Sarria, lugar de inicio para muchos peregrinos que, como yo en su día y ahora de nuevo, comenzarán allí su Camino hacia Campus Stellae. Sarria es la ciudad más grande que atraviesa el Camino de Santiago por tierras gallegas. Está dotada de todo tipo de servicios y tiene mil atenciones al peregrino. Sarria no deja indiferente ni al peregrino que la atraviesa de paso ni al que allí inicia su andadura. Una vez el tren nos deje en la cantina de Sarria, donde seguramente pongamos nuestro primer sello a la credencial, mi mujer, Eva y yo nos dirigiremos al Albergue Convento de la Magdalena donde pernoctaremos esa noche y terminará el viaje emprendido el día 6, Martes, inicio de la aventura.
Al alba del día 7 de este mes de Agosto, Miércoles, comenzarán nuestros pasos hacia Portomarín, culminando allí la primera etapa de las cinco que estaremos peregrinando y obteniendo un merecido descanso en el gran Albergue Ferramenteiro. Entremedias parada obligatoria en Vilei y en Morgade. Los conocedores del Camino sabrán donde se hallan estos pequeños concellos y sus áreas de descanso. Portomarín fue construido a la vera del Miño y goza de una curiosa Iglesia con forma de bloque cúbico a modo de castillo almenado que recuerda más a una fortaleza que a un templo. Es curioso observarlo desde la plaza del municipio y obligatorio sellar en él la credencial.
Al día siguiente, Jueves día 8, diremos adiós a Portomarín y a su templo-fortaleza encaminando nuestras mochilas y bordones hacia Palas o Rei, en una jornada cargada de más asfalto que la anterior y algo más larga. Pararemos en Gónzar para tomar fuerzas y quizás en Ligonde o Eirexe, aunque yo soy más partidario de subir el Alto del Rosario haciendo un esfuerzo y llegar antes al Albergue Mesón de Benito, donde nos aguarda una relajante ducha y buen menú del peregrino. A este albergue le tengo un afecto especial.
Tras pasar la noche en Palas o Rei emprenderemos la empresa más dura de nuestro camino y a la vez la más gratificante y repleta de bellos lugares: destino Arzúa. Es sin duda la etapa reina para aquellos que completen su ruta jacobea partiendo desde Sarria. Tiene largos tramos en llano y un final rompepiernas en los que los toboganes de la orografía gallega no dejan de sucederse. A cambio atravesaremos lugares tan emblemáticos como el paso de la provincia de Lugo a la Coruña, Santa María de Leboreiro, el Cristo del Camino que en Furelos te tiende la mano, Melide con su pulpería Ezequiel super conocida entre los peregrinos y el Cruceiro más viejo de Galicia, Boente, la Cuesta del Perdón y Castañeda, y por último,  el bello paraje de Ribadixo, con un precioso albergue templario y donde se eleva sobre el río el primer puente romano y obra civil que se erigió en Galicia. La llegada a Arzúa no nos dejará indiferentes, máxime cuando el refugio que nos espera tiene connotaciones de nuestra tierra: Albergue Don Quijote. Allí terminaremos esta jornada del día 9 de Agosto.

Amanecido que sea el Viernes, ya día 10, Gemma, Eva y quien narra volverán a apoyarse en los bastones para continuar acortando distancias hasta la ciudad del Apóstol. La jornada es más corta que la anterior pero a su vez inconscientemente tracionera, pues al ser considerablemente menor en kilometraje uno va pensando que se hará mucho más llevadera y corta, cuestión que a la larga no es así y que demuestra que toda etapa tiene sus pros y sus contras. Paso a paso recorreremos bellos parajes que enlazan la ya superada ciudad de Arzúa con la de Pedrouzo que es hacia donde nos dirigimos. Pedrouzo es un concello agregado a la Parroquia de O Pino, cuya capital es Arca y dado la ínfima distancia que separaba Arca de Pedrouzo fueron unidos finalmente en un núcleo urbano: Pedrouzo - Arca o Pino. Lo menciono como curiosidad y para que sepan ustedes que es lo mismo, pues en algunas guías figura como Pedrouzo (casi en todas) y en otras como Arca o Pino. Fuere como fuere, llegados allí nos espera el Albergue Porta do Santiago: limpio, novedoso, bien cuidado y con una continua música relajante que hace la delicia de los peregrinos al tumbarse en la litera a disfrutar de la siesta. Y por supuesto, el hospitalero, un hombre de diez. Allí descansaremos antes de emprender nuestra quinta y última etapa que nos llevará hasta Compostela.

Domingo, día 11 de Agosto de 2013. Jornada agridulce por la llegada al destino y por concluir la aventura. Pasito a paso dejaremos atrás Pedrouzo y nos dirigiremos lenta pero inexorablemente hasta Monte do Gozo desde donde ya se vislumbran las agujas de la Catedral de Santiago. Gemma está empeñada en comerse en esta etapa un gran bocadillo como el que yo le he enseñado en fotos de otros años. La verdad es que yo soy de buen llantar y no doy fin con él sin ayuda. No en todos sitios te ofrecen como bocadillo una barra de pan larguita y entera con tortilla y atún. Repuestas las últimas fuerzas a gastar en el Camino continuaremos ya sin fin ni escapatoria hasta Compostela, donde abrazaremos al Santo Patrón de las Españas y concluirá para mí, mi tercer Camino, para Gemma y para Eva su primer Camino y espero que sea primero de muchos...
En Santiago de Compostela obtendremos nuestra Compostela al presentar en la Casa del Deán las credenciales repletas de sellos acreditativos de haber realizado la peregrinación. Descansaremos en la Pensión Casa Felisa, nos daremos algún homenaje de buen comer, realizaremos compras de recuerdos y disfrutaremos de la ciudad merecidamente durante dos días, de modo tal que el Martes, día 13, y tras haber estado en contacto con la Ruta Jacobea durante una semana volveremos, sin duda, renovados, a nuestra Ciudad Real habitual.

Pues señores y señoras, ese es el plan y estos menesteres ocuparé los siguientes días que se avecinan con la preciosa compañía de Gemma y de Eva. Me apasiona el Camino de Santiago y no me canso de recomendar la experiencia a todos. 
Y algún día, nuevamente, llegará la hora... Mientras tanto: ¡¡¡BUEN CAMINO!!!


Post Data: A última hora mi mujer y yo hemos decidido llevar un crespón negro atado en la mochila en memoria de los fallecidos en el lamentable accidente ferroviario. Haremos el Camino por ellos y al llegar al Obradoiro ataremos allí los crespones para que su recuerdo duerma por siempre a los pies del Apóstol. ¡Va por ellos! D.A.Y.S.I.

jueves, 25 de julio de 2013

LA NORIA DE LA VIDA

La vida da muchas vueltas. ¿Quién no ha oído o constatado esa frase alguna vez? La vida en su circular trayectoria no olvida a nadie y a todos nos pone arriba o abajo alguna vez; nos hace revivir situaciones olvidadas, nos hace recordar cosas pasadas, nos hace ilusionarnos con cosas futuras, nos hace encontrarnos con un nuevo camino o nos hace encontrarnos otra vez con aquel camino que creíamos que jamás volveríamos a recorrer. Cuando los ancianos de la vida, que ya llevan mucho más vivido que nosotros, nos dicen la frase con la que inicio esta entrada, no es por capricho ni es por casualidad. Es porque así es. Y de hecho entiendo que no debemos jactarnos maliciosamente nunca de un triunfo propio ni de un mal ajeno, pues el próximo viaje de la noria puede detenerse cuando los que estaban arriba estén abajo y los que estaban abajo estén arriba. El billete de la vida te sube en la noria y ésta gira sin parar. Sólo tu debes aprender cómo y cuándo disfrutar de las vistas cuando la vuelta está arriba y cómo y cuándo aferrarte a tu vagón cuando la vuelta esté abajo. Y, fuera de nuestro alcance, jugará su papel el destino, la suerte o para Don Álvaro, la fuerza del Sino.

Hacía ya varios años, una década quizás, que mi abuela no pisaba el chalet. Está ya muy mayor y conforme pasan los días más le cuesta desplazarse siquiera unos metros. Atrás quedaron los años en que yo era incipiente veinteañero y con el primer vehículo que heredé, un Seat 127 de color verde  que jamás olvidaré, matrícula CR-3535-E (creo que se le ve por Miguelturra de vez en cuando), llevaba y traía a la abuela de Ciudad Real al chalet. Por entonces la abuela estaba más ágil y le costaba bastante menos subirse y bajarse del coche. Tampoco dependía de mi fuerza para subirla a la sillita de ruedas que hace más fácil el poder llevarla. Eran otros tiempos y la noria estaba arriba. Pero el reloj de la vida avanza y la noria no deja de girar. Algún día, sin saber que fuera el último, el destino ordenó que la abuela no viniese más al chalet, bien por su propia comodidad, bien por lo que le costaba ya subir y bajar del coche, bien porque para ella era un engorro el salir de su casa... Se detuvieron los frenos del 127 y la vida dio paso al primer coche que yo me compré: un Opel Astra. Por estas cosas de la noria, fíjese usted, ese coche ya no lo tengo yo tampoco pero lo tiene mi tía. Quién lo diría cuando lo compré. El caso es que la Lela, mi abuela, sí que llegó a conocer aquel coche y alguna vez la he subido en el mismo, pero no para llevarla al chalet a disfrutar, sino para llevarla al hospital a alguna prueba o cosas así. La noria rodaba nuestros vagones por abajo. Los años seguían pasando y también quedó atrás el Opel Astra, que fue sustituido por el "autobusillo" Opel Zafira, para cuando el Padre de Bondad nos regale el don de la vida a Gemma y a mí y se llene de infancia. Siempre estuve convencido de que la Lela jamás conocería ese coche y cuando lo compré le explicaba lo grande que era y todo lo que tenía, para compartir con ella mi alegría. Por supuesto ella sonreía pero yo tenía más que asumido que la abuela no vendría al chalet ni podría llevarla en ese coche que jamás conocería.
Sin embargo, el pasado Domingo ocurrió algo inesperado. No logro entender ni el cómo, ni el por qué, pero sucedió. Mi madre me llamó por teléfono diciendo que si podríamos llevar a la abuela al chalet a que pasara el día con nosotros y comer allí todos juntos y que si yo podría ayudar en dicha labor. Todo aquel que me conozca supondrá la respuesta que dí e involucré toda mi fuerza física y moral en tal tarea. Cuando en el coche de mi tía Loles junto con mi madre llegó la Lela al chalet, ella no recordaba el haber estado allí nunca pero la felicidad que tuvo durante todo el día rodeada de nosotros y estando a gusto no se la quita nadie. Estuvo contenta rodeada de dos de sus hijas y de dos de sus nietos. Y con Gemma, mi mujer, que la quiere con locura. La sonrisa era patente. En ella y en todos. Era algo que jamás pensábamos que se repetiría y sin embargo la noria de la vida alzó muy alto el vagón y giró dándonos esa tremenda alegría en un día que, sin lugar a dudas, recordaremos de por vida. La abuela volvió al chalet y yo personalmente me encargué de traerla de nuevo a Ciudad Real. A fuerza de guasas y risas con ella, como siempre he hecho, la trasladé por allí en su sillita de ruedas y la monté en mi coche. Y se acordó. Y se emocionó. Recordó cómo la llevaba en aquel 127 verde e íbamos al campo. Y ahora veía ese coche grande y me decía que conmigo estaba segura y que se fiaba porque sabe que siempre la he traído y llevado con cuidado. La Lela estaba en mi coche de nuevo y yo la llevaba del chalet a casa como antaño. Me emocioné mucho recordándolo y ahora lo hago también escribiéndolo. Jamás pensé que se repetiría y así fue.

Y poco más puedo decir hoy. Quería reflejar en líneas los sentimientos de un día más en la vida, un día más pero no por ello normal. Un día que recordaremos con afecto. Un día que la noria giró a nuestro favor y nos regaló algo inesperado como el volver a tener a la abuela en el chalet y subirla de nuevo en el coche y que se quejase del cinturón de seguridad y fuese mirando todo atentamente por la ventanilla con la ilusión de un niño cuando lo sacas de excursión. Como siempre lo hacía ella. Como yo pensaba que no volvería a hacerlo y sin embargo volvió. Y allí estuvo. Y montó de nuevo en el coche con su nieto. Y fue feliz con su hija en el campo donde tantas y tantas veces hubo estado y donde, seguro estoy, seguirá estando el día de mañana aunque no esté presente. Y donde nos juntaremos de nuevo algún día todos. Porque la noria de la vida nunca deja de girar...

Te queremos, Lela.

martes, 16 de julio de 2013

POR EL CARMEN SOBERANA

Hoy nuevamente es día 16 de Julio, día de la Virgen del Carmen. Hace un año exactamente, tal día como hoy, escribí acerca de mi abuela Carmen, felicitándole la onomástica. Este año las líneas van destinadas a ensalzar la figura de la Reina del Carmelo. La Virgen del Carmen es, sin duda, la procesión de gloria que desde más pequeño recuerdo. Todos los años con el calor del estío en estos lares me acercaba a ver su desfile y siempre había algún motivo "plenamente cofrade" que nos atraía a todos los que gustamos y compartimos esa afición: ver una banda de cornetas y tambores, escuchar alguna marcha nueva, soñar con algún día sacar ese paso a costal o, simplemente, tomarnos unos botellines en la verbena hablando de lo que nos gusta. Han ido pasando los años y allí seguimos los cofrades disfrutando de esta Hermandad de Gloria. Si bien ya no encabeza el desfile procesional ninguna banda de cornetas y tambores como otrora fuere, sí que la Virgen del Carmen es portada a costal. Y por supuesto, si algo no ha cambiado, son los botellines y la verbena. Eso se mantiene. Y como habéis podido deducir y muchos ya sabéis, allí estaré, no en los botellines (también, pero luego) si no con el costal. Toca pasear a la Virgen del Carmen y Patrona de los Marineros.

La cuadrilla estamos citados a las 19:30 horas allá en la Plazuela de la Virgen del Carmen, donde se encuentra la puerta principal del Convento de las Carmelitas por la que sacaremos a su Patrona en humilde procesión. Un año más el calor bajo la parihuela hará que los costaleros demostremos nuestro buen hacer por una afición que nos gusta y nos une en torno a una arpillera y una faja. Ya lo dice la raza costalera: "Yo no saco cofradías, yo paseo la Fe".


Este año la procesión de la Virgen del Carmen será especial para mí. Hay muchos motivos que me invitan a que así sea y, contrario a otra veces en que me gusta compartir con vosotros el por qué, esta vez no los diré. No es que sean dignos de secretismo u oscurecimiento pero cuando existe una conversación entre dos a través de la fe, sólo esos dos deben intervenir. Uno soy yo. El otro pudiera ser el Padre Eterno Nazareno, Señor de la Ciudad que en San Pedro habita, la propia Virgen y Reina del Carmen Soberana o la mínima y dulce, hija de un zapatero, Santa Angelita de la Cruz que tantas veces habré visitado en la Ciudad de María, Híspalis y bética urbe, ciudad de los sueños. Quedaos simplemente con ello y acordados al ver el paso de la Virgen del Carmen. Los botines blancos del zanco derecho de la cuadrilla alta irán calzados por mi y racheando con dulzura oraciones y alabanzas iré meciendo a la Reina Carmelitana. 

Sacar una cofradía paseando la fe siempre me ha gustado, pero el súmmun del costalero es cuando a su bendita afición se le une arte, tesón, creencia, sentimiento y pasión. Y hoy tendré todo ello bajo la trabajadera de la Virgen del Carmen. Todo ello y amigos. Lucharé contra el calor precisamente con un abrigo: el que da un hombro amigo y una oración. Refrescarán mi trabajo los designios divinos. Y aliviarán mi peso las metas del destino. Hoy puede ser cuando de una simiente cofrade nazca un nuevo cofrade y juntos emprendan su Camino. Tú, Santo Patrón, sabes bien lo que digo. Hágase tu voluntad y no la mía, Rabí. Yo pasearé a tu Madre por el Carmen Soberana...

viernes, 12 de julio de 2013

UN CAMINO UN TANTO ESPECIAL

Es tanta la felicidad que me causa lo que hoy os vengo a narrar que no sé por dónde empezar. Pido disculpas por adelantado si las ideas, oraciones o sentimientos plasmados que vierta sobre el texto no se corresponden con un cierto orden cronológico, deducible o, al menos, de propio sentido común y que vaya hilando la narración, como así intento hacer cada vez que realizo una nueva entrada. Hoy nuevamente la Ruta Jacobea golpea mi alegría. Ya os he dicho en alguna ocasión que este año haré el Camino hacia Compostela desde Saint Jean Pied de Port hasta Santo Domingo de la Calzada, por lo que cruzaré los Pirineos andando y atravesaré la frontera galohispánica a pie. No llegaría a Santiago, Dios mediante, hasta el año 2015, pues no tengo todo el tiempo que quisiera para hacer el Camino entero, por lo que el proyecto en el que me he embarcado consta de tres años, tres trancos de peregrinación: desde Saint Jean Pied de Port hasta Santo Domingo de la Calzada (año 2013), desde Santo Domingo de la Calzada hasta León (año 2014) y desde León hasta Santiago de Compostela (año 2015). Sin embargo y por algún divino motivo que no alcanzo a saber, finalmente sí que llegaré a Compostela este año caminando. Un Camino un tanto especial...

Mi querida Gemma, mujer que puso Dios en mi camino de la vida, se ha animado a realizar el Camino del Campo de Estrellas llamado Vía Láctea. Quiere partir desde Sarria y llegar a la ciudad del Apóstol. Con eso se peregrina cinco días, se caminan 112 kilómetros aproximadamente y se obtiene la Compostela (documento acreditativo de haber realizado el Camino que expide la Catedral de Santiago). Es el camino más pequeño y corto, lo que no quiere decir que sea sencillo o se haga sin esfuerzo y sufrimiento. Es el camino que cumple los requisitos más indispensables y mínimos para poder decir que se ha hecho "El Camino de Santiago" y para obtener la Compostela. Es el Camino que primero realicé yo y el que me inyectó el veneno jacobeo que tanta pasión nos da a los peregrinos. Para mí, ya "avezado peregrino que he realizado el Camino desde Ponferrada", me supone casi una "turigrinación" más que una peregrinación. Nunca me ha gustado catalogar a los peregrinos que inician su ruta en Sarria como "peregrinos-turistas" o "turigrinos" (como despectivamente muchos los llaman), pero en esta ocasión en la que mi meta principal del Camino es el tramo desde Saint Jean Pied de Port hasta Santo Domingo de la Calzada, sí parece que el "pequeño camino" sea para mí más un "turisteo" que una peregrinación. No obstante no deja de ser el Camino, sus etapas me las conozco ya de memoria, dos veces he llegado ya a Compostela atravesando esos kilómetros, esos pueblos, esos lugares. Y este año se cumplirá en mí uno de los dichos más conocidos de los caminantes: el camino es el mejor entrenamiento.
Y todo esto, ¿por qué? Pues porque el Camino que yo tengo diseñado este año nace el 17 de Agosto en Saint Jean Pied de Port y tras nueve jornadas concluye en Santo Domingo de la Calzada el día 26 de Agosto. Pero antes haré el Camino también. Sí. Este año Santiago me regala dos caminos. Quizás para que recuerde mi primer camino en el que yo me consideraba un peregrino y los que venían de más atrás o ya habían hecho el Camino desde más lejos me consideraban "turigrino". Quizás para que yo ahora no caiga en el mismo error con los incipientes peregrinos que comiencen en Sarria. Quizás como cura de humildad y Ave Fénix que vuelve a sus orígenes... El caso es que antes de hacer mi gran camino de este año marcharé a Sarria con mi mujer y con Eva, mi amiga querida, gracias a la cual conocí precisamente a Gemma. Ellas amigas íntimas, yo marido de la una y amigo de la otra. (Pensamiento: dos contra uno. Ellas dos contra mí. Miedo me da). Haremos el Camino de Santiago los tres entre los días 6 y 13 de Agosto. ¡¡Bendita locura!! De esta manera, el día 6 de Agosto marcho al Camino. Estaré andando cinco etapas y llegaré a Santiago el Lunes día 11. Pernoctaré dos noches allí y volveré a mi Ciudad Real natal el día 13 de Agosto, Martes. Y el Sábado de esa misma semana, día 17, marcharé a Saint Jean Pied de Port para inciar de nuevo el Camino que, tras nueve etapas, esta vez no finalizará en Santiago sino en Santo Domingo de la Calzada. El primer Camino, cinco etapas, concluirá en la tumba del Apóstol y me servirá de entrenamiento para el segundo Camino, nueve etapas, que nacerá en Francia y concluirá en Santo Domingo de la Calzada "donde cantó la gallina después de asada". (Quien no sepa por qué digo esto o no conozca la historia de dicho municipio que busque por internet la Leyenda de Santo Domingo de la Calzada. Hay un blog que se llama El Rincón de mis Pasiones que la cuenta bastante bien en una de sus entradas. Gracias. Autopublicidad. Mola, ¿eh?).

Dos Caminos, sí señores. Dos caminos diferentes, con distintas personas, por distintos motivos. Mi gran proyecto de este año ya saben vuesas mercedes cuál es. Sin embargo, el pequeño caminito es el que hoy acapara toda mi felicidad. Ese sí que será un camino un tanto especial... Tantas veces le he hablado a Gemma del Camino, de las anécdotas, de los albergues, de las gentes que se conocen, de las flechas amarillas, de los doloridos pies, del sabor a gloria que da el llegar al fin de cada jornada, de la satisfacción de llegar por ti mismo al Obradoiro que cuando me dijo de ir a peregrinar juntos por el Camino de Santiago no me lo creía. Era un sueño y está a punto de cumplirse. El Camino engacha y tras haberlo hecho ya desde Sarria tenía el deseo de hacerlo desde mucho más atrás. Y ya lo hice e inicié mi andanza desde Ponferrada. Pero sigo queriendo hacerlo desde más atrás. Desde mucho más atrás. El día que reúna tiempo quisiera hacerlo del tirón. Peregrinar por todo el norte de la península ibérica. Desde Roncesvalles hasta Santiago de Compostela. Y después llegar hasta Fisterra. Hasta donde el hombre creía que acaba el mundo y el atardecer es el más bello en la faz terrenal. Eso sí que es un sueño. Por ello, por mis ansias de iniciar el Camino desde atrás, siempre más atrás, no me imaginaba saliendo de nuevo desde Sarria (siendo un "turigrino", un "sarriero", con afecto, oiga, que ya lo fui en su momento y reitero en que no me gusta catalogar así a los peregrinos que desde allí inician su andadura por muchos motivos que tan sólo ellos conocen, como no disponer de más tiempo o tener tan avanzada edad que no les permita hacer más etapas. Mi máximo respeto hacia todos ellos. El que es "turigrino" lo sabe en su fuero interno. Yo saliendo desde Sarria logré mi primera Compostela y la tengo enmarcada como un título especial. Me sentí peregrino y sudé en aquellas mágicas y siempre recordadas cinco etapas que me unieron a la Ruta Jacobea por siempre). Quería más, decía. Mucho más. Y sin embargo iniciaré mi tercer camino otra vez en Sarria. Vuelvo a donde todo empezó y por eso este camino será especial.

Todas las explicaciones entusiastas que le he dado a Gemma durante estos años tras hacer mi primer camino las viviré ahora con ella. Espero que comprenda mi amor por "una mochila, un bordón, unas botas y un camino de vieiras y de flechas amarillas". Les enseñaré a Eva y a mi mujer los albergues donde dormí, los restaurantes donde comí, los lugares que atravesé. Estoy feliz, muy feliz de esta aventura y de compartirla con ellas. Ya me imagino llegando con Eva a la escalera de piedra de Portomarín. Ya me veo disfrutando de estar con Gemma en Ribadiso. Ya me relamo de comernos los tres unas buenas raciones de pulpo en Melide... Y de estar en la Cantina de Sarria, en las literas azules del Albergue Mesón de Benito, en Santa María de Leboreiro, en el Bar Farruco que pone la nota andaluza a la nostalgia gallega, en Boente de arriba, en la Cuesta del Perdón, en el Lugar de Pregontoño, en el Monte do Gozo, en tantos y tantos sitios, y finalmente, llegando a la Plaza del Obradoiro, donde deberán ellas mismas, ya convertidas en peregrinas de la vida, entender que allí es donde empieza el Camino y no donde termina.

Tan contento estoy con este proyecto que voy a hacer el Camino con un bordón que yo mismo me he hecho. Es un vástago de adelfa que podé hace un par de años. Lo he tenido secando y curando y le ha llegado el momento. Lo he lijado, le he tallado a mano la punta para encajarle una contera de hierro que haga de apoyo, le he marcado una hendidura para atarle una pequeña calabaza emblema del peregrino y lo he pintado y barnizado. Está listo para ayudarme en las andaduras. Mi querido stick verde ha soportado mi peso en mis dos anteriores Caminos. Y lo hará de nuevo comenzando en Francia, allá por Saint Jean Pied de Port y me acompañará de nuevo hasta la tumba del Discípulo. Pero para este lindo Caminito a Campus Stellae con Gemma y con Eva utilizaré el bastón que he fabricado. Y seguro estoy que no será la primera ni última vez que recorra senderos ese bordón. Su prueba de fuego será hacer el Camino de Santiago desde Sarria. Es un pequeño detalle, pero en ellos se basa la felicidad. Y yo hoy desprendo felicidad por doquier. Y ansío calzarme las botas, ponerme la mochila y agarrar mi bordón para paso a paso llegar a la ciudad donde adquirí mi primera credencial.



















Estoy preparándolo todo con un cariño enorme. Ya tengo los billetes de tren comprados y ya tengo los albergues reservados. Por supuesto las etapas están más que preparadas. Son las míticas y conocidísimas últimas cinco jornadas del Camino Francés: 1) Sarria - Portomarín. 2) Portomarín - Palas O Rei. 3) Palas O Rei - Arzúa. 4) Arzúa - Pedrouzo (Arca O Pino) y 5. Pedrouzo (Arca O Pino) - Santiago de Compostela. En Sarria dormiremos en el Albergue de la Magdalena. Yo será la tercera vez que duerma en Sarria y cada vez lo habré hecho en un albergue distinto. Cosas del Camino. En Portomarín dormiremos en el gran Albergue Ferramenteiro, en esa etapa siempre duermo allí, tanto es así que cuando llamé para reservarlo ya me dijeron que les sonaba mi nombre. En Palas O Rei me acogieron ya en el 2010 en el Albergue Mesón de Benito, así fue también el pasado año y así será en esta ocasión. Respecto a Arzúa, he pernoctado allí en dos albergues y en este camino dormiré allí con Gemma y con Eva en uno de ellos que tiene nombre de nuestra tierra: Albergue Don Quijote. En Pedrouzo (Arca O Pino) pernocté en mi primer camino en el Albergue Edreira y el año pasado me aventuré a lograr plaza en el Albergue Porta do Santiago (no admite reservas pero es precioso), lo logré y me gustó tanto que en el mismo pretendo descansar llegado el momento con mis dos acompañantes. Por último, en Santiago de Compostela volveré a la Pensión Casa Felisa que con tanto afecto me dio alojamiento en mi primer peregrinar. Tenemos reservado un pequeño apartamento para los tres y allí concluirá nuestra aventura tras abrazar al Santo Patrón de las Españas.


Está todo preparado al detalle y aunque sea para mí un camino preparatorio para el Camino me hace muy feliz vivir esa grandiosa experiencia con ellas dos. Estoy plenamente feliz de ello. A Eva la quiero mucho porque ella misma se hace querer. En el año 1999 comenzamos juntos la carrera de Derecho y desde entonces llevamos siendo amigos, haciéndonos trastadas mutuamente y ayudándonos en lo bueno y en lo malo. A día de hoy los dos ejercemos como abogado y me alegra muchísimo que así sea. La ayudo y ayudaré en todo lo que pueda. Y ella lo hará conmigo. Lo sé. Tiene un corazón enorme, es noble y tiene un punto de pecar de buena. Es una mujer diez. No es peloteo mío ni visión de amigo. Lo es. Y como antes decía, a través de ella conocí a mi Chiquitilla. Mi pequeña Gemma "malrasque" que es la que pone orden en mi vida porque en realidad no dejo de ser como un niño chico (pero sin el "como"). Por eso me enfurruño y le digo "malrasque" porque no me deja hacer todo lo que quiero. Ordeno y mando frente a mi locura. Ella aguanta y sufre mis aficiones pero ya las conocía antes de pasar por el altar. Y a mí me hace muy feliz que ahora comparta una de ellas conmigo: hacer el Camino de Santiago. ¡Estoy que no quepo en mí de alegría! Lo próximo será hacerla hermana de alguna cofradía... (Pues no es difícil eso ni nada, pfff, difícil empresa). Me faltará una persona haciendo el Camino. Una persona con la que he compartido miles de cosas en la vida. Siempre lo digo, es el hermano que la vida me regaló. Mi compadre Narciso. Eso sí que sería grande. Peregrinar a Compostela con Gemma, con Eva y con Narci. Sólo Santiago lo sabe. Por ahora, este Camino de Santiago será especial por muchas cosas. Ya deseo recorrerlo. Un Camino un tanto especial.

¡Ultreia et suseia, Peregrino! 
D.A.Y.S.I.
Buen Camino.