jueves, 27 de marzo de 2014

ENTRE FAJAS Y COSTALES

La Cuaresma va avanzando. Un año más la estoy disfrutando del modo que más me gusta: entre fajas y costales. O bien voy a ver los ensayos de otras cuadrillas o bien estoy en los ensayos de las mías, pero el caso es estar pegado a las divinas maderas que tanta afición y devoción causan a los tocados por la gracia de Dios para ser costaleros en este mundo. Y así voy descontando día tras día hasta el esperado mes de Abril en el que llegue la Gloria un año más y pueda tocar el Cielo con las manos. Los que ya llevamos algunos años bajo las trabajaderas disfrutamos de los ensayos tanto o más como el día el grande, pues sabemos que, si bien, paso dado es paso ganado, paso dado es paso que no ha de repetirse, Dios mediante, hasta el año siguiente. Por eso hay que disfrutar cada levantá, cada chicotá y cada arriá de principio a fin. Soñamos con esta época todo el año y hay que exprimirla al máximo pues tal cual llega se va.
Este año a las alturas de Cuaresma que estamos me quedan solamente por disfrutar tres ensayos y los correspondientes retranqueos. Parece ayer cuando escribí el post "A vueltas con las cofradías" porque estaba radiante de alegría al recibir la primera fecha que me citaba a la primera igualá de este año. Han transcurrido solo unos meses y ya empieza a embargarme la sensación de que otra vez se va la Gloria sin haber llegado. Tan grande es el deseo de que llegue y tan efímera su presencia que no me canso de repetir la frase que el poeta dijera y con tanto afán repito y recreo vísperas tras vísperas: "No quiero que llegues, quiero oírte llegar". Y ahora que ya degusto el bacalao con tomate, ahora que ya florece el azahar, ahora que el almíbar de la miel endulza mis postres y ahora que están las calles llenas de parihuelas de ensayo es cuando más se la oye llegar. Es inminente su meta, esa meta que rompe en sentimientos siempre nítidos en la mente del cofrade y que llevan por nombre Domingo de Ramos.

Este año, si Dios quiere, el Domingo de Ramos pasearé a Jesús Cautivo meciendo su Prendimiento desde el Barrio de los Ángeles hasta el corazón de esta Civita Regia; el Lunes Santo, fiel a la tradición, Vía Crucis de rezo y oración; el Martes Santo seré los pies del Señor de las Penas y con su cuadrilla humilde pasearemos al Dios del Carmelo; el Miércoles Santo, para mí uno de los días más especiales del año, meceré sobre mi cerviz, como llevo haciendo ya casi dos décadas, al Señor de la Bondad, cara que veo cuando rezo el Padrenuestro; el Jueves Santo volveré a mis orígenes cofrades de la infancia, aroma de Santa Cena y Dolores, y disfrutaré participando en la presidencia de la Pasionaria del Perchel; el Viernes Santo veré cofradías de mi ciudad que llevo años sin ver y participaré igualmente en la presidencia oficial de la procesión del Santo Entierro; el Sábado Santo marcharé a mi amada Muy Noble, Muy Leal, Invicta, Heroica y Mariana Ciudad de Sevilla y lo primero será ir a verlos: Macarena y Señor de la Cena, no concibo una Semana Grande sin ellos, luego me perderé entre bullas e incensarios disfrutando de las cofradías; por último, el Domingo de Resurrección volveré a ver al Señor de Santa Marina y a despedir la Gloria con la Virgen de la Aurora empezando de nuevo una cuenta atrás que nunca cesa.
La verdad es que mientras escribía mi proyecto de este año me ha venido de golpe un ímpetu tremendo de seguir disfrutando al máximo de estas vísperas que hoy vivimos. Ojalá tuviera ensayo ahora mismo, pero tendré que esperar hasta el Domingo y disfrutar con la gente buena del Prendimiento y con la gente fiel y noble del Señor de la Bondad. Dos ensayos a los que les tengo muchas ganas y en los que me siento muy feliz con la gente que comparto trabajo. Este año, además, en uno de ellos vino mi mujer a visitarme y me hizo especial ilusión ya que a ella no le gustan las cofradías como a mí y no me la esperaba. No dudé en inmortalizar el momento y sonreír cada vez que veo la foto "de familia" de la cual algún día hablaré más. Entre tanto seguiré agotando esta Cuaresma, disfrutaré viendo otros ensayos, hablando con amigos de otras cuadrillas, yendo a tertulias y pregones, visitando Casas Hermandad y, en definitiva, estando donde más me gusta estar: "entre fajas y costales".

viernes, 14 de marzo de 2014

CARNAVALITO LINDO

La verdad es que hacer el payaso un rato con los amigos siempre me ha gustado. Y al que no le guste por la misma puerta que ha entrado se puede ir ya que vino sin ser llamado. Eso es así. Este año por unas cosas y otras me he quedado sin irme a Cádiz a pasar un fin de semana de carnaval y, claro, si el fin de semana anterior tenía ensayos de costalero y no salí y el fin de semana que me iba a Cádiz este año se me estropeaba... se me pasaba el carnaval sin pena ni gloria. Y ya había algunos (y algunas, sobre todo algunas) que se las prometían muy felices viendo que se me complicaba el asunto y que este año ni disfraz, ni tontería, ni risas, ni nada de nada. Pero, parafraseando al Chapulín Colorado, ídolo de nuestra ochentera infancia, he de decir que "No contaban con mi astucia", así es que tras una semana de portarme bien en casa, cual niño chico, obtuve mi premio, maquiavélicamente planeado juntos con mis amigos: una noche de carnaval a placer como todos los años venimos haciendo.

Expiraba ya el Carnaval cuando junto a Narciso, incombustible hermano que me regaló la vida, fuimos a comprar los disfraces para este año. El plan salió a la perfección. El último Sábado de Carnaval tenía ensayo de costalero por la tarde y el resto del fin de semana libre, a saber que el Domingo era Domingo de Piñata y en Ciudad Real desfilan las carrozas y no hay ensayos de tipo alguno. Los planetas se habían alineado a nuestro favor. Mi mujer era miembro del jurado carnavalero en su pueblo, Bolaños, y yo tenía "libertad" para el carnaval. Por supuesto, Junior y Jorge se unirían a la misión y pasaríamos una noche carnavalera de las que nos gustan: copas, risas y buen ambiente. Y cada vez que nos juntamos los pastores tiembla el rebaño. Suele ocurrir cada vez menos pues ya no somos unos chavales (aunque actuamos como tal) y ya vamos estando uno casado, otro con hijos, etcétera, pero cuando se cuadra la cosa... Pintan bastos. Y eso también es así.

De esta manera llegó el Viernes de Carnaval y adquirimos los disfraces. Íbamos con intención de comprar unos de pollo que nos habían hecho mucha gracia pero sólo quedaban dos y, además de no ser los de la foto (para variar), éramos tres, pues Jorge tenía su disfraz aparte. Pollo descartado. Vimos uno de escocés. Nos miramos, nos imaginamos con la falda a cuadros y dijimos: "¡Éste!" La chica del almacén carnavalero nos lo mostró y la falda muy bien pero la chaquetilla... Ahí no entrábamos ni asomándonos. Ale, fuera el trío escocés. Cagontó con lo que nos habríamos reído... Y en esas estábamos cuando Narciso soltó una carcajada y dijo: "¡Mira! ¡De fregona!" Cabal. Disfraz simple donde los hubiera y preparado para que nuestras hechuras físicas cupieran en él. Y había tres. Así es que... ¡¡Marchando las tres viledas para el carnaval!! Los monjes ya teníamos hábito. Sólo quedaba comprar el agua con misterio (llamada por algunos botellón, cosa que yo no sé lo qué es, no os riáis malas pécoras...) y concertar hora y lugar para iniciar nuestra liada carnavalera anual. Evidentemente el destino sería el pueblo vecino de Miguelturra que vive de un arraigado y tradicional carnaval. El plan estaba servido.

Y, ¿qué queréis que os diga? Con las fotos que os voy poniendo entremedias de este texto os podéis hacer una idea de lo que fue la noche. Un sinfín de risas de principio a fin, una copita, otra copita, un chiste, una foto, haz otra que sale movida, otra copita y así... Y así hasta las seis de la mañana en que me ví con una cogorza encima bastante considerable y vestido de fregona por Miguelturra. Carnaval puro, vamos. El resto lo voy a omitir pero creo que bastará y os alegrará oír que Gemma, mi mujer, está en proceso de canonización y el Vaticano está estudiando la posibilidad de incluirla directamente en el santoral. No puedo dar más detalles. Os escribo estas líneas disfrutando de mi libertad condicional bajo fianza y con cargos. Parece ser que lo que no friego en casa lo fregué en Miguelturra. Menos mal que es una vez al año y que este año no iba a tener carnaval... ¡Va por ustedes!

miércoles, 5 de marzo de 2014

YA ES CUARESMA DE NUEVO

No sé por qué será pero cada vez que hablo de ti me salen versos sin quererlo. Quizás porque todo el año suspiramos por tu anhelo, por embaucarnos de tu incienso, por perfumarnos de tu azahar, por tenerte a nuestra vera de nuevo. Y he de reconocerte que si bien a tu inicio me embriaga la alegría en unos primeros días, poco a poco soy consciente de que eres de nuevo una cuenta atrás regresiva e indominable que a base de caricias cofradieras nos acercas a la Gloria, a sabiendas de que morimos por su espera y que cuando se va es cuando llega, pues cuando llega... Se va. Siempre me han gustado las vísperas y cada año que pasa más las disfruto, más las saboreo, más las abrazo en un inútil intento de demorar su llegada, de retrasar esa mágica semana que cuenta el tiempo al revés y cada paso que dé el nazareno no habrá de repetirse hasta que llegue el año nuevo. No sé, te digo, ya lo estás viendo, cuando hablo de ti la dulzura emana escribiendo. Y no me afano en buscar la rima, los sentimientos solos afloran, eres de los cofrades su vida, de mi raza el alboroto, de las abuelas la gastronomía, eres faja de la primavera, el costal de la camaradería, el racheo de la luna nueva, el ensayo de la noche entrada, del muñidor la alegría y de mi tinta el motivo. Por eso hoy pregono a pecho abierto que ya es Cuaresma de nuevo.

Quedan cuarenta días y cuarenta noches, ¡pero qué cuarenta días y qué cuarenta noches! Consabida oración que tantas veces hemos oído y gozado los que tenemos el alma entre cera derretida y faldones de los pasos. La limpieza de plata comienza y los pucheros llenos de potaje de vigilia también. A todos nos tienes ganados por una cosa o por la otra. Y yo te quiero tanto... Eres entrañable y te veo y me reconozco en cada esquina de tu tiempo. El joven costalero que va a sus primeros ensayos, el corneta de una banda que por la calle va silbando, el ya entrado en años en cuyo coche suenan marchas de palio, el tendero que prepara el bacalao que se guisará a fuego lento con tomate, la novia o mujer no cofrade que con resignación aguanta nuestra pasión día a día, la madre que plancha el costal temerosa por la espalda de su hijo, la abuela que saca del arcón las túnicas con olor a naftalina, los cartuchos de pescaíto frito, las tertulias cofradieras entre copas de los bares, el incensario puesto en casa, la miel que hará de almíbar para las torrijas, el capataz que hace sus cuadrantes de relevos, el aguaor que limpia su búcaro, el prioste que no encuentra el tono de flor que quiere, la camarera que viste la saya y en cada rincón un reflejo de lo que nos ofreces en tu fugaz presencia. Los cofrades sabemos vivirte y por eso hoy no le rezo a ella, Semana Santa de nuestra conciencia, hoy me detengo en ti y te canto con esmero que ya es Cuaresma de nuevo.


Ahora que despunta la primavera incipiente es cuando más alegría me da verte otra vez. Y es que no me canso nunca de revivir esa chicotá de palio bien andao revirando por su barrio. Y no me canso, no, de jugar en casa con una simple toalla a imitar el bamboleo de los ropajes de las tallas al ser llevadas de costero a costero y sobre los pies. Y es ahora, como decía, cuando la primavera quiere nacer, cuando más empujan los sentimientos del cofrade para salir a la luz, esos sentimientos siempre presentes que hacen que en verano en la misma playa nos embauquemos soñando con un gran paso de misterio surcando el mar o que hacen que en Navidad cantemos villancicos al son de redobles de tambor mientras mecemos al Niño Dios en la cuna del palio de nuestro corazón, cuando nos embarcamos en el gozo de una nueva Cuaresma que pasará destino a la Gloria llevándonos en volandas hacia las Palmas de la Resurrección. Somos así los cofrades y, por eso, hoy que llega nuestra más amada cuenta atrás hacia la rampa del Domingo más deseado, se nos aviva la llama interna de la pasión y con el corazón en un puño, amada mía, otra vez exhalo al viento que ya es Cuaresma de nuevo.

Y no podía sino hacerlo al más estilo costalero. Tres párrafos anteceden, uno por cada golpe de martillo certero que llaman a la cuadrilla a ponerse bajo el madero. Sigue fluyendo la prosa con rima grácil y hermosa que será el "a esta es" de está simbólica levantá. Este último párrafo queda para iniciar la chicotá. Siempre que hablo de ti me salen poemas del alma. ¡Ponerse, cofrades, que van a llamar! Tensos ya los riñones y valientes los corazones. Vivamos esta Cuaresma arriba siempre hasta el Cielo. ¡Qué bonitas son las vísperas! Y como el poeta dijera "por eso no quiero que llegues, quiero oírte llegar". ¡Despierta de tu letargo! Vive el sueño de los despiertos que ya se avecina, día tras día, calle tras calle asoma por cada esquina. Tocaremos con las manos el Cielo. La Luna del Parasceve inicia su vuelo... ¡¡Ya es Cuaresma de nuevo!!


miércoles, 19 de febrero de 2014

YA VIENE EL FÚTBOL EUROPEO OTRA VEZ: CHAMPIONS RETURNS

¡Chist, chist! ¡Que viene, que viene! ¡¡Chist, chist!! ¡¡Que viene, que viene!! Ya se acerca de nuevo y ya está aquí encima, otro año más, la fase eliminatoria de la Champions League. Y con ella me veo en la obligatoria tarea de verter unas líneas sobre el deporte rey que, si bien continuamente sigo, tengo un poco abandonado en el blog. Y eso que por fútbol no será. Antes disfrutábamos de la jornada del fin de semana y de las competiciones coperas entre semana, cada quince días o un mes. Ahora tenemos fútbol a diario: el Lunes el partido en abierto que cierra la jornada liguera, el Martes el partido adelantado de la jornada de Copa del Rey que toque o partidos de Champions, el Miércoles se disputa el grueso en sí de las dos competiciones antes dichas dependiendo de cual sea su turno, el Jueves el partido que cierra la sesión de las "copas", el Viernes el partido adelantado de liga de la jornada del fin de semana, el Sábado parte de los partidos de Liga y el Domingo el resto de partidos de la jornada de la competición doméstica menos uno que será el que se juegue el Lunes y otra vez fútbol todos los días. Pero aún así cuando vuelve la Champions vuelve el fútbol en su estado máximo. Y eso es así. Inapelable. Contra dicha resolución no cabe recurso alguno.

Los futboleros que sean fieles al Rincón me entenderán y sabrán que cuando vuelve la Champions que nos dejó allá por Noviembre se despierta el gusanillo de las grandes noches europeas. Grandes partidos reconocidos por el viejo continente que a todos nos gusta ver: Juventus - Real Madrid, Milán - Barça, Manchester United - Bayer de Munich... Son los grandes clásicos del fútbol europeo y por años que pasen y sus plantillas estén atravesando ciclos a veces mejores y a veces peores no dejan nunca de ser partidazos supremos, dícese de cerveza, palomitas y sofá. Los que nos gustan a los futboleros de pro. Y nos gustan más todavía cuando nuestro equipo es uno de ellos y lucha por irse clasificando en el camino que conduce a levantar la "orejona" en una épica final que convierta al club en el más fuerte de Europa. Y claro, vuelve el fútbol y con él los cachondeos y piques. Y eso es así. También inapelable y fuera de todo recurso.

Sabemos de sobra que con las mismas ganas que vuelve a nuestro mundillo del fútbol las ganas de que nuestro equipo se clasifique, vuelven las ganas de que los equipos rivales en la competición doméstica sean eliminados en esta gran competición europea y así aprovechar y reírnos un poquito del enemigo. Y no me vengan ahora los puristas diciendo la consabida coletilla de "pues si es un equipo español el que juega, yo lo apoyo" porque no se lo cree ni él harto de jarrillos de vino peleón. Vamos, que levanten la mano los barcelonistas que apoyan al Madrid cuando se juega la clasificación contra, por ejemplo, el Liverpool. O que levanten la mano los madridistas que apoyan al Barça cuando se juega la clasificación contra el Manchester City. Venga ya... Ni uno. Y los que la hayan levantado que se vayan de la tasca que ya van muy cargados de licor. Vamos a ser serios, hombre, y honrados. El fútbol conlleva un principio de amor-odio inevitable. El que ama a su equipo, odia a su eterno rival. Y eso, como ustedes saben, es así. Del mismo modo inapelable y sin posibilidad de recurso.

Estén atentos estos días a las redes sociales pues los cachondeos están servidos. Facebook, twitter y demás se colapsarán los días de "ciertos resultados" a favor o en contra de nuestros equipos. Vuelve el fútbol europeo y los piques entre madridistas, barcelonistas y atléticos no tardarán en relucir nuevamente. Y con ellos los despotriques contra árbitros, federaciones, propios futbolistas y aficiones. Porque si algo tiene el fútbol es eso. Nos da alegrías y berrinches. Unos días nos reímos y otros se ríen de nosotros. Y aguantamos carros y carretas para cachondearnos en el momento oportuno. Los mentirosos que siguen con la mano en alto que la bajen ya. Que no. Que no váis a animar a un equipo rival en la clasificación de la champions y menos si vuestro equipo ya ha sido eliminado. Id con la milonga a otro lado que no os creemos. El caso es que la Champions ya está aquí. De nuevo los piques. Y eso nos gusta. Es la salsa del fútbol y ya viene de nuevo. Yo ya tengo el pan en la mano para mojar en ella. Avisados quedan. El fútbol es así. Y no, no cabe recurso. El Tribunal Carlos Lillo dixit.

viernes, 14 de febrero de 2014

LA CICLOGÉNESIS EXPLOSIVA Y SU "AMOR" POR LAS COFRADÍAS

Yo, desde luego, no sé qué leches es eso de ciclogénesis. Tampoco sé si será explosiva o no. No tengo ni idea de por qué califican de detonador a un fenómeno atmosférico. Para mí se ha venido llamando, desde que el mundo es mundo, "mal tiempo" y punto. Lluvia, aire, viento brusco y el grajo volando bajo. Vamos, mal tiempo de pelotas. Eso sí, el idilio entre la puñetera ciclogénesis y las cofradías (en lo que al sector costaleril más en concreto se refiere) es patente. No hay sino la primera igualá o ensayo del año y ya se oscurece el cielo, las nubes más oscuras hacen cónclave y habemus lluvia. No falla. Lo del año pasado no tuvo parangón pero es que este año los más agoreros dicen que pinta igual y ya empiezo a creérmelo. A la fecha, todos los ensayos menos uno han sido pasados por agua y no hago sino maldecir a la Celestina que en amor uniera a la puñetera ciclogénesis con el oficio más bello del mundo. En fin, veremos a ver cómo se la cosa.
El caso es que los cofrades ya nos lo tomamos con humor pues no nos queda otro remedio. Y ya empiezan a aflorar (otra vez) fotitos, cachondeos y guasas pues de lo contrario tendríamos el ceño fruncido y el alma en vilo durante los cuatro primeros meses del año. Carajo con la ciclogénesis de las narices. No hay manera. El año pasado llovía por estas fechas y no dejó de hacerlo hasta casi principios de Mayo. Es peculiar el caso de Sevilla en el que rara vez llueve tres días seguidos y ya ocurriera en la primavera del año 2011 precisamente en Semana Santa. Tras aquella nota discordante de la metereología únicamente volvería a llover tres días seguidos en Sevilla justo un año después. Sí. Acertaron. Otra vez en Semana Santa.Y la hecatombe vino el año pasado cuando, otra vez en la Semana Grande lloviera en Sevilla durante varios días. ¡La madre que parió al mal tiempo y la inoportuna lluvia! Que una cosa es que nunca llueva a gusto de todos y otra que siempre llueva a disgusto de los cofrades, hombre.


En mi Ciudad Real natal he conocido Semanas Santas pasadas por agua pero al nivel del año pasado nunca. Es la primera vez en la vida que en el mismo año veo quedarse sin salir al Señor de la Ciudad el Domingo de Pasión, a la Perchelera el Viernes de Dolores, a dos de las tres cofradías del Domingo de Ramos salvándose únicamente el Maestro de la Blanca Túnica, un Lunes Santo de Vía Crucis chorreando agua, un Martes Santo ahogado sin Penas ni Esperanza, un Miércoles Santo que por primera vez en la historia no recorriesen la ciudad la Bondad de Dios y el Consuelo de su Madre, un Jueves Santo que logró conquistar el corazón de la ciudad a cambio de unas poquitas gotas, muy poquitas, pero también lloró por Dolores el Cielo ese día, un Viernes Santo nulo de mañana a noche, un Sábado Santo de únicamente Soledad por las calles y un Domingo de Resurrección sin Resucitado ni Alegría. Nunca, nunca, nunca hube vivido peor Semana Santa. Y nunca, nunca, nunca hube conocido el término "ciclogénesis explosiva" antes de lo relatado. Curioso, ¿verdad? Maldito amorío entre ambas.

El caso es que este Domingo tengo una nueva igualá y ensayo y no hago sino mirar la aplicación del móvil que me indica el tiempo. ¡A lo que hemos llegado! No, no me refiero a que ahora el móvil te diga la predicción del clima, me refiero a que antes (los cofrades) mirábamos el cielo para los días de Semana Santa y ahora lo hacemos también para los ensayos. Y sonará a cachondeo pero no lo es. Ya no podemos ni disfrutar de los ensayos. Los últimos años todo ha sido llover, llover y más llover. Incluso cuando hay una procesión de Gloria también descargan las nubes. Parece que las cofradías atraemos a la lluvia como indica la viñeta de los indios que antes os he puesto. Pero lo que me preocupa es que,  visto lo visto, la ciclogénesis, nefasta lluvia, indeseados chubascos o como se quieran llamar, nos persigue a los cofrades sea la fecha del año que sea.
Ya veremos como se tercia este año pero no quisiera plantearme en serio que al final haya que hacer túnicas adaptadas a la climatología no propicia.



Ciclogénesis, ¡¡vete al carajo ya, por favor!!

martes, 4 de febrero de 2014

MUSICAL "EL REY LEÓN"



Desde que en la Luna de Miel de Gemma y mía lo viera anunciar en los luminosos neones de Times Square en Nueva York tenía ganas de verlo. No sabía cómo ni cuándo sería el momento pero quería que llegase y estaba deseando tener la oportunidad para alcanzarlo. Cuando supe que venía a Madrid pensé que más cerca no lo iba a tener y comencé a fraguar la planificación para poder ir a disfrutar de él. Por fin, cercana esta pasada Navidad con la que despedimos el año 2013, llegó el momento y compré las entradas. No os asustéis los que queráis ir a verlo de su precio. Merece la pena con creces y en otros caprichos o compras inservibles o no amortizadas nos gastamos eso y más. Si de verdad os llama la atención y tenéis ganas de ver el espectáculo, no lo dudéis. Es impresionante y os sorprenderá desde el minuto cero. Grande y genial: El Rey León.

Traídas por los Reyes Magos de Oriente llegaron a nuestras manos seis entradas para el musical: una para mi hermana, otra para Narciso, otra dos para mis suegros y otras dos para mi mujer y para mí. La cita era el Domingo, 26 de Enero, a las 18:00 horas en el Teatro Lope de Vega, sito en calle Gran Vía Nº 57, Madrid. Me acuerdo perfectamente de verlo impreso en la entrada. Y como el poeta dijera "Todo pasa y todo llega", fueron cayendo las primeras hojas del calendario del recién estrenado año y llegó la fecha de disfrutar de Simba y Nala. Como mi coche puede llevar a siete pasajeros cabíamos todos juntos en él sin tener que llevarnos dos coches, así es que le pegué un buen lavado y preparé todos los asientos para la excursión. Yo jamás he cogido el coche por Madrid y por más veces que he ido no conozco la ciudad lo más mínimo, salvo el Santiago Bernabéu y poco más Es lo que hay. Opté porque condujera Miguel (mi suegro) que sí que conoce la villa capital y la ha recorrido varias veces con el coche y así fue. En el autobusillo salimos en comitiva de Ciudad Real a Bolaños de Calatrava Ana María, Narciso, Gemma y yo. Allí se unieron mis suegros y se produjo el cambio de piloto. Rumbo a Madrid que Mufasa nos espera. Ya comeremos en ruta y a bordo.

El viaje fue entretenido y hambre no pasamos pues Sagrario (mi suegra), además de hacer bocadillos, se encargó de comprar mandarinas como si las fuesen a prohibir en la frutería. Tres kilos llevaba y no es exageración. Y estaba la mujer empeñada en que no podían regresar a Bolaños. Así es que gajo a gajo nos fuimos comiendo los kilómetros y las mandarinas. Tanto a la ida como a la vuelta, ¿eh?, que había unas cuantas. Aún así algunas volvieron pues la vitamina C comenzaba a rezumar ya por todos los poros del coche y no pudimos dar fin con toda la fruta valenciana.
Llegamos sin imprevisto ninguno y el coche descansó en el parking de la Plaza de Jacinto Benavente, mire usted, donde se halla (parte de) el Ministerio de Justicia. El imperio de la Ley me persigue. Andandini por allí bajamos la calle Carretas y llegamos a la Puerta del Sol, donde pasamos a la conocidísima pastelería "La Mallorquina" a tomar un café y un dulce, pues de lo contrario a Gemma le da algo. La adicción al dulce la supera. Tras la merienda en forma de palmera de chocolate y tarta de manzana llegamos en el coche de San Fernando (un ratito a pie y otro caminando) al teatro donde nos dirigíamos. Por fin tenía junto a mí al Rey León.

Y ¿qué deciros? El espectáculo se llenó como lo viene haciendo desde hace años. No queda butaca libre alguna en ninguna sesión. Es inimitable y genialmente insuperable. Los actores cantaban muy bien y los disfraces y vestimentas para imitar al mundo animal están super elaborados. Si habéis visto la película (y si no estáis tardando en verla pues de las mejores obras de Disney) el inicio es la presentación en la jungla del futuro rey león y se juntan todos los animales a rendirle tributo y homenaje. Bien, pues plasmar eso en un escenario a través de personas es complicadísimo y sin embargo el resultado no deja de ser tremendamente impresionante. No hay palabras para definir la grandeza del espectáculo musical. Yo creo que repetiría, tripitiría y cuatripitiría mi asistencia al evento. Todo, todo, todo es sorprendente en este espectáculo de principio a fin. El colorido, los vestidos, las canciones, las recreaciones de la naturaleza, el despliegue de medios en el escenario, los efectos especiales... Todo. Volvimos encantados (y comiendo mandarinas) y cada vez que lo recordamos nos sale una sonrisa de satisfacción. Nuevamente os animo a que vayáis a verlo si podéis. El Rey León. The New York Times tenía razón: "Sencillamente, no hay nada igual".

lunes, 27 de enero de 2014

10 PREGUNTAS SOBRE EL CAMINO DE SANTIAGO

¡Atención jacobipetas! Lo encontré navegando por la red mientras en un receso del trabajo me afanaba en mirar las etapas que, si Dios quiere, recorreré este año desde Santo Domingo de la Calzada hasta León. Me llamó mucho la atención y desde ese momento supe que debería compartirlo con vosotros añadiéndole algo de mi cosecha y de mis experiencias vividas en la senda recorrida. Se trata de un pequeño artículo que responde, seguramente, a los diez interrogantes que más se hacen aquellos que quieren emprender la aventura del Camino de Santiago y que incluso nos hacemos aquellos que ya lo hemos recorrido varias veces. Los que amamos esta enseñanza de la vida y resumen de la misma que se obtiene con tan solo caminar, todos los días nos acordamos del Camino, pues no dejamos de recorrerlo día a día, bien en el que nos lleva al Obradoiro o bien en el que avanzamos desde el día en que nacimos. Así pues os invito a leer estas diez cuestiones acerca del Camino de Santiago y a que cada uno de vosotros las aplique a la vida real, veréis como la similitud, armonía, sincronía y conjunción de ambos caminos es total. Ahí va eso. Y para todos los que me consideráis "Maestro del Camino" sabed que yo también me inicié con dudas y temores y que sigo siendo un aprendiz. Espero resolver todas las dudas que muchos me transmitís. ¡Buen Camino y Buen camino de la Vida!


10 PREGUNTAS SOBRE EL CAMINO DE SANTIAGO

1. ¿Por qué nos ponemos en marcha?

Cada peregrino tiene una razón para comenzar su andadura, al igual que cada persona tiene un origen por el que llegó a este mundo. Diversos motivos nos impulsan a realizar el Camino: espirituales, religiosos, por deporte, por cultura, por aventura, por encontrarnos a nosotros mismos, etc. La verdad es que al final, cuando llegamos a Santiago, no importa tanto la razón. El sentimiento y las vivencias tenidos en esos días de camino son tan fuertes que se mezcla todo en nuestra cabeza. Esa es la verdadera razón por la que el Camino cambia a todo el que lo recorre. Tiene una magia y un embrujo especial. Quizás no sepamos por qué nos ponemos en marcha la primera vez, pero todos sabemos por qué lo hacemos la segunda aunque no sepamos explicarlo. Y ya os digo que quien lo hace, repite.


2. ¿Hay edad para hacer el Camino?

No hay edad mínima ni máxima para hacer el Camino. Existe una gran diversidad, desde padres que van con sus hijos a octogenarios que lo han hecho en multitud de ocasiones. Todo depende del estado físico del peregrino, por eso es recomendable hacer un entrenamiento antes de empezarlo, para que una vez puestos en marcha, el cuerpo no comience a quejarse desde el principio. La edad, por tanto, no es impedimento. Yo he conocido personas de avanzada edad que han hecho el Camino varias veces y de hecho con algunas de ellas he caminado varios tramos. (Ágata, donde quiera que estés, tu huella ya ha quedado marcada desde Roncesvalles a Santiago. Doce caminos recorriendo el último de ellos con 78 años de edad te avalan. Y desde aquí espero vernos de nuevo alguna vez y llenarte tu botellita de agua limpia y fresca para que continúes tu caminar por las tierras que tanto amas, peregrina del alma, peregrina. Y tú, Julia, sigue caminando, por favor. 70 años y un espíritu de 20. Tu incienso, tus velas y tu juventud siguen impregnando los albergues de Palas o Rei y de Arzúa. Maestra de jóvenes, maestra).

3. ¿Es seguro el Camino?

Sí. Todos los años recorren el Camino de Santiago miles y miles de peregrinos y los problemas de robos o situaciones similares son muy bajos pero... como las meigas, "haberlos, haylos". El Camino no deja de ser un reflejo de la vida normal, es decir, no hay que ir haciendo alardes de nada y se debe mantener un ojo siempre sobre las pertenencias personales. Mucho ojito a descuidar en los albergues la típica riñonera del peregrino, la cual debe contener la documentación personal (D.N.I., tarjeta sanitaria, etc), la Credencial del Peregrino y el dinero (cuanto menos mejor, ya se sacará dinero en algún cajero automático). La riñonera dormirá e incluso irá al baño y a la ducha con nosotros. Será más fiel compañera inclusive que la mochila. Sólo así evitaremos sorpresas desagradables de las pocas que hay. Quien evita la ocasión, evita el peligro.
El Camino es seguro para una mujer en solitario, por ejemplo. No obstante, hombre o mujer, en etapas muy solitarias siempre es recomendable caminar a la vista de otros peregrinos o con ellos para que puedan socorrernos si ocurre algo, ya sea un percance personal o de salud. Y en los tramos de carretera, horrorosos por cierto, cuidado con el tráfico rodado. La última desgracia pudo costarle la vida a nuestro querido Zapatones en un paso de cebra de Melide.

4. ¿Sólo o en grupo?

Depende de las motivaciones personales de cada peregrino. La mayoría de las guías y recomendaciones hablan de iniciarlo sólo y dejarse llevar por el hilo conductor del camino que no es otro sino el grupo de gente que te encontrarás día a día realizando las mismas etapas que tú. Así se conoce más gente y se crean verdaderas amistadas (en ocasiones algo más) y el peregrino se abre a nuevas experiencias. En grupo el Camino es algo más cerrado ya que casi toda la comunicación queda dentro del propio grupo, aunque no deja de ser un tema de personalidad: si el peregrino es extrovertido va a conocer mucha gente, independientemente de si va sólo o en compañía. Así pues como quieras, pero habla mucho con el resto de peregrinos, es mi consejo. El Camino nos hace a todos iguales: peregrinos (hermanos) y como tal hemos de actuar: habla, comenta, comparte vivencias y experiencias. Eso hará grande tu camino y te hará grande a ti. 
Yo lo he hecho en ocasiones con mi padre y otra vez con mi mujer y una amiga. Y aún estando acompañado caminas en soledad varios tramos y encuentras otros peregrinos también desperdigados y solos con los que enseguida se puede entablar conversación. También son muy importantes los tramos en que tu única compañía son el bordón y tu mochila. La mente se encuentra consigo misma y aprendes a conocerte o a redescubrirte a ti mismo.
El Camino ofrece de todo para todos.

5. ¿Qué Camino realizar?

Todos los caminos tienen su encanto. El más transitado es sin lugar a dudas es el Camino Francés, pero tanto el Camino del Norte, la Vía de la Plata o el resto de tramos secundarios tienen encantos similares a la ruta más tradicional. De hecho, si lo que se quiere es soledad, el Camino Francés no es el más recomendable, especialmente en años santos, donde la aglomeración de peregrinos en las temporadas de buen tiempo puede exasperar a más de uno. Desde luego, si en algo gana el Camino Francés es en infraestructuras para el peregrino: tiene de todo. Cada uno debe de elegir aquel tramo que más se ajuste a lo que está buscando del Camino y para ello existen todo tipo de guías y recomendaciones.
Yo soy fiel a la madre de todos los caminos: El Camino Francés. Es, sin duda, milenario y desprende un magnetismo templario y cultural especial, muy patente a lo largo de todo el mismo: Roncesvalles, Pamplona, Eunate, Puente la Reina, Torres del Río, Logroño, Santo Domingo de la Calzada, Burgos, León, Manjarín, Astorga, Ponferrada, O Cebreiro, Sarria, Leboreiro, Furelos, Melide y Pedrouzo son lugares que todo peregrino debería visitar. En ellos fluye la magia. ¿Y qué deciros de la gastronomía? Desde los quesos más fuertes elaborados con leche de cabra de los Pirineos en Saint Jean Pied de Port hasta los mariscos de Santiago de Compostela, pasaremos por suculentos espárragos, patatas a la riojana, sabrosos entrecots, ricos caldos, apetitosos pulpos, etc.
Por experiencia, a todo aquel que quiera iniciarse en el Camino de Santiago le recomiendo el de toda la vida, el de siempre: el Camino Francés. Repetirá sin lugar a dudas.

6. ¿Necesito documentación?

Evidentemente. Hay que llevar el D.N.I y la tarjeta sanitaria (por si acaso, mejor no tener que usarla). A parte de esos documentos del día a día, el peregrino tiene que llevar la Credencial, único documento necesario para poder usar los albergues públicos y que acredita como peregrino a su titular. En la Credencial se va sellando a lo largo de nuestra ruta, obteniendo un bellísimo recuerdo a través de los sellos y cuños de los lugares por donde hemos pasado y pernoctado. Además, la Credencial es imprescindible para poder conseguir la Compostela una vez llegados a Santiago.
Como antes decía, el Camino nos iguala a todos. Da igual que seas nacido en la más alta alcurnia del mundo o que seas proveniente de la más humilde familia del reino de la pobreza; en el Camino sólo serás un peregrino más. Tu Credencial así lo dice.

7. ¿Cómo me oriento en el Camino?

En este sentido no hay excesivos problemas en el Camino de Santiago. Hay multitud de indicadores que marcan la ruta, pero las más fiables son las flechas amarillas y los mojones, presentes al borde del Camino y que van indicando la distancia que queda hasta Santiago de Compostela. Por supuesto es recomendable llevar una guía, sobre todo, para informarnos de los tramos de cada día, los pueblos por donde vamos a pasar, etc. ¡Ojo! La guía que sea pequeñita y ligera. Recordad que hay que llevarla en la mochila y cuanto menos pese mejor.
Volveréis familiarizados con las flechas amarillas y allá donde veáis una os arrancará una sonrisa. Yo tengo una a modo de imán en la nevera y día a día me trae recuerdos.

8. ¿Cuándo es la mejor época para hacer el Camino?

Depende del tramo del Camino que queramos hacer. Tradicionalmente se considera que los mejores meses para comenzar cualquiera de los diferentes Caminos a Santiago son los meses primaverales de Mayo a Junio y los otoñales de Septiembre a Octubre. El invierno es una buena opción si se quiere optar por no vivir un Camino multitudinario, pero la dureza de dicha estación puede ser un impedimento si se quiere acabar el Camino sí o sí. Yo lo desaconsejo totalmente: durísimas nevadas y crueles lluvias han llegado a extraviar a peregrinos con nefasto resultado.
Mis experiencias las he vivido en Agosto y en Septiembre y, si bien hay tramos en que el calor castiga bastante, prefiero irme hidratando con líquidos y darme una refrescante ducha al llegar al albergue a caminar bajo lluvia, pisando barro y con el frío metido en los huesos. He conversado con muchos peregrinos acerca de este tema y todos coincidimos en algo: Si de verdad quieres hacer el Camino, te amoldarás a las fechas que puedas y lo harás. Pero si puedes elegir... evita el mal tiempo.

9. ¿Hay que hacer el Camino entero?

No. De hecho, la mayoría de peregrinos que se ponen en marcha lo hacen en varios tramos y en varias épocas diferentes. También depende de cómo se haga el Camino. Si empezamos a pie desde Roncesvalles se necesita al menos un mes pero si se hace en bicicleta se puede hacer en una semana. Además, no es obligatorio hacerlo entero. Para lograr la Compostela en la Catedral de Santiago vale con hacer a pie los últimos 100 kilómetros de cualquiera de los diferentes caminos o 200 si se hace en bicicleta.
Mucha gente que hace el mínimo indispensable a pie bien por ser la primera vez y no saber si va a aguantar o le va a gustar, bien por no disponer de más tiempo, bien por tener algún impedimento o bien por cualquier otro motivo, elige Sarria como lugar de inicio. Es un lugar estratégico de la provincia de Lugo que dista 112 kilómetros de Santiago por lo que es ideal para los peregrinos que comiencen a aventurarse con dudas o que simplemente quieran obtener la Compostela.
En el caso de bicigrinos el punto de partida inicial para cumplir los requisitos mínimos es Ponferrada en la provincia de León: 202,5 kilómetros a Santiago justo desde el Albergue San Nicolás de Flüe.

En mi caso me inicié en Sarria por multitud de causas y por así quererlo el destino. Si bien a día de hoy ya he llegado a la Plaza del Obradoiro tres veces y estoy incurso en la cuarta. Dos veces he salido desde Sarria y una desde Ponferrada. Mi camino actual lo inicié el año pasado de 2013 saliendo andando desde Saint Jean Pied de Port (Francia). Me detuve en Santo Domingo de la Calzada (La Rioja). Este verano de 2014 pretendo reanudar desde allí y llegar hasta León. Y el año próximo 2015, a poder ser, Dios mediante, culminaré mi aventura recorriendo el último tramo desde León hasta abrazar al Santo Patrón de las Españas en la ciudad que lleva su nombre. Habré completado todo el Camino en tres trancos obteniendo la que será mi cuarta compostela.

10. ¿Dónde comienzo y termino el Camino?

El Camino empieza donde el peregrino quiere. En la edad medieval el Camino empezaba desde la puerta de la casa de cada uno, así que es más bien complicado decir donde comienza la aventura. Tradicionalmente, se cree que el Camino empieza en Roncesvalles. Es un error pero es verdad que desde allí comienzan muchos peregrinos igual que desde Saint Jean Pied de Port. Lo mismo sucede con su final. Es lógico pensar que la ruta jacobea finaliza en la catedral de Santiago de Compostela, pero muchos peregrinos siguen más allá, hasta llegar a Fisterra. Por tanto, es muy difícil marcar un principio y un final para un Camino milenario.
Para mí el Camino empieza en el momento en que uno se decide a hacerlo y concluye cuando uno ha aprendido lo que el Camino transmite. Tengo en mente el día que pudiera hacerlo a la antigua usanza y como lo hiciera mi querido Antxón: desde la puerta de casa hasta Fisterra.

Y hasta aquí mi pequeño texto jacobeo o pequeña guía de primeros interrogantes. Entre la red y yo esperamos haberos entretenido un rato y haberos ayudado a todos aquellos que me preguntáis acerca de la ruta que tanto me gusta. Me agrada mucho poder servir a otros peregrinos o futuros peregrinos y responderles y ayudarles en todo lo que esté a mi alcance. Es, de cierta manera, como una mini-función de hospitalero. Ya sabéis que siempre me entusiasma hablar de cofradías y/o del Camino de Santiago. Quedo una vez más a vuestra disposición. Y dicho esto... ¡¡Buen Camino!!