martes, 26 de febrero de 2013

LEYENDA DE LA CRUZ DE LOS CASADOS

Sé por muchos de vosotros que cuando escribo alguna entrada en el blog y véis la etiqueta de "Leyenda" os alegráis por ello y son vuestros post predilectos. Hoy tenía ganas de traeros nuevamente una leyenda que os gustase y, además, os sintiérais atraídos por ella los lectores de aquesta Villa que fundase el Rey Sabio, Alfonso X, allá por el 1255. Villa que conservaría el nombre hasta el año 1420, año en el que durante el reinado de Juan II, obtuvo el nombre de ciudad, llamándose desde entonces Ciudad Real. Una leyenda nuestra, manchega, de Ciudad Real capital, ocurrida aquí e ignorada por muchos. Ya era hora de narrar en el blog algo puramente ciudadrrealeño. Soy hombre de tradiciones y orígenes y, aunque siempre alabo la sureña autonomía de Al-Andalus, siempre mantengo que mi tierra es mi tierra (y el orgullo de la meseta central de España es tan grande como la cabezonería y terquedad de sus habitantes, por más que la fama la tengan los maños).

Al final del Parque de Gasset, en el lugar que se conoció como "El Humilladero",  existe una columna de orden corintio coronada con una cruz de hierro de forja. Todo el conjunto reposa sobre una escalinata circular de tres escalones y conmemora la dramática historia de amor de Sancho y Blanca, cuyo relato os voy a regalar. Así pues y con un ¡ea! como interjección manchega pura, a la vez que simulo dar un pase de pecho taurino, les dejo con la Leyenda, la cual, y como in fine comprobarán "no es suficientemente conocida..."

"Tras la fundación de Villa Real por el Rey Alfonso X, apodado "El Sabio", era vox populi la enemistad manifiesta entre villarrealenses y la Orden de Calatrava, siendo continuos los saqueos, rencillas y batallas entre ambos bandos, incrementado el odio, sin duda, por la necesidad que tenían los de la villa de buscar leñas, pastos y otros elementos de vida de agricultura y ganadería más allá de sus pequeños límites, con el beneplácito del monarca para ello. Para ello invadían el territorio de Miguelturra, su adusta enemiga y población que se creó por la Orden en las mismísimas puertas de Villa Real con el afán de anularla. La discordia entre Villa Real, defendida por los nobles fieles al Rey, y Miguelturra, defendida por los Caballeros de la Orden, estaba servida. Y no había manera de conciliar ambas partes. Muchas fueron las refriegas y batallas entre ambos bandos y numerosas las veces en que fue destruida Miguelturra. El odio iba in crescendo y se dieron grandes y recordadas batallas como la conocida con el nombre de "Malas Tardes".

El cronista Ramírez de Arellano narra que en aquellos tiempos, principios del siglo XIV, siendo Maestre de la Orden de Calatrava Don Garci López de Padilla, volvió a su hogar el acaudalado vecino de Miguelturra Don Alvar Gómez, encontrándose a su padre asesinado, deshonradas sus hermanas y totalmente saqueada su hacienda, jurando al instante cruel venganza al autor de tales fechorías que no podía ser otro que el cabecilla de sus enemigos, Don Remondo Nuñez de Villa Real.
Todos los años y coincidiendo con el aniversario de la tragedia, citaba Don Alvar a sus varios hijos a renovar el juramento de venganza y muerte a aquellos que cometieron los nefastos actos, pero hubo un año en el que Sancho, su hijo primogénito, no prestó con vehemencia la renovación del juramento, cuestión que no agradó a su padre y le hizo desconfiar. El motivo es que el varón se encontraba ciegamente enamorado de Blanca, quien no podía ser otra sino la doncella hija de Don Remondo, eterno enemigo de su padre Don Alvar, por lo que por su amor el muchacho no esbozaba como plan asesinar al padre de su deseada.
Rápidamente fueron conocidos estos amoríos por la vecindad de ambos pueblos, viendo en ellos la posibilidad de reconciliar ambos bandos y dando por finalizadas las tensiones. Fray Ambrosio, Padre Prior del Convento Franciscano de Ciudad Real, intervino deseoso de erradicar los odios entre las dos familias de Villa Real y Miguelturra mantenidos por Don Alvar y Don Remondo. Por más que el fraile intentó calmar los ánimos, tal era la fiera enemistad entre las dos partes que fue recriminado el doncel y encerrada la novia, llegando inclusive el infante Sancho a recriminar a Fray Ambrosio su intervención y confesándole que tenía previsto secuestrar a Blanca y huir juntos en amor hacia tierra de moros, lejos de Castilla, donde obtendrían el doble perdón paterno.

Comprendiendo el Padre Prior que no podría evitar el rapto pues Sancho ya tenía trazado su plan, no quiso que se produjera la huida sin antes casar a los enamorados de modo que, puestos de acuerdo, se dieron cita una noche en el lugar del Humilladero, en Villa Real, junto a la puerta de Alarcos. Allí acudieron el fraile, Sancho que ya residía fuera del hogar familiar y Blanca que acababa de escapar del suyo. Al instante unió Fray Ambrosio a los amantes en matrimonio y, recién acabados los votos y antes de emprender su huida, se personó violenta y precipitadamente en el lugar Don Remondo Nuñez en busca de su hija y escoltado por su gente armada. El Prior se interpuso y suplicó paz pero Remondo ciego de odio y furor quiso traspasar con su espada al fraile que había unido a su hija Blanca en matrimonio con el infante Sancho, hijo de su eterno enemigo Don Alvar Gómez. De tal fortuna fue el lance que la espada traspasó el hábito del franciscano sin herirle pero alcanzando de pleno a la joven Blanca que se amparaba tras él, su propia hija, cayendo muerta al suelo. Sancho al ver yacer a su amada quiso vengarse y blandió su espada contra el padre de aquella, Don Remondo, pero al instante cayó abatido por las lanzas de la gente armada que lo escoltaba.

Tan inesperado desenlace arrancó de Fray Ambrosio las más tristes lamentaciones viendo a los dos jóvenes, emblema del triunfo del amor entre enemigos, casados, sí, pero fallecidos en el acto y de tan violenta manera que se impuso de nuevo el luto en ambas vecindades y se vio truncada la posibilidad de reconciliar aquella rivalidad familiar que sólo el tiempo lograría extinguir. Y culmina la leyenda diciendo que allí mismo fueron enterrados juntos los dos amantes, colocándose sobre su tumba una cruz conmemorativa que atinó en llamarse "La Cruz de los Casados", recuerdo de la trágica historia de amor entre Sancho de Miguelturra y Blanca de Villa Real."


Espero que os haya gustado y que si visitáis el Parque de Gasset sintáis la curiosidad de acercaos al final del mismo, al lugar donde se haya la memoria de Sancho y Blanca y recordéis entonces el por qué de ese monumento: La Cruz de los Casados.
Se dice que antiguos textos, además de las crónicas de Ramírez de Arellano,  recogieron esta leyenda y que algunos rezan: "En Ciudad Real, en el rollo del antiguo Humilladero, una cruz pregona un poema de amor y sacrificio, cuya leyenda no es suficientemente conocida..."

martes, 19 de febrero de 2013

EN ESTE VALLE DE LÁGRIMAS...

No podía empezar sino diciendo que esta entrada se la prometí a mi buen amigo Albertito Laguna y que era de justicia escribirla ahora en estos días. Va por ti, compadre. "Pisarás La Campana antes que yo".

Corrían tiempos de igualás y ensueños, los que amamos los cofrades, cuando un fin de semana se citó el sábado el primer ensayo del paso del Decreto allá por el Polígono Calonge. El Domingo de ese mismo fin de semana, a las 11 de la mañana estaba citada también la igualá del Nazareno de la Hermandad del Valle, el Señor de la Cruz al Hombro, paso en el que Alberto se había fijado y tenía ganas de ir a igualar a ver qué pasaba. Yo un año más me disponía a pedir hueco bajo las trabajaderas del Divino Rabí de la Hermandad de la Cena y el sábado intentaría hacerme hueco también en el grupo de hombres que pasean el Misterio alegórico de la Trinidad por la bética urbe. Tenía que ir a Sevilla sí o sí. Por mi mente no pasaba la igualá del Valle, pero por la de mi compadre sí. Me dijo que si nos íbamos juntos a pasar el fin de semana de enredo cofrade a Sevilla el Domingo iríamos a la igualá del Cruz al Hombro, que tenía una premonición. Así pues, allá que nos fuimos los dos en amor y compañía y como acompañante Jesús Laguna, hermano de Albertito y también compadre mío al que conozco desde que era niño y lo quiero igualmente como a un hermano. Viaje cofrade y de cofrades. Pintaba bien.


Recuerdo que el sábado nos cayó una tunda de agua del carajo en el ensayo y regresamos al lugar de hospedaje empapados de agua y yo sin hueco en el Decreto. Al menos cada vez que estoy en aquella mariana ciudad estoy radiante. Me enamora Andalucía y más todavía una de las más bellas hijas que tiene: Sevilla. De esta guisa (y yo con sabor agridulce) nos disponíamos a dormir y al día siguiente, tal y como le prometí a mi compadre, iríamos a la igualá del Cruz al Hombro. Total ya que estábamos allí, que teníamos los botines negros y que nos gusta sacar pasos a la calle, probaríamos suerte en las trabajaderas del que todo lo perdona alzando su mano en la tarde-noche del Jueves Santo.

El día amaneció radiante y el sol se estrellaba con fuerza en los adoquines amarillentos de la Alameda de Hércules. Desayunamos un zumo de naranja y una tostada con tomate y aceite. Típicamente andaluz y una verdadera delicatessen en tan singular enclave. Todavía quitándonos migajas de pan tostado de la cazadora y con paso casi racheado nos dirigimos a la igualá del Nazareno del Valle. Gentío de costaleros se agolpaba en la puerta del almacén, abrazos, besos y saludos de sevillanas maneras colmaban los aledaños del lugar de la cita. Y allí nos presentamos. El capataz Pepe Mesa dirigió unas palabras a los presentes y comenzó la igualá. Alberto igualó en la quinta y yo en la tercera. De ahí a entrar en la cuadrilla había un mundo... Mundo que se redujo cuando Jaime el subcapataz nos dio a firmar los papeles del seguro de costalero y Pepe nos entregaba la tarjeta con fechas de ensayos y horarios. ¡¡Nos citaron a ensayar!! No echar las campanas al vuelo... Eso no quería decir que estuviésemos dentro de la cuadrilla. En mi caso había un hueco en el palo y estábamos tres aspirantes en la lucha por él. En el caso de mi compadre había otro hueco y estaban cinco peones pidiendo trabajo. Habría que verlo pero habíamos dado un paso de gigante, en nuestro estatus una zancada costalera con potente izquierdo y sin tambaleo.

Llegó el primer ensayo, nos hicimos la ropa y nos metimos bajo el palo cuando nos fueron indicando. Al finalizar le preguntamos al capataz si estaba contento con nuestro trabajo y nos dijo que tendría que seguir viendo y observando detalles. Una vez más Sevilla nos despedía con la duda pero nos emplazaba nuevamente a un nuevo ensayo. Esperanza, siempre Esperanza. Para mi Albertito la que cruza el puente, para mí la que vive en la muralla. "Esperanza Macarena y Esperanza de Triana, una Madre y una pena, una sola Soberana en dos caritas morenas." Al menos habíamos ensayado en un paso de Sevilla y eso para nosotros ya era un súmun de felicidad. Nos subimos al coche y escuchando marchas volvíamos a nuestra Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Reyes con las vistas puestas en el siguiente ensayo, día que nos dirían si contaban con nosotros o no. ¡Bendita locura la del corazón costalero que sin saber con certeza se aventura a viajar en busca de ser los pies de Dios!

Pasaron volando los días del calendario en una nueva Cuaresma y llegó el día del segundo ensayo. Como de costumbre entre nosotros, trabajadores forasteros del arte del costal, a las seis de la mañana salíamos para Híspalis rumbo al encuentro de la parihuela de vigas de hierro para disfrutar de nuestra oportunidad. Pepe Mesa nos recibió minándonos la moral y apunto estuvimos de volvernos para Ciudad Real antes siquiera del ensayo: "Hay buenos costaleros y hermanos de la cofradía, tienen prioridad a ustedes y no lo tengo muy claro". Vamos que todo apuntaba a que no formaríamos parte de la cuadrilla. Con orgullo herido y dándolo todo en cada levantá nos quedamos al ensayo y al terminar el mismo nos fueron llamando por palos al almacén a la inversa de como se había igualado, es decir, de la última a la primera. Cuando llamaron a la quinta pasó mi compadre. Desde fuera yo veía un corrillo: dieciséis costaleros en torno al capataz. Seis formaban parte de la cuadrilla alta y tenían su hueco hecho. La cuadrilla baja la formarían otros seis y estaban diez hombres. Cinco tenían hueco ya y el otro hueco era el que se rifaba Alberto con otros cuatro peones. Yo en ese momento no daba un duro por mi compañero. La cosa estaba más que fea cuando empezaron a salir del almacén. Los que ya tenían hueco en la cuadrilla salían hablando entre ellos. Cuatro caras cabizbajas y serias entre los cinco aspirantes y una de ellas sonriente como jamás la había visto: mi compadre estaba dentro de la cuadrilla. Alberto había sido el elegido. Había demostrado su valía como costalero, su bondad como persona y su humildad bajo las trabajaderas. Había entrado en el paso que quería. Yo sé (por envidia en unos casos y por ser envidiado en otros) lo que eso significa y la felicidad que tenía mi amigo en ese momento. El abrazo que me dio ya lo dijo todo...
¡La cuarta! La voz de Paco y Jaime retumbó llamando a los hombres que debían pasar al almacén. El siguiente palo en pasar era la tercera. ¡Oído! ¡La tercera! La mía. Llegó el momento y pasamos al almacén. Pepe nos dijo que el formar parte de esa cuadrilla era una lucha constante y que al igual que en ese momento estábamos dos aspirantes entregados debían estarlo los que ya tenían el hueco y no relajarse nunca porque otros tantos aspirantes llegarían con fuerza pidiendo trabajo bajo el Cruz al Hombro. Y recuerdo perfectamente como volviéndose a Camacho y a mí nos dijo: "Y ustedes dos... cuiden el hueco que hoy adquieren porque es muy difícil de obtener. Son buenos los dos y me los quedo. Enhorabuena y bienvenidos a la cuadrilla".

Albertito Laguna y yo con Pepe González Mesa,
Capataz del paso del Nazareno de la Cruz al Hombro

Salí del almacén radiante. ¡¡Era costalero en Sevilla!! Cuando Alberto me vio la cara se le iluminó como cuando empieza la Cuaresma. Para él era un sueño. Una aventura que empezamos juntos y culminábamos juntos años después: los dos costaleros en Sevilla del mismo paso. Comenzamos nuestros viajes para los ensayos, noches de madrugón, desayunos en Abades, pernoctas en baratos hostales... Todo esfuerzo merecía la pena porque éramos felices. Llegó el Jueves Santo y el Maestro de la mano alzada no pudo pasearse porque la odiosa lluvia hizo su aparición en el peor momento. Primeras lágrimas en el Valle...
Al siguiente año, de nuevo ilusionados, sintiéndonos ya miembros y unidos a la que siempre será mi cuadrilla querida de Sevilla, la que me abrió las puertas, la que me acogió sin tapujos, la que me enseñó que los huecos en los pasos se ganan por derecho y trabajando recto y no a través de cervezas y copas en los bares, iniciamos de nuevo la andanza de igualá, ensayos, viajes, desayunos, comidas en carretera,  frías noches de mudá y cansancio y sueño. La recién estrenada Cuaresma volvió inexorablemente a deshojar el calendario de la primavera y se avecinó pronto el Jueves Santo. Maldita la hora en que la nefasta lluvia volvió a arruinar por segundo año consecutivo el paseo de nuestra hermandad. Otra vez el templo del Valle se convertía en valle de lágrimas...

Este año, por unas cosas y otras, compromisos, coincidencias y jaleos, no puedo sacar el paso. He de irme de la cuadrilla que me recibió sin haber podido disfrutar con ellos de Jueves Santo de gloria y disfrute. Jamás olvidaré el buen trato recibido por todos ellos: Pepe, Jaime, Paco, Alfonso, Ismael, Diego (Waly), Santos, Iván, Emilio Simón, Coleta, Canalo, (perdón a los que me deje en el tintero sin quererlo)... El Señor de la Cruz al Hombro me ha regalado mucho, más de lo que podría regalarme y permitirme siendo su costalero. Muchísimos ratos agradables y muchísimas vivencias. Pero el mejor y mayor regalo es que mi compadre salga con ustedes, que mi compadre Albertito sea los pies del Rey del Valle. Cuidadlo. Él es feliz con ustedes. Se hizo hermano de la cofradía y la siente muy hondo. Para él es un orgullo ser costalero del Valle, ser los pies del Dios de la Cruz al Hombro que gobierna el Jueves Santo en la calle Laraña. Sé que se acordará de mí bajo el paso lo que no está en los escritos. Y yo me acordaré de él, de ustedes y del Nazareno del Valle durante toda mi vida. Y algún año volveré a vuestra vera a pasearlo. Varias veces lo he mirado a los ojos y le he hablado. Y si en su momento no hallaba respuesta alguna, ahora la sé. Ser costalero muchas veces no es sólo coger tus kilos y avanzar de frente con ellos. También se es costalero de fe y no de kilos. Y muchas veces, muchísimas, pesan más los kilos que no se ven.


Y cuando llegue este nuevo Jueves Santo y el sol brille en lo alto de la Plaza de la Encarnación también habrá lágrimas. Pero no serán por la lluvia. Serán porque mis lacrimales darán paso a sentimientos como lo están haciendo ahora mientras escribo. Serán porque veré salir del templo al Nazareno de la Cruz al Hombro perdonando pecados por Sevilla y bajo Él irá mi Albertito del alma. Y sé que estará feliz. Y sé que ustedes lo cuidaréis. Y sé que cuando pise la Campana por primera vez se acordará de mí. Y sé... tantas cosas que he aprendido durante esta etapa en el Valle que me es imposible narrarlas todas. Gracias una vez más. Gracias a todos. Gracias a ti, compadre, por haberme hecho partícipe de esta gloriosa aventura. Yo ya no estaré en la foto pero estaré contigo. Y con Él. El Jueves Santo estaré a vuestra vera y lloraré de alegría y felicidad por ti en el Valle. Lágrimas de sentimiento puro que no de tristeza. Disfruta y vívelo. Te lo mereces. Y pisa la Campana por mí. Marca tu huella que a la vuelta te esperaré en nuestra iglesia y lloraré de nuevo al abrazarte... en este Valle de lágrimas.



¡Va por ti Albertito, compadre! Te quiero taco. ¡Al cielo con Él!

miércoles, 6 de febrero de 2013

MI PARTICULAR VISIÓN DE DON CARNAL Y DOÑA CUARESMA

Ahora que es inminente su llegada, ahora que la chiquillería rebusca en los cajones su antifaz del pasado año, ahora que nacen los entendidos de las chirigotas y comparsas que el resto del año sólo se acuerdan de Cádiz por su pescaíto frito, ahora que cualquier cosa vale escondidos tras la máscara, ahora que la Sardina tiene contados sus días, ahora que las viandas y carnestolendas rebosan en las alacenas...

Ahora que se cree su lucha ganada para sucumbirla después, ahora que el colorido de las calles y plazas de las ciudades donde se vive se tiñe multicolor con telas y disfraces, ahora que las letras de coros y murgas son tarareadas por los rincones de la calle y del hogar, ahora que ha transcurrido un año desde la última elección de su Reina...Es el momento del Carnaval.

Representación de Don Carnal
Ahora que aflora el azahar, ahora que los sueños de infancia costalera se visten de hábito nazareno tachando días en el calendario, ahora que por las oscuras callejuelas se aparecen parihuelas de ensayo, ahora que el adobo empieza a impregnar el cazón que será frito y servido en cartuchos de estraza...

Ahora que se limpia la plata, ahora que los garbanzos se ablandan en puchero con aroma de potaje, ahora que las cererías envuelven mechas de candelería, ahora que se determinan las fechas de ensayos e igualás, ahora que el pregonero su pregón escribe, ahora que los cofrades dejaremos de soñar lo vivido para vivir lo soñado, ahora que ya llega la Gloria... Es el momento de la Cuaresma.

Representación de Doña Cuaresma
Muchas veces se ha hablado de la lucha entre Don Carnal y Doña Cuaresma y se han contado versiones variopintas y diferentes de sus enfrentamientos que distan mucho de la narración de la conocida Batalla de Don Carnal y Doña Cuaresma que Don Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, escribiera en su célebre obra Libro de Buen Amor. Sin embargo yo hoy vengo a derramar tinta en son de ambos a mi manera. Sin batallas. Sin odiosas comparaciones. Sin interpretaciones ocultas que busquen reflejos en la vida real.
¿Por qué hemos de entender que el Carnaval y la Cuaresma sean contrapuntos? Si bien el Carnaval es festivo también concluye la Cuaresma en una celebración. ¿Por qué han de ir enfrentados? Don Carnal gusta de opulentas comidas, bailes, fiestas y disfraces ocultos bajo caretas. Doña Cuaresma gusta de una mayor abstinencia, de seriedad, de recogimiento y de dar la cara con valentía. Me pregunto yo: ¿no serán ambos más que enemigos complementarios entre sí? Tras una buena ingesta de carnes asadas (carnaval), en vez de un dulce y chocolatado postre una frugal pieza de fruta (cuaresma) equilibraría la balanza, por así decirlo. Don Carnal y Doña Cuaresma no debieran verse como opuestos, sino como piezas de un mismo puzzle de modo tal que sin una no encaja la otra. Sin uno de los platillos la balanza está incompleta. La cal y la arena son piezas de un mismo puzzle también y siempre se ha dicho "una de cal y otra de arena". No se dan a elegir: una de la una y otra de la otra. ¿A qué nunca hemos dicho "o cal o arena"? Del mismo modo apunto yo hacia los protagonistas de tan épicos y medievales combates, convirtiéndolos no en acérrimos enemigos sino en compañeros de batalla. La batalla de la vida donde todo exceso se acompaña de un defecto y al revés.














Y todo ello, ¿por qué? Pues por la sencilla razón de que una cosa no quita la otra. Existe la falsa creencia de que quien gusta de carnavales no gusta de cofradías por la simple y llana razón de que son celebraciones opuestas. Y yo vuelvo a preguntarme: ¿Quién inventó tal milonga? Y no me vengan ustedes con el rollo de que el Carnaval es una fiesta pagana y la Semana Santa (cúlmen de la Cuaresma) es una fiesta cristiana, que a todos nos gusta estar de farra y cachondeo dejando al margen el origen de la celebración. Reconozcámoslo: somos españoles. Mil y una vez hemos visto "al ateo perroflauta más rojazo del mundo" disfrutando entre botellines y lumbre de una Romería (fiesta mariana) y al "ultracatólico opusiano derechón yoamoaLauraperoesperaréhastaelmatrimonio" gozando como el que más en una carpa de carnaval disfrazado de monja sexy. Y el que diga que no, una de dos, o no es español o jamás ha asistido a un evento de tal índole.
Así pues, se aprecia que es del todo viable el "celebrar" una cosa y la otra siempre y cuando impere el respeto entre creencias y pensamientos. Pero, ¿privarse de una en virtud de la otra? No veo el por qué.  Y sí, señores y señoras, yo soy del club de aquellos que lo hacen. Y no me considero mejor ni peor por ello. Y, quizás por eso mismo, también entiendo que ambas cosas pueden ser complementarias. Y acepto que me digan que tanto como complementarias... No. Nadie tiene por qué gustar de ambas. Eso sí, suplementarias tampoco. Por ese aro no paso. Y sí, llevo años disfrazándome en Carnaval. Y sí, también llevo años participando a sacar cofradías a la calle. Y por la gente con la que me codeo y veo, no, no soy el único que disfruta de una de las fiestas o incluso de las dos. Si me excedo en Don Carnal ya me cuidaré en Doña Cuaresma y si me abstengo en Doña Cuaresma ya me excederé en Don Carnal. Complementando que se dice. Una de cal y otra de arena, ¿qué no?


















Concluyendo, ¿saben qué les digo? Que dos caminos he descubierto en esta antigua historia de Don Carnal y Doña Cuaresma: la del enfrentamiento continuo que proclamase a modo de parábola Don Juan Ruiz y la del disfrute de ambos que yo les brindo. Elijan ustedes mismos. Yo mientras tanto voy preparando mi disfraz para estos días y perfumando mi casa de incienso para lo que se avecina después. Eso sí, como buen español, una copita me cabe entre chirigota y comparsa y otra entre misterio y palio. ¡Ahí lo dejo!

jueves, 31 de enero de 2013

DE LAS FOBIAS CURIOSAS...


No todo en esta vida iba a ser de color de rosa. Siempre me he preguntado por qué ese color y no otro para describir una agradable sensación. Se ve que ese color transmite calma, paz, serenidad y alegría, y claro, como suma de todo ello felicidad. A mí el color rosa me recuerda a los chicles Boomer y al típico vestidito de bebé niña, qué queréis que os diga... A lo que iba. Como no todo en esta vida es fácil y sencillo existen cuestiones que son difíciles y complejas y, para colmo, la mente humana crea u origina más impedimentos para rizar más aún el rizo y que nos cueste todavía más. Dícese: si ya cuesta lo suyo el mero arte de vivir, los traspiés se generan solos, surgen problemas, cuestiones fuera de nuestro control y otros obstáculos que impiden que "todo sea de color de rosa",  va la mente e imaginación y nos deleita con las fobias. "¡Manda huevos!" que diría el conocido político.

Las fobias son aquellos miedos intensos, irracionales e inexplicables que crea la propia mente humana acerca de una situación concreta y cotidiana. (Reitero la expresión del político otra vez). La etimología de la palabra viene de la palabra griega "Fobos", personaje mitológico hijo de Ares y Afrodita que personificaba el miedo. Curiosos orígenes para tan curiosos miedos. Todo el mundo ha oído alguna vez términos como claustrofobia, ¿o no? Hasta ahí bien, sabemos que hay gente que padece miedo a los espacios cerrados y ese miedo (intenso, irracional e inexplicable) les invade en situaciones (tan concretas y cotidianas) como subir en ascensor. Y nos llama la atención que eso les ocurra, sin embargo, todos (y cuando digo todos es todos, usted también) padecemos alguna fobia. No todas son conocidas y tan mentadas como la dicha claustrofobia, pero, cual meigas, "haberlas haylas" y de todos los colores. (Sí, rosa también). Y algunas son tan curiosas que me han llevado a escribir a esta entrada. Y es que no dejo de preguntarme a cuento de qué la mente puede originar miedos tan curiosos como los siguientes. Les dejo una colección de las quince fobias más extrañas que he descubierto. Lean, lean: 

-Astrofobia: Miedo al impacto de cuerpos celestes. (Vivo pensando que el cometa Halley algún día me caerá encima).

-Aliumfobia: Miedo al ajo. (Sería la fobia de Drácula, fijo).

-Alodoxafobia: Miedo a las opiniones. (Di que sí. Lo que yo digo va a misa y sin rechistar, ¿eh?).

-Anglofobia: Miedo a los ingleses. (¿Tan malos son los guiris? Hombre, por favor).

-Cacofobia: Miedo a la fealdad. (Pobre Picio y pobre feo de los Hermanos Calatrava).

-Colpofobia: Miedo a los genitales femeninos. (Sin comentarios).

-Crematofobia: Miedo al dinero o a los valores de capital. (¡Coño! La fobia de Urdangarín).

-Escalofobia: Miedo al colegio. (¿Quién no la ha tenido alguna vez?).

-Hipopotromonstrosesquipedaliofobia: Miedo a la pronunciación de palabras largas. (El que le puso el nombre... se coronó).

-Numerofobia: Miedo a los números. (Las matemáticas y yo nunca nos llevamos bien, pero tenerles miedo... tampoco).

-Penterafobia: Miedo a la suegra. (Jajajajaja. ¡Impresionante!).

-Somnifobia: Miedo a dormir. (Vamos, vamos, vamos... Una fobia anti-siesta. ¿Estamos locos?).

-Telenofobia: Miedo a los teléfonos. (Cuenta la leyenda que hubo un adolescente sin móvil...).

-Triskaidekafobia: Miedo al número 13. (Hasta que punto llegan los supersticiosos, por favor).

-Venustrafobia: Miedo a las mujeres bellas y hermosas. (Ahí que van las misses provocando miedos, desde luego...).

¿Qué? ¿Curiosas o no? Bien, pues hay muchísimas más. Todos tenemos alguna. Y lo realmente curioso es que son inexplicables e irracionales. ¿Qué miedo puede infundir un ajo? ¿Y qué miedo puede infundir el número 13? ¿Y si juntamos 13 ajos y un teléfono? ¿Dormir también produce miedo? ¿Y si vemos a un inglés muy feo comprando ajos y/o hablando por teléfono? Y... y... y... ¡¿Qué miedo puede infundir la suegra?! (Risa y comentarios jocosos en los lectores). ¡Ché! Esto ya son palabras mayores, ¿eh?

Ya os lo decía... No todo es de color de rosa. Ufff. Qué hartura de colores... Por cierto, la fobia a los colores se llama Cromatofobia. También existe. Tenía que decirlo.


martes, 22 de enero de 2013

CAUTIVO EN SU PRENDIMIENTO

Con el título de la marcha procesional que lleva por nombre esta entrada inicia su andadura en la tarde del Domingo de Ramos el paso de Nuestro Padre Jesús Cautivo. Desde que se fundara la Hermandad y la viera en la calle por vez primera ya me llamó la atención pues tenía grandes visos de llegar a ser una de las cofradías potentes que se pasease por esta noble y leal ciudad de Reyes. Además ocupó un lugar privilegiado y hasta entonces vacío en la mágica semana que cuenta el tiempo al revés: la tarde noche del día en que todo comienza recibiendo a Dios con palmas y ramas de olivo. Muy pronto la Hermandad del Prendimiento comenzó un exponencial crecimiento tanto en número de hermanos como en el arte y elegancia de su cuadrilla de costaleros, lo que hizo que a mí, enamorado del mundo del martillo y la trabajadera, me calase todavía más hondo. Sin embargo por entonces yo todavía tocaba la corneta en mi amadísima Agrupación Musical Santo Tomás de Villanueva y el Niño por el que yo bebía los vientos era el Rabí de Galilea de verdes ojos que bajó del mismísimo cielo a Sevilla para predicar la Eucaristía allá en el Convento de los Padres Terceros. Sin duda me atraía el Prendimiento, en mi interior sabía que algún año lo sacaría, pero no se veía el momento...

Ha pasado más de una década desde entonces y el devenir de la vida incluso la mirada del mismo Cautivo han hecho que llegase el momento. Por razones laborales tuve que abandonar a mi corporación musical, la cual, miren por donde, es la que adorna desde hace años con sus sones los andares del propio Prendimiento. Ahí tienen otro aliciente más. Sacar un paso penitencial con mi banda detrás. Sensación indescriptible. A más de ello, muchos de mis amigos cofrades son costaleros del Señor Cautivo y si algo bueno y grande me han regalado las cofradías es sacar un paso con amigos. Eso sí que es indescriptible y sólo y estrictamente sólo quien lo haya vivido sabe lo que es. Sin duda es la mejor sensación que un costalero pueda tener. Sin yo darme cuenta se iban encajando las piezas del puzzle que me llevarían a mí a la igualá del Prendimiento...
Pero mi pasión es el Rabí. Siempre lo he dicho. El misterio de la Sagrada Cena que pasea imponente por Sevilla cada Domingo de Ramos me impresionó desde que lo ví cuando contaba con dieciséis años de edad. He llamado insistentemente a las puertas de su cuadrilla durante varios años y jamás se han abierto siquiera una rendija para permitirme acercarme a mi deseo. Año tras año se esfumaba mi sueño de ser costalero el Domingo de Ramos y pasear al Maestro de la hispalense y bética calle Sol. El año pasado volví a intentarlo y la respuesta, por llamar respuesta al silencio que obtuve a mis llamadas, fue contundente: los aldabonazos de mi alma no sonaron en la puerta del capataz. La puerta estaba cerrada para mí y más que cerrada. Moría para mi el anhelo de Domingo de Palmas y, sin yo saberlo, resucitaría el mismo en el Domingo de Resurrección. Nuestro Padre Jesús Cautivo (y ¿por qué no? el Rabí) sabía lo que hacía y lo que deparaba para mí.
Me encontraba viendo el paso del Señor Resucitado de la flamenca hermandad de Santa Marina en un sitio tan sevillano como es el Palacio de Dueñas cuando a mi mente vino la luz: "Se cierra ya la Semana Santa; hasta el siguiente año no tendremos pasos penitenciales en la calle. ¡Ay, del Domingo de Ramos! Día grande y esperado... ¡¡Con lo que le gusta a mi madre ese día!! Todos de punta en blanco. Hay que estrenar algo, ¿eh? La Borriquita, el Prendimiento... ¡¡¡¡El Prendimiento!!!! En la Cena no me quieren. No volveré a intentarlo, me han dejado muy claro que yo no, otros sí, pero yo no. El Prendimiento lleva mi banda detrás, su cuadrilla la integran muchos amigos míos, la cofradía siempre le ha gustado a mi madre: "los del Barrio de los Ángeles" como ella dice, yo desde que la ví en la calle me llamó la atención, algún año la sacaría, ¿a qué esperaba para ir a la igualá? Había llegado el momento."


El pasado viernes día 18 de Enero era la cita: Igualá de la cuadrilla del Prendimiento de Jesús Cautivo, a las 21:00 horas en la Casa Hermandad. Iba con nervios, ilusionado, feliz... Como la primera vez que va un costalero a una igualá, sabiendo que apenas hay huecos y esperando que la suerte te designe como afortunado en un hueco de tu altura. El recibimiento que tuve no podía ser mejor. Amigos que ya sabían que iba a ir y me abrazaron deseándome suerte, amigos sorprendidos de verme que igualmente me abrazaron y desearon tanto como yo que pasase a formar parte de la cuadrilla, viejos conocidos, caras nuevas, todos hermanos, costaleros, cofrades. Muchos aspirantes. Muchos nervios. Se colocó la gente por palos y los nuevos aspirantes donde nos indicó el capataz. Por mi altura en caso de entrar sería en la primera trabajadera. El palo estaba completo y estábamos nueve aspirantes. Mucha tela.

De pronto el capataz bajó a dos peones de la primera a la segunda. Había dos huecos en primera... El subcapataz vino hacia los aspirantes y nos cogió a mi compadre Juanlu y a mí. Los dos teníamos, por una cosa u otra, especial ilusión en entrar en ese paso. Incluso el Domingo de Resurrección que antes mencionaba lo pasamos juntos en Sevilla. Nos colocaron entre algunos costaleros de la primera, nos igualaron con ellos, se oía un runrun de algunos costaleros veteranos, nos fueron cambiando de posición, encajamos en el palo y nos apuntaron en el cuadrante. Primeras enhorabuenas y euforias. No podía estar más feliz. ¡¡Estaba dentro!! Era costalero del Prendimiento. Un sueño cumplido y hecho realidad entre ramas de olivo y palmas. ¡Hosanna!

De esta manera pasé a ser costalero el Domingo de Ramos. La voluntad del Padre, bajo su advocación de Señor de la Cena y de Jesús Cautivo, así lo quiso. Y así será. Estoy verdaderamente emocionado, ilusionado y agradecido de ser costalero del Prendimiento, de ser uno de los costaleros que pasearán al Cautivo por Ciudad Real, de ser, como el capataz nos dice, Gladiador de los Ángeles. No dejo de imaginar y soñar un nuevo Domingo de Ramos bajo el Prendimiento, con mi Agrupación Musical detrás tocando "Cautivo en su Prendimiento", rodeado de amigos bajo las trabajaderas y disfrutando todos en bloque del oficio más bello del mundo: el costal. Mi corazón bombea sangre costalera a raudales y así quedará patente en las cofradías que sacaré este año, empezando por cimbrear suavemente el olivo del paso del Prendimiento, tras el que se oculta Judas mientras arrestan al Dios Cautivo que con su mirada conquista esta capital machega. ¡Que suene el martillo! En los Ángeles te acogieron y tu me acogiste a mí. ¡Al Cielo!

Gracias a todos por este gran regalo.


Dedicado a todos los integrantes de la cuadrilla que me ayudaron a cumplir este sueño y los Capataces Muñoz por su confianza y su aceptación hacia mi persona.

miércoles, 16 de enero de 2013

ESTO VA DE FÚTBOL. ESTO VA PARA EL MADRID.

Hay gente de todo tipo, ¿no? Sobre gustos no hay nada escrito y para gustos los colores. Dos refrancillos que vienen a significar lo mismo, así es que no se extrañe el lector de que a algunos nos guste (y me incluyo muy aguerridamente) el fútbol, y cuando digo el fútbol digo el "Fútbol", con mayúsculas, en su más amplio sentido. Esto va para aquellos que amamos el Deporte Rey y que por ello mismo somos unos fatigas del asunto y estamos siempre pendientes de los marcadores, de los programas de radio, de los fichajes, de los resultados, de las polémicas, de las noticias, de la prensa y pseudoprensa deportiva, de los goles, de sus repeticiones, de las mejores jugadas, de los galardones, del  pichichi, del zamora, de todo. Nos gusta y punto. Y a quién no le guste o no les gustemos que no nos catalogue, porque a él/ellos les gustará/n otras materias que a nosotros no. Y por eso mismo he puesto al principio que sobre gustos no hay nada escrito y para gustos los colores.

Bien, al turrón que se dice. Esto va de fútbol. Esto para va para fútboleros de verdad y de pro. Y en concreto para fútboleros de verdad, de pro y madridistas. ¡Menuda estirpe estamos hechos! De todo hay en la Viña del Señor. Y como de todo hay también hay interrogantes y ahí va el mío: ¿Dónde está el límite entre el respaldo al entrenador y el dar tal libertad al mismo que sus palabras o actuaciones involucren directamente al club? Dícese, un club de la envergadura del Real Madrid está por encima, muy por encima, de los dimes y diretes, de los haceres y deshaceres, de los triunfos y derrotas de un entrenador. El Real Madrid no es Mourinho y a día de hoy no lo parece. Por bastante menos de "lo que ha hecho" este señor entrenador han sido muchos los que han cogido el desfiladero de salida del club. Y no me refiero sólo a entrenadores que a estas alturas de temporada ya habrían salido del club por estar a dieciocho puntos del líder (incluso a menos), sino a otros cargos que se han ido quedando por el camino por estricto capricho del entrenador. Mourinho no solamente es entrenador del Real Madrid. Le han sido otorgados plenos poderes de tal modo que, por ejemplo, además de cargarse a Valdano y Zidane dentro de la institución, se permite el lujo de cerrar la primera vuelta de la liga de la manera más ridícula posible: empatando con los más bajos de la tabla: Espanyol y Osasuna y quedando tercer clasificado a la enorme distancia de dieciocho puntos del líder, el eterno rival, el Barcelona. Y lo triste no viene aquí. Lo triste es que con los plenos poderes otorgados no hay quien le pare los pies en seco ya que él mismo es el mandamás.

Y más triste aún es ver la indecencia de saber que la liga está perdida y no lavar la imagen de cara a la aficción, sino, todo lo contrario, pasarse la aficción por el forro y ofrecer espectáculos tan paupérrimos con el de la pasada jornada en el Reyno de Navarra. Porque si se pierde luchando, el sabor es diferente, pero si se pierde por desidia, por dejadez y por ignorancia total a la aficción que es quien siente y padece los colores, la cosa cambia. Luego que si pañoladas y pitadas, coño, ¿qué queréis? Excusas nefastas que ya no valen nada pero que callaban bocas y dividían al graderío. Sin embargo ya se han acabado las excusas, ya no se puede echar la culpa a los árbitros, a los aspersores, a los de la camilla, a los recogepelotas, al césped, al speaker, hablar de rebelión de los propios jugadores, etc, etc. ¿Y a ahora qué? Ahora esa estirpe tan extraña que antes decía, los madridistas de pro y futboleros, seguimos divididos: Habemus Mourinhistas y Habemus No Mourinhistas. Y no voy a entrar en asuntos de "Zidanes y Pavones", a día de hoy "Cristianos y Callejones", porque la culpa no puedo priorizarla en los jugadores (a quienes ya les propinaré un tirón de orejas en otras líneas). No, no y no, cuando un barco se hunde el primero en recibir los palos es el capitán. Ya me entendéis.  Por eso menciono la división Pro Mou / Contra Mou. Y ahora sí que sí viene lo triste de verdad: Nosotros mismos nos estamos olvidando del Real Madrid. No somos conscientes de lo que significa Real Madrid. Ese concepto, esa idea, esa filosofía es mucho más grande que cualquier entrenador que haya desfilado por Chamartín.Y sin embargo nos encenagamos en pensar si el ganar "La Décima" compensará la desastrosa temporada liguera, si el ganar la Copa del Rey salvará los muebles y calmará los ánimos o si el no ganar nada se vería de otro color si a día de hoy expulsásemos al entrenador. Y yo, sinceramente, pienso que tal circo trae de cabeza incluso al puñetero diario Marca, el cual ya no sabe ni qué portada poner al respecto.

¿Dónde está el debate? ¿En echar a Mourinho o no echarlo? ¿En si Di María no rinde desde que renovó? ¿En si Kaká ha sido el mayor y más caro fiasco de la historia del club? ¿En si es un pulso al madridismo sentar a Iker y poner a Adán? No. El debate está en si una persona está por encima del club. En si una persona, sea quien sea, puede coger las riendas (o serles impuestas) de una centenaria y señorial institución como es el Real Madrid.En si Mourinho, Zidane, Casillas, Raúl, Gento, Di Stefano... o quien sea es más que el Real Madrid. En mi opinión se han dado demasiados poderes a José Mourinho y hemos llegado a tal punto que se confunden los términos Real Madrid con Real Moudrid. La historia ha demostrado que el club está por encima de personalidades. Siguiendo con los nombres dados: pasó Zidane, pasó Gento, pasó Di Stefano, pasó Raúl, ¡el gran Raúl! y el club siguió. Y pasará Casillas y el club seguirá. Y lo mismo pasará con Mourinho, joder, que no es nada más que un entrenador, ni es el dueño del equipo ni nada de eso. ¡¡¡Que me da pena tener que recurrir a la frasecita del graderío de la pocilga Campo Nuevo para refrescaros a vosotros, madridistas, lo que es el Real Madrid: Más que un club!!!

Concluyo con una idea que ya dije hace tiempo y que el propio Mourinho ha mencionado varias veces: ganar La Décima. Eso es lo que quedaría para el recuerdo y para el club (y para el currículum vitae de Mou que es lo que busca). Así es que señor José Mourinho gane usted la Champions, bríndela al madridismo, adiós y gracias. La historia recordará la ansiada "Décima", que fue ganada en una mal temporada liguera del Real Madrid y que el técnico al mando del triunfo fue usted, Mou. Es el mejor final posible para como están las cosas en el club de Concha Espina. Se salva la temporada, se da una alegría a la aficción, se vuelve a reinar en Europa, se acaban los debates, se entierran los resultados negativos, divisiones, pañoladas y piperíos y, usted, Mourinho, se va tan feliz.

Y por encima de todo ello y con mayúsculas: REAL MADRID. Eso es lo que vale y lo que quedará. Oigan, vean y entiendan, queridos míos:

REAL MADRID, C.F.

miércoles, 9 de enero de 2013

PRIMA NON DATUR ET ULTIMA DISPENSATUR

"La primera no se da y la última se dispensa". Con este cultismo (que no latinajo) quería dar inicio a este nuevo año en el que mi aventura bloguera cumplirá su primer aniversario. Quien fuera mi profesor de Latín en el Colegio Nuestra Señora del Prado (Marianistas), Luismi, vaya a él mi más afectuoso saludo desde estas líneas si las leyera,  nos enseñó a ciencia cierta la oración con la que abro este post y hacía gala de ella "no dándonos la primera clase y dispensándonos la última", cosa que nosotros como infantiles estudiantes agradecíamos eternamente, tanto es así, que hoy seguimos recordándolo. Así pues, de esta sutil manera, os pido mis más sinceras disculpas por estos días de "inescritura" en el blog, pero estaba cumpliendo al pie de la letra el "prima non datur", por lo que debéis considerar esta entrada como la segunda del año y recibid mi promesa de que a partir de ahora volveré a escribir con la misma asiduidad que lo venía haciendo.

Dicho esto, ponerse que voy a llamar, ¡quietos los zancos!, las ventajas las quiero con la cofradía de vuelta, ¡Tooooooos por iguá, valientes!, fuerte los tíos y a volar, ¿eh?, ¡al Cielo con Él!, ¡a ésta eeeeees!... Me he venido arriba. Y es que ya saben vuesas mercedes que soy jartible de las cofradías y que una vez pasadas las Navidades comienza el particular enredo de las igualás y ensayos de aquellos que tenemos el privilegio de formar parte del mundo del martillo, el costal y la trabajadera. Ya lo anticipé en la entrada "Que pase el Rey Negro" y el momento ha llegado. Baltasar se ha marchado y nos deja un calendario repleto de igualás, ensayos y bimbazos de parihuelas. De ahí brota el nuevo calendario de cuenta atrás que he colocado en la parte derecha de arriba del blog, color verde esperanza, no podía ser de otra manera, el cual va descontando segundo a segundo el tiempo que queda para que sea Domingo de Ramos, cúlmen de la felicidad cofradiera y costalera en el inicio de una nueva Semana de Gloria que cuenta el tiempo al revés y en la que, como siempre incidimos los capillitas, dejamos de soñar lo vivido para volver a vivir lo soñado. Y es que, como dijera Carlos Herrera en su magno pregón, os llamo a la Gloria, sevillanos, ¡a la Gloria!

Y ahora sí que sí, los propósitos del año nuevo 2013, aunque siendo realistas, con la que está cayendo y viendo que el 2012 ha sido superado satisfactoriamente, firmaba superar de igual guisa el presente año, pero no hay que ser conformista y hay que intentar luchar siempre por buscar la mejoría, el avance, la cultura, la libertad... Nostalgia del Camino de Santiago me invade de nuevo al escribir estas líneas y no sé la verdad por qué. Pero ahora que lo menciono aprovecho para manifestarlo, no es que sea un propósito vital del año, pero si pudiera sí que me iría de nuevo en Agosto a recorrerlo, esta vez desde más atrás todavía que la última vez: iniciando en la Catedral de León y caminando hasta a Compostela llegar. O quizás irme a la génesis del mismo: Saint Jean pied de Port y pasito a paso recorrer la tercera parte del mismo, hasta Logroño y retomar en años venideros la andanza desde este punto... Si bien no es un propósito que impere, si que me esforzaré por hacerlo, y ¡oído cocina desde ya!, el día de mi vida que disponga de un mes entero para mí sólo si que será un propósito, un reto y una aventura que tengo programada: Saint Jean pied de Port - Santiago de Compostela.
¡¡¡Continuar con el deporte!!! Eso sí que sí. A la vejez, viruelas. Si me ha costado años darme cuenta de lo saludable y placentero que es el deporte, una vez entrado en rutina se hace querer y necesario. El propósito sí que lo tengo claro: seguir avanzando todo lo que pueda y más en el pádel y en el senderismo. Y más ahora que ya llevo (redobles de tambores) más de un año y medio sin fumar. Y para colmo, siendo persona de buen yantar, hay que mantenerse en forma todo lo que se pueda.
¡¡Viajar!! Me encanta conocer otros países, otras culturas, otras gentes... Este año quiero con Gemma hacer dos o tres escapadas semicortas por Europa. Quiero llevarla a Roma y Milán, a París y a lugares de España que no conoce como puede ser el propio Santiago de Compostela y la bellísima autonomía de La Rioja. Propósito de viajes con mi mujer que no falten, que luego nos reclamarán otros deberes y no podrá ser.
¡¡El costal!! Disfrutar de él al máximo, exprimirme en cada mano, en cada chicotá, en cada levantá, en cada revirá y en cada arriá del paso, sea el que sea. Es mi gente, son mis amigos, es nuestra afición, es nuestra devoción. Este año mi propósito es (Dios lo quiera) cumplir uno de mis caprichos del costal. Si llegado el día tengo hueco en la cuadrilla, no dudaréis que lo diré. Y si no lo tengo, he de disfrutar todas las cofradías que saco. Tempus fugit. ¡Vamos a vivirlo desde ya!
¡¡¡Vivir!!! Eso sí que es un propósito bueno. Aprovechar el tiempo con todas las personas que te rodean. Conforme avanza la vida te vas dando cuenta de que las personas que te rodean y merecen la pena son cada vez menos y sacarles una sonrisa y hacerlas feliz un rato otorga una satisfacción personal indescriptible. Hay que vivir. Se vive en el trabajo, en los bares, en las calles, en casa, en los hobbies, en las aficiones, en Carnaval, en Semana Santa, en la Feria de Abril, en las vacaciones de Agosto, en el Baile del Vermú, en las Romerías, en el día a día, en las esperas, en las prisas, en todas y cada una de las personas que te aportan algo, en sus sonrisas, en sus miradas... Hay que vivir. También se vive en los errores, en las caídas, en los fallos, en los reveses de la vida. Pero vivir hay que vivir. Ese será mi principal propósito. Aprovechar el tiempo al máximo: cogeré el báculo de peregrino de la vida y mientras vivo mis aficiones viajaré por donde pueda arrancando sonrisas a todo aquel que me rodee y levantándome de mis caídas y enmendando mis errores. Ese es mi gran y principal propósito y os animo a que sea el vuestro también.

Y termino como empecé, con un cultismo (que no latinajo) cuya traducción doy por hecho que es por todos sabida: CARPE DIEM.
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In fine: También cuento como propósito seguir divirtiéndoos con el blog, contaros cómo evoluciona mi mascota, mis alegrías y desconsuelos con el fútbol, las trastadas que me soporta mi mujer, los "desfases" tipo "Yo no quería pero me enredé" que me ocurran en romerías y fiestas, buenos ratos y risas que pase con los amigos, las gañanadas que haga en los viajes al extranjero y, en definitiva, toda aquella parafernalia que me vaya ocurriendo mientras empleo mi tiempo en vivir. Os quiero.
Carlos Lillo.