jueves, 29 de mayo de 2014

¡¡¡LA DÉCIMA!!! (A LO RONCERO)

Por primera vez en el Rincón hablamos de fútbol dos veces seguidas. Y saben vuesas mercedes que no es lo común, es más, de fútbol quizás es de lo que menos se versa por estos lares, pero esta vez la ocasión lo merece. Si terminé la anterior entrada, como quien dice, acordándome de la madre que parió a los jugadores del Real Madrid por regalar una liga que podía haber sido nuestra, esta vez los ensalzo. Y de qué manera. Han ganado, por fin, la ansiada Décima Copa de Europa, erigiéndose de nuevo como los campeones del viejo continente. ¡Viva la madre que os parió, chicos de Carletto! Y lo han hecho ganándole a un club que es eterno rival y que el año pasado nos despojó de la Copa del Rey en la final. Pero donde las dan, las toman. Y hablar de la Champions League son palabras mayores. Lo siento por el Atlético de Madrid y por sus nobles aficionados (no así por cierto sector de su afición, el cual no me merece el más mínimo respeto) pues ha hecho una temporada de óle, alzándose con el título de campeón de liga y codeándose con los grandes clubes de tú a tú. Pero la Copa de Europa vino a Concha Espina. Así es que al lío que vengo encendido.

Y me alegro de alzar la décima como aficionado merengue. Me alegro enormemente de ello. Y me alegra si cabe más que el triunfo ver a ciertos personajes rabiosos. Y más me alegra ver las caras de los patéticos (no de los jugadores) que canturrearon con sorna "Que se enteren los vikingos quien manda en la capital" cuando ahora se les vuelven los cachondeos en contra y echan hasta la bilis despotricando y pidiendo el respeto que ellos jamás tuvieron. Siempre soy respetuoso en el fútbol con aquellos que lo son conmigo pero hay gente para todo y llega un momento que digo basta y me canso del diálogo, de poner la otra mejilla y de aguantar en silencio mofas por no poner a cada uno en su sitio. Así es que todos aquellos que se den por aludidos en estas líneas que se jodan. Así como suena y sin paños calientes. Os jodéis. Os jodéis (más cinco minutos) y todos los lloros y excusas que queráis poner. Le explicáis a Koke como se tiran los balones fuera para perder tiempo. Le explicáis a Filipe Luis como se sale del campo perdiendo tiempo. Le explicáis al resto de Europa que el Madrid gana la Champions por Franco. Le explicáis a quien se lo crea que los árbitros en la competición más grande de Europa están comprados por Florentino. Y mientras hacéis todo eso, yo me cachondeo de vosotros, una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve y diez veces.
Bien sabe Dios que no pensaba escribir esta entrada y mi celebración quedó en un escueto tweet que rezaba "La Décima", sin hacer alardes de nada, sin hacer leña del árbol caído y estrechando la mano del rival derrotado. Pero van pasando días y no sigo nada más que recibiendo envidias y excusas dignas de mentes alienadas dándole a la matraca de que el Madrid ganó la Copa de Europa indebidamente. Y siguen dándole Perico al torno los mismos de siempre. Y nosotros callados. Y luego dicen que es que ellos saben perder pero los madridistas no sabemos ganar. Manda huevos que diría el político Trillo. De un lado los barcelonistas cuyo antimadridismo les pierde y no soportan ver que no es su club (el creador del "fupbol") quien gana títulos. Fanáticos blaugranas. De otro lado los colchoneros que cual niño entrometido se han pasado muchos días metiéndose donde no los llaman y ahora papá pega un azote y los coloca en su sitio. Fanáticos rojiblancos. Y claro, uno se harta de fanatismos y explota. Efectivamente explota. Por la gran mayoría de la afición rojiblanca, víctima en este caso de la derrota de su club en la gran final, guardo respeto, pues se lo han ganado. Pero por los fanáticos... Anda y que se jodan mil veces. Contra esos la celebración del gol de Cristiano Ronaldo fue incluso pequeña. Contra esa chusma que lo más suave que ha rebuznado ha sido "Madridistas, hijos de puta" se celebra con rabia el cuarto gol y el quinto y hasta el sexto si lo hubiera. Basta de demagogia ya. Se celebra hasta hundirlos en el más profundo de los fangos futboleros. Sin piedad. Que se ahoguen en su veneno. Ellos lo harían y lo hacen contra los fanáticos nuestros que también los hay. Y se lo merecen. Pero como ahora es al revés y tanto odio han sembrado, aquí va su cosecha. Que se jodan una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve y diez veces.


El caso es que el Real Madrid, le duela a quien le duela, es campeón de Europa. Y los seguidores tenemos todo el derecho del mundo a celebrar el título. Y ojo con los fanáticos del Madrid que también los hay. Para mí sóis igual de escoria que los fanáticos enemigos que hoy estoy criticando en este post. Pero de ahí a que por culpa vuestra tengamos que aguantar los madridistas normales y de a pie todos los cachondeos y mentiras que quieran verter los patéticos y culés hay un trecho. Porque se da lugar a celebrar más la derrota del rival que el triunfo propio. De modo que hay dos tipos de aficiones (en el Real Madrid también): la que ensalza a su equipo y la que se dedica a defenestrar al rival. Estas líneas mías van por el segundo tipo. Y tú, lector, si eres del Atlético o del Barcelona, sabrás en cual de los tipos encajas. Si eres de los primeros, bienvenido seas a la pasión por este deporte en el que unas veces se gana y otras se pierde. Si eres de los segundos que sepas que yo, al menos, ya no te paso ni una y has encontrado en mí un enemigo. Y si te pica que el Madrid sea campeón, te jodes y te rascas una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve y diez veces.

Por culpa de tanto cansino y tocanarices me ha tocado hacer esta celebración de la Décima Copa de Europa al más puro estilo Roncero: usando el fanatismo y el odio al rival en vez de la nobleza y la deportividad. Pero ya está bien de aguantar todas las soplapolleces que quieran verter los contrarios. Nosotros también sabemos morder. Y lo hacemos si es necesario. Si no me hubieran plagado las redes sociales de tanta gilipollez antimadridista en los dos últimos meses, yo hoy estaría más comedido. Pero no. Yo he mantenido la calma y me he comportado. No he vendido humo ni he calentado el ambiente. ¿Y ahora tengo que aguantar esto? Un mojón os voy a aguantar. Ni aguanto a los falsos que tiran la piedra y esconden la mano, ni aguanto a los fanáticos que son más "anticontrario" que "promío". Estos parece que pueden decir lo que les dé la gana y que nadie les puede contradecir ni reprochar. Y encima se creen portadores de la más pura verdad. ¡Al carajo ya, hombre! Ya lo he dicho: hay dos tipos de afición. La que ensalza lo suyo y la que se dedica a crear enemigos. Yo siempre he tendido la mano, como me respondas con un guantazo o como estés dando por culo antes de tiempo o sin motivo... Atente. Cada cual que elija donde se posiciona. Y ojo, estas líneas también son aplicables a la inversa. Tampoco me gustan los fanáticos del Madrid y se merecerían lo mismo en caso contrario. Ya lo he dicho. Pero como esta vez no ha sido así... Antimadridistas (no hablo de atléticos, ni barcelonistas, ni sevillistas, ni nada, no, no, los nobles no, los fanáticos digo), antimadridistas decía... ¡¡Que os jodan!! Y no una, ni dos, ni tres, ni cuatro, ni cinco, ni seis, ni siete, ni ocho, ni nueve, sino diez veces.

PD: Gracias Iker, Varane, Pepe, Ramos, Coentrao, Khedira, Cristiano, Benzema, Bale, Marcelo, Alonso, Carvajal, Casemiro, Arbeloa, Nacho, Modric, Jesé, Morata, Di María, Isco, Illarramendi, etc, por hacer este sueño posible. ¡¡HALA MADRID!!


martes, 13 de mayo de 2014

NOS REGALAN LA LIGA Y LA REGALAMOS

Aunque parezca mentira no lo es. Un trofeo doméstico que merecía ganar el Atlético de Madrid por su preciosa temporada y un trofeo doméstico que merecía perder el Barcelona por su regular temporada de acuerdo al nivel de exigencia que tiene dicho club, nos lo pusieron en bandeja a los merengues. Varios pinchazos consecutivos del club de los valors (cosa que no se creen ni hartos de vino peleón) y del club de la ribera del Manzanares regalaban el campeonato de liga al Real Madrid, el cual, tras varios traspiés, logró meterse en la lucha por la conquista del trofeo. Era tan fácil como hacer la tarea. Tan fácil como ganar los partidos que le correspondían al Real Madrid. Incluso habrían quedado en el olvido la derrota contra el Sevilla y algún empate por ahí que no quiero ni mencionar. Pero no. Nos regalan la liga... y la regalamos.

En vez de salir a dejarse la piel en el campo y a luchar por ganar el trofeo de la regularidad, esta panda de mercenarios de jugadores del Real Madrid que tantas alegrías nos ha dado en otras ocasiones, se han dedicado a hacer uno de los mayores desastres en la recta final de la liga que se recuerdan en los últimos años. De los últimos nueve puntos en juego han logrado dos. Deplorable es poco. Un mísero empate a dos tantos in extremis contra el Valencia, un rácano empate a uno en el partido aplazado contra el Valladolid y una estrepitosa derrota por dos goles a cero contra el Celta de Vigo allí en Balaídos, donde jugamos con un once plagado de lesiones, algunas más que dudosas, de jugadores que tienen la mente desde ya varios días en la ansiada final de la Copa de Europa. De chiste, oiga. De chiste. Y más de chiste todavía cuando los otros dos aspirantes al título, el club del seny (que tiene el mismo seny que valors, dícese "un mojón en tó lo alto" que dirían mis compadres del sur) y el Atleti cosecharon derrotas y empates que a estas alturas de la temporada habrían hecho al Madrid campeón. Pero no. Nos regalan la liga... y la regalamos.

A todo esto, mis líneas desprenden el encabronamiento que tengo con el club del que soy seguidor, aficionado y del que amo los colores. Va por todos los listos que dicen que los del Madrid no hacemos autocrítica y siempre nos amparamos en Villaratos y mierdas de esas. Me toca las narices y las partes bajas el tener que decir que en esta liga, precisamente en ésta, no hemos ganado en ninguno de los partidos ni al Pateti ni al Farça (sí, Pateti y Farça he dicho, a ver si ahora váis a venir alguno a pedir respeto cuando aquí hablamos de enemigos futbolísticos y esto forma parte de la salsa del fútbol). Y más me revienta el ver como aun con esa situación hemos llegado en la lucha total por la victoria y la hemos tirado por la borda sin miramiento alguno. Este último Sábado fue ya el colmo del despropósito. Aunque con pocas opciones, ganando al Celta habríamos llegado al último partido de liga con posibilidad de ganar el campeonato. El último partido lo jugamos contra el Espanyol y no debería haber problema en doblegarlo. Y para más "facilidad" Pateti y Farça se jugaban sus opciones entre ellos, de modo tal que, una victoria del "mes que un clú un puticlú" sobre el segundón capitalino rojiblanco, habría dado la liga al Madrid. Pero nada. Los puñeteros vagos estos entrenados por Carletto salieron a verlas venir y a bajar los brazos como si la lucha no fuera con ellos. Dejaron escapar una oportunidad de oro. Nos regalan la liga... y la regalamos.

Y si esta temporada hemos ganado la Copa del Rey, eliminando en nuestro camino al propio Patético de Madrid (dicho sea como mofa en este argot a dicho club que, en realidad, de patético según acepción de la R.A.E. tiene poco) y alzando el trofeo precisamente ante el Farselona (dicho sea como mofa y realidad a este club que de farsa tiene todo, véase caso Neymar, por ejemplo), esta temporada también hemos llegado a la final de la Champions League. Muchos ya se ampararán en ello para decir que es un temporadón. Y forofismos aparte, lo es por estar al alcance de muy pocos. Pero no, no y no. La actitud de esta panda de cabrones adinerados durante los tres últimos partidos no tiene perdón. Por mucho que ganasen la Copa del Rey y por mucho que ganen (así sea) la Décima Copa de Europa, este año podían haber hecho triplete. Nos habían regalado la liga y no es que la mereciéramos. Las cosas como son. Nos regalan la liga... y la regalamos.

Ya lo dijo Don Santiago Bernabéu: "La camiseta del Real Madrid es blanca. Se puede manchar de barro, sudor y hasta sangre, pero jamás de vergüenza." Y la plantilla actual lo ha hecho. Menos mal que jugasteis esa desastrosa pachanga con la equipación naranja. Si lo hacéis con la blanca impoluta no sé que os diría. Más os vale ganar la Champions en Lisboa para mitigar este oprobio. Aunque siempre algunos os lo recordaremos. Nos habéis dado muchas alegrías, pero un final de liga así es impropio del club más laureado. Quedará para la historia el año que se pudo hacer el triplete. Se ganó la Copa del Rey, se ganó la Décima (todavía está por ver, me adelanto a la historia y le escribo el final que yo quisiera, pero no sé cuál será) y ¿la liga? La regalamos.

viernes, 2 de mayo de 2014

PODÍA HABER SIDO... Y LO FUE.

Prima pedir las oportunas disculpas a todo aquel lector amigo del Rincón que haya estado esperando unas humildes líneas para entretenerse, pero los avatares y designios de la vida no son controlables por mí y he estado entre zozobras que me han impedido redactar algo con anterioridad a hoy. Ahora que dispongo de un rato vuelvo a verter unas letras en este espacio para todos vosotros que sóis, sin duda, quienes lo hacéis grande. Y vengo a escribiros con ganas pues hace un año, en una entrada similar, venía a contaros lo que podía haber sido grande y no lo fue. Sin embargo este año ha brillado el astro rey de Ramos a Resurrección y podía haber sido grande, enorme, inmenso y lo fue. Hablo, por supuesto, de mis días de Gloria. Pido disculpas nuevamente a todo aquel lector que no siga el Rincón por las cofradías, pero debía esta entrada y ahora es el momento de escribirla. Prometo pronto introducir en el blog para esos lectores alguna leyenda, cuestión de la vida misma o curiosidad, al igual que algún que otro apunte futbolístico, pero hoy estoy en deuda con la Semana Santa vivida. Y estas líneas son para ella.

Pasadas que fueron las vísperas, Domingo de Pasión, en el que juré las reglas de Nuestro Padre Jesús Nazareno por la mañana y Él anduvo por esta civita regia por la tarde y, Viernes de Dolores, día de primeras torrijas en casa y día en que la Dolorosa Virgen de Santiago pasease por su barrio, llegó el esperado Domingo de Ramos poniendo fin a la anhelada rampa de una mágica semana que cuenta el tiempo al revés. El sol anunciaba un día esplendoroso y no traicionó. La Hermandad de las Palmas abrió la Semana Grande saliendo por vez primera desde el Colegio Salesiano Hermanos Gárate. Algarabía de niños recibiendo al Señor. Por la tarde las Hermandades de la Coronación de Espinas y del Prendimiento de Jesús Cautivo y María Santísima de la Salud pondrían el broche de oro al Domingo de Ramos. Yo, fiel a mi raza costalera, tenía un sitio guardado para tocar el Cielo con las manos. El zanco izquierdo del paso del misterio del Prendimiento y detrás tocando mi amada Agrupación Musical Santo Tomás de Villanueva. Me siento un privilegiado aunque evoco añoranzas del Rabí de la calle Sol ese mismo día. Le dimos un señor paseo al Gitano de la calle Madrid, cautivo y prendido en los Ángeles. El Domingo de Ramos, este año sí, podía haber sido grande, enorme, inmenso. Y lo fue.


El Lunes Santo cumplí con mi tradición de oración y fe participando en el Vía Crucis por las calles. Aquí poco más hay que hacer en este día. Y lo que se podía hacer, se hizo. Llegó de esta guisa el Martes Santo. Mi Hermandad de las Penas estrenaba canasto en el paso del Señor y además se había cambiado el recorrido, pasándose por delante de la Santa Iglesia Prioral Basílica Catedral. El día descargó una tormenta por la mañana para dar paso a un cielo azul que auguraba una plácida tarde de cofradías. Y así fue. Mientras las Hermandades de Jesús Medinaceli y Nuestra Señora de la Esperanza ya procesionaban por las calles, en otro rinconcito de Cielo y ataviado con costal y faja me convertí en los pies de Dios por las calles y me acordé de los que ya no están, de los que vendrán y de los que están sin saber que están. Costalero del Señor de las Penas, de los que rachean en silencio, pude completar la estación de penitencia del Martes Santo entre amigos y de zanco a zanco. A las doce en punto de la noche iniciaba su caminar la Virgen del Mayor Dolor poniendo el cierre del día. Este año el Martes Santo me permitió pasear al Dios carmelitano. Podía haber sido grande, enorme, inmenso. Y lo fue.



Miércoles Santo de oración y gloria. Día de Bondad y Consuelo. Día esperado y anhelado desde que Dios me permitiera ser de los hombres que pasean su fe por las calles. El año pasado cumplía mi mayoría de edad bajo las trabajaderas del Señor y la lluvia impidió mi decimoctava salida con la Hermandad de la Flagelación bajo Nuestro Padre Jesús de la Bondad. Este año tocaba darle un paseo gordo, mecerlo y acunarlo para mitigar el látigo del sayón que azota su espalda. Y así fue. Bajo el paso que me vio nacer y crecer como costalero y bajo el paso que me verá cesar en el oficio cuando Él lo quiera, volví a tocar el Cielo con las manos.
Y de qué manera. Es la cara que veo cuando rezo el Padrenuestro. Él, todo lo puede. Y paso a paso de la vida me ha demostrado que siempre está y que es grande. Por eso me limito a decirle una vez más lo que dice la oración que Él nos enseñó: "Hágase tu voluntad". Se repartió Bondad por las calles y Nuestra Madre del Consuelo hizo lo propio con los afligidos. Mi cofradía cumplió con creces su demostración de hermandad en la calle. Desde luego que el Miércoles Santo podía haber sido grande, enorme, inmenso. Y lo fue. Sin duda lo fue.



Ya el Jueves Santo, ecuador divino de la mágica semana, el clima estaba en deuda con las cofradías del Perchel. Y este año hizo un tiempo perfecto para que desde la rota madrugada, en que la Hermandad del Silencio procesionó desde las tres de la mañana hasta los albores del día, hasta que las puertas de San Pedro se abriesen de nuevo cerrando el Jueves Santo e iniciando la Madrugá del Viernes Santo para que Dios Nazareno cruzase de nuevo el umbral de la Gloria, no hiciera aparición la lluvia. Unas cuantas gotas despistadas quisieron traer fantasmas del pasado pero rápidamente fueron erradicadas.
Un estudiantil cortejo de niños, infantes y universitarios no estaban por la labor de no poder pasear al Señor de la Cena y a su Madre Dulce Nombre por la ciudad. Ni tampoco la gente de la Hermandad del Ecce Homo se iba a quedar en casa sin mostrar como Pilatos se lavaba las manos tras entregar al pueblo a Jesús. La lanzada de Longinos saldría a derrochar Caridad por el costado abierto del crucificado de Santiago. Y una Virgen Dolorosa bajo palio pondría el colofón a un magnífico Jueves Santo que tuve la dicha de presidir tras su manto. Decidme si no es de afortunado ir varias horas tras Ella rozando su paso. Ahí os dejo la foto. El Jueves Santo podía haber sido un buen día. Pero optó por ser grande, enorme e inmenso. Y lo fue.


El Viernes Santo llegaba de la mano de mi recién estrenada cofradía. Familia morada que alivia el peso de la cruz a Nuestro Padre Jesús Nazareno, Señor de la Ciudad. La Madrugá de esta capital manchega sólo lo tiene a Él. Y como no podía ser de otra manera bendijo cada uno de los rincones de esta tierra y recogió las oraciones para obrar a su manera. Cuando volvieron a abrirse las puertas del templo ya salía Jesús en el Huerto de Getsemaní. Se iniciaba el desfile de cofradías del Viernes Santo por la mañana y el calor y el azul del cielo casi quitaban protagonismo a las hermandades del Huerto, Santo Encuentro, Jesús Caído y Tres Cruces, las cuales pude contemplar desde los palcos de la Plaza Mayor. La Virgen de la Misericordia la ví en el Paseo del Prado. Fue una mañana sin duda primaveral total y las únicas gotas que cayeron fueron las de la cera derretida. Por la tarde el tiempo, pese a ser el entierro del Señor y soler ponerse negro el Cielo, la meteorología respetó que la solemne procesión del Santo Entierro luciese en esplendor. Salieron sin problema mostrando su arte iconográfico a la calle las Hermandades del Cristo de la Piedad, Santo Descendimiento, Virgen de las Angustias, Santo Entierro y Dolorosa de la Catedral. Hacía años que no recordaba en Ciudad Real un Viernes Santo así de principio a fin. El año pasado no, pero este año por supuesto que podía haber sido grande, enorme, inmenso. Y lo fue.

El Sábado Santo amaneció de igual manera. La Gloria estaba emplazada al pleno de salidas procesionales que desde el año 2004 no había acontecido. Una década esperando que todas las hermandades de vísperas y de penitencia pudieran lucirse por las calles. La única hermandad penitencial de nuestra nómina cuyas titulares son ambas advocaciones marianas, Amargura y Soledad, procesionó sin problema alguno en una preciosa tarde abrileña. Este año estrenaba cambio de horario y fue un acierto total y un alivio para los hermanos de más corta edad. Y por último, el Domingo de Resurrección hizo aparición la lluvia... Pero por la tarde y cuando ya estaba todo concluido. Por la mañana la procesión de Dios Resucitado y la Virgen de la Alegría transcurrió por Ciudad Real y culminó con repiques de campanas por varias iglesias. El año pasado nos quedamos sin Resurrección por la nefasta meteorología que nos sacudió horriblemente, pero este año tuvimos un fin de la Gloria como Dios manda. Todas las cofradías salieron a la calle. Sí señor, hicimos pleno. La Semana Santa 2014 nos podía haber regalado un sentimiento grande, enorme, inmenso. Y así fue.

Incluso tuve una pequeña escapada para ir a tres lugares de peregrinación santa para mí en mi amada Noble, Leal, Invicta, Heroica y Mariana ciudad de Sevilla: Basílica del Gran Poder, Basílica de la Esperanza Macarena y Convento de Santa Ángela de la Cruz. Allí concluí mis oraciones no sin antes ir a ver al Dios bueno de la Resurrección en Santa Marina, allí donde todo termina y todo comienza, y por supuesto ir a verte, Niño de ojos verdes que derramas eucaristía cada primavera en Ponce de León. Nuestro reencuentro siempre es grande, enorme, inmenso. Y lo fue.

Y hasta aquí mi debida crónica de la Semana Santa de este año, la cual entre líneas esconde que se hizo su voluntad y que nuevamente se hará en una pronta simiente cofrade que habitará en la Esperanza. Amén.

viernes, 11 de abril de 2014

A TUS PIES, PADRE NAZARENO

Con el nombre de una de las marchas dedicada a mi nueva hermandad, comienzo esta entrada. Y es que de mi fugaz paso por el mundo del costal de Sevilla, aprendí mucho. Y una de las frases que escuché de la boca del gran capataz y mejor persona Don Rafael Díaz Palacios explica a la perfección el amor que tengo por las cofradías: "Hay que disfrutarlas y sentirlas. Y ser consciente de que cuando nosotros no estábamos, ellas ya existían. Y cuando nosotros no estemos, ellas seguirán existiendo. Y lo más precioso que sacaremos de ellas son los amigos. Las cofradías regalan amigos y esto es lo más bonito que tiene el vivirlas". Por ello, enlazando con el asunto que hoy vengo a contaros, es por lo que he llegado a ser hermano de Nuestro Padre Jesús Nazareno. A través de amigos de otras cofradías he llegado a ésta. Gran parte de culpa la tiene Él, por supuesto, es el Señor de la Ciudad y yo sabía en mi fuero interno que algún año me haría hermano de su familia, igual que me llama el pasearlo a costal alguna vez... Pero sin duda el gran tirón lo han dado los amigos. Gente que comparte contigo la misma creencia, la misma fe, el mismo gusto, las mismas sensaciones, los mismos sentimientos. Estaba escrito que Dios los cría y ellos se juntan. Y cuánta felicidad es vivir las cofradías con los amigos. Qué razón tenía Don Rafael.

Y si ya fue algo grande que el mismo día que el Señor sale a la ciudad anunciando la gloria que está por llegar, el Domingo de Pasión, jurase las reglas de la Hermandad ante Él, ya subido en su altar itinerante, no deja de ser menos grande que quien presidiera la función eucarística y nos bendijera a mi nueva medalla y a mí, haciéndome nuevo miembro de la corporación, fuera el Padre Joaquín, quien me unió en matrimonio a Gemma y quien llegado el momento bautizará a mis hijos. Mejores condicionantes no podía tener. Y mejores gentes rodeándome tampoco. Ellos saben quien son (o quizás no), pero lo que es seguro es que Él y yo sí que lo sabemos de sobra. No los mencionaré por no dejarme a ninguno, pero la raza costalera, la calidad humana y el futuro de esta gran familia, como nosotros la llamamos, del pedigree morado, estaba presente y está asegurado. Los cimientos son sólidos: amistad y familia, amistad y familia. Y eso, vuelvo a repetir, es lo más precioso de las cofradías y el mejor regalo que de ellas se obtiene.

Desbordaba la felicidad en mí y, a tus pies, Padre Nazareno, me pongo para que así sea nuevamente. Para estar igual de feliz que cuando el reloj de San Pedro dio las seis de la tarde y se abrieron las puertas del templo y pudimos tocar el Cielo con las manos. Para que aquellos que dudasen de tu rostro judío avanzando por la rampa de la Gloria, vieran en Ti la Bondad de Dios mientras el sol de la tarde acariciaba tu cara, Rabí de Galilea. Este año estaba escrito que no sería el aguaor de tu cuadrilla. Y bien escrito lo tenías para tenerme en el lugar en el que yo debía estar y con quien yo debía estar, porque Tú, te vea yo o no, estás en todos sitios y sé que estuviste conmigo. No hace falta que te vea para que Tú estés. Hubo algo de la conversión de Sarah en mí. Y me alegra ser uno de los que se emocionen con el bamboleo flamenco de tu túnica morada. Estaba llamado a ser uno de los tuyos. Y ya lo soy.

Hoy, Padre, es Viernes de Dolores. Ya está aquí la Gloria. La rampa hacia el Domingo de Ramos está apunto de acabarse. Hoy navegará la Reina Dolores por las calles del Perchel. Y la vea yo o no, Ella navegará igualmente. Es como la amistad que proclamo en estas líneas. Los amigos están los veas o no. Esa es la mejor cuadrilla. Te dan agua cuando el calor achucha. Arriman el hombro cuando los pasos pesan. Te acompañan en el relevo y viven contigo las cofradías. Por eso, Tú también eres amigo. Y sé que entenderás si este año te veo menos. Pero sabes que estoy. Y yo sé que estás. Y en algún rincón nos veremos los dos y nos comeremos una torrija a medias. Y aunque este año no gaste el cirio entero otros años en vez de uno nuevo tendrás dos. Y sabes que te veré en la ciudad de mis sueños y donde empezó todo. Y de nuevo en Santa Marina comenzará la cuenta atrás. Una cuenta atrás que será muy especial y en la que Tú y yo ya somos amigos. Los lirios morados ya corren por mis venas como los niños por la rampla del Salvador. Ya he jurado tus reglas. Comienza la Gloria.
"Hágase tu voluntad". A tus pies, Padre Nazareno. 

jueves, 27 de marzo de 2014

ENTRE FAJAS Y COSTALES

La Cuaresma va avanzando. Un año más la estoy disfrutando del modo que más me gusta: entre fajas y costales. O bien voy a ver los ensayos de otras cuadrillas o bien estoy en los ensayos de las mías, pero el caso es estar pegado a las divinas maderas que tanta afición y devoción causan a los tocados por la gracia de Dios para ser costaleros en este mundo. Y así voy descontando día tras día hasta el esperado mes de Abril en el que llegue la Gloria un año más y pueda tocar el Cielo con las manos. Los que ya llevamos algunos años bajo las trabajaderas disfrutamos de los ensayos tanto o más como el día el grande, pues sabemos que, si bien, paso dado es paso ganado, paso dado es paso que no ha de repetirse, Dios mediante, hasta el año siguiente. Por eso hay que disfrutar cada levantá, cada chicotá y cada arriá de principio a fin. Soñamos con esta época todo el año y hay que exprimirla al máximo pues tal cual llega se va.
Este año a las alturas de Cuaresma que estamos me quedan solamente por disfrutar tres ensayos y los correspondientes retranqueos. Parece ayer cuando escribí el post "A vueltas con las cofradías" porque estaba radiante de alegría al recibir la primera fecha que me citaba a la primera igualá de este año. Han transcurrido solo unos meses y ya empieza a embargarme la sensación de que otra vez se va la Gloria sin haber llegado. Tan grande es el deseo de que llegue y tan efímera su presencia que no me canso de repetir la frase que el poeta dijera y con tanto afán repito y recreo vísperas tras vísperas: "No quiero que llegues, quiero oírte llegar". Y ahora que ya degusto el bacalao con tomate, ahora que ya florece el azahar, ahora que el almíbar de la miel endulza mis postres y ahora que están las calles llenas de parihuelas de ensayo es cuando más se la oye llegar. Es inminente su meta, esa meta que rompe en sentimientos siempre nítidos en la mente del cofrade y que llevan por nombre Domingo de Ramos.

Este año, si Dios quiere, el Domingo de Ramos pasearé a Jesús Cautivo meciendo su Prendimiento desde el Barrio de los Ángeles hasta el corazón de esta Civita Regia; el Lunes Santo, fiel a la tradición, Vía Crucis de rezo y oración; el Martes Santo seré los pies del Señor de las Penas y con su cuadrilla humilde pasearemos al Dios del Carmelo; el Miércoles Santo, para mí uno de los días más especiales del año, meceré sobre mi cerviz, como llevo haciendo ya casi dos décadas, al Señor de la Bondad, cara que veo cuando rezo el Padrenuestro; el Jueves Santo volveré a mis orígenes cofrades de la infancia, aroma de Santa Cena y Dolores, y disfrutaré participando en la presidencia de la Pasionaria del Perchel; el Viernes Santo veré cofradías de mi ciudad que llevo años sin ver y participaré igualmente en la presidencia oficial de la procesión del Santo Entierro; el Sábado Santo marcharé a mi amada Muy Noble, Muy Leal, Invicta, Heroica y Mariana Ciudad de Sevilla y lo primero será ir a verlos: Macarena y Señor de la Cena, no concibo una Semana Grande sin ellos, luego me perderé entre bullas e incensarios disfrutando de las cofradías; por último, el Domingo de Resurrección volveré a ver al Señor de Santa Marina y a despedir la Gloria con la Virgen de la Aurora empezando de nuevo una cuenta atrás que nunca cesa.
La verdad es que mientras escribía mi proyecto de este año me ha venido de golpe un ímpetu tremendo de seguir disfrutando al máximo de estas vísperas que hoy vivimos. Ojalá tuviera ensayo ahora mismo, pero tendré que esperar hasta el Domingo y disfrutar con la gente buena del Prendimiento y con la gente fiel y noble del Señor de la Bondad. Dos ensayos a los que les tengo muchas ganas y en los que me siento muy feliz con la gente que comparto trabajo. Este año, además, en uno de ellos vino mi mujer a visitarme y me hizo especial ilusión ya que a ella no le gustan las cofradías como a mí y no me la esperaba. No dudé en inmortalizar el momento y sonreír cada vez que veo la foto "de familia" de la cual algún día hablaré más. Entre tanto seguiré agotando esta Cuaresma, disfrutaré viendo otros ensayos, hablando con amigos de otras cuadrillas, yendo a tertulias y pregones, visitando Casas Hermandad y, en definitiva, estando donde más me gusta estar: "entre fajas y costales".

viernes, 14 de marzo de 2014

CARNAVALITO LINDO

La verdad es que hacer el payaso un rato con los amigos siempre me ha gustado. Y al que no le guste por la misma puerta que ha entrado se puede ir ya que vino sin ser llamado. Eso es así. Este año por unas cosas y otras me he quedado sin irme a Cádiz a pasar un fin de semana de carnaval y, claro, si el fin de semana anterior tenía ensayos de costalero y no salí y el fin de semana que me iba a Cádiz este año se me estropeaba... se me pasaba el carnaval sin pena ni gloria. Y ya había algunos (y algunas, sobre todo algunas) que se las prometían muy felices viendo que se me complicaba el asunto y que este año ni disfraz, ni tontería, ni risas, ni nada de nada. Pero, parafraseando al Chapulín Colorado, ídolo de nuestra ochentera infancia, he de decir que "No contaban con mi astucia", así es que tras una semana de portarme bien en casa, cual niño chico, obtuve mi premio, maquiavélicamente planeado juntos con mis amigos: una noche de carnaval a placer como todos los años venimos haciendo.

Expiraba ya el Carnaval cuando junto a Narciso, incombustible hermano que me regaló la vida, fuimos a comprar los disfraces para este año. El plan salió a la perfección. El último Sábado de Carnaval tenía ensayo de costalero por la tarde y el resto del fin de semana libre, a saber que el Domingo era Domingo de Piñata y en Ciudad Real desfilan las carrozas y no hay ensayos de tipo alguno. Los planetas se habían alineado a nuestro favor. Mi mujer era miembro del jurado carnavalero en su pueblo, Bolaños, y yo tenía "libertad" para el carnaval. Por supuesto, Junior y Jorge se unirían a la misión y pasaríamos una noche carnavalera de las que nos gustan: copas, risas y buen ambiente. Y cada vez que nos juntamos los pastores tiembla el rebaño. Suele ocurrir cada vez menos pues ya no somos unos chavales (aunque actuamos como tal) y ya vamos estando uno casado, otro con hijos, etcétera, pero cuando se cuadra la cosa... Pintan bastos. Y eso también es así.

De esta manera llegó el Viernes de Carnaval y adquirimos los disfraces. Íbamos con intención de comprar unos de pollo que nos habían hecho mucha gracia pero sólo quedaban dos y, además de no ser los de la foto (para variar), éramos tres, pues Jorge tenía su disfraz aparte. Pollo descartado. Vimos uno de escocés. Nos miramos, nos imaginamos con la falda a cuadros y dijimos: "¡Éste!" La chica del almacén carnavalero nos lo mostró y la falda muy bien pero la chaquetilla... Ahí no entrábamos ni asomándonos. Ale, fuera el trío escocés. Cagontó con lo que nos habríamos reído... Y en esas estábamos cuando Narciso soltó una carcajada y dijo: "¡Mira! ¡De fregona!" Cabal. Disfraz simple donde los hubiera y preparado para que nuestras hechuras físicas cupieran en él. Y había tres. Así es que... ¡¡Marchando las tres viledas para el carnaval!! Los monjes ya teníamos hábito. Sólo quedaba comprar el agua con misterio (llamada por algunos botellón, cosa que yo no sé lo qué es, no os riáis malas pécoras...) y concertar hora y lugar para iniciar nuestra liada carnavalera anual. Evidentemente el destino sería el pueblo vecino de Miguelturra que vive de un arraigado y tradicional carnaval. El plan estaba servido.

Y, ¿qué queréis que os diga? Con las fotos que os voy poniendo entremedias de este texto os podéis hacer una idea de lo que fue la noche. Un sinfín de risas de principio a fin, una copita, otra copita, un chiste, una foto, haz otra que sale movida, otra copita y así... Y así hasta las seis de la mañana en que me ví con una cogorza encima bastante considerable y vestido de fregona por Miguelturra. Carnaval puro, vamos. El resto lo voy a omitir pero creo que bastará y os alegrará oír que Gemma, mi mujer, está en proceso de canonización y el Vaticano está estudiando la posibilidad de incluirla directamente en el santoral. No puedo dar más detalles. Os escribo estas líneas disfrutando de mi libertad condicional bajo fianza y con cargos. Parece ser que lo que no friego en casa lo fregué en Miguelturra. Menos mal que es una vez al año y que este año no iba a tener carnaval... ¡Va por ustedes!

miércoles, 5 de marzo de 2014

YA ES CUARESMA DE NUEVO

No sé por qué será pero cada vez que hablo de ti me salen versos sin quererlo. Quizás porque todo el año suspiramos por tu anhelo, por embaucarnos de tu incienso, por perfumarnos de tu azahar, por tenerte a nuestra vera de nuevo. Y he de reconocerte que si bien a tu inicio me embriaga la alegría en unos primeros días, poco a poco soy consciente de que eres de nuevo una cuenta atrás regresiva e indominable que a base de caricias cofradieras nos acercas a la Gloria, a sabiendas de que morimos por su espera y que cuando se va es cuando llega, pues cuando llega... Se va. Siempre me han gustado las vísperas y cada año que pasa más las disfruto, más las saboreo, más las abrazo en un inútil intento de demorar su llegada, de retrasar esa mágica semana que cuenta el tiempo al revés y cada paso que dé el nazareno no habrá de repetirse hasta que llegue el año nuevo. No sé, te digo, ya lo estás viendo, cuando hablo de ti la dulzura emana escribiendo. Y no me afano en buscar la rima, los sentimientos solos afloran, eres de los cofrades su vida, de mi raza el alboroto, de las abuelas la gastronomía, eres faja de la primavera, el costal de la camaradería, el racheo de la luna nueva, el ensayo de la noche entrada, del muñidor la alegría y de mi tinta el motivo. Por eso hoy pregono a pecho abierto que ya es Cuaresma de nuevo.

Quedan cuarenta días y cuarenta noches, ¡pero qué cuarenta días y qué cuarenta noches! Consabida oración que tantas veces hemos oído y gozado los que tenemos el alma entre cera derretida y faldones de los pasos. La limpieza de plata comienza y los pucheros llenos de potaje de vigilia también. A todos nos tienes ganados por una cosa o por la otra. Y yo te quiero tanto... Eres entrañable y te veo y me reconozco en cada esquina de tu tiempo. El joven costalero que va a sus primeros ensayos, el corneta de una banda que por la calle va silbando, el ya entrado en años en cuyo coche suenan marchas de palio, el tendero que prepara el bacalao que se guisará a fuego lento con tomate, la novia o mujer no cofrade que con resignación aguanta nuestra pasión día a día, la madre que plancha el costal temerosa por la espalda de su hijo, la abuela que saca del arcón las túnicas con olor a naftalina, los cartuchos de pescaíto frito, las tertulias cofradieras entre copas de los bares, el incensario puesto en casa, la miel que hará de almíbar para las torrijas, el capataz que hace sus cuadrantes de relevos, el aguaor que limpia su búcaro, el prioste que no encuentra el tono de flor que quiere, la camarera que viste la saya y en cada rincón un reflejo de lo que nos ofreces en tu fugaz presencia. Los cofrades sabemos vivirte y por eso hoy no le rezo a ella, Semana Santa de nuestra conciencia, hoy me detengo en ti y te canto con esmero que ya es Cuaresma de nuevo.


Ahora que despunta la primavera incipiente es cuando más alegría me da verte otra vez. Y es que no me canso nunca de revivir esa chicotá de palio bien andao revirando por su barrio. Y no me canso, no, de jugar en casa con una simple toalla a imitar el bamboleo de los ropajes de las tallas al ser llevadas de costero a costero y sobre los pies. Y es ahora, como decía, cuando la primavera quiere nacer, cuando más empujan los sentimientos del cofrade para salir a la luz, esos sentimientos siempre presentes que hacen que en verano en la misma playa nos embauquemos soñando con un gran paso de misterio surcando el mar o que hacen que en Navidad cantemos villancicos al son de redobles de tambor mientras mecemos al Niño Dios en la cuna del palio de nuestro corazón, cuando nos embarcamos en el gozo de una nueva Cuaresma que pasará destino a la Gloria llevándonos en volandas hacia las Palmas de la Resurrección. Somos así los cofrades y, por eso, hoy que llega nuestra más amada cuenta atrás hacia la rampa del Domingo más deseado, se nos aviva la llama interna de la pasión y con el corazón en un puño, amada mía, otra vez exhalo al viento que ya es Cuaresma de nuevo.

Y no podía sino hacerlo al más estilo costalero. Tres párrafos anteceden, uno por cada golpe de martillo certero que llaman a la cuadrilla a ponerse bajo el madero. Sigue fluyendo la prosa con rima grácil y hermosa que será el "a esta es" de está simbólica levantá. Este último párrafo queda para iniciar la chicotá. Siempre que hablo de ti me salen poemas del alma. ¡Ponerse, cofrades, que van a llamar! Tensos ya los riñones y valientes los corazones. Vivamos esta Cuaresma arriba siempre hasta el Cielo. ¡Qué bonitas son las vísperas! Y como el poeta dijera "por eso no quiero que llegues, quiero oírte llegar". ¡Despierta de tu letargo! Vive el sueño de los despiertos que ya se avecina, día tras día, calle tras calle asoma por cada esquina. Tocaremos con las manos el Cielo. La Luna del Parasceve inicia su vuelo... ¡¡Ya es Cuaresma de nuevo!!