sábado, 31 de diciembre de 2022

GRACIAS, 2022. ¡GRACIAS!

No sé por dónde empezar. Tal es el cúmulo de sentimientos que rondan por mi interior ahora mismo. Recuerdo como hace dos años justos despedía al 2020 con una patada. Me trajo el susodicho, pandemia aparte (que ya es grave), lo peor en sueños frustrados y un duro golpe familiar. Me dio donde más duele: en la privación de la vida común. A mí que me encanta la vida social y los eventos que aúnan risas sanas y tarros de recuerdos me dejó tocado. Lo bueno es que ya es historia y este año ha sido espectacular. Ya recuperé sensaciones en el año 2021 y justo por estas fechas, hace doce meses, aquí el que suscribe, encerrado en casa durante diez días por haberme contagiado de coronavirus, entre décimas de fiebre y tos, ya barruntaba que el año nuevo que iba a llegar podía ser grande. Y lo ha sido. Mucho. En Enero empezó todo con interrogantes pero no igual que el año anterior. Una vez que la luz entre por la rendija se va agrandando. Para Febrero, en Carnaval, ya se acabó la obligatoriedad de las mascarillas en exteriores y la normalidad comenzó a esbozar una tímida sonrisa. Poco después, en el mes de Marzo y aunque todavía con mascarillas puestas por el privilegiado lugar que ocupa nuestra forma de trabajar, hombro con hombro, los peones de la fe volvimos a desempolvar los costales y a desarrollar el oficio más bonito del mundo: ser costaleros. Vernos debajo de los pasos tras los dos años previos, en los que el Domingo de Ramos en vez de ser un estallido de júbilo lo era de lágrimas, fue una alegría enorme y el pistoletazo de salida a lo que estaba por llegar. Por si fuera poco, me nombraron pregonero en el Acto de Exaltación a la Saeta de la vecina localidad de Miguelturra. Otro regalo de este maravilloso año que hoy termina. Tuvimos una Semana Santa preciosa de reencuentro de emociones y se llenaron las calles y nuestras almas de ese incienso que tanto anhelamos. Simplemente con ese titubeante arranque que poco a poco iba cuajando, ya habría dado las gracias a este año, creo, por haberme devuelto tanto. Más aún cuando me permitió, al fin, volver a mi querida Sevilla y contemplar como se derrama la Esperanza.

Cayendo hojas del calendario volvieron también las fiestas de Primavera y entre ellas la Feria de Abril y  el mes de María. Un Mayo florido y hermoso como dice el refrán. Los trajeron de vuelta las romerías y lo que ellas conllevan en todos los sentidos. ¿Puede haber algo más tradicional que revivir las costumbres arraigadas de la tierra? Y en esas estábamos cuando di el paso que tanto había imaginado durante años: presentar mi candidatura a Pandorgo avalado por mi querida Agrupación Musical Santo Tomás de Villanueva. El resto ya lo sabéis... El día 17 de Junio de este (para mí) inolvidable año 2022, en la comida de elección que anualmente celebran ese puñado de hombres buenos guardianes de la tradición, salí escogido como candidato a pandorgo y se desbordaron en mi interior un sinfín de sentimientos que por más que me empeñase no lograría plasmar. Entre nervios y enhorabuenas se llegó al ecuador del almanaque y la canícula volvió a La Mancha. De Virgen a Virgen es cuando más calor hace en esta tierra: del Carmen al Prado. Y justo entremedias de esos marcados, días 16 de Julio y 15 de Agosto, atinaron los ciudadrealeños de antaño, a fija la fiesta de la Pandorga. Un precioso día 31 del séptimo mes del año, en la Plaza Mayor de mi localidad natal, rodeado de familia y amigos y con un balcón celestial prendido entre la calle Calatrava y el Barrio de los Remedios, fui proclamado Pandorgo por el pueblo de Ciudad Real a través del Ayuntamiento. Me tiembla el corazón todavía al recordar esos momentos...

Quiso la Morena del Prado el mejor regreso posible y así lo fue. Las Ferias y Fiestas en su honor no pudieron ser mejores. De vuelta los conciertos, el Baile del Vermú, los Mahouñaneos por las calles, y doblando campanas y con la ciudad entregada volvió la Patrona a las calles. Tuve la dicha de estar en la bajada del Camarín y salir en sus dos procesiones, como infinidad de veces soñé, atravesando la puerta principal de la Catedral junto a Ella, siendo Pandorgo, con mi mujer asida de un brazo y mi hija de la mano. ¡Qué repeluco me invade al contemplar esa imagen! Así consumí un buen racimo de días grandes, de los que hace un vino interno que mejora con la memoria. Y llegó Septiembre y 2022 siguió regalándome dulzura y renglones de recuerdos bellos. Inició dicho mes con una excursión a las Cortes Generales seguida de la participación en el récord guinness del pisto más grande del mundo. Continuó con unos días de escapada a Pamplona y alrededores y terminó con la tradicional visita al Cristo de Urda. Nada mal, oigan. Octubre volvió a calzarme las botas y a hacerme seguir flechas amarillas en el Camino de Santiago. ¡¿Cuánto podrá gustarme ponerme la mochila y patear la Ruta Jacobea?! Fueron apenas cien kilómetros pero me dieron la inyección de satisfacción que siempre me da recorrer ese sendero de la vida. ¡Noviembre! Bendito mes. Entra por los Santos y se por San Andrés. De todo hubo. Unos días en los que empieza a confundirse el otoño con el invierno se llenaron de colores entre pañuelos de hierbas y actividades benéficas para los más necesitados de la ciudad. Los Pandorgos hacemos muchas más obras de caridad de las que se conocen y se creen. Y para cerrar este precioso año 2022, ¿qué deciros de este Diciembre que hoy concluye? De principio a fin ha sido un último mes plagado de momentos bonitos en los que he disfrutado mucho con los más cercanos. Pero mucho. Y no me cansaré de decirlo cada vez que me sonrojáis con un "¡Qué grande eres!" No, yo no soy grande. Vosotros me hacéis grande. Gracias a vosotros, familia y amigos, soy lo que soy.

Así es que sí. Muchas gracias, 2022, por todo. Gracias de corazón. De verdad me da rabia que te marches porque serás inigualable y me has dado nada más que motivos de alegría. Me has devuelto la vida que nos robó aquella primavera de 2020 plenamente. Carnaval, Semana Santa, Romerías, Verbenas, Glorias, Ferias, Fiestas, Tradiciones, Costumbres... Mi más pura esencia y modo de vida, vivido, disfrutado y compartido con todo el que he tenido cercano. Me detengo un momento y me vienen a la mente agolpados un montón de recuerdos más que no me han venido a la cabeza al comenzar a plasmar estas líneas. ¡Qué cantidad de sonrisas he visto dibujadas a mi alrededor! ¡Qué cantidad de besos y abrazos que nos robó el maldito covid y sus impuestas distancias he recuperado y dispensado este año! ¡Qué feliz he sido! Cierro los ojos, miro para adentro y me veo fundido en un abrazo con mis hermanos costaleros. Y con mis primos viendo cofradías en Sevilla como tanto nos gusta. Y con mis suegros en la Virgen del Monte. Y con mis padres y mi hermana subidos a la tarima de la estatua del Pandorgo en el Prado. Y con mis amigos ayudándome en todo en cualquier momento y haciendo suya mi alegría. Y con mi mujer y mi hija escoltándome a cada paso dado con mis manchegas maneras. Y conmigo mismo en armonía. Y eso sí que me gusta. Fiel a mis principios y valores en todo. Y todo es todo. Gracias, 2022. ¡Gracias! Llegaste con una tímida luz y te marchas iluminando un capítulo de mi vida inmejorable. Gracias te digo. ¡Hasta siempre!

miércoles, 21 de diciembre de 2022

LEYENDA DE ALFONSO X, EL SABIO Y LAS CANTIGAS A SANTA MARÍA

No deja de ser curioso que un manchego como yo, amante incondicional de su tierra, no hubiera narrado nunca nada al respecto de este asunto. Y digo eso porque afincado en Ciudad Real, capital de La Mancha, desde que nací y peregrino imperecedero del Camino de Santiago, del cual intento conocer todos sus rincones y secretos, mucho tiempo he tardado en hilvanar unas letras que relacionasen a Alfonso X, el Sabio, fundador de la  citada ciudad realenga, con la Ruta Jacobea, donde se hallan lugares que él mismo visitó. Todo ello, en conjunto, dio lugar, en parte, a una de las obras literarias medievales más conocidas: las Cantigas de Santa María. Sí, amigos lectores de este humilde Rincón, así fue. El monarca, nacido en Toledo y fallecido en Sevilla, recorrió muchas veces las tierras de Castilla, las cuales tienen muchas poblaciones importantes entre las dos grandes capitales de Burgos y León, como pueden ser Castrojeriz, Frómista, Carrión de los Condes o Villalcázar de Sirga. Era habitual que dichos lugares contasen con fueros, privilegios y derechos reales que hubieran sido concedidos por diferentes motivos. Y, claro está, como no podía ser de otra manera, la calle más grande de Europa, la ruta milenaria de peregrinación, atravesaba y conectaba todos ellos, dotándolos de mayor plenitud, pues a la vera de sus templos, cargados de leyendas y simbolismos, surgían posadas, albergues y hospitales de peregrinos, lo que ampliaba el comercio y la riqueza del lugar, todo ello, normalmente cercano y vinculado a las Órdenes del Temple, de los Hospitalarios y de Cluny. Pero eso es otra historia. Hoy vamos a la leyenda que une a Alfonso X, el Sabio, con el Camino de Santiago, a través de las Cantigas.

Mucho se ha escrito acerca de las Cantigas de Santa María, más correctamente denominadas Cantigas a Santa María, por estar dedicadas a Ella, a la Virgen. Son un conjunto de 427 composiciones dedicadas a María que cuentan, en su mayoría, milagros ocurridos por la intervención de la misma. Las hay narrativas que cuentan los milagros, historias y relatos relacionados con la Virgen y las hay también líricas que son elogios y poemas, casi místicos, dedicados a Ella. Están escritas en galaico-portugués y en notación musical a fin de poder ser trovadas o cantadas, viniendo de ahí su nombre de "Cantigas". Siempre se ha dicho, sin ahondar más en el tema, que están dedicadas a la Virgen. Y ahí radica lo que hoy vengo a contaros. ¿A cuál? ¿Bajo qué representación o advocación? Porque, claro, por aquel entonces había un fervoroso ambiente de amor a María, baste recordar otra pieza literaria muy conocida, como "Los Milagros de Nuestra Señora", de Gonzalo de Berceo o, incluso, la creación de una Orden Caballeresca "Orden de Santa María de España", fundada por el propio Rey Alfonso X, el Sabio, en la que se dedicaban los esfuerzos e inspiraciones a la "Santa Dama", como así la llamaba el monarca que alentaba a los juglares y poetas a que dedicasen sus obras a María. Pero imágenes de María había por cientos. ¿En cuál de ellas se inspiraba el rey para crear sus cantigas? Y, a raíz de ello, ¿puede ser cierto que dicho rey recorriese la Ruta Jacobea? Ahí está la leyenda...

Se dice que en varias de las localidades del Camino de Santiago, aunque hoy me centraré en Villalcázar de Sirga y en Castrojeriz, existen tallas a las que Alfonso X dedicó algunas de sus cantigas. En cuanto a la primera población, conocida en el medievo como Vila-Sirga, existe un templo-fortaleza dedicado a Santa María, la Blanca, construido por los templarios que contiene tablas flamencas y sirve de conexión de fuerzas telúricas entre otros templos construidos a lo largo del Camino de Santiago. Resalta por sus dimensiones prácticamente catedralicias en un pueblo tan pequeño. En su interior, en la Capilla de Santiago, hallamos una escultura de María, llamada Virgen de las Cantigas, como se la conoce popularmente, por su relación con la leyenda, la cual parece acertada y contrastada. Es una talla en piedra del siglo XIII, policromada, de postura sedente, con el Niño Dios en el regazo. A esta imagen se le atribuyen numerosos milagros. El más famoso cuenta que, durante la construcción de la iglesia, desapareció una piedra de la sillería y se acusó de su robo a un peregrino. Se sentenció al mismo a ser ahorcado y la misma Virgen colocó la piedra que faltaba bajo sus pies, salvándole la vida y manifestando su inocencia. La leyenda pone de relieve que a dicha Virgen dedicó Alfonso X algunas de sus cantigas lo que relaciona, sin lugar a dudas, que quien fundó Ciudad Real en el año 1255 hubo recorrido el Camino de Santiago y dedicado parte de su obra, según se desprende de la misma, a imágenes marianas que allí conoció. Por ejemplo, la cantiga 278 comienza diciendo "Quiero contaros un milagro hermoso y bello que tuvo lugar en Vila-Sirga donde la Virgen Madre del Emmanuel suele hacer milagros más dulces que la miel para los que en Ella ponen su fe." Cuenta el Rey Sabio en dicha cantiga que una dama de Francia, ciega, cuando volvía a su hogar tras haber llegado ya a Santiago, paró en Villalcázar de Sirga a rezar ante la Virgen y recobró la vista y, siguiendo su retorno, se cruzó con un peregrino también ciego, al cual recomendó parar en Vila-Sirga para que igualmente fuese sanado.

En cuanto a Castrojeriz, es muy famosa la Iglesia Colegiata de Nuestra Señora del Manzano a la que también se le atribuyen numerosos milagros y a la que el monarca dedicó igualmente diversas cantigas. La talla es igualmente a la anterior del siglo XIII, de piedra, en posición natural de pie, con el Niño Jesús en brazos y llama la atención su bondadosa sonrisa. Entre las cantigas que se le dedicaron son conocidas y están muy expandidas la 252 y la 266. La primera cuenta cómo a un maestro cantero, durante la construcción de una iglesia en el propio Castrojeriz, le falló el equilibrio colocando los sillares en la parte más alta del templo y, al caer, se encomendó a la Virgen del Manzano y rozando una columna quedó colgado en ella por las uñas de los dedos, esquivando así a la muerte, atribuyendo tal fortuna y salvación a la intervención de María. Y la segunda narra cómo en la Colegiata dedicada a la Virgen del Manzano, durante la celebración de una misa en la que estaba el templo lleno, se desprendió y cayó una gran viga de enormes dimensiones sin que nadie resultase herido. 

Estos sucesos y estas cantigas forjan la leyenda de que el Rey Alfonso X, el Sabio, recorrió muy probablemente el Camino de Santiago, pues mucha casualidad sería que el monarca, por más amor que profesase a la Virgen María, dedicase textos perfectamente identificados a muchas imágenes de Ella que se encuentran a lo largo de toda la ruta jacobea. Ya avancé antes que ahondaría en Villalcázar de Sirga y Castrojeriz por ser las más conocidas, pero hay muchas otras a las que también dedicó cantigas... o eso dice la leyenda.

lunes, 12 de diciembre de 2022

10 AÑOS DE RINCÓN

Recuerdo el entusiasmo con el que me decidí a hacer un blog. Y recuerdo también que anuncié su llegada manifestando que esperaba que perdurase y que no sabía cuánto duraría este "periódico de internet" como así lo llamaba mi abuela. Han pasado diez años. Una década. Se me agolpan mil cosas en la sesera y no sé ni qué plasmar de ellas. Conforme escribo me invaden los recuerdos y conforme me detengo en uno aparecen otros veinte juntos. Y me alegra mucho, muchísimo, el haber ido escribiendo puñados de retazos de mi memoria en mi querido blog, El Rincón de mis Pasiones, pues ahora releerlos es releerme a mí mismo y volver a revivir esos momentos tan preciosos que decidí plasmar para siempre y compartir con vosotros. Una década con momentos de todo tipo en los que se reflejan los altibajos de mi vida durante estos años. Sigue llegándome a la memoria cientos de vivencias de estos años, algunas bellísimas, otras no tanto, pero soy de natural positivo y me gusta siempre sacar lo bueno. En estos diez años que cumplió el Rincón la pasada Cuaresma he hablado mucho de cofradías, de arte, de cultura, de fútbol y de curiosidades de la vida en general que, precisamente, es para lo que creé este espacio y, ahora, veo que lo he cumplido. Estoy feliz repasándolo todo y leyendo algunas de mis aventuras que ya tenía olvidadas. Y entre eso y las muestras de cariño que me dais los seguidores de mis renglones, cargo pilas para seguir tecleando nuevas entradas que sigan engordando este blog. Siempre he dicho que el blog existe por y para vosotros. Pero permitidme que esta entrada me la dedique y le dé cuerpo conforme me vayan mandando los sentimientos al adentrarme en el décimo aniversario de mi creación cibernética.

Hoy, me parece buen día para regalarme estas líneas en las que tan reflejado me veo (¡ni que fuera yo el autor!) cuando leo las mismas. ¡Qué cantidad de vivencias y emociones plasmadas en estos lares! Redescubro mucho de mí y de los estados de ánimos que he tenido en diferentes etapas simplemente con ver el número de entradas publicadas por año. Ya sé yo de mí cuáles fueron menos por desgana o por falta de tiempo ocupado con sonrisas o lágrimas, pero, al final, siempre logro sonreír pues todo recuerdo forma parte del libro de mi vida, me ayuda a repasarla y aprender de la experiencia y me demuestra que fui y soy capaz de cumplir el cometido que marqué cuando cree el Rincón: mantenerlo vivo. Y en eso andamos, lo mantengo, lo engroso de memorias y sentimientos y poco a poco ha cumplido una década. ¡Y qué década! No prodigiosa, como el grupo musical de antaño, pero sí muy rica para mí en crecimiento interior y formación personal y laboral. A bote pronto me vienen a la sesera logros, avances y regalos que la vida me ha ido dando. De los malos tragos no hay ni por qué hacer mención, pues de aquí a un tiempo, cuando relea esta entrada como hoy releo otras, no haría sino recordarlos de nuevo y lo mejor es no darles ni un resquicio de memoria aunque siempre, los malditos, dejan una muesca al alma. Así es que lo mejor es dejar per saecula saeculorum aquellos que vienen solos a la memoria sin que se les llame, pues eso denota que la mente los recuerda rápido porque fueron buenos tragos de verdad.

Y diez años dan para mucho y aunque se cumplieran la pasada Cuaresma, he querido prácticamente agotar el año de este décimo aniversario para dejar fluir los sueños logrados, pues este año, sin duda, ya sabéis bien que será para mí inolvidable por aquella ensoñación que comenzó a fraguarse hace siete años y que se cumplió el pasado último día del mes de Julio. En este pellizco de tiempo, pues diez años son nada para el marcador eterno, he tenido grandes logros, a mi juicio. Matizo aquí que los logros individuales son de cada uno y lo que para uno puede ser un triunfo, para otro puede ser una cuestión cotidiana o incluso ridícula. Y como yo hablo de mí y estas líneas son mías y para mí, podéis compartirlas o no, pero son lo que son. Me enorgullezco, decía, de haber sido y hecho durante estos diez años que tiene de vida el Rincón, costalero en Sevilla, amigo inquebrantable  de los míos, peregrino en el Camino de Santiago y haber llegado a la mismísima Plaza del Obradoiro seis veces (tres de las cuales hube iniciado el periplo en el extranjero, una en Saint Jean pied de Port, otra en Somport y otra en Valença do Minho), vicepresidente de la Asociación de Cofradías de Ciudad Real, pregonero de mi cofradía de la Flagelación, exaltador del Acto de la Saeta de Miguelturra, Pandorgo de mi tierra, manchego cerrado y, lo más grande, ser padre. Mi niña Claudia... ¿Qué deciros? Sueños cumplidos, unos pequeños y otros grandes, que no hacen sino hacerme feliz y animarme a seguir soñando metas.

Entre medias de todo ello he aprendido a hacer cerveza, pacharán y crema de orujo, he seguido aventurándome en los fogones, he pateado muchos caminos nuevos, he moldeado más mi personalidad diciendo algún "no" merecido, he crecido como profesional, me he embarcado en proyectos (siempre con los pies en el suelo), me he hecho padelero, he viajado todo lo que he podido y, lo mejor de todo ello, es que he logrado ir terminando todas las empresas iniciadas y plasmarlas aquí en el Rincón de mis Pasiones para mantenerlo vivo y consolidado. Disfruto haciéndolo pero creedme que muchas veces no es fácil por falta de tiempo, claro, porque no sé estarme quieto. Pero merece la pena. Y mucho. Recuerdo que de niño empecé a escribir un diario y duré muy pocos días. Seguramente se veía venir... El otro día, de casualidad, encontré el mismo y me acaricié la memoria y el alma leyendo algún retazo que dejé plasmado cuando tenía nueve años y mi hermana era bebé. Supongo que tras diez años de vivencias en este "periódico de internet" como decía la Lela, quien también tiene aquí alguna alacena de recuerdos en su nombre, sirve el mismo como diario que voy escribiendo, si bien, no a diario (valga la redundancia y la sinonimia), sí a cada pocas semanas, de modo tal que luego, pasado un tiempo, me sirve para releer, refrescar y volver a vivir en la memoria aquellos capítulos de mi vida que me gustó guardar y compartir. Diez años de Rincón... No sé si puedo prometer otros diez, igual que cuando inicié mi vida bloguera no supe hasta donde llegaría, pero intentarlo, lo haré. Gracias a todos por disfrutar conmigo estas pinceladas durante una década.