jueves, 24 de septiembre de 2015

TENÍA GANAS DE ESCRIBIROS

Aunque lo intente no lo puedo evitar. Formáis parte de mí, de mis sentimientos, de mi interior y tengo que sacar a la luz lo que me inspiráis porque si no rebosa. Todos los días os tengo en mente, bien por un recuerdo, bien por una oración, bien por una estampa o bien por la esperanza. Y sois el rostro de mi fe, la mirada de mis creencias y la representación de las advocaciones que más aprecio. Y es que sólo entiende mi locura quien comparte mi pasión. Sabia frase entre cofrades que entendemos dichos sentires y compartimos los mismos. Y a la prueba me remito con la práctica de ello: un macareno y un trianero podrán ser muy "enemigos" pero ambos entienden el amor por sus Marías, se comprenden el uno al otro sin compartir advocación y, si alguien que no los entienda se mofase del uno o del otro, ambos "enemigos" se harían amigos cerrando filas en torno al agresor. Y hoy, como loco de las cofradías que soy, tenía ganas de escribiros.


Dios del Gran Poder que habitas en la Plaza de San Lorenzo, dentro de la Trinidad para mí sin duda eres el Padre. El Señor. Sin más. Basta ir a visitarte a tu casa de Sevilla y encontrarse con el Dios mismo. Creo que te sitúas en otra dimensión en la que no cabe la duda y en la que todo es unión. Podremos discrepar entre el Sentencia y el Tres Caídas, entre el Rabí de la Cena y el Soberano ante Caifás, entre el Señor de la Bondad y el Cautivo de los Ángeles, entre unos y otros, todo lo que queramos, pero por encima estás Tú: Jesús del Gran Poder. Eso no hay discusión y a todos nos unes. Dios es Dios. El Señor es el Señor. El silencio hecho puro respeto cuando los hombres que te portan rachean su paso solo se rompe con los trinos de las aves que gorgojean alegremente cuando vuelves a tu casa. Por las calles de Sevilla, Gran Poder, por las calles del mundo, Gran Poder, en mis más profundas oraciones, Gran Poder, omnipresente en la vida y presente en San Lorenzo, Gran Poder. Por eso he empezado por Ti, Dios verdadero. Dios Padre. Sobran más palabras. Con tu nombre basta, Papá: Gran Poder.

Señor de la Cena, Rabí de Galilea con la mirada al Cielo, moreno de ojos verdes que portas el cáliz de la vida, Príncipe de la Cuaresma que no olvido y anhelo de mis sueños costaleros. No sé si realmente sabes bien lo que siento al ver tu mirada elevada y soñar con una nueva primavera, pero eres de las caras que veo cuando rezo el Padre Nuestro. Siempre que voy a la ciudad hispalense me gusta pasar por la calle Sol y acariciar las rejas del Convento de los Padres Terceros, ese umbral donde tanta inocencia dejé y que me permitió pasear al Cautivo de la Blanca Túnica por los continuos desdenes que allí me hicieron. Hágase Tu voluntad. Y así se hizo. Padre, perdónalos. Y acuérdate de mí cuando elevo mi voz buscando clavar mis pupilas en las tuyas fundiendo los tonos verdes de los dos en una nueva esperanza. Hijo del Hombre.



Silencio de Martes Santo y racheo carmelitano. El bamboleo de tu túnica granate plasma la elegancia de los hombres valientes que te quieren y pasean. Porque no sólo eres Maestro de día sino también de noche, cuando no hay aplausos en las calles y cuando los kilos en la cerviz hacen imaginar tu cara impregnando bendiciones en esta ciudad de reyes. Señor de las Penas con la cruz a cuestas igual que el Gran Poder. Tolle crucem tuam et sequere me. El Hijo de Dios hecho hombre que se hace querer porque es un Cristo que está muy sólo. Y sólo, lo dice todo. Cuando se le reza hay soledad. A solas tú y yo, a solas con nuestras Penas, a solas con el Padre, con el Hijo y con el misterio y la fe que nos une. Eres una advocación especial para mí. Aunque representes al mismo Dios que es el Padre Gran Poder y al mismo Hijo, Señor de la Cena, Flagelado de Bondad y Maestro de la Blanca Túnica y otras advocaciones o representaciones más, eres especial para mí. Siendo la misma persona, me gusta desde siempre acompañarte la noche tuya del Martes Santo. Estás muy sólo y sin embargo cada vez estamos más contigo. O al menos los que siempre te fuimos fieles, antes con sorda tambora y hoy con lúgubre sonido de campanas de muñidor.

Cautivo en un Prendimiento de la Barriada obrera de los Ángeles te vistieron con túnica blanca color de la pureza, la paz y la sabiduría. Fue un Domingo de Resurrección cuando viendo a "tu hermano" por las calles de Sevilla me llamaste a ser tu costalero. Estaba claro que mi hueco en el Rabí no llegaría pues fui negado más de tres veces al alba. Y viéndote triunfal en el Palacio de Dueñas me embaucaste con tu mirada presa y tus manos cautivas, llevándome flotando en el vaivén de tu túnica a ser tus pies con la amistad a mi vera y tras el paso. Y he disfrutado mucho y sigo haciéndolo. Y te quiero como el Hijo que representas en el misterio alegórico y te oro por la Salud de una madre que aguardo con esperanza (¡cómo si no!) que lo sea en un futuro y traiga un blanco nazarenito en un brillante Domingo de Ramos. Maestro de la Blanca Túnica, te estoy agradecido por la felicidad que me has regalado y te siento cada día más cercano. Cautivo y Salud llevo amarrado a la mano en un lazo azul que hace gala de ser tu hermano.


A ti te dejo para el final. Veinte primaveras siendo tu cuna en la calle dan para muchos momentos de amor costalero y para muchas oraciones depositadas a tus pies junto a la columna donde van tus manos de Rey atadas. Sólo con verte hace dos décadas y media ya me llamaste a la fe. Ya supe que esa sería mi cofradía y que tu serías la imagen de mis rezos. Y así es. Tú eres la cara que veo cuando rezo el Padre Nuestro, aunque vea al Rabí con nostalgia, eres Tú para mí el Rey de Reyes. El Hijo predilecto del que habita en San Lorenzo, es difícil de entender sabiendo que Padre e Hijo sois el mismo, pero Dios hecho hombre eres Tú y el Señor Dios es Él. Así es como lo siento y así es como os quiero. Habrá quien no entienda ni comparta mi sentir, pero es mío únicamente. Mío y tuyo. Contigo he derrochado muchas lágrimas. Y he sido feliz. Y eso es algo tuyo y mío. Y sólo Tú y yo lo sabemos. Y si alguien hubiera entremedias sería la arpillera de mi costal uniendo mi rezo con la madera hacia Ti. Porque la fe es creer y yo creo en Ti: Nuestro Padre Jesús de la Bondad. Para mí, simplemente, Tú.


Y a Ti, ¿qué decirte? No estás en la Trinidad, no estás en el misterio, no eres Padre ni eres Hijo, estás en todos sitios y eres la mujer que dio a luz al Hombre y a la vez eres la Madre del Padre. Tienes muchísimas advocaciones, quizás más que las que goza tu propio Hijo y en cualquier lugar eres patrona. Unos ven una cara al rezar el Ave María, otros ven otra. Unos reflejan su fe en una corona, otros en un manto. Yo no tengo duda tampoco de cual es mi advocación mariana. Todo aquel que me conozca tan sólo un poco lo sabe. Esa mujer a la que llamo "Mamá" y que tengo necesidad de ver cada cierto tiempo, esa mujer que vive en San Gil al amparo de un Arco y una muralla, esa mujer que reparte Esperanza cada Madrugá de Viernes Santo, esa mujer que tiene cinco verdes esmeraldas en la pechera que recogen las oraciones del mundo, esa mujer que por un perfil sonríe y por otro llora, esa mujer morena que lleva por nombre el nombre del barrio que le da nombre: Macarena.

Tenía ganas de escribiros. Me hacía falta. No sé si por daros gracias o por pediros algo. Simplemente os tengo presentes y de vez en cuando me gusta dedicaros un ratito. A las amistades hay que cultivarlas y más aún si eres su hijo. Y no me gusta ir a San Lorenzo o la calle Bécquer Nº 1 siendo un desconocido. Aquí gozo de las Penas, del Cautivo y del Dios de la Bondad pero en aquellas tierras de Sevilla, además de a mi Rabí, tengo a Papá y a Mamá.
He dicho.

viernes, 11 de septiembre de 2015

LA JÁMULA

Pues verán, independientemente de ciudades, pueblos, villas, localidades, concellos, lugares, parroquias, masías y pedanías, está La Jámula. Sí, tal cual. La Jámula. Es un sitio cuanto menos peculiar pues se trata de un anejo de Baza (Granada) en el que se registran 37 habitantes en el censo, de los cuales residentes hay entre 12 y 15 y se compone de un pequeño núcleo de cortijos situados en el altiplano de la serranía de Granada sita entre Baza y Cúllar. La cortijada está rodeada de grandes plantaciones de almendros y muy cercana al Cerro de la Jámula donde aún hay gentes que viven en cuevas adaptadas a vivienda que, sin duda, son historia viva del lugar. Y allí que fuimos a parar de la manera más singular e imprevista. Nuestros granadinos amigos José Manuel y Begoña pasan parte de la temporada estival en un cortijo propiedad de la familia de Begoña que está ubicado en el dicho anejo batestano. Y de esas veces que el destino traza un plan para ti sin que tú mismo lo sepas, se dieron las coincidencias necesarias para que cuadrasen días, horarios y posibilidades y mi compadre Junior, Mar, Gemma y yo nos pusimos en camino: destino La Jámula.

El cortijo que nos aguardaba estaba dividido en dos partes por el carreterín que divide el anejo en dos. A un lado el cortijo propiamente dicho y al otro el jardín, el pozo, la piscina, naves de labranza, cochera y terrenos. Lleva el nombre del padre de Begoña, Pedro Julián, y es una construcción similar a las antiguas quinterías, dotada de numerosas y espaciosas estancias, cocinas, dormitorios, salones, cochiqueras, pajares y habitáculos para los aperos de labranza y productos del campo y la matanza. Los baños estaban en el patio como antaño. A día de hoy está todo ello rehabilitado y reconvertido en dormitorios, salas de estar, cocina, garajes y trasteros, pero sigue rezumando el sabor añejo de lo que en su día fue y los muebles y ornamentos son la pura génesis del lugar y sus raíces. Y en dicho lugar estuvimos pasando un fin de semana entretenido y aderezado con buenos ratos y risas, todos juntos y en compañía. No faltaron unos chapuzones en las frías aguas de la piscina (y digo frías pues La Jámula está a más de mil metros de altitud sobre el nivel del mar), ni carnes asadas en la barbacoa, siendo la joya de la corona el cordero segureño, típico de la zona, ni la expansión gastronómica que nos gusta a los manchegos: hice una buena sartén de gachas en el paraje. Patria chica siempre.


La escapada dio para disfrutar de La Jámula, conocer el lugar, visitar el cerro y a Ramón, un entrañable abuelete que nos mostró alegremente su casa-cueva y nos contó que a sus 75 años de edad no conocía más mundo que aquello y que sus pocos viajes habían sido a Baza a cortarse el pelo y poco más. Eso sí, una vez fue a Madrid y a la vuelta le preguntaron que cómo era, a lo que él respondió que como Baza pero con las calles muy anchas. Genio y figura. La verdad es que esos ratitos entrañables me gustan y aderezan la vida poniendo como ingrediente una sonrisa en la cara de los que participan en ellos. Es muy curioso ver como en la vida absorbida por las nuevas tecnologías quedan rincones humanos habitados por personas que no saben lo que es un fax, ni conocen internet, ni entienden de siglas tipo TDT, ni utilizan anglicismos tipo selfie, pero tienen el corazón abierto hacia los frutos de una higuera, la caricia de un perro, el ronroneo de un gato o ver anochecer desde la ladera de un cerro.



Era evidente que esta excursión dejaría huella por uno u otro motivo y así fue. Primero por juntarnos un grupo de buenas gentes en el ambiente más campechano y sano que pudiera haber, segundo por conocer lugares tan recónditos como este rincón y tercero porque aventuras como ésta me hacen feliz y siempre las comparto en forma de líneas para que queden para el recuerdo. Además allí coincidimos también con Pedro, hermano de Begoña, y unos amigos suyos que también fueron a pasar el fin de semana al cortijo y tuvimos algunos ratos muy agradables. Especial mención al amor que tiene Pedro por los coches y motos y las joyas que allí guarda: verdaderas reliquias como un Seat 850. Pasamos un buen ratito con él viendo todo aquello. La verdad es que desde que comenzó el viaje tenía claro que le dedicaría una entrada en el blog. Alguna intuición tenía et voilá, aquí está. Espero que, especialmente a José Manuel y Begoña, les agrade este pequeño resumen de la experiencia por nosotros vivida en La Jámula y que se repita alguna vez. Y no podía cerrar el post sin mencionar "lo blanco". Es una especie de ali-oli hecho a base de almendras y ajo, con leche, aceite de girasol y miga de pan, aderezado al gusto con un chorreón ligero de vinagre y rectificado de sal. José Manuel bautizó esa receta típica de allí con el nombre de "almendrajo" por los ingredientes que le dan base. Begoña nos facilitó la receta a todos y yo, cocinillas de pro, tomé rápidamente nota del asunto para hacerlo en mi tierra. Junior, mientras tanto, tomó nota de lo blanco y del pan. Se ve que le gustó bastante. Cierto es que está bien rico. Y ahora sí, quedo a la espera de que se repita un crecimiento exponencial en los residentes de La Jámula aunque sea un fin de semana. Espero que no se asuste el alcalde pedáneo, acostumbrado a unos 12 residentes si nos juntamos 6 más suponemos un incremento del 50%... Pero nos portamos bien, hombre. ¡Viva La Jámula! Dicho queda. ¡Hasta la próxima!

martes, 1 de septiembre de 2015

VUELTA AL COLE

No sé si decir que he vuelto al cole, a ese cole de los pequeños donde todo son sueños, o decir que he vuelto al cole, a ese cole de los mayores donde todo es rutina. Creo que haré un híbrido de ambos y entre mi cuerpo cada vez más adulto y mi mente de cada vez más arraigada a los niños diré que he vuelto al cole donde los sueños son rutina. Al cole que no es otro que vivir y seguir soñando sueños y cumpliendo primaveras con esperanza. Al cole fuere como fuere. A ese mágico cole con similitudes de año nuevo que empieza cada primero de Septiembre. Y aquí me hallo. Entre tecleos de ordenador, papeles y teléfonos. Laboralmente hablando no he vuelto al cole, he vuelto al descuente de días para unas nuevas vacaciones. Y hoy será el primer día descontado. Pero me gusta vivir con sentido y en vez de descontar el día lo que haré será contarlo. "Haz que los días cuenten". Cada día es una oportunidad de o para algo. Y hay que saborearlo y disfrutarlo. Hoy he vuelto al cole. Hoy he vuelto a vivir, a caminar, a soñar y a ser feliz. Le vas cogiendo práctica a la vida, con sus regalos y sus reveses, y finalmente consideras entrañable a tal día como hoy. No me he comprado cuadernos nuevos, ni estreno bolígrafos. Pero vivo con mis cuadernos de recuerdos y escribo con la tinta de mi alma. Vuelta al cole.


Y bien. Un nuevo curso laboral frente a mí. ¿Qué exámenes me pondrán esta vez? Tendré que estudiar a diario para superarlos con nota, pero no me asusto de ellos. Los afrontaré conforme vayan viniendo. No queda otra. Juicios de los juzgados, juicios de la vida misma, juicios obligatorios y algunos que sean regalados. Creo que obtendré los aprobados que merezca y creo que abordaré nuevos retos que me regale la vida simplemente por vivir. La verdad es que, más que fuerte, lo que estoy es ilusionado. Pienso lo que me queda por venir hasta unas nuevas vacaciones y me pongo alegre: no sólo regresa el trabajo, regresan también mis costumbres, mis fechas marcadas, mis quehaceres diarios, los partidos de pádel, el fútbol los fines de semana, alguna excursión, la Champions League, los viajes a los Juzgados, una nueva Navidad, otra Cuaresma, entremedias un poquito de Carnaval, mi pequeño espacio radiofónico, otra Semana Santa, las Romerías, incluso un nuevo horizonte por caminar siguiendo esas flechas amarillas que me apasionan, etc. La vida me regala otro año nuevamente maravilloso a bote pronto y, ojalá, con algún destello de suerte que lo haga mejor aún que este curso 14/15 que hoy se convierte en 15/16 y al cual despido entre besos y collejas.

Hoy, 1 de Septiembre, ya he vuelto a mi querida abogacía. Y entre tramitación de expedientes, correos electrónicos y llamadas escribo estas líneas. También me hace ilusión reanudar la andadura del Rincón, el cual lleva "abandonado" desde finales de Julio pues en Agosto no he podido dedicarle ni un sólo minuto. Sé que mucha gente lo visita y por ello me veo en la obligación de verter líneas que sirvan de entretenimiento y lectura a quien guste de leer mis textos y sirvan a la par de desahogo temporal para el que suscribe. Una de las tareas o retos de este nuevo curso es mantener este humilde blog a la altura que gracias a vosotros ha cogido. No me canso ni me cansaré de repetir que el verdadero alma del Rincón de mis Pasiones sois todos aquellos que lo leéis. Tengo en mente varios textos que quiero reproducir aquí y a los que os guste leerme os anuncio que pronto contaré leyendas, curiosidades y pequeños regalos de esos que la vida ofrece en forma de pequeños viajes y me gusta compartir. A quienes me leéis os invito a todos a hacerlo también en el blog que comparto con mi amigo Narciso: Pictura et Verba. Seguramente no os decepcionará y os arrancará algún sentimiento incipiente, olvidado o cubierto de polvo por los vaivenes de la vida. Otro de los exámenes de este curso vendrá de la mano de ese blog... Ya os lo contaré pero esa asignatura me gusta y mucho.

Vuelvo al cole con ganas. Hace tan sólo unas horas de ello y ya estoy metido en jarana. Ya apunto citas en la agenda, ya calzo los zapatos de diario, ya saco las corbatas del armario, ya mismo llega el Otoño con sus primeras vaharadas de castañas asadas, ya asoma La Pilarica en el calendario con el primer puente del año, ya llega el chocolate caliente de la mano de la Fiesta de Todos los Santos, ya se ven en televisión hoy anuncios de coleccionables y de turrones mañana, ya los pequeños escriben la carta a los Reyes Magos... Hace tan sólo unos días y ya es del curso pasado. Ya recuerdo a Iñaki caminando por Astorga, ya recuerdo a Isis y su reencuentro... ¡cinco años han pasado! Y también me acuerdo de Julia y de Montse, mis queridas peregrinas, mis sonrisas del Camino, hoy he vuelto al cole y mi pie rehabilitado otra vez quiere surcar caminos, caminos de la vida, de esa vida que nos hizo encontrarnos y que hace que este día 1 de vuelva al cole agradecido y sueñe de nuevo una infancia con un padre y un Camino... Y pienso en María Jesús queriendo marchar tras Manjarín, sin llegar al Acebo, ni a Riego de Ambrós, ni luchar con Molinaseca, ¿dónde ibas peregrina?, si la vida es caminar y no volver pasos atrás... A todos Finisterre nos espera con su faro y Muxía con el Santuario. ¡Poneos ya las botas y volvamos al Camino! Que el abrazo de Santiago es solo coger impulso y volver con el calendario. No os olvido, caminantes, fuisteis sin yo esperarlo la Matrícula de Honor del curso que se ha acabado. Vuelvo al cole felizmente. Vuelvo al cole con sonrisas que me traen vuestros recuerdos. Vuelvo al cole soñando con los sueños que Dios quiera que se cumplan este año. Vuelvo al cole. Vuelvo. 

jueves, 30 de julio de 2015

EL GRAN CAMINO

Parecía ayer cuando comencé a planear este gran camino. Me planteé recorrer entero todo el gran Camino Francés en tres tramos. Estaba recién iniciado el año 2013 y fraguaba en mi mente los trancos que recorrería y cómo hacerlo para en un futuro y semi lejano año 2015 llegar al Obradoiro de nuevo. Y ya ha llegado. El proyecto se fraguó, calculé los trancos y se fueron haciendo realidad. Pasó el año 2013 y paso a paso recorrí desde Saint Jean Pied de Port hasta Santo Domingo de la Calzada. Nueve etapas en las que crucé los Pirineos a pie, pasé de Francia a España, recorrí toda Navarra y prácticamente toda La Rioja, quedándome a escasos kilómetros de adentrarme en Castilla. Empezaba esta aventura que en unos días finalizaré. Me detuve en Santo Domingo de la Calzada concluyendo aquel primer tramo. Todavía quedaba muy lejano Santiago y hoy ya sé que se acabará este camino. Y otro empezará. Santiago no es el final es el principio. Con esa idea llegaba el año 2014 y reanudaba mi marcha desde Santo Domingo de la Calzada hasta los pies de la Catedral de León. Once etapas en las que concluí de atravesar La Rioja y crucé íntegramente las provincias de Burgos y Palencia, adentrándome ya bastantes kilómetros en la provincia de León. Estaba cruzando toda Castilla León de este a oeste, con mochila, botas y bordón. Era el verano pasado de 2014 y estaba a caballo entre el inicio de la aventura en 2013 y el fin de la misma en 2015. Pero el sol no para. Ha llegado el 2015 y el día 1 de Agosto parto hacia León para retomar mi andadura. Desde la Catedral reanudaré mis pasos con un único final en mente: Santiago de Compostela. Hoy vengo a contaros lo que me depara el Camino de este año, mi mayor camino de todos los recorridos hasta ahora. Pondrá fin al proyecto iniciado en 2013 y merecerá la pena sin duda. Trece etapas me separan del templo catedralicio de Compostela. Y allá voy.



Este día 1 de Agosto que ya llega partiré en tren desde Ciudad Real hasta Madrid, donde cogeré un autobús que me llevará a León y allí haré noche para iniciar la caminata el Domingo día 2. El albergue donde pernoctaré es Check in León y desde él saldré para comenzar la primera etapa: León - San Martín del Camino. Llegado a este pueblo descansaré en el Albergue Vieira y sellaré mi credencial dando testimonio de mi paso. Al día siguiente me enfrentaré a una de las etapas que más ganas tengo, la que culmina en Astorga. Punto emblemático del Camino de Santiago donde me reencontraré con el amigo Iñaki, peregrino que conocí el año pasado y que este año retoma la andanza con mi padre y conmigo, aunque Astorga también me llama por el cocido maragato. El yantar y yo. Desde que comencé el Camino estoy deseando llegar a esta etapa para comerme el famoso cocido. Comido que sea el cocido y allá en Astorga habrá que descansar bien en el Albergue de las Siervas de María pues al día siguiente la etapa será dura: comienza la dura subida hasta la Cruz de Ferro, punto más alto de todo el Camino Francés. La etapa concluirá sin haber coronado dicho punto, en Foncebadón, donde dormiremos en el Albergue La Posada del Druida y desde allí saldremos al amanecer siguiente para concluir la subida de la Cruz de Ferro y tocar el techo del Camino. Ese día pasaremos por otro enclave mágico y conocido por todos los peregrinos que amamos esta aventura: Manjarín y el refugio de Tomás, el último templario. La jornada será bella y dura pues la bajada por El Acebo y Riego de Ambrós hasta que lleguemos a Ponferrada es agotadora. En Ponferrada nos detendremos en uno de los albergues parroquiales que con más afecto recuerdo de todo el camino: San Nicolás de Flüe. Este punto viene a ser para los bicigrinos ideal para cumplir el mínimo objetivo, pues dista (según hito enclavado en los propios jardines del albergue) 202,5 kilómetros de Santiago y para obtener la compostela haciendo el Camino en bici se exige haber recorrido mínimo 200. Podría decirse que Ponferrada es al bicigrino como Sarria al peregrino.

Recorridas esas cuatro etapas ya conoceré todo el Camino Francés íntegramente, pues las otras etapas ya las he pateado alguna vez. De hecho una de las veces que llegué al Obradoiro fue saliendo precisamente desde Ponferrada, en el año 2012. Este año será un lugar de paso y desde allí realizaré las etapas igual que la otra vez. Así pues, la siguiente parada con descanso y pernocta será en Villafranca del Bierzo en el Albergue Leo. La otra vez me alojé en el Albergue La Piedra del que tengo gran y bonito recuerdo. Al día siguiente toca la etapa reina de la Ruta Jacobea: la temida subida al Cebreiro. Durísima pero eternamente recordada después. "Yo subí el Cebreiro, el Monte de la mala faba". La verdad es que yo que he hecho las dos etapas más duras que hay en todo el Camino, Saint Jean Pied de Port - Roncesvalles y Villafranca del Bierzo - O Cebreiro, prefiero ésta última a la etapa pirenaica. Pero de largo. La subida a O Cebreiro es dura, muy dura, pero de toda la etapa que es aproximadamente de unos veintinueve kilómetros, la crudeza máxima son doce kilómetros. Sin embargo el cruce de los Pirineos es criminal, pues de los veintisiete kilómetros de etapa que te separan de Roncesvalles, veintidós son en desgarradora y continua ascensión. Eso sí, el triunfo moral que deja el haberlas recorrido las dos lo recomiendo a todo caminante. Ahí quedan. Dicho esto y retomando mi querido O Cebreiro, cuando llegue el final de esa etapa descansaré en la Venta Celta, al igual que ya hiciera la otra vez. Y desde allí mismo dirigiré al día siguiente mis pasos hacia Triacastela, no sin antes enfrentarme a los últimos coletazos montañosos que nos ofrecen el Alto de San Roque y el Alto do Poio, para después dar lugar a un llaneo y un brusco descenso hasta la referida Triacastela, donde encontraremos comida y descanso en el Albergue Refugio del Oribio. Al alba del sía siguiente tendremos dos opciones, ambas con el mismo destino: Sarria. O elegimos la opción larga que pasa por Samos y su monumental Monasterio, variante que mi padre y yo ya conocemos de caminos anteriores, o elegimos la variante corta que pasa por San Xil pero comienza con una dura cuesta. Mi idea es esta vez ir por la variante de San Xil para conocerla y para recorrer la etapa más corta del camino que cuenta con sólo dieciocho kilómetros. La más larga debe ser la de Estella a Torres del Río o la de Logroño a Nájera, peinando ambas la treintena de kilómetros. Sea la que sea ya la he recorrido. Ojo, hablo de etapas preestablecidas a nivel medio, hay peregrinos que se aprietan de golpe la cifra de treinta y siete kilómetros que distan entre Burgos y Hontanas y se quedan tan anchos. En fin, fuere como fuere, Sarria nos espera, en concreto el Albergue Monasterio de la Magdalena. Será la cuarta vez que camino por Sarria y le tengo un cariño especial. Allí comenzó mi espíritu peregrino y allí nacen los 112 kilómetros más recorridos de toda la ruta jacobea. Antes hacía referencia a que Ponferrada es al bicigrino lo que Sarria al peregrino y os explico por qué. Si Ponferrada está a una distancia ideal de Santiago de Compostela para que el bicigrino obtenga su compostela por haber recorrido su mínimo exigido que son 200 kilómetros, Sarria está excelentemente colocada en la geografía gallega, distanciada con Santiago en 112 kilómetros y siendo 100 los kilómetros mínimos exigidos a los peregrinos para obtener su compostela, por lo que es el mayor punto de salida de peregrinación de todo el Camino. Sarria, mi querida Sarria.

Y de Sarria para adelante, ¿qué decir? Las míticas y clásicas cinco últimas etapas del Real Camino Francés. Las he realizado varias veces y he dormido en el Albergue Don Álvaro, en el Albergue Internacional y en el Albergue Monasterio de la Magdalena, en el que este año repetiré descanso para enfrentarme a "los últimos cien" y obtener la que será mi cuarta compostela, si bien mi meta en el Camino no es ganar un título escrito sino la experiencia y sabiduría personal. Desde Sarria y por la placentera salida del Ponte Áspera encaminaré mis pasos a Portomarín, donde me esperan por cuarta vez en el Albergue Ferramenteiro. Es de los mejores albergues por los que he pasado y como buen animal de costumbres repito en él. Si algo va bien, ¿por qué cambiarlo? Saliendo de Portomarín, cruzando el Miño y subiendo la cuesta hacia Gónzar iniciaremos la etapa que pondrá fin en Palas do Rei, pueblo en el que también voy siempre al mismo refugio de peregrinos: Albergue Mesón de Benito. Sus literas azules y su vino peleón me conocen bien. Y yo a ellos, claro. En Palas do Rei empieza la última etapa dura del Camino hasta llegar a la Praza do Obradoiro. Palas do Rei - Arzúa. Etapa larga, dura y rompepiernas por los continuos toboganes de subidas y bajadas que hacen imposible mantener un ritmo constante. Pero preciosa sin duda. Atravesar San Xulián do Caminho, Leboreiro, Furelos, Melide, Boente, Castañeda y Ribadiso da Baixo es mágico y reconfortante. Etapa dura pero bella que pondrá su fin en Arzúa, en concreto en el Albergue Don Quijote. ¡Que me gusta a mí ese albergue con nombre de mi tierra allá en el Camino! Repuestos del etapón anterior se continúa con una etapa más corta y liviana que nos conduce en unas cuatro horas y media a Pedrouzo (Arca O Pino). Allí nos alojaremos en el Albergue Edreira, el mismo donde me hospedé en el Año Santo Xacobeo 2010 y el mismo que me ofreció cama cuando estaba todo desbordado en Agosto de 2013. Se merece mi total confianza. Y los últimos pasos que darán forma a la treceava y última etapa de este gran camino son los que unirán Pedrouzo (Arca O Pino) con Santiago de Compostela. Veinte kilómetros nos separarán ese día de la Ciudad del Apóstol y allá irán nuestras botas dejando huellas y descontando metros, paso a paso, de este largo camino iniciado hace años ya.

Cuando llegue a Santiago lloraré, habré cumplido un gran camino, un precioso reto de tres años de duración, habré recorrido prácticamente toda España caminando y le pediré al Santo Patrón que continúe dándome fuerzas para poder visitarlo. Le daré gracias por todo y un gran abrazo. Comeré mi último menú del peregrino de esta aventura en "Casa Manolo" y llenaré de nuevo mi mochila de recuerdos, vivencias y emociones para seguir caminando en esta vida. Al fin y al cabo la vida es caminar...

Feliz verano a todos y ¡Buen Camino!

viernes, 17 de julio de 2015

EL GRAN CAPITÁN

No sabía si escribirle unas palabras o no. No sabía si pesaba más lo bueno que lo malo. No sabía si, quizás, la falta de dignidad demostrada en alguna ocasión sería mayor que los aplausos generados hace años. No sabía si denominarlo grande o no. No sabía si en los peores momentos debió defendernos más o tendió la mano en gala de educación. No sabía si hacerlo en caliente o esperarme. Finalmente he aguardado unos días y son estas líneas las que salen de mi alma cuando hablo de Iker Casillas. Que no os confunda el título del texto pues si he optado por llamarlo "Gran Capitán" no quedará exento de heridas de bala que, como todo capitán, tiene de las batallas y gestas, algunas forzadas y otras voluntarias. En todo caso he llegado a la conclusión de que, como siempre, no es tan fiero el león como lo pintan y ni los buenos son tan buenos ni los malos son tan malos, pero conjugado todo ello con el doble filo del orgullo, buen orgullo de todo ser humano y a su vez mal compañero también llamado orgullo, se dan situaciones como ésta.

Iker ha sido el mejor portero del mundo y es el mejor portero que ha pasado por la historia del Real Madrid. Indiscutible e impepinable. Forjado con alma blanca desde que era niño me duele que no haya terminado su carrera deportiva en nuestro club. Me duele y mucho. Pero el Real Madrid está por encima de cualquier jugador que haya vestido su camiseta. Hala Madrid y nada más. La verdad es que no sé muy bien por qué se ha llegado a esta situación con Casillas pero sí que es sabido que el punto de inflexión fue Mourinho. El portugués dejó dividida a la afición y eso es tangible y verídico. Ahora hay que estudiar el por qué. Casillas venía ya de un tiempo estando entronado indiscutiblemente. La portería era su trono y se había acomodado. Suele ocurrir que cuando una persona está en un lugar año tras año y no recibe más que halagos a su tarea se aferra a su poltrona y no hay quien lo quite. Ocurre con los políticos, con los reyes, con los papas y con todo ser humano que se precie. Bien, Iker llevaba aferrado a su poltrona muchos años ya, ¡ojo!, con todo el merecimiento del mundo pues estaba un nivel inigualable. Pero también hay que reconocer que llevaba ya un tiempo finalmente esforzándose lo mínimo y viviendo de las rentas. Esto Mourinho supo verlo y darle un toque de atención. Lo veo lógico y por simple respeto al compañero así debe ser. Y aquí radica todo lo que ha desembocado en lo vivido los últimos días que ha supuesto su final de 25 años vistiendo la camiseta del Real Madrid.



El "toque de atención" (en el club que no en la selección) se convirtió en un doble ataque, algo merecido por no luchar por la titularidad y el excesivo acomodamiento, las cosas como son, pero totalmente desproporcionado técnica y públicamente. Además de perder su puesto sin fecha de vuelta se hizo patente un acoso y derribo hacia todo balón que tocase el guardameta por parte de la afición dominada por el entrenador, hasta tal punto que algunos que dicen ser madridistas iban al Bernabéu exclusivamente a pitarle y silbarle al jugador. Y si una persona, como aficionada, va al campo únicamente a despotricar contra un miembro de su equipo... mal vamos. El daño que se hace es irreversible. Ello generó una tensión que ha sido palpable hasta nuestros días. Y la prensa, gran culpable de todo lo ocurrido también, mientras tanto, contraatacando esa campaña "antiCasillas" haciendo otra campaña "antielotroportero", lo que llevó también al ojo del huracán a inocentes como Adán, Diego López y, últimamente y con otro entrenador, a Keylor Navas. Eso enfadó aún más a los anticasillas generados por Mourinho, pues veían como otros porteros del club eran también metidos en una batalla que ni les iba ni les venía. El debate de la portería culminó con Mourinho fuera del club y con una trayectoria pírrica de títulos para lo que se esperaba de él: Liga, Copa y Supercopa. Lo peor es que dejaba el peor legado que podía dejar: la afición partida y un debate abierto bajo los palos. Y mira que había sido grande la trayectoria...



Esto siguió así con la llegada de Ancelloti al banquillo del Real Madrid. El nuevo técnico apostó de inicio por Diego López bajo los palos en el trofeo doméstico y por Iker como guardameta en Copa y Champions. Por supuesto el nivel de Iker Casillas ya no era el que fue y cometió muchos errores, algunos garrafales. De hecho si no aparece la cabeza salvadora de Ramos en el minuto 92;48 de la final de Champions no habríamos ganado La Décima. Y aquí vino el gran error de Iker en esa temporada que podía haber sido la reconciliación: no reconocer su parte de culpa. Estaba tan cansado de la campaña que estaba sufriendo en contra que se cerró en banda a reconocer sus errores y que su nivel iba bajando. No reconoció nada y la prensa arropándolo terminó de avivar fuegos y de cargárselo. Estuvimos apunto de no ganar la Champions por él, estuvimos apunto de perder la Copa por él,  nos metían goles impensables por él, no atajaba balones que antes lo hacía con los ojos cerrados, no despejaba bien, no salía de debajo del larguero... Y en la grada pitos, silbidos y más tensión. La presión para él era insufrible hasta tal punto que, este mismo año, un día se encaró con ese sector de la afición y mandó al personal a tomar por donde amargan los pepinos. Por otro lado, un enorme sector de la afición jamás dejó de confiar en él, de darle tiempo, de animarle, de corear su nombre. Y en ese maremágnum, el capitán logró levantar varios títulos. Pero su sonrisa no era igual. Es digno de alabanza lo que ha conseguido ese hombre: sobreponerse a la peor de las situaciones, aguantar carros y carretas y seguir levantando títulos. Y a la larga el único beneficiado de todo ello es el club, el Real Madrid. Curiosamente esa temporada Iker ganó los dos trofeos que jugó y la liga que la jugaba otro portero se esfumó. Mero dato.


Pero Iker, confiando de nuevo y haciendo todavía exquisitas paradas, aunque menos que antes, quiso volver a aferrarse a la poltrona. Habría tenido un final glorioso si conforme levantó la última conquista europea del Real Madrid se hubiese ido. Se habría machado a lo grande. Podría incluso haber dejado el sabor de boca en el club de decir: "Y aún con todo he vuelto a ser el Rey. Aquí os dejó mi legado y me voy siendo un campeón. Por la puerta grande y laureado". Pero no. Quiso continuar y además imponiendo su titularidad. Otro error. Si los guardametas impusieran como condición "me quedo si soy titular", Casillas jamás habría jugado en el Real Madrid, pues no habrían salido ni Buyo, ni Cañizares, ni Illgner, ni Adán, ni Diego López, ni tantos otros. Iker, amigo, el club está por encima de los jugadores. El escudo pesa más que cualquiera de vosotros. Te quisiste quedar sabiendo lo que había y la herida estaba sin cicatrizar y en la grada seguías recibiendo críticas por ese sector que jamás te perdonó ciertas cosas como que aguantases que el Barça se cachondease de nosotros y tu tendieses la mano a Xavi por el bien común. No. Un capitán muerde defendiendo lo suyo. Tu no lo hiciste. Se mofaban de nosotros y tu callabas otorgando. Eso dolió en los cimientos del club, pero tan grande era tu gloria que se te perdonaban muchas cosas. Y por el Real Madrid no dabas la cara en las derrotas y por la Selección sí. Eso no se hace. Te comportabas como capitán dependiendo de la elástica que vistieras: la del Madrid o la de España. Mal. Si eres hombre, lo eres siempre. Y el club es quien te paga. Tenías que dar la cara y no lo hacías. Aún así tus guantes deteniendo balones te hacían merecedor del perdón y de olvidar esas cuestiones. Y la prensa, culpable, muy culpable de lo ocurrido, la tenías a tu favor. Sus campañas ayudándote en esas situaciones innegables, incendiaban otros focos. Esos que te ensalzaban han sido tus verdugos. Y sabiendo todo eso, quisiste mantener el pulso y continuar aquí. Fuiste grande.

Y si quiso seguir es porque amaba el club sin duda, ya podéis decir lo que digáis. Un hombre que en esa situación sigue queriendo vestir la camiseta es porque ama el club y los colores. Y espero que nadie dude de todo lo que Don Iker Casillas ha dado al Real Madrid. Este último año se ha dado cuenta que ya no paraba como antes y que hemos encajado goles muy dolorosos por su culpa personal. Véase parte del 4-0 que nos endosó el Atlético o la derrota 3-4 en casa contra el Shalke que casi nos deja fuera de la Champions... Se ha dado cuenta e iba cambiando su conducta. Iba cediendo terreno. Pero sus detractores ya no tenían marcha atrás. Lo querían fuera. Y no recordaban ni respetaban toda la gloria que nos han dado sus guantes, incluso esta misma campaña, ha habido más paradas que cantadas. Sí señor. Ahí está la hemeroteca. Si lamentable fue su último partido en liga, 7-3 contra el Getafe, partido en el que se comió él solito los tres goles en contra, gloriosas fueron muchas otras intervenciones. Y repito: ahí está la hemeroteca. Pero ya era tarde. Muchas lágrimas esconde la historia.

Tendría que haber seguido pues se lo tenía ganado. Él solo se habría ido dosificando, él solo iba siendo consciente de que ya no era como era, él solo iba reconciliándose con todo. Habría ido diluyéndose poro a poco y habría finalizado sin vestir otro escudo que no fuera el de Concha Espina en el pecho. Él siempre quiso terminar aquí. Hay que tener memoria y recordar todo lo que nos ha dado. Sí, la famosa frase que tanto molesta a sus enemigos. "Todo lo que nos ha dado". Cierto es que todo lo conseguido no es suficiente para continuar, pues el tiempo pasa y las personas igual, pero no hay que olvidarlo. Recordad toda su trayectoria y ponerla en una balanza. ¿Qué pesa más: lo bueno o lo malo? Por supuesto que tiene manchas en el currículum. Todos las tenemos. Pero con todo para mí siempre será el gran capitán. El que levantó más trofeos, el que más gloria ha dado a este club en los últimos años, el que dio dos Eurocopas y un mundial a España y el hombre que lloró sinceramente al verse metido en una situación indominable que lo hizo tener que irse del club que amaba. Gracias capitán. Gracias Iker. Ya eres leyenda y tu despedida dejó a la afición coreando tu nombre y pidiendo la dimisión del presidente. Por algo será. Recordaremos tus paradas imposibles, tus vuelos inimaginables y tu magia en el uno contra uno. Disfruta del ocaso de tu carrera placenteramente. Y cada vez que la historia grite ¡¡Hala Madrid!! un trozo de nuestras gargantas llevará por eco tu nombre. Casillas: el gran capitán. Y ahora hay que seguir. El Real Madrid es grande. Siguió sin Juanito, siguió sin Di Stéfano, siguió sin Raúl... y seguirá sin Iker. Pero todos son historia. Historia honrada. Historia que tú haces, historia por hacer. ¡¡HALA MADRID!! Y nada más.

viernes, 10 de julio de 2015

DE QUIJOTES Y DULCINEAS

Sierra de los Molinos. Campo de Criptana.
Excúsenme vuesas mercedes si aqueste texto complicado fuere de leer para sus entendederas, más la ocasión, amén de merecerlo, lo requiere, pues versa sobre aquel ingenioso hidalgo llamado Alonso Quijano, mundialmente conocido como Don Quijote de la Mancha, y la ruta en parte que el mismo recorriere en sus andanzas, fazañas y desventuras, así como en sus ataques de locura por la lectura continua y febril de libros de caballerías, cuestión tal que lo llevó a enfermar de la sesera y cometer actuaciones tan cómicas e hilarantes, así narradas por su creador Don Miguel de Cervantes Saavedra, a la sazón casado en únicas nupcias que se conozcan con Doña Catalina de Salazar,  como su ataque con lanza en ristre hacia los molinos de viento que volteando sus aspas le parecieran a nuestro manchego caballero gigantes agitando sus brazos en retadora actitud o, quien sabe, amenazantes o desafiantes extremidades para la honra de tal caballero andante. Y de tal guisa y presente menester, todavía perdurable hoy en el tiempo, fueron las aventuras del literario y noble caballero que, en símil con el génesis del libro que lo cuenta, diré que en un lugar de la Mancha de cuyo nombre no puedo olvidarme, aún yerguen en pie los molinos que originaron aquella afrenta con Don Quijote, los cuales, dignos de visitar por todo infante y lozana que de estas tierras se precie, abren sus puertas para que se admiren sus entrañas. Y allá que nos dirigimos sin briosos corceles pero si con el ánimo de visitar aquel lugar llamado Campo de Criptana y sus gigantes que facen del trigo la harina para amasar el pan. Un viaje que he atinado en llamar "De Quijotes y Dulcineas" si bien por nuestras trazas pudiera ser "De Sanchos y Rucios", pero que he optado en denominar de esa primera manera en honra de las mujeres que con nosotros vinieren, quedando además más fino y caballeroso nombrarlas como Dulcineas que no como vulgares Aldonza Lorenzos y a mis compadres como Quijotes que no como Sancho Panzas y borricos. No os riáis, malandrines.

Molino "El Burleta"
Ha mucho que hubiere, según la obra de Cervantes, 30 o quizás hasta 40 de estos molinos en aquel paraje carente de toda sobra y cobijo y, si bien, Don Quijote no derrumbase ninguno con su lanza, ante la atenta mirada llena a partes iguales de admiración por el envite y de mofa por la locura que desprendían los ojos de su escudero Sancho, en pie quedan a día de hoy únicamente una decena cuyos nombres son los siguientes: Burleta, Infanto, Sardinero, Poyatos, Inca Garcilaso, Culebro, Cariari, Pilón, Lagarto y Quimera. Hallábanse los mismos repartidos por el paraje llamado Sierra de los Molinos entre la ladera y cima de ésta y fueren bien censados por el Marqués de la Ensenada en número de 34 en otros tiempos, sin obstar y como antes se decía, que a la fecha se mantienen los diez mentados. Y allá que fuimos en su busca y captura, no bélica sino fotográfica, los caballeros Junior, Narciso y el que versa y las dulcineas Mar, Eva y Gemma. Aventurera excursión en ardiente día, pues al igual que en la llanura castellano leonesa el ciego sol se estrella y entre polvo, sudor y hierro el Cid cabalga, en la llanura de aquesta castellano manchega tierra nuestra, el sol de igual guisa se estrella y la flama que desprende abrasa allí donde los molinos baten sus aspas.

Dulcineas y Quijotes
Vieron nuestros ojos las redondas edificaciones por fuera y por dentro y en pos de guiada visita conocieren el interior de los enemigos quijotescos, observando ruedas, mástiles y cuerdas que son el alma de la molienda. Inevitable fue acordarse por continuo de la curiosa estampa que se reproduce en el capítulo VIII de la insigne obra cervantina, antes mentada, en la que el hidalgo del yelmo de mambrino los catalogase de desaforados gigantes con los que iba a hacer fiera y desigual batalla al tiempo que, espoleando a su caballo Rocinante, los acometiera al galope al grito de "non fuyades viles criaturas". Y del mismo modo que en tal paraje Don Quijote se encomendase a su amada Dulcinea para acometer su fazaña, nosotros nos encomendamos a las mujeres que tuvieron a bien de acompañarnos para marcar nuestra ruta y destino en aquesta excursión que os narro.


Nuestras mercedes

Estatuas de Quijote y Sancho en Alcázar de San Juan.
Concluyó aquesta salida, no sin antes reponernos de viandas, visitando otro lugar de la Mancha que por nombre llevare Alcázar de San Juan. En la susodicha villa hállase el lugar donde es dicho que otrora nació Don Miguel de Cervantes, manco de Lepanto que con su sana extremidad y a la luz de un candil, algunos dicen que en prisión por batallas fue el comienzo, escribiere el libro "El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha". Fíjense, vuesas mercedes, ávidas en la lectura de estas líneas mías, en un detalle cuanto menos curioso: dio la excursión para dar por visita los parajes de un personaje literario y la casa de su creador en un mismo día. Curioso, decía. Y más curioso aún que no se sabe a ciencia cierta donde naciere el autor. La gran tradición impera que fuere Cervantes de Alcalá de Henares, madrileño a la sazón, si bien y por las aventuras de su personaje le fuere más como anillo al dedo ser manchego de nacimiento a más que de adopción. Y si otro sector dijera que fuera nacido el escritor en la citada villa de Alcázar de San Juan, no lo hiciera sin razón, pues todavía rezan las cerámicas que así fue en algún rincón de dicho pueblo. Lo que a bien se sabe de Don Miguel es que su partida de bautismo da lugar a muchas interpretaciones que dejan flotando ideas como que fuere de Alcalá, fuere de Alcázar o ni siquiera fuese Miguel su verdadero nombre y se le bautizara con éste por ser el del día en que vi la luz. Válganme los dichos que él usase, referidos por mí para él mismo, de aquesta ocasión y guisa como honra de su memoria y destino: "Con la Iglesia hemos topado" y "Ladran, luego cabalgamos". Gran legado el suyo, Don Miguel, y gran excursión la nuestra. Campo de Criptana, Alcázar de San Juan, gratas compañías, cultura, gastronomía y a vivir que son dos días.

Azulejo conmemorativo sito en la Plaza de Cervantes. Alcázar de San Juan.

Y como cierre de las presentes letras no ha mejor colofón que el verso que a esta tierra mía brindase mi querido amigo salesiano, buen hombre que mis aventuras europeas generase, pater que en matrimonio me uniera, cofrade que su sendero me muestra y hospitalero que en Burgos me acogiere, amén de bautizador de mis retoños cuando quiera Dios que al mundo lleguen. Mi muy querido Don Joaquín, la Mancha, nuestra Mancha, no tiene mar, tiene cielo y yo la quiero.
Vale.

La Mancha no tiene mar,
tiene cielo.

Ancha tierra
donde galopa indómito el espíritu.
Sabroso pan y generoso vino,
amor que se cuaja en queso,
quehacer sufrido y sentido.

La Mancha no tiene mar,
tiene cielo.

El cielo de los mil vientos
que mueven los molinos del alma,
de ardientes quijotes
en pos del menesteroso,
de sanchos de viva traza,
cabales y juiciosos.

La Mancha no tiene mar,
tiene cielo.

Que en la Mancha
quiso plantar Dios su tienda
y vino a Ciudad Real
y bebió agua de un pozo,
del pozo de un tal Don Gil.
Y se hizo caballero andante
de la causa del Buen Reino
y se dejó triturar
en la cruz de aspas briosas,
amasando el mejor pan
y regando el mejor vino.

La Mancha no tiene mar,
tiene cielo.

Que en la Mancha
María tiene su casa,
enjalbegada y de añil,
tiernamente inmaculada.

La Mancha...
Mi Mancha no tiene mar,
es de tierra 
y bien me sabe,
¡que es de cielo!
y yo la quiero.

(Don Joaquín Torres Campos.
Extraído del libro Passio).

lunes, 29 de junio de 2015

LEYENDAS DE TRIANA

Si bien ya saben todos ustedes que yo soy macareno de pro, en estos tiempos en los que no dejo de buscar dónde habita la esperanza, he de acordarme de la otra Esperanza que vive cruzando el río. Y si bien siempre pico a mis compadres de Triana diciéndoles el dicho de "Esperanza sólo hay una y no pasa por el puente" hoy vengo a decirles el otro dicho que reza "Que los puentes no son barreras sino lazos que se estrechan como abrazos entre hermanos". Y es que si algo hay que a mí me gustaría que fuese universal es la esperanza. Ese sentimiento es el que nunca debe perderse y es el que mantiene siempre un hilo de anhelo en lo deseado, añorando que se cumpla. Hay quien lo llama fe, hay quien lo llama deseo, hay quien lo llama sueño. Yo lo llamo Esperanza Macarena, Spes Nostra y Mater Dei. Y los del barrio allende el Puente de Isabel II lo llaman Esperanza de Triana. En todo caso esperanza, siempre esperanza. Y hoy esperanzado de nuevo vengo a acordarme de algunas de las leyendas más bellas que conozco acerca de la Hermandad de la Esperanza de Triana. Pero con un matiz, la protagonista no es Ella, la Reina de la Capilla de los Marineros, sino Él, el vecino más viejo de la calle Pureza: el Señor de las Tres Caídas. Y en una de ellas, más en concreto, el romano que le guía el camino al Señor en la Madrugá, digamos que conocido como Rafaé que cabalga a lomos de Calamar, como así se llama cariñosamente al caballo más conocido del barrio marinero de Sevilla. Les dejo con ellas. Me limito a transcribirlas tal cual las conocí. Emociónense y llénense de Esperanza.

"Y SOÑÓ SER COSTALERO DE TRIANA EL MISMO DIOS..."

La escuché en "El Llamador" de la semana después de la voz sevillana y cofrade de Charo Padilla. Pudo suceder en el año de gracia de 2004, no lo recuerdo exactamente, pero es tan digna de un relato de José María de Mena, extraído de su célebre "Tradiciones y Leyendas de Sevilla", como lo podía ser de la mejor literatura romántica y costumbrista.
Sucedió en Triana (natural de Sevilla) la noche más hermosa: Madrugá del Viernes Santo. La calle Ancha-Pureza como cada año estallaba de júbilo en apretada multitud recibiendo el paso de misterio del Santísimo Cristo de las Tres Caídas. En plena apoteosis de devoción la gente iba tomando posiciones. Detrás del paso, entre la muchedumbre que lo rodeaba, se colocó un niño de edad incierta y aspecto montañesino: pelo ensortijado, moreno, de facciones perfiladas y natural rubor en las mejillas. Caminaba sólo, marcando los pasos del tambor y las alpargatas costaleras y pronto se situó a la altura del zanco trasero derecho. Comenzó a disfrutar del delirio y de la plena conjunción de banda y cuadrilla: el izquierdo por delante, los solos de corneta interminables de Enmanuel y Rocío y la gracia y la anarquía del andar más genuino de Triana. El niño absorbido por la emoción del ambiente se hizo notar e intimidó al patero con la primera pregunta "¿pesa mucho el paso?", "¡Esto que va a pesar, miarma!", respuesta inmediata. Cruzó el puente, relente y mareadilla del puerto camaronero. Permanecía en su sitio. Inmune. Nada podía afectarle puesto que sus manos habían tocado la madera forrada del zanco y se habían aferrado a ella como a un clavo ardiendo. En los refrescos de Reyes Católicos los costaleros habían reparado en él. Le preguntaron si venía sólo, se preocuparon por buscar algún pariente, le recomendaron que tuviese cuidado con la bulla, insistieron en protegerlo y arroparlo casi pegado a los faldones. Sabían que se llamaba Jesús de nombre y como costaleros de Triana generosamente iniciaron una serie de dedicatorias al niño que iba acompañándolos desde la salida. En la Magdalena estando el paso parado a la altura de la entrada principal de la Parroquia, el niño se adelantó hasta el capataz, lo miró fijamente con sus ojos radiantes de asombro, "¿puedo llamar?", preguntó en inocente tono. Paco Ceballos quedó deslumbrado por ese brillo en la mirada que se confundía con el dorado esplendente del canasto. Lo miró con cariño y no pudo menos que dedicarle la mejor de sus sonrisas a la par que acariciaba tiernamente su pelo. El niño lo entendió y marchó a su sitio en la trasera del paso donde los costaleros comenzaban a echarlo de menos. "¿Dónde está Jesús? ¿Ha encontrado a sus padres? ¡Jesús! ¡Vente para acá, miarma, que vamos a entrar en Campana y allí se forma mucha bulla!" El niño se hizo un hueco en la trasera. Su peso y estatura se lo permitían. Iba a vivir todo el esplendor de la llegada oficial a Sevilla. Jesús casi no respiraba. Bajo la oscuridad sonora de los faldones sentía el estado febril de un costalero más, el sudor helado de la máxima concentración y responsabilidad, el entusiasta anhelo de rayar la perfección del trabajo bien hecho en Triana... Se confundían en sus oídos los aplausos y los solos de la blanca infantería marinera, los óles del público, las arengas y consignas de la gente de abajo, el trueno de la unánime ovación con que despide la Campana al paso cuando emboca Sierpes y los zancos se posan en el suelo después de una nueva chicotá de ensueño. Jesús despertó de su letargo emocional, levantó los faldones, respiró aire fresco de la anchura de los Palcos, pero continuó absorto pegado a la pata que ya lo consideraba su ahijado. Se lució por la Avenida y coronó junto a sus padrinos la cumbre de la Estación de Penitencia bajo el silencio gótico de la Catedral. Padeció las puñaladas en los pulmones que le asestó el frío de la Plaza de la Virgen. Comenzaba a amanecer. Jesús no había visto nunca en la calle un crepúsculo igual que el de las luces de la aurora en el Triunfo. Olor a calentitos de plata en el Postigo, color de la mañana para abrir el estómago. "¡Jesús, esto no ha hecho más que empezar!" le gritan los costaleros. "Esta levantá va por ti, miarma". Todos los celebraban por unanimidad. Esplendor en el Baratillo. En la calle Pastor y Landero el niño iba cogido de la mano del patero marcando el compás con sus menudos pies. El sol lo recibía en el puente y brillaba el lucero como Estrella de la mañana en San Jacinto. El niño aguantó la muchedumbre en Santa Ana protegido por todos. Ya formaba parte de la cuadrilla. Todos tomaban debida nota de él: desde del hombre de la caña hasta el de la escalera, pasando por contraguías, diputados y auxiliares. Tanto era así que cuando el paso enfiló de nuevo la calle Ancha-Pureza, Paco Ceballos reclamó su presencia y lo llevó de la mano hasta el frontal. Tocó el llamador con enjundia y se hizo el silencio. "¡Niño! Esta levantá va por el niño Jesús que ha salido con nosotros y va a entrar con nuestro Cristo aquí a mi vera. Lo quiero ver volar. ¡Oído que él toca el martillo! ¡Tos poriguá, valientes! ¡Al cielo con Triana! ¡A esta es!"
En plena efervescencia de emociones entre abrazos y besos plagados de lágrimas en los ojos, cuando todo acabó y el paso reposaba en el lugar que ocupa dentro de la Capilla, alguien confundido aún por los parabienes gritó su nombre: "¡Jesús! ¿Dónde está el niño? ¿Alguien ha visto a Jesús?" La cuadrilla entera salió a su encuentro pero ni rastro de Jesús...
Recuerdo que una representación de la cuadrilla del Santísimo Cristo de las Tres Caídas acudió al programa "El Llamador" para dar cuenta de esta historia y aprovechar los micrófonos para recabar información acerca de su paradero. Quizás la leyenda no fuera así como la he recreado, al pie de la letra, pero creo en ella como creo en ese Niño Jesús que, ¿por qué no?, bajó del cielo a Sevilla en la noche más hermosa para acompañar a los costaleros de Triana.
(Antonio Sierra Escobar)



"EL ROMANO RAFAÉ"

Cierto día, uno de esos días en hora temprana cuando la tranquilidad y el sosiego invaden la capilla, cuando de verdad se puede contemplar la dulce cara de la Esperanza y el bello mirar del Santísimo Cristo de las Tres Caídas, ví que un abuelo con su nieto estaban de visita para ver el montaje de los pasos de la hermandad cuando el niño de ojos azules, tan azueles como el cielo de Triana, le preguntó al abuelo por el romano. "Abuelo, ¿por qué el romano tiene ese mirada? ¿Qué le dice al Señor?" Y el abuelo le contó la siguiente historia...
"Mira Daniel, ese romano se llama Rafaé, porque aunque lo veas así vestido no era de Roma sino de la Cava de los Gitanos, el cual se apuntó a las legiones romanas, lo mismo que hoy puede haber gitanos en la Guardia Civil y siempre estuvo en el paso acompañando al Señor. Hubo un tiempo en que fue detrás con las mujeres pero como el Señor ya tiene bastante con cargar con esa cruz que tanto le pesa, decidió un día ponerse delante para indicarle en la mágica y maravillosa Madrugá de Sevilla el camino que tiene que recorrer. Pero, además, va hablando con Él, con su Señor de Triana, y le va contando de los trianeros que por un motivo u otro no están ese día cuando ellos van camino de Sevilla. Le dice: -Mira en ese balcón falta fulanito, en esa esquina no está ese hombre o esa mujer que siempre estaba esperándonos con su pareja y hoy está sólo, aunque creo que no nos ve muy bien porque las lágrimas no lo dejan... -Y va uno a uno explicándole todos los que hoy no están en el barrio sino en la Gloria de Dios Padre-.
Y ya, por la mañana al salir de la Catedral, contempla como al Señor le va cambiando poco a poco el semblante, como cuando se cruza con la Señora en correos, en el Postigo se le tiene que abrir el apetito con el olor de los calentito que hacía Juana, casi igual que cuando llegan al puente, pero cuando entran en el Altozano el romano Rafaé le dice: - Maestro, que ya estamos otra vez en Triana, pero ya no nos falta nadie, todo lo contrario, hay muchos trianeritos nuevos, como aquel que está en brazos de su madre con la túnica de la hermandad, o el que está en el cochecito y los que antes nos faltaban son esos ángeles que están revoloteando de alegría por ver como siempre que Triana está con su hermandad, con su Cristo y con su Esperanza.
Así es que ya sabes, Daniel, quién es y cómo se llama ese romano que va a caballo delante del Señor, sirviéndole de cicerone en la Madrugá. Rafaé, un gitano de la Cava que se enroló en las legiones romanas..."

Y cuando abandonaron la capilla oí al chaval decirle "Adiós, Rafaé, hasta otro día" y mirando al romano me pareció ver que le contestaba haciéndole un guiño de complicidad.


Tras estas dos preciosidades de leyendas me despido hasta otra, no sin antes desearos de nuevo a todos que, bien a través de las cinco verdes esmeraldas tintineantes en su pechera de reina que se encuentran allá en el Arco, o bien a través del puñal cercano al corazón que también reposa en la pechera de reina que se halla cruzando el puente, os llenéis de Esperanza siempre. Y lo creáis o no, Jesús camina entre nosotros como aquella Madrugá y Rafaé le habla a Dios de nuestra vida. Hay que seguir, valientes, hay que seguir. De costero paseando a Roma por Sevilla o con izquierdos levantado al Señor de las Tres Caídas. Pero siempre de frente y con Esperanza.