viernes, 7 de abril de 2017

PREGONAR A TU COFRADÍA

Esta Cuaresma está siendo distinta. Y sin duda ha sido Dios quien lo ha querido. Me consta que mi nombre llevaba sonando un tiempo en el seno interno de mi Hermandad de la Flagelación para ser elegido pregonero. E igualmente llevaba un tiempo aguardando la llegada de mi paternidad y por unas cosas o por otras no ha sido hasta este mismo año. Y aquí juega el Señor de la Bondad que es quien ha tejido las entretelas del destino para que algo tan maravilloso para un cofrade se hiciera realidad en mi persona: mi hija Claudia con apenas un mes y una semana de vida se convertía en la hermana más pequeña de la cofradía el día que su padre subía al atril a pregonar su hermandad. No hay palabras para explicar la grandeza que ello conlleva a quien es un cofrade convencido y empapado de su sentir como yo. No me canso ni me cansaré de recordarlo jamás: mi hija juró reglas minutos antes de que yo tuviera el honor de pregonar nuestra hermandad. Grande, enorme, inmenso, incalificable e indescriptible lo que ello significó para mi humilde persona.


El día que me llamó el Hermano Mayor para comunicarme que la Junta de Gobierno había elegido mi nombre para ser el pregonero no supe decir que sí a la primera. He tenido ciertos problemas de enfrentarme al atril y además la responsabilidad de pregonar a la hermandad en un año tan especial como era éste, XXV Aniversario de la hechura y llegada de Nuestro Padre Jesús de la Bondad, era muy grande. Pasé el día dándole vueltas y pensando que no había nada más bonito que pregonar a la hermandad de uno mismo, que muchos querrían estar en mi posición y, sobre todo, que otros muchos merecían que yo rompiera miedos y ataduras y lo hiciera por ellos y por aquellos que ya no están. Por la tarde le dije a los más cercanos que lo haría. Y al día siguiente llamé a Emilio, nuestro Hermano Mayor, y le comuniqué que contase conmigo. Pregonaría a mi cofradía el día 18 de Marzo de 2017 a las 20;00 horas de la tarde en la Iglesia de Santo Tomás de Villanueva. Y así fue.

No podía tener mejor compañía en el altar de la parroquia que el mismo Dios de la Bondad y su Madre del Consuelo. Me puse frente a Ellos un ratito antes de la misa y les brindé una oración. Después celebramos la eucaristía en hermandad y al comulgar me llené de Ti, de la cara que yo veo cuando rezo el Padre Nuestro. Siguió el acto con la Jura de Reglas de nuevos hermanos y comenzaron las palabras a salir tras el atril. Primero el mantenedor del acto dio lugar a la presentación del cartel de la cofradía para este año 2017, segundo mi presentador como pregonero, Chefo, mi capataz y amigo, quien dedicó a mi persona unas palabras y halagos que considero inmerecidos y al que desde estas líneas del Rincón agradezco de nuevo y, tercero y último, mi humilde pregón y yo, anudados con un atado lazo de nervios, subimos al atril y se obró la maravilla. Pregoné a mi cofradía de la mejor manera que supe y pude: con sentimiento a flor de piel, rozando el llanto en ocasiones y exaltando el sentir personal y general. Sin duda disfruté e hice disfrutar. Esa era mi tarea autoimpuesta desde que acepté ser el pregonero. A más de romper mis miedos, claro está. Y lo hice. Y la satisfacción fue y es enorme. Todavía no me creo el haberlo superado y, como dicen los capataces para cerrar una chicotá, ahí quedó.




Y a juzgar por las palabras y gestos que me abrazaron al terminar de elevar la voz en nombre de toda la hermandad, debió ser bueno lo que hice y, cuanto menos, emotivo. Pero ya lo dije en el pregón y lo vuelvo a repetir: yo no tengo mérito alguno. ¿Quién, mi hermandad, te pregone que tenga buen pregonar? Este año recayó en mí la labor y me considero un afortunado por haber podido estar a la altura de lo que se me encargó y haber seguido la estela de muchos de mis hermanos que han sido magníficos predecesores en el pregón de la hermandad. La Flagelación es la hermandad en la que me he hecho cofrade, en la que he sabido lo que es hacerse costalero, en la que he tenido sonrisas y lágrimas y en la que mi alma se ha hecho conciencia de fe al mirar a la cara a Nuestro Padre Jesús de la Bondad y a María Santísima del Consuelo. Y me honra decirlo y ser su hermano, su costalero y haber hecho hermana a mi hija, porque no sé si habrá día más bonito para mí que el día que pregoné a mi cofradía y mi hija Claudia formó a engrosar nuestra nómina de hermanos. Siento el haberlo repetido, pero ya he anunciado al principio de estas líneas que no me canso ni me cansaré de decirlo. Y, es más, ojalá estuviera en mi mano el poder concederos a todos los que esta entrada leáis el mismo caudal de de sentimientos desmedidos que yo tuve ese día en este arrabal de la ciudad llamado Santo Tomás. Muchos pregoneros que tuvieron el don de pregonar a su hermandad me lo dijeron y lo pude comprobar y hoy lo digo a pecho abierto: qué grande es pregonar a tu cofradía.

Gracias al Hermano Mayor, a la Junta de Gobierno, a mis hermanos y mis compañeros costaleros de la Fábrica de los Sueños por confiar en mí para esta misión de ser la voz de toda la cofradía en un año tan señalado como en el que celebramos el XXV Aniversario de la Hechura del Señor de la Bondad. No lo olvidaré jamás. Y gracias a mi familia y mis amigos por aguantar a este loco cofrade que soñaba todos los días del año con retazos de pregón que se hicieron realidad en esta inolvidable cuaresma del año 2017. ¡¡Gracias!!

...Y si Dios, el Padre bueno, 
te da la oportunidad
de decir si te reencarnas,
no lo hagas esperar.
Dile que te mande presto
de nuevo a Santo Tomás,
a volver a jurar las reglas
de una grandiosa hermandad
donde siempre serán eternos
el Consuelo y la Bondad.

He dicho.

martes, 28 de marzo de 2017

ÚLTIMA VISITA AL VICENTE CALDERÓN

Corría el 25 de Mayo de 1996 cuando mi amigo Tinín me invitaba al fútbol al Estadio Vicente Calderón. Ese día precisamente era su cumpleaños y sumaba quince primaveras. Colchonero desde que nació irradiaba felicidad. Su Atleti se jugaba ganar la liga y el Albacete se jugaba permanecer en primera división. Y estuve presente con él en aquel inolvidable partido que fue, a la sazón, la primera vez en mi vida que iba a un campo de fútbol. Evidentemente luego he estado es otros tantos más, entre ellos, obviamente el Santiago Bernabéu y el Benito Villamarín, como buen madridista y bético que soy. Y hoy recordaba aquella visita porque hace poco estuve de nuevo en ese campo y será la última vez que lo visite, pues el Atlético de Madrid se traslada al nuevo estadio Wanda Metropolitano. Conforme me invitaron ir al ver el duelo futbolístico entre el Atleti y el Real Betis Balompié no dude en aceptar y allá que fui. El partido, la verdad es que fue para aburrir a las ovejas y no mostrarlo jamás en escuelas de fútbol. Malo, malísimo. Y se saldó con una pírrica y muy sufrida victoria por 1-0 en el marcador a favor del equipo local. Pero echamos un buen día y eso se pretendía.

Mi amigo Julián, al que el Camino de Santiago y las cofradías pusieron en mi vida, me prestó dos abonos para disfrutar del evento que se disputaría el 14 de Enero de este año 2017 y me llevé a mi padre que siempre le ha gustado asistir de vez en cuando a ver un partido en directo. Abonamos a la Peña Atlética de Ciudad Real las dos plazas de autobús que significaban la reserva del viaje y allá que nos fuimos. Se antojaba un día grande y así fue. Llegamos un poco antes de la hora de comer a Madrid y nos metimos entre pecho y espalda u buen menú y su cuartillo de vino. Hubo tiempo de pasear un rato por las inmediaciones y estuvimos observando el Puente de los Franceses y los aledaños donde ocurrieron los desafortunados episodios de violencia entre aficiones que debería erradicarse del mundo del fútbol y conllevaron a la tragedia del "Caso Jimmy". Se hace duro pensar que algo tan grande como es un espectáculo deportivo que mueve a millones de personas tenga infortunios como aquel, pero la mente humana es capaz de lo más bello y de lo más aterrador. En fin, el día iba a ser una feliz excursión y eso es lo que importaba y a lo que íbamos. Y a despedirnos para siempre de ese estadio de fútbol. Y así fue.

Avanzamos lentamente hacia el estadio y lo bordeamos entero para observar todo lo que se cuece en los momentos previos. La llegada de la prensa, los jugadores, los aficionados, la reventa de entradas, la gente que sólo va por ver el ambiente y los numerosos puestos de bufandas y banderas convierten la zona en un verdadero hervidero de sensaciones y un espectáculo digno de ver y sentir. Es indefinible la cantidad de sentires, emociones y sentimientos que despierta el fútbol en la sociedad. Es, sin duda, el deporte rey. Y si el partido es de máxima categoría como lo son los de Champions o los enfrentamientos entre rivales históricos de multiplica todo mucho más. Creo que todo el mundo debería asistir alguna vez a ver un partido de fútbol en el estadio aunque no le guste el fútbol. Simplemente ver casi cien mil personas juntas sentadas en torno al terreno de juego, animando, gritando, cantando, aplaudiendo, etc, ya es un soberano espectáculo que merece la pena conocer. A mí desde luego me impacta cada vez que voy.


Y esta vez no fue menos. Un bonito día y una alegre excursión para despedir un campo de fútbol que me ha regalado bellos recuerdos desde aquel año de 1996 en que lo pisé por primera vez. Fue una jornada diferente que me apetecía contar en el Rincón y desde que se fraguó la misma supe que lo haría. Me sentí como cuando tenía quince años y me iba con los amigos al fútbol bajo la supervisión del padre de alguno de ellos, disfrutando de un Sábado distinto, con viaje a Madrid, partido de fútbol disfrutado (lástima no ganara el equipo al que animaba) y sobre todo anécdotas por contar y un capítulo más en el libro de recuerdos de la vida. Al fin y al cabo es de lo que se trataba. Y así fue. Sonreí aquel 14 de Enero de este 2017 como sonreí aquel 25 de Mayo de hace casi veintiún años y sonrío ahora al recordarlo. Y cuando relea estas líneas pasado un tiempo sonreiré de nuevo. ¡Hasta siempre Vicente Calderón!

martes, 7 de marzo de 2017

ENTREVISTA AL CHEF ALBERTO CHICOTE

Sé que lo esperabais. Sé que la queríais. Sé que sabéis que tuiteo a menudo con él y que soy su seguidor y él mi maestro de cocina. Hace tiempo le hice una pequeña entrevista al amigo Alberto Chicote y hoy os la traigo al Rincón para compartirla con vosotros. Entremedias me ha resuelto alguna duda sobre los usos de la pimienta de sichuan, me ha mandado alguna recetilla o me ha dado algún consejo para seguir formándome en el arte de los fogones que tengo como afición. Él siempre dice que los dos ingredientes principales para asegurarnos el éxito en un buen plato son el tiempo y el cariño. Y no le falta razón. Probadlo y ya me diréis. Y meteros a cocinar, meteros sin miedo. Es apasionante, te despeja de la rutina y te hace concentrarte en lo que estás haciendo. Hacer creaciones y elaboraciones. Pero, ojo, con conocimiento de causa y siguiendo una finalidad que no es sino la correcta consecución del plato, pues como dice Chicote a lo largo de la entrevista "crear mola, pero no todo es crear".


Alberto se define como "Cocinero de esos que le corre el aceite de oliva por las venas, que cocina más con las tripas que con la cabeza y que se come la vida a bocados de placer". Es amante del rugby y de la saga de Star Wars, además de estar enamorado de su trabajo, claro. Estudió cocina por puro convencimiento y vocación y a día de hoy cuenta con dos restaurates propios en Madrid, el ultra conocido "Yakitoro" en el Paseo de la Castellana y el "PuertalSol" ubicado en la terraza de la quinta planta del Corte Inglés de la Puerta del Sol. Suele vestir chaquetillas de colores vivos, llamativos y chillones diseñadas por Agatha Ruiz de la Prada, presenta dos espacios televisivos de enorme audiencia como son Top Chef y Pesadilla en la Cocina y, desde hace unos meses, dirige y edita una revista que lleva su nombre y es mucho más que una revista de cocina, pues cuenta con infinidad de recetas, consejos, entrevistas y otros datos (sé de lo que hablo pues no fallo a la cita mensual con el kiosco de prensa). En fin, sin más prolegómenos os dejo con Alberto para que disfrutéis de esta pequeña y breve pero interesante entrevista de la que, sin duda, en pocas líneas conoceréis un poquito más a Chicote y aprenderéis bastante más de amor por la cocina que de cocina en sí (que en realidad es lo más necesario para disfrutar con ella y de ella).


Nombre completo y edad: 
Alberto Chicote Del Olmo. 47 a día de hoy.

¿Cuándo y cómo empezaste a cocinar?
Empecé hace 29 años en la Escuela de Hostelería de la Casa de Campo de Madrid

¿Y hacerte profesional de ello?
Me enamoré del oficio el primer día que entre en la cocina de la escuela, ese día supe que esto era lo mío y que me iba a dedicar a cocinar profesionalmente.

¿De dónde viene tu amor por los fogones?
De que me parece magia pura poder lograr, o intentarlo al menos, que alguien sea más feliz con algo que yo puedo hacer con mis manos. Me parece apasionante.

¿nde estudiaste cocina?
En la escuela de hostelería de la casa de campo comencé a estudiar, desde entonces no he dejado ni de estudiar, ni de aprender.

Tu plato favorito para elaborar:
Me da un poco lo mismo pero soy muy muy fan de las aves en general.

Tu plato favorito para comer:
Hay muchas cosas, pero me encanta el conejo con tomate de mi madre.

Un truco de cocina:
Guardar extrema concentración en lo que estás haciendo.

¿Prefieres la comida tradicional o las nuevas técnicas?
La tradición no es más que la vanguardia de otra época que se ha quedado con nosotros. No creo en la batalla Tradición vs Vanguardia.
La tortilla de patatas fue vanguardia el día de su creación y el primer día que alguien sumergió un producto en una grasa caliente... inventó el principio de la fritura.

Una receta sencilla pero deliciosa:
Puerros cocidos, fríos, aliñados con mayonesa de pistachos y una pizca de mostaza.

Algún consejo a los que amamos la cocina:
Crear mola, pero no todo es crear.

Quizás esperabais una entrevista más profunda y con muchas cuestiones de cocina, pero Chicote no es demasiado dicharachero y de hablar por hablar, sino directo y frontal. El chef habla con contundencia y sin rodeos. Además tampoco quise ser muy pesado con él que bastante me atiende muchas veces con el lío que tiene. Y, por supuesto, para aprender de él como cocinero ya están sus redes sociales y su canal de youtube en el que, por cierto, encontraréis la receta del famoso conejo con tomate que le chifla e infinidad de consejos y trucos. Y aunque escueta la entrevista seguro que habéis obtenido datos y curiosidades que ignorábais a través de estas líneas. Lanzaros a la cocina sin miedo si de verdad os gusta. Probad, combinad, experimentad y sobre todo disfrutad viendo que lográis un plato agradable y que guste a familiares y amigos. Y poneros el delantal. Ponéroslo y cocinar. Merecerá la pena. ¡Ah! ¡Y no dejéis de probar la receta de los puerros que ha mencionado Alberto Chicote! Os encantará y no os defraudará en absoluto.

Sólo me queda dar las gracias a mi mentor en el arte de los fogones por atender mi correo y darse a conocer un poquito más. ¡Gracias Chef! Y, por supuesto, a vosotros por seguir leyendo lo que muestro en mi humilde Rincón. Gracias a todos y hasta la próxima.

lunes, 30 de enero de 2017

LEYENDA DE LAS MARIQUILLAS DE LA MACARENA

La leyenda de las mariquillas de la Macarena va íntimamente ligada a la vinculación que un torero tenía con la hermandad. No era otro que Joselito, "el Gallo", por el cual se visitó la Macarena de luto en su entierro y al cual se le recordó en numerosas canciones y coplillas populares unido a la figura de la Virgen de la Esperanza Macarena. Muy conocido es el Romance de Valentía cuya letra tras referirse varias veces a la devoción que el torero tenía a la Virgen y narrar que murió en el ruedo, termina diciendo que dice que a su muerte “nadie rezó tan siquiera ni un Padre Nuestro por él, por él ninguna serrana lloró de luto vestida, por él ninguna campana dobló amaneciendo el día, sin embargo entre azucenas y entre velas enrizás, en San Gil, la Macarena sí que lloraba de pena por la muerte del chaval". Y como no podía ser de otra manera fue él quien regaló a la Reina de la Esperanza su joya más característica: las cinco verdes esmeraldas que en su pecho tintinean para realzar su belleza. Y la historia de dicho distintivo de la Macarena es lo que hoy vengo a contar en el Rincón. Todo el mundo metido en la preciosa afición de las cofradías sabe de la existencia de esos broches llamados popularmente "mariquillas de la Macarena", ¿pero sabéis cómo llegaron a Ella y desde dónde?

Detalle de las mariquillas de la Macarena
José Gómez Ortega, conocido como Joselito "el Gallo", nació en el municipio sevillano de Gelves y viajó con frecuencia a París, la ciudad de la luz, de donde trajo en el año 1913 una preciosa y valiosísima corona de oro para donarla a la hermandad de su amada Virgen de la Macarena. Sin embargo, además de la corona, trajo en otro de sus frecuentes viajes a la capital de Francia un regalo que ni él mismo sabía la dimensión histórica y emblemática que adquiriría. Se trataba de cinco pequeños broches art decó con forma de flor, compuestos a su vez cada uno de cinco pétalos hechos en cristal de roca francés de color verde esperanza que adquirió en una prestigiosa joyería con la finalidad de regalarlos a su devoción nada más volver a Sevilla. Y así lo hizo, si bien hasta años después esas cinco joyas no se convirtieron en el emblema que a día de hoy todo cofrade conoce. Lo que fue comentado en la época se trató de la donación de la corona y casi nadie habló nada de las mariquillas hasta tiempo después. Y lo que son las cosas, a día de hoy el dato conocido es al revés: casi todos saben el origen de esos broches pero pocos el de la corona de la Reina de San Gil y de Sevilla.


Así las cosas, tuvo que ser Juan Manuel Rodríguez Ojeda, ¿quién si no?, persona de plena confianza de la hermandad y que hacía de todo por ella (hermandad) y por Ella (Virgen), quien decidiese y colocase los broches en el pecherín de la Macarena poco antes de realizarse la imposición de la corona donada por Joselito. Y desde ese momento las mariquillas se convirtieron en el distintivo seguramente más conocido y característico de la Virgen de la Esperanza desde entonces hasta nuestros días. La acogida no pudo ser mejor y desde entonces la Macarena luce las mariquillas en su pecho, si bien no siempre en el mismo orden, pues aunque lo más normal es que las tenga repartidas estando tres en el lado izquierdo y dos en el derecho, se las colocan de diversas maneras como, por ejemplo, imitando la forma del puñal tan típico que llevan las imágenes de vírgenes dolorosas en su pecho o ubicando cuatro broches en un lado y uno sólo en el otro.

Algún tiempo después, no se sabe el por qué, se dotó a esos broches de unos muelles que daban más viveza a los mismos y los dotaban también de mayor movimiento y realismo, cautivando con su temblor a todo aquel que observa a la Macarena llevada sobre su paso por su cuadrilla de costaleros hasta tal punto que se dice que parece que está viva. El caso es que esos broches que regaló Joselito a la Virgen se convirtieron en algo tan íntimamente ligado a Ella que es inconcebible no asociar el vaivén de las mariquillas al caminar de la Señora.
E históricamente, como decía al principio, es también inevitable no asociar la vida de Joselito "el Gallo" a la Macarena. El día 16 de Mayo de 1920 Joselito murió en la Plaza de Toros de Talavera de la Reina por una cogida de astado. El cuerpo fue trasladado a la Iglesia de San Gil en Sevilla (donde se encontraba por entonces la imagen de la Macarena pues la construcción de su Basílica fue posterior), se celebraron allí las honras fúnebres del que fuera conocido como "el torero de la Virgen" y se vistió de luto a la propia Macarena para la ocasión, pues tal era la devoción que le tenía Joselito que es la única vez que la Virgen se ha vestido de luto por la muerte de una persona. Ya lo dice el Romance de Valentía, del que recomiendo la lectura de su letra para entender mejor la íntima unión afectiva entre Joselito y la Madre de Dios: "Era muy poco en la vida, tan poco que nada era, por no tener no tenía ni madre que lo quisiera. [...] Embiste, toro bonito, embiste por caridad [...] y como no tengo madre, la Macarena me ampare si me cuelgas de un pitón". Y así fue.


La Macarena vestida de luto por la muerte de Joselito
Hoy en día las mariquillas son tan emblemáticas que todos los macarenos se sienten (nos sentimos) identificados con ellas y se han comercializado infinidad de artículos con la forma de las mismas: rosarios, pines, broches, pisa corbatas, gemelos, pulseras, cubre botones, medallas, pendientes, colgantes, etc. Y esta es la leyenda y la historia de las famosas mariquillas de la Macarena y de su corona, no se olvide ese detalle. Personalmente y como macareno cerrado que soy (y por supuesto hermano) tengo un pin con forma de una de ellas que lo estrenaré un día muy especial que ya tengo en mente y ya escribiré sobre ello y unos pendientes que dos amigos le han regalado a mi futura hija Claudia (que también será hermana nada más nacer). Quizás no sea muy común saber con tanto detalle la leyenda de estas joyas pero sí encontrar imitaciones de aquellas "cinco verdes esmeraldas que Joselito te trajera del otro confín del mundo para realzar tu belleza, porque reinas habrá, pero como Tú ninguna, Macarena". Ahí quedó.

Juego de pendientes imitando las mariquillas

lunes, 26 de diciembre de 2016

FELIZ NAVIDAD UN AÑO MÁS

Sí, Feliz Navidad un año más. Porque en estas fechas lo que se celebra es la Navidad y ninguna otra cosa. Y la Navidad es motivo de alegría. Y quien haya leído esas primeras frases y ya esté poniendo trabas, refunfuñando o asociando estas fiestas a la religión y/o a la política que deje de leer y por la misma puerta que ha entrado en el Rincón que se marche (para los quejicas y de la E.S.O., hacer click con el ratón arriba a la derecha, sobre el aspa). Que la Navidad es celebrar el nacimiento de Dios, sí. Que sirve para (creyentes o no) pasar unos días de reencuentro en familia y tener los momentos más entrañables del año con nuestros seres queridos, también. Que nos afloran los recuerdos más tristes y las añoranzas de años atrás, evidentemente. Que hay intolerantes que con tal de no decir "Feliz Navidad" porque eso pudiera contener connotaciones político-religiosas que les agravian profundamente en esta España fascista y ditactorial en la que el PSOE ya es tachado de partido derechista y todo lo que no sea lo que ellos piensen-opinen-impongan es ser un facha y prefieren decir que celebran el solsticio de invierno que queda más progre, moderno y lanza una vez más su odio a esa fiesta que se lleva celebrando más de dos mil años porque la inventó Franco, pues claro. Que esos intolerantes que no respetan otras creencias ni a la propia ley pero hacen un puente festivo precioso uniendo los días de fiesta de la Constitución y de la Inmaculada Concepción y que se ponen hasta la cencerreta de comer y de beber en el día de Nochebuena, de Navidad y de Reyes también los engloba mi felicitación, por supuesto. Feliz Navidad un año más.

Porque para todos estos días son especiales. Hay quien vuelve a casa tras un año ausente, quien tiene una silla más en la mesa, quien tiene una silla menos, quien disfruta feliz, quien disfruta de ver felices a los demás, quien bebe porque festeja, quien festeja porque bebe, quien no sabe que se festeja pero bebe, quien bebe y festeja lo que no debe, quien abraza al enemigo, quien te abraza siendo amigo, quien se reconcilia con la familia, quien llora, quien ríe, quien de todo. Y eso es así todos los años y en todas las casas. Y esa unión fraternal nada tiene que ver con el origen de la celebración, con el por qué de la misma, con la religión como decía, ni con la política. Eso ocurre simple y llanamente porque son unas fechas especiales llamadas Navidad pero tienen mucho más fondo que simplemente celebrar que nació el Niño Dios. Lo más precioso es celebrar que los sentados en torno a una mesa son los mismos que el año anterior.

Pero la Navidad es puñetera. Trae de la mano regalos para los más pequeños y recuerdos para los más mayores, risas para los niños y lágrimas para los adultos. Por eso mucha gente no quiere que llegue la Navidad, no quiere celebrarla o reniega de su verdadero significado. Pero no. La Navidad, para mí, es feliz siempre y así quiero que sea para todos. Para todos, sí. Ya he dicho que para los antitodo también. Son personas, tienen corazón y alma y quieran o no también tienen familia y sentimientos. Que ellos no respeten los retrata. Que yo los respete me retrata a mí. Ya sabrá la vida en su destino que retrato es más honrado. Yo no lo juzgaré, me limitaré a decir Feliz Navidad para todos. Y Felices Fiestas también. Por Nochevieja lo digo en concreto. Porque el cotillón de Nochevieja es una fiesta. Disfruten. Sean felices. Eso sí, no quieran vender la moto de que siguen celebrando el solsticio de invierno porque lo que celebran es el cambio de año, mire usted, quieran o no. A ver si ahora eso también es ofensivo porque como se cambia de año se hace historia y lo histórico que no les interesa es malo y me dicen que siguen en la celebración del solsticio de invierno como en Nochebuena y en el Día de Navidad. Vamos que resultaría que la llegada del invierno trae varios días de fiesta, pero en verano cuando se celebra San Juan (solsticio de verano), sólo hay un día de fiesta. Que morro tiene el invierno. Y encima en familia. Y el pobre Verano sólo trae de fiesta una noche para pedir deseos y saltar hogueras. No cuadra, así es que la película del solsticio cuéntensela a otro y no se esfuercen más en renegar de la Navidad. Disfrutadla. No digáis si la creéis o no, hacedlo y sed felices un año más sin dar tanta explicación y tanta milonga. ¡Feliz Navidad a todos! Insisto.

Y cierro esta entrada y este año 2016 en el Rincón con un texto que forma parte del emblema "¡Feliz Navidad!" que publiqué en el blog Pictura et Verba en el que detallo que la Navidad trae recuerdos malos pero debemos incluso brindar por ellos. Aunque no lo creáis siempre busco una sonrisa en todos. Sí, en vosotros que habéis refunfuñado nada más empezar a leer estas líneas y que os he dado la opción de dejarlo de hacer pero habéis seguido, también. En todos. Y en los enfadados porque he mencionado su formación en la E.S.O. también. ¡Si yo soy uno de ellos, hombre! Tenéis humor, ironía y guasa sólo para lo que queréis. Y esto no es política ni religión, leche. Estáis siempre con el run run y es lo que tiene. ¡¡Feliz Navidad un año más!! Y el año que viene, Dios mediante y solsticios también, sea Feliz Navidad de nuevo. Y riáis y os emborrachéis y seáis felices fuere como fuere. Os dejo con el texto que os decía y os espero con mi copa ya levantada para brindar. Deseo que seáis todos los que alcéis la vuestra. ¡Hasta el 2017!


Sé que la Navidad no es agradable ni esperada por todos. Sé que cuando comienza a haber ausencias en la mesa familiar cambia el sentido de la Navidad en el hogar. Lo sé. Lo sabemos. Lo sabéis. Ya no está el abuelo contando sus historias de niño, quizás ya no está papá cortando el jamón, tal vez no está mamá contando las uvas en los platos o nos falta un marido, una mujer, un hijo o un hermano. No queremos que sea Navidad. Pero también sé que es la fiesta más entrañable que podemos vivir en familia los que aún quedamos. Y que es la época del año que trae los mejores regalos: los reencuentros, los abrazos, los besos, las miradas, la ternura de una madre, el abrazo de un abuelo, las primeras palabras de un bebé, las travesuras con un primo lejano, el perdón de una hermana... Y, ¿por qué no?, algún regalo material que también nos alegra a todos de vez en cuando.
Por eso os deseamos a todos Felices Fiestas y aunque sea difícil os animamos en estos días a abrazaros, a besaros, a reencontraros, a perdonaros, a disfrutar y a sonreír antes de que ya sea tarde y no podáis hacerlo. No reneguéis de la Navidad por los que ya no están, al revés, vividla en su honor, porque ellos nos enseñaron a quererla y a disfrutarla, la compartían con nosotros y por eso los recordamos. Siempre habrá algún recuerdo que nos eche para atrás en ello, pero por cada recuerdo habrá siempre, siempre, siempre, un brillo de ojos, una ilusión, una esperanza, un presente y un futuro por el que merecerá la pena alzar nuestras copas y brindar.
¡¡FELIZ NAVIDAD!!

jueves, 10 de noviembre de 2016

PEREGRINANDO A URDA

Hace unos años, en una de mis muchas salidas a caminar por el mero placer de evocar mi querido Camino de Santiago descubrí unas flechas de esas que indican dirección, invitan a seguirlas y marcan un destino. Sí, iguales que las amarillas que amamos los jacobipetas pero de color morado. Al instante me puse a indagar sobre ellas y descubrí que eran las flechas que señalan al peregrino el Camino de Urda. Evidentemente me fui a casa mascullando la idea de que ese camino sería recorrido antes o después. Y por fin lo he terminado. Tres años he tardado y no por la distancia a recorrer sino porque no encontraba el momento de culminar la tercera etapa. La distancia por caminos era de unos sesenta kilómetros y mi padre y yo, caminantes ya avezados, determinamos hacer tres etapas de más o menos veinte kilómetros cada una: Ciudad Real - Malagón, Malagón - Venta El Toro (pasado ya Fuente el Fresno) y Venta El Toro - Urda, hasta llegar a visitar al Cristo de la Mancha que tantos peregrinos recibe y que nosotros solemos visitar anualmente en sus días de fiesta. En esta ocasión fuimos ambos a visitarlo a pie como antaño, saliendo desde la puerta de casa y paso a paso hasta besar su talón. Y esta es la historia de esa peregrinación planificada desde hace años y recientemente acabada.

Amanecía una mañana de Octubre del pasado año 2014 en Ciudad Real. Los primeros albores de un incipiente otoño se dejaban caer sobre los caminos de la mancha cuando los dos peregrinos salimos a caminar dirección a Urda siguiendo las flechas moradas que en su día descubrimos. La jornada no debía ser excesivamente compleja y rondaría los veintidós kilómetros que luego por una equivocación en una bifurcación de un camino se convirtieron en casi treinta y dos. Pero la primera etapa fue cumplida y arribamos a Malagón a pie. Objetivo logrado. Entremedias atravesamos parajes que no se conocen salvo que avances a pie entre ellos y por los que jamás ha rodado automóvil alguno. Y, cosas del destino, que fuimos a dar a un lugar llamado Campomojado que jamás habíamos oído nunca mencionar. Es una pedanía de Torralba de Calatrava y la descubrimos porque el camino nos llevó hasta allí. Pura casualidad. Desde aquel día le guardamos un cariño especial a dicho paraje y a la Ermita de la Virgen Blanca que allí se halla. Nos vimos fuertes de ánimo y quisimos llegar hasta Fuente el Fresno ese mismo día pero los kilómetros en exceso por el error cometido, que hasta dicho pueblo nos quedarían aún unos siete u ocho más y que ya el reloj marcaba casi la una del mediodía optamos por retroceder de nuevo y coger otro camino para concluir la primera etapa tal cual estaba previsto: en Malagón.


Desde el propio centro de Malagón fuimos recogidos y desde el mismo lugar retomamos la ruta días después. Comprobé que el Camino de Santiago Manchego discurre en dicho tramo por el mismo Camino de Urda así es que la consigna fue fácil: seguir las flechas amarillas como si fuesen las moradas. No hubo lugar a confusión alguna y avanzamos varios kilómetros entre olivares nuevos y la propia Ruta del Quijote. Camina que te camina fuimos ganando metros y acercándonos a concluir la segunda etapa de esta peregrinación hacia la Ermita del Santísimo Cristo de la Vera-Cruz de Urda. Atravesamos Fuente el Fresno y seguimos hasta un restaurante de carretera llamado El Toro. Y allí detuvimos nuestros pasos hasta que llegase el día en que volviéramos a reanudarlos para completar este camino. Es curioso que entre medias haya llegado más veces andando a Santiago de Compostela que a la propia Urda, pero así ha sido. Cosas del destino que uno no conoce a priori. Me gusta caminar y así pienso seguir haciéndolo mientras pueda.


Desde aquel día en que llegamos a la Venta El Toro han transcurrido dos años en los que no ha habido momento para cumplir esta peregrinación, sin embargo siempre la he tenido en mente y no la he olvidado. De hecho la primera etapa incluso la he repetido alguna vez. Y llegó el momento. Había que terminar el camino hacia el Señor de la Mancha. Programamos la ruta y decidimos ir a Urda en dos coches para dejar uno allí, volver en el otro y al día siguiente ir hasta el Toro en un coche, desde ahí iniciar andando hasta Urda la tercera etapa y allí recoger el coche que habíamos dejado el día anterior y regresar en él hasta la Venta, recoger el otro coche y ya, en los dos vehículos de nuevo, volver a nuestra Ciudad Real natal. Y así lo hicimos mi padre y yo. Son muchos los caminos ya recorridos juntos y tenemos el espíritu peregrino bien arraigado. De hecho siempre estamos pensando en nuevos caminos que iniciar y, como bien dice el refranero del buen caminante, el camino siempre se recorre tres veces: cuando se sueña, cuando se está en él y cuando se recuerda. Así es que ya soñamos con nuevos caminos y por lo tanto estamos recorriendo nuevos senderos. Pero éste en particular culminó en Urda besando el pie del Señor en su barca. Y con la sonrisa de los dos.

La última etapa comenzó con una baja temperatura como se dice ahora en las cocciones de cocina moderna. Y hacía frío. Mucho frío. Los últimos kilómetros de la provincia de Ciudad Real hasta adentrarnos en Toledo discurrieron al alba y cuando salió el sol fue agradable notar su calor. Fuimos acompañados en todo momento de las flechas amarillas y moradas y de alguna indicación con el emblema del Cristo de Urda sobre su barca de Pescador de Hombres y, antes de darnos cuenta, estábamos ya en el Camino Jubilar que señala la dirección hacia la ermita. La sierra de la Calderina se va bordeando y la ruta no tiene subidas ni bajadas, por lo que acostumbrados al Camino de Santiago, sobre todo en sus etapas de montaña, descontábamos kilómetros a muy buen ritmo. Paramos en la Venta la Andaluza a tomar algo de fruta y agua y seguimos ya hasta un descansadero de la Ruta del Quijote que se encuentre entre el Camino Jubilar y el que va a Consuegra, donde nos detuvimos de nuevo a descansar un poco. Desde ahí hasta Urda en una hora aproximadamente lo habíamos hecho. Reconozco que llegar hasta el propio altar mayor no me causó la emoción de las veces que he llegado andando al Obradoiro, pero sí que me emocionó, sí que me quedé con el pecho henchido de orgullo por el trabajo bien hecho y sí que el Cristo despertó en mí las ganas de hacer su camino de nuevo. Espero no tardar tres años de nuevo, pero eso sólo Él lo sabe. Cuando quiera sabe que mi bastón y mis botas están listas. ¡Gracias Señor de la Vera Cruz!



lunes, 17 de octubre de 2016

HISTORIA DE UNA EXCURSIÓN A LA VIRGEN DE LA CABEZA

Sea como sea y lo crea y quien lo crea hay alguna fuerza que mueve el mundo. Algunos la buscan a a través del conocimiento y se dan cuenta que como no todo puede saberse algo debe ser el origen de lo que ignoran. Lo llaman investigación y ciencia. Otros no la buscan pero saben que actúa y son sumisos a ello: cuando la vida te quita algo otra cosa te da. Lo llaman karma. Y otros ni buscan ni son sumisos al destino, sino que confían en la bondad de un ser trascendental al que encomiendan sus peticiones. Lo llaman fe. Y como decía, sea de la manera que sea y lo creáis o no lo creáis, algo de ello hay. Y quien diga que no que nos explique al resto el origen y el destino del mundo: cómo empezó todo y cómo acabará. Se dará cuenta el osado que ni la ciencia, ni las creencias, ni la fe tienen respuesta para ello. Por lo tanto, algo hay. Lo quieran o no. Y en lo que hoy vengo a contaros ese algo fue la Virgen de la Cabeza. Y ojo que no he mencionado si ha sido por ciencia o religión pero que la Morenita ha tenido algo que ver lo tengo muy claro. Y que le debía una visita también. Al final me diréis si digo la verdad o no.


Cuando las casualidades se enlazan una tras otra ya no es casualidad. Y así comenzó esta historia y el por qué de la excursión que realicé. Con una casualidad... Era mediados del mes de Mayo de este año 2016 cuando salía la procesión de la Virgen de la Cabeza de Ciudad Real y yo, con costal y faja, me disponía a pasear a nuestra querida Morenita por las calles de su barriada. En uno de los relevos, Pedro, el Hermano Mayor de la cofradía, me dio una pegatina de la Virgen para que la regalase a alguien y, sin embargo, la guardé bajo la funda de mi teléfono móvil de casualidad, porque se me ocurrió en ese momento por algo que desconozco, ya que normalmente la habría regalado pues ese era su fin o, en todo caso, la habría guardado en la cartera. El caso es que ahí se quedó. Era el día 14 de Mayo.



Dos semanas después, mi buen amigo Jesús Velascoín fue al Santuario de la Virgen de la Cabeza de Andújar y rezó porque Gemma se quedase embarazada y me hiciera padre. Evidentemente yo no sabía nada al respecto y me emocionó que cuando volvió me llamó y me dijo: "He estado en la Virgen de la Cabeza y he pedido por vosotros. Cuando Gemma se quedé embarazada, que se va a quedar, tienes que rezarle el rosario a la Morenita e ir antes de cuatro meses a su santuario a oír misa". Agradecí tal confianza depositada en su petición, pero con todos los antecedentes que habíamos pasado no supe si resultaría ese arreón de fe o no. Sin embargo ahí estaba una nueva casualidad: la oración de mi amigo fue a recaer en la misma advocación mariana que la pegatina que yo casualmente guardé, la Virgen de la Cabeza. Aquella llamada tenía algo más que fe. Era el día 27 de Mayo.

Terminé mi turno de guardia como letrado y fui rápido a casa. Eran las nueve en punto de la mañana y Gemma me aguardaba para estar los dos juntos en el momento esperado, saliese el resultado que saliese. Conforme llegué se levantó a orinar en el test de embarazo que había comprado la noche de antes. Las dos rayas que indican el positivo y te dan a conocer la noticia de la buena esperanza no tardaron en aparecer. Me quedé inmóvil. No sólo esperaba que saliera negativo sino que automáticamente recordé todo lo que hicimos Gemma y yo el fin de semana que salía la cofradía de la Virgen de la Cabeza. Fue en esos días Gemma se quedó embarazada: entre la Virgen de la Cabeza y la Virgen de Alarcos. Pero la cofradía que yo saqué, la pegatina, la visita de Jesús Velascoín al santuario y la llamada "sólo" tenían causalmente un nexo común: la Virgen de la Cabeza. Retumbaron en mi cabeza las palabras "Cuando Gemma se quedé embarazada, que se va a quedar, tienes que rezarle el rosario a la Morenita e ir antes de cuatro meses a su santuario a oír misa". Las había oído tan sólo tres días y ahora tenía ante mi una prueba de embarazo con resultado feliz. Era el día 30 de Mayo.


Por supuesto cumplí el encargo y recé el rosario. Iba todo avanzando bien pero se agotaba el plazo de los cuatro meses para ir al Cerro del Cabezo a ver a la Aceitunita bendita. Y llegó Septiembre y con él el fin del tiempo y había que ir. Con la fe, el destino, el sino, el karma, las energías o como quieras considerarlo, lector, no se juega. Y menos cuando estás comprobando en primera persona que una suma de casualidades ya no es casualidad. Cuadramos fecha y antes de que pasasen cuatro meses de embarazo fuimos al Santuario de la Virgen de la Cabeza a oír misa allí y a cumplir la oración de Jesús, a darle gracias a la Morenita y, mi padre y yo personalmente, a conocer todo aquello pues jamás habíamos estado en aquel lugar tan cargado de historia y energía al que, sin duda, volveré y no sólo una vez. Había muchos motivos para hacer esa excursión y allí que fuimos mi padre, Jesús, su hijo Alberto y yo. Decir que fue un día entrañable es poco. Esas cosas quedan para el recuerdo.  Las casualidades quedan para reflexionar. Y la Virgen de la Cabeza queda por siempre. Otro día hablaré del paraje, de toda su historia, de las hermandades filiales, de las Casas Hermandad, etc. Hay mucho que contar de aquello. Pero hoy tocaban estas líneas, sólo éstas. ¿Casualidad? No lo creo.Y esta es la historia de por qué el hacer aquella excursión. Era el 24 de Septiembre.



Morenita y pequeñita, lo mismo que una aceituna, una aceitunita bendita. ¡¡Viva la Virgen de la Cabeza!!