viernes, 18 de octubre de 2013

EL GRAN CAMINANTE

Estaba en deuda con él. Llevaba viéndolo desde que salí de Saint Jean Pied de Port. Un rastro de pegatinas se encontraban dispuestas a lo largo de todo el Camino. Mostraban un peregrino de espaldas con capa de lluvia y alto bordón, recién salido del resguardo que ofrecen los bajos del Palacio de Rajoy tras haberse refugiado de una tromba de agua, mirando hacia la Plaza del Obradoiro. Pude ver esa estampa en cualquier poste, en cualquier indicador, en cualquier flecha amarilla... Está acompañando a los caminantes a lo largo de todo el majestuoso Camino Francés. Ya la había visto en Compostela pero no sabía qué era, qué quería decir, qué significaba o qué anunciaba. Tan sólo eran pegatinas. Una foto y un pequeño texto. Abajo tenían impresas un nombre y una dirección web.
Y caminando lo conocí. Mi querido Antxon, me has enseñado tanto... Al fin te dí alcance en Logroño, en el Albergue Check in Rioja, ante uno de los hospitaleros más agradables que he conocido: Nacho Nájera. La etapa no había sido dura pues la anterior la hube alargado unos kilómetros más para poder disfrutar así más horas en la capital riojana. Salimos pronto de Torres del Río y llegamos a Logroño, a la puerta misma del albergue, sobre las 13:30. Y allí te encontré. Nada más verte supe que vendrías conmigo en la mochila. Lucías espléndido en la estantería de objetos en venta y recuerdos del refugio de peregrinos en el que me hospedaba. Tantas veces había visto esa imagen que el veneno jacobeo de descubrir el misterio recorría mis venas a cada paso que daba por el Camino que nos une. ¡¡El Gran Caminante!!, exclamé. Sí, me dijo la hermana del hospitalero, es un libro, un libro que escribió un chaval vasco sobre el Camino. Salió andando desde su casa y llego hasta Santiago. ¡¡Lo conozco!!, le dije. ¿Al chico o al libro?, me espetó. El chico murió, lamentablemente... No, no, al chico no, le contesté. No lo conocí, a la imagen, me refiero. Llevo viéndola estampada en pegatinas por todas las etapas y ahora al verla en la vitrina se me ha disparado la vista hacia ellas para, por fin, saber qué es eso de "El Gran Caminante". Acabo de descubrir que es un libro pero conocía esa imagen. ¿Te gusta el Camino?, me inquirió. Me encanta, le respondí. Es la cuarta vez que me dirijo a Compostela. Pues... Un libro escrito por un peregrino sobre el Camino. Ya sabes, me dijo ella. Me lo llevo, sin duda, dije mientras le regalaba una sonrisa. Y unas cuantas pegatinas también. Y así fue. Entre la alberguera y yo pusimos el exlibris como siempre hago cuando adquiero un volumen nuevo: fecha, onomástica del día y nombre. Esta vez la onomástica fue sustituida por el sello del albergue y compartimos bolígrafo los dos.  Per secula...

Y así llegaste a mi mochila, mi querido Antxon. En el albergue me indicaron que te diagnosticaron una mortal enfermedad y que tan grande era tu espíritu y tu amor por el Camino que, una vez decidido a escribir el libro de tu gran aventura, nada pudo frenarte. Aun postrado ya inmóvil en un lecho del que nunca volverías a levantarte en esta vida, a través de sofisticadas y novísimas tecnologías que saben interpretar un guiño de ojos, un parpadeo y un movimiento de iris culminaste la redacción de tu gran obra. Nos dejaste tu legado. Un legado que no tiene precio y que está redactado con la humanidad, la ternura, la belleza y el amor. Un precioso regalo que nos entrega la convicción total de que esto no termina aquí. Ni el Camino, ni la vida. Eres grande, "Bolitx". Me niego a hablarte en pasado porque no te vea en este mundo terrenal. Sé que estás. Sé que cuando te llevaba en la mochila camino de Santo Domingo de la Calzada, aquella etapa que a ti tanto te costó en tu gran Camino, me insuflabas ánimo. Todavía no te conocía, pero ya íbamos juntos. Seguías recorriendo kilómetros. El alma del Camino tocó tu alma y tu alma tocó la mía.

Cuando de vuelta al hogar me entregué a la ansiada lectura de tus líneas legadas es cuando te conocí de veras. Jamás había conocido a una persona a través de un libro, pero tú, Antxon, escribiste con tal realismo que te dabas a conocer a través de las palabras. He llorado en más de una ocasión leyéndote. Me niego a pensar que una persona tan grande como tú en todos los sentidos se haya marchado de esta vida porque sí. No puede ser. Sé que estás. Es injusto. Lloro de nuevo al pensar que esos pies de nenaza que tantas molestias te causaron en las primeras etapas no vuelvan a peregrinar. Pero sé que estás. Mi querido Antxon, te noto en la subida hacia el Refugio Orisson. Te siento en la bajada a la Real Colegiata de Roncesvalles. Te intuyo a lo lejos caminando por Navarra. Estás, sin duda, en Puente la Reina, allí donde los caminos a Santiago se hacen uno sólo. En Rioja permaneces conmigo donde nos encontramos. Qué decirte del Páramo... Lo conoces bien y te enamora el llaneo de Castilla, eres de los valientes que se enfrentan sin temor a la recta de Calzadilla. Por supuesto que atraviesas los montes de León y culminas disfrutando las pallozas en la niebla que se ofrecen en un O Cebreiro que acaba de abrirnos sus puertas a la Galicia celta. Te siento muy cercano cuando nos vamos acercando a Poniente y, sin duda alguna, hacemos juntos los "últimos cien" junto a la magnitud de peregrinos salidos de Sarria, como lo fueron Jeremías y Moniquilla. En Monte do Gozo tu presencia es inconfundible. Nos presentas en silencio a Madame Soledad y juntos nos presentamos satisfechos ante la Catedral de las bellas torres. Querido Antxon, estás por todo el Camino. Eres parte de él tanto como el árbol de Paula es parte del bosque de Telma.
A pesar de que no fueras muy creyente me atrevo a decirte que eras tan magnífico que Dios te llamó a su lado para tener un gran compañero caminante e incluso un buen jugador para cualquier partida de mus. Gracias a ti creo que he abierto más miras y ahora al caminar serás ejemplo. He saboreado con tanta intensidad la lectura de tu obra que parece que haya hecho el Camino a tu lado, espiándote, escondido entre los alemanes pétreos, ocultándome tras las volutas de humo de los canutos de los tiroleses, acechando tus conversaciones con Jimmy mientras degustabas un cruasán y un café con leche, pedaleando con los colombianos vagos que hacían en bici cada etapa los mismos kilómetros que los peregrinos a pie, agazapado tras Evaristo y Lucas mientras caminabas solitario, asomado tras la libreta de François que siempre aparecía tomando notas en cualquier rincón...  He llegado a conocerte, Antxon, a admirarte, a quererte. Eres grande. Sé que nos encontraremos en algún tramo del Camino.

Estaba en deuda contigo y quería rendirte este homenaje por haberte conocido y por todo lo que me has aportado tan sólo con leerte. Me has descubierto "la vida" paso a paso, me has hecho reír y llorar con tu obra, me has hecho sentirme caminante a tu lado... Tu libro es mucho más que un libro. Voy a intentar por todos los medios que estas palabras mías lleguen a tu familia para que sepan que, sin duda, una nueva estrella brilla en el cielo de Zumaia allá por tu tierra. Zorionak, mi querido Antxon, siempre has sido, eres y serás El Gran Caminante.

"Que la tierra se vaya haciendo camino ante tus pasos,
que el viento sople siempre a tus espaldas,
que el sol brille cálido sobre tu cara, 
que la lluvia caiga suavemente sobre tus campos
y, hasta tanto volvamos a encontrarnos,
que Dios te lleve en la palma de su mano".

Gracias por todo, Bolitx.  ¡Bide on!

martes, 8 de octubre de 2013

UNA SEMANA COMPLETA

En ocasiones el tiempo pasa sin oficio ni beneficio y enfrentamos su rutina con desidia o pasividad, simplemente porque no queda más remedio queramos o no. Sin embargo hay  veces que en el plazo de tiempo más cotidianamente empleado por el ser humano, la semana, se conjugan todos los quehaceres, situaciones, aficiones, intereses, etc, etc, que agradan a un sujeto. Y fíjense ustedes que ya es complicado que se junten todos los gustos en tan pequeño espacio de tiempo como es el intervalo de Lunes a Domingo, pues esta semana se ve que estoy de suerte porque tengo de todo lo que me agrada en estos días. Tanto es así que puede que sea la semana más completa y gustosa que vaya a tener en este año, exceptuando la Semana de la Gloria cofrade, claro está. Si mi vida consta del ejercicio de la abogacía, del viajar a los pueblos de la provincia resolviendo expedientes, de mi pasión por las cofradías y el costal, de la práctica del pádel y de disfrutar con mi gente y mis amigos, esta semana tiene de todo.

Lunes y antes de empezar a plasmar estas líneas, tuve juicio en Almagro. Viajecito, toga y vida jurídica. El resto de la mañana y toda la tarde se fueron en el despacho trabajando entre papeles y casos. Por la tarde noche jugué al pádel como todos los Lunes. Creo que es el deporte que más me ha enganchado: me relaja la mente y me hace sudar. Cada día lo valoro más junto con la enorme de hazaña de haber dejado de furmar y llevar más de dos años sin ese nefasto vicio. Y luego a descansar. Un día completo dentro de una semana completa que arranca con alegría. Y ojo, no todas empiezan igual.

El Martes me esperaba también otro viajecito para un trámite jurídico-registral. Parece que no pero cuando entre tantos días de papeles y papeles toca una visita a algún pueblo lo agradezco. Pienso en los lugareños, en mi gente castellanomanchega arraigada, en mis raíces y soy feliz. Me gusta mi tierra. La misión era ir a Piedrabuena a recoger un expediente. Ese pueblo tiene un encanto especial: me recuerda a mi abuelo. Y sé que viaja conmigo cuando me toca ir sólo de pueblo en pueblo con el traje y la corbata. El resto del día lo pasaré en el despacho y por la tarde ya pudiera haber un buen partido de Champions para redondear del todo la semana, pero mejor no tentar que demasiado bien pinta.
Miércoles y ecuador de los cinco días laborales. Quizás sea éste el menos entretenido en esta semana pero seguro que alguna sorpresa esconde. Fijaos que esta entrada meramente narra mi agenda de esta semana pero es que se antoja divertida y por eso la comparto. ¿Qué os decía? Casualidad pura. Mientras derramo estas líneas me ha llamado un perito judicial y hemos concertado cita para mañana mismo, Miércoles, por la mañana en Daimiel. Otro viajecito. Al final voy a estar más tiempo en carretera y en los pueblos que en el despacho. Ya tengo agenda apretada para el Miércoles también y so que iba a ser el día más tranquilo. Aprovecharé y compraré "cortadillos", un dulce típico de ese pueblo y que le gusta mucho al Tormento (mi hermana). Será un día redondo si por la noche también jugamos otro partidete de pádel. Hay que irlo negociando.

El Jueves me toca, para variar en esta semana, viaje a otro pueblo. Hay gente que le da por reñir por las lindes de sus cortijos y allá tenemos que ir los hombres de ley a poner paz. Alhambra, pueblo pequeño y oculto, es el destino y desde su Juzgado iremos la comitiva judicial a las fincas en cuestión a realizar la diligencia de deslinde y amojonamiento. De verdad hay expedientes raros pero la práctica de los mismos viene siendo habitual por estos lares. Me llevaré toda la mañana deslindando y recorriendo kilómetros y por la tarde más kilómetros pues me toca reunión de una Comunidad de Vecinos en Bolaños de Calatrava. Otro viajecillo por los pueblos. Creo que va a ser un día agotador pero saldré airoso del mismo vislumbrando ya un gran fin de semana y con el placer de haber ido cumpliendo satisfactoriamente con todas las tareas y pasatiempos de estos siete días.

Llegados al Viernes los sueños brillan más como dice Carlos Latre. Y más aún el Viernes de esta caprichosa semana. Es el día en el que los abogados celebramos la festividad de Santa Teresa y hacemos la comida de compañerismo, este año aliñada con un ingrediente especial: la imposición de medalla por 25 años de ejercicio profesional al insigne maestro y padrino mío: Don Jesús Cecilio Velascoín Alba. Nos daremos un buen homenaje de comer y beber pero no me excederé en la barra libre pues por la noche llegamos al punto cofrade de la semana. A las 21:00 horas en la Plazuela del Carmen empieza la igualá y posterior ensayo de la cuadrilla de costaleros de la Santa de España y Doctora de la Iglesia: Santa Teresa de Jesús. Un buen relío de costal y trabajadera, junto con el reencuentro de los amigos y compañeros de pasión, pone la guinda cofrade a los días laborales. Caeré rendido en la cama pero feliz.

El Sábado, 12 de Octubre, día de la Virgen del Pilar, día de la Hispanidad, fiesta nacional y día señalado en el calendario ya que mi gran amigo Willy (Guillermo Arroyo) contrae nupcias con Rocío. Si bien tendré el cuello dolorido por el ensayo de costalero de la noche anterior, la molestia que pueda producirme la corbata se evaporará al ver a mi compadre dando el "sí quiero". Será sin duda un día grande por toda la trayectoria que llevo recorrida al lado de Willy. Un grande donde los haya con enorme corazón y alma de mago blanco. Entre copas, esta vez sí, y abrazos concluirá un gran día que empezará por la mañana en San Pedro y terminará sabe Dios dónde y a qué hora. A nono que "pá luego es tarde".

Domingo ya de una pletórica semana cargada de viajes, disfrutes, aficiones y amistad...¡¡viene mi cuñada Pisma!! Se llama Ana, pero es que según ella es más que guapa, es "guapisma" (en manchego puro) y de ahí su apodo. Está perfectamente de la cabeza aunque no lo creáis (como yo). Así es que para completar una semana para nada habitual ya que la afronto con ganas y sin desidia rutinaria (tanto es así que le dedico una entrada en el blog), el Domingo veré a Pisma aunque sea un ratito, ya que vendrá de Inglaterra en viaje exprés para conocer a su sobrina, hija de su hermano Ángel, nacida hace pocos días. Sin duda será el último gustazo de una semana que ya podría tener alguna hermana o prima en el calendario anual del trabajo, pues salvando que no haya fútbol de gran interés, el resto de todas las pasiones que integran este rincón se juntarán en esta segunda semana de Octubre.

Y esta es la entrada por esta vez. Es simple pero me decidí a escribirla al comprobar que esta semana no sólo tengo ganas de que vuelen los días hasta que llegue el nuevo Viernes, sino que quiero y pienso saborearlos todos uno a uno. Me agrada compartir con vosotros un trocito de sentimiento interno. Como empecé diciendo, en ocasiones el tiempo pasa sin oficio ni beneficio y enfrentamos su rutina con desidia o pasividad... Pera esta vez no es así. ¡¡Feliz semana a todos!!

lunes, 30 de septiembre de 2013

ASÍ HABLA UN MADRIDISTA

Aviso a navegantes: Hoy vengo a hablar de fútbol y vengo encabronado. A quien no le guste el deporte rey o pase olímpicamente de este asunto (como el COI de Madrid 2020) ya puede clicar el aspa roja de arriba a la derecha y salirse del blog. Ya podrá leer otras cosas otros días. Hoy la cosa va de lo que va. Fútbol, debate, opiniones, polémica y batallas. El Real Madrid y sus eternas imbecilidades creadas por su propia afición, en la cual me integro. Y digo eternas imbecilidades metiéndome ya en faena porque soy madridista desde que tengo uso de razón y siempre ha habido y habrá varios sectores en la propia parroquia blanca, pero lo que está pasando últimamente clama al cielo ya. Y aquí seguimos los seguidores pegándonos de leches entre nosotros mientras los once mamarrachos que deben sudar la camiseta viven poderosamente en lujosas mansiones cachondeándose plenamente de nuestra ilusión.

Sí, once mamarrachos he dicho. ¿Hace falta que os los nombre o ya sabéis todos quiénes son los once tíos que el sábado en el derbi se tocaron las pelotas en vez de jugar con una sola de ellas con los pies? Y creo que en la debacle del pasado sábado contra el Atlético de Madrid (excelso señor al que hoy no se merece que le diga Patético, Pateti, ni segundón, pues habló en el campo lo que nuestra panda de imbéciles no fue capaz ni de susurrar) tan sólo podría salvar a uno: el guardameta. Y cuando esto ya comienza a ser habitual... mal asunto. Si siempre el mejor del equipo es el portero, malo, malo, malo y malo. Y si para colmo tenemos a dos de los mejores porteros del trofeo doméstico y encima los aficionados seguimos divididos en ensalzar a uno en detrimento del otro, peor aún. Ya no hay ni unión grada-equipo, ni respaldo al vestuario, ni nada de nada. Y nosotros aficionados seguimos en nuestras luchas mouriñistas, casillistas-diegolopecistas y señorio-resultadistas en vez de dar un golpe en la mesa ya. De una puta vez.

No me vengan los del sector del portugués diciendo la subnormalidad de moda de "Esto con Mou no pasaba". Traeré un par de recuerdos y zanjaré el asunto. 1) El año pasado a estas alturas y con José Mourinho en el banquillo, la liga ya estaba tirada. Y quedaba lo mejor por venir. 2) Hicimos historia en la Historia de la Liga Española. Logramos que por primera vez ganase un equipo un partido sin tirar a puerta. Sí señores. Granada 1 - 0 Real Madrid. Gol de Cristiano Ronaldo en propia meta. Vistas esas cosas, esto con Mou sí pasaba. Y que nos metiera el Barça 5-0 en un derbi también pasaba...
Pero no estoy para hablar de Mou, no. Mourinho ya es pasado. Queramos o no, Mou ya no está. Y mientras los aficionados sigamos hablando de que si Mou esto, Mou lo otro, el equipo seguirá dando tumbos. Y no es que esté partiendo una lanza a favor de Carletto Ancelotti, actual entrenador, es que estoy señalando directamente a los jugadores. A los once mamarrachos que antes citaba y que los he calificado así por no querer ofender demasiado el interior de mis lectores catalogando a esos personajes con otros vocablos. Me importa una mierda si el presidente es Florentino Pérez o Ramón Calderón, si el entrenador es Mou o es Carlo, si juega Casillas o juega Diego López, si se ha vendido a Özil y se ha comprado a Bale... Me importan una enorme mierda todas esas milongas. Pero exijo que mi equipo gane. O que si pierde sea luchando.

Es nefasto que un equipo como el Real Madrid tenga que ganar a un recién ascendido como el Elche de puro milagro en el último instante y con polémica arbitral. Eso es una vergüenza. Una jodida vergüenza. Y lo que es peor, en vez de servir de toque de corneta y cambio de ritmo, salen al siguiente partido y vuelven a hacer lo mismo. Pero esta vez no estaba el pobre Elche enfrente. Tampoco estaba el engominado de Muñíz Fernández. Esta vez estaba un equipo serio y enemigo. El máximo rival madridista en la capital de la nación. Don Atlético de Madrid. Y mientras Diego Costa jugó como un jabato, luchó todos los balones y nos asestó un bello gol, mientras Arda Turán se marcó un partidazo y tuvo incluso tiempo de atusarse su islámica barba, mientras Koke hizo y deshizo a su antojo con el esférico y casi nos cuela el segundo de preciosa factura si no es por la madera, mientras nos creaba peligro incluso Filipe Luis que es de los hombres más retrasados en posición del equipo contrario, nuestro delantero centro, Karim Benzemá se paseaba con frialdad y apatía por el césped fuera de lo normal, nuestros centrales Pepe y Ramos, se dedicaban a no achicar bien los espacios y a pegar pelotazos arriba sin sentido alguno y nuestro portero Diego López a intentar que la renta no fuera aún mayor. Y de eso no tiene culpa ni Mou, ni Ancelotti, ni madre que los parió a ninguno. ¿Qué coño esperamos de un equipo cuya máxima jugada de creación de juego corría a cargo de Arbeloa y Khedira?

Un equipo se hace grande cuando su afición lo lleva en volandas. Y a día de hoy no es el caso del Real Madrid. Pero ¡ojo!, no es el caso no porque la afición no quiera, si no porque nos sumergimos en gilipolleces sobre un portero u otro, un entrenador u otro, un presidente u otro... Y mientras tanto se chotean de nosotros los once payasos que campan por el terreno de juego. Son ellos los que deben jugar. ¡¡Ellos!! Y no los entrenadores que están en el banquillo. Somos nosotros los que debemos exigir y pitar y silbar y aplaudir. No nos de miedo pitar a nuestro equipo si se mofa de nosotros. Dejemos ya de decir "Esto con Mou no pasaba", "Iker es amigo de la prensa", "Ancelotti no sabe qué hacer..." Que no, coño, que no. Que los que luchan son los jugadores. Y el otro día hasta Cristiano lo dijo y lo reconoció: La culpa es de los jugadores.

Hay que dejarse ya de milongas del pasado y del futuro y e ir avanzando, exigiendo, aplaudiendo y conjuntando la unión partido a partido. Tenemos que ganarnos el respeto como afición de cara a nuestros jugadores. Sí, señores. Hay que hacerlo. Ese mismo equipo que el sábado nos dió una lección de fútbol tiene una soberbia afición que le sobran bemoles para plantarse en un entrenamiento y decirle a sus jugadores mercenarios si hace falta. Y lo han hecho. Y más de una vez. Y lo sabéis. La afición rojiblanca, en tiempos en que sus jugadores no sentían el escudo, se plantaron de una vez por todas y le cantaron las cuarenta en bastos al plantel de jugadores. Y ahora ahí los tenéis. Una conjunción perfecta graderío-campo que lleva en volandas a los jugadores a la victoria. Y si les tienen que aplaudir, les aplauden. Y si les tienen que decir desgraciados, se lo dicen. No pierden el tiempo en si juega Raúl García o juega Gabi, en si entrena el Cholo o entrena Quique Sánchez Flores o entrena Gregorio Manzano, en si preside Gil Marín o preside Enrique Cerezo... 

Y así, sólo así, se logra la victoria. El sábado quedó patente. Lección de fútbol, lección de unión y lección de triunfo. Derbi perdido en casa y tres puntitos al rival enemigo. Mi más sincera enhorabuena al Atlético de Madrid. Y a su afición por la labor que han hecho. Y no me refiero a los piques, guasas, cachondeos y antimadridismo que demuestran metiendo las narices en todo aquello que huela a Real Madrid y que nada tiene que ver con su equipo, no. Me refiero a cómo han tratado de tú a tú a su plantilla y a su entrenador y han logrado la unión que conduce a la victoria. En la Casa Blanca podemos hacerlo igual. Ya lo hemos hecho muchas veces. No caigamos en errores del pasado. Exijamos como aficionados y verdadera alma del club todo lo que podemos exigir. Y cuando en el césped respondan a la exigencia entenderán el ánimo. Y entonces sí volverá la gloriosa afición. Mientras tanto... piperío, batallas internas y mercenarios por el campo. ¡¡Vamos, joder!!


Mientras sigamos nosotros los madridistas en gilipolleces, mouriñadas, ancellotadas, etc, así nos va ir. O esos cabrones de manga corta se enteran de lo que es el Bernabéu o se cachondearán de nosotros una y otra vez. Y sí, prefiero mil veces el señorío a lograr tres puntos como sea. El Madrid es señorial y volverá a ganar recibiendo aplausos del rival. Como siempre fue y como nunca debió dejar de haber sido. Esos aplausos hoy se los doy yo al Atleti. Y bien merecidos. Y doy ejemplo de señorío desde ya. Culpo a los jugadores de lo ocurrido y siempre lo haré. Ellos son los que corren. Os animaré siempre que vosotros respetéis a la afición. Honrad la camiseta, cabrones, cabrones os digo.

Enhorabuena de nuevo, Atlético. Así habla un madridista.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

LAS FIESTAS DEL PUEBLO: BOLAÑOS DE CALATRAVA

Ya saben ustedes que soy manchego cerrado, un gañán, profundo amante de mis raíces, de mi tierra, de mis pueblos, de sus gentes y de sus costumbres. Y hete aquí que fui a nacer en la capitaleja y a casarme con una moza que vivía en un pueblo, ¡ea!, por lo que para satisfacción mía puedo disfrutar de las tradiciones que allí acontecen y que a mí tanto me gustan. Muchas veces he manifestado que Gemma, mi mujer, lleva residiendo en Bolaños desde que tenía tres añitos de edad y como la bestia es de donde pace y no de donde nace (refrán machegote puro, no asocien bestia con mi mujer por la cuenta que me trae, gracias) conoce las fiestas y costumbres de su pueblo a la perfección y me ha introducido a mí en ellas. Y miren ustedes por donde yo las vivo con más intensidad que ella por mi amar al buen yantar, al buen beber y al buen vivir que se traen a colación en toda verbena, romería, fiesta o feria que acontezca en un pueblo manchego.


Estos días han sido las Ferias y Fiestas de Bolaños de Calatrava en honor al Santísimo Cristo de la Columna, cuya festividad es, como en muchos otros lugares, el día de la Exaltación de la Santa Cruz, el 14 de Septiembre, y allá que he ido a disfrutarlas y estudiarlas con las gentes del pueblo que me acogió. Desde que comenzaron las mismas no dudé ni un instante en que una entrada en el blog sería para ellas y por eso me enfrasqué en los acontecimientos móvil en mano en hacer algunas fotejos para compartirlas aquí en el Rincón. Y cuando digo a estudiar las fiestas sé lo que estoy diciendo. No conjugo los verbos a lo loco y las costumbres de nuestros lugares son dignas de estudio.
En el caso de Bolaños en particular, la víspera del día grande de la fiesta, las peñas y grupos de gente que se juntan para la ocasión ofrecen en honor del Cristo diversos productos de la tierra que bien pueden ser parte de las cosechas de las tierras de labor o animales de ganado. Estas ofrendas son subastadas la tarde del día grande en el atrio de la Ermita del Cristo, cuidadosamente decorada para la ocasión pues por la mañana se procesiona al Titular en cuyo honor son las ferias y fiestas.



Tras finalizar la solemne procesión del Santo Cristo comienzan las fiestas y la gente, como es común por estos lares, se reúne en chiringuitos y barras de bar en torno a unos botellines y tintos de verano que concluyen con los ultraconocidos café, copa (casi siempre en plural) y puro. Al más puro estilo romero-manchego la celebración deviene en una buena dosis de beber y comer.


Como en la mayoría de los pueblos de la Mancha las fiestas cuentan con una procesión principal, algún evento taurino y un concierto que suele tener gran afluencia, así como actividades y juegos para las peñas formadas por gente joven. Bolaños no iba a ser menos y cuenta en sus días de fiesta con una tarde de vaquillas para los más (etílico) valientes, divertidos juegos y concursos para las peñas, una buena corrida de toros y un concierto de algún conocido cantante o grupo. Este año en particular el cartel taurino contaba con Juan José Padilla, Víctor Puerto y Joselito Adame, novillero que venía de triunfar en Las Ventas. Por su parte el concierto musical ha corrido a cargo de "El Arrebato", artista sevillano del que soy fan hace años cuando me enganchase su mítica canción "Una noche con arte".


En definitiva, he podido "degustar" de las ferias y fiestas del pueblo de mi mujer en todos los actos en los que el tiempo y el trabajo me han permitido hacer acto de presencia. Así pues estuve viendo la ofrenda al Cristo, la procesión, los chiringos y bares del Parque, las casetas de la feria y el concierto del Arrebato. Y todo ello con la mejor compañía posible: mi mujer, mi hermana y mi compadre Narciso, sin contar a los amigos que siendo bolañegos, evidentemente, estaban allí. De esta manera he disfrutado, una vez más, de las costumbres manchegas que tanto me gustan. Me agrada ver a las gentes como disfrutan de las fiestas de su pueblo tal cual lo hicieran sus antepasados años atrás... Y me sumo a ellos y estos días he disfrutado de la procesión del Cristo (una cuadrilla de costaleros debajo ¡ya!, por favor), he visto los frutos y animales que se iban a subastar, he tomado cervecitas, vinos y copas en los chiringos y casetas y he disfrutado de "Una noche con Arte" gracias al gran Arrebato.

Quizás estas líneas no os traigan las entrañables historias y aventuras que os narro otras veces, pero me apetecía escribirlas y hacéroslas llegar. Y es que soy todo un purista, lo sé. Aunque a veces me llevan obligado a disfrutar de estos eventos festivos y lo paso mal. Y para prueba un botón..................

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Yo no quería...

jueves, 12 de septiembre de 2013

LEYENDA DEL PEREGRINO ESCONDIDO

Parece mentira que siendo tan amante del Camino de Santiago haya tenido que ser la tercera vez que he llegado a Compostela con mochila y bordón cuando haya descubierto tan enigmática, singular, preciosa y oculta leyenda. A mí que me apasiona la Ruta Jacobea, a mí que me enamoró la vida peregrina desde que la conocí, a mí que he recorrido kilómetros y kilómetros del fascinante Camino Francés, a mí que ya tengo cuatro credenciales de sellos repletas y tres compostelas acreditando mis andanduras, a mí que estoy embarcado de nuevo en el Camino y recorriendo por años sus desconocidos tramos, a mí que me sé de memoria guías y etapas, albergues y refugios, subidas y bajadas... ¡A mí! Como si todo lo supiera de él, pero en realidad no sé nada, pues él, el Camino, siempre se guarda un as bajo la manga para seguir atrayéndome a descubrirlo. A mí me sorprendió esta leyenda y conforme supe de ella no dudé en que algún día la escribiría en el blog para todos vosotros. Y hoy me pongo manos a la obra y pido disculpas con antelación a quien ya le haya mostrado la fotografía que desvela el paradigma de la leyenda, pero el entusiasmo que sentí al conocerla me llevó a ello lleno de furor con algunos de los más allegados en ese momento. Lo siento.

Permitidme esta vez que no vaya introduciendo fotografías ilustrativas entremedias del texto para no desvelar la incógnita del personaje hasta el final. Igualmente os ruego a todos aquellos que no conozcáis la leyenda que vayáis degustando el texto que vengo a ofreceros poquito a poco, que lo vayáis saboreando con la justa impaciencia que da el ocaso de la incertidumbre a punto de ser descubierta y, sobre todo, que aguantéis las ganas de desplazaros rápidamente hasta el final de la entrada para observar las instantáneas que revelan al personaje. Sólo así el final de esta bella y corta leyenda os causará el efecto deseado, el efecto que a mí me causó cuando descubrí el enigma. De otra manera es como si escucháis de la dulce voz de un abuelo un cuento cuyo final ya sabéis, lo disfrutaréis pero... el clímax final no tendrá el impacto que el autor quiso imprimirle y que el contador ha querido transmitiros. Sed pacientes; prometo no alargar improductivamente el texto. Y esta vez, y sin que sirva de precedente, introduciré líneas de mi siembra y cosecha en la Leyenda, por aquello de que toda leyenda tiene algo de mito y algo de realidad. Seguro que así disfrutaréis más de la historia y yo aprovecharé para dar rienda suelta a las palabras que broten de mi interior como una exhalación de sentimientos que recogen mis vivencias de peregrino. Vamos allá...

Cuenta la leyenda que hay una sombra, una fuerza, una energía, un peregrino oculto que acompaña al caminante en su arduo trecho hacia Santiago en los momentos más duros. Y cuando las duras rampas de subida aprietan, el peregrino escondido nos alivia la mochila y nos alienta. Y cuando las temerosas bajadas acechan nuestras rodillas, el peregrino escondido clava nuestro bordón al terreno para afianzar el paso. Y dicen que lo notamos aunque no queramos y que esa fuerza es un extraño peregrino que a todos nos ayuda y nos muestra que el camino es un resumen de la vida y debemos saber aprender a subir y a bajar y a llanear...
Sin embargo nunca podemos verlo, nunca podemos tocarlo, nunca podemos decirle un "Gracias" y sólo, exclusivamente sólo, aquellos peregrinos que lleguen a Santiago de Compostela podrán al fin verlo. Es un símil de la fe, del esfuerzo, de la siembra... Sólo al llegar a la meta podremos alcanzar la Gloria, la recompensa, la cosecha...
En mis caminos ya recorridos he tenido momentos de soledad y decadencia, momentos duros y de fatiga, momentos en los que desfallecía y creía no poder llegar al fin de etapa y, mucho menos, al fin del Camino. Y el peregrino escondido siempre, sin yo saberlo, me ha ayudado. Y fue esta última vez que llegué a Santiago cuando lo descubrí. Sabía de su leyenda pero no sabía buscarlo. Más que no saber buscarlo no creía en su búsqueda. ¿Un peregrino que nos ayuda sin ser visto y sólo aparece en Santiago cuando llegamos? ¡Milongas!

Me habían hablado de él y los maestros jacobipetas se extrañaban de que no lo conociera. ¿Y tú has hecho ya el Camino otras veces?, me decían. Yo entre incrédulo y asombrado les miraba de soslayo. Me habían contado muchas leyendas acerca de él pero si algo me enseñó (y me enseña) el Camino es que cada persona que lo transita forma parte de su leyenda. Cada caminante es camino y hay tantos caminos como caminantes existan. Por eso he creado mi propia leyenda del peregrino escondido a mi antojo. Para mí es un monumento al peregrino tras el que se ocultan muchas historias, muchas verdades, muchos caminos... Tantos como caminantes lo vean y se sientan identificados con él. Pudiera ser Thomas, el californiano con el que descendí desde el Collado de Lepoeder hasta Roncesvalles y no lo volví a ver... Pudiera ser Joon Yoon Lee, el koreano con el que compartí viaje desde Madrid hasta Saint Jean Pied de Port... Pudiera ser Aitor, el entrañable vasco de Portugalete con el que mantuve una muy trascendental charla sobre la vida del ser... Pudiera ser el manchego conquense, residente en Barcelona, con cara de llamarse Blas con el que llegué hasta Los Arcos... Pudiera ser Pancho, el mexicano con el que me tomé una Coronita allá por el albergue de Villafranca del Bierzo... Pudieran ser José Ramón y Paco, dos grandes madrileños que me descubrieron los secretos de Santa María de Leboreiro y Furelos... Pudiera ser Palmiro, mi amigo brasileño con el que intercambié ronquidos en Puente la Reina y en Santo Domingo de la Calzada... Pudiera ser el bruselés barbado con el que me fotografié en O Cebreiro... Pudiera ser Rubén, el templario, con el que anduve desde Logroño hasta Nájera... Pudieran ser muchos los (mis) peregrinos escondidos en el Camino que me han ayudado a superar los tramos difíciles. Incluso pudiera ser yo el peregrino escondido que he ayudado a otros caminantes. Y al ser imposible identificarnos a todos y unirnos en uno sólo surge el por qué, la génesis y la magia del Camino que hacen que la leyenda tome fuerza y poder y nos reúna a todos de manera simbólica una vez llegados a Santiago. En un monumento magistral, capricho de luces y sombras allende el cable del pararrayos de las altas torres de Compostela se une con el suelo en una pequeña columna, aparece el peregrino escondido. Leed sobre él y en él las varias leyendas que ya existen. Y si peregrinos sois, junto a la única realidad de la leyenda que no es otra que la aparición del peregrino escondido cada día al anochecer, cread vuestro mito, aliñad con recuerdos la aventura y dad paso a originar  vuestra leyenda con retazos de las experiencias vividas. Yo os he contado mi leyenda del Peregrino Escondido: aquel que aparece fielmente cada anochecer en Santiago en recuerdo de todos los peregrinos que, sin duda, hemos sido ayuda los unos de los otros. Todos somos el peregrino escondido de alguien. Como dijera mi admirado Antxón, el Gran Caminante, "el día que los peregrinos nos nos ayudemos los unos a los otros... el Camino no tendrá sentido". Y haciendo gala de compartir su filosofía y estrujando un poco mi pluma para compartir su idea, per saecula saeculorum, dejaré narrado este verso...

Subirás y bajarás,
llanearás y caminarás,
sonreirás y sufrirás.
En todo momento te ayudaré
pero verme no podrás.
Sólo mi aliento notarás
y sólo al llegar a la meta
el mensaje entenderás...

Cuando llegues a Santiago
y abraces al Santo Patrón,
anocheciendo, al caer el sol,
en la Plaza de Quintana
me hallarás en un rincón.

Descubrirás mi silueta
con capa parda y bordón.
Y una vez aparecido
tendrá sentido tu Camino.
Con el peregrino escondido,
recuerdo de lo vivido,
deberás seguir tu destino.

Con tus pasos alentarás
a caminantes que conocerás.
Tú también serás
un peregrino inmortal
y reflejado te verás
en la sombra de la Catedral.





El Peregrino escondido...

lunes, 2 de septiembre de 2013

VUELTA AL COLE

Con la infantil pero cada vez más añorada frase que da título a esta entrada, retomo de nuevo el escribir unas líneas en mi humilde rincón cibernético, pues hoy no sólo he vuelto al trabajo iniciando un nuevo año laboral, sino también retomando todas mis actividades de la vida rutinaria y diaria que ocupan mi camino durante once de los doce meses del año natural: vuelven los Lunes de pádel, los relojes cuenta atrás para Navidad y Semana Santa, mis pasiones y arrebatos futboleros, mis sueños cofradieros y costaleros y, por supuesto, la vida jurídica en su pleno esplendor, gracias a la cual logro ganarme el pan. Vuelve en definitiva el estreno de año laboral, el cual, sin uvas ni brindis, abre cual 31 de Diciembre un nuevo período cargado de nuevas voluntades y quehaceres, así como de esperanzas y experiencias que la vida depare. Y así se ha de afrontar, como cuando los kilos aprietan bajo la parihuela de un paso y frunciendo el ceño te dices por dentro: ¡Venga de frente!

A modo de resumen de mi tiempo estival y disfrute vacacional con un solo vocablo podría resumirlo: Camino. Este año he gastado prácticamente todas mis vacaciones en una de las aficiones que más me gusta: El Camino de Santiago. Como ya anticipé en algún escrito he estado caminando con Gemma y con Eva desde Sarria hacia Santiago y, conforme llegué a la ciudad apostólica, volví a mi Ciudad Real natal para volver a irme a caminar, esta vez con mi padre, iniciando en Francia en Saint Jean Pied de Port y no concluyendo en Santiago de Compostela, sino en Santo Domingo de la Calzada. En total he hecho alrededor de 350 kilómetros a pie y tengo el Camino Francés ya recorrido en su mitad: el inicio y el final. Me queda pendiente el tramo del medio, el cual, Dios mediante, intentaré recorrer el año próximo. Así pues y siguiendo las flechas amarillas he conocido lugares como Zubiri, Puente la Reina, Estella, Pamplona, Nájera... Y lo mejor de todo, he vuelto a sentir la magia del Camino, vivencias con personas de todo tipo, charlas trascendentales compartiendo un puñado de kilómetros con gentes que, seguramente, no vuelva a ver en este estadio de la vida, y sin duda, el descubrir que aún quedan muchos sueños por cumplir. 

Además de invertir mi tiempo veraniego en el gran titán de todos los caminos, comenzaba mi temporada de descanso con las fiestas de la Zurra y la Pandorga, a las cuales como buen ciudadrrealeño clásico y tradicional no dudé en asistir. Faltaría más. Tres días después del inicio del mes de Agosto tan ansiado, se casaba uno de mis maestros jurídicos, entrañable persona, pequeño de cuerpo y gigante de corazón: Don Juan de la Cruz. Reza el refranero que "Don sin dín, cojones en latín", pero en este caso hago un más que correcto uso del "Don" para referirme a Juan, pues además de merecerlo se lo tiene ganado a pulso. Desde aquí vuelvo a felicitarle por su enlace y a desearles a Ana (su esposa) y a él la mayor de las fortunas en esta nueva etapa.

Casado que fue Don Juan comencé a preparar mi mochila para el primer camino junto con mi mujer y nuestra amiga Eva. Inició la aventura el día 6 de Agosto y culminó la misma el día 13 del mismo mes y año. Una Compostela más acredita mi nueva llegada a Santiago y una credencial más repleta de sellos que simboliza cada uno de ellos una vivencia, una experiencia, un recuerdo, un lugar. Sin duda un entrañable camino en el que pude disfrutar de recorrer de nuevo el embrujo de la más profunda Galicia celta con la compañía de Gemma, mi chiquitilla, mi mujer y compañera por la senda de la vida, gozando con ella de los lugares y anécdotas que tantas y tantas veces le había narrado. Un deleite para un amante de la ruta jacobea como yo.
Tras volver a la capital manchega en la que resido, mis pies tuvieron un pequeño descanso de tres días (14 a 16 de Agosto, ambos inclusive) antes de introducirse de nuevo en las botas y volver a patear montes y montañas. En esos días tuvo lugar la festividad de la Virgen del Prado, Madre, Reina, Patrona y Soberana, Virgen de las Batallas y se iniciaron las Ferias y Fiestas de Ciudad Real en su honor. Tuve el tiempo justo para pasar un día con los amigos y juntarnos en torno a unos licores espirituosos en el tradicional Baile del Vermú y Casetas de Feria. Ave María a la Patrona de Ciudad Real y disfrute de la amistad coparon mi único día libre íntegramente. Otro día lo dediqué a la familia política y otro a la familia de casa. San Seacabó el "rato" en la villa.


De nuevo con la mochila cargada salía el Sábado, día 17, camino a Saint Jean Pied de Port, donde comenzaría mi mayor aventura como jacobipeta. Un proyecto que me durará tres o cuatro años en el que recorreré íntegramente el Camino Francés. Y cuando digo íntegramente es íntegramente: desde Saint Jean hasta Fisterra. Son muchos los kilómetros a restar y se necesitan unos cuarenta días para realizarlo, motivo por el cual me veo en la obligación de irlo recorriendo poco a poco por trancos, aunque el bocado que le he pegado este año no ha estado nada mal. He cruzado de Francia a España atravesando los Pirineos a pie en lo que ha sido, sin duda, la mayor proeza física en mi vida (ahí tenéis la etapa quienes queráis comprobarlo. Un total de 27 kilómetros repartidos en 22 kilómetros en continua y dura ascensión y 5 kilómetros de brusco y abrupto descenso hasta la Real Colegiata de Roncesvalles con una mochila a cuestas y un bastón como compañero. Realmente dura prueba. Tan dura como satisfactoria una vez acabada). Vuelvo a ver el perfil de esa etapa y sigo asombrándome del logro.


Ya en la Madre Patria he atravesado enteras de este a oeste las provincias de Navarra y La Rioja. Han sido nueve jornadas de peregrinación cargadas de altos sentimientos que concluyeron en el mejor albergue de todos los que he conocido hasta ahora (y son unos cuantos ya): Albergue de la Cofradía del Santo, en Santo Domingo de la Calzada. Tantísimo me agradó el sitio y la amabilidad de sus gentes, hospitaleros voluntarios, que me inscribí como futuro voluntario para compartir con ellos la labor de calmar la sed del peregrino y dar posada al caminante sin recibir más a cambio que la sonrisa que se dibuja en las agotadas caras de los que allí llegan. Bellísima labor la del hospitalero voluntario, sin duda de las grandes magias que esconde el Camino. Algún día ofreceré agua fresca a quien exhausto llegue al albergue, como conmigo hicieron.

Volví de nuevo a Ciudad Real el día 27 de Agosto y agoté mis últimos días del mes vacacional en el chalet de mis padres, disfrutando de la familia, de la piscina y del buen yantar. Y hoy, primer lunes del de Septiembre, día 2 del dicho mes, he vuelto al trabajo con las pilas cargadas e incluso con ganas de laborar para seguir caminando por la vida y cumpliendo sueños. El trabajo bien hecho da sus frutos antes o después. Y ahora es tiempo de trabajar... Sueño ya con una pronta Navidad. Una plancha en Cuaresma sobre un costal. Una eliminatoria de Champions. Una pisada tras otra preparatorias de un nuevo camino. Una charla. Un libro...

Vuelta al cole.


lunes, 5 de agosto de 2013

LLEGÓ LA HORA...

Como bien habréis apreciado los fieles seguidores que leen este rinconcito, el reloj cuenta atrás que iba marcando mis ansiadas vacaciones ha llegado a su fin. Y así permanecerá hasta el mes de Septiembre, cuando vuelva al trabajo, en el que pondré una nueva cuenta atrás. Pero por ahora a relajarse y a disfrutar de los momentos que más me gustan del verano: el buen comer y beber y la desconexión total de los jaleos laborales y judiciales que ocupan once de los doce meses del año en mi persona. Así y como muchos ya sabéis doy lugar a mi primer disfrute vacacional. Me voy con Gemma y con Eva como ya os adelanté anteriormente en otra entrada a recorrer, una vez más, mi tan amada Ruta Jacobea. Si bien este año tan sólo pretendía caminar con mi padre por el tramo que va desde Saint Jean Pied de Port hasta Santo Domingo de la Calzada, entre los días 17 y 27 de Agosto, ha surgido otro camino a modo de vacaciones, en el que recorremos el último tramo del Camino Francés, de Sarria hasta Santiago de Compostela, entre los días 6 y 13 de Agosto. Y eso es lo que os vengo hoy a narrar puesto que empezamos mañana.

Ya adelanté bastante acerca de este asunto y los asiduos ya conoceréis ciertos detalles, pero como la felicidad me embarga hoy, día antes de la partida, vengo a resumiros en qué consistirá nuestra aventura "paso a paso", nunca mejor dicho. En tren saldremos de Ciudad Real hasta Madrid, donde cogeremos otro tren que nos trasladará a Sarria, lugar de inicio para muchos peregrinos que, como yo en su día y ahora de nuevo, comenzarán allí su Camino hacia Campus Stellae. Sarria es la ciudad más grande que atraviesa el Camino de Santiago por tierras gallegas. Está dotada de todo tipo de servicios y tiene mil atenciones al peregrino. Sarria no deja indiferente ni al peregrino que la atraviesa de paso ni al que allí inicia su andadura. Una vez el tren nos deje en la cantina de Sarria, donde seguramente pongamos nuestro primer sello a la credencial, mi mujer, Eva y yo nos dirigiremos al Albergue Convento de la Magdalena donde pernoctaremos esa noche y terminará el viaje emprendido el día 6, Martes, inicio de la aventura.
Al alba del día 7 de este mes de Agosto, Miércoles, comenzarán nuestros pasos hacia Portomarín, culminando allí la primera etapa de las cinco que estaremos peregrinando y obteniendo un merecido descanso en el gran Albergue Ferramenteiro. Entremedias parada obligatoria en Vilei y en Morgade. Los conocedores del Camino sabrán donde se hallan estos pequeños concellos y sus áreas de descanso. Portomarín fue construido a la vera del Miño y goza de una curiosa Iglesia con forma de bloque cúbico a modo de castillo almenado que recuerda más a una fortaleza que a un templo. Es curioso observarlo desde la plaza del municipio y obligatorio sellar en él la credencial.
Al día siguiente, Jueves día 8, diremos adiós a Portomarín y a su templo-fortaleza encaminando nuestras mochilas y bordones hacia Palas o Rei, en una jornada cargada de más asfalto que la anterior y algo más larga. Pararemos en Gónzar para tomar fuerzas y quizás en Ligonde o Eirexe, aunque yo soy más partidario de subir el Alto del Rosario haciendo un esfuerzo y llegar antes al Albergue Mesón de Benito, donde nos aguarda una relajante ducha y buen menú del peregrino. A este albergue le tengo un afecto especial.
Tras pasar la noche en Palas o Rei emprenderemos la empresa más dura de nuestro camino y a la vez la más gratificante y repleta de bellos lugares: destino Arzúa. Es sin duda la etapa reina para aquellos que completen su ruta jacobea partiendo desde Sarria. Tiene largos tramos en llano y un final rompepiernas en los que los toboganes de la orografía gallega no dejan de sucederse. A cambio atravesaremos lugares tan emblemáticos como el paso de la provincia de Lugo a la Coruña, Santa María de Leboreiro, el Cristo del Camino que en Furelos te tiende la mano, Melide con su pulpería Ezequiel super conocida entre los peregrinos y el Cruceiro más viejo de Galicia, Boente, la Cuesta del Perdón y Castañeda, y por último,  el bello paraje de Ribadixo, con un precioso albergue templario y donde se eleva sobre el río el primer puente romano y obra civil que se erigió en Galicia. La llegada a Arzúa no nos dejará indiferentes, máxime cuando el refugio que nos espera tiene connotaciones de nuestra tierra: Albergue Don Quijote. Allí terminaremos esta jornada del día 9 de Agosto.

Amanecido que sea el Viernes, ya día 10, Gemma, Eva y quien narra volverán a apoyarse en los bastones para continuar acortando distancias hasta la ciudad del Apóstol. La jornada es más corta que la anterior pero a su vez inconscientemente tracionera, pues al ser considerablemente menor en kilometraje uno va pensando que se hará mucho más llevadera y corta, cuestión que a la larga no es así y que demuestra que toda etapa tiene sus pros y sus contras. Paso a paso recorreremos bellos parajes que enlazan la ya superada ciudad de Arzúa con la de Pedrouzo que es hacia donde nos dirigimos. Pedrouzo es un concello agregado a la Parroquia de O Pino, cuya capital es Arca y dado la ínfima distancia que separaba Arca de Pedrouzo fueron unidos finalmente en un núcleo urbano: Pedrouzo - Arca o Pino. Lo menciono como curiosidad y para que sepan ustedes que es lo mismo, pues en algunas guías figura como Pedrouzo (casi en todas) y en otras como Arca o Pino. Fuere como fuere, llegados allí nos espera el Albergue Porta do Santiago: limpio, novedoso, bien cuidado y con una continua música relajante que hace la delicia de los peregrinos al tumbarse en la litera a disfrutar de la siesta. Y por supuesto, el hospitalero, un hombre de diez. Allí descansaremos antes de emprender nuestra quinta y última etapa que nos llevará hasta Compostela.

Domingo, día 11 de Agosto de 2013. Jornada agridulce por la llegada al destino y por concluir la aventura. Pasito a paso dejaremos atrás Pedrouzo y nos dirigiremos lenta pero inexorablemente hasta Monte do Gozo desde donde ya se vislumbran las agujas de la Catedral de Santiago. Gemma está empeñada en comerse en esta etapa un gran bocadillo como el que yo le he enseñado en fotos de otros años. La verdad es que yo soy de buen llantar y no doy fin con él sin ayuda. No en todos sitios te ofrecen como bocadillo una barra de pan larguita y entera con tortilla y atún. Repuestas las últimas fuerzas a gastar en el Camino continuaremos ya sin fin ni escapatoria hasta Compostela, donde abrazaremos al Santo Patrón de las Españas y concluirá para mí, mi tercer Camino, para Gemma y para Eva su primer Camino y espero que sea primero de muchos...
En Santiago de Compostela obtendremos nuestra Compostela al presentar en la Casa del Deán las credenciales repletas de sellos acreditativos de haber realizado la peregrinación. Descansaremos en la Pensión Casa Felisa, nos daremos algún homenaje de buen comer, realizaremos compras de recuerdos y disfrutaremos de la ciudad merecidamente durante dos días, de modo tal que el Martes, día 13, y tras haber estado en contacto con la Ruta Jacobea durante una semana volveremos, sin duda, renovados, a nuestra Ciudad Real habitual.

Pues señores y señoras, ese es el plan y estos menesteres ocuparé los siguientes días que se avecinan con la preciosa compañía de Gemma y de Eva. Me apasiona el Camino de Santiago y no me canso de recomendar la experiencia a todos. 
Y algún día, nuevamente, llegará la hora... Mientras tanto: ¡¡¡BUEN CAMINO!!!


Post Data: A última hora mi mujer y yo hemos decidido llevar un crespón negro atado en la mochila en memoria de los fallecidos en el lamentable accidente ferroviario. Haremos el Camino por ellos y al llegar al Obradoiro ataremos allí los crespones para que su recuerdo duerma por siempre a los pies del Apóstol. ¡Va por ellos! D.A.Y.S.I.