jueves, 8 de septiembre de 2016

MERMELADA DE CIRUELA

Las cositas del día a día son las que ponen sentido a la vida. Y eso es así y no admite discusión. Y por eso me encantan y me gusta cuando las hago inesperadamente y aprovecho para compartir esos retazos de alegría con vosotros. Hoy es muy simple lo que vengo a contaros: mermelada de ciruela. Tal cual. Sí, lo que leéis: mermelada de ciruela. Nunca pensé que haría mermelada de ciruela natural y llegó el momento. Y como siempre de improviso y sin pensarlo. Regalos de la vida como me gusta denominarlos. Un ciruelo plagado de fruta en el chalet, mi querida thermomix, azúcar, unos limones y unas fructíferas mañanas de Sábado y Domingo en la cocina. Et voilá, un rato agradable, entretenido y siendo feliz con una cosa tan simple que muchas veces ni se valora. Pequeñas cosas que son la esencia de la vida. Ya escribí una vez sobre ello en el blog. Hoy vuelvo a reafirmar mi teoría. Y por eso, con la sonrisa por bandera, vengo a contaros cómo ha sido eso de la "mermelada de ciruela".


Empezó la cosa con la avanzada primavera. El ciruelo que tenemos en el chalet estaba plagado de frutas y le pegué buenas sacudidas para quitarle muchas pues no podría criar y engordar tantas ciruelas como habían nacido. Aún así se ve que me quedé corto (y mira que le quité) porque luego en verano el árbol frutal estaba con las ramas llenas de frutas para recolectar, así es que me dediqué a coger una por una todas las ciruelas y fueron varios kilos de ellas. Y, claro, como es imposible comer tanta fruta antes de que se estropee, se me encendió la bombilla culinaria del chef que llevo dentro de mí y pensé en hacer mermelada y repartir algunos botes. Era la única manera de aprovechar todas las ciruelas recogidas y que no se echasen a perder. Y me puse manos a la obra y salieron varias remesas. Vamos que comieron mermelada mis padres, mi hermana, mi mujer, mis suegros, los tíos de mi mujer, los vecinos de la urbanización, mis amigos, etc, etc,, la cosa fue a más y ya cuando me llamó Merca Madrid para comunicarme que las ventas eran un éxito y que se había otorgado el primer premio culinario a la mermelada de ciruela al stand de la Feria de la Mermelada de Ciruela hecha en mi honor, pensé que era mejor parar la fábrica mermeladera por un tiempo... Les prometí que la temporada que viene vuelvo a la faena y exportamos botes de este manjar a los imperios de Peralbillo, Picón y la Villa de Granátula.



Y la cosa es que jamás con tan poco cree tanto. Ciruelas, un robot de cocina, un kilo de limones, un paquete de azúcar y tarros vacíos de los que guardo para conserva (los más pequeños claro, los grandes los destino al tomate, al pisto, la fritada y esos manjares inesperados que me como en algún caprichoso día de invierno). Por planta de trabajo la cocina de mi casa, por obrera y gerente mi santa madre y por director y encargado del departamento de calidad y "probación" el que suscribe. Anda que no probé veces la mermelada y no terminaba de cogerle el gusto... Me relamo todavía, oye. Dale que dale al cuchillo pelando y deshuesando una a una las ciruelas entre mi madre y yo. Ardua labor la nuestra en ello. Dale que dale a la themormix cociendo las frutas con el azúcar. Dale que dale a pelar y despepitar los limones que dan el toque ácido y conservante y dale que dale a la alegría para que el resultado fuera el correcto. Y luego dale que dale al embotado y arrope de los frascos para que hagan el vacío y conserven el producto obtenido. Claro el resultado fue tan primoroso que finalmente llegó el dale que dale al reparto de los botes de mermelada y el resto ya lo conocen: Merca Madrid, expansión, Primera Feria de la Mermelada de Ciruela "Carlos Lillo", etc. Toda una cadena de éxitos que desde el primer momento decidí contaros en el blog.

Fueron ratos entrañables de esos que me gustan, como guisar en puchero, como comprar hortalizas en las portadas de los pueblos, como hablar con nuestros mayores de la vida de antaño, como mirar a la Esperanza a los ojos, como desayunar chocolate con churros el día de la Lotería de Navidad o como escribir estas líneas cuando tengo un ratito y compartir estas pequeñas gotas de esencia del día a día con quien me conoce y tiene a bien leer mi pequeño Rincón. Y estas cosas son las que de verdad nos enriquecen y se quedan en la mochila de la vida con la que hacemos el Camino. ¿Quién me diría a mí cuando siendo niño sembré aquel ciruelo que algún día haría mermelada y la repartiría entre mis más cercanos coetáneos? Pues eso. Y tal cual venía ilusionado a contarlo. Espero que hayáis disfrutado de esta entrada como yo escribiéndola y haciendo las remesas de mermelada. Termino como empecé: Las cositas del día a día son las que ponen sentido a la vida. Y eso es así y no admite discusión.

lunes, 25 de julio de 2016

PICTURA ET VERBA

No suelo hablar en un blog de otro, pero creo que la ocasión merece la pena. Y digo no suelo porque mi único blog personal es este humilde Rincón, el otro es un espacio compartido con mi buen amigo Narciso Orovio donde colgamos pequeñas obras compuestas de imagen y texto: él dibuja y yo escribo. Es un blog de los dos, de ambos. Por eso en él no hago mención al Rincón y por eso en el Rincón no hago mención a Pictura et Verba que así como es se llama. Pero esta vez la ocasión lo merece. Empezó siendo una ilusión, se convirtió en un sueño y después en un proyecto real que finalmente ha visto la luz: un libro. Sí señores y señoras. Pictura et Verba ha sacado a la calle un libro. Un libro de emblemas y postales sentimentales llamado "Cincuenta postales del alma". Lleva detrás muchas horas de trabajo, de dibujos, de escritos, de correcciones y, sobre todo, de paciencia y cariño. Y todo ello comenzó con un pequeño y tímido blog: Pictura et Verba. A día de hoy basta con teclear esas tres palabras en Google y somos el primer resultado de la búsqueda. Fascinante para nosotros tan sólo pensarlo.


La historia empezó, como no podía ser de otra manera, gracias a vosotros. Narciso ya tenía un buen número de seguidores de sus dibujos pues los mismos, aunque parezcan hechos para niños pequeños por los trazos simpáticos que les dan forma, contienen mensajes para mentes ya adultas. Y por otro lado yo mismo gozaba de un buen número de lectores de estas humildes entradas que escribo en el Rincón. Y no sé ni cómo ni por qué, pero sí sé cuándo, decidimos dar lugar a lo que Narci bautizó como "la Fusión del Arte". Él hacía un dibujo y yo añadía un texto. Se trataba de que el propio dibujo ya contuviese un mensaje y el texto por sí mismo igual, pero al contemplarse ambos juntos, lanzasen un mensaje común y diferente a los que desprendían por sí solos. El resultado nos gustó y comenzamos la aventura de crear un blog entre los dos para publicar esas obras. Optamos por llamarlo "Pictura et Verba" que significa en latín "imagen y palabras" y la aceptación no pudo ser mejor. Desde el primer momento comenzaron a seguir nuestras obras un buen número de personas y ya hubo quien decía que llegaríamos a escribir un libro. Los dos sonreíamos ante tal atrevimiento pero jamás consideramos esa idea como algo desdeñable, es más, nos atraía bastante. Y fijaos, hoy es real. ¡Quién lo diría!


Las obras son llamadas emblemas pues según la Historia del Arte un emblema es una composición artística que transmite un pensamiento. Y eso es justo lo que queríamos los dos: transmitir un pensamiento común. No creáis que lo que hemos hecho es algo tan simple como que Narciso hago un dibujo y Carlos le ponga texto. No, no. En absoluto. Ha costado mucho cuadrar el mensaje que cada emblema o postal sentimental transmite finalmente. He tenido que escribir sobre un mismo dibujo más de una vez, cambiar matices, cambiar el enfoque, cambiar el resultado totalmente, rehacer la historia a contar, etc. Y Narci igual. Le ha costado dibujar para un mismo emblema más de una imagen en algunas ocasiones. Muchas veces hemos hablado el dibujante y yo de lo que queríamos representar en cada obra y no ha sido fácil. O bien mi texto no se ajustaba a la idea original que tenía mi compadre o bien la imagen era complicada de adaptar a las palabras y no complementaba el mensaje común, pudiendo caer en el error de que una misma obra lanzase dos mensajes diferentes en la imagen y en el texto cuando debe ser uno a la par. No obstante, la magia que compone Pictura et Verba (y así lo narro en el prólogo del libro) es que se abra el libro por donde se abra aparecerá ante el lector de una sola vista una obra completa (el texto y la imagen) y sólo será al adentrarse en ella mediante su lectura y observación cuando se entenderá el mensaje conjunto, pues simplemente observando el dibujo ya transmite un pensamiento y simplemente leyendo el texto se transmite otro. La esencia de Pictura et Verba es que sólo con leer el título de algún emblema no se adivina ni la imagen ni el texto que lo componen. Por eso el encanto que infunden nuestros trabajos es atractivo: sólo leyendo el texto vuestra mente idearía otra imagen y sólo observando el dibujo vuestra mente idearía otro texto. Ya os digo que ha sido fácil encajar uno por uno todos los emblemas os lo aseguro.

Y la temática es compleja, ¿eh? He dejado la explicación para el final. Toda persona se compone de sentimientos y nuestros emblemas los difunden: esperanza, amor, nostalgia, añoranza, inseguridad, vergüenza, humor, humildad, esfuerzo, duda... Hemos querido a través de todas las publicaciones del blog pellizcar cada vez un sentimiento. Sabemos que simplemente leer la palabra "amor" o ver dibujado un corazón transmite a cada persona un mensaje distinto, pero el sentimiento mencionado es el mismo para todos. Por eso una misma obra puede hacer sonreír a una persona y hacer llorar a otra. Lo que es seguro es que no deja a nadie indiferente. Y todo esto que digo es lo que nos habéis hecho saber a los autores con vuestros comentarios vosotros mismos. El blog fue creciendo en obras y en visitas, la tímida idea de hacer un libro fue convirtiéndose en real y hoy ya es una realidad total. Pictura et Verba tenemos un libro en la calle. Gracias, gracias y mil gracias. Espero que disfrutéis de él tanto como Narciso y yo creándolo. Y quien no conozca aún Pictura et Verba que se pase por el blog y navegue un poquito por los emblemas. Seguro que le gustan. Ya nos diréis unos y otros.
¡¡Hasta otra!!


lunes, 20 de junio de 2016

LEYENDA DEL NACIMIENTO DE LAS LAGUNAS DE RUIDERA


La Asociación Juvenil "El Bombo", de Granátula de Calatrava, organizó el pasado día 5 de Junio una ruta de senderismo por el paraje de las Lagunas de Ruidera culminando la misma con una visita guiada a la famosa Cueva de Montesinos. El plan me gustaba y allá que fui con la mejor compañía que pudiera tener: un grupo de amigos compuesto por Eva, Marcos, Juanma, Celia y mi tocayo Carlos, mis zapatillas de trecking y mi bastón que lleva recorridos más de mil kilómetros (no exagero, haced la cuenta: dos veces Sarria - Santiago, una vez Ponferrada - Santiago, otra vez Saint Jean Pied de Port - Santiago y múltiples caminos de mi tierra). La ocasión era perfecta para hacer deporte al aire libre, visitar el Parque Natural, recordar aquellos lugares que llevaba tiempo sin visitar y adentrarme de cervantina manera en la cueva donde se vivieron quijotescas aventuras. Para un manchego convencido como yo era todo un placer. Y, como no podía ser de otra manera, no dudé un instante en ir realizando fotos y recabando datos para luego plasmar una entrada en el Rincón. Y hete aquí la misma. Pero no hablaré de la jornada de senderismo en sí, si no de la misma Cueva de Montesinos, la cual es real y esconde una bella leyenda: el nacimiento de las Lagunas de Ruidera y del Río Guadiana. De ella versarán estas líneas.



Miguel de Cervantes, quisiera creer que natural de Alcázar de San Juan por existir esa corriente, por así figurar inscrito en una vivienda de dicha población y por no poderse demostrar con plena fehaciencia su naturalidad de Alcalá de Henares, lo que le convertiría a la sazón en manchego, en su magistral obra "El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha" dedica un par de capítulos a las aventuras de Alonso Quijano y su escudero Sancho Panza en el paraje de la Cueva de Montesinos. En esos capítulos, entre tantas otras cuestiones alegóricas, fantasmagóricas y encantadas, se deja palpar la leyenda del nacimiento de las Lagunas de Ruidera y del propio Río Guadiana. Ha de saberse que Miguel de Cervantes tenía un agudo sentido del humor, como así se desprende de sus relatos y pone en boca de su personaje Don Quijote todo lo ocurrido en la Cueva de Montesinos, si bien, el propio Cervantes conocía de sobra el paraje pues trabajó, entre otras cosas, como recaudador de los campos de la Mancha, aunque en especial en la zona de Montiel.


El caso es que tras venir de las bodas de Camacho que si tú, lector, has leído el Quijote sabrás que no fueron tales por el desenlace, siendo finalmente las grandes las bodas de Basilio y Quiteria, las que se dicen que duraron tres días, Quijote y Sancho que estuvieron presentes fueron a parar en sus andanzas a una cueva cercana y conocida a la que se aventuró a bajar Don Quijote ordenando se le atase con una soga el cuerpo para luego poder salir. Seguramente estuviese todavía nuestro caballero andante bajo los efectos del vino y dice Cervantes que quedó dormido en la profundidad de la cueva por tiempo de una hora, si bien le pareció a Don Quijote que allí estuvo tres días con sus tres noches en las que en sueños vio todo tipo de personajes del romancero de la época y encantamientos, encontrándose con el propio Conde de Montesinos (del que tomó nombre la cueva), con la Reina Ginebra y, no podía faltar, la misma Dulcinea del Toboso. Cuando lo sacaron de la cueva totalmente inconsciente contó lo que había visto. Nótese en el tono literario de Cervantes la ironía y el sarcasmo totalmente presentes en estos capítulos cuando narra, por ejemplo, como el propio Conde de Montesinos le sacó el corazón al caballero Durandarte por orden de éste mismo para entregárselo a su amada Belerna como símbolo de amor y, sin embargo, no lo mató sino que quedó bajo un encantamiento aun con el corazón fuera del pecho y puesto en salazón, o como el Palacio de Cristal del que habla Don Quijote no era sino el suelo de la cueva inundado de agua y su reflejo en el techo, siendo las bellas columnas las estalactitas y estalagmitas. Y a mayor abundamiento todo ello es contado por Don Quijote que a su vez lo escuchó en la cueva al propio Conde de Montesinos que se encontraba (como todo aquel ser que hubiera en la cueva) encantado por el mago Merlín. Impresionante la novela de Cervantes y admirable que en pleno siglo XVI escribiese así.


Os dejo con el extracto de la novela de caballerías escrita por Cervantes donde se recoge en boca de Don Quijote la leyenda del nacimiento de las Lagunas de Ruidera y del Río Guadiana:

"Ya, señor Durandarte, carísimo primo mío, ya hice lo que me mandaste en el aciago día de vuestra pérdida. Yo te saqué el corazón lo mejor que pude, sin que te dejase ni una mínima parte en el pecho; yo lo limpié con un pañuelo de puntas, yo partí con él de carrera para Francia, habiéndote primero puesto en el seno de la tierra, con tantas lágrimas, que fueron bastantes a lavarme las manos y limpiarme con ellas la sangre que tenían de haber andado en tus entrañas, y por más señas, primo de mi alma, en el primer lugar que topé, saliendo de Roncesvalles, eché un poco de sal en vuestro corazón, porque no oliese mal, y fuese, si no fresco, por lo menos amojamado a la presencia de la señora Belerna, la cual con vos y conmigo, y con Guadiana, vuestro escudero y con la dueña Ruidera y sus siete hijas y dos sobrinas, y con otros muchos de vuestros conocidos y amigos, nos tiene aquí encantados el sabio Merlín hace muchos años, y aunque pasan de quinientos, no se ha muerto ninguno de nosotros; solamente faltan Ruidera y sus hijas y sobrinas, las cuales llorando, por compasión que debió de tener Merlín de ellas, las convirtió en otras tantas lagunas, que ahora en el mundo de los vivos y en la provincia de la Mancha las llaman las lagunas de Ruidera; las siete hijas son de los Reyes de España y las dos sobrinas de los caballeros de una Orden santísima, que llaman de San Juan.

Guadiana, vuestro escudero, llorando asimismo tu desgracia, fue convertido en un río llamado de su mismo nombre, el cual cuando llegó a la superficie de la tierra y vio el sol del otro cielo, fue tanto el pesar que sintió al ver que te dejaba, que se sumergió en las entrañas de la tierra; pero, como no es posible dejar de acudir a su natural corriente, de cuando en cuando sale y se muestra donde el sol y las gentes lo vean. Le van administrando de sus aguas las referidas lagunas, con las cuales, y con otras muchas que se le llegan, entra pomposo y grande en Portugal. Pero, con todo esto, por dondequiera que va, muestra su tristeza y melancolía, y no se precia de criar en sus aguas peces regalados y de estima, sino burdos y desabridos, bien diferentes de los del Tajo dorado. Y esto que ahora te digo, ¡oh primo mío!, te lo he dicho muchas veces, pero como no me respondes, imagino que no me das crédito o no me oyes, de lo que yo recibo tanta pena como Dios sabe".


¿Qué opináis? Las siete hijas y dos sobrinas de Doña Ruidera dieron lugar a las Lagunas (por entonces sólo se conocían nueve aunque a día de hoy hay quince, por eso habló Cervantes de siete hijas y dos sobrinas). Y Guadiana, escudero de Durandarte, fue convertido en el mismísimo Río Guadiana, el cual también iba apareciendo y desapareciendo dando origen, además de al río, a los Ojos del Guadiana. Y todo ello por encantamiento del mago Merlín. Desde luego imaginación no le faltó a Cervantes al narrar ese pasaje. Esta leyenda del nacimiento de las Lagunas de Ruidera es poco conocida y sin duda merece la pena saberla, al igual que merece la pena leer la obra de Cervantes y, una vez ilustrados en el asunto, acercarse a la propia Cueva de Montesinos y estando en ella recordar todo lo que allí vivió Don Quijote. Os recibirá un panel informativo que reza "Cueva de Montesinos y Parque Natural de las Lagunas de Ruidera" y en el mismo tendréis una pequeña reseña que os invitará a poneros en situación. 

Dotaros de cubre cabezas y casco y adentraros en la cueva para contemplarlo todo. Os recibirá el propio Montesinos, con tez serena y anciana y larga y blanca barba partida en dos mitades. Poned imaginación en esta excursión y disfrutad de la leyenda del nacimiento de las Lagunas de Ruidera. Desde luego quedaréis encantados, bien por Merlín o bien por el embrujo de esta leyenda.
¡Hasta otra!
En el interior de la cueva con imaginación se adivina
al propio Montesinos: tez serena y larga barba blanca partida en dos mitades.
Aquí está la fotografía que pude hacerle.

jueves, 9 de junio de 2016

NO UNA, NI DOS, NI TRES... ¡¡ONCE!!

Pues sí, señores, pues sí. No una, ni dos, ni tres. ¡Ojo! Ni cuatro, ni cinco. Sino el doble y más. Once veces Campeón de Europa. Se dice pronto. Lean, lean bien: Once veces Campeón de Europa. El Real Madrid es el Rey de Copas en la máxima competición continental de clubes. Y eso escuece a muchos. Sobre todo a esos seguidores de otros clubes cuya máxima preocupación no es animar a su club sino denostar al contrario. Y los hay. Y muchos. Y para ellos van estas líneas que seguro que las leen soltando espumarajos por la boca como es costumbre en ellos cada vez que es algo vinculado al Real Madrid. Para esa chusma (y me quedo corto en la denominación) no existe sino el odio y el lloro, convertido en estos últimos días en el pataleo y el ridículo intento de tirar por tierra los logros del club de Concha Espina. Llenan las redes sociales de sus embustes, sus manipulaciones y sus absurdas teorías conspiratorias que ellos mismos inventan y se creen a pies juntillas. Esa fauna pseudo-afición que jamás da la enhorabuena y que lo que da es una mezcla de risa, pena y asco. Esos chaqueteros que van al sol que más calienta y son antes antis que pros. Deleznable comportamiento el de esas infames criaturas que hacen gala de sus odios y no de sus amores.




Y cargo sin piedad las tintas contra ellos. Sin piedad alguna. Yo que siempre alardeo del señorío y del respeto como aficionado del Real Madrid cargo contundentemente contra esa jauría de seguidores que echa la bilis cada vez que menciona al club más laureado. Y lo hago y lo haré. Señorío es felicitar al rival, tender la mano, no hacer mofa del vencido, hacer autocrítica y exigir a los jugadores de tu club que se dejen todo en el campo. Señorío no es aguantar estoicamente las burlas contrarias y no contestarlas por si te tachan de falta de respeto. Eso es lo que pretenden esas hienas malparidas. Quieren verter sus insultos y befas contra el Real Madrid y su afición y que los aficionados blancos haciendo uso del señorío que a aquellos les interesa lo aguanten y no les contesten. Pues no señor. El señorío no es lo que ustedes quieren que sea y se use como ustedes quieran. Conmigo han pinchado en hueso. Soy quien tiene máximo respeto al rival y el mayor defensor a ultranza de los colores del club al que sigo. Y exijo que se me trate igual que yo trato a los demás. Y como jamás defino a una afición como "panda de hijos de puta" no tolero que se haga con la mía. Y desde ciertos sectores del club del seny, los valors y el respect se viene haciendo y más aún desde que Sergio Ramos levantase el pasado día 28 de Mayo la undécima Copa de Europa. Y al igual lo hacen otros sectores de la afición de la orilla del Manzanares que creen mandar en la capital. Y por ahí no paso. Señorío no es callar ante la afrenta. Y si ustedes se acuerdan de mi madre, yo me acuerdo de la suya once veces. Once.


Esa gentuza que no hace sino faltar y actuar en su modo de forofismo fanático es incapaz de reconocer que el Real Madrid alzó hace unos días el trofeo de Campeón de Europa. Todo son excusas, lloriqueos y embustes que se traducen en sus habituales mentiras, faltas de respeto e insultos. Cuando esa piara de cerdos no puede acudir a la razón, acude a la falacia y al insulto. Los más ignorantes a la vez que tachan a Roncero de forofo sinsentido ensalzan a Cristobal Soria. Esperpéntico. Y a la vez que denominan panfletos al Marca y al As dicen que el Sport y el Mundo Deportivo sientan cátedra. De aplauso, oiga. Y los hay que continúan mentando amaños en los arbitrajes y los tiempos de Franco. Vomitivo. Y todo ello por no ser capaces de reconocer que el Real Madrid, con más o menos suerte, se ha proclamado nuevamente Campeón de Europa. Y ya van once. Si Roncero es ridículo, Soria lo es igual o más. Si el Marca es un panfleto, el Sport es un tebeo. Y si dicen que hay amaños a favor del Madrid que me expliquen que ocurrió en Stamford Brigde. Panda de analfabetos es lo que son. Y si algún lector se siente reflejado que se lo haga mirar. No hay mayor tribunal que la conciencia de cada uno y cada uno sabrá si le pesa o no y si ha de identificarse o no. Sinvergüenzas.


Por último agradecer a todos aquellos seguidores de otros equipos que han mostrado su respeto y educación dando la enhorabuena al vigente campeón, su forma de actuar. Tengo muchos amigos y conocidos de otros clubes que tienen ese don del señorío deportivo que debiera imperar (y que no es algo específico del Real Madrid ni mucho menos) y se comportan como auténticos caballeros. Para todos los demás que ya he catalogado insuficientemente pues la RAE me permitiría hacer de ellos una descripción mucho más amplia, amapolas que diría Guti. Y de hecho los cielos les den el doble de lo que ellos desean a los demás. Y si no se lo da el cielo se lo dé Florentino. O Franco. O los árbitros. O sus patéticos y ridículos inventos. Y mientras tanto que sigan contando del uno al once. No una, ni dos, ni tres... sino once veces. Podéis seguir llenando twitter, facebook, instagram, etc, de vuestras gilipolleces antimadridistas. La verdad ya la sabéis os pese o no, la reconozcáis o no, queráis o no. Once veces Campeón de Europa. ¡¡HALA MADRID!!

jueves, 2 de junio de 2016

VIRGEN DE ALARCOS

Siempre me gusta compartir, narrar y recordar por el tiempo esas vivencias que engrandecen a uno su camino por la vida y que son regalos que la vida misma ofrece cuando menos se esperan. Con lo arraigado que soy yo a las costumbres y tradiciones de la tierra que me vio nacer jamás había ido a ver la salida de la Virgen de Alarcos, copatrona de Ciudad Real junto con la Virgen del Prado, desde la Iglesia de San Pedro. Tal acto ocurre anualmente el Domingo de Pentecostés y da comienzo la Romería en honor a dicha Virgen. Y este año, sin saber todavía ni cómo ni por qué, me vi disfrutando de esta efeméride en el mejor sitio posible: bajo las andas de la Virgen. No podía ser de otra manera sino a través de las cofradías. Mi querida Hermandad de la Flagelación se ofreció a la Hermandad de Nuestra Señora de Alarcos para que los hermanos y costaleros de aquella pudieran llevar sobre sus hombros a la Titular de ésta desde la salida de la Iglesia de San Pedro hasta la Iglesia de Santo Tomás de Villanueva, donde se relevan los portadores por la reata de mulas de la Hermandad de la Virgen de las Viñas de Tomelloso. La Hermandad de Nuestra Señora de Alarcos aceptó gustosa el ofrecimiento y los hermanos y costaleros de la Hermandad de la Flagelación tuvimos el privilegio de optar a llevar sobre nuestros hombros a la copatrona de nuestra ciudad. Precioso presente.
Sin pensarlo dos veces (ni falta que hacía) me apunté en la lista de portadores. Y si para un padre es un orgullo compartir su oficio costalero con su hijo, para mí lo es el poder compartir con mi padre estas vivencias y oportunidades, así es que le comenté si quería venir a llevar a la Virgen de Alarcos y sonriente dijo que sí. Pedí permiso a mi cofradía para incluirlo en la lista y una vez obtenido el visto bueno lo apunté a mi lado. La experiencia se antojaba preciosa y la indumentaria para la misma en el caso de los portadores no podía ser más "festiva-ciudadrrealeña": camiseta blanca y pantalón vaquero, igual que la adoptada socialmente para las fiestas de la Pandorga. Y así amanecería un esperado Domingo en el que abriéndose el portón de la gloria de San Pedro comenzaría la singular vivencia de llevar sobre nuestros hombros a Nuestra Señora de Alarcos. Sólo quedaba aguardar y saborear la espera.


Amaneció el Domingo de Pentecostés con un cielo azul radiante que anunciaba un soleado y caluroso día desde primera hora. A las 09;00 de la mañana nos reuníamos en la Plazuela de Jesús Nazareno, junto a la Iglesia de San Pedro, el grupo de personas que íbamos a hacer el traslado de la Virgen, nos igualaron por alturas y nos explicaron donde iríamos cada uno. Conforme terminó la misa pasamos a al templo y nos dirigimos hacia el paso de la Virgen de Alarcos. Para mí era un momento de felicidad enorme pues le tengo un cariño especial a esa imagen y jamás había pensado que podría portarla nunca. Y menos con mi padre delante mía compartiendo varal y vivencia. Nos metimos bajo el paso y sacamos a la Virgen a la calle. Ciudad Real la esperaba y la cantidad de gente que se reúne en San Pedro para acompañarla en el trayecto hasta su ermita y que comience la romería es digna de mención. Cientos de personas se dan cita en ese momento. El recorrido que realizamos fue desde la Iglesia de San Pedro hasta la de Santo Tomás de Villanueva, pasando por las calles Ramón y Cajal, Plaza del Pilar, Alarcos, Obispo Esténaga, Bernardo Balbuena, Ronda del Parque y Plaza de Nuestro Padre Jesús de la Bondad. Llegados a nuestro destino la Virgen fue subida en el peculiar carro tirado por mulas que la lleva hasta el último tramo donde la cogen los portadores de Valverde y la suben corriendo hasta la ermita.



El trayecto estuvo rodeado de fieles, oraciones, vivas y música. Una romería en toda regla con los mejores inicios que pudiera tener. Se presagiaba en el ambiente que la fiesta era esperada y los ciudadrrealeños la iban a disfrutar. Todos, desde niños a abuelos, iban sonrientes acompañando a la Virgen de Alarcos, la charanga acompañaba animadamente y los afortunados que pudimos llevar a Nuestra Señora no podíamos estar más felices. Ese 15 de Mayo espero que perdure en mi memoria de por vida. Jamás he disfrutado mejor de un Domingo de Pentecostés. Una experiencia encantadora, una preciosa mañana y unas imágenes grabadas a fuego en mis retinas. ¡Viva la Virgen de Alarcos!

jueves, 19 de mayo de 2016

CARTA A LA REINA MADRE

Mi muy querida Reina Madre: Dado que usted no venía a verme y que Londres era de las principales capitales europeas que me quedaba por visitar, pues ya hube expandido mis manchegas maneras por Madrid, París, Roma, Amsterdam, Bruselas y Berlín, opté por ir yo a visitarla a su Palacio de Buckingham como bien se habrá percatado. Mi estancia allí ha sido sin duda conocida por usted por los varios y diversos textos así como ofrecimientos que le he brindado en diversas redes sociales, pues no hubo manera de que los beefeater que custodian su alojamiento me permitieran el paso para tomarnos un té a las cinco en punto de la tarde y negociar la devolución del Peñón de Gibraltar a cambio de una buena sartén de gachas para usted y su corte. Así pues, mi querida queen, le dedico estas líneas amenizadas con instantáneas que capturé en sus dominios para recordarle que mi oferta sigue en pie y que volveré por aquellos lares a explicarle lo que son unas trébedes y una sartén sobre ellas haciendo galianos. Vaya echando lumbre que no estoy de guasa.

Tras varias horas de un viaje en el que menos bicicleta y barcos usamos el resto de medios de transporte, a saber, coche, tren, metro, avión, cercanías y extremidades inferiores, comenzó la visita por Londres visitando todos aquellos lugares emblemáticos y turísticos que eran dignos de ello. Y fue cerca de su real palacio donde le hice mi primera declaración de intenciones. En una de las típicas cabinas telefónicas rojas de las cientos que hay en la capital del Reino Unido efectué la llamada. ¿Está la reina? Que se ponga. El resto ya lo imaginan. Quizás alguien me mirase raro pero igual mirarían en su día al ingenioso hidalgo que cabalgó por la Mancha y hoy es conocido en todo el mundo. Y la oferta no era mala, reina madre. Usted lo sabe. Nos devolvía a España el peñón que para nosotros es honra y orgullo y para usted es un mero chinatorrillo que no le sirve para nada y yo la convidaba a unas buenas gachas manchegas con la mejor harina de pitos que hubiera y, además, la enseñaba a comer en corro romero a la orden de "cuchará y paso atrás". Y usted no quiso. Claro, usted, querida Victoria, ni sabe lo que es un corro romero, ni ha visto la harina de almortas en la vida. Usted lo único que sabe es beber pintas de cerveza o de sidra que se le queda el buche como una gitana harta de sifón y pega unos regüeldos por la corte que se queda hueca como un barquillo. Y así no hay manera. Y mientras tanto los beefeater dándose paseos de puerta a puerta.



Y dado que no aceptó el ofrecimiento se lo repetí varias veces. Ya sabe que el dicho dice "eres más pesado que los manchegos" y yo lo soy. Quise limar asperezas a los pies del Big Ben, paseando por la orilla del Támesis, observando el London Eye, caminando por las callejuelas de Candem Town, en Trafalgar Square, en Covent Garden, a las puertas de las Cortes de Justicia y en el mismísimo Puente de las Torres. Y usted, Doña Elisabeth, emperrada en que no, que no y que no. Total que como no obedecía ni al nombre de Victoria, ni al nombre de Elisabeth, ni a ninguno de los nombres de Reina Madre que yo quisiera mentarle, opté por llamarla Jesús cuando estornude y así obedece seguro. Y ni por esas, oye. Es usted siesa. Pero siesa. Yo recorriendo Londres ofreciéndole el pacto de no agresión y usted ni puñetero caso. Y mire que al final le dije que le hacía las gachas manchegas, la enseñaba a hacer tiznado y le dejaba unos botes de asadillo hasta mi próxima visita. Amplié la oferta pero nada. Cerrada en banda.




Sin cesar en mi empeño me trasladé a Sheffield y allí parece que hubo algo más de entendimiento. En los bares ya me trataban como a uno más y me pedían que cerrase el trato con usted. Me decían que ellos no querían el Peñón y que hacía que no comían caliente desde que se cayeron de boca a un brasero. Pidieron que les hiciera galianos, migas y atascaburras. Y la verdad los pobres se veían necesitados. Porque sepa usted, doña queen, que me topé con ciudadanos de sus dominios que son más blancos que una pared encalada por Cuaresma y con unas piernecillas que hacían dignas a las patas de alambre de la gallina turuleca. Y no le digo nada de su forma de hablar. Me traían loco. Pues anda si les hago la sartenada de almortas y tienen que traducir "no me jodas Baldomero y come gachas de tu lado que me echas ramajiles por chiscarte lo pegao". Entonces sí. Entonces sí que se quedan locos y cerramos el trato... El trato de que yo me voy de allí y me los traigo a todos a la fiesta española, a la vendimia a faenar, a soltar chascarrillos y almorzar de manchegas maneras. Y allí te quedas tú sola en el palacete y con el chinarro de Gibraltar. Porque sepa usted, apreciada majestad, que gastan menos en humor en sus tierras que Tarzán en corbatas. Y tenía a sus súbditos ganados y nos entendíamos entre ellos y yo. Pero nada. Usted siguió empeñada en no aceptar la oferta. Más terca que los maños, oye.


Culminó mi intento de pacífica negociación proclamando la permuta por sus Parques Naturales y bares, tabernas, mesones y ventas de distinta y diferente calaña, viendo como los habitantes de aquellos lares y otros venidos de diferentes confines del mundo miraban con buenos ojos mi propuesta. He de resaltar, Doña Victoria Elisabeth Jesús Queen de Todos los Santos, que un taiwanés que se hace llamar Miguelito y que chapurrea mi lengua nativa y llegamos a buen parecer, vio con buenos ojos (todo lo más que pueden ver sus rasgados ojos asiáticos) el trueque que yo le ofrecía. Y mientras me cantaba "Tírate de la moto, de la moto tírate" y me decía que era valenciano y que vivan las Fallas selló conmigo su colaboración a cambio de una paella. Dícese y para que usted lo entienda, si le hago una paella a Miguelito unirá sus fuerzas a mí para recuperar el Peñón a cambio de una buena sartén de gachas para usted y los beefeater que la escoltan que parecen dos muñecos con gorro ruso. Piénsalo, Reina Madre, piénsalo. Que un taiwanés y un manchego dando guerra en sus dominios puede ser inaguantable para su majestad. Ya se lo advertí desde Birmingham donde también expuse mi pacto y de nuevo lo rechazó. Y se lo grité desde el avión el día que regresaba a mi querida España: la reconquista ha comenzado y tenga por seguro que volveré. ¡¡Volveré!! Y con harina de almortas en la maleta.


Entrada dedicada a Gemma, Miguelín y Pisma.
Os quiero.

martes, 26 de abril de 2016

UN TROCITO DE MELÓN

Como ya sabrás, amigo lector, hace unos meses participé en el "Concurso Literario de Relatos del Buen Camino" narrando experiencias vividas en el Camino de Santiago, de suerte tal que resulté el ganador de dicho concurso con el relato "Niebla del Monte Irago". Si no lo sabías, ya lo sabes. Y no es porque sea una obra mía pero te gustará leerla. Es bastante emotiva. Basta con teclear en google el título mencionado y te saldrán varios link donde poder leerla. Bien, dicho esto hay que indicar que a dicho concurso envié dos relatos además del ganador: "Un trocito de melón" y "Como la vida misma". En la entrada del Rincón cuando publiqué "Niebla del Monte Irago" ya dije que pasado cierto tiempo publicaría los otros dos relatos y hoy me apetecía publicar uno de ellos. Mi amor perdido hacia el Camino de Santiago hace que lo tenga siempre muy presente y cada dos por tres me acuerde de él. Puedo pasar horas y días leyendo las guías, recordando las etapas y observando las fotografías de mi amado Camino Francés. Y hoy es uno de esos días en que mi espíritu peregrino camina con la fuerza de un corazón que bombea flechas amarillas y evoco esas añoranzas de paso tras paso, de albergue a albergue y de recuerdo en recuerdo. Me acabo de acordar fuertemente de la vivencia que tuve en la etapa que va desde Nájera hasta Santo Domingo de la Calzada y que narré en uno de los relatos. Y con él os dejo. Espero que os guste.

UN TROCITO DE MELÓN

"El día amanecía con un cielo abierto y despejado que anunciaba que el calor sería compañero en la jornada. No corría ni una ligera brisa al alba y al ritmo de cuatro pasos por cada golpe de bordón que acompaña a los avezados peregrinos, iba avanzando por el puente que cruza las revoltosas aguas del río Najerilla. Me detuve allí contemplando el curso y me asaltaron interrogantes de peregrino: ¿por qué hacía el Camino? Llevaba ya años recorriéndolo y todavía no sabía contestarme. Creo que todo caminante sabe qué motivo lo animó a ponerse en marcha la primera vez, pero creo que ninguno sabría decir cuál fue el motivo que lo llevó a ponerse en marcha la segunda vez. Ni las siguientes. Y es que la ruta que amamos los jacobipetas tiene un veneno potente que engancha como la más adictiva de las drogas. Pienso que es quizás porque magnifica las sensaciones y sentimientos y te enseña a valorar y disfrutar todo aquello que te resbala en el día a día. Un amanecer, una charla con un desconocido, una sonrisa de alguien que no habla tu idioma... Pequeños regalos de la vida misma. Y eso estaba divagando en Nájera cuando el más universal de los saludos entre peregrinos me sacó de mi abstracción. ¡Buen Camino!

Estaba feliz porque ese día llegaría a Santo Domingo de la Calzada y la vieira que lucía en mi atuendo caminero me la regaló mi madre precisamente en aquel pueblo, pero fue años antes que yo siquiera me hubiera planteado hacer el Camino por vez primera. ¡Qué cosas tiene la vida! ¡Qué cosas tiene el Camino! Esos pequeños detalles son la esencia de la más pura belleza de lo simple y se engrandecen en la ruta jacobea. Iba con el rostro del alma sonriente mientras atravesaba las solitarias calles de una Nájera que comenzaba a desperezarse y a servir los primeros cafés del día. Me percaté del largo tramo urbano que estaba atravesando y pensé que quizás debiera haberme adentrado algo más en el pueblo en la jornada anterior, pero el calor sofocante de aquel tórrido mes de Agosto me hizo buscar descanso en el primer albergue que encontré. Y hoy sería parecido. Calculaba que llegaría a mi destino en torno al mediodía y a esa hora el astro rey abrasaría de lo lindo. En fin, a ver qué me deparaba el Camino. Hice un par de fotografías, ajusté las correas de la mochila y agarré de nuevo el bordón.

A buen paso para aprovechar el único respiro algo más fresco del día me fui acercando a Azofra, donde me detuve a tomar un café y juguetear con un gatito que se escondía traviesamente entre las mochilas de los peregrinos. Me miró con ojos transparentes mientras se relamía tras zamparse rápidamente un pequeño trozo de jamón que le regalé por su simpatía y emitió un alegre maullido cuando lo acaricié. Vivía felizmente con lo que la vida le entregaba. Lecciones que enseña el Camino: aceptar lo que se nos ofrece. Muchas veces desdeñamos algo que realmente nos haría felices si supiéramos apreciarlo. ¡Cuántas veces nos habrán puesto en bandeja momentos, detalles, tratos que hemos despreciado por no saber o no querer valorar! Me despedí del resto de peregrinos, hice otra caricia al animal y retomé la caminata.



Me gusta caminar largos tramos en soledad porque aprovecho para dedicarme a mí mismo el tiempo que me niego en otras ocasiones. La soledad y el silencio invitan a uno mismo a entrar  en su interior y, si rechazas la invitación, se convierte en obligación. El Camino conlleva introspección, forma parte de su magia. Y en esa etapa, recién salía de Cirueña, llegó la invitación, quizás buscada por mí mismo tras reflexionar  sobre la felicidad mostrada por el gato con tan poco recibido: dos caricias y una pequeña dádiva. La acepté y me embauqué conmigo mismo al ritmo de mis pasos. Interioricé en mí sin borrar de mi mente esa mirada felina que no olvidaré. Fui tomando conciencia de que la vida te ofrece miles de regalos en momentos precisos y no les damos importancia la mayoría de las veces. Egoístamente estamos acostumbrados a pedir lo que queremos y no lo que necesitamos…


Sudoroso y sediento avanzaba mientras vislumbraba al fondo del camino, cual faro en la lejanía de un árido mar  de tono marrón que acentuaba aún más el sofocante calor, la torre de la Catedral de Santo Domingo de la Calzada. No me quedaba agua y el sol castigaba con dureza avisando lo que sería discurrir por el páramo y la estepa castellana en etapas venideras. Llegué al fin al Albergue de la Cofradía del Santo con las botas totalmente polvorientas, la boca seca y asfixiado de calor. Quería agua, mucha agua, pero tenía que esperar mi turno ante la fila de peregrinos que estaban siendo recibidos. Atiné a ver un botijo en una pequeña mesa y mis ojos se clavaron en él. La fila avanzaba muy lenta y eso me impacientaba sobremanera. Una hospitalera voluntaria me ofreció en un plato unos trozos de fruta. En comparación con el botijo no eran muy apetecibles a la vista. Para mis adentros pensé: "¿Fruta? ¡Tira! ¡Quiero agua! ¡Agua!" Iba a rechazarla de mala manera. Estaba sediento y rabioso. Recapacité al instante. Menos mal. ¡La vida me daba un regalo e iba a repudiarlo! Cambié mi rostro por dentro y por fuera y sonreí a la hospitalera asintiendo agradecido mientras cogía un trocito de melón. Al morder la fruta un estallido de jugo impregnó mi boca de dulzor, calmó mi sed y aplacó mis nervios. El Camino volvía a entregarme no lo que quería sino lo que necesitaba. Descubrí que jamás habría habido mejor presente en aquel momento de necesidad. Seguramente mis ojos brillaron felices como los de aquel gato de Azofra.

Todavía cuando me pregunto por qué hago el Camino de Santiago no sé contestar, pero es por cosas tan simples, pero valiosas, como aquel trocito de melón".

FIN

Tras el relato poco tengo que añadir. Es otra vivencia / experiencia de las muchas que se acumulan en la mochila de un peregrino. Sigo pensando de veras que hay veces que no sé por qué hago el Camino pero es por todo y por nada. Llegué a la Ruta Jacobea de la nada y me ha dado todo. La he recorrido ya varias veces y sé que seguiré haciéndolo y siempre siempre siempre habrá algún trocito de melón que me siga regalando lecciones de vida y recuerdos.
¡Hasta otra! ¡¡Buen Camino!!