jueves, 20 de abril de 2023

VOLVÍ A CASA. VOLVÍ A "STV".

En realidad el título que he regalado a estas líneas es engañoso. No volví porque jamás me fui. Santo Tomás de Villanueva, mi banda, será siempre mi banda porque, más allá de ser una formación musical, es una familia de amigos en la que algunos ya nos conocemos desde hace aproximadamente tres décadas. Hemos crecido juntos y nos hemos visto reír, llorar, casarnos, ser padres y transcurrir la vida entre unos y otros. Iniciamos la andadura juntos en la Banda de Cornetas y Tambores de la Santa Cena, después pasamos a ser la Banda de Cornetas y Tambores "Santo Tomás de Villanueva" y de ahí, unos cuantos, fundamos la Agrupación Musical, pionera en toda Castilla - La Mancha. En mi caso y tras varios años disfrutando de nuestra familia musical y la creación que habíamos logrado, tuve que abandonar las filas de la cornetería cuando empecé la vida laboral, pero siempre he permanecido junto a ellos. Y así seguiré. Me he seguido considerando un componente más y ellos me han seguido tratando como tal. En sus tres trabajos discográficos hay retazos míos en forma de letra o audio, no me he perdido ninguna actuación en los escenarios y siempre he hecho gala de las siglas STV allá por donde he ido, de cofrades maneras. Incluso desempolvé y limpié mi vieja corneta y volví a tocar con ellos una marcha, muchos años después, el día de la boda de uno de mis grandes amigos, fundador también de la Agrupación. Y este año que se cumplía el XX Aniversario de la andadura musical como Agrupación Musical Santo Tomás de Villanueva, lo menos que debía hacer era estar en sus filas de nuevo.

Lógicamente, sin tener embocadura ninguna y sin conocer las partituras de las marchas nuevas que engrosan el repertorio, no podía tocar instrumento alguno de viento metal y tampoco iba a ir infiltrado en las filas haciendo "playback cornetero". Quedaba únicamente la opción de salir de escolta en la fila de alabarderos que abren paso a la Agrupación Musical por las calles. Y allá que fui. Tenía que estar e iba a estar. Me prestaron un traje con todos los complementos necesarios para poder desempeñar la función: alabarda, sable, canana, capa y tricornio. Casi nada. Me agencié un par de guantes blancos y me invadió la misma felicidad que cuando con once años de edad me presenté por primera vez en un ensayo de la Banda de la Santa Cena diciendo que me quería apuntar. Faltaba sólo un detalle. Pero, ¡qué detalle! Cuadrar en mi apretadísima agenda cofrade de Semana Santa qué día podría salir con ellos. El Domingo de Ramos mi sitio está con la familia, con la explosión de júbilo del inicio de una semana que cuenta el tiempo al revés y en el zanco izquierdo delantero del paso del Rabí que viene cautivo y prendido desde el Barrio de los Ángeles por la tarde noche del Día de Palmas. El Lunes Santo la Agrupación toca fuera y yo, por motivos laborales, me quedo en Ciudad Real. El Miércoles Santo la banda marcha a las tierras califales de Córdoba a poner sus sones y yo estoy bajo el reino de las maderas que conforman el paso del Señor de la Bondad en su misterio de la Flagelación. De Jueves Santo a Domingo de Resurrección me hallo en Sevilla, donde la Virgen de la Esperanza, entre Rosario y Sentencia, bajó del cielo a Sevilla para hacerse Macarena. Quedaba sólo el único día de la Semana Grande no mentado: el Martes Santo.

¡Y qué preciosa casualidad! Ese día era 5 de Abril. ¿Y cuándo se presentó la Agrupación Musical Santo Tomás de Villanueva al público? Un 5 de Abril también. Hacía justo veinte años ese día. El 5 de Abril de 2003 comenzaron a sonar las marchas interpretadas por nuestra banda y el 5 de Abril de 2023, Martes Santo, siguieron sonando (y que sigan y sigan y sigan). Más de una decena de fundadores volvimos a reunirnos en sus filas para celebrar tal efeméride y fue un día para el recuerdo. Un precioso Martes Santo acompañando al Cristo de Medinaceli desde su barrio, ida y vuelta, al corazón de esta Civita Regia que nos vio nacer. Mi lugar, sin duda privilegiado, me permitió ir disfrutando del andar del paso y escuchar todos y cada uno de los acordes interpretados a la perfección por mis compañeros. ¡Menuda forma de disfrutar! La sonrisa interior no me la quitaba nadie por metido que fuera en mi papel, portando la alabarda en el hombro diestro y agarrando el sable con la mano izquierda. Un sentimiento paternofilial enorme sobre el puñado de personas buenas que llevaba detrás y a las que quiero a rabiar. Una legión de tricornios armados con instrumentos de viento metal y percusión que si me preguntasen si me voy con ellos a la guerra, mi respuesta sería "¿a qué hora?"

En definitiva, fue, sin duda, mi momento de la pasada Semana Santa 2023. He tenido oportunidad de hablar de ello en el programa "Paso a paso" en la radio y de contarlo en tertulias y, la verdad, es que conforme iba ocurriendo, me iba aumentando la felicidad y sabía que le dedicaría unas líneas. Fue como volver de mayor al lugar de vacaciones donde te llevaban tus padres y del que nunca querías marchar y reencontrarte con la misma gente y las mismas sensaciones. Los veteranos recordamos antiguas vivencias, lo que nos costó ponernos por primera vez en la calle, contamos batallitas del pasado y reímos de nuevo juntos hablando de aquellos antiguos motes que aún perduran. Cuando hicimos la Agrupación éramos muy jóvenes, adolescentes prácticamente y, no se olvide, ya llevábamos años juntos. Imaginad ahora que han pasado dos décadas desde entonces y somos padres de familia, lo que podríamos escribir si nos diera por verter líneas de lo que es y significa para nosotros la "Agrupación Musical Santo Tomás de Villanueva". Es mucho más que un sentimiento o las tres sílabas que llevamos marcadas a fuego en nuestro corazón y alma. Es algo que, verdaderamente, sólo entiende quien lo ha vivido y cuando ve la formación en la calle se emociona y piensa "fui arena de su cemento, fui piedra de su basamento y soy campana su viento". Siempre será mi banda, siempre será mi casa. No he vuelto. Jamás me fui. Siempre, siempre, siempre: STV.

miércoles, 12 de abril de 2023

18 Y 19 DE MARZO DE 2017 Y DE 2023

No me cabe duda de que hay una mano que hila las casualidades hasta tal punto que dejan de serlo. Siempre lo he pensado y, por si acaso, cada equis tiempo obtengo de nuevo una señal de ello. Si lo enfoco bajo la fe, llego a una pluma que escribe renglones que sólo con el tiempo puedo leer derechos. Y si lo incardino bajo el destino, me convenzo más aún de que la fuerza del sino existe. Fuere como fuere, el resultado es el mismo. Podemos llamarlo "bendita casualidad" o "feliz coincidencia", pero la señal es inequívoca. Al menos mi lectura. Ya no sé si es que quiero yo leerlo así o es que realmente es así, pero siempre he defendido que una concatenación de casualidades deja de ser casual. Cuando se dan coincidencias que nos hacen sonreír y bonitos retazos de casualidad que nos alegran el alma, hay que aprovecharlos y exprimirlos, pues sea el destino, el karma o el ser transcendental, ocurren por algo y son regalos que la vida nos da. Vividlos por cuando nos toca perder, pues de todo ocurre. Hoy pienso en ello pues los días 18 y 19 de Marzo del año 2017 fueron muy especiales para mí y este año los mismos días han vuelto a serlo. Lo mismo es una tontería visto desde fuera, pero para mí es una marca en la memoria con algo más que una simple coincidencia de fechas. Algo inexplicable esconden las vivencias para quien las goza y ha sido como una preciosa mezcolanza de presente y pasado en la que mientras recibía un regalo recordaba el ocurrido en tal fecha hace ya seis años.

El caso es que aquel 18 de Marzo de 2017 quedará siempre anclado en mi interior por ser el día en que pregoné a mi cofradía. Y fue precioso. Enfrentar al atril y hablarle con el corazón al propio Santo Tomás  de la Bondad de Dios y del Consuelo de María resultó mágico. De mi interior brotaron los versos que lancé como caricias al aire en agradecimiento a que minutos antes, mi hija Claudia, con tan sólo un mes y cinco días de edad, en mis brazos y a través de mi garganta, juró las reglas de mi eterna Hermandad de la Flagelación de la que engrosó su nómina de hermanos nada más nacer. Aquel 18 de Marzo será inolvidable. La Bondad y el Consuelo habitaron en mí y en mi pequeña. No sé cómo expresar lo que fueron aquellas escasas dos horas de puro sentimiento pero me marcaron el alma para siempre. Y este año, pasado un lustro y otros trescientos sesenta y cinco días más desde aquella tarde de Cuaresma, se ha dado la casualidad. El Ayuntamiento de Ciudad Real junto con la Base Militar BHELA I de Almagro organizaron una Jura de Bandera para civiles en la que me inscribí felizmente. Siempre había querido tener oportunidad de hacerlo y fue precisamente el pasado 18 de Marzo de este año en curso 2023. Quizás sea, como decía al principio, tan sólo una feliz coincidencia, pero os prometo que dos cosas tan dispares y tan importantes para mí como lo son ser pregonero de mi hermandad y jurar bandera, acaecidas en un mismo día del calendario pero en distintos años, hacen que jamás olvide esa fecha.

Y si inolvidable fue aquella jornada en 2017, al día siguiente, el 19 de Marzo, Día del Padre, me aguardaba otra vez un día para guardarlo con amor en el baúl de la memoria. No iba a ser menos el 19 que su hermano el 18. Amanecía un Domingo radiante, con una inmensa resaca emocional de lo vivido el día anterior, cuando sin solución de continuidad me anudaba la corbata de nuevo y marchaba hacia la Parroquia del Barrio de los Ángeles. Mi niña Claudia iba a pasar a ser hermana de la Hermandad del Prendimiento y se le impondría la medalla. Un mes y seis días de vida tenía y yo no podía estar más feliz llevándola en brazos y mostrándola a esa cuadrilla de costaleros y amigos que tanto la han querido desde que estaba dentro del vientre de su madre. Su conexión con el Rabí siempre ha sido grande por muchos motivos que desconozco, pero de los que tengo conocimiento puedo decir que me inundan el alma de sonrisas. Mi primer Día del Padre como padre y mi hija en mi regazo. ¿Cómo no marcar con oro esa fecha en el calendario? Inolvidable. Y el azar jugó de nuevo. Este año llegó también el mismo día. 19 de Marzo de 2023. Tenía ensayo de costalero precisamente con el Prendimiento. Era Domingo por la mañana como lo fue en 2017 y mi hija me hizo el mayor regalo que podía hacerme. Quiso venir a verme y estar de mi mano bajo el paso. Siempre cercana a la cuadrilla, siempre protegida por el oficio costalero, siempre al lado del color azul emblema de la hermandad. Cuando apareció en el ensayo y se aferró a mi mano me brotaron dos lágrimas. Hacía seis años de un 19 de Marzo precioso y este otro 19 de Marzo también se estaba convirtiendo en inolvidable. ¡Qué bendita casualidad! Para mí que amo las cofradías y los sentimientos que regalan, estas caricias al alma son la vida misma.

Todo ese torrente de sensaciones descrito que es por y para mí, es mi propia historia. Y decidí plasmar tan bellas coincidencias en fechas en este periódico de internet como la Lela lo llamaba. Seguro que sonríe, allá donde esté, cuando la menciono y tecleo su nombre pues sabe de lo feliz que fui en los cuatro momentos narrados, cada uno por un motivo: el día que mi hija se hizo hermana de la Flagelación y fui pregonero de mi cofradía de siempre, el día que Claudia pasó a formar parte de la lista de hermanos de la Hermandad del Prendimiento, el día que tuve el honor y fortuna de ser uno de los jurandos inscritos en la Jura de Bandera de mi querida España que se orquestó y tuvo lugar en mi Ciudad Real natal y el día que mi pequeña vino a verme y ayudarme en el oficio costalero de llevar el zanco izquierdo en la cuadrilla del Rabí. Momentazos que para mí se queden y que hicieron que aferre a mi memoria con cariño las fechas de los días 18 y 19 de Marzo, en precioso recuerdo ya, tanto del año 2017 como de este 2023. Y, lo mejor, es que estoy seguro (y si dejo de estarlo ocurrirá algo para que vuelva a estarlo de nuevo) que habrá más "casualidades" que harán inolvidables ciertos retazos del transcurrir de nuestra vida. Insisto, disfrutadlas cuando ocurran. Son la más pura esencia y prueba de que la felicidad, bajo el prisma del tiempo, es pequeña y efímera, pero enorme en el recuerdo.

jueves, 16 de marzo de 2023

ALICE, AGENCIA DE CONTRATACIÓN

Pongámonos a media mañana de un sábado cualquiera de Cuaresma. Estoy tranquilo en casa prestándome a la aspiradora, los recados y la mente puesta en qué hacer en los fogones llegado el mediodía. De pronto mi móvil recibe un whatsapp que dice "¡Hola, encantado de conocerte! Soy Alice de la agencia de contratación". No sé si podréis adivinar lo que vino después pero ya os adelanto que siendo abogado de profesión y estando los delitos informáticos a la orden del día, fue divertido. Veo a menudo en los tribunales delitos de estafa y suplantación de identidad que comienzan siempre con un alegre mensaje como el que me llegó al teléfono, por lo que al recibirlo y saber de los derroteros y quehaceres de las personas que se ocultan tras esos números pensé: Alice, no sabes dónde te has metido... En el acto dejé la aspiradora, me senté en el sofá y me dispuse a contestar debidamente el mensaje y a pasar un rato entretenido. Estafarme no me iban a estafar y reírme me iba a reír. Fue maravilloso el destino haciendo que el mensajito inicial de la conversación me llegase a mí y no a cualquiera que se deje embaucar por estas prácticas delictivas que ofertan trabajo rápido, fácil y con curiosa remuneración a cambio de que se les indiquen datos personales con los que, una vez obtenidos, se acaba la conversación y te dejan la cuenta corriente a cero o bien, a tu nombre, contratan productos y servicios siéndote luego las deudas reclamadas a ti. Mi querida Alice, elegiste mal destinatario... Y no descarto escribirte yo algún sábado, a media mañana también, para decirte "¡Hola, encantado de conocerte! Soy Anthony de la agencia de contratación". Así veo por dónde sales si cambiamos los papeles, ¿qué te parece? Seguramente no seas tan cordial como yo lo fui, pero te haré entender lo molesta que puedes llegar a ser para quien caiga en tus triquiñuelas. No lo dudes.

En fin, suspiré, sonreí y contesté el whatsapp educadamente y sin mareos. "Hola, Alice. ¿Quieres un pacharán?". Ya os podéis hacer a la idea de cómo iba a ser la charla que tendría con ella... Ni corta ni perezosa ella sigue a lo suyo y me hace la propuesta de trabajo. "¿Está interesado en un empleo a tiempo parcial o a tiempo completo? Actualmente tenemos trabajos de medio tiempo/tiempo completo. Jornada completa: 800€-1500€ por semana. Jornada parcial: 50€-60€ la hora. Ofrecemos puestos desde el nivel inicial hasta la alta dirección ¿Estás interesado?". Ni puñetero caso a mi invitación a pacharán. ¡Hay que ver! Continué con calma la charla y le contesté acerca de mi interés, a lo que ella, más interesada que yo, me envió un número de teléfono y me dijo que era el contacto del Departamento de Recursos Humanos. ¡Genial! Me recosté en el sofá y comencé a hablar con ella seriamente, sin titubeos, con informaciones precisas, concisas, trascendentales y directas. Y no sé por qué, Alice, súbitamente, dejó de contestar a mis whatsapp. No lo comprendo, de verdad. Os dejo las capturas de pantalla de la conversación a ver si entendéis vosotros el motivo. Jamás le dije términos malsonantes, ni usé un vocabulario inapropiado, ni nada de nada. Guardé íntegramente la compostura y la traté con afecto. Tanto que podríamos haber tenido un idilio y todo. Le regalé mi tiempo y le escribí con cariño, pero se ve que advirtió pronto que la agencia de contratación, por lo que fuera, no contaría conmigo. ¡Una pena! Creo sinceramente que les habría dado caché y glamour. Alice, si quieres echamos otra parrafada. Hay muchas cosas que se me quedaron por decir. Bueno, os dejo la conversación a vosotros, queridos lectores. Ya me diréis...


Y así quedó la cosa. Lástima que Alice no quisiera entrar al juego y quitarse la careta. Estafarme no me habría estafado, pero lo mismo habíamos terminado de botellines juntos (aunque fuesen virtuales) brindando por su agencia y sabiendo si era Alice, Alica o Alico. ¡Anda con Dios, Amparito!, como diría mi abuela. Vete por la sombra y cuando esté servidor un sábado en sus ajetreos domésticos, déjalo en paz que bastante tiene con la aspiradora y los fogones como para que le toquen los... whatsapp.

martes, 7 de marzo de 2023

LEYENDA DE LA LÁMPARA DEL CAMARÍN

Mi querida Ciudad Real, tan denostada por muchos (incluso de sus habitantes), siempre encuentra en mí un fiel bastión de acérrima defensa. Y es que no hay nada mejor que repeler a bofetones de cultura los agravios directos o comparativos que son puestos de manifiesto por quienes no solamente son estultos, sino que lo demuestran con sus actos. Yo hago gala de orgullo manchego y de ser habitante de la capital de La Mancha porque tengo y tiene motivos para ello. Sí, los tiene. Ciudad Real esconde mucho más de lo poco que se conoce y nos corresponde a quienes lo sabemos el enseñarlo y demostrarlo, por lo que, si tengo oportunidad, lo hago. Y, claro, no es que vaya yo por la calle dando lecciones de nada a todo aquel que se me cruce, pero si estoy tranquilamente dialogando y me viene el necio de turno, sin que le haya pedido opinión, a decirme que Ciudad Real no tiene nada que ver o descubrir, no es que a la vez que respiro hondo y pienso que tiene que haber de todo en la viña del Señor, sonría y le hable efeméride por efeméride de las fechas que todo culipardo ha de conocer al dedillo, como son 1088, 1255 y 1420, sino que, bajo el esbozo de mis comisuras, por el bien de esta tierra nuestra y de la incultura de mi interlocutor, le digo "voy a contarte algo" y felizmente le abro los ojos con detalles, historias, lugares o leyendas que desconoce, de modo tal que, a la par que quizás ya vea Ciudad Real o alguno de sus rincones de otro modo, me quedo satisfecho de repeler la afrenta no con mamporros (que ganas no me faltan) sino con datos, manera ésta que siempre es más dulce y, en verdad, más reconfortante, si bien, me mantengo en que al tonto de turno, un guantazo, de vez en cuando, no lo pone en el camino pero lo pone a andar. Vamos, que mi alma de manchego, ciudadrealeño y pandorgo aguanta pocas tonterías acerca de esta muy noble y leal villa de reyes.

Traigo en esta ocasión una leyenda que conté hace poco a una persona que me dijo que quería saber más acerca de Ciudad Real. Y me encantó oír eso porque ya denotaba que en Ciudad Real había cosas pero él quería saber más. Y cuando nos dice eso alguien de fuera a los que amamos nuestra ciudad, nos alegra. Nos alegra mucho. Evidentemente yo no voy a descubrir novedad alguna puesto que todo lo que yo sé me ha sido descubierto a mí. Lo único que hago es compartir lo que sé y hay quien sabe mucho más que yo. De hecho, la leyenda que hoy vengo a contar fijo que ya ha sido escrita varias veces tiempo atrás por otras personas. De esta manera, simplemente mantendré encendida la mecha que otros prendieron y eso ya es mucho pues mantiene en actualidad lo ocurrido en el pasado. Yo conocí acerca de la existencia de la leyenda a través de mi padre quien me decía que la había oído y leído y, más recientemente, de boca de Raquel Méndez, guía turística, quien en una de sus visitas guiadas la contó a los presentes con todo detalle. Por mucho que creamos que sabemos mucho de algo, siempre cabe aprender un poco más. Por eso me apunté a hacer una visita guiada en mi ciudad natal y, efectivamente, aprendí cosas que ignoraba. Os lo recomiendo a todos. Y ahora ya os dejo con la leyenda en sí... Espero que la disfrutéis.

La leyenda de la lámpara del Camarín aparece reflejada en una sección llamada "Historia y Arte" que correspondía al periódico "El Heraldo de La Mancha". La narró el cronista Don Emilio Bernabéu quien muchas cosas antiguas sabía de Ciudad Real. También puede encontrarse en la novela "Los días y las noches en la Casa Grande" del autor Don Juan Martín-Mora Haba, editada en el año 2013 por Éride Ediciones. La leyenda se sitúa en el año 1484, en plena época de la Inquisición en la capital manchega, donde hubo Tribunal del Santo Oficio entre 1483 y 1485. Debemos ubicarnos en esa época, al final de la calle Camarín, prácticamente a los pies de la ventana de la Virgen, en una fría noche en la que soplaba el viento huracanado y el único testigo de la historia de amor y muerte que allí ocurrió entre Isabel, Hernán y el hijo del judío Samuel, fue el farolillo existente en la reja del Camarín de la Virgen del Prado. De ahí el nombre que se le dio: "Leyenda de la lámpara del Camarín". Dice literalmente así:

"Ella era una belleza rubia, con trenzas de oro y ojos negros. Prestancia y cuerpo de escultura griega. Hablar dulce, timidez de doncella honesta y bondad de mujer fervorosa y creyente. Vivía con su padre, ministro-familiar de la Inquisición, en una casa de la calle Azucena; frontera a la del Prado. Desde su ventana, mientras esperaba al galán con el que contraería pronto matrimonio, veía la lámpara del Camarín de la Virgen del Prado; cuya débil luz, unida a la del fanal de la otra esquina, apenas servían para mitigar la lobreguez de las noches.

Isabel, tras la reja, esperaba a su Hernán. Era éste un mozo esbelto y arriscado, fijodalgo ya famoso en la guerra contra el moro alpujarreño, cristiano “viejo”, pese a su juventud, porque de progenie fervorosa y creyente provenía el galán. Ya estaban los padres, el inquisidor y el hidalgo, muy conformes en el matrimonio de la enamorada pareja, ceremonia que habría de celebrarse al día siguiente. Aquella era la última noche del noviazgo feliz, solamente ensombrecido por la intromisión de un pretendiente tenaz, cristiano “nuevo”, como hijo del acaudalado Samuel, hebreo recalcitrante y odiado por su fama de usurero, pero bien repletas sus arcas de cornados y doblones áureos. Mas el rico heredero, rechazado una vez y otra por la bella Isabel, había jurado matar a Hernán, antes que verlo unido a la hija del inquisidor.

Por la calle de la Virgen –ahora del Camarín- avanza confiado, erguida la figura, el joven Hernán Gómez de Rel. Se emboza con capa carmesí, ciñe su cabeza sombrero de blanca pluma y su diestra empuña la cruz de la espada. Ruge el viento en la noche lóbrega. Hernán va en busca de su idolatrada Isabel, que le espera, ya impaciente, tras la ventana.

De súbito, se apaga el farolillo que pende de la reja del Camarín de la Virgen. Una sombra surge, traidora, y acomete por la espalda al hidalgo galán. En el silencio de la noche resuena un grito de dolor y de muerte. Isabel lo ha reconocido y cae desmayada. Por la calle en tinieblas, un bulto envuelto en luenga capa huye raudo.

Allí quedó el cadáver del joven Hernán, impunemente asesinado la noche víspera de su boda. Y como único recuerdo, la lámpara de la Virgen que alumbraba mitigando tristemente la penumbra del tétrico lugar...".

Podemos entender que nos deja de legado la leyenda que la historia que ocurrió a los pies del Camarín de la Virgen del Prado, si bien fue a oscuras por haberse apagado por el viento el farolillo que había en la reja y no poder nadie dar fe de quien produjo la muerte de Hernán, salvo la propia lámpara que allí se encontraba, no escapó a los ojos de la Patrona, quien todo lo ve sin necesidad de luz. Hoy en día ya no existe aquella lámpara del Camarín, estando escoltada la ventana de la Virgen por dos faroles de forja, los cuales, si hablasen, también podrían contar muchas historias, leyendas y anécdotas de uno de los rincones más mágicos de Ciudad Real. Espero que hayáis disfrutado de esta leyenda si no la conocíais y cuando paséis por el Prado, tras el altar mayor de la Catedral, en plena calle, os acordéis de Hernán e Isabel, cuyo amor allí mismo se truncó bajo la lámpara del Camarín...

viernes, 17 de febrero de 2023

UN POQUITO DE FÚTBOL, ¿NO?

Creo que ya tocaba. Hace tiempo que no dedico unas líneas al peloto (como dicen los argentinos) y es el momento. Siempre, cuando escribo acerca de mi versión futbolera, lo hago tanto en las buenas rachas como en las malas y, ahora, el Real Madrid no sé si está en buena o en mala porque en la liga ha dejado escapar puntos muy valiosos y, paralelamente, se ha proclamado de nuevo (y ya van ocho veces) Campeón del Mundo. Así es que sí, toca dedicar unas líneas al deporte rey. Sí. Toca eso, hacer autocrítica de los errores que viene cometiendo el club y darle en los morros a los antis que siempre los hay y no aprenden. Si eres uno de ellos, detén aquí tu lectura, pues avisado estás de que vas a llevar cuatro verdades que te bajen de tu nube de necedad de la que haces gala cada vez que abres la boca o escribes en las redes sociales buscando lana. Si te dedicases a hablar de tu equipo en vez de a criticar al rival no saldrías trasquilado. Pero, claro, la envidia y el odio son lo que tienen. Y sabemos bien todos que una cosa es el pique sano y el hacer chuflas sobre el rival y otra cosa es meter la pata con conocimiento. Y como esto último gusta a muchos estultos, vaya por delante, como ya he dicho, el aviso de que aquí encontrarán bozal a sus ladridos desmedidos y fuera de lugar con la misma agresividad que alegría ponen en sus malintencionadas imbecilidades. Más claro no lo puedo decir. Y antes de sacar la vara de avellano, procedo a mirarme el ombligo que hay mucho fondo que tratar.

Caminaba el Real Madrid alegremente por la competición doméstica hasta que, como en otras ocasiones, decide poner fin a tan dulce transitar sin saber por qué. Parece que es, incluso, costumbre. Siempre tratamos los madridistas de buscar la explicación o la excusa para tal trance, pero ya hemos barajado todas las posibilidades y no hay solución. Es que la plantilla está saciada de títulos. No. Es que la plantilla aún no ha ganado nada y con tanta presión fallan. No. Es que el equipo está viejo. No. Es que el equipo es muy nuevo. No. Vamos que no, no y no. Nos ha pasado varias veces y de todos los colores, así es que no cabe réplica alguna. Parece que nos gusta complicar la situación cuanto más a favor la tenemos. Y que nos peguen un bofetón de realidad y un baño de humildad, cositas que siempre vienen bien, todo sea dicho. Pues en esas estábamos tan contentos pensando que la presente campaña de liga sería nuestra, cuando de pronto nos encontramos a ocho puntos del líder y con un guantazo deportivo en la final de la Supercopa de España a manos del eterno rival. ¿A cuento de qué? ¿Qué ha pasado? Parece que al Real Madrid no le gusta lo fácil nunca. ¿Que jugamos con un rival de categorías inferiores y debería ser un triunfo fácil? Pues empezamos perdiendo y nos obligamos a remontar. ¿Que vamos líderes de la liga con un colchoncito majo? Pues encadenamos tres empates y un par de derrotas y tiramos por la borda todo. Y así. Es incomprensible pero así es el Real Madrid. Y, ojo, al final los títulos llegan. No lo olvidéis. Pero que los madridistas debemos hacernos mirar eso, también. Hay que auto exigir y prefiero que nos tapen la boca los propios jugadores a que lo hagan los rivales. Hay que barrer la casa, ¿eh? Seamos serios. De eso no tiene culpa nadie salvo nosotros.

Sentado lo anterior y teniendo muy presente que veo complicadísimo ganar la liga esta temporada por la distancia que hemos regalado (y ha sabido ganar) el Barcelona, no puedo pasar por alto que hemos vuelto a ganar el Mundialito de Clubes. Contra el Al-Hilal, sí, contra ese equipo prácticamente desconocido y que tanta risa genera en el "Tristóbal de Escoria" de turno, sus palmeros y los antis que pululan en las redes. Sin embargo, ocurre que para ser Campeones del Mundo (y esto lo obvian esa caterva de ignorantes, envidiosos, imbéciles y perdedores que quieren quitar mérito al trofeo) hay que haber ganado la Champions League. Es muy fácil golear al Al-Hilal, dicen. Claro, hacedlo vosotros. Ganad la champions primero. Ganadla como lo hizo el Real Madrid. Eliminando a los más grandes de Europa y del modo que lo hizo. No tendría ni que recordar esto a estas alturas pero a ese manojo de estúpidos hay que darles de bruces con la realidad siempre. El Madrid eliminó al Paris Saint Germain, al Chelsea, al Manchester City y al Liverpool. Una trayectoria sufridísima y con remontadas. ¿Lo hizo el Barça? ¿Lo hizo el Atleti? ¿Lo hizo el Sevilla? ¿Lo hizo el Conquense? No. Pues chitón. A la "europalí" (o a vuestro corrito de romería) que es lo vuestro y a ver cómo el Madrid levanta la champions, se clasifica así para el Mundialito de Clubes, gana sus partidos en tal competición y levanta por octava vez la copa del mundo. Sí, contra el Al-Hilal. Ya sabéis la ruta a seguir para llegar a ello. Sé que es más sencillo escupir bilis y ponerse la venda en los ojos pero ya estoy yo para daros un almax y unas gafitas para ver la realidad. Ocho veces campeones del mundo. Empatadlo.

Y cuando lo empatéis venís luego a contarlo y a decir que es fácil golear a un equipillo para ganar el mundialito, pandilla de cafres. Que digo yo que es más fácil y bonito sacar pecho con los triunfos propios que vivir agazapado mirando de reojo (en vuestro caso, directamente) al rival para decir si deja o no de hacer o deshacer. En mi caso, hablo de mí, cuando el Madrid va mal estoy calladito y cuando el Madrid gana lo celebro. Lo que, paralelamente, hagan o deshagan vuestros clubes me la trae al pairo. Eso sí, a todos aquellos mamandurrias que están siempre ejerciendo de anti lo suyo en vez de pro lo suyo, les caliento los hocicos y con razón. Y eso es señorío. Saber cuando callar y saber cuando hablar. No venga nadie a decirme que he soltado muchos calificativos y epítetos y eso no es señorío. No. En la victoria no me acuerdo de vosotros y al acordaros vosotros de mí es cuando ya saco la vara a paseo. Por imbéciles. Ya os lo he dicho. Los señores vestimos zapatos y si nos pisan un pie sabemos dar patadas. Cuando el Barça nos pegó un baile en la Supercopa de España fui el primero en reconocerlo y callar. Y ya hubo colchoneros metepatas hablando de lo que ni les va, ni les viene. No entré en su juego. Cuando hemos ganado el Mundialito ni los he mentado, ni a unos ni a otros, pero ellos solitos ya han venido a opinar en corral ajeno y a decir que si contra el Al-Hilal, que si es una copita menor, que si es muy sencillo, etc, obviando, como antes decía, lo que hay que ganar para llegar ahí y metiéndose donde no los llaman. Son entrañables. E imbéciles. Imbéciles también. Así es que todo aquel que se haya visto reflejado en estas líneas que vuelva al principio donde avisé que si era uno de esos antis detuviese su lectura. Si no lo ha hecho, confirmado queda, es imbécil. De manual. Ale, a rebuznar a otro lado que yo, mientras reconozco que el Real ha tirado la liga y es reprochable, sigo celebrando que es Campeón del Mundo. Suerte en vuestra andadura de champions... ¡Ah! ¿Que no...? En fin, para perder algo hay que jugarlo. Y para ganarlo, también. ¡Hala Madrid!

lunes, 23 de enero de 2023

REY MELCHOR

Por tradición, costumbre, pacto, repetición o alguna de esas normativas no escritas y que los años tienen a bien de respetar, cosa que, sea la que sea, yo ignoro, ocurre que quien viene siendo Pandorgo de hogaño, tiene la fortuna de ser el Rey Melchor en la Cabalgata de Reyes Magos de su año durante el cargo. Y como la costumbre hace ley y la ley está para cumplirse, sumado a que el último 31 de Julio fui nombrado pandorgo y el pasado 5 de Enero era la cabalgata de mi año como tal, tuve la dicha de hacer de Rey Melchor. Y puedo decir que junto con el día de la Pandorga es el día que más he disfrutado en lo que va de "pandorgato". Si de por sí ya me encantan las actividades con y para niños, pues son nuestro futuro, la emoción que me daba estar junto a ellos y verles brillar la mirada era enorme. ¡Qué suerte la mía! Y, además, visitar las residencias de nuestros mayores y acercarles un poquito de cariño y magia en un día tan especial fue también maravilloso. Si nuestros pequeños son nuestro futuro, nuestros mayores son nuestro origen y nuestra génesis. Y a ellos debemos de dónde venimos y lo que somos. Tanto unos como otros se merecen todo. No olvidéis nunca que nosotros fuimos niños y seremos mayores. El día 5 de Enero de 2023, por muchas cosas, jamás lo olvidaré. Lo viví apasionadamente y entregado total a mi papel. Simplemente los segundos que pude estar con mi hija Claudia sin que se diese cuenta de nada ya merecieron la pena y volvería a repetir sólo por ello todas las horas que estuve repartiendo, del mejor modo que se me dejó, supe y pude, alegría e ilusión.

Me puse por primera vez las vestiduras el día 3 de Enero para grabar un pequeña noticia para la televisión local. Ese día no había niños ni ancianos pero la responsabilidad y los nervios si estaban presentes. Había que meterse ya en el papel y que saliera en antena que Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente ya estaban en Ciudad Real. ¡Ojo! Esa noticia podía verla cualquier niño o niña por lo que la precaución debía ser siempre extrema. Matizo que aquí, en el Rincón, puedo narrar todo ello con libertad pues no gozo entre los lectores de ningún menor que ignore el secreto mejor guardado del mundo por toda la sociedad, cosa que me fascina y enternece año tras año, pues demuestra que los sentimientos de los niños son capaces de unirnos a todos. Dicho esto, continúo con las tareas que desarrollé. Todas las prendas que debía usar esos días eran (por orden de puesta sobre mi vestimenta consistente en pantalón, camisa y jersey): pantalón bombacho de color dorado, casulla larga de Damasco color rojizo-naranja con detalles y pasamanería plateada, cinturón real con pedrería, chaleco beis con detalles en rojo, capa larga anaranjada de Damasco, capelina-pecherín real de sobre capa con pedrería, barba blanca, peluca blanca, corona real y guantes marrón claro de cuero vuelto. Mientras las he ido tecleando he recordando el ponérmelas una por una (siempre con ayuda necesaria) y me ha invadido una mezcla de alegría y nervios similar a la que viví en aquellos momentos tan preciosos. La primera prueba salió bien pues algunos conocidos ni viendo instantáneas de aquel día me reconocían.

Amaneció el día 4 de Enero y los Tres Reyes Magos fuimos a someternos, seguramente, a la mayor prueba de fuego que podríamos someternos, a dos emisoras de radio en cuyo estudio nos esperaban los mayores protagonistas de los sueños, la ilusión y la magia: los niños. Ver la inocencia de sus caras cuando aparecimos allí es indescriptible. Y ver las nuestras tras los postizos y los maquillajes también lo sería cuando nos preguntaban cosas como que si estábamos casados, cuántos hijos teníamos, cómo se llamaban nuestros camellos, cuál es nuestro equipo de fútbol o que si nos gusta bailar. ¡En menudo apuro te meten los pequeños! La tensión que pasé en aquellos ratos que para mí se quede. No quería que descubrieran absolutamente nada, ni que lo sospechasen si quiera, porque, los niños, son niños pero no tontos. A la salida ya me dijo uno: "No sois los mismos reyes que venís al cole, no sé si sois los de verdad. Mira, te mando un corazón (mientras hacía la forma con sus manos), cuando me veas en la cabalgata me lo devuelves y así sabré si sois los buenos...". 

Desde ese momento estuve rezando por ver a ese niño en la cabalgata al día siguiente y darle el mejor regalo: un pellizco de creencia en la magia eterna. Sería pura casualidad si lo lograse, pues con las calles llenas de gente, un montón de voces llamándome y la visión tan limitada que me dejaban la peluca y la barba, puestas así adrede para tapar todo lo posible de mi rostro salvo lo estrictísimamente necesario, sería casi imposible que ocurriera. Y como los Reyes Magos son en verdad magos y mágicos, lo vi. Ocurrió. Y voy a contarlo como antesala y resumen de todos los momentos preciosos que me acaecieron siendo Rey Mago en la tarde noche del 5 de Enero de 2023, fecha imborrable ya del diario de mi vida. Me miraba seriamente. Lo señalé e hice un corazón con las manos, idéntico al que él me había hecho en las instalaciones de la radio. Le guiñé un ojo y le tiré un beso. El niño abrió mucho, mucho, mucho los ojos y se abrazó a su padre. ¡¡Papá!! ¡Es el de verdad! ¡Melchor me ha devuelto el corazón! En ese momento, sería porque se me metieron pelos de la peluca en los ojos, porque soy un sensiblón o porque se había hecho realidad la magia, lloré. Lloré y sonreí a la vez. Y me acordé de mi niñez viendo a los Reyes Magos de la mano de mi abuelo. Fue sólo uno de los cientos de detalles maravillosos que viví durante el día más esperado por los niños. ¡Qué experiencia más bonita!

Llegó el día 5 de Enero esperado y soñado. La jornada sería larga pues por la mañana visitaríamos todas las Residencias de Ancianos de Ciudad Real y el Hospital General. Y por la tarde tendría lugar la Cabalgata en la que cientos de niños aguardaban nuestra presencia. Y era el Rey Melchor. Se dice pronto, pero para mí la presión era grande. Tras llevar todo el año anterior quitándome la manía de morderme las uñas, antes de las diez de la mañana de ese día ya no me quedaba ninguna. Me acompañarían esta vez los Pajes Reales. Tuve la fortuna de tener cuatro y que fueran los mejores: Gemma (mi mujer y quien todos estos embolados me aguanta), mi amigo Narciso (hermano que la naturaleza no me dio y la vida me regaló, ¿cuántas veces habíamos hablado de este día?), María del Hierro (la Dulcinea de hogaño con la que tan bien me entiendo y congenio) y Daniel Rodríguez (amigo de María y ya amigo mío por su buen hacer y su derroche de alegría por donde va). Por la mañana fuimos siempre juntos el Rey Melchor y tres pajes (María, Narci y Dani) y por la tarde, en la carroza real, ya estuvieron los cuatro. Hubo momentos bellísimos como el que antes contaba del niño y el corazón con las manos. Y momentos durísimos. Muy duros. Pero tanto los abuelitos enfermos como los niños hospitalizados, merecen siempre y antes que nadie la visita de Melchor, Gaspar y Baltasar. Las caras de sus familiares, padres y madres no las olvidaré jamás. De verdad no somos conscientes de lo bienaventurados que somos los que tenemos salud. Cuando volví a casa tras todo ello y me liberé de nervios y tensión, abracé a mi hija y le di mil besos. Se  disponía a saborear la noche más mágica del año y me contó que había visto a los Reyes Magos y que Melchor le hizo caricias y se hicieron fotos juntos pero que era muy tímido porque ni siquiera le dijo hola. Suspiré, sonreí y le dije "¡Vaya con el Rey Melchor!".

sábado, 31 de diciembre de 2022

GRACIAS, 2022. ¡GRACIAS!

No sé por dónde empezar. Tal es el cúmulo de sentimientos que rondan por mi interior ahora mismo. Recuerdo como hace dos años justos despedía al 2020 con una patada. Me trajo el susodicho, pandemia aparte (que ya es grave), lo peor en sueños frustrados y un duro golpe familiar. Me dio donde más duele: en la privación de la vida común. A mí que me encanta la vida social y los eventos que aúnan risas sanas y tarros de recuerdos me dejó tocado. Lo bueno es que ya es historia y este año ha sido espectacular. Ya recuperé sensaciones en el año 2021 y justo por estas fechas, hace doce meses, aquí el que suscribe, encerrado en casa durante diez días por haberme contagiado de coronavirus, entre décimas de fiebre y tos, ya barruntaba que el año nuevo que iba a llegar podía ser grande. Y lo ha sido. Mucho. En Enero empezó todo con interrogantes pero no igual que el año anterior. Una vez que la luz entre por la rendija se va agrandando. Para Febrero, en Carnaval, ya se acabó la obligatoriedad de las mascarillas en exteriores y la normalidad comenzó a esbozar una tímida sonrisa. Poco después, en el mes de Marzo y aunque todavía con mascarillas puestas por el privilegiado lugar que ocupa nuestra forma de trabajar, hombro con hombro, los peones de la fe volvimos a desempolvar los costales y a desarrollar el oficio más bonito del mundo: ser costaleros. Vernos debajo de los pasos tras los dos años previos, en los que el Domingo de Ramos en vez de ser un estallido de júbilo lo era de lágrimas, fue una alegría enorme y el pistoletazo de salida a lo que estaba por llegar. Por si fuera poco, me nombraron pregonero en el Acto de Exaltación a la Saeta de la vecina localidad de Miguelturra. Otro regalo de este maravilloso año que hoy termina. Tuvimos una Semana Santa preciosa de reencuentro de emociones y se llenaron las calles y nuestras almas de ese incienso que tanto anhelamos. Simplemente con ese titubeante arranque que poco a poco iba cuajando, ya habría dado las gracias a este año, creo, por haberme devuelto tanto. Más aún cuando me permitió, al fin, volver a mi querida Sevilla y contemplar como se derrama la Esperanza.

Cayendo hojas del calendario volvieron también las fiestas de Primavera y entre ellas la Feria de Abril y  el mes de María. Un Mayo florido y hermoso como dice el refrán. Los trajeron de vuelta las romerías y lo que ellas conllevan en todos los sentidos. ¿Puede haber algo más tradicional que revivir las costumbres arraigadas de la tierra? Y en esas estábamos cuando di el paso que tanto había imaginado durante años: presentar mi candidatura a Pandorgo avalado por mi querida Agrupación Musical Santo Tomás de Villanueva. El resto ya lo sabéis... El día 17 de Junio de este (para mí) inolvidable año 2022, en la comida de elección que anualmente celebran ese puñado de hombres buenos guardianes de la tradición, salí escogido como candidato a pandorgo y se desbordaron en mi interior un sinfín de sentimientos que por más que me empeñase no lograría plasmar. Entre nervios y enhorabuenas se llegó al ecuador del almanaque y la canícula volvió a La Mancha. De Virgen a Virgen es cuando más calor hace en esta tierra: del Carmen al Prado. Y justo entremedias de esos marcados, días 16 de Julio y 15 de Agosto, atinaron los ciudadrealeños de antaño, a fija la fiesta de la Pandorga. Un precioso día 31 del séptimo mes del año, en la Plaza Mayor de mi localidad natal, rodeado de familia y amigos y con un balcón celestial prendido entre la calle Calatrava y el Barrio de los Remedios, fui proclamado Pandorgo por el pueblo de Ciudad Real a través del Ayuntamiento. Me tiembla el corazón todavía al recordar esos momentos...

Quiso la Morena del Prado el mejor regreso posible y así lo fue. Las Ferias y Fiestas en su honor no pudieron ser mejores. De vuelta los conciertos, el Baile del Vermú, los Mahouñaneos por las calles, y doblando campanas y con la ciudad entregada volvió la Patrona a las calles. Tuve la dicha de estar en la bajada del Camarín y salir en sus dos procesiones, como infinidad de veces soñé, atravesando la puerta principal de la Catedral junto a Ella, siendo Pandorgo, con mi mujer asida de un brazo y mi hija de la mano. ¡Qué repeluco me invade al contemplar esa imagen! Así consumí un buen racimo de días grandes, de los que hace un vino interno que mejora con la memoria. Y llegó Septiembre y 2022 siguió regalándome dulzura y renglones de recuerdos bellos. Inició dicho mes con una excursión a las Cortes Generales seguida de la participación en el récord guinness del pisto más grande del mundo. Continuó con unos días de escapada a Pamplona y alrededores y terminó con la tradicional visita al Cristo de Urda. Nada mal, oigan. Octubre volvió a calzarme las botas y a hacerme seguir flechas amarillas en el Camino de Santiago. ¡¿Cuánto podrá gustarme ponerme la mochila y patear la Ruta Jacobea?! Fueron apenas cien kilómetros pero me dieron la inyección de satisfacción que siempre me da recorrer ese sendero de la vida. ¡Noviembre! Bendito mes. Entra por los Santos y se por San Andrés. De todo hubo. Unos días en los que empieza a confundirse el otoño con el invierno se llenaron de colores entre pañuelos de hierbas y actividades benéficas para los más necesitados de la ciudad. Los Pandorgos hacemos muchas más obras de caridad de las que se conocen y se creen. Y para cerrar este precioso año 2022, ¿qué deciros de este Diciembre que hoy concluye? De principio a fin ha sido un último mes plagado de momentos bonitos en los que he disfrutado mucho con los más cercanos. Pero mucho. Y no me cansaré de decirlo cada vez que me sonrojáis con un "¡Qué grande eres!" No, yo no soy grande. Vosotros me hacéis grande. Gracias a vosotros, familia y amigos, soy lo que soy.

Así es que sí. Muchas gracias, 2022, por todo. Gracias de corazón. De verdad me da rabia que te marches porque serás inigualable y me has dado nada más que motivos de alegría. Me has devuelto la vida que nos robó aquella primavera de 2020 plenamente. Carnaval, Semana Santa, Romerías, Verbenas, Glorias, Ferias, Fiestas, Tradiciones, Costumbres... Mi más pura esencia y modo de vida, vivido, disfrutado y compartido con todo el que he tenido cercano. Me detengo un momento y me vienen a la mente agolpados un montón de recuerdos más que no me han venido a la cabeza al comenzar a plasmar estas líneas. ¡Qué cantidad de sonrisas he visto dibujadas a mi alrededor! ¡Qué cantidad de besos y abrazos que nos robó el maldito covid y sus impuestas distancias he recuperado y dispensado este año! ¡Qué feliz he sido! Cierro los ojos, miro para adentro y me veo fundido en un abrazo con mis hermanos costaleros. Y con mis primos viendo cofradías en Sevilla como tanto nos gusta. Y con mis suegros en la Virgen del Monte. Y con mis padres y mi hermana subidos a la tarima de la estatua del Pandorgo en el Prado. Y con mis amigos ayudándome en todo en cualquier momento y haciendo suya mi alegría. Y con mi mujer y mi hija escoltándome a cada paso dado con mis manchegas maneras. Y conmigo mismo en armonía. Y eso sí que me gusta. Fiel a mis principios y valores en todo. Y todo es todo. Gracias, 2022. ¡Gracias! Llegaste con una tímida luz y te marchas iluminando un capítulo de mi vida inmejorable. Gracias te digo. ¡Hasta siempre!