jueves, 13 de septiembre de 2018

LETRAS DE COFRADE

Era de esas veces que apetecía acariciar el papel con la pluma, derramando por la tinta sentimientos de hombre bueno, de cofrade y costalero que se enorgullece de serlo y que no titubea en decirlo a los cuatro vientos de modo que la veleta que corona el torreón de su creencia, gire señalando al norte la igualá de sus desmanes para poner en orden los desvelos de las noches aguardando una Cuaresma mientras pasan por el año los períodos estivales, los colores ocres del otoño, las nevadas de sensaciones con anhelos y futuros sueños que saldrán del letargo en primavera cuando cambie al fin el viento. Y chirriando en su anclaje oxidado por la mezcolanza de las lluvias y del tiempo, señalase la punta al este el despertar de sus racheos entre abrazos de veteranos e ilusión de los noveles, de un puñado de peones que se fajan entre ellos protegiendo sus espaldas como un buen padre de familia protege las de su casa mientras sigue construyendo sus presentes sin saberlo. Y cambiando radicalmente del levante hacia el poniente, señalase la veleta la dirección de Finisterre, allá para el oeste, donde las aguas se duermen entre el sol que las contempla y el cofrade, absorto ante dicha imagen, bien se mira por dentro y sabe que llegará el día que amanezca un nuevo Domingo de Ramos. Y, por fin, en brusco giro y con un drástico suspiro chille de nuevo el metal rotando sobre su eje y apunte al sur más sureño, ese de playas de ensueño, de pescaítos, de adobos y de comparsas carnavaleras, ese mismo que a nuestra alma hace que se ilumine tenuemente, como una candelería cuando viene de recogía formando caprichosas formas de derretida cera al compás de bambalinas, mientras la melodía de una marcha silbada por un adolescente en reflejo de su memoria, va alimentando la llama y agrandando esa luz interna que finalmente se escapa por la mirada del que es cofrade durante todos los días, meses y años que nacen del calendario soplen los vientos que soplen.

Hay días que la raigambre te domina y, a decir verdad, lo viene haciendo siempre pues una vez se mete dentro de tu ser, sin que te des cuenta te invade. Y va creciendo y se expande. Y cuando darte cuenta quieres ya no puedes, ya es muy tarde, ya se funden tus metales. Ya eres cofrade cerrado y no puedes conocerte ni cambiarte. Debes acostumbrarte a vivir con tu raigambre y permitirle que siga enraizándose en tus tramos, pasados presentes y venideros, esos tramos de la vida en los que llevas la varita, cirio nuevo o manigueta. Y sois los dos un conjunto, mismo ser y sentimiento. Caminando por las calles la notas en tu yo interno, allá en un azulejo, aquí en un bello recuerdo y, unos metros más delante, en un almanaque de nuevo. Convives con ella y ella contigo pero hay días que te domina. Ya lo he dicho antes. Te domina y te desborda y le gritas al mundo entero, aunque no les importe ni un pelo, que tú eres cofrade de ensueño. Ni sabes cuándo siquiera comenzó a inundarte su veneno pero cerrando los ojos recuerdas cuando eras muy pequeño y de la mano de tu abuelo sonaban tambores al cielo. Y creciendo entre los redobles te hiciste docto en las letras que hoy forman tu culta ciencia: imaginero, respiradero, candelero y costalero. Puedes incluso verterte a ti mismo por los atriles derrochando con elegancia el sentimiento que compartes con los que son tus iguales. E igualmente pueden ellos. Y entre todos entenderos. Y no te digo más si es como hoy que la raigambre te domina...
Te das cuenta que la dulzura emana sola rematando tus viejas maderas encoladas con la mirada tierna y dulce de tus abuelas. Un repeluco muy grande te recorre cuando te encuentras contigo mismo, frente con frente y te desbordas en sentimientos como un alba de primavera cuando vuelan los vencejos anunciando que ya es verano aunque todavía queden días por caerse del calendario. Y recónditas oraciones para afirmar que eres cofrade, ¿hay forma más bella de gritar? Es como el grito callado que se da en la Catedral cuando quien de verdad la quiere la contempla y clava sus pupilas en las suyas azules y suspira por Ella, Prado y soberana, madre de los manchegos y de mi tierra amada. ¿Hay forma más bella de gritar te digo? Sólo quien te conozca sabrá enderezar las volutas de mis palabras y saber lo que te digo, que ser cofrade no es solo querer a tus titulares y rezarles un Padre Nuestro. Es una forma de vida, es mucho más que todo eso, es descubrir en unas letras toda una vida de sentimiento colgado en una medalla que pende de un cabecero y que cose con firme punto cofradías de penitencia, Patronas de Gloria y Señoras que reciben un Ave María ya sea en Abril entre suspiros o ya sea ante su Camarín con firme vuelo. 
Ardía la mecha de un cirio que alumbraba tu rostro moreno. Era la vela doce del planillo de tu suelo. Era una de las piezas que daban forman a esa algarabía de pequeñas llamas que dan luz para ver tu cara iluminada. Esa cara que un cofrade sabe ver con los ojos cerrados pero que se deshace entre miradas de la noche recién llegada y las palabras no llegan a acariciarte porque no hay palabras que ello puedan y, al fin, la mejor forma de mirarte y no llorarte es cerrarte los ojos pues los tuyos no hay quien los aguante. ¡Fíjate qué grande es ser cofrade! Es todo el año desearte y cuando al fin yo mismo te tengo en la calle para a todas luces contemplarte, sentirme pequeño y efímero y no atreverme a mirarte. Y teniéndote justo delante cerrar mis ojos y soñarte igual que hago el resto de días con la veleta oscilante. Entre un parpadeo te veo y te contemplo y no hay manera mejor de plasmar lo que pudiera decirte que en esos ojos entreabiertos que Tú sabes entender. Es sólo un momento, un mágico momento que mantiene vivo todo el año hasta que llegue de nuevo ese instante. Y no hacen falta versos, ni rimas, ni forzados textos cuando a raudales fluyen las palabras a tu velo y se enorgullecen de serlo y de brotar de un corazón que es cofrade y que es sincero y que sueña con besar tu mano en Navidad de nuevo. Y es que hoy era de esas veces que apetecía acariciar el papel con la pluma, derramando por la tinta sentimientos de hombre bueno, de cofrade y costalero que se enorgullece de serlo...

miércoles, 5 de septiembre de 2018

MI VERANO

El verano empieza el día de San Juan. El verano termina el 24 de Septiembre. Fechas marcadas ambas. Una es la noche de Beltane, el solsticio, el fuego y la magia se aúnan. Otra cada vez que llega suma una unidad a los años que hace que un hombre bueno del que todo aprendí se marchó al Cielo. Pero para mí el disfrute del verano se limita al último suspiro de Julio y al primer bostezo de Septiembre. En seis letras: Agosto. Y no puedo exprimirlo más, de verdad que no puedo. Lo he tenido ocupado desde el mismísimo día 1 al alba hasta las últimas bocanadas de oxígeno del 31. Y no miento. Desde el alba hasta el ocaso. Todos los días del mes de Agosto he estado ocupado y prueba de ello es que no he podido soltar unos renglones en el Rincón hasta hoy. Y no ha sido por falta de ganas pues en este verano he tenido muchas cosas que contar, de las que me gusta compartir, de las que me gusta plasmar y releer cuando el tiempo las va dejando en el olvido...


Expiraba el día 30 de Julio cuando "De Manchegas Maneras", mi gente, por los que muerdo, los que siempre están ahí, ganábamos el sexto premio del XL Concurso de Limoná y nos llenábamos de alegría con dicho premio. Era el preludio a las vacaciones. Y no podía ser mejor. Una preciosa tarde de tradición, de costumbre y de amor a las raíces compartida que tuvo el mejor broche posible. Al día siguiente, 31 de Julio, ensalzando la tradición y a los pies de la Patrona me postraba una vez más con mi mayor fruto de la cosecha de la vida: mi hija Claudia. El escalofrío que me recorre el cuerpo cada vez que revivo el instante es inexplicable. Ahí se consumía el séptimo mes del calendario y empezaba, de verdad, mi verano, mis vacaciones, mis treinta y un días para vivir sin estar pendiente de plazos, jueces y fiscales. Mezclándose con el Ave María que salía de mi alma hacia el Camarín de la Virgen del Prado comenzaban a resonar pisadas de botas camino de Santiago. Otro año de espera que llegaba a su fin.
Saltó el calendario a Agosto y en su primera madrugada cogí la mochila y el bastón y me dirigí a Somport (Francia). Gracias a las buenas comunicaciones de tren y autobús que existen a día de hoy, en unas horas pasé de Ciudad Real al país vecino habiendo parado en Madrid, Zaragoza y Jaca. Eran las tres de la tarde cuando me encontraba ya en Le Gîtè du Somport y tenía cama asignada en el albergue. Empezaba la aventura y tan sólo habían transcurrido quince horas del mes de Agosto. El que pueda que lo empate, como sigo siempre. Eso sí, el Camino este año ha sido duro, muy duro. Por momentos un despropósito y un engaño. El Camino Aragonés está herido de muerte. Es un horrible bucle. No tiene peregrinos, no tiene servicios. No tiene servicios, no tiene peregrinos. Además de que el piso como tal no es camino pisable en infinidad de tramos, el escaso tránsito de peregrinos que lo recorren y, por ende y como decía, la supresión de servicios por tal motivo, hacen que sea muy duro y mucha gente no sepa lo que se va a encontrar en él. Yo que amo la Ruta Jacobea me plantearía mucho el volver. Me ha resultado muy muy muy duro, sobre todo psicológicamente. Y gracias al maravilloso espíritu del Camino que hace que existan lugares tan mágicos como Ruesta, un pueblo expropiado, en ruinas y sin habitantes que es, sin embargo, el alma del Camino, quedan retazos en la memoria que hacen sonreír ante las adversidades pasadas. Eso, los paisajes de los Pirineos, Canfranc Estación y Eunate. Y Alba, María y Amanda. Geniales. Seguramente un enorme bagaje positivo frente al peaje negativo que hube de pagar por ello. Pero como me dijo un gran conocedor de este mundillo, José Antonio de la Riera: "Carlos, a ti no te lo contará nadie, tú lo hiciste". Y así fue. Lo hice. Y ahí quedó. Y enganché luego con mi amado Camino Francés. Y volví a recorrer Navarra y La Rioja. Siempre me gustó Logroño y su calle Laurel. El año que viene, cuando continúe, será otra cosa... Castilla aguarda.
Y, por fin, Eunate...

Llegado de patear nuevos y viejos caminos disfruté de las Ferias y Fiestas de mi Ciudad Real natal y de la tranquilidad de estar en el chalet unos días y continuar ajeno a plazos, escritos, togas y juzgados. Aproveché para gastar tiempo con las personas que más quiero y echar ratos a la lumbre entre sartenes y leña que me encanta, haciendo guisos manchegos y preparando la conserva para el crudo invierno y la primavera. No han faltado ratos de piscina, barbacoa y alguna jarra de limoná para echar unas risas. El mes está completo y lo disfruto que para eso me lo he ganado y lo digo a pulmón abierto. También digo que el bacalao con tomate que me como el Viernes Santo empezó a fraguarse en el mes de Agosto anterior y gente no lo cree. Pero es así. En estos últimos días de mi estío particular antes de que arranque el noveno mes del calendario y vuelva a encorsetarme en mi rutina de papeles, compramos los de casa hortalizas y prendemos el hogaril para hacer a fuego lento y a su amor tomate frito y pisto de diversas formas. Es costumbre y tradición igual que asistir a las Ferias de los pueblos de mi tierra empezando por Daimiel el mismo día 1 de Septiembre y terminando en la de Urda el día 30. Así es más llevadera la vuelta al cole aunque no deja de ser drástica pues eso del período de adaptación o de las medias jornadas no existe en la autónoma abogacía. Así pues mi verano concluye exprimido hasta el último segundo igual que empezó. Era el día 31 de Agosto cuando cerré y arropé el último tarro de conserva, ese que lleva parte del tomate que acompañará al bacalao de Semana Santa que antes os decía. Se ha pasado en un suspiro el mes y si el año tiene doce de ellos...¡Ya queda uno menos para un nuevo Agosto! ¡Al lío!

martes, 31 de julio de 2018

MI QUERIDO JULIO

El mes de Julio es peculiar de principio a fin. El día 1 empieza marcando mi último mes laboral de cada año y a la vez el mes que más prisas, plazos, tareas y agobios se anotan en la agenda. Es increíble el pavor que la gente le tiene al mes de Agosto o de lo contrario no entiendo el por qué. Vamos a ver, ¿para qué queréis que interponga una demanda de deslinde a finales de Julio si no se va a tramitar hasta Septiembre como poco y el juicio saldrá Dios sabe cuándo? Pues no. -Carlos, preséntala antes de irte, ¿eh?, preséntala-. Es que es de traca. -Es que si no... nos metemos en Agosto y ya no la tramitan...-. Pero vamos a ver (versión 2.0)... ¡¡Que estamos a mediados de Julio!! ¡Que el Juzgado no te va a tramitar nada a velocidad de vértigo! ¡Y que has tenido varios meses antes para apresurarte! ¿A qué tanto miedo a que llegue Agosto si te va a dar igual ya Julio que Septiembre?- Pues no (versión 2.0 también). Tiene que ser por narices antes de que me vaya. Y así todo. Por eso el mes es peculiar. Voy tachando días para que lleguen las vacaciones como un loco y a la vez cada día me vuelve loco algún loco (ya sea un caso, un cliente, un funcionario, un compañero letrado, un procurador. un registro de la propiedad, un notario...). Loco, loco, loco. Todo el mes loco. 

Y a la vez Julio me huele a San Fermín, a Virgen del Carmen, a Santiago, a costal, a verbena, a botellín, a piscina, a barbacoa, a Camino, a Pandorga, a limoná y a Virgen del Prado. Paso ratitos muy agradables en este mes de reencuentros con los amigos, con costaleros, con costumbres, con tradiciones, con ritos que se repiten año tras año y son los que ponen sentido a nuestra vida. Por eso Julio también me gusta porque termino un día harto de pleitos y prisas en el juzgado y por la noche tengo una igualá y ensayo con gente de raza costalera, porque una jornada eterna de agobios y plazos culmina con un ratito de verbena para desconectar, porque una agenda apretadísima de citas y plazos siempre abre un hueco para disfrutar de un guiso a la lumbre con la familia. Y no, no me mencionéis los fines de semana porque esos en el mes de Julio para mí no existen. Julio tiene 31 días como 31 soles y son laborales todos. Este año me he pegado Sábados y Domingos o trabajando o de Guardia de Asistencia a Detenidos en el Turno de Oficio. Toca sacar tiempo incluso rascando un boleto de una tómbola porque mientras muchos deseamos que llegue Agosto para desconectar del mundo laboral otros no quieren que llegue y quieren que quede todo hecho antes. Pero vamos a ver (versión 2.0 actualizándose a 2.8)... ¡¡Que no pretendo morirme aún!! ¡¡¡Que el día 1 de Septiembre estoy en el despacho de nuevo!!! ¡¡Dejadme respirar!! Pues no. Todo con prisas y por imperativo testicular antes de Agosto (como si eso adelantase algo).

¡Ay, mi querido Julio! Cuán peculiar eres... Qué arte tienes para sacarme de mis casillas y a la vez regalarme la mejor de las sonrisas. Me desvelas en el trabajo con nefastas apreturas que bien compensar sabes con caricias y ternuras que brotan desde el alma perdiéndose en mis comisuras. En tus días quedan siempre mis sueños de nuevos caminos, de recuerdos de mi abuela, de retazos de mi niñez, de pinceladas de mi infancia, de añoranzas del Carmelo y de raigambre en un barrio perchelero donde había cine de verano y los blusones de mil rayas de los hermanos pandorgos fríen torreznos por San Antón y dan limoná y puñao en pleno estío a las fiestas del patrón. ¡Mi querido Julio! Agotas ya tus días entre pañuelos de yerbas y lebrillos ensalzando la tradición en honor a la Morena que ve como se eleva un largo tablón entre el Prado viejo y la Catedral, donde se unirán los pueblos del coto manchego para cantar a su son y, por la noche, las agrupaciones bailarán a su alrededor. Se ve a la Patrona que al Prado se asoma desde su mirador... ¡Ay, mi querido Julio! ¡¡Pandorga!! Mi pueblo cantará.Y con ese último día cerrarás tu calendario bien estrujado. 

Ya te escapas otra vez, Julio. Ya huyes de mis entretelas a través de algún punto flojo víctima de tus apremios. Parece ayer cuando entonaba el 7 de Julio San Fermín y llenabas el almanaque de color blanco y rojo por Pamplona y en toda España a través de las noticias y las redes sociales. Poco después igualá y ensayo de la Virgen del Carmen que surca los mares costaleros de la sequedad de la Mancha derrochando marinería por su escapulario en la tarde noche del día 16, ecuador de tus días e inicio del tiempo de canícula en las tierras del Quijote. Para la Virgen del Carmen pintan las uvas, para la Virgen de Agosto ya están maduras. ¡De Virgen a Virgen! El tiempo de más calor y de más ancestrales costumbres. Apenas diluyéndose los últimos pasos de las chicotás por el Carmelo sonaban los fríos botellines en los chiringuitos de Santiago y la voz de la Vicenta reflotando por Granátula que ya venía su Santo. ¡Qué bonito eres, Julio! ¡Y qué cruel a la vez! Déjame embaucarme en los momentos buenos y no me agobies con trabajos que llevo once meses desarrollando y que tras los mismos días que tú tienes que son los que tiene el mes que te sigue volveré a desarrollar. Y sobre todo no me metas prisa ahora que te queda medio día. Déjame que ya soy libre desde este momento perderme en zurracapote y brindar con limoná por la Morena del Prado. Déjame que lleve a mi hija de la mano a la Catedral. Déjame hacer mi mochila y, déjame, igual que tú te marchas que yo me pueda marchar. Volveré y volverás.

lunes, 16 de julio de 2018

RACLETTE

Nunca antes había oído el nombre hasta que la víspera de mi último viaje a Inglaterra me dijo mi mujer: "Me ha dicho Pisma (mi cuñada) que ha comprado queso para cenar raclette cuando estemos allí". Me quedé con cara de Paco Martínez Soria escuchando a un alemán. Pensé "pues bueno, algo divertido y rico será. Y más viniendo de mi Pisma Repisma que le encanta el jugueteo culinario con el queso". Y ahí quedó la cosa. El viaje se dio bien, llegamos sin contratiempo a Liverpool y llegó el momento de la cena. El artistazo (mi cuñado Miguelín) saco una gran cuña de queso y me dijo que fuera cortando lonchas pequeñas de la misma. No los típicos trozos triangulares de queso manchego, no. Lonchas. No muy grandes pero lonchas que cupiesen holgadamente en la palma de la mano. Trozos de queso cuadrados, vaya. Yo creí que se trataría de algún tipo de fondue o similar cuando de pronto pusieron sobre la mesa un electrodoméstico por no decir extraño trasto de la marca Tefal (publi gratuita) a modo de plancha de asar pero como si tuviese dos alturas: en la superior la plancha en sí para asar alimentos y la inferior unos huecos para introducir unas pequeñas sartenes sobre las que se ponen los trozos de queso para que se fundan. En ese momento comenzó mi enamoramiento...


¡Una comida que se basa en queso fundido y patata de base! ¿A quién no le gusta eso? La raclette es una comida tradicional del Cantón del Valais de Suiza mediante la cual se come queso fundido sobre una cama de patata cocida y embutidos. La receta toma el nombre de un tipo de queso llamado raclette que es elaborado con leche de vaca cruda y se cuaja en grandes unidades de unos seis kilos de peso cada una. Estas deliciosas y grandes ruedas de queso de montaña son ideales para fundir. Y ahora es cuando hay que saber que raclette significa rasqueta puesto que estos tipos de queso se arriman al fuego y cuando comienzan a ablandarse y derretirse se rascan con un utensilio afilado cayendo fundidos sobre el plato. De babero, vaya. El aroma que desprende en crudo es fuerte y penetrante lo que hace que haya quien se eche para atrás a la hora de probarlo. Por eso este dato lo doy el último y os he narrado antes el tipo de delicia que es. Y lo reitero y añado que en boca no impregna aroma alguno pese a su sabor fuerte. No se asuste nadie de su olor tan característico que rápidamente se hace dueño de la nevera. ¡Probadlo u os arrepentiréis! Es un queso que bien puede comerse crudo pero fundido es insuperable.

No perdía detalle del aparato y de mi sartencilla fundiendo el queso. En el plato aguardaban una patata cocida, un poco de chacina asada y diversas hortalizas y verduras como pimiento, cebolla, calabacín, tomates cherry y champiñones. Es que de recordarlo se me hace la boca agua. Mientras saboreaba por primera vez en la vida aquella delicia mi mente lo tuvo claro: "quiero un cacharro de estos". La verdad es que no podía haber sido mejor ocasión en la que conocí el invento y mejores anfitriones quienes me lo mostrasen. Además a Gemma también le encantó. Así fui forjando la idea de comprar la raclette e indagar si en mi querida España habría queso de ese tipo pues no me sonaba de nada y soy bastante cocinillas. En casa solemos comer fondue de vez en cuando y la raclette es como su hermana mayor, la madre y maestra de las fondues, es la fondue jefa, la teniente coronel de las fondues. ¡Qué invento, leche! Y me lo he perdido durante 37 años de mi vida. Eso sí, bueno ha sido descubrirlo. Ya no se me escapa.


A la vuelta del viaje poco tardé en ponerme a buscar información sobre el electrodoméstico y el queso para comer tal delicia. Y qué decepción. Encontraba mucho por la red pero nada por Ciudad Real. O no tenían el aparato o era simplemente una plancha de cocina o no sabían ni lo que era. ¡Ay Señor! Y recorrí tiendas, ¿eh? Recorrí todo lugar que pudiera tener mi deseada raclette y nada. La encontré sólo en dos sitios y era pequeña y de calidad regular. El queso sí lo localicé. Si bien aquí no lo venden por unidades o por cuñas al peso sí que lo tienen envasado y ya troceado para consumir directamente. Por ahora lo he comprado en Eleclerc y en Mercadona. Está de escándalo, ¿para qué mentir?  Y lo sé porque finalmente a través de internet adquirí mi nuevo capricho y ya lo he estrenado, por supuesto. Ay, internet, internet... Cuánto daño y cuánto bien a la vez. Amazon tuvo la culpa. Trasteé un rato, encontré la que quería y la compré. La misma que tienen mis cuñados. Si la cosa va bien, ¿para qué cambiar? Además es buena la puñetera. Algo más cara que la media pero apta para más comensales y con mejores calidades. Rápidamente en cuanto llegó el paquete por mensajería a los pocos días organizamos el evento en casa. Y sigo enamorado de ese aparato. Por las noches cuando no duermo en vez de contar ovejitas cuento sartencillas de raclette con queso fundido e ingredientes nuevos sobre el mismo: huevos de codorniz, aros de cebolla morada, taquitos de jamón, tiras de chorizo, trozos de bacon, etc. ¡Madre mía! ¡¡Te quiero, raclette!!

miércoles, 27 de junio de 2018

LEYENDA DE CROSBY BEACH: ANOTHER PLACE

Hace unos días he regresado de una pequeña escapada a Inglaterra. Evidentemente he tenido mis habituales charlas con la Reina Madre mediante las cuales quiero que aprenda a hacer gachas, comer en sartén y beber en porrón. Y como la cosa no fructifica pues, además de hacer el gañanazo, me he dedicado a empaparme de rincones desconocidos y a admirar una vez más la grandeza de la mente humana, culpable de que todo lugar de la esfera terrestre esté hoy en día comunicado de una u otra manera y de que exista una bellísima pluriculturalidad conviviendo pacíficamente (salvando los extremos de siempre que no necesitan explicación). Y de esta forma llegué a una playa situada a unos 20 kilómetros del centro de Liverpool llamada Crosby en la que me esperaba una gran sorpresa. Jamás hubiera imaginado encontrarme lo que allí me encontré: una obra de arte al aire libre que ocupa unos tres kilómetros lineales y que causa un efecto y sentimiento distinto según esté la marea y el estado de las aguas del mar. Esconde una bonita leyenda desde el propio nombre de la obra hasta el cómo llegó a dicho lugar pasando por lo que hace sentir. Y, desde luego, una vez conocido el sitio no te deja indiferente y te hace reflexionar en los tres interrogantes más antiguos que existen en la historia del hombre: quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos.
Another place ("Otro lugar") es el nombre de la obra de Antony Gormley instalada en Crosby Beach. Se trata de un conjunto de cien esculturas modernas, numeradas, con forma humana, representadas totalmente desnudas, réplicas del cuerpo del autor, de aproximadamente 1,90 metros de altura que se encuentran enclavadas en la misma dirección, todas mirando al mar a lo largo de la playa desde Waterloo hasta Blundellsands. En un principio iba a ser una obra itinerante que sería expuesta en distintos lugares del mundo pero finalmente tras varias exposiciones quedó fija en Liverpool. De hecho antes de quedarse definitivamente en Crosby Beach hubo estado en Alemania, Noruega, Bélgica y tras su paso por Inglaterra estaba previsto que se trasladase a Nueva York a finales del año 2006. Sin embargo la obra es de tal calado que al llegar a Liverpool comenzó a incrementarse el turismo en esa zona y a surgir restaurantes y tiendas por lo que por votación popular se decidió solicitar que se quedase inamovible en ese emplazamiento y se consiguió. Las autoridades británicas aceptaron que la obra quedase para siempre en dicho lugar. Así pues desde que llegasen las cien esculturas de hierro fundido a Crosby Beach en el año 2005 se quedaron enclavadas en esa peculiar playa de Liverpool donde las aguas las bañan a su antojo y quedan sumergidas o descubiertas dependiendo de las mareas. Es una lástima para otras ciudades que se van a perder esta gran e impactante obra pero en realidad no creo que haya mejor lugar que donde están para lograr el efecto pretendido: una playa enorme, libre de gentíos y con gran afección por las mareas. Evidentemente desde que quedaron enclavadas allí no se permiten en Crosby Beach las prácticas de deportes de navegación por razones de seguridad tanto de las personas como de las propias esculturas.

La leyenda dice que las esculturas son las grandes protagonistas de una playa en las que antes de su llegada y su peculiar forma de quedarse en ella apenas había vida. Era una enorme playa solitaria cercana a la zona portuaria en la que a un lado se hallaban los grandes muelles con enormes grúas y en el otro una infinita costa a merced de las grandes mareas del atlántico, sin dotación turística ninguna, sin actividad y donde los biólogos estudiaban las aves y especies del lugar, la gente del barrio bajaba a pasear al perro y poco más. Sin embargo desde la llegada de Another place la playa se ha llenado de vida en el más puro sentido. Vida, reflexiones, sentimientos, divagaciones, pensamientos y filosofías. Justo lo que parece ser que quería el autor, Antony Gormley, que su obra fuese interpretada de miles de maneras distintas y cobrasen vida sus esculturas. El nombre de la obra no podía ser mejor pues ya invita a la reflexión: "Otro lugar". Al estar en una zona muy afectada por las mareas el espectáculo es totalmente cambiante dependiendo de la hora del día. Hay esculturas que quedan totalmente sumergidas por el mar, otras que se les ve sólo la cabeza, de otras se aprecia cabeza y parte del tronco, otras sólo quedan cubiertas hasta las rodillas, algunas se libran prácticamente del agua, etc. La visión de las mismas es un tremendo shock a la mente pues da la impresión de ser personas a las que les rompen las olas encima y van siendo sumergidas lentamente sin mostrar oposición ninguna hacia un trágico final. Cuando el estado de las aguas es revuelto cuesta incluso mantener la vista aún a sabiendas de que son estatuas de hierro que cuando baje la marea volverán de nuevo a estar al descubierto. Es tremendo. Sobre ellas hay mil sentimientos de ahogo y desahogo del alma que dan pie a la leyenda: la existencia de cien esculturas de hierro fundido, hieráticas, inertes, inmóviles e impasibles que cobran vida gracias a quien las contempla. 

Existen tantas interpretaciones de la obra como personas que la contemplen. Pero hay algunas que desde luego son dignas de destacar. Hay quien dice que las esculturas están representadas totalmente desnudas mostrando al hombre frente al mundo y al destino, dando a significar que las pertenencias y propiedades no son nada para afrontar o protegernos del destino entendido como el paso del tiempo: las esculturas quieran o no son engullidas por el mar y devueltas a la luz una y otra vez. En la vida es igual. Todo es cíclico. Otra interpretación dicen que son fiel reflejo de cuando contemplamos el vasto mar y admiramos que es una enorme fuente de vida y que en él habitan seres que ni conocemos quedándonos absortos en nuestros pensamientos. Y otra de las destacables, mi favorita, es que evocan el sentimiento del hombre itinerante por el mundo: un inmigrante mirando allende el mar, el horizonte y soñando con volver a su hogar y sus raíces y a su lado un emigrante mirando allende el mismo mar, el mismo horizonte y soñando con un futuro mejor lejos de su hogar, sin importarle a ambos el tener que ahogarse primero para salir a la luz triunfal después. 
Another place en la Playa de Crosby en Liverpool es una preciosidad de esas que están por el planeta  y que os recomiendo visitar si podéis. Sin duda y como decía al principio no os dejará indiferentes y os hará reflexionar sobre quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos. Quizás a "Otro lugar".

lunes, 11 de junio de 2018

SIETE AÑOS CASADO

Pues sí, pues sí. Siete años han pasado ya desde que Gemma y yo nos uniéramos en matrimonio y venía mascando el narrar en unas líneas lo que significa vivir bajo su yugo, digo... contar estos entrañables años de feliz vida como esclavo, digo... como marido. Entended mis deslices al escribir pues no es fácil teclear estando pendiente de que se abra la puerta de la habitación y entren dos sicarios con afán de malherirme por órdenes de mi dueña y señora, digo... de mi mujer. Y es que aunque ser letrado sea mi oficio ya se ha encargado ella de la total destrucción de pruebas y de tenerme bajo el prisma de la mirada inquisitorial si susurro que quiero un pacharancito para aliviarme de las penas que me causan sus torturas, digo... anécdotas de la convivencia. Intentaré desplegar en este humilde Rincón lo que ha venido conllevando esta suma de años igual a los enanitos de Blancanieves estando sometido al régimen dictatorial e imperativo de una cruel esposa, digo... estando felizmente casado con una alegre y risueña mujer que me ha dado mil disgustos, digo... alegrías a raudales y momentos inolvidables. Sirvan las fotos que iré intercalando en el texto como contundente acreditación de las calamidades que paso desde que estoy casado con mi chiquitilla.

Quien sea fiel lector recordará (y si no, puede buscarlo aquí en el blog) un artículo que escribí cuando se cumplió el primer aniversario de la boda. En él ya reflejaba todos los descubrimientos que había ido haciendo de mi nuevo estado civil a lo largo de los primeros 365 días del mismo. Y, bueno, ahora algunos han sido favorables y otros no. Descubrí que paso muy bien la aspiradora. ¡Qué orgullo! ¡Cómo la manejo! Llego a todos los rincones, le limpio los filtros, dejo la tarima impecable...Y esto, esto no es favorable porque ahora me toca a mí hacerlo siempre. Mal descubrimiento. Descubrí también que el mando de la televisión además de cambiar los canales evita discusiones. Sí, sí. Es verídico. Cuando la señora que convive conmigo, sí, esa, la que tiene el anillo único de Tolkien para doblegarme, cuando esa señora decía, se enfada, aprovecho y le doy el mando de la tele y le digo "pon lo que quieras, total yo me voy a dormir..." y, oye, maravilloso. Ella se pone sus películas esas románticas que además favorecen más aún mi sueño y yo me dedico a soñar tranquilamente con la Macarena por calle Parras o con un mini de calimocho fresquito a la sombra de un olivo en una tarde de romería. ¡Qué gran descubrimiento ese.
Pero también estos siete años dan para tomar conciencia de otras tantas cosas. Si tras un año de casado las salidas nocturnas se redujeron en un 90% ahora que ya hace siete años de las nupcias dichas salidas se han reducido en un 99,99 periódico%, esto es, que queda un margen del 0,01% en el que habita la esperanza que es lo último que se pierde y en el que, con suerte, presentado la instancia por escrito, superando altas pruebas de todo tipo de tribunales, haciendo una gymkana americana en tiempo récord, depositando cuantía suficiente en concepto de indemnización, sanción, intereses de demora y posibles costas de ejecución y tras el veredicto final del aquelarre celebrado en la Noche de Beltane por las vecinas en el portal, si se alinean los planetas puedes obtener el beneplácito de salir a tomarte un mosto. ¿Qué esperabais? ¿Obtener licencia para salir de copas hasta altas horas de la mañana? Sois unos cachondos. Conformaros con un chupito de manzana sin alcohol tras la paella de los Domingos y no olvidéis pasar la aspiradora. De copas, dicen. ¡Ay, Señor! Mi 100 Pipers...



A cambio de todo ello hemos sido padres. Y eso sí es lo más grande. Tiene mi niña Claudia casi 16 meses. Y ese es el tiempo que llevo sin dormir, con la espalda rota, cambiando pañales, limpiando cacotas, con visitas de pediatras, con citas de vacunas, limpiando la cocina de salpicones de potito, preparando biberones de madrugada, recogiendo juguetes del suelo, etc, etc. Lo más grande. No hay duda. Cuando llego a casa hasta las partes pudendas de un duro día en el trabajo y me toca litigar con Gemma la cual, siempre, siempre, siempre, de una manera u otra tendrá algún motivo para regañarme por algo y litigar también con los llantos de una bebé... sonrío. Sonrío mucho porque es lo más grande como decía. Porque es el hogar y la familia que estamos construyendo. Porque es la mujer que me dijo "Sí, quiero" aguantando mis tonterías y mis formas de hacerla de rabiar como este texto. Y la que aguanta mi eterna Cuaresma durante todos los días del año y me lava y me plancha los costales sin quejarse. Y la que no se cansa de oírme hablar de cofradías o al menos no lo demuestra. Y la que pone cordura a mi locura manchega y mi amor a mi tierra y sus costumbres. Y la que soporta mi amor por el Camino de Santiago y que todos los veranos me marche a patear la Ruta Jacobea unos días. Y la que consiente mis excursiones a Sevilla y mi calendario cofrade en su más amplio sentido. Y la que me ayuda cuando las cosas van mal. Y la que me ha dado mil lecciones de fortaleza, saber estar, integridad y avance. Y la que me ha regalado a mi hija. Y la que me acompaña sin dudarlo aunque no le guste el destino. Ya os decía que las fotos eran contundentes.

Y eso compensa todo lo malo si es que lo hubiera. Incluso compensa vivir bajo el miedo de que aparezcan los sicarios contratados por la malvada y perversa dueña de la casa, digo... por Gemma y me avasallen a latigazos por resumir mis siete años de casado en calamidades y penurias, digo... en miles de momentos felices que han llegado finalmente. Cuando nació #MiNiñaClaudia todo cambió. Me dan igual las horas que pase con la aspiradora como compañera, las veces que tenga que limpiar la cocina, los horribles recuerdos sufridos con Gemma como protagonista (la pobre mía) hasta que llegó la niña, las veces que tenga que dar arcadas cambiándole una cacota y las ataduras y limitaciones que supone tener un bebé en casa. Es lo más grande. Llegar a casa y que te dedique una sonrisa y te diga "papá" no tiene descripción, ni precio, ni comparación. Y abrazar a tu mujer, darle un beso y coger a tu hija en brazos a la vez que piensas "algo debo estar haciendo bien" cuando tengo esta casa y esta familia, es maravilloso.


Siete años de casado. Siete años construyendo un hogar con cimientos del pasado, momentos del presente y esperanzas del futuro. Siete años felicísimos con Gemma. Y que sean setenta veces siete más. Os quiero. Y dicho esto... me voy a pasar la aspiradora. ¡Ay! ¡Con la goma del butano no! ¡Qué duele! ¡Ay, ay! Snif... Así todos los días.
Por cierto, me acaba de llamar el Papa desde el Vaticano. Dice que de seguir aguantando estoicamente este régimen matrimonial se planteará la canonización e inclusión en el santoral. Aunque no sé si se refería a mí o a Gemma... Sigo aspirando. ¡Hasta otra!

lunes, 28 de mayo de 2018

13 CONCEPTOS DE EUROPA

Era el mes de Noviembre del pasado año cuando escribí en este pequeño Rincón un artículo llamado "Aquí estoy yo dando la cara" en los momentos en los que el Real Madrid jugaba de pena, acababa de perder contra el Betis en su propio campo y afloraban los cachondeos literales de aquellos que dicen ser culés o atléticos pero lo que son es simplemente antimadridistas. Bien, aquella entrada concluía diciendo (y podéis comprobarlo) "Ya cambiarán las tornas y volveré a estar dando la cara". Y mira por donde así ha sido y ha llegado el momento. El Real Madrid ha vuelto a ganar la Champions League. ¿Otra vez? Sí, otra vez. Y aquí estoy yo dando la cara de nuevo. Y de qué manera. Irradio felicidad por los cuatro costados porque creo que futbolísticamente, salvo ver a tu selección ganar un Mundial, ver al club al que sigues día a día levantar la Copa de Europa es lo más grande que hay. Y he tenido la suerte de verlo siete veces ya, siendo cuatro en los últimos cinco años y las tres últimas consecutivas. ¡Qué celebración más brutal! Y en cuanto alguien cercano me menta a los rivales contrarios aplico respeto. Celebro triunfos propios, jamás derrotas ajenas. Eso no va conmigo. Pero con muchos otros sí. Y contra ellos irán estas líneas porque quieran o no es una muestra de inferioridad. Barre tu casa, Paco, deja la del vecino. El Real Madrid es trece veces Campeón de Europa. Trece. Se dice pronto. Trece. No somos conscientes de la grandeza que eso conlleva. Madridistas, por favor, cuando esta generación de futbolistas falle no les regañéis. Aplaudidles. Son pura historia. Son los responsables de varias de las Copas de Europa que lucen las vitrinas de Concha Espina. ¡Qué bonito es ser del Real Madrid! ¡Qué suerte estar viviendo esta época y este ciclo!
Dicho esto, estoy recibiendo enhorabuenas y felicitaciones de gente de bien, educada y que son seguidores de su club, sin más. Igual que yo lo soy del mío. De los que no están pendientes del mal ajeno, sino del bien propio. Pero, a la vez, estoy recibiendo berridos, despotriques y súplicas de respeto de todos aquellos energúmenos que se pasan la vida embistiendo con sus cuernos cibernéticos en redes sociales contra el Real Madrid y ahora que se les pone el punto a la i lloran como quinceañeras suspensas en matemáticas porque se les dicen las verdades. Y ante esa jauría de sarnosos animales mi texto es incluso pacífico. No se merecen absolutamente nada. Pero nada. Y disfruto viendo sus pataletas sin sentido por dedicarse a desear un mal ajeno que ahora se les vuelve en contra. Un ejemplo: tres minutos después de que el Atlético de Madrid ganase la Europa League y yo hiciera pública mi felicitación a través de Twitter (podéis comprobarlo de nuevo), recibí por respuesta un "Madridistas, hijos de puta, ojalá perdáis contra el Liverpool, ladrones de mierda", cuya fuente omitiré por evitarle más de un disgusto a esa persona. ¿Por qué esa respuesta?  No lo sé. Creo que es simplemente porque la felicitación salió de mi perfil en el cual pone claramente que soy madridista y para esa gentuza no es concebible que un madridista de bien tenga la clase suficiente de dar una merecida enhorabuena sin más comentarios. Me quedé helado. Otro ejemplo: en un grupo de whatsapp con unos 75 miembros, nada más acabar la final que hacía al Madrid nuevamente campeón, hubo madridistas metepatas (que también los hay y no pocos) que lo primero que hicieron fue burlarse de los culés. Mis palabras en ese grupo fueron "¡Enhorabuena madridistas! Dejad a los culés en paz y disfrutemos de lo nuestro". Bien, pues ya hubo gente de ese grupo que se dedicó en otros foros y registros a arremeter contra toda la afición del Madrid usando sus típicos calificativos con los que bien puede describir a sus progenitores. ¿Tengo que aguantar yo eso? ¿Y ahora esos mismos pedís respeto? Iros al carajo. ¿Os pasáis la vida escupiendo a quien os ignora y ahora suplicáis que el agraviado os trate bien u os vuelva a ignorar pasando por alto vuestras afrentas así sin más? No, queridos, no. Ahora también doy la cara. Ya lo dije. Y veros despotricar sin argumento es plácido. Muy plácido. Es precioso ver cómo sufrís sin tener por qué y haberos metidos vosotros mismos una inyección de veneno. No me hace falta deciros nada, el silencio es mucho más hiriente para vosotros, pero daros trece conceptos nunca viene mal sobre todo cuando os los habéis ganado a pulso.

Siempre mantengo que yo quiero al Madrid hasta en las victorias. Sí, hasta en las victorias porque ahí es cuando se le quiere fácil. Cuando se le quiere difícil es cuando juega mal, cuando las aficiones rivales hacen escarnio y cuando aguantamos los palos estoicamente sin decir ni mú. Nadie podrá decir de mí que manifiesto absolutamente nada en contra de otros clubes. Me limito a animar al mío y punto. Por eso me revienta estar recibiendo guantazos de los oportunistas antimadridistas cuando tienen ocasión. Y esos mismos ahora huyen a sus cloacas enfermos de rabia simplemente porque el Real Madrid ha ganado. "¿Pero tú no eres del Barcelona? Sí, pero es que el puto Madrid ha ganado la Champions... ¿Pero no ha ganado tu equipo Liga y Copa? Sí, pero el puto Madrid lleva tres champions seguidas... ¿Pero tú eres culé o antimadridista? Yo soy antimadridista, si gana el Barça disfruto pero si pierde el mandril disfruto más". Y así siempre. Y si por lo menos lo reconocieran y fueran de frente, pues vale, pero no. Se esconden tras la careta de la falsedad y cuando los desenmascaras vienen los llantos y las muestras de envidia e inferioridad convertidas en negaciones de la evidencia y en ataques gratuitos cargados de mal perder. Y a esa chusma no le paso ni una. Ni una. Ni quiero sus mentirosas enhorabuenas cargadas de envidia. Id de frente, joder. Id de frente, desgraciados. Jordi Alba va de frente: Quiero que pierda el Madrid. Lo dice. Y no pasa nada. Pero no vayáis de callados para luego soltar espumarajos por la boca cuando os llega la ocasión. Porque llega el momento en que se os vuelve en contra y no os gusta que os laven los dientes llenos de putrefacción rabiosa y bilis. Los hombres se visten por los pies. Las hienas comen carroña.
Me sienta mal que luego hay lectores de mis palabras que me dicen sorprendidos "Carlos, ¿cómo pones eso?" y es porque ignoran lo que me ha llevado a ello o porque lo quieren ignorar adrede. Al menos, quien comenta conmigo o en mis redes lo que pongo o dejo de poner tienen el reconocimiento de no esconderse y dar la cara también. Lamentablemente no son la diana de mis dardos. Los destinatarios reales, que ellos saben quien son, callan como mujeres de partido aguantando que sea su chulo quien les pague los servicios de su sueldo de falda corta. Es muy sencillo. Miren ustedes, yo en esto del fútbol soy un señor. Y no es un farol ni que no tenga abuela. Es una realidad. Un puta realidad. Soy el primero que hago burlas y guasas a mis allegados y me gusta recibirlas de ellos. Están a la vista mis piques sanos en redes sociales con amigos seguidores de otros clubes. Y creo que sin ello esto del fútbol perdería mucho. Pero aguantar lo que no debo, jamás. Y menos tolerar que me digan "¿Y eso es señorío?". Por supuesto. Lo es. Señorío es disfrutar de mis victorias, con los míos, sin mentar para nada al derrotado ni a otros clubes ni aficiones. Señorío no es aguantar tus verborreas y esputos sin poder replicarlos porque entonces me digas que pierdo el señorío. Lo que sería es gilipollas si aguanto eso. Yo y cualquiera. Si me dedico a estar jodiendo sin motivo a un seguidor azulgrana, rojiblanco o de cualquier color, y éste, harto de mí, me contesta y le replico que está perdiendo sus "valors", lo menos que puede hacer es mandarme a tomar por culo. Y con razón. Y sería gilipollas si no lo hiciera y aguantase mi escarnio solo porque no le digan que pierde la compostura. Pues aquí igual.  Soy un señor y me considero tal y no tengo porque aguantar las imbecilidades de ciertos sectores. Y si cargo las tintas en líneas como éstas es porque estoy harto. HARTO. Con mayúsculas. 

Por todo lo anterior disfruto enormemente siendo seguidor del Real Madrid, disfruto de sus triunfos, de sus victorias y de la racha de suerte que nos acompaña estos años: el gol de Ramos en el descuento, el penalty de JuanFran al palo, las paradas in extremis de Keylor, el penalty de Benatia sobre la bocina, etc. Me río ya de los argumentos adversos de siempre: los árbitros, Franco, los robos, los maletines, la flor... Puede colar una vez, dos... pero siempre no. Es de inferiores y envidiosos negar la evidencia. Igual que cuando el Barcelona ganaba todo apelar siempre al "Villarato". Que no, amigos merengues, que no. Que es lo mismo. Que una vez puede ser y dos también... pero siempre no. Merecían ganar lo que ganaban. Y nosotros ahora también. Es de justos y nobles reconocerlo. Cuando una casualidad se repite constantemente deja de ser casualidad. Y hay que saber ver la verdad, lo que es y cuando es. Y por eso mismo y ya puesto el punto a la i a quien debo ponérselo, cierro el post con los 13 Conceptos de Europa, uno por cada una de las Champions que tiene el Real Madrid. Y que se los autoaplique en el orden que quiera y quien quiera, igual que yo me los he tenido que autoaplicar muchas veces cuando estaba mi club en horas bajas y debía reconocer la realidad. Las definiciones, por supuesto, son de diccionario y no mías. Ya sabéis y reitero que yo siempre doy la cara. Y me la parto si es necesario recibiendo bofetadas o golpeo con ella misma defendiendo la verdad y no teniendo que aguantar afrenta no merecida o malintencionada sin motivo. Abrazos a todos mis amigos culés, atléticos y de otros equipos que se comportan como señores. Abrazos y mis reiteradas enhorabuenas por los logros de este año. Al resto no. Claro, conciso y contundente. Aquí os espero.

TRECE CONCEPTOS DE EUROPA:

1) CAMPEÓN (COPA DE EUROPA DE 1956): Dícese del ganador de una competición.

2) NOBLE (COPA DE EUROPA DE 1957): Persona que va de frente, sin maldad y sin doble intención.

3) SUPERIOR (COPA DE EUROPA DE 1958): Estar situado por encima o ser más alto que otro.

4) ENVIDIA (COPA DE EUROPA DE 1959): Deseo de hacer o tener para uno lo que hace o tiene otro, en ocasiones, considerado superior.

5) ORGULLO (COPA DE EUROPA DE 1960): Amor propio, pundonor, satisfacción por un triunfo que se considera meritorio.

6) RESPETO (COPA DE EUROPA DE 1966): Consideración de que algo es digno y debe ser tolerado.

7) INFERIOR (CHAMPIONS LEAGUE DE 1998): Estar situado por debajo o ser más bajo que otro.

8) LEYENDA (CHAMPIONS LEAGUE DE 2000): Composición poética que narra hechos legendarios.

9) RIDÍCULO (CHAMPIONS LEAGUE DE 2002): Lo que provoca risa por ser grotesco, extraño o extravagante. En el caso de argumentos: falaces e insostenibles por faltar a la verdad.

10) EVIDENCIA (CHAMPIONS LEAGUE DE 2014): Situación real que es conocida por todos y carece de explicación.

11) SEÑORÍO (CHAMPIONS LEAGUE DE 2016): Dignidad de señor, moderación y elegancia en la forma de actuar y comportarse. Aplicable a título individual o colectivo.

12) ANTI (CHAMPIONS LEAGUE DE 2017): Que es opuesto o contrario. Deportivamente es quien desea la derrota ajena antes que la victoria propia.

13) AMAPOLAS (CHAMPIONS LEAGUE DE 2018): Plural de amapola. Planta herbácea de tallo erecto, largo y delgado, con flor grande formada por cuatro pétalos de color rojo vivo.

¡ENHORABUENA MADRIDISTAS! TRECE VECES CAMPEONES DE EUROPA. 

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡HALA MADRID!!!!!!!!!!!!!

Y para los antis, amapolas...