lunes, 26 de diciembre de 2016

FELIZ NAVIDAD UN AÑO MÁS

Sí, Feliz Navidad un año más. Porque en estas fechas lo que se celebra es la Navidad y ninguna otra cosa. Y la Navidad es motivo de alegría. Y quien haya leído esas primeras frases y ya esté poniendo trabas, refunfuñando o asociando estas fiestas a la religión y/o a la política que deje de leer y por la misma puerta que ha entrado en el Rincón que se marche (para los quejicas y de la E.S.O., hacer click con el ratón arriba a la derecha, sobre el aspa). Que la Navidad es celebrar el nacimiento de Dios, sí. Que sirve para (creyentes o no) pasar unos días de reencuentro en familia y tener los momentos más entrañables del año con nuestros seres queridos, también. Que nos afloran los recuerdos más tristes y las añoranzas de años atrás, evidentemente. Que hay intolerantes que con tal de no decir "Feliz Navidad" porque eso pudiera contener connotaciones político-religiosas que les agravian profundamente en esta España fascista y ditactorial en la que el PSOE ya es tachado de partido derechista y todo lo que no sea lo que ellos piensen-opinen-impongan es ser un facha y prefieren decir que celebran el solsticio de invierno que queda más progre, moderno y lanza una vez más su odio a esa fiesta que se lleva celebrando más de dos mil años porque la inventó Franco, pues claro. Que esos intolerantes que no respetan otras creencias ni a la propia ley pero hacen un puente festivo precioso uniendo los días de fiesta de la Constitución y de la Inmaculada Concepción y que se ponen hasta la cencerreta de comer y de beber en el día de Nochebuena, de Navidad y de Reyes también los engloba mi felicitación, por supuesto. Feliz Navidad un año más.

Porque para todos estos días son especiales. Hay quien vuelve a casa tras un año ausente, quien tiene una silla más en la mesa, quien tiene una silla menos, quien disfruta feliz, quien disfruta de ver felices a los demás, quien bebe porque festeja, quien festeja porque bebe, quien no sabe que se festeja pero bebe, quien bebe y festeja lo que no debe, quien abraza al enemigo, quien te abraza siendo amigo, quien se reconcilia con la familia, quien llora, quien ríe, quien de todo. Y eso es así todos los años y en todas las casas. Y esa unión fraternal nada tiene que ver con el origen de la celebración, con el por qué de la misma, con la religión como decía, ni con la política. Eso ocurre simple y llanamente porque son unas fechas especiales llamadas Navidad pero tienen mucho más fondo que simplemente celebrar que nació el Niño Dios. Lo más precioso es celebrar que los sentados en torno a una mesa son los mismos que el año anterior.

Pero la Navidad es puñetera. Trae de la mano regalos para los más pequeños y recuerdos para los más mayores, risas para los niños y lágrimas para los adultos. Por eso mucha gente no quiere que llegue la Navidad, no quiere celebrarla o reniega de su verdadero significado. Pero no. La Navidad, para mí, es feliz siempre y así quiero que sea para todos. Para todos, sí. Ya he dicho que para los antitodo también. Son personas, tienen corazón y alma y quieran o no también tienen familia y sentimientos. Que ellos no respeten los retrata. Que yo los respete me retrata a mí. Ya sabrá la vida en su destino que retrato es más honrado. Yo no lo juzgaré, me limitaré a decir Feliz Navidad para todos. Y Felices Fiestas también. Por Nochevieja lo digo en concreto. Porque el cotillón de Nochevieja es una fiesta. Disfruten. Sean felices. Eso sí, no quieran vender la moto de que siguen celebrando el solsticio de invierno porque lo que celebran es el cambio de año, mire usted, quieran o no. A ver si ahora eso también es ofensivo porque como se cambia de año se hace historia y lo histórico que no les interesa es malo y me dicen que siguen en la celebración del solsticio de invierno como en Nochebuena y en el Día de Navidad. Vamos que resultaría que la llegada del invierno trae varios días de fiesta, pero en verano cuando se celebra San Juan (solsticio de verano), sólo hay un día de fiesta. Que morro tiene el invierno. Y encima en familia. Y el pobre Verano sólo trae de fiesta una noche para pedir deseos y saltar hogueras. No cuadra, así es que la película del solsticio cuéntensela a otro y no se esfuercen más en renegar de la Navidad. Disfrutadla. No digáis si la creéis o no, hacedlo y sed felices un año más sin dar tanta explicación y tanta milonga. ¡Feliz Navidad a todos! Insisto.

Y cierro esta entrada y este año 2016 en el Rincón con un texto que forma parte del emblema "¡Feliz Navidad!" que publiqué en el blog Pictura et Verba en el que detallo que la Navidad trae recuerdos malos pero debemos incluso brindar por ellos. Aunque no lo creáis siempre busco una sonrisa en todos. Sí, en vosotros que habéis refunfuñado nada más empezar a leer estas líneas y que os he dado la opción de dejarlo de hacer pero habéis seguido, también. En todos. Y en los enfadados porque he mencionado su formación en la E.S.O. también. ¡Si yo soy uno de ellos, hombre! Tenéis humor, ironía y guasa sólo para lo que queréis. Y esto no es política ni religión, leche. Estáis siempre con el run run y es lo que tiene. ¡¡Feliz Navidad un año más!! Y el año que viene, Dios mediante y solsticios también, sea Feliz Navidad de nuevo. Y riáis y os emborrachéis y seáis felices fuere como fuere. Os dejo con el texto que os decía y os espero con mi copa ya levantada para brindar. Deseo que seáis todos los que alcéis la vuestra. ¡Hasta el 2017!


Sé que la Navidad no es agradable ni esperada por todos. Sé que cuando comienza a haber ausencias en la mesa familiar cambia el sentido de la Navidad en el hogar. Lo sé. Lo sabemos. Lo sabéis. Ya no está el abuelo contando sus historias de niño, quizás ya no está papá cortando el jamón, tal vez no está mamá contando las uvas en los platos o nos falta un marido, una mujer, un hijo o un hermano. No queremos que sea Navidad. Pero también sé que es la fiesta más entrañable que podemos vivir en familia los que aún quedamos. Y que es la época del año que trae los mejores regalos: los reencuentros, los abrazos, los besos, las miradas, la ternura de una madre, el abrazo de un abuelo, las primeras palabras de un bebé, las travesuras con un primo lejano, el perdón de una hermana... Y, ¿por qué no?, algún regalo material que también nos alegra a todos de vez en cuando.
Por eso os deseamos a todos Felices Fiestas y aunque sea difícil os animamos en estos días a abrazaros, a besaros, a reencontraros, a perdonaros, a disfrutar y a sonreír antes de que ya sea tarde y no podáis hacerlo. No reneguéis de la Navidad por los que ya no están, al revés, vividla en su honor, porque ellos nos enseñaron a quererla y a disfrutarla, la compartían con nosotros y por eso los recordamos. Siempre habrá algún recuerdo que nos eche para atrás en ello, pero por cada recuerdo habrá siempre, siempre, siempre, un brillo de ojos, una ilusión, una esperanza, un presente y un futuro por el que merecerá la pena alzar nuestras copas y brindar.
¡¡FELIZ NAVIDAD!!

jueves, 10 de noviembre de 2016

PEREGRINANDO A URDA

Hace unos años, en una de mis muchas salidas a caminar por el mero placer de evocar mi querido Camino de Santiago descubrí unas flechas de esas que indican dirección, invitan a seguirlas y marcan un destino. Sí, iguales que las amarillas que amamos los jacobipetas pero de color morado. Al instante me puse a indagar sobre ellas y descubrí que eran las flechas que señalan al peregrino el Camino de Urda. Evidentemente me fui a casa mascullando la idea de que ese camino sería recorrido antes o después. Y por fin lo he terminado. Tres años he tardado y no por la distancia a recorrer sino porque no encontraba el momento de culminar la tercera etapa. La distancia por caminos era de unos sesenta kilómetros y mi padre y yo, caminantes ya avezados, determinamos hacer tres etapas de más o menos veinte kilómetros cada una: Ciudad Real - Malagón, Malagón - Venta El Toro (pasado ya Fuente el Fresno) y Venta El Toro - Urda, hasta llegar a visitar al Cristo de la Mancha que tantos peregrinos recibe y que nosotros solemos visitar anualmente en sus días de fiesta. En esta ocasión fuimos ambos a visitarlo a pie como antaño, saliendo desde la puerta de casa y paso a paso hasta besar su talón. Y esta es la historia de esa peregrinación planificada desde hace años y recientemente acabada.

Amanecía una mañana de Octubre del pasado año 2014 en Ciudad Real. Los primeros albores de un incipiente otoño se dejaban caer sobre los caminos de la mancha cuando los dos peregrinos salimos a caminar dirección a Urda siguiendo las flechas moradas que en su día descubrimos. La jornada no debía ser excesivamente compleja y rondaría los veintidós kilómetros que luego por una equivocación en una bifurcación de un camino se convirtieron en casi treinta y dos. Pero la primera etapa fue cumplida y arribamos a Malagón a pie. Objetivo logrado. Entremedias atravesamos parajes que no se conocen salvo que avances a pie entre ellos y por los que jamás ha rodado automóvil alguno. Y, cosas del destino, que fuimos a dar a un lugar llamado Campomojado que jamás habíamos oído nunca mencionar. Es una pedanía de Torralba de Calatrava y la descubrimos porque el camino nos llevó hasta allí. Pura casualidad. Desde aquel día le guardamos un cariño especial a dicho paraje y a la Ermita de la Virgen Blanca que allí se halla. Nos vimos fuertes de ánimo y quisimos llegar hasta Fuente el Fresno ese mismo día pero los kilómetros en exceso por el error cometido, que hasta dicho pueblo nos quedarían aún unos siete u ocho más y que ya el reloj marcaba casi la una del mediodía optamos por retroceder de nuevo y coger otro camino para concluir la primera etapa tal cual estaba previsto: en Malagón.


Desde el propio centro de Malagón fuimos recogidos y desde el mismo lugar retomamos la ruta días después. Comprobé que el Camino de Santiago Manchego discurre en dicho tramo por el mismo Camino de Urda así es que la consigna fue fácil: seguir las flechas amarillas como si fuesen las moradas. No hubo lugar a confusión alguna y avanzamos varios kilómetros entre olivares nuevos y la propia Ruta del Quijote. Camina que te camina fuimos ganando metros y acercándonos a concluir la segunda etapa de esta peregrinación hacia la Ermita del Santísimo Cristo de la Vera-Cruz de Urda. Atravesamos Fuente el Fresno y seguimos hasta un restaurante de carretera llamado El Toro. Y allí detuvimos nuestros pasos hasta que llegase el día en que volviéramos a reanudarlos para completar este camino. Es curioso que entre medias haya llegado más veces andando a Santiago de Compostela que a la propia Urda, pero así ha sido. Cosas del destino que uno no conoce a priori. Me gusta caminar y así pienso seguir haciéndolo mientras pueda.


Desde aquel día en que llegamos a la Venta El Toro han transcurrido dos años en los que no ha habido momento para cumplir esta peregrinación, sin embargo siempre la he tenido en mente y no la he olvidado. De hecho la primera etapa incluso la he repetido alguna vez. Y llegó el momento. Había que terminar el camino hacia el Señor de la Mancha. Programamos la ruta y decidimos ir a Urda en dos coches para dejar uno allí, volver en el otro y al día siguiente ir hasta el Toro en un coche, desde ahí iniciar andando hasta Urda la tercera etapa y allí recoger el coche que habíamos dejado el día anterior y regresar en él hasta la Venta, recoger el otro coche y ya, en los dos vehículos de nuevo, volver a nuestra Ciudad Real natal. Y así lo hicimos mi padre y yo. Son muchos los caminos ya recorridos juntos y tenemos el espíritu peregrino bien arraigado. De hecho siempre estamos pensando en nuevos caminos que iniciar y, como bien dice el refranero del buen caminante, el camino siempre se recorre tres veces: cuando se sueña, cuando se está en él y cuando se recuerda. Así es que ya soñamos con nuevos caminos y por lo tanto estamos recorriendo nuevos senderos. Pero éste en particular culminó en Urda besando el pie del Señor en su barca. Y con la sonrisa de los dos.

La última etapa comenzó con una baja temperatura como se dice ahora en las cocciones de cocina moderna. Y hacía frío. Mucho frío. Los últimos kilómetros de la provincia de Ciudad Real hasta adentrarnos en Toledo discurrieron al alba y cuando salió el sol fue agradable notar su calor. Fuimos acompañados en todo momento de las flechas amarillas y moradas y de alguna indicación con el emblema del Cristo de Urda sobre su barca de Pescador de Hombres y, antes de darnos cuenta, estábamos ya en el Camino Jubilar que señala la dirección hacia la ermita. La sierra de la Calderina se va bordeando y la ruta no tiene subidas ni bajadas, por lo que acostumbrados al Camino de Santiago, sobre todo en sus etapas de montaña, descontábamos kilómetros a muy buen ritmo. Paramos en la Venta la Andaluza a tomar algo de fruta y agua y seguimos ya hasta un descansadero de la Ruta del Quijote que se encuentre entre el Camino Jubilar y el que va a Consuegra, donde nos detuvimos de nuevo a descansar un poco. Desde ahí hasta Urda en una hora aproximadamente lo habíamos hecho. Reconozco que llegar hasta el propio altar mayor no me causó la emoción de las veces que he llegado andando al Obradoiro, pero sí que me emocionó, sí que me quedé con el pecho henchido de orgullo por el trabajo bien hecho y sí que el Cristo despertó en mí las ganas de hacer su camino de nuevo. Espero no tardar tres años de nuevo, pero eso sólo Él lo sabe. Cuando quiera sabe que mi bastón y mis botas están listas. ¡Gracias Señor de la Vera Cruz!



lunes, 17 de octubre de 2016

HISTORIA DE UNA EXCURSIÓN A LA VIRGEN DE LA CABEZA

Sea como sea y lo crea y quien lo crea hay alguna fuerza que mueve el mundo. Algunos la buscan a a través del conocimiento y se dan cuenta que como no todo puede saberse algo debe ser el origen de lo que ignoran. Lo llaman investigación y ciencia. Otros no la buscan pero saben que actúa y son sumisos a ello: cuando la vida te quita algo otra cosa te da. Lo llaman karma. Y otros ni buscan ni son sumisos al destino, sino que confían en la bondad de un ser trascendental al que encomiendan sus peticiones. Lo llaman fe. Y como decía, sea de la manera que sea y lo creáis o no lo creáis, algo de ello hay. Y quien diga que no que nos explique al resto el origen y el destino del mundo: cómo empezó todo y cómo acabará. Se dará cuenta el osado que ni la ciencia, ni las creencias, ni la fe tienen respuesta para ello. Por lo tanto, algo hay. Lo quieran o no. Y en lo que hoy vengo a contaros ese algo fue la Virgen de la Cabeza. Y ojo que no he mencionado si ha sido por ciencia o religión pero que la Morenita ha tenido algo que ver lo tengo muy claro. Y que le debía una visita también. Al final me diréis si digo la verdad o no.


Cuando las casualidades se enlazan una tras otra ya no es casualidad. Y así comenzó esta historia y el por qué de la excursión que realicé. Con una casualidad... Era mediados del mes de Mayo de este año 2016 cuando salía la procesión de la Virgen de la Cabeza de Ciudad Real y yo, con costal y faja, me disponía a pasear a nuestra querida Morenita por las calles de su barriada. En uno de los relevos, Pedro, el Hermano Mayor de la cofradía, me dio una pegatina de la Virgen para que la regalase a alguien y, sin embargo, la guardé bajo la funda de mi teléfono móvil de casualidad, porque se me ocurrió en ese momento por algo que desconozco, ya que normalmente la habría regalado pues ese era su fin o, en todo caso, la habría guardado en la cartera. El caso es que ahí se quedó. Era el día 14 de Mayo.



Dos semanas después, mi buen amigo Jesús Velascoín fue al Santuario de la Virgen de la Cabeza de Andújar y rezó porque Gemma se quedase embarazada y me hiciera padre. Evidentemente yo no sabía nada al respecto y me emocionó que cuando volvió me llamó y me dijo: "He estado en la Virgen de la Cabeza y he pedido por vosotros. Cuando Gemma se quedé embarazada, que se va a quedar, tienes que rezarle el rosario a la Morenita e ir antes de cuatro meses a su santuario a oír misa". Agradecí tal confianza depositada en su petición, pero con todos los antecedentes que habíamos pasado no supe si resultaría ese arreón de fe o no. Sin embargo ahí estaba una nueva casualidad: la oración de mi amigo fue a recaer en la misma advocación mariana que la pegatina que yo casualmente guardé, la Virgen de la Cabeza. Aquella llamada tenía algo más que fe. Era el día 27 de Mayo.

Terminé mi turno de guardia como letrado y fui rápido a casa. Eran las nueve en punto de la mañana y Gemma me aguardaba para estar los dos juntos en el momento esperado, saliese el resultado que saliese. Conforme llegué se levantó a orinar en el test de embarazo que había comprado la noche de antes. Las dos rayas que indican el positivo y te dan a conocer la noticia de la buena esperanza no tardaron en aparecer. Me quedé inmóvil. No sólo esperaba que saliera negativo sino que automáticamente recordé todo lo que hicimos Gemma y yo el fin de semana que salía la cofradía de la Virgen de la Cabeza. Fue en esos días Gemma se quedó embarazada: entre la Virgen de la Cabeza y la Virgen de Alarcos. Pero la cofradía que yo saqué, la pegatina, la visita de Jesús Velascoín al santuario y la llamada "sólo" tenían causalmente un nexo común: la Virgen de la Cabeza. Retumbaron en mi cabeza las palabras "Cuando Gemma se quedé embarazada, que se va a quedar, tienes que rezarle el rosario a la Morenita e ir antes de cuatro meses a su santuario a oír misa". Las había oído tan sólo tres días y ahora tenía ante mi una prueba de embarazo con resultado feliz. Era el día 30 de Mayo.


Por supuesto cumplí el encargo y recé el rosario. Iba todo avanzando bien pero se agotaba el plazo de los cuatro meses para ir al Cerro del Cabezo a ver a la Aceitunita bendita. Y llegó Septiembre y con él el fin del tiempo y había que ir. Con la fe, el destino, el sino, el karma, las energías o como quieras considerarlo, lector, no se juega. Y menos cuando estás comprobando en primera persona que una suma de casualidades ya no es casualidad. Cuadramos fecha y antes de que pasasen cuatro meses de embarazo fuimos al Santuario de la Virgen de la Cabeza a oír misa allí y a cumplir la oración de Jesús, a darle gracias a la Morenita y, mi padre y yo personalmente, a conocer todo aquello pues jamás habíamos estado en aquel lugar tan cargado de historia y energía al que, sin duda, volveré y no sólo una vez. Había muchos motivos para hacer esa excursión y allí que fuimos mi padre, Jesús, su hijo Alberto y yo. Decir que fue un día entrañable es poco. Esas cosas quedan para el recuerdo.  Las casualidades quedan para reflexionar. Y la Virgen de la Cabeza queda por siempre. Otro día hablaré del paraje, de toda su historia, de las hermandades filiales, de las Casas Hermandad, etc. Hay mucho que contar de aquello. Pero hoy tocaban estas líneas, sólo éstas. ¿Casualidad? No lo creo.Y esta es la historia de por qué el hacer aquella excursión. Era el 24 de Septiembre.



Morenita y pequeñita, lo mismo que una aceituna, una aceitunita bendita. ¡¡Viva la Virgen de la Cabeza!!

jueves, 29 de septiembre de 2016

UN CAMINO UN TANTO ESPECIAL

Este año no tenía en mente hacer el Camino de Santiago. No tocaba darle uso al bordón ni visitar Compostela y otra vez el destino jugó de nuevo. Y con cofradías de por medio, mire usted. Era el 25 Aniversario de la fundación de la Cuadrilla de Hermanos Costaleros de Nuestro Padre Jesús de la Bondad de la Hermandad de la Flagelación, a la cual llevo perteneciendo 22 primaveras y se postuló como uno de los actos de tal efeméride recorrer el Camino de Santiago. Esta vez no llamé yo al Camino, el Camino me llamó a mí. Como siempre hace, vaya. Y como lo amo profundamente no pude sino calzarme las botas y preparar la mochila. Bendito veneno jacobeo el que me recorre pues simplemente caminando soy feliz. No me pregunte nadie cuando llego al final de una etapa sudoroso y cansado por qué lo hago, por qué camino durante horas, no sabré contestar pero seguiré haciéndolo. Así viene siendo desde aquel bendito Año Santo Xacobeo 2010 que conocí a mi querido Camino de Santiago iniciándome con más miedo que vergüenza en un ultraconocido tramo: "los últimos cien", desde Sarria a Santiago. Y así seguirá siendo, mi amor a caminar digo, siempre que pueda. A la fecha ya he recorrido todo el Camino Francés, he pasado por varios tramos repetidas veces, tengo en casa cinco compostelas si bien lo que quiero al recorrer el Camino no es acreditar mi llegada sino exprimir cada paso (menos compostelas y más camino, como decimos los puristas, me sobra tanta "Casa del Deán" y me falta más "Castilla") y en mente tengo el Portugués, la Plata y mi gran camino: desde la puerta de casa hasta el Obradoiro. O Fisterra, quizás.


En todo caso este ha sido un camino un tanto especial. Mucho. No soy partidario de hacer el Camino en grupo porque sé la guerra que puede dar un grupo en un albergue al peregrino solitario que se encuentra descansando, de hecho la he sufrido yo mismo, no soy partidario del "turigrinaje" que usa el Camino como unas vacaciones deportivo-gastronómicas, no soy partidario de que el Camino sirva para ridículas estadísticas de la nueva Oficina de la calle Carretas y se desvíen los tramos verdaderos por antojo de Concellos y amigotes de turno, no soy partidario de muchas cosas y, aún "sufriéndolas" he vuelto encantado. El Camino es el Camino y jamás dejará de ser mágico por muchos atentados que le perpetren los actos "político-vandálicos" consentidos por la Xunta del  momento. Hay tantos caminos como peregrinos lo transitan y cada uno tiene su particular motivo para hacerlo. Si yo he llegado varias veces a abrazar a Santiago os puedo asegurar que ninguna de las veces el motivo ha sido el mismo. Y este año que no tenía en mente ir y mucho menos abrazarlo, he vuelto a ir y he vuelto a abrazarlo. Y quizás más con el corazón de la vida que con el de peregrino que llevo dentro.


Formamos el grupo en su mayoría integrantes de la cuadrilla cuyo 25 Aniversario celebrábamos: Chefo, Dani López, Antoñaco Romero, Víctor Manuel, Tomás Pardo y yo. Y se unieron a nosotros Julián (cuñado de Víctor Manuel), Ana María (mujer de Dani) y su amiga María Eugenia. Y así las cosas nueve peregrinos salimos desde Ciudad Real con el proyecto "Peregrinos de Bondad" hacia el corazón compostelano. Hicimos camisetas para la ocasión y paseamos con orgullo el motivo de nuestra peregrinación, el nombre de nuestra hermandad y el de nuestro titular "Nuestro Padre Jesús de la Bondad". Pero como antes decía, cada peregrino escondía su motivo personal e interno. Y el mío tenía relación con Santiago, por supuesto. Él lo sabe. Y este año haría en Compostela lo que tenía en mente hacer el año pasado a mi llegada y el destino truncó. El ánimo era distinto y la ilusión también. Siempre que llego al Obradoiro me emociono, claro, pero esta vez fue especial. Mucho. Pero mucho. Las sensaciones de revivir mis primeras etapas como peregrino, de volver a caminar por donde el año pasado me embargaba la desazón de sueños frustrados, de recorrer de nuevo los últimos cien esta vez con la ilusión por bandera y de volver a disfrutar de ciertos lugares con la esperanza de volver a volver y en la mejor compañía y, sobre todo, (respiro, cojo aliento y tecleo esperando poner todos los lugares para mí emblemáticos que nunca olvido), de saborear de nuevo mi querida Sarria, el Ponte Áspera, el roble centenario, la escalinata a Portomarín, contemplar su iglesia fortaleza, caminar al alba hasta Gónzar, sellar en Ventas de Narón, parar en la Fuente del Peregrino, llegar a Palas de Rei por su trazado de pizarras, adentrarme en el bosque a oscuras camino de San Xulián do Caminho y encontrarme con peregrinos saliendo de O Abrigadoiro, arrodillarme ante Santa María de Leboreiro, dar la mano al Cristo de Furelos, comer pulpo en Casa Ezequiel, detenerme en Boente, relajar los pies en Ribadiso da Baixo, llegar a Arzúa con la mueca del triunfo, pararme en Pregontoño, visitar a Guillermo Watt, mirar de reojo a Santa Irene, adentrarme en Pedrouzo y cruzar a Arca O Pino sin saber dónde está el límite entre ambos, enfilar hacia Lavacolla, almorzar en Casa Botana, coronar el verdadero Monte do Gozo y bajar con una mezcolanza sentimental agridulce, inexorablemente rodeado de alegría y tristeza por el mismo motivo que no es si no llegar al final, hasta el mismísimo corazón compostelano y el centro de la Plaza del Obradoiro donde contemplo (y ellas a mí) las dos altas torres que tantas añoranzas y esperanzas me traen.


Amo el Camino. No me canso de decirlo ni de recorrerlo. Siempre me regala algo y me toca la fibra interna con su magia y leyenda jacobea. Este año a los nueve peregrinos que salimos desde Ciudad Real nos regaló una nueva compañera que se convirtió en amiga, como no podía ser de otra manera: nuestra querida Nadia. Formamos el grupo las diez personas prácticamente todo el Camino con una unión y trabajo en equipo perfecto. Desde Portomarín en adelante ha sido un Camino de diez en todos los sentidos: calificación, integrantes, entendimiento y alternancia entre todos. Este Camino ha sido un tanto especial, ya lo he dicho. Una vez adentrado en el mundillo caminero nunca pensé que volver a hacer únicamente Sarria-Santiago me sirviera más que aquella primera vez en la que me inicié en la Ruta Jacobea y que dicho tramo sólo sería ya para mí un lugar de paso y no de inicio, sin embargo lo he realizado ya tres veces y lo sueño de nuevo otras tantas. Tiene rincones que son tesoros para mí. La pena es que el año pasado que recorrí el Camino desde León a Santiago no disfrutase de las ultraconocidas últimas cinco etapas lo que he disfrutado este año. Habría sido grandioso. Pero esa es la magia del Camino: cada camino es diferente aunque se haga por la misma senda. Y la verdad es que de las veces que he pasado por Sarria, Portomarín, Palas de Rei, Arzúa, Pedrouzo (Arca O Pino) y el propio Santiago de Compostela ninguna ha sido con la misma gente ni de la misma manera. Eso sí, siempre alma de peregrino. El turigrinaje, los lujos, el camino a la carta y los sellos comprados no van ni irán conmigo jamás. Me mantengo firme en pasar por el Camino y que el Camino pase por mí. Y este año lo he hecho y lo ha hecho.Una vez más. Y las que quedan. Precioso camino con mis Peregrinos de Bondad, con Nadia y con Claudia en la esperanza. Ya aguardo una nueva llegada al Obradoiro que será muy especial por muchas cosas. Pero antes, lo reitero de nuevo, este Camino sí que ha sido un tanto especial, como todos los anteriores y como todos los venideros, pero éste... Muchas lágrimas en el Obradoiro. Por muchas cosas. ¡Ultreia et Suseia!
DAYSI.

Vicarie pro Claudiam.

jueves, 8 de septiembre de 2016

MERMELADA DE CIRUELA

Las cositas del día a día son las que ponen sentido a la vida. Y eso es así y no admite discusión. Y por eso me encantan y me gusta cuando las hago inesperadamente y aprovecho para compartir esos retazos de alegría con vosotros. Hoy es muy simple lo que vengo a contaros: mermelada de ciruela. Tal cual. Sí, lo que leéis: mermelada de ciruela. Nunca pensé que haría mermelada de ciruela natural y llegó el momento. Y como siempre de improviso y sin pensarlo. Regalos de la vida como me gusta denominarlos. Un ciruelo plagado de fruta en el chalet, mi querida thermomix, azúcar, unos limones y unas fructíferas mañanas de Sábado y Domingo en la cocina. Et voilá, un rato agradable, entretenido y siendo feliz con una cosa tan simple que muchas veces ni se valora. Pequeñas cosas que son la esencia de la vida. Ya escribí una vez sobre ello en el blog. Hoy vuelvo a reafirmar mi teoría. Y por eso, con la sonrisa por bandera, vengo a contaros cómo ha sido eso de la "mermelada de ciruela".


Empezó la cosa con la avanzada primavera. El ciruelo que tenemos en el chalet estaba plagado de frutas y le pegué buenas sacudidas para quitarle muchas pues no podría criar y engordar tantas ciruelas como habían nacido. Aún así se ve que me quedé corto (y mira que le quité) porque luego en verano el árbol frutal estaba con las ramas llenas de frutas para recolectar, así es que me dediqué a coger una por una todas las ciruelas y fueron varios kilos de ellas. Y, claro, como es imposible comer tanta fruta antes de que se estropee, se me encendió la bombilla culinaria del chef que llevo dentro de mí y pensé en hacer mermelada y repartir algunos botes. Era la única manera de aprovechar todas las ciruelas recogidas y que no se echasen a perder. Y me puse manos a la obra y salieron varias remesas. Vamos que comieron mermelada mis padres, mi hermana, mi mujer, mis suegros, los tíos de mi mujer, los vecinos de la urbanización, mis amigos, etc, etc,, la cosa fue a más y ya cuando me llamó Merca Madrid para comunicarme que las ventas eran un éxito y que se había otorgado el primer premio culinario a la mermelada de ciruela al stand de la Feria de la Mermelada de Ciruela hecha en mi honor, pensé que era mejor parar la fábrica mermeladera por un tiempo... Les prometí que la temporada que viene vuelvo a la faena y exportamos botes de este manjar a los imperios de Peralbillo, Picón y la Villa de Granátula.



Y la cosa es que jamás con tan poco cree tanto. Ciruelas, un robot de cocina, un kilo de limones, un paquete de azúcar y tarros vacíos de los que guardo para conserva (los más pequeños claro, los grandes los destino al tomate, al pisto, la fritada y esos manjares inesperados que me como en algún caprichoso día de invierno). Por planta de trabajo la cocina de mi casa, por obrera y gerente mi santa madre y por director y encargado del departamento de calidad y "probación" el que suscribe. Anda que no probé veces la mermelada y no terminaba de cogerle el gusto... Me relamo todavía, oye. Dale que dale al cuchillo pelando y deshuesando una a una las ciruelas entre mi madre y yo. Ardua labor la nuestra en ello. Dale que dale a la themormix cociendo las frutas con el azúcar. Dale que dale a pelar y despepitar los limones que dan el toque ácido y conservante y dale que dale a la alegría para que el resultado fuera el correcto. Y luego dale que dale al embotado y arrope de los frascos para que hagan el vacío y conserven el producto obtenido. Claro el resultado fue tan primoroso que finalmente llegó el dale que dale al reparto de los botes de mermelada y el resto ya lo conocen: Merca Madrid, expansión, Primera Feria de la Mermelada de Ciruela "Carlos Lillo", etc. Toda una cadena de éxitos que desde el primer momento decidí contaros en el blog.

Fueron ratos entrañables de esos que me gustan, como guisar en puchero, como comprar hortalizas en las portadas de los pueblos, como hablar con nuestros mayores de la vida de antaño, como mirar a la Esperanza a los ojos, como desayunar chocolate con churros el día de la Lotería de Navidad o como escribir estas líneas cuando tengo un ratito y compartir estas pequeñas gotas de esencia del día a día con quien me conoce y tiene a bien leer mi pequeño Rincón. Y estas cosas son las que de verdad nos enriquecen y se quedan en la mochila de la vida con la que hacemos el Camino. ¿Quién me diría a mí cuando siendo niño sembré aquel ciruelo que algún día haría mermelada y la repartiría entre mis más cercanos coetáneos? Pues eso. Y tal cual venía ilusionado a contarlo. Espero que hayáis disfrutado de esta entrada como yo escribiéndola y haciendo las remesas de mermelada. Termino como empecé: Las cositas del día a día son las que ponen sentido a la vida. Y eso es así y no admite discusión.

lunes, 25 de julio de 2016

PICTURA ET VERBA

No suelo hablar en un blog de otro, pero creo que la ocasión merece la pena. Y digo no suelo porque mi único blog personal es este humilde Rincón, el otro es un espacio compartido con mi buen amigo Narciso Orovio donde colgamos pequeñas obras compuestas de imagen y texto: él dibuja y yo escribo. Es un blog de los dos, de ambos. Por eso en él no hago mención al Rincón y por eso en el Rincón no hago mención a Pictura et Verba que así como es se llama. Pero esta vez la ocasión lo merece. Empezó siendo una ilusión, se convirtió en un sueño y después en un proyecto real que finalmente ha visto la luz: un libro. Sí señores y señoras. Pictura et Verba ha sacado a la calle un libro. Un libro de emblemas y postales sentimentales llamado "Cincuenta postales del alma". Lleva detrás muchas horas de trabajo, de dibujos, de escritos, de correcciones y, sobre todo, de paciencia y cariño. Y todo ello comenzó con un pequeño y tímido blog: Pictura et Verba. A día de hoy basta con teclear esas tres palabras en Google y somos el primer resultado de la búsqueda. Fascinante para nosotros tan sólo pensarlo.


La historia empezó, como no podía ser de otra manera, gracias a vosotros. Narciso ya tenía un buen número de seguidores de sus dibujos pues los mismos, aunque parezcan hechos para niños pequeños por los trazos simpáticos que les dan forma, contienen mensajes para mentes ya adultas. Y por otro lado yo mismo gozaba de un buen número de lectores de estas humildes entradas que escribo en el Rincón. Y no sé ni cómo ni por qué, pero sí sé cuándo, decidimos dar lugar a lo que Narci bautizó como "la Fusión del Arte". Él hacía un dibujo y yo añadía un texto. Se trataba de que el propio dibujo ya contuviese un mensaje y el texto por sí mismo igual, pero al contemplarse ambos juntos, lanzasen un mensaje común y diferente a los que desprendían por sí solos. El resultado nos gustó y comenzamos la aventura de crear un blog entre los dos para publicar esas obras. Optamos por llamarlo "Pictura et Verba" que significa en latín "imagen y palabras" y la aceptación no pudo ser mejor. Desde el primer momento comenzaron a seguir nuestras obras un buen número de personas y ya hubo quien decía que llegaríamos a escribir un libro. Los dos sonreíamos ante tal atrevimiento pero jamás consideramos esa idea como algo desdeñable, es más, nos atraía bastante. Y fijaos, hoy es real. ¡Quién lo diría!


Las obras son llamadas emblemas pues según la Historia del Arte un emblema es una composición artística que transmite un pensamiento. Y eso es justo lo que queríamos los dos: transmitir un pensamiento común. No creáis que lo que hemos hecho es algo tan simple como que Narciso hago un dibujo y Carlos le ponga texto. No, no. En absoluto. Ha costado mucho cuadrar el mensaje que cada emblema o postal sentimental transmite finalmente. He tenido que escribir sobre un mismo dibujo más de una vez, cambiar matices, cambiar el enfoque, cambiar el resultado totalmente, rehacer la historia a contar, etc. Y Narci igual. Le ha costado dibujar para un mismo emblema más de una imagen en algunas ocasiones. Muchas veces hemos hablado el dibujante y yo de lo que queríamos representar en cada obra y no ha sido fácil. O bien mi texto no se ajustaba a la idea original que tenía mi compadre o bien la imagen era complicada de adaptar a las palabras y no complementaba el mensaje común, pudiendo caer en el error de que una misma obra lanzase dos mensajes diferentes en la imagen y en el texto cuando debe ser uno a la par. No obstante, la magia que compone Pictura et Verba (y así lo narro en el prólogo del libro) es que se abra el libro por donde se abra aparecerá ante el lector de una sola vista una obra completa (el texto y la imagen) y sólo será al adentrarse en ella mediante su lectura y observación cuando se entenderá el mensaje conjunto, pues simplemente observando el dibujo ya transmite un pensamiento y simplemente leyendo el texto se transmite otro. La esencia de Pictura et Verba es que sólo con leer el título de algún emblema no se adivina ni la imagen ni el texto que lo componen. Por eso el encanto que infunden nuestros trabajos es atractivo: sólo leyendo el texto vuestra mente idearía otra imagen y sólo observando el dibujo vuestra mente idearía otro texto. Ya os digo que ha sido fácil encajar uno por uno todos los emblemas os lo aseguro.

Y la temática es compleja, ¿eh? He dejado la explicación para el final. Toda persona se compone de sentimientos y nuestros emblemas los difunden: esperanza, amor, nostalgia, añoranza, inseguridad, vergüenza, humor, humildad, esfuerzo, duda... Hemos querido a través de todas las publicaciones del blog pellizcar cada vez un sentimiento. Sabemos que simplemente leer la palabra "amor" o ver dibujado un corazón transmite a cada persona un mensaje distinto, pero el sentimiento mencionado es el mismo para todos. Por eso una misma obra puede hacer sonreír a una persona y hacer llorar a otra. Lo que es seguro es que no deja a nadie indiferente. Y todo esto que digo es lo que nos habéis hecho saber a los autores con vuestros comentarios vosotros mismos. El blog fue creciendo en obras y en visitas, la tímida idea de hacer un libro fue convirtiéndose en real y hoy ya es una realidad total. Pictura et Verba tenemos un libro en la calle. Gracias, gracias y mil gracias. Espero que disfrutéis de él tanto como Narciso y yo creándolo. Y quien no conozca aún Pictura et Verba que se pase por el blog y navegue un poquito por los emblemas. Seguro que le gustan. Ya nos diréis unos y otros.
¡¡Hasta otra!!


lunes, 20 de junio de 2016

LEYENDA DEL NACIMIENTO DE LAS LAGUNAS DE RUIDERA


La Asociación Juvenil "El Bombo" de Granátula de Calatrava organizó el pasado día 5 de Junio una ruta de senderismo por el paraje de las Lagunas de Ruidera culminando la misma con una visita guiada a la famosa Cueva de Montesinos. El plan me gustaba y allá que fui con la mejor compañía que pudiera tener: un grupo de amigos compuesto por Eva, Marcos, Juanma, Celia y mi tocayo Carlos, mis zapatillas de trecking y mi bastón que lleva recorridos más de mil kilómetros (no exagero, haced la cuenta: dos veces Sarria - Santiago, una vez Ponferrada - Santiago, otra vez Saint Jean Pied de Port - Santiago y múltiples caminos de mi tierra). La ocasión era perfecta para hacer deporte al aire libre, visitar el Parque Natural, recordar aquellos lugares que llevaba tiempo sin visitar y adentrarme de cervantina manera en la cueva donde se vivieron quijotescas aventuras. Para un manchego convencido como yo era todo un placer. Y, como no podía ser de otra manera, no dudé un instante en ir realizando fotos y recabando datos para luego plasmar una entrada en el Rincón. Y hete aquí la misma. Pero no hablaré de la jornada de senderismo en sí, si no de la misma Cueva de Montesinos, la cual es real y esconde una bella leyenda: el nacimiento de las Lagunas de Ruidera y del Río Guadiana. De ella versarán estas líneas.



Miguel de Cervantes, quisiera creer que natural de Alcázar de San Juan por existir esa corriente, por así figurar inscrito en una vivienda de dicha población y por no poderse demostrar con plena fehaciencia su naturalidad de Alcalá de Henares, lo que le convertiría a la sazón en manchego, en su magistral obra "El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha" dedica un par de capítulos a las aventuras de Alonso Quijano y su escudero Sancho Panza en el paraje de la Cueva de Montesinos. En esos capítulos, entre tantas otras cuestiones alegóricas, fantasmagóricas y encantadas, se deja palpar la leyenda del nacimiento de las Lagunas de Ruidera y del propio Río Guadiana. Ha de saberse que Miguel de Cervantes tenía un agudo sentido del humor como así se desprende de sus relatos y pone en boca de su personaje Don Quijote todo lo ocurrido en la Cueva de Montesinos, si bien, el propio Cervantes conocía de sobra el paraje pues trabajó, entre otras cosas, como recaudador de los campos de la Mancha, aunque en especial en la zona de Montiel.


El caso es que tras venir de las bodas de Camacho que si tú, lector, has leído el Quijote sabrás que no fueron tales por el desenlace, siendo finalmente las grandes las bodas de Basilio y Quiteria, las que se dicen que duraron tres días, Quijote y Sancho que estuvieron presentes fueron a parar en sus andanzas a una cueva cercana y conocida a la que se aventuró a bajar Don Quijote ordenando se le atase con una soga el cuerpo para luego poder salir. Seguramente estuviese todavía nuestro caballero andante bajo los efectos del vino y dice Cervantes que quedó dormido en la profundidad de la cueva por tiempo de una hora, si bien le pareció a Don Quijote que allí estuvo tres días con sus tres noches en las que en sueños vio todo tipo de personajes del romancero de la época y encantamientos, encontrándose con el propio Conde de Montesinos (del que tomó nombre la cueva), con la Reina Ginebra y, no podía faltar, la misma Dulcinea del Toboso. Cuando lo sacaron de la cueva totalmente inconsciente contó lo que había visto. Nótese en el tono literario de Cervantes la ironía y el sarcasmo totalmente presentes en estos capítulos cuando narra, por ejemplo, como el propio Conde de Montesinos le sacó el corazón al caballero Durandarte por orden de éste mismo para entregárselo a su amada Belerna como símbolo de amor y, sin embargo, no lo mató sino que quedó bajo un encantamiento aun con el corazón fuera del pecho y puesto en salazón, o como el Palacio de Cristal del que habla Don Quijote no era sino el suelo de la cueva inundado de agua y su reflejo en el techo, siendo las bellas columnas las estalactitas y estalagmitas. Y a mayor abundamiento todo ello es contado por Don Quijote que a su vez lo escuchó en la cueva al propio Conde de Montesinos que se encontraba (como todo aquel ser que hubiera en la cueva) encantado por el mago Merlín. Impresionante la novela de Cervantes y admirable que en pleno siglo XVI escribiese así.


Os dejo con el extracto de la novela de caballerías escrita por Cervantes donde se recoge en boca de Don Quijote la leyenda del nacimiento de las Lagunas de Ruidera y del Río Guadiana:

"Ya, señor Durandarte, carísimo primo mío, ya hice lo que me mandaste en el aciago día de vuestra pérdida. Yo te saqué el corazón lo mejor que pude, sin que te dejase ni una mínima parte en el pecho; yo lo limpié con un pañuelo de puntas, yo partí con él de carrera para Francia, habiéndote primero puesto en el seno de la tierra, con tantas lágrimas, que fueron bastantes a lavarme las manos y limpiarme con ellas la sangre que tenían de haber andado en tus entrañas, y por más señas, primo de mi alma, en el primer lugar que topé, saliendo de Roncesvalles, eché un poco de sal en vuestro corazón, porque no oliese mal, y fuese, si no fresco, por lo menos amojamado a la presencia de la señora Belerna, la cual con vos y conmigo, y con Guadiana, vuestro escudero y con la dueña Ruidera y sus siete hijas y dos sobrinas, y con otros muchos de vuestros conocidos y amigos, nos tiene aquí encantados el sabio Merlín hace muchos años, y aunque pasan de quinientos, no se ha muerto ninguno de nosotros; solamente faltan Ruidera y sus hijas y sobrinas, las cuales llorando, por compasión que debió de tener Merlín de ellas, las convirtió en otras tantas lagunas, que ahora en el mundo de los vivos y en la provincia de la Mancha las llaman las lagunas de Ruidera; las siete hijas son de los Reyes de España y las dos sobrinas de los caballeros de una Orden santísima, que llaman de San Juan.

Guadiana, vuestro escudero, llorando asimismo tu desgracia, fue convertido en un río llamado de su mismo nombre, el cual cuando llegó a la superficie de la tierra y vio el sol del otro cielo, fue tanto el pesar que sintió al ver que te dejaba, que se sumergió en las entrañas de la tierra; pero, como no es posible dejar de acudir a su natural corriente, de cuando en cuando sale y se muestra donde el sol y las gentes lo vean. Le van administrando de sus aguas las referidas lagunas, con las cuales, y con otras muchas que se le llegan, entra pomposo y grande en Portugal. Pero, con todo esto, por dondequiera que va, muestra su tristeza y melancolía, y no se precia de criar en sus aguas peces regalados y de estima, sino burdos y desabridos, bien diferentes de los del Tajo dorado. Y esto que ahora te digo, ¡oh primo mío!, te lo he dicho muchas veces, pero como no me respondes, imagino que no me das crédito o no me oyes, de lo que yo recibo tanta pena como Dios sabe".


¿Qué opináis? Las siete hijas y dos sobrinas de Doña Ruidera dieron lugar a las Lagunas (por entonces sólo se conocían nueve aunque a día de hoy hay quince, por eso habló Cervantes de siete hijas y dos sobrinas). Y Guadiana, escudero de Durandarte, fue convertido en el mismísimo Río Guadiana, el cual también iba apareciendo y desapareciendo dando origen, además de al río, a los Ojos del Guadiana. Y todo ello por encantamiento del mago Merlín. Desde luego imaginación no le faltó a Cervantes al narrar ese pasaje. Esta leyenda del nacimiento de las Lagunas de Ruidera es poco conocida y sin duda merece la pena saberla, al igual que merece la pena leer la obra de Cervantes y, una vez ilustrados en el asunto, acercarse a la propia Cueva de Montesinos y estando en ella recordar todo lo que allí vivió Don Quijote. Os recibirá un panel informativo que reza "Cueva de Montesinos y Parque Natural de las Lagunas de Ruidera" y en el mismo tendréis una pequeña reseña que os invitará a poneros en situación. 

Dotaros de cubre cabezas y casco y adentraros en la cueva para contemplarlo todo. Os recibirá el propio Montesinos, con tez serena y anciana y larga y blanca barba partida en dos mitades. Poned imaginación en esta excursión y disfrutad de la leyenda del nacimiento de las Lagunas de Ruidera. Desde luego quedaréis encantados, bien por Merlín o bien por el embrujo de esta leyenda.
¡Hasta otra!
En el interior de la cueva con imaginación se adivina
al propio Montesinos: tez serena y larga barba blanca partida en dos mitades.
Aquí está la fotografía que pude hacerle.

jueves, 9 de junio de 2016

NO UNA, NI DOS, NI TRES... ¡¡ONCE!!

Pues sí, señores, pues sí. No una, ni dos, ni tres. ¡Ojo! Ni cuatro, ni cinco. Sino el doble y más. Once veces Campeón de Europa. Se dice pronto. Lean, lean bien: Once veces Campeón de Europa. El Real Madrid es el Rey de Copas en la máxima competición continental de clubes. Y eso escuece a muchos. Sobre todo a esos seguidores de otros clubes cuya máxima preocupación no es animar a su club sino denostar al contrario. Y los hay. Y muchos. Y para ellos van estas líneas que seguro que las leen soltando espumarajos por la boca como es costumbre en ellos cada vez que es algo vinculado al Real Madrid. Para esa chusma (y me quedo corto en la denominación) no existe sino el odio y el lloro, convertido en estos últimos días en el pataleo y el ridículo intento de tirar por tierra los logros del club de Concha Espina. Llenan las redes sociales de sus embustes, sus manipulaciones y sus absurdas teorías conspiratorias que ellos mismos inventan y se creen a pies juntillas. Esa fauna pseudo-afición que jamás da la enhorabuena y que lo que da es una mezcla de risa, pena y asco. Esos chaqueteros que van al sol que más calienta y son antes antis que pros. Deleznable comportamiento el de esas infames criaturas que hacen gala de sus odios y no de sus amores.




Y cargo sin piedad las tintas contra ellos. Sin piedad alguna. Yo que siempre alardeo del señorío y del respeto como aficionado del Real Madrid cargo contundentemente contra esa jauría de seguidores que echa la bilis cada vez que menciona al club más laureado. Y lo hago y lo haré. Señorío es felicitar al rival, tender la mano, no hacer mofa del vencido, hacer autocrítica y exigir a los jugadores de tu club que se dejen todo en el campo. Señorío no es aguantar estoicamente las burlas contrarias y no contestarlas por si te tachan de falta de respeto. Eso es lo que pretenden esas hienas malparidas. Quieren verter sus insultos y befas contra el Real Madrid y su afición y que los aficionados blancos haciendo uso del señorío que a aquellos les interesa lo aguanten y no les contesten. Pues no señor. El señorío no es lo que ustedes quieren que sea y se use como ustedes quieran. Conmigo han pinchado en hueso. Soy quien tiene máximo respeto al rival y el mayor defensor a ultranza de los colores del club al que sigo. Y exijo que se me trate igual que yo trato a los demás. Y como jamás defino a una afición como "panda de hijos de puta" no tolero que se haga con la mía. Y desde ciertos sectores del club del seny, los valors y el respect se viene haciendo y más aún desde que Sergio Ramos levantase el pasado día 28 de Mayo la undécima Copa de Europa. Y al igual lo hacen otros sectores de la afición de la orilla del Manzanares que creen mandar en la capital. Y por ahí no paso. Señorío no es callar ante la afrenta. Y si ustedes se acuerdan de mi madre, yo me acuerdo de la suya once veces. Once.


Esa gentuza que no hace sino faltar y actuar en su modo de forofismo fanático es incapaz de reconocer que el Real Madrid alzó hace unos días el trofeo de Campeón de Europa. Todo son excusas, lloriqueos y embustes que se traducen en sus habituales mentiras, faltas de respeto e insultos. Cuando esa piara de cerdos no puede acudir a la razón, acude a la falacia y al insulto. Los más ignorantes a la vez que tachan a Roncero de forofo sinsentido ensalzan a Cristobal Soria. Esperpéntico. Y a la vez que denominan panfletos al Marca y al As dicen que el Sport y el Mundo Deportivo sientan cátedra. De aplauso, oiga. Y los hay que continúan mentando amaños en los arbitrajes y los tiempos de Franco. Vomitivo. Y todo ello por no ser capaces de reconocer que el Real Madrid, con más o menos suerte, se ha proclamado nuevamente Campeón de Europa. Y ya van once. Si Roncero es ridículo, Soria lo es igual o más. Si el Marca es un panfleto, el Sport es un tebeo. Y si dicen que hay amaños a favor del Madrid que me expliquen que ocurrió en Stamford Brigde. Panda de analfabetos es lo que son. Y si algún lector se siente reflejado que se lo haga mirar. No hay mayor tribunal que la conciencia de cada uno y cada uno sabrá si le pesa o no y si ha de identificarse o no. Sinvergüenzas.


Por último agradecer a todos aquellos seguidores de otros equipos que han mostrado su respeto y educación dando la enhorabuena al vigente campeón, su forma de actuar. Tengo muchos amigos y conocidos de otros clubes que tienen ese don del señorío deportivo que debiera imperar (y que no es algo específico del Real Madrid ni mucho menos) y se comportan como auténticos caballeros. Para todos los demás que ya he catalogado insuficientemente pues la RAE me permitiría hacer de ellos una descripción mucho más amplia, amapolas que diría Guti. Y de hecho los cielos les den el doble de lo que ellos desean a los demás. Y si no se lo da el cielo se lo dé Florentino. O Franco. O los árbitros. O sus patéticos y ridículos inventos. Y mientras tanto que sigan contando del uno al once. No una, ni dos, ni tres... sino once veces. Podéis seguir llenando twitter, facebook, instagram, etc, de vuestras gilipolleces antimadridistas. La verdad ya la sabéis os pese o no, la reconozcáis o no, queráis o no. Once veces Campeón de Europa. ¡¡HALA MADRID!!

jueves, 2 de junio de 2016

VIRGEN DE ALARCOS

Siempre me gusta compartir, narrar y recordar por el tiempo esas vivencias que engrandecen a uno su camino por la vida y que son regalos que la vida misma ofrece cuando menos se esperan. Con lo arraigado que soy yo a las costumbres y tradiciones de la tierra que me vio nacer jamás había ido a ver la salida de la Virgen de Alarcos, copatrona de Ciudad Real junto con la Virgen del Prado, desde la Iglesia de San Pedro. Tal acto ocurre anualmente el Domingo de Pentecostés y da comienzo la Romería en honor a dicha Virgen. Y este año, sin saber todavía ni cómo ni por qué, me vi disfrutando de esta efeméride en el mejor sitio posible: bajo las andas de la Virgen. No podía ser de otra manera sino a través de las cofradías. Mi querida Hermandad de la Flagelación se ofreció a la Hermandad de Nuestra Señora de Alarcos para que los hermanos y costaleros de aquella pudieran llevar sobre sus hombros a la Titular de ésta desde la salida de la Iglesia de San Pedro hasta la Iglesia de Santo Tomás de Villanueva, donde se relevan los portadores por la reata de mulas de la Hermandad de la Virgen de las Viñas de Tomelloso. La Hermandad de Nuestra Señora de Alarcos aceptó gustosa el ofrecimiento y los hermanos y costaleros de la Hermandad de la Flagelación tuvimos el privilegio de optar a llevar sobre nuestros hombros a la copatrona de nuestra ciudad. Precioso presente.
Sin pensarlo dos veces (ni falta que hacía) me apunté en la lista de portadores. Y si para un padre es un orgullo compartir su oficio costalero con su hijo, para mí lo es el poder compartir con mi padre estas vivencias y oportunidades, así es que le comenté si quería venir a llevar a la Virgen de Alarcos y sonriente dijo que sí. Pedí permiso a mi cofradía para incluirlo en la lista y una vez obtenido el visto bueno lo apunté a mi lado. La experiencia se antojaba preciosa y la indumentaria para la misma en el caso de los portadores no podía ser más "festiva-ciudadrrealeña": camiseta blanca y pantalón vaquero, igual que la adoptada socialmente para las fiestas de la Pandorga. Y así amanecería un esperado Domingo en el que abriéndose el portón de la gloria de San Pedro comenzaría la singular vivencia de llevar sobre nuestros hombros a Nuestra Señora de Alarcos. Sólo quedaba aguardar y saborear la espera.


Amaneció el Domingo de Pentecostés con un cielo azul radiante que anunciaba un soleado y caluroso día desde primera hora. A las 09;00 de la mañana nos reuníamos en la Plazuela de Jesús Nazareno, junto a la Iglesia de San Pedro, el grupo de personas que íbamos a hacer el traslado de la Virgen, nos igualaron por alturas y nos explicaron donde iríamos cada uno. Conforme terminó la misa pasamos a al templo y nos dirigimos hacia el paso de la Virgen de Alarcos. Para mí era un momento de felicidad enorme pues le tengo un cariño especial a esa imagen y jamás había pensado que podría portarla nunca. Y menos con mi padre delante mía compartiendo varal y vivencia. Nos metimos bajo el paso y sacamos a la Virgen a la calle. Ciudad Real la esperaba y la cantidad de gente que se reúne en San Pedro para acompañarla en el trayecto hasta su ermita y que comience la romería es digna de mención. Cientos de personas se dan cita en ese momento. El recorrido que realizamos fue desde la Iglesia de San Pedro hasta la de Santo Tomás de Villanueva, pasando por las calles Ramón y Cajal, Plaza del Pilar, Alarcos, Obispo Esténaga, Bernardo Balbuena, Ronda del Parque y Plaza de Nuestro Padre Jesús de la Bondad. Llegados a nuestro destino la Virgen fue subida en el peculiar carro tirado por mulas que la lleva hasta el último tramo donde la cogen los portadores de Valverde y la suben corriendo hasta la ermita.



El trayecto estuvo rodeado de fieles, oraciones, vivas y música. Una romería en toda regla con los mejores inicios que pudiera tener. Se presagiaba en el ambiente que la fiesta era esperada y los ciudadrrealeños la iban a disfrutar. Todos, desde niños a abuelos, iban sonrientes acompañando a la Virgen de Alarcos, la charanga acompañaba animadamente y los afortunados que pudimos llevar a Nuestra Señora no podíamos estar más felices. Ese 15 de Mayo espero que perdure en mi memoria de por vida. Jamás he disfrutado mejor de un Domingo de Pentecostés. Una experiencia encantadora, una preciosa mañana y unas imágenes grabadas a fuego en mis retinas. ¡Viva la Virgen de Alarcos!