jueves, 26 de marzo de 2015

"PASO A PASO" EN LA RADIO

Mi primera intervención en Paso a paso de Onda Cero
Estas líneas narrarán mi trayectoria radiofónica. Es novísima y por supuesto muy escueta y ligera pero quería dedicarle unas palabras y un agradecimiento a Onda Cero Radio por confiar ciegamente en este loco cofrade y atreverse a ponerlo delante de sus micrófonos para dar voz a las cofradías. La verdad es que nunca me había planteado ni ponerme delante de un micrófono, ni tan siquiera ponerme unos cascos en la cabeza y meterme en un estudio de radio. Pero por las cofradías puedo hacer cualquier locura y ésta fue una de ellas. Amigos de las hermandades me invitaron a suplir el hueco dejado por el colaborador literario en el programa radiofónico cofrade "Paso a paso", cuya labor era redactar y recitar en la radio como cierre del magazine un poema de temática cofrade. Acepté sin pensarlo pues me gusta escribir. Y además hacerlo hacia algo que amo como es la Semana Grande y, para mayor abundamiento, poderlo expresar abiertamente era una oportunidad que no podía dejar pasar. Así es que, nuevamente tirando de raza costalera, venga de frente y al lío.


El debut fue como lo esperaba. Lleno de nervios y me tocó recitar la poesía dos o tres veces pues no atinaba a pronunciarla entera de manera correcta y no quería dejar en mal lugar a quienes hubieron apostado por mí y, evidentemente, no quería quedar yo mismo mal en antena la primera vez que se escuchase mi voz. El caso es que salió finalmente todo bien y acorde a lo esperado y ya me guardaron un sitio como colaborador literario e incluso me dieron voz como contertulio en alguno de los programas. Aguardaba cada Lunes de antesala a la Gloria con ilusión para grabar mi colaboración en el magazine cofrade y que la gente pudiera escucharlo en Onda Cero cada Martes de Cuaresma. Y hoy sigo haciéndolo con la misma alegría que entonces. El pasado año 2013 grabamos cinco programas de "Paso a paso" y en todos ellos puse el cierre poético, mientras disfrutaba de charlar de cofradías con los invitados y aprendía de Paco Pérez y de Gonzalo López de Coca, directores del programa, la actitud y aptitud ante los micros dependiendo de la situación.


Paco Pérez Corrales, Gonzalo López de Coca y Carlos Lillo
Directores del programa radiofónico cofrade "Paso a paso"
Esperaba con ganas una nueva Cuaresma para continuar mi pequeña aportación radiofónica al programa cuando recibí la noticia a través de Paco Burgos. Este año "Paso a paso" contaba con un nuevo miembro en el magazine que se incorporaba junto a Paco Pérez y Gonzalo. Cuando pregunté quién era para darle la enhorabuena se rió y me dijo que era yo. Me quedé mudo. Mudo y blanco. Contaban conmigo para co-dirigir el programa junto con los dos fenómenos que ya lo hacían. No me lo esperaba para nada ni sabía en absoluto que eso ocurriría. No me lo creí hasta que en la primera grabación de este año, Consoli Romero, "la jefa" de Onda Cero que nos permite grabar nuestro programa, dio presentación al programa y, efectivamente, me nombró como uno de los directores del espacio. No olvidaré la sintonía promocional del magazine ni el inicio de cada uno de los programas de esta Cuaresma donde se ha escuchado: "Aquí comienza Paso a paso, con Francisco Pérez Corrales, Gonzalo López de Coca y Carlos Lillo Talavera".

Antonio Centellas y Daniel López, invitados al programa
Así pues este año he colaborado en los programas participando en las entrevistas a los invitados, poniendo a alguno de ellos en apuros, haciéndoles baterías de preguntas cortas para que los oyentes los conozcan mejor, proponiendo nombres de personas que podríamos llevar al magazine, preparando el programa, eligiendo alguna marcha, aportando algún detalle y, siempre, adaptándome a la decisión de Gonzalo y sobre todo de Paco Pérez como directores con solera del programa. Yo soy el último en llegar y demasiado han confiado en mí y me han dejado colaborar en todo, incluso en el programa que dedicamos a tertulia de capataces y costaleros me dotaron de libertad total para elegir a los invitados. No puedo olvidarme del enganche entre el mundillo cofrade y Onda Cero que recae en la persona de Paco Burgos. Capillita, costalero, contraguía, trabajador de la radio, buena persona y amigo que hace posible que podamos emitir "Paso a paso" y que lidia entre nosotros y Consoli para que salga todo lo mejor posible. Su trabajo en la sombra es gran culpa de que todo esto sea posible y de que yo me encuentre tan feliz entre ellos.

Cuando terminamos la última grabación de esta Cuaresma me quedé unos minutos sólo en el estudio, hice algunas fotografías, pensé por enésima vez que estas pequeñas cosas son la esencia de la vida y tuve claro que vertería unas líneas sobre ello en el Rincón. Aquí están y sirvan de agradecimiento a Onda Cero Radio Ciudad Real, a Consoli Romero, a Paco Burgos, a Paco Pérez y a Gonzalo López de Coca. ¡¡Gracias!! Espero repetir muchas veces más mi característico "Buenas tardes. Un Martes más, poniendo voz a las cofradías" y seguir con vosotros paso a paso en "Paso a paso". Gracias de nuevo. Gracias.


viernes, 13 de marzo de 2015

RESQUICIOS DE CIUDAD REAL

Hace ya algunos años, el padre de mi tío Juan, hombre mayor que hoy camina por senderos de estrellas con los peregrinos de verdad, que alguna vez ejerció conmigo de abuelo y que me enseñó de pequeño a comer migas canas (in fine lo aclararé), nos contaba a mi padre y a mí que todavía quedaban en Ciudad Real algunos restos de las luchas de la Guerra Civil que aquí ocurrieron. Yo escuchaba con atención y recuerdo aquello con afecto pues aunque pequeño y travieso siempre me han gustado las historias de mis mayores sobre todo si contaban leyendas o curiosidades de la ciudad donde habito. Y aquella frase quedó marcada en la retina de mi memoria: "En las rejas del Obispado todavía quedan muescas de los disparos de la guerra". Mi padre tampoco sabía aquel dato y fuimos a comprobarlo en cuanto tuvimos ocasión. Hoy es sabido por muchos pero por aquellos entonces, hablo de hace más de veinte años, no era algo en lo que hubiese recalado mucha gente (al menos de mi quinta, años arriba, años abajo) y yo ya rondaba en mi mente el contarlo alguna vez abiertamente. No crean por ello que vengo hoy a revelar íntimos secretos de mi ciudad, pues no lo son y están al alcance de cualquiera, vengo tan sólo a contar un dato conjugado con una vivencia mía y a narrarlo aquí en el Rincón para quien quiera leerlo, albergando, eso sí, también la esperanza de descubrirle esta curiosidad de Ciudad Real a algunos paisanos coetáneos.

En las verdes rejas de las ventanas del Obispado, sitas en la céntrica calle Caballeros, pueden apreciarse en algunos de sus barrotes los impactos de las balas que fueron disparadas en la guerra contra la gente que allí se encontraba. No haré gala de un bando ni ataque del otro pues en una guerra civil todos pierden y, en nuestro caso, España quedó huérfana de aproximadamente un millón de españoles. Historia pura y viva de nuestro país y en este caso de mi natal Ciudad Real. Si bien el último parte de guerra se firmó en Burgos a uno de Abril de 1939, Ciudad Real fue centro neurálgico de batalla a pie de calle dos días antes más o menos, en el avance de las tropas nacionales hacia Madrid que aquí se dice que apenas encontraron resistencia pero sí que la hubo en parte. Se deduce y sabe por las crónicas de la época que Ciudad Real apenas fue frente de guerra durante un par de días ya que fue de la últimas ciudades en ser tomadas bélicamente. Y aquí hago merecido hincapié en mencionar que la ausencia de frente de guerra propio en las calles de esta ciudad no quiere decir que no se cometieran verdaderas atrocidades y enfrentamientos entre un bando y otro durante los tres años que duró el conflicto armado. Y lo mismo ocurrió en los pueblos cercanos en los que aún se narran bestialidades, como por ejemplo en Almagro, Carrión o Damiel. Hubo de todo y para todos. Ya he dicho antes que los horrores de una guerra civil lo único que traen es minar los listados de ciudadanos que forman parte de un país.

En las fotografías con las que ilustro esta entrada podéis ir viendo los barrotes de hierro dañados por los balazos que allí impactaron. Si ya es impresionante verlo en imágenes, comprobarlo in situ es realmente impactante. Barrotes puros de acero fundido, totalmente macizos, metales fraguados en forja literalmente reventados y combados por los impactos de las balas. Imaginad ahora cuando esas municiones hicieran blanco en su objetivo que no eran sino personas. Escalofriante. Y eso ocurrió de verdad. Y ocurrió en nuestra ciudad. Las rejas que os pongo fotografiadas son testigo de aquello. Según me informaron en su momento, uno de los bandos se encontraba en el antiguo Convento de los Mercedarios y el otro bando estaba en el edificio del Obispado. No recuerdo cual era cual y en realidad me da lo mismo pues no dejaba de ser guerra entre ambos bandos. Los disparos se cruzaron de un lado al otro y las balas silbaban en el aire destrozando lo que pillasen a su paso, ya fuesen objetos materiales o personas.
Hoy quedan esas secuelas materiales que demuestran lo ocurrido. Y muchas secuelas personales que todavía lloran aquellos sucesos y que los políticos de turno se empeñan en avivar. Ya lo dijo Don Antonio Machado en su momento y no le faltaba razón y, por desgracia, sigue siendo así a día de hoy: "Españolito que llegas al mundo te guarde Dios, una de las dos españas ha de helarte el corazón". Pues estos son algunos resquicios que existen Ciudad Real sobre la guerra civil y que hoy quería narrar para compartir con vosotros esa pequeña parcela de historia y realidad. Gentes buenas que poblaban España. Gentes de mi tierra que de niños y en la Mancha comían migas canas. "Cada uno en su plato se comía los torreznos, ajos y trozos de pimiento o chorizo que le hubiesen caído, con alguna cucharada de migas pero dejando casi todo el pan picado para el final. Y estando el plato limpio de tropiezos se cubrían las migas con leche y se espolvoreaban con azúcar por encima. Migas canas, Carlos,  migas canas. Pruébalas y acuérdate de mí. Y acércate a ver las rejas del Obispado y verás lo que te digo". In memoriam, Don Juan Barrejón.

miércoles, 4 de marzo de 2015

CUARESMEANDO


¡Cómo me gusta el cuaresmeo! Andar metido debajo de los pasos y viendo ensayos de los demás. Comer pescado en la vigilia, ir a tomarme algo a la casa hermandad, recitar poemas en la radio y no dejar de soñar con volver a vivir lo soñado durante un año. Este tiempo de vísperas me encanta y lo disfruto y saboreo exprimiendo al máximo cada bocado. He tenido un fin de semana intenso en este sentido. El Viernes noche estuve viendo el ensayo de mi hermandad de San Pedro, la cuadrilla en la que tantos amigos tengo y que pasean a Dios Nazareno con el bamboleo de su túnica morada. Después me pasé un rato por la Casa Hermandad del Prendimiento y allí estuve con algunos compañeros de la primera trabajadera y con el capataz echando un rato bueno de cofradías. El Sábado tuve ensayo con la cuadrilla de Las Penas y pasé la tarde entre costales y fajas. Y el Domingo sesión doble: por la mañana ensayo en el Barrio de los Ángeles con los legionarios del Dios Cautivo en su Prendimiento y por la tarde pelea gorda bajo el barco del Señor de la Bondad con mi cuadrilla de la Flagelación, en la que este próximo Miércoles Santo cumpliré veinte primaveras meciendo al Jefe. Vamos que he tenido unos días en los que he estado más tiempo con el costal puesto que sin él. Benditos y locos días de Cuaresma con y por mi gente.





La cuenta atrás hacia el Domingo más esperado del año comenzó hace ya casi dos semanas y el tiempo vuela en las vísperas. Ya hemos empezado con los potajes de vigilia y el acopio de miel, limón y canela para hacer pestiños, torrijas y arroz con leche. El bacalao ya se está desalando y el tomate frito lo espera camino de un Viernes Santo cargado de Esperanza entre la muralla y el puente. Ya huele a incienso y a palmas de Domingo de Ramos. Ya abundan los carteles y pregones. Ya hay ese batiburrillo en la calle de capirotes que vienen y van, túnicas que huelen a naftalina, costales planchados y compact disc sonando en los coches. Y lo mejor es que va in crescendo conforme avanza la rampa eterna hacia el Domingo de Ramos. ¡Cómo me gusta la Cuaresma y cómo la disfruto! Es la viva espera de lo que está por venir. Pero no es una espera sin más aguardando que pase el tiempo. Es una espera viva y que te hace partícipe. Es una espera de ensayos y de preparación en la que cada día que pasa se consume con una alegría y con una cruz más en el calendario hacia la Gloria.


Y ahora mientras escribo estas líneas vuelvo a ver mi nombre plasmado en algún artículo de la Guía Oficial de la Semana Santa de Ciudad Real y en algún sobre que me trae el boletín de mi hermandad sevillana de la Sagrada Cena. Y lo ojeo y sonrío. Soy feliz cuaresmeando y leyendo guías, boletines y programas. Soy feliz estrujando estos fines de semana cargados de parihuelas con vigas que entrenan a los hombres que tienen la dicha de ser costaleros. Y viendo como emergen en las calle conversaciones cofrades y comentarios de tal ensayo o cual pregón. Y la, Dios lo quiera, eterna juventud cofrade camino de sus ensayos con un tambor o una corneta y un nuevo costal aguardando que el capataz lo iguale y empiece su andadura bajo los pasos. Me gusta cuando bulle la ciudad esperando estos días. Me gusta cuando afloran los cofrades (aunque sólo sean de cuota) y hablan de su hermandad. Me gusta cuando los amigos se juntan en torno a una foto en el ensayo de turno. Me gusta cuando voy a las tertulias y me junto con mi gente y hablamos de los que nos une a todos. Me gusta la gente y amigos que he conocido a través de este mundillo. Me gusta todo lo que sea al respecto de hermandades y cofradías y ver que hay gente que lo vive menos, igual y más que yo. Me gusta cuando desde "Paso a paso" puedo ponerle voz a las cofradías y recitar escritos hechos con el alma que ensalzan el andar de un palio o el racheo de un misterio por las calles de una ciudad que los espera.



Cuaresmeando decía. Y después de un buen día de cofradías un papelón de adobo y una cervecita en la Taberna del Volapié. Y venga a seguir disfrutando de estos días. Como el pregonero dijera al hablar de estas cuatro decenas "Quedan cuarenta días y cuarenta noches, pero qué cuarenta días y qué cuarenta noches". Y no le faltaba ni le falta razón. Días de limpieza de plata, días de puesta a punto de enseres, días de plancha y tintorería, días de matices de marchas, días de balcones engalanados y paredes encaladas, días de pueblos de la mancha que jalbegan sus muros, días en que la Luna del Parasceve encandila los muros de los templos y coquetea con las torres que vigilan las puertas de la gloria por las que empezarán a salir los pasos el Domingo de Ramos, cuando se ponga fin a esta nueva y bendita Cuaresma. Mientras tanto a seguir disfrutando en la gloria camino de La Gloria. Ya lo decía al principio... ¡Cómo me gusta el cuaresmeo!


miércoles, 25 de febrero de 2015

UN POQUITO DE CARNAVAL

Ya saben ustedes que todos los años gusto de salir un ratito en Carnaval. Si bien yo soy mucho más afín con Doña Cuaresma que con Carnestolendas cuando llega el momento aprovecho la ocasión y disfruto con mi gente de la guasa del disfraz. Y este año no iba a ser menos. Si bien ya metidos en Cuaresma se prolonga unos días el Carnaval hasta llegar al Domingo de Piñata que siempre es el primer Domingo de Cuaresma y la fiesta carnavalesca sigue hasta el desfile de peñas y comparsas del citado Domingo de Piñata. Es raro pero es así. El Miércoles de Ceniza se quema la sardina en un acto que supone el fin del Carnaval y, sin embargo, además de comenzar la Cuaresma sigue el Carnaval hasta el Domingo. Y bueno está que en Ciudad Real no hay afición a dicha fiesta y las calles y las gentes así lo reflejan, pero la población vecina de Miguelturra disfruta de sus fiestas carnavaleras al cien por cien. Así pues, el Sábado de esa curiosa semana que da paso del Carnaval a la Cuaresma, aún se está a tiempo de disfrazarse un rato y echar un rato de juerga. Y eso precisamente es lo que hice además de rescatar del olvido este año el Entierro de la Sardina, evento que llevaba sin ver muchísimo tiempo.


Llevaría unos entre diez y quince años, y no exagero, sin ver el Entierro de la Sardina en Ciudad Real. Este año por alguna casualidad me pilló en la calle con Gemma y nos acercamos a la Plaza Mayor a ver como ardía simbólicamente el Carnaval.  Recordé con cariño como antaño la participación en el acto era mucho mayor. Salían muchos chicos y jóvenes disfrazados de luto llorando la pérdida de Doña Sardina y se hacía un recorrido pequeño con el sepelio carnavalero por las céntricas calles de la ciudad que concluía con la quema de la sardina en el parking a pie de calle que existía en lo que hoy es la Plaza de la Constitución. A la fecha ha cambiado mucho. Apenas un centenar de personas conforman toda la comitiva, incluidos los miembros de la charanga que animan el acto y algunas gentes disfrazadas de familiares de Doña Sardina. El desfile concluye en la Plaza mayor donde sin mucha dilación se arrima el ascua a la sardina (nunca mejor dicho), se la prende y a otra cosa. Me gustó verlo porque me recordó cuando de pequeño yo participaba en el espectáculo y me disfrazaba con ropas de mis abuelas, pero tampoco es un evento que merezca demasiada atención sino por disfrutar de cómo los niños pequeños sonríen y disfrutan del espectáculo ardiente pues todo lo viven con la ilusión e inocencia propia de su edad.


El Sábado llegó con libertad en el calendario costaleril pues este fin de semana no tenía ensayo alguno. Era libre para por la noche poder salir sin preocuparme de la hora de vuelta a casa ni el estado etílico pues al día siguiente, Domingo de Piñata, podía dormir a pierna suelta todo lo que quisiera. Así pues no lo dudé. Era el momento del Carnavalito lindo. Al igual que otros años volvía a repetir mi disfraz de mendigo que incluso en Cádiz y Conil lucí, este año volvía a disfrutar del disfraz de fregona que tanto juego me dio el año pasado. Simple y cómodo como él solo. Y eficaz, oye. Allá que me fui para Miguelturra con el disfraz de fregona junto con Narciso que también se vistió de fregona, Jorge que iba de moderno fashion y Gemma y Eva que iban de Gemma y Eva. No se complicaron mucho. El espectáculo estaba servido. 

Lo que más gracia me hizo de la noche fue que, en un momento que mi compadre fregona Narciso no sé dónde estaría, estando tranquilamente degustando mi elixir compuesto de 100 Pipers con naranja, vislumbré un grupo de gente vestidos de fregona también, cual ejercito fregonil danzando por la calle. Sin dudarlo un instante hacia ellos me dirigí diciéndoles que era la fregona perdida y ellos mi familia. Todos éramos fregonas amarillas si bien yo tenía la rosca verde y todos ellos roja. Y por supuesto inmortalizamos la imagen. La familia de fregonas me acogió calurosamente y hubo risas y chistes. Fue un momento muy bueno. Y para rizar más el rizo, en esas estábamos cuando en ese momento de la fotografía apareció por allí otra persona vestida de fregona que debía ser nuestro primo lejano, pues era la única fregona azul que había por Miguelturra. Nada más verlo lo llamamos al redil, faltaría más, y también inmortalizamos el momento. La única fregona azul con rosca roja fue objeto de piropos varios: "Tu absorbes más que yo". "Tu eres Vileda y yo soy Bosque Verde". "Viva la azulona manque pierda", etc. Fue un momentazo sin duda. Muchas risas que quedarán para el recuerdo.



Y bueno, con las fotos que os he ido poniendo os podéis hacer una idea de cómo fue la cosa. Cuando una está feliz con y por su gente va todo rodado. Y sí, sé que esperáis la foto que falta. Esa instantánea que refleja el carnaval en su esplendor cuando los efluvios empiezan a hacer su efecto y ya da igual que vayas disfrazado o no porque la careta se pone sola. La he reservado para el final porque es el broche de oro al Carnaval que he disfrutado este año. Siempre digo que somos como niños pero sin el como. Ahí queda eso. Un poquito de Carnaval y que sean muchos años más.

martes, 10 de febrero de 2015

EL PRÍNCIPE DESTRONADO

"Siempre fieles, siempre leales". Es uno de los lemas de los Ultra Sur del Real Madrid y creo que es con el que más me identifico. Con la violencia nada de nada, ni en los campos de fútbol ni fuera de ellos, con los lemas sí y más si con el comportamiento de uno mismo se puede hacer gala de ellos. Por eso hoy vengo a hablar del Real Madrid. La última vez que paseé por el Rincón hablando de fútbol lo hice porque el Madrid estaba de dulce. Hoy está de amargo. Y hay que decirlo. Y yo soy madridista a las buenas, con la Décima y con las 32 ligas, y a las malas, con el 5-0 a Mourinho y con el 4-0 a Ancelotti. Y lo seguiré siendo. Y si hago guasas cuando el viento sopla a favor, aguanto el remo cuando sopla en contra, pero siempre desde el respeto. Y quien no se atenga a ello, por favor, abandone el Rincón inmediatamente. Luego no quiero quejas ni resoplidos cuando cargue las tintas contra sus ineducadas y viperinas lenguas afiladas a base de odio, rencor y envidia. Que una cosa es ser pro-tal y otra ser anti-tal. Y los segundos son mal recibidos en este blog.

El caso es que tras más de 14 años sin que el Atlético de Madrid ganase un derbi al Real Madrid, han cambiado las tornas y de los últimos seis enfrentamientos directos han ido a parar todas las victorias a la orilla del Manzanares. Por simple estadística las victorias colchoneras habrían de llegar y por simple justicia debería ser algo sonado. Y lo fue. Final de la Copa del Rey, Estadio Santiago Bernabéu, Real Madrid contra Atlético de Madrid. 1-2 para los colchoneros. Se rompía la hegemonía y de qué manera para el Atleti, ganándole a su eterno rival en su casa y arrebatándole un título en la final del campeonato. Ese partido fue el punto de inflexión, si bien posteriormente llegarían la eliminación de la siguiente edición de la Copa del Rey del Atlético por parte del Madrid con un global de 5-0 y la Décima Copa de Europa para el Real Madrid, ganada frente al Atlético en la finalísima del campeonato que será recordada por el ultramentadísimo minuto 92;48 en el que Sergio Ramos igualaba el marcador de la contienda, forzando la prórroga en la que finalmente salió triunfal el equipo vikingo. 4-1 y la Copa de Europa a Concha Espina. Pero algo había cambiado ya. El Atleti casi sale campeón si no es por el empate a uno in extremis. Prácticamente acariciaban "la orejona"...



El rey seguía siendo el Real Madrid. Pero a día de hoy no lo es. Tras aquella ruptura del embrujo que mantenía al Atleti atado a la derrota que se resquebrajó en la citada final de la Copa del Rey y que apunto estuvo de consumarse en la final de la Champions, el equipo rojiblanco ha destronado al Madrid. Le ha ganado derbis en liga, en eliminatorias, en un campo y en otro. Y de qué maneras. De todos los colores. Con violencia y sin ella. Con juego rácano y con toque. Con defensa replegada y con defensa atacando y entrando cual cuchillo en mantequilla. Cada uno de los últimos partidos entre ambos han sido un repaso técnico tremendo del Cholo Simenone a Carletto. Hasta tal punto que la pasada jornada liguera el marcardor del Vicente Calderón lucía un espléndido 4-0 a favor de la afición colchonera. Y las cosas como son: merecidísimo, con fútbol total en el campo, sin juego sucio, sin polémica arbitral y dominando de principio a fin al equipo merengue, al que tuvo maniatado desde el cancerbero hasta el delantero centro. Enhorabuena de nuevo a la parte sana de la afición del Atlético.

Y lo que me duele no es que gane el Atleti. Tampoco lo que me duele es que pierda el Real Madrid. Lo que me duele realmente es la forma de hacerlo. Sin actitud, sin ganas, sin profesionalidad, sin oficio y sin respeto por su afición que es quien siempre los arropa. Una verdadera vergüenza el comportamiento de la plantilla hacia sus seguidores. Este no es el Real Madrid. El último derbi se convirtió en un encuentro de hambrientos contra saciados. Y mientras los hambrientos peleaban cada balón con el orgullo y garra que su afición les exige, los saciados salieron a pasearse al campo sin el más mínimo coraje, importándoles un carajo el escudo que lucen en su elástica y sin pensar en absoluto en su afición. El luminoso reflejó a la perfección lo ocurrido: un contundente 4-0 que sumado a la eliminación copera del Madrid por parte del Atleti consumó la pérdida de la hegemonía blanca en la capital. Bien Atleti, bien. Chapeau. No puedo decir Pateti porque ha demostrado no serlo y el respeto no se exige, se gana. Y conmigo lo ha hecho. Sí señor.  No así el sector chusma de su afición, esos que piden respeto cuando luego siguen haciendo cánticos jocosos incluso en contra de fallecidos, esos mismos que se dan golpes de pecho en el homenaje a Don Luis Aragonés y luego gritan con escarnio mofas rompiendo momentos respetables, tan magnánimes en el mundo del fútbol, como el minuto de silencio tras el óbito de Don Alfredo Di Stéfano. A esa gentuza ni agua. Ellos sólos se retratan. El equipo, repito, chapeau.


Y retratados quedaron varios jugadores blancos el último derbi. Varios, dícese los once que saltaron al césped sin gana ninguna. Todos, ¿eh? Todos. Los que antes estaban de dulce ahora están de amargo y de ácido. Incluyo al míster. Si el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, Ancelloti es el único entrenador que tropieza seis veces con el mismo planteamiento. Increíble. Seis veces ya que Diego Pablo le gana tácticamente. Que la ocasión más clara de gol que tuviera el Real fuera un tiro lejano de Illarra dice mucho de lo que se vio en el encuentro. Qué desastre. Qué falta de coraje. Ahora aguardo el toque de atención. La última vez se encadenó una racha de veintidós triunfos consecutivos. A ver si ahora ocurre lo mismo y finalmente se gana el campeonato doméstico y se avanza en las eliminatorias de la Champions. Porque eso sí, seguimos líderes en la clasificación, pero hay que volver a la senda que nos llevo a serlo. Y a día de hoy somos el príncipe destronado. Enhorabuena de nuevo, atléticos. Y ahora sí, madridistas, volvamos a portar la corona. ¡¡Vamos!! Hala Madrid. "Siempre fieles, siempre leales".

viernes, 30 de enero de 2015

LEYENDA DE SAN GINÉS

Embaucado en la lectura de uno de mis libros de Literatura Jacobea comencé el estudio del origen del Camino que tanto amo y, pasando horas fijando mi vista en él, descubrí algún mensaje que el profesor Juan García Atienza dejó plasmado en sus líneas. Me sorprendió bastante al descifrarlo que versase sobre un santo  que tuviese relación con España y con el Camino de Santiago a la vez. Conocedor como soy del asunto, pensé que sería o Santo Domingo de la Calzada o San Juan de Ortega, ambos enterrados en pleno camino, pero cuál es mi sorpresa cuando, ante los requisitos narrados por G. Atienza, los que daban el perfil a la perfección eran dos santos que he mencionado y resulta que el protagonista de lo que hoy vengo a contar se halla en Cartagena según la leyenda. Dicha ciudad murciana la he visitado varias veces y nada tiene que ver con el Real Camino Francés. Y claro, al encontrarme de pleno con que mi estudio me llevaba a una leyenda que tocaba el Camino de Santiago, que tocaba leyendas con génesis peregrinas nacidas en Francia y que concluía todo en la localidad murciana de Cartagena, me decidí automáticamente a su investigación para nada más terminarla plasmarla aquí en el Rincón y compartirla con vosotros. Así pues, hete aquí que os traigo la curiosa Leyenda de San Ginés. Hablo de la Leyenda en general y no doy datos del propio santo, ni matizo si es el de Arlés o el de Jara, porque la leyenda engloba a su vez otras tantas y llega un punto en que no se sabe si se habla del mismo protagonista.

Si bien el Camino de Santiago debe empezar en la misma puerta de casa de cada uno (y en realidad así es, otra cosa es dónde comience cada uno a caminar, pero desde que uno sale de casa con la intención de llegar a la meta ya está en el camino), es sabido que en Francia eran cuatro las vías principales por las que discurrían los peregrinos para cruzar luego los Pirineos y llegar a Santiago, bien por los Puertos de Cize en la conocida "Ruta de Napoleón" o bien por Valcarlos, o comenzando ya en España, bien en Roncesvalles o bien en Somport, unificándose en todo caso toda vía en Puente la Reina, allí donde los caminos se hacen uno solo hasta el finis terrae. Pues una de las vías francesas más conocidas era la de Arlés en la que se decía a los peregrinos que visitaran antes de su partida el lugar donde fue decapitado San Ginés. De hecho en el Códex Calixtinus, primera obra universal de la literatura jacobea, se "recomienda" a los peregrinos visitar: (literalmente) "Un arrabal junto a Arlés, entre los brazos del Ródano, que se llama Trinquetaille, en donde existe una columna de mármol a la que ataron a San Ginés y lo degollaron; y aún hoy aparece enrojecida por su sangre. El mismo santo, apenas hubo sido degollado, cogió su cabeza con sus propias manos y la arrojó al Ródano, y llevó su cuerpo por el río hasta la iglesia de San Honorato donde yace. Su cabeza, en cambio, corriendo por el Ródano y por el mar llegó, guiada por ángeles, hasta la ciudad española de Cartagena, en donde ahora descansa." 

Curioso. Aquí más que en la pura leyenda radica mi estudio. ¿Por qué el Códice Calixtino "recomienda" a los peregrinos visitar el lugar donde ocurrió el martirio de San Ginés si el mismo nada tiene que ver con la Ruta Jacobea? La única relación entre ambos es que dicho lugar se encuentra en Arlés y esta ciudad era punto de inicio de una de las principales vías francígenas de peregrinación, pero San Ginés como tal nada tiene que ver con el Camino. Parece clara la influencia de la Orden benedictina de Cluny en la edad medieval: se induce al peregrino a visitar lugares santos a fin de que en su largo camino hasta la tumba del apóstol vaya haciendo lo mismo. Así los peregrinos, igual que hacían en Francia, harían en España su camino visitando "azarosamente" los lugares "recomendados" por el Codice y, claro está, dejándose en ellos su dinero en alimentación, pernoctas, dádivas y/u ofrendas. Curioso. De hecho, aviso a navegantes, el Códex, y me refiero en concreto su a Liber Sancti Iacobi, parece ser que cuando se dice que fuera escrito en el siglo XII por Aymeric Picaud, lo fuera en realidad por religiosos vinculados a la Orden de Cluny, cuyos monjes atribuyeron su autoría al Papa Calixto II (de ahí el nombre del código), librando así a su propia orden de que recayeran sobre la misma posteriores (e inevitables) sospechas con fundamento en tales "recomendaciones" (casi obligatorias para los caminantes) que los peregrinos visitaban. Curioso, decía.



Hecha esta puntualización y volviendo a la leyenda en sí de San Ginés, no deja de ser más asombroso todavía que el mismo, una vez decapitado, cogiese su propia cabeza con las manos, la depositase en el Ródano y ésta llegase hasta la ciudad española de Cartagena. Y ante tal milagro es más asombroso aún que la historia diga que la cabeza de dicho santo cristiano fuese a parar a una antigua y ruinosa construcción musulmana cercana a las aguas del Mar Menor, a unos dieciséis kilómetros de Cartagena y que, a raíz del prodigio, se reconstruyesen aquellas ruinas islámicas en forma de monasterio cristiano y se llamase al lugar "Rincón de San Ginés de la Jara".
Y no termina aquí la cosa cuando encontramos que hay diferentes leyendas y versiones del origen de este lugar de San Ginés de la Jara, difiriendo incluso de a qué San Ginés se debe el nombre, invitando a pensar que hubiera varios, si bien todo apunta a que ambos son el mismo y, pese a las diferentes versiones, que incluyen la supervivencia de San Ginés de la Jara a un naufragio en las costas de Cabo de Palos o el trágico final por decapitación de San Ginés de Arlés que describe el Códex Calixtinus en su Liber Sancti Iacobi, San Ginés de la Jara no es otro sino San Ginés de Arlés.
Y para rizar más el rizo resulta que en el lugar donde se encuentra el monasterio hay múltiples evidencias de que en su día se realizaban cultos musulmanes a una santona o mártir islámica allí enterrada, siendo la leyenda de San Ginés una continuación de dicho culto mozárabe anterior al siglo XI o, incluso resultando, que la génesis de esta trama radicara en un culto con origen visigodo o hispanorromano. Y yendo más allá, hay que decir que la propia mártir islámica tiene su leyenda, la cual dice que "hay cerca de Cartagena un convento que guarda los restos de una mártir muy venerada en el país. Su tumba está coronada por una cúpula, cuya cima está atravesada por una lumbrera. Ningún pájaro puede volar sobre esta cúpula: en efecto, si pasa por encima, una fuerza determinada por esta lumbrera lo atrae y le hace caer dentro de la cúpula."
Por último hay que indicar que a día de hoy el lugar está catalogado de misterioso y se encuentra totalmente abandonado por los fenómenos inexplicables que allí se cuentan que ocurren. Sin duda alguna fuerza extraña radica en aquel lugar.


Visto todo ello, la conclusión nos hace pensar que, por algún motivo que no sabemos, tanto musulmanes como cristianos rindieron culto a aquel lugar y a una misma figura adaptada según las épocas y creencias a la sociedad del momento. Y lanzo la pregunta entonces: ¿pudiera ser que el Camino de Santiago aúne el culto a un mismo lugar y a una misma figura adaptada a las épocas y creencias de la sociedad, unificando al ser humano consigo mismo sin distinción de edad, sexo, raza o religión? De ser así, viva el espíritu de San Ginés.

miércoles, 14 de enero de 2015

DE IGUALÁS Y ENSAYOS

Sí señores. No espero más. Ya pasó el Rey Baltasar y tras su carroza venía la primera Cruz de Guía. Estamos ya de igualás y ensayos. Eso es así para los cofrades. Y para los que no, también. Conforme terminamos de recoger los últimos caramelos arrojados por los Reyes Magos en la Cabalgata, conforme terminamos de guardar las figuritas del Portal de Belén en sus cajas, conforme quitamos las últimas bolas y espumillones del Árbol de Navidad, comienzan a llenarse los días de igualás y ensayos, apareciendo por las calles las primeras parihuelas y costales. Es el tiempo de PreCuaresma que más ansiamos los cofrades. Y matizo: los cofrades. Es decir, no sólo los costaleros. Tras el Rey Negro viene la primera Cruz de Guía, no la primera parihuela ni el primer costal. Una cosa es que el "mundo costaleril" sea el primer batallón cofrade en aparecer en este tiempo y otra cosa es que sea el único. Al terminar la Navidad salen de su letargo (si es que alguna vez ha existido) las hermandades y cofradías. Comienza de nuevo el sueño, la limpieza de plata, el planchado de telas, el encargo de cera, las noches en vela de la priostía y una largo etcétera que afecta a todos los cofrades, no sólo a los costaleros, aunque éstos sean (seamos) los primeros en empezar con nuestro ruidoso batiburrillo de botines, fajas y ropas.

Y ahora sí que sí al turrón. ¡¡Pero si ya no es Navidad!! Por eso. Al turrón. Expresión que sirve para atacar y afrontar cualquier cuestión sean Pascuas o no. Si además luego os coméis más el mazapán que el turrón... ¡Quejicas! ¿Que llega el Carnaval? Pues al turrón con los disfraces. ¿Que llegan las igualás? Pues al turrón con los costales. ¿Que llega el verano? Pues al turrón con las barbacoas. ¿Que llega otra vez la Navidad? Pues al... mazapán. Y así siempre. Que está el mundo loco y más para los cofrades. ¿No escuchamos marchas en Agosto? Pues nos comemos el turrón en Mayo. ¿A qué los de mi gremio me entendéis? Y con la que está cayendo luego los locos somos nosotros. ¡Homepofavó! Al turrón ya, compadre. Saca los botines, el costal y la faja. ¡Venga la primera! ¡Ponerse!



Estamos deseando ya oír la voz del capataz, llenarnos de reencuentros y abrazos en la igualá, tomarnos algo hablando de lo que nos gusta y pegar bimbazos. "¡Eshále lavadoras en lo alto, miarma! Esto no pesa ná..." Estamos ya locos de deseo de sacar las parihuelas a la calle y limpiarles el polvo a base de levantás. Nos pasamos el año soñando con estos momentos y ahora que ya podemos acariciarlos con la mano nos volvemos locos perdidos de alegría. Los nervios a flor de piel es poco. ¡¡Fuerte párriba!! Ya está la rata en la lata y estamos desatados. Tiempo de igualás y ensayos que tantas sensaciones y recuerdos nos regalas. Hace veinte primaveras que comencé a conocerte y todavía no te conozco del todo. Siempre me sorprendes con algo nuevo, siempre me das una vuelta de tuerca más a la trabajadera regulable de mi pasión costalera. ¿No es suficiente que sirva los platos de la cena de costero a costero? ¿No te sirve que cuando alguien aparca le diga "la derecha atrás"? ¿No te vale con que al llegar el otoño lo reciba con un "Venga de frente con él"? Tiempo de loco de igualás y ensayos, ¿cuándo es tu tiempo si todo el tiempo vivo como en el tiempo de tu tiempo? Y luego los locos somos nosotros estando el mundo loco. ¡Venga la segunda!


Ahora que ya has llegado y desatas la permanente locura de aquellos que vivimos las cofradías durante todo el año, es cuando más disfrutamos. Es como una precuaresma y antesala de las vísperas que están por llegar y que, benditas y malditas ellas a la vez, comienzan a marcar el principio del fin una vez más. Ahora que las guerras de religiones ocupan las portadas, ahora que el humano se afana en hacer el mal, ahora que no hay noticia buena en los diarios, ahora que el cuerdo mundo vive en paranoia, ahora, precisamente ahora nos dicen que los locos somos nosotros que nos dedicamos a disfrutar de lo que nos gusta sin hacer daño a nadie y con las puertas abiertas a todos. Será que ponerse un costal es decretar un desahucio. Será que acudir a una igualá es cometer un crimen. Será que ceñirse la faja es vestirse con corbata y robar bajo legal amparo. Será que los locos somos nosotros. Eso va a ser. ¡Tequiyá!
¡Bendita locura! ¡La tercera! ¡La cuarta! ¡La quinta! ¡La sexta! ¡La séptima! ¡Y la octava! ¡¡Ponerse los tíos!!

¡¡Fuerte párriba y a volar!!