jueves, 30 de noviembre de 2017

MEMORIA HISTÓRICA CON EL OBISPO ESTÉNAGA

"Españolito que vienes al mundo te guarde Dios. Una de las dos Españas ha de helarte el corazón". He elegido ese ultra conocido extracto del poema "Españolito" de Antonio Machado incluido en "Proverbios y cantares" de su obra Campos de Castilla para empezar esta entrada porque, desgraciadamente, no puede estar más de rabiosa actualidad habiendo pasado varias décadas desde aquella nefasta Guerra Civil en la que se perdieron cerca de un millón de almas y dio lugar a las famosas dos Españas. La incultura, la  manipulación histórica, las verdades a medias, el afán de venganza queriendo ganar ahora lo que se perdió en su día y algún político nefasto y lenguaraz dan lugar a que lejos de cerrarse la herida y abrazarse nuevamente los dos bordes de la incisión, se reaviven las ascuas y encontremos en el día a día los vocablos "facha" y "rojo" en su más despectivo uso. Y si bien es cierto que hubo muertos por un bando es igual de cierto que también los hubo por el otro. Por eso, amante como soy de la historia y leyendas del lugar en el que habito, hoy traigo unas líneas acerca de la Memoria Histórica que se halla en Ciudad Real y sus cercanías. Y es que una guerra es una guerra y deja destrozos por donde pasa. Se cometen locuras, atrocidades, verdaderas tropelías y dramáticos acontecimientos que perduran en el tiempo.

Y lo que sí observo es que muchos mientras se dedican a señalar las barbaries de un bando, olvidan las del otro. Y no. Eso no es de recibo. Disparates se cometieron en los dos. Y quien se expone a dar se expone a recibir. Por eso traigo a colación una historia de las que se obvian por estos lares y, sin embargo, también forma parte de la lamentable Memoria Histórica. Quien vive en Ciudad Real habrá oído mil y una vez el nombre Obispo Esténaga y sabrá que es una céntrica calle de la capital cuyo nombre, curiosamente, casi ningún ciudadano atina a decir bien pues se oye Obispo Estenága, Esteneaga, Estánega, Estanega y varias variantes más. Pero, independientemente de su nombre correcto, Don Narciso de Esténaga y Echeverría, prácticamente todos aquellos que hablan de la Memoria Histórica ignoran o quieren ignorar que este hombre, además de Obispo, fue mártir de la Guerra Civil y asesinado. Y eso también es nefasta historia.Y si se recuerdan las cunetas se recuerda el Piélago, ¿o no? Maldito removimiento de ascuas pero si se remueven se remueven todas, cosa de la que yo, personalmente, no soy partícipe. Pero ya se cansa uno de la estulticia que abunda en ciertos jóvenes que se creen ilustrados y desconocen completamente la génesis de la partición de España.  Y los hay. Y muchos. Y "fachas" y "rojos". E imbéciles ambos.
Basta con leer por encima la biografía de este hombre para apreciar que falleció en una fecha marcada y en un lugar curioso: 22 de Agosto de 1936 en Peralbillo Alto. ¿Y cómo llegó a morir en una pedanía de Miguelturra quien nacido en Logroño llegara a ser Prior de las Órdenes Militares del Obispado de Ciudad Real? Pues cosas de la guerra. Como antes decía: barbaries, tropelías y locuras. El caso es que en el lugar donde se fusiló de manera cobarde a este hombre, tiempo después se levantó una cruz de piedra que recuerda tal hecho. Y sí, eso también es Memoria Histórica. Igual que la del asesinato de su capellán Julio Melgar que también fue acribillado a tiros en el mismo lugar. Ambos fueron obligados a la fuerza a salir de su residencia el día 13 de Agosto del citado año y ambos fueron muertos a balazos el referido día 22 a manos de los milicianos. ¿Por qué? Odios de la guerra. Igual que quemar las iglesias. O igual que tras finalizar el conflicto no llegar la paz, sino la venganza. Y seguirse cometiendo barbaridades por el otro bando.

Los cadáveres del Obispo Esténaga y de su capellán Julio Melgar fueron hallados a la mañana siguiente y se trasladaron al cementerio de Ciudad Real dándoles enterramiento en la sepultura del Cabildo Catedralicio. Posteriormente en el año 1940 los restos mortales fueron trasladados a la Catedral hallándose los del Obispo Narciso Esténaga a los pies de la escalinata que conduce al altar mayor bajo una lápida con un texto en latín que narra lo ocurrido. Los de Julio Melgar se encuentran también en la Catedral en una capilla lateral. Finalmente este mártir de la Guerra Civil fue beatificado junto con otros 497 mártires, dato que también es Memoria Histórica patente y real, en Roma el día 28 de Octubre de 2007.

El punto exacto del fusilamiento se encuentra a las orillas del Guadiana, a ocho kilómetros de Ciudad Real, a día de hoy algo sumergido por el embalse del Vicario sobre el río Bañuelos antes de su desembocadura como afluente al río Guadiana, en el ensanche natural del Piélago y en término municipal de Miguelturra, localidad a la que, como antes se ha dicho, pertenece la pedanía de Peralbillo. En su recuerdo el grupo de Acción Católica fue quien levantó el memorial que recuerda los hechos. Una pena como tantas otras. Maldito conflicto civil... Y aquí acaba el capítulo de la Memoria Histórica con el Obispo Esténaga. Descanse él y vivamos nosotros en paz.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

AQUÍ ESTOY YO DANDO LA CARA

Siempre he dicho que me gusta la gente que va de frente porque yo lo voy y no me oculto. Y por ello tengo fuerza para hablar claro y directo igual que se me habla a mí dependiendo quién. De todo hay. Y cuando uno afirma debe ser consecuente. Yo soy seguidor del Real Madrid, lo he manifestado y estoy siempre animándolo en lo bueno y en lo malo. A ver si se enteran ciertos seguidores del club politizado y del club rojiblanco que yo quiero al Madrid hasta en las victorias. No es una errata. Leéis bien. Hasta en las victorias porque en las derrotas lo quiero siempre. ¿Que despotrico contra la vagancia de algunos jugadores y la actitud de otros? Pues sí. Pero son los colores que amo y los defiendo sobre todo de aquellos que vienen hacer mofa, befa y burla sólo en los momentos de debilidad porque en los buenos callan como mujeres de esquina y vida alegre y no tienen ni la hombría de dar la enhorabuena al campeón. ¿Que ahora el Madrid está de vacas flacas? Sí. ¿Que de las últimas cuatro Champions haga ganado tres y todos los detractores inflados a amapolas de Guti? También. Y aquí estoy yo dando la cara en ambas situaciones. 
Es curioso como el pasado fin de semana cuando en el derbi madrileño el marcador finalizó con tablas sin goles en la primera visita del Madrid al Wanda Metropolitano del Atlético, muchos seguidores culés celebraban la distancia de diez puntos en la clasificación liguera respecto del eterno rival. Seguramente algunos ya fueran a Canaletas a celebrar la liga, a manifestarse porque Espanya ens roba, a pedir libertad para los Jordis y a destrozar un poco la ciudad. Es típico de ellos. No es la primera vez que digo que a esa fauna no la respeto en absoluto. ¡¡Hemos ganado la lliga, neng!! ¡Bien! ¡¡Vamos a romper unas farolas!! ¡Y a quemar unos contenedores! Y no se dan cuenta que lo que tienen que hacer es estar al lado de su equipo en todo momento como cuando el Bayer les metió 7-0 en global y no haciendo el cafre. Pocas farolas rompieron en el mes de Agosto cuando el Madrid los puso en su sitio en la Supercopa de España. Eso no interesa recordarlo, ¿verdad? Pues también son culés en esos momentos pero salen de sus cloacas ahora que el Madrid pasa mala racha. Esa es la bravura, hombría y hechura moral de los que son más antis que pros. Y como siempre esas cosas cansan. Me cansan los cansinos oportunistas y que no van por derecho. Si eres culé de los buenos das la cara siempre y no ahora escondido bajo un perfil de twitter.

Y luego están los pequeñitos que ellos mismos se hacen más inferiores más animando a otros para que hagan lo que ellos no pueden. Es típico de atléticos el "gánale tú que yo no puedo" y de ahí la génesis de su antimadridismo. Es que es más fácil ser detractor de lo ajeno que defensor de lo propio. Pero cuando luego lo propio brilla vienen los golpes de pecho y el decir que se es muy pro y no un anti. Pues miren ustedes, con esa milonga a otro lado. Que aquí os tenemos muy calados ya. Y tiene guasa la cosa que ese sentimiento de odio y rabia ya se ha contagiado a otros equipos que a lo más que aspiran es a mantenerse en mitad de tabla o con suerte y maletines meterse en Europa League. Es maravilloso ver a gente, por ejemplo, del Sevilla o del Bilbao (ahora dicen del Atlhetic, muy modernos ellos) animando al Barça en sus disputas contra el Madrid. Preciosa radiografía de la inferioridad. Pero es mejor aún ver que cuando el Madrid gana sus disputas esos del Sevilla o del Bilbao huyen a sus cavernas creyendo que les van a caer los palos. Que no, hombre, que no. Que vosotros para el Madrid no importáis. Ni vosotros ni los demás. Para el Madrid solo existe el Madrid. Y punto. Y sus seguidores damos la cara a las duras y a las maduras. No todos, ojo, también hay fauna aquí suelta pero en mí veréis siempre un aficionado que un Atleti-Barça le da igual quien gane o quien pierda porque no es el Real Madrid quien juega. Si fuese al revés ya estarían de uno u otro equipo con los ojos ensangrentados y echando espumarajos por la boca para que perdiera el Madrid. Es lo que tiene ser miembro de esas jaurías adoctrinadas. Y los chiquinines, claro. Esos ya son de risa. Incluso entrañables. El Valencia quizás no gane un mojón en años pero le ganó al Madrid en liga, tete. Y gracias a eso ganó la liga otro. ¡Ah! ¿Pero entonces no le sirvió para nada esa victoria al Valencia? No, nano, no. Pero no ganó el Madrid. Entiendo. ¿Es para quererlos? Adorables inferiores. Y son unos cuantos equipos así, ¿eh?

Y mientras tanto el Madrid a lo suyo. A veces en la cresta de la ola y a veces sumergido en las profundidades. Como todo. Con rachas buenas y malas. Pero siempre ganando títulos y aumentando palmarés por mucho que duela. Y su gente de bien siempre dando la cara y su gente de no bien saliendo también de las toperas solo cuando el equipo gana. Al carajo. Al carajo todos. O se está o no se está. No os hagáis inferiores como el resto de aficiones de según qué equipos. Nosotros celebramos nuestras victorias, no las derrotas ajenas. Todavía hay colchoneros celebrando que el Betis ganó al Madrid como si a ellos les sirviera eso de algo. Bueno, en realidad les sirve para ver en el espejo como unos hacen lo que ellos son incapaces. Se retratan solos. Y aquí estoy yo dando la cara para que me la partan los ventajistas y oportunistas que no tienen bemoles cuando luego doy la cara levantando la alegría por otro título. Y es que el fútbol es así y tiene su sorna, sus cachondeos y su salsa picantona. Pero eso es una cosa incluso sana y de risa entre amigos y otra es lo que hay que aguantar y no aguantar de los hipócritas y leñadores de árboles caídos. A esos no les paso ni una. Ahora el Madrid está regular, está mal, no mete goles, no juega bien y no se aclaran. Y aquí estoy yo dando la cara. Soy del Madrid y repito que lo quiero hasta en las victorias. ¡¡Hala Madrid!! Ya cambiarán las tornas y volveré a estar dando la cara.

lunes, 13 de noviembre de 2017

NUESTRA SEÑORA DE LA ATALAYA

Antigua imagen de la Virgen
Cuando salgo a hacer alguna ruta andando y opto por caminos conocidos es fácil verme por el Parque Natural de la Atalaya, pues siempre descubro alguna senda nueva y me gusta enredarme en sus sube y bajas. La Atalaya es para mí esa gran desconocida por confianza, pues todo ciudadrrealeño confía y cree conocerla, me incluyo, y sin embargo esconde gran número de secretos y rincones. Por eso me gusta y no me canso de patearla, pues, aunque parezca contradictorio, dentro de mi desconocimiento a sus parajes tengo conocimiento de dónde estoy y puedo calcular la distancia y tiempos que dedico a cada escapada de senderismo. Y hete aquí que una de ellas estaba cuando llegué a este lugar. Y no es de los lugares más recónditos ni más escondidos, pues está cercano a la cima del cerro (a unos ciento cincuenta metros de las antenas) y se accede fácilmente tanto por el carreterín como por los caminos. Y me sorprendió el lugar y pasé un ratito en él. Y desde entonces, cada vez que la ruta caminera pasa por esos lares, es visita obligada la parada en ese lugar que me gusta denominar "Ermita" pues creo que cumple con todos los requisitos: estancia fija de una imagen que pueda transmitir devoción, existencia de un pequeño altar y disposición de un lugar desde donde los fieles puedan realizar oración. Y en el caso que nos ocupa concurren. Existe la imagen de Nuestra Señora de la Atalaya, se encuentra situada en un pequeño altar y a su vera hay un banco metálico para poderle rezar. ¿Conocíais dicha imagen y este lugar? Pues están en la Atalaya, la gran conocida, ¿o desconocida?

Llevaba pensando en derramar estar letras desde hace varios años, pues la historia de Nuestra Señora de la Atalaya y yo tenemos como vínculo el Camino de Santiago, ya que fue entrenando para recorrerlo por primera vez (era el año 2010) cuando la conocí. Desde entonces pensé que algún día cercano hablaría de Ella aquí en el Rincón y al final he tardado años en hacerlo. Si bien el tiempo transcurrido nos dejará un legado y es que conservo las fotos que hice en su momento de cómo estaba la pequeña ermitita y cómo está ahora. La mínima construcción se ha dotado de un pequeño tejadillo y algún exorno floral más pero la imagen principal de Nuestra Señora de la Atalaya ya no es la que yo conocí pues en estos tiempos incívicos y vandálicos en los que todo vale e incluso a ello se anima desde algún partido político, aquella Virgencita que es la que yo conocí ha sucumbido al gamberrismo, libertinaje y destrozo por algún o algunos hijos de apelativo de cuatro letras cuyas consonantes son la p y la t y cuyas vocales son la u y la a y se escribe alternando en el orden dicho  esas consonantes y vocales. Así es que ahora, siete años después, esta entrada a Nuestra Señora de la Atalaya cuenta todavía con más cariño y nostalgia por mi parte, además de aferrarme más a Ella y tenerle un cariño especial.

La pequeña Ermita cuando yo la conocí
Cuando descubrí el lugar era un mero altarcito donde se veneraba una pequeña imagen de piedra que representaba una Virgen con el Niño Jesús en brazos y contaba con una repisa donde había algún adorno floral muy rústico, tipo ramillete recién cogido de paseo por el campo o alguna maceta con un geranio o petunias. Nuestra Señora de la Atalaya se encontraba sobre el altar en una capilla muy rudimentaria escoltada por dos pequeñas rejas metálicas que la salvaguardan por los laterales, donde podía leerse su nombre en el contorno de la misma y observarse a sus pies figuritas de una Virgen de Fátima y un Cristo Nazareno así como estampas de otras advocaciones. Todo ello formaba una pequeña y singular construcción de piedra con una diminuta escalinata de apenas dos peldaños que facilita el poder depositar ofrendas en el altar, estando encalada la capilla en sí y carente de cualquier tejado o cubierta que resguardase todo ello. En total la ermita ocuparía no más de dos y poco metros cuadrados. Me detuve allí a descansar y a indagar el sitio pues ya llevaba varios kilómetros recorridos y el descubrimiento me vino fenomenal para detener la marcha un rato. Jamás había oído hablar de ese lugar ni nunca me habían dicho ni había leído que en la Atalaya hubiera una Virgencita que llevase ese nombre. Quizás por ello la sorpresa fue mayor pues soy muy amante de mi tierra y me gusta investigar mucho su historia y rincones. El caso es que decidí estudiar al respecto a ver qué hallaba.

La Ermita en la actualidad
Y lo más curioso de todo es que no encontré nada. Nada de información, me refiero. Estuve trasteando por Google y tan sólo hallé alguna fotografía y comentarios de gentes de Ciudad Real manifestando que ignoraban totalmente la existencia de esa Virgen. Igual que yo hasta que llegué a Ella caminando y por destino. Eso me hizo cogerle un afecto mayor aún. Una Virgencita desconocida  por los lugareños pero que por algún motivo llegó hasta donde está y allí se la venera. No sé el por qué pero seguro que lo hay. Y por eso mismo cada vez que paso por las cercanías me acerco a verla.  Ignoro su historia pero me gusta dedicarle algún Ave María a esa Virgen solitaria y desconocida que guarda el cerro del que toma su nombre. Y pasando de nuevo por allí me llevé el disgusto el día que vi que la habían sustituido y no era la que yo conocí. Cuando detuve la marcha para ver a mi "amiga" de la Atalaya, conforme me acercaba me sorprendió divisar un tejadillo y pensé que, al fin, el Ayuntamiento o a quien perteneciera había tenido el detalle de no tenerla en el olvido y darle un poco de cobijo. Sonreí al apreciar que se mantenía cuidado el pequeño banco para sentarse a charlar con Ella un rato. Fui feliz observando flores frescas que significaban que había habido visitas hacía poco. Me asombró que se hubiera encalado todo el conjunto. Y cambió mi rostro radicalmente cuando al mirarla no estaba. La imagen era otra. Aquella Virgencita de piedra que yo conocí había sido cambiada por una nueva Virgen de escayola pintada. Evidentemente el cambio no habría sido fortuito sino por motivos que quiero obviar por desconocimiento real y por no enervarme por imaginaciones que cada vez son más reales. Pero allí sigue Nuestra Señora de la Atalaya representada de una u otra manera y recogiendo en su regazo a su Hijo y las oraciones que alguien tenga a bien dedicarle. Y contra eso nada cabe.

Así pues, gracias a esas caminatas la descubrí. Y me gusta visitarla de vez en cuando, sobre todo cuando preparo un nuevo Camino de Santiago. Sé que me acompaña. Y me quedará siempre el recuerdo de aquel primer encuentro, la duda de por qué está esa Virgencita allí, el desconocimiento de su historia, su origen y su propiedad, el regustillo de que el lugar se ha convertido en la más sencilla ermita que pueda haber en la Mancha, el saber que puedo visitarla con mochila y bordón cada vez que Santiago quiera, el ver que nunca le faltan flores porque hay  fieles que creen en Ella de verdad y la quieren con el alma y el poder rezarle de vez en cuando. Pero sobre todo me quedará que Nuestra Señora de la Atalaya es una Virgen popular, desconocida y recóndita a la que he ido queriendo poco a poco cada vez más y que por más que cambie su imagen por una u otra causa, incluso si no hubiera ya tal imagen, ni siquiera tal ermita, ni tal lugar, su esencia y espíritu ya está unido por siempre a ese rincón del Parque Natural igual que el amor que le tenemos los que la conocemos. Y esa esencia y ese amor se respira en aquella pequeña ermita al aire libre donde se encuentra Nuestra Señora de la Atalaya. La Atalaya, esa gran conocida. O no.
Nueva imagen de la Virgen de la Atalaya

viernes, 3 de noviembre de 2017

UNA VISITA CULTURAL AL CEMENTERIO

Cuando uno está enamorado de su ciudad disfruta conociendo su historia, sus tradiciones, sus leyendas, sus rincones y sus secretos. Cuando uno sabe que la ciudad que lo vio nacer y en la que reside y todo tiene esconde algo curioso, hace por descubrirlo y conocerlo. Y cuando uno se entera de que se da la oportunidad de agrandar la cultura sobre las raíces de las que se enorgullece, aprovecha la misma y se nutre de lo que aprende. Y ese uno soy yo y esa ciudad es Ciudad Real. Muchos de los que aquí vieron por primera vez la luz y muchos de los que aquí viven desprestigian esta ciudad y no la valoran o simplemente se dedican al aplauso o al insulto dependiendo de quien la gobierne. Pero yo que hago siempre gala de ser manchego cerrado, que me enorgullezco de que mi tierra fuera la de las andanzas del Quijote y que vivo sus costumbres siempre año tras año, no concibo otra ciudad que no sea la que se fundase en Alarcos, la de Alfonso X en la Plaza, el ingenioso hidalgo en el Pilar, Juan II en los Jardines del Torreón, la fuente talaverana en el Parque y la Morena del Prado en la Catedral. Y por ello al enterarme de que podía descubrir más historia de mi tierra allá que fui. La primera impresión al leer que se harían visitas guiadas por el Cementerio me provocó rechazo, pues es un lugar que siempre he pensado que cuanto más lejos y menos se visite mejor. Pero pensé que algo escondería cuando desde la Concejalía de Turismo se había promovido el acto. Desde luego, los difuntos no es un tema para jugar con él, así es que sería algo serio y cultural. Cambié el punto de vista y allá que fui.

La noticia llegó a mis entendederas a través de la conocida red social traducida literalmente del inglés como "caralibro" y viendo que el guía encargado de la visita sería el bueno de Alfonso Doblado decidí acudir, pues seguro que no defraudaría. Se lo comenté a mi padre y al principio obró como yo nada más ver el titular: "¿visita guiada al cementerio? estás de cachondeo...", pero finalmente y sabiendo que a lo que iríamos era a un evento con finalidad cultural, nos apuntamos los dos. "Paseos por el Camposanto" es el título de la actividad. Da respeto y sí hay que decir que cuesta concienciarse que la visita se va a llevar a cabo en tal lugar pero se debe ir mentalizado que se van a conocer datos que se ignoran y que, lamentable y evidentemente, no nos percatamos de ellos cuando vamos a tal lugar, pues los motivos son totalmente diferentes, dolorosos y carecen de explicación. Y también añado que, a toro pasado, recomiendo totalmente la visita pues se aprenden cosas interesantes y se pueden observar verdaderas obras de arte. Si bien en Ciudad Real es famosa la tumba de Apolonia, también llamada "de la mujer dormida", es más cierto que aun teniendo cierta fama mucha gente desconoce su existencia y jamás la ha visto (y ciertamente es una obra de arte en piedra), por lo que se puede afirmar que el Cementerio esconde mucho más de lo que se supone o se cree.
Obra de Felipe García Coronado
La visita comenzó con Alfonso dando a conocer unas nociones básicas de los ritos funerarios y de los enterramientos hasta llegar a la configuración actual del Cementerio de Ciudad Real a día de hoy. Y ya adentrándonos en el mismo nos fue guiando por un recorrido y explicando algunos de los panteones, monumentos y lápidas más curiosas que hay y que, como antes decía, cuando vamos a dicho lugar por otros motivos solemos obviar sin darnos cuenta. La primera parada fue junto a los enterramientos catedralicios, bien delimitados y con presencia de las cruces de las cuatro Órdenes Militares. Muy cercana se halla una tumba que contiene una obra de arte del escultor local Felipe García Coronado y, todo sea dicho, dicho escultor de Ciudad Real es también el autor de la imagen de Miguel de Cervantes que se encuentra en la Plaza que lleva su nombre en el centro de la ciudad. En dicha tumba se halla se aprecia presidiendo la lápida sobre fondo con forma de cruz y entre los grabados de Alfa y Omega una imagen de Jesús Resucitado en bicromía, elaborada con mármol blanco y gris, que adivina rasgos griegos y tiene inclusive una cinta que le sujeta el pelo, el cual cae recién lavado y limpio. Simboliza la nueva vida que se alcanza tras la resurrección. Muchos detalles que hay que fijarse bien o que te sean explicados pues es fácil pasarlos por alto.
Uno de los mausoleos que visitamos fue el de la Familia Rubisco el cual sin duda llama la atención aunque se vaya distraído. Está datado en el año 1902 y presidido por una impresionante escultura de un ángel apocalíptico en pleno vuelo, pues las alas expandidas y los ropajes ajustados por el choque del viento así lo manifiestan. Porta en su mano izquierda una trompeta y con la derecha señala al Cielo indicando que ha llegado el momento del Juicio Final mientras su cabeza mira hacia abajo, a los enterrados. El mensaje es que los llama a la presencia de Dios para ser juzgados. El monumento en su conjunto goza de una calidad artística impresionante.

Mausoleo de la Familia Rubisco
Igual es de reseñar algunos panteones de familias señoriales que se hicieron construir verdaderos templos. En concreto en la visita nos detuvimos en el panteón de la Familia Barrenengoa, muy conocida en Ciudad Real desde hace muchos años que implantasen sus negocios de chocolates y cafés. El monumento funerario goza de todo tipo de detalles comenzando por su perímetro delimitado por un rico vallado de forja y terminando por infinidad de pormenores repartidos por todo el conjunto de la cubierta, tallados de motivos florales o el anagrama de Cristo que aparece justo sobre la puerta. Es de destacar también la propiedad funeraria de la familia López-Salazar en la que aparece una obra de arte modernista en bajorrelieve creada precisamente por Jerónimo López-Salazar, escultor que fue también de Ciudad Real y tiene otras obras repartidas por la ciudad como "La Primavera" que se encuentra en el Parque de Gasset. Ya os digo que la visita merece la pena y se aprende mucho. A tiempo estáis de realizarla.
Panteón de la Familia Barrenengoa

Mausoleo de la Familia López-Salazar
Detalle de Moisés

La verdad es que podría estar escribiendo bastante acerca de lo fructífera que fue la actividad consumada en aproximadamente sólo una hora de tiempo, pero prefiero que descubráis vosotros mismos todos estos secretos y obras de arte que se hallan en la ciudad. No puedo dejar de pasar por alto algunos detalles hallados y explicados en algunos enterramientos que me llamaron poderosamente la atención como imágenes de Moisés sin las Tablas de la Ley y señalando al Cielo indicando que la única ley válida es la de Dios, muchísimas representaciones de cruces celtas y cruces arbóreas cargadas de altas simbologías y otros elementos decorativos como distintos motivos alegóricos del fuego o inclusive de la masonería. Y, por supuesto, debía dedicarle unas líneas a la joya de la corona del Camposanto de Ciudad Real: la tumba de Apolonia. Sin duda merece un apunte en exclusiva e incluso una entrada entera del blog, pues contiene además de su calidad artística una bonita leyenda. Pero hoy simplemente la mencionaré como pieza integrante del arte, cultura y patrimonio que existe en Ciudad Real y merece descubrirse. Apolonia falleció joven y a razón de su lápida romántica hecha a su imagen y semejanza se intuye que fue una mujer excepcional. La obra de arte la realizó Tomás Argüello quien fue director de la Escuela de Artes y Oficios de Ciudad Real y se dice que estaba enamorado de la difunta por lo que plasmó con tal belleza y lujo de detalles el sepulcro de su amada. La verdad es que es una pieza digna de museo y que merece la pena conocer. Y, por lo que se oye y comenta, hace bastantes años que ningún familiar de Apolonia se interesa por la sepultura y la misma urge de una necesaria reparación. Sería lamentable que se perdiera esta obra de arte.

Tumba de Apolonia
En fin, os animo a que conozcáis y descubráis toda la riqueza patrimonial que tiene nuestra Ciudad Real no sólo en el Cementerio, claro, aunque también. Hay que hacer patria chica y conocer detalles que aunque nos os den el pan diario os hagan ciudadanos sabedores de la ciudad en la que habitáis, de sus pros y de sus tesoros. Y en Ciudad Real los hay. ¿Sabíais que el mismo General Aguilera cuyo nombre habéis repetido hasta la saciedad nombrando la céntrica calle de tiendas que une la Plaza Mayor con el Pilar está enterrado aquí? Pues ya lo sabéis. ¿Y sabíais que el primitivo Cristo de la Piedad que fue destruido en la guerra había sido realizado por Giraldo de Merlo (autor del gran retablo que preside nuestra Catedral) y terminado por el escultor Tomás Argüello que fue el mismo que esculpió más tarde la conocida lápida de Apolonia? Pues ya lo sabéis también. Y todo eso y mucho más es cultura y patrimonio de Ciudad Real y se aprende en estas curiosas visitas que se organizan en la ciudad y nos hacen saber más de ella. Gentes de esta tierra, haceos Quijotes y Dulcineas de vuestra villa y llevad siempre por bandera, presente y orgullo todo lo bueno que nos rodea. Lo hay y no poco. ¡Hasta otra, amigos!

jueves, 26 de octubre de 2017

UNA ALPACA DE SETAS

Las cositas del día a día, los proyectos a corto plazo cumplidos con éxito, las alegrías inesperadas y los tarros de sonrisas que llenan la alacena con pequeñas satisfacciones son lo que dan sentido a toda la aventura que transcurre en ese período de tiempo que llamamos vida. Y hoy vengo a contaros algo de eso. Un pequeño triunfo, una humilde victoria, un feliz desenlace de un entretenimiento de otoño. Recuerdo cuando de niño me gustaba hacer experimentos en casa en esas lluviosas tardes de Noviembre en las que no apetece ni asomarse a la calle. A decir verdad ahora sigo igual pero con el tiempo he aprendido a tener la paciencia que de niño no tenía. Aprendí a hacer moho poniendo una corteza de pan duro en un platillo, unas gotas de agua que le daba humedad sobre la misma y un vaso boca abajo que cubría todo el conjunto. Era pequeño y miraba constantemente a través del vaso para ver si ya brotaba moho en el trozo de pan. Se me hacía eterna la espera que apenas era un par de días y ahora sonrío al recordar que cuando eres niño todo lo quieres ya. Total que en pocos días podía verlo detenidamente a través del microscopio y disfrutaba de mi creación, tomaba notas y me sentía científico en el hogar. Y ahora, digamos que con treinta años más, he vuelto a sentirme así. Esta vez también ha sido en otoño, también con tiempo lluvioso y también experimentando en casa. Y, bueno, dominando algo más la paciencia pero también mirando con ansia que el proyecto fuese para adelante en el menor tiempo posible. Algo sencillo, asequible y satisfactorio. La culpa esta vez fue de una alpaca de setas.

El caso es que llevaba ya años oyendo hablar de estos cultivos en casa y tenía en mente probarlo alguna vez, pero son cosas de estas que piensas que ya llegarán cuando surja la oportunidad. Y dicho esto creo que pasamos mucho tiempo de nuestra vida esperando que lleguen oportunidades que finalmente no llegan, así es que mejor decidirse e ir a buscarlas. Cada uno sabrá sus prioridades y su trascendencia, claro está. En este caso al final la oportunidad llegó y las alpacas de setas rondaron cercanas a mí a través de amistades y lugares. Así es que era el momento y me decidí a ejecutar el experimento. Me personé en la Cooperativa de Miguelturra y compré una alpaca de setas. La ubiqué en la terraza acristalada y la regué con mimo. Me sentía como de niño cuando humedecía el pan seco que antes decía y esas son las sensaciones que me gustan y las que jamás quiero perder. Y, además, en esta ocasión añadía la ilusión de que finalmente si lograba unas setas hermosas me pondría como el Quico comiéndolas, pues me gustan bastante. Y comenzó la espera. Con paciencia pero a esperar. No quedaba otra manera.


Y el que espera desespera y el que viene nunca llega, dice el dicho. Sin embargo también hay siempre una excepción que confirma la regla y en este caso debe ser el crecimiento de las setas en una alpaca. La mismas empezaron a llegar rápidamente. A los pocos días de tener la alpaca y empezar a regarla comenzaron a salir por los agujeros dispuestos para ello un montón de minúsculas setas agolpadas que crecían verdaderamente por momentos. ¡Cómo disfrutaba con el experimento! Volvía a sonreír como cuando era niño en aquellas tardes de otoño. Y además soñaba con que algún día lo haría con mis hijos. Los llevaría de excursión a una Cooperativa cercana, compraría una alpaca y disfrutarían mucho cuidándola y viendo crecer las setas. Y yo, además de ello, de verlos felices con algo tan simple. De hecho este mismo año quisiera comprar una alpaca de nuevo pero mi niña Claudia aún es muy pequeña para divertirse con ello y experimentar esas sensaciones. Llegará. Ya llegará. De momento a seguir esperando para eso y bastante más tiempo que el que tardaron las setas en salir. Estaba feliz viendo como aumentaban en número y tamaño y aguardaba relamiéndome la primera cosecha. La verdad es que no tardó demasiado en llegar. Quizás unas dos semanas desde que compré la alpaca. Un tiempo prudencial y exquisito como exquisito fue también verlas crecer y disfrutar del experimento que pretendo repetir en pocos días.



Sin duda una satisfacción cumplida para una mente que se conforma con cumplir un proyecto más que asequible y cotidiano que está al alcance de cualquiera pero que no cualquiera se enfrenta a él. Suena filosófico pero no lo es. Es real. Hay cosas de la vida que son muy sencillas y simples y cuando uno las logra satisfactoriamente se enfrenta a que alguien le diga que tampoco es tan meritoria su acción, pero sin embargo él no lo hace. Así pues hay que disfrutar de estos triunfos, de estas victorias, de estas satisfacciones que saben a gloria como cuando eres niño y logras por ti mismo desenvolver un caramelo. Es lo que le da sentido a la vida y alegría a los momentos. Y hoy que escribo recordando aquellos experimentos de niño me gusta revivir aquellas humildes victorias y plantearme nuevos retos aunque sean pequeñitos y asequibles, pero que me dejen un regusto como el de un plato de setas recién hechas con ajo, perejil y jamón. Ya mismo cojo el coche y me acerco a la Cooperativa a por una alpaca. Pretendo ponerla en la terraza de casa de mis padres pues en mi casa en al patio no queda bien resguardada y sin embargo el balcón acristalado de mi hogar de la infancia es ideal para ella. Mi madre refunfuñará porque le pongo un trasto en medio, a mi hermana le hará ilusión y mi padre la regará feliz. Y luego todos tan contentos degustando el resultado final de este experimento compartido. 

Ya digo que son cosas que te hacen volver a tu edad de niño como cuando en el cole te mandaban germinar una judía en un experimento de clase de Naturales y soñabas con que creciera muy rápido y ya visualizabas un buen plato de judías con chorizo de cosecha propia. Sí, es algo así. Es algo así pero transcurridos veinticinco años más y con un cuerpo de adulto que le gusta rememorar aquellas cosas de niño como ahora mientras tecleo y evoco aquellos retazos de niñez que viviré de nuevo reflejados en los ojos de mi hija cuando con un brillo de ilusión en sus ojos aguarde que una corteza de pan duro humedecida se enmohezca para mirarla a través del microscopio. Y termino como empecé: Las cositas del día a día, los proyectos a corto plazo cumplidos con éxito, las alegrías inesperadas y los tarros de sonrisas que llenan la alacena con pequeñas satisfacciones son lo que dan sentido a toda la aventura que transcurre en ese período de tiempo que llamamos vida. Y esa vez ha sido por una alpaca de setas...

martes, 17 de octubre de 2017

CAMINO PORTUGUÉS

Me debía estas líneas a mí. Me las debía. Y al propio Camino de la Vida y a Santiago y a mi niña Claudia. Y a mi padre, a mi amigo Iñaki que el Camino me regaló, a mi suegro y a todos aquellos peregrinos que he conocido en mis andanzas y saben de mis malos pasos en años de atrás y en mis sonrientes bordonazos de hoy. Y a mis Peregrinos de Bondad con los que alcancé sin esperarlo el Obradoiro y compré lo que no pude el año anterior para cumplir un sueño el año posterior. Una simple camiseta pero con mucha historia. ¡Qué bonito es ser peregrino! Y caminar por el Camino con mayúsculas. Y encontrarte a ti y pelearte contigo. Y satisfacerte. Y llorar y reír con uno mismo. No podré olvidar nunca el año dos mil diez en el que todo empezó. Mochila, bordón y botas son ya para mí algo más que útiles de caminante, son compañeros de viaje, de sufrimiento, de alegría y de aventuras. Y saben igual que yo los sentimientos que se me agolpan al escribir palabras sobre mi amada ruta jacobea. Y, no lo dudo, mi camino es el francés, pero quiero conocer todos y ya estoy en ello. Y precisamente el último, el que me ha regalado el más preciado Obradoiro que existe y el que surgió como plan nada más llegar la vez anterior de entregarme de nuevo a las altas y pardas torres de la Catedral de Compostela ha sido el Camino Portugués. A él le debo también estas memorias de recuerdo.

Llegué a Compostela de nuevo y compré una camiseta de bebé peregrino. Una camiseta que no pude comprar años anteriores y una camiseta que no sabía la gloria que me daría. Nada más regresar a mi Ciudad Real natal soñaba otro Camino. Pero no el que me deparaba el destino con la organización de Gemma y que tuviera como final el más precioso Obradoiro que pudiera existir: llegar cansado a la "Praza" donde terminan y a la vez inician todos los caminos y que allí estuviera mi hija con la camiseta que yo le compré, esperándome, cogerla en mis brazos, abrazarla y levantarla enseñándole el cielo que hubiera guiado mis pasos hacia ella. Soñaba otro y jamás había imaginado ese.Y así se forjó mi Camino Portugués, con mi mujer como arquitecta del mismo. Y para que realmente fuera "portugués" que menos que salir andando desde dicho territorio. Igual que al Camino de siempre, al de toda la vida, a la madre de todos los caminos, se le llama el Camino Francés por venir desde aquellas tierras y cuando lo inicié lo empecé en territorio galo, el camino que ahora iba a empezar debería iniciarlo en terreno portugués, así es que planteamos como punto de salida Valença do Minho (Portugal)  para comenzar allí la primera etapa y cruzar andando a Tui (España) y continuar paso a paso y día tras día hasta llegar a Santiago de Compostela. Eran sólo seis etapas pero un camino precioso sin duda, por su inicio, por su fin, por su medio, por su cultura, por sus parajes y por todo. Mi alma peregrina disfrutó a lo grande. Y la de mi padre, mi suegro e Iñaki también.


Quizás otro día escriba a lo grande sobre el Camino Portugués pero hoy es solo un artículo de verter sensaciones y recuerdos, aunque también describa situaciones y parajes del Camino que recorrí. Fueron seis etapas que nacieron en Valença do Minho, O Porriño, Redondela, Pontevedra, Caldas de Reis y Padrón y que nada tienen que envidiar a los ultra conocidos "últimos cien" del real Camino Francés que muchos pere(turi)grinos recorren iniciando desde Sarria cinco etapas que les llevan al mismo centro de la Plaza del Obradoiro. De hecho el terreno del Camino Central Portugués, llegando ya a su fin, es cercano al mar y las veces que andando se conjugan bosque y vista sobre la costa son una preciosidad. Se suben más montes, se atraviesan más bosques y la etapa reina quizás sea más dura que la del pequeño Camino Francés. En este último la etapa más dura de las cinco que separan Sarria de Santiago es la de Palas de Rei - Arzúa, la del ecuador del camino, que discurre sin apenas dificultades hasta Melide pero desde ahí hasta el final se convierte en un perfil rompepiernas por continuos toboganes que hacen imposible mantener un ritmo constante. Sin embargo, en el Portugués, la etapa reina si se sale desde Valença do Minho o Tui (que es el equivalente al dicho último tramo del francés) es la de Redondela a Pontevedra, también a mitad de la aventura, en la que se han de afrontar dos duras subidas con sus infernales bajadas, recordando el inicio de la segunda y más cruel subida a la del temido tramo de la subida a O Cebreiro entre Herrerías y la Faba del Camino de Santiago Francés. Y aunque no sea el texto una mera comparación entre ambos caminos, a quien halla caminado por el francés y le parezca dura la bajada a Portomarín una vez cercano el embalse del Belesar que se enfrente a la bajada a Redondela desde O Muro. Tremendo desnivel en muy pocos metros. Pero como siempre, queda todo en la mochila del recuerdo y se volvería a repetir una y mil veces el Camino, fuera el que fuera. Por lo demás, todos los caminos tienen su encanto, sus lugares, sus rincones, su historia y su cultura. Todos son encantadores. ¿Duros? Quizás, pero se hacen. Y se camina más con la cabeza que con las piernas.


Pedrón donde se amarró la barca con los restos del Apóstol
El tan conocido Camino de Santiago francés tiene cientos de leyendas pero merece la pena en el caso del Camino Portugués mencionar que en el mismo nació la tradición Jacobea pues precisamente en el mismo, en concreto en Padrón es donde desembarcaron los restos del apóstol traídos desde Jerusalén por dos discípulos suyos, Atanasio y Teodoro, que llegaron milagrosamente transportando los restos mortales de Santiago en una barca de piedra sin timón y sin rumbo, que fue amarrada a un pedrón (de ahí el nombre del pueblo) en las costas gallegas a la orilla del río Sar, cercano a la antigua Iria Flavia. En aquel lugar presidido por la Reina Lupa, pagana que se jactaba de apresar cristianos y ridiculizarlos, los discípulos del apóstol y sus seguidores le pidieron ayuda para trasladar los restos de Santiago a otro lugar y ella les entregó una carreta tirada por toros salvajes diciendo que eran bueyes para dejarlos en ridículo. Resultó que los toros salvajes de amansaron, motivo por el que se dice que la Reina Lupa se convirtió al cristianismo. De hecho, hago un inciso, peregrinos que hagáis el Camino Portugués, fijáos en Padrón en la Fuente del Carmen pues la hornacina central de piedra refleja el momento de la conversión al cristianismo de la Reina Lupa siendo bautizada por el propio Apóstol Santiago. Siguiendo con la historia de la translatio de Santiago, resultó que la carreta se detuvo inamoviblemente en un lugar determinado, entendiendo esto Atanasio y Teodoro, los discípulos de Santiago, como una señal que determinaba el lugar donde había de ser enterrado el apóstol. Y allí surgió la primera construcción de lo que hoy conocemos como Compostela: un enterramiento. Por eso (y prometo no enredarme más con datos pero me es es inevitable no enlazar unos con otros) el origen de la palabra Compostela aunque se dice que proviene de Campus stellae (del latín, campo de estrellas, pues precisamente desde el Castro Lupario, donde vivió la dicha Reina Lupa se apreciaba bellísimo el cielo) en realidad debe venir del latinismo compositum que significa enterramiento. Cada uno que elija.
Detalle de la Fuente del Carmen: bautizo de la Reina Lupa
Lo cierto es que la tradición y leyenda jacobea comienza en Padrón donde bajo el altar mayor de la Iglesia de Santiago se conserva el pedrón donde se amarró la barca. Hay una imagen del propio santo señalando con el dedo hacia abajo que dice en latín "Aquí estuvo el cuerpo del beato Santiago". El Camino Portugués, sin duda, es una gran atracción para los peregrinos que busquen disfrutar de la cultura y de la historia. De aquel pequeño enterramiento se originó la primera ermita que dio lugar a la gran ciudad que hoy acoge a peregrinos de todo el mundo por distintos motivos que distan mucho de ser religiosos. Pero la historia es la historia. Otro día si queréis nos tomamos un café y debatimos sobre si es Santiago o Prisciliano y me enredo sin miedo en datos y conclusiones que no tengo que teclear ahora, pero os invito a hacer este Camino. No os defraudará.


Y como siempre al terminar mis andanzas camineras y llegar a la "concha cero" empezaron a forjarse nuevas metas. He recorrido todo el Camino Francés, sí. Pero el inicio tiene dos variantes y he hecho sólo una, la de Saint Jean Pied de Port. ¿Qué me estará esperando en la ruta de Somport? Seguramente sea mi siguiente camino. Y ya que lo empiezo, ¿cómo no lo voy a terminar? Todo apunta a un nuevo proyecto de varios años de camino desde Somport hasta Santiago de Compostela de nuevo. O quizás la Vía de la Plata. Le tengo muchas ganas. ¿Y el Camino en invierno? Eso sí que me llama. Aunque sea un "Sarria - Santiago" pero en invierno. Con soledad, con lluvia y frío, con albergues vacíos y bares cerrados. El caso es caminar. Siempre digo que al fin y al cabo la vida es caminar. Eso sí, Obradoiro como el de este año, Santiago me perdone, no lo habrá jamás igual en la vida. ¡¡Buen Camino!!

miércoles, 4 de octubre de 2017

LOS BAÑOS DEL EMPERADOR

En este tiempo de horrible sequía que nos invade he decidido hacer una excursión que llevaba tiempo mascando y que ha de ser cuando los niveles de agua están muy bajos. Es de las cosas que piensas "Ya lo haré" y pasa el tiempo y los años y no la haces. Así es que esta vez alentado por unas fotos que ví en internet decidí que era el momento y que no esperaba más. Y además el destino me pillaba a unos diez minutos en coche desde casa y llevábamos meses sin que cayera una gota de lluvia, así es que no había excusa. La vista a los Baños del Emperador cogió su turno con día y hora. No podía fallar más y es de las cosas curiosas que tiene mi tierra y que merece la pena ver. En una tierra volcánica como es la del Campo de Calatrava con emanaciones de CO2 en algunos puntos, hay ocasiones en que cuando confluyen con acuíferos se aprecia en las aguas un burbujeo constante que hace que se conozca popularmente a dichos sitios como "hervideros". Es muy conocido el Hervidero y Bombo del Chorrillo, sito en la Carretera de Aldea, prácticamente enfrente del cerro de la Virgen de los Santos, al que se accede por la Cañada Real que aparece a la izquierda. Tiene una fuente natural hoy ya entubada y con grifo de la que se pueden beber sus aguas ferruginosas. Pero esa es otra visita que también merece la pena hacer. Hoy la que nos ocupa es la de los Baños del Emperador que aunque el paisaje de sequía es aterrador y desolador por las impresionantes vistas que ofrece el terreno cuarteado que debería estar lleno de agua, nos regala una curiosa visita a la más pura historia del lugar.
Desoladora visión actual del fondo del embalse
Antiguo cartel de la "Casa de Baños"
Empezaré diciendo que estos baños se encuentran en el Cerro de Palos, muy cerca de Peralbillo, siguiendo el cauce natural del Guadiana, en su margen derecha. Datan de la época romana y se construyeron para que la gente tomase baños de aguas medicinales, pues las mismas afloraban de la tierra en forma de balsas y su composición y constante bullir eran beneficiosos para los males del estómago y el riñón, así como úlceras o erupciones cutáneas. Los baños como tal se trata de dos pequeñas piscinas construidas en piedra, destinándose una al baño de hombres y otra al de mujeres, separadas entre sí y formando todo ello un recinto amurallado por un muro de un metro y medio de altura y unos cincuenta centímetros de grosor que impedía las vistas desde el exterior. En su día no existía el Pantano del Vicario (ni la presa, evidentemente) y las instalaciones estaban cerca del río Guadiana pero nunca quedaban sumergidas, de modo que se accedía a las mismas por un camino hecho con piedra volcánica que permitía llegar a las piscinas sin mojarse y sorteando el agua que se hallaba a ambos lados. Transversalmente y a intervalos regulares unos grandes bloques de piedra facilitaban abandonar el camino por uno u otro lado hacia las orillas del río. Con la hechura del Pantano del Vicario y originarse una zona inundable los baños quedaron ocultos bajo las aguas, de ahí que sólo puedan ahora apreciarse en épocas de sequía.
Camino que va a los Baños
Históricamente tomaron el nombre por un viejo molino llamado "El Emperador" que se encontraba aguas abajo, si bien se les conoció también como "Los Hervideros de Trujillo" por ser el apellido de quien fuera dueño de la finca en que se encuentran. Dice la historia que a principios del siglo XIX un señor llamado Ramón Trujillo Delgado adquirió la finca para su explotación ganadera y agrícola y un pescador asiduo a esa zona le informó acerca de aquellos baños termales que se conocían desde años romanos, por lo que decidió relanzarlos, convertirlos en balneario y darles un uso comercial, habilitando también para ello una vieja quintería con habitaciones para hospedarse y consultas médicas. Hay crónicas del año 1882 que manifiestan que por entonces contaban con dos casas y diez habitaciones y se anunciaba el Balneario de los Hervideros del Emperador ofertando habitaciones con cuarto y alcoba a precio de una peseta y cincuenta céntimos diarios y cuartos sin alcoba a una peseta. Y eso sí, con la expresa advertencia de que no se permitía bañarse juntas a personas de diferente sexo. Lógicamente los baños contaban con una piscina para varones y otra para mujeres. Sin embargo, no prosperaría como se esperaba el asunto ideado por Trujillo y se vería abocado al fracaso porque a día de hoy, además de estar los baños en la zona inundable del embalse (lo que ya significa un total abandono y desinterés por los mismos) se encuentran totalmente derruidos y tan sólo quedan vestigios de cómo fueron en su día las piscinas termales. Podemos ver en la vieja hospedería hoy destinaba a nave de labores agrícolas un viejo un letrero cerámico con la leyenda "Casa de Baños".

Para terminar, decir que está datado por profesoras de la Facultad de Letras de la Universidad de Castilla la Mancha que su descripción figuraba en el Anuario Oficial de las Aguas Minerales de España de la siguiente manera: "Hay un baño, llamado de las mujeres, donde caben a la vez veinte enfermas; tiene gradería de piedra labrada, está cercado de tapias, provisto de andenes enladrillados y de cuatro cuartitos para desnudarse y vestirse las concurrentes. La balsa grande, llamada de los hombres, es capaz para cien personas y sólo se aprovecha en ejercicios de natación y baños de recreo, aunque pudiera aplicarse a fines terapéuticos. Se ha levantado una hospedería a cuatrocientos pasos a fin de que los enfermos estén protegidos de los males afectos que pudieran causarle los efluvios de la ribera". Son datos relevantes que nos hacen forjarnos una idea de cómo estuvo adaptada la zona en aquellos tiempos y el uso que se hacía de estos antiquísimos baños naturales.
Piscina de Hombres

Piscina de Mujeres
Lo cierto es que una vez ilustrados en la materia y aprovechando que ahora están a la vista os invito a todos a realizar, sin duda, la excursión y visita a los Baños del Emperador. No os arrepentiréis, lleva poco tiempo, el acceso no es complejo y a niños y adultos les gustará contemplar esas aguas burbujeantes e imaginarse a los bañistas de antes en ellas. Merece la pena por conocer algo más la historia de nuestros parajes, las costumbres sociales de la época, lo que hubo en su día y, quien sabe, si volverá a haber. Y, sobre todo, por saber y ver in situ que pase lo que pase, sumergidas o al descubierto, de noche o de día, con multitud o con soledad, hay en nuestra tierra unas aguas que incesantes, incansables e impasibles al paso del tiempo nunca dejan de bullir.

lunes, 25 de septiembre de 2017

VEINTICINCO AÑOS DE BONDAD

Veinticinco años de Bondad por las calles, veinticinco años de izquierdos por el Pasaje de la Merced, veinticinco años de mirada dulce e infinita, veinticinco años de cunas de arpillera que te mecen con todo el amor del mundo porque no conozco cuadrilla más fiel que la tuya. Digo sin miedo a equivocarme que he conocido cuadrillas mucho más potentes, mucho más técnicas, mucho más de todo, pero ninguna ha demostrado ese amor y fidelidad que emana la cuadrilla de Nuestro Padre Jesús de la Bondad, luchando contra mil adversidades venidas de fuera y de dentro y siempre contigo en favor de pasearte, de defenderte, de mecerte, de quererte de la forma más real y humana que existe: entregándose a Ti en cuerpo y alma. Veinticinco años hace que el Señor de la Bondad llegó a Ciudad Real y llenó un Miércoles Santo que antes estaba vacío y desconsolado. Y este año repleto de actos por tal efeméride se celebró una salida extraordinaria en la que el Señor salió a la calle de nuevo a repartir su nombre que tanta falta hace entre propios y extraños: Bondad. Y tuve el privilegio de ser sus pies de nuevo. Que nadie se engañe: aquí si alguien es costalero es porque el Titular quiere. Sólo Dios escribe el destino aunque muchas veces creamos que podemos escribirlo nosotros. Yo, personalmente, así lo creo y por eso doy gracias al Rey de Reyes por haberme permitido pasearlo de nuevo.

Y llegó el día que Él quiso salir a la ciudad a llenarla de bondad de manera extraordinaria. Quedará para el recuerdo y en la memoria de todos aquellos que de una manera u otra lo vivieron, lo disfrutaron o lo criticaron. La única verdad es que el Señor estaba en la calle y tras llevar cinco lustros viviendo en Santo Tomás jamás había paseado por las calles de su barrio. Y Pío XII lo esperaba. Fue una tarde preciosa y de pelea dura del costal. Muy dura. Pero saberse privilegiado por poder ser los pies de Dios en la tierra supera  todo. Llegué a sus plantas con sólo catorce años y, hoy, veintidós años después, lo he paseado una vez por cada año que está entre nosotros: veinticinco. Veintitrés han sido bajo la atenta mirada de la luna del Parasceve en Miércoles Santo de ensueño, otra por motivo del Año de la Misericordia con racheo silente y oración libre de lamentos de corneta y la que completa la suma ha sido la salida extraordinaria por la efeméride de las dos décadas y media de su hechura y acogida en esta Ciudad de Reyes. Veinticinco años tiene Nuestro Padre Jesús de la Bondad y veinticinco veces lo he acunado en la arpillera de mi costal.

Y es que las cosas de la fe vienen dadas por motivos que no se pueden explicar. No es la imagen más bonita, puede ser, pero es la cara que veo cuando rezo el Padre Nuestro. No es la hermandad que mejor trabaja, seguramente, pero es la mía. No fue la salida extraordinaria que todo el mundo hubiese deseado, quizás, pero es la que se realizó. No nos han compuesto la marcha más bonita de todas, por supuesto, pero es con la que nos identificamos. Y no hay más. La humildad por bandera y la fe en Él por creencia es lo que me hace seguir a su vera. Hablo constantemente a título personal, no venga nadie a manifestar que es un sentir generalizado o que el pregonero de la hermandad dice o deja de decir. No se confundan, yo no soy nadie. Solo soy un costalero que permanece a su lado y que expreso en este Rincón mis sentimientos. Y lo que yo siento con el Señor de la Bondad es algo muy grande, de lo contrario ya me habría ido. Fe en Él y por Él. No hay más. Gracias a ella he salido de momentos muy duros con más o menos cuadrilla y creo que todos igual: sólo cada costalero sabe por qué está ahí o deja de estar y hay tantos motivos como costaleros haya o hubiera. No existe más vuelta de hoja. E insisto que habrá mejores cofradías, mejores tallas, mejores cuadrillas y mejores de todo, pero para cada uno existe un motivo para estar donde está y dejar de estar donde estaba (en lo que a cofradías se refiere). Y el mío lo tengo claro para estar. Devoción y fe.

He aguardado unos días, algo más de una semana, para verter estas líneas, precisamente para no dejarme llevar por sensaciones en caliente, momentos de euforia o de decepción, sino para ser juicioso y cabal y, sobre todo, fiel a mi mismo y a mi sentir. Y no hago sino reiterarme en que no serán para muchos de los cofrades de Ciudad Real las mejores maneras de realizar una salida extraordinaria, ni la mayor participación de los hermanos dando luz al Señor, ni el mejor andar del paso de misterio, ni el mejor recorrido que se hubiera podido planificar, pero sí la mejor honra, la más fiel manera y el más devoto amor que yo he sentido en mucho tiempo bajo el paso que me hizo costalero. Y ahí los espero. No me sirva la pompa y boato que muchos aguardasen. Me sirven egoístamente mis sentimientos y lo que viví y aprecié en primera persona. Recuerdo de nuevo que habló por mí y sólo por mí y puede que muchos esperaseis unas letras poéticas y retóricas ensalzado todo lo vivido simplemente por la rúbrica de lo que lleva detrás. Pero no. Hablo de mi vivencia. Y hoy vengo solo a decir lo que yo vi en la salida extraordinaria por el XXV Aniversario de Nuestro Padre Jesús de la Bondad. Vi a gente emocionarse, vi abuelitas llorando, vi a chiquillos que inician su sueño de faja y costal, vi a veteranos pasar por su Pasaje otra vez, vi una bulla agolpada entre incienso aguardar un izquierdo para clamar un óle nacido de las entrañas del sentir y que espera su momento para salir como un raudal de sentimiento, vi una cuadrilla mermada hacer levantadas de ensueño, vi la sonrisa de un hijo mirando a su padre de negro, vi a compañeros del palio hacer conmigo costeros, vi a una niña pequeña asomarse al respiradero, vi la promesa de un padre, la oración de un compañero, la ilusión del que confía en la esperanza sabiendo que no defrauda, vi mis entretelas de joven costalero reflotar por mi morrillo veterano y consumado, vi agarrarse a la madera un mal trago del pasado, vi unos ojos brillantes por lágrimas agridulces acariciar con afecto el zanco, vi Bondad en tu mirada cuando estaba de relevo y vi, como siempre veo, la cara de Dios mismo al rezar el Padre Nuestro.

martes, 5 de septiembre de 2017

YA ESTAMOS AQUÍ

Ya estamos aquí. ¿Quiénes? Pues el Rincón de mis Pasiones y yo, está claro. Terminaba mi anterior entrada diciendo que ya mismo llega Septiembre, et voilá!, ya ha llegado y ya ha gastado unos días y medio de su calendario. Hay que ver cómo pasa el tiempo queramos o no. Y no me refiero a que se me hayan pasado voladas las vacaciones y mis eventos programados para ellas, que también, sino a que ya llevo seis años sin fumar y me parece hace un rato cuando apagué mi último chesterfield, a que era el 2010 cuando recorrí por vez primera el Camino de Santiago y ya van siete años soñando con él a diario, a que era hace una década cuando conocí a Gemma y ya llevamos un lustro más un año casados o a que mi hermana ha cumplido ya 27 años y parece ayer cuando me dijeron que iba a tener un hermanito o hermanita. Sí, queramos o no, nos demos cuenta o no, nos parezca más rápido o más lento, los segundos son segundos, los minutos son minutos y el tiempo avanza siempre al mismo ritmo y sin dilación. Y ya estamos aquí. Vuelta al cole y delante del ordenador otra vez. Venga papeles, venga llamadas y venga jaleos. Lo normal, lo de siempre, lo de mi vida cotidiana durante los once meses del año que no son Agosto. Y ojo que no me quejo que entremedias tengo pádel, cofradías y excursiones (aunque sea a los juzgados de la provincia). Vamos que no me disgusto con la vuelta al tajo siempre que tenga proyectos que cumplir. Teniendo la mente activa estoy feliz y ya estoy maquinando cositas para corto, medio y largo plazo. Y mientras tanto cierro los ojos y siento aún muy cercanos los recuerdos de este recién exprimido Agosto que si bien inolvidable es ya es pasado...

Y ya estamos aquí. Tras unas buenas fiestas de la Pandorga y tener el magnífico honor de presentar a mi niña Claudia de manchegas y tradicionales maneras a la Morena del Prado, dormí plácidamente feliz con la satisfacción que sólo el hombre costumbrista conoce tras hacer realidad la continuidad de la honra adquirida desde la infancia y saberse con el deber cumplido y libre de ataduras. En román paladino, a pierna suelta y entre aromas de memorias de mi abuela, mis amigos y mi hija. Como diría el amigo Víctor García Rayo "yo me entiendo". Y amaneció el primer día de Agosto y me dediqué a una de las labores que más me gusta: preparar la mochila del Camino de Santiago. Este año iba a ser especial, muy especial. Y sin duda lo fue. Por muchas cosas. Entre otras porque dejaba de lado mi bien amado Real Camino Francés, madre de todos los caminos jacobeos, embarcándome en la fragata de recorrer el Camino Portugués, enfrentándome con ese gusanillo de la aventura en la barriga a nuevas y desconocidas etapas que tantas y tantas veces había estudiado ya en guías. También porque me disponía a estar una semana sin ver a mi pequeña Claudia y la iba a echar de menos lo inimaginable, aún bien sabiendo que cada paso que diera en mi aventura me acercaba a ella pues estaría en la Plaza del Obradoiro a mi llegada, no poderla coger en brazos en un tiempo era muy duro de afrontar. Y, por último, porque los tramos en los que caminase junto a Madame Soledad como bien atinó en llamarla mi admirado Antxón, mi mente bulliría de sensaciones afloradas entre los más amargos recuerdos y las más preciosas esperanzas, todo ello forjado en el sonido de las pisadas y de un bordón lanzado con la pericia del peregrino avezado: una vez cada cuatro pasos. Y al final ella. Ella y ella. Gemma y mi niña Claudia. Santiago me perdone pero esta vez el sentido abrazo tenía otro destino. Y tras él, Portonovo. Unos días en las playas de Galicia comiendo el pescado que de niño no quería. Y todavía quedaba medio Agosto...


Y ya estamos aquí. ¡Qué vivencias! ¡Qué recuerdos! ¡Qué sonrisa al narrarlo! Y que picardía la Feria. Como engaña y te deja engañarte. Un poquito de vermú, un poquito más, una copita, otra si es cortita, otra me cabe y pon otra, artista y... y... Y chimpón. Con la melopea en lo alto a dormir musitando "¡Viva la feria de mi tierra!". Qué grande es echar un ratito con tu gente sin perder la costumbre año tras año. Y es que parece ayer cuando empezamos a juntarnos y ya ha pasado media vida quizás. Media vida a su lado y matizando que los amigos están a tu lado aunque haya tiempo que estén desconectados. Otra feria que se me escapa de las manos pero siempre me deja alguna muesca en el grabado, algún retazo de su paso, algún recuerdo de la niñez cuando todo se remontaba a un pequeño recorrido por el Parque de Gasset. Y llegó la adolescencia y con ella las casetas. Y cambiar las carabinas por el más barato vino. Y empezó a forjarse el grito con el que me gusta adormilarme al menos una noche al año: ¡Vivan las ferias y fiestas! Y ya peino más de tres décadas y media pero eso es así. Y hoy que voy citando a gente para hacer suyas mis frases tiro ahora del compadre Javier, el Arrebato, que dice en su canción Noche con Arte (que viene al pelo) que "si no fuera por estas cositas, si no fuera por estos momentos, ¿qué sentido tendría la vida si pasamos un kilo de los sentimientos?" Pues eso. Hay que sentirse vivo y eso se hace viviendo. Y yo vivo mis costumbres y me gusta recordarlas y reavivarlas. Y así lo haré mientras pueda con mi gente. Y así lo hice este Agosto que no ha de volver...

Y ya estamos aquí. Avanzando por Septiembre despacito pero con la alegría de saber que "El Gañán" está terminado y que lleva el nombre que mi abuela me decía. Una cocinilla de lumbre para hacer guisos de puchero, asar chuletas y sardinas y comer todo aquello que rezuma sabores de las andanzas de Quijote y Sancho: migas, gachas, tiznao, revientalobos, atascaburras, galianos, pisto, asadillo, patatas caldilleras y mil etcéteras de la más profunda Mancha. He puesto todo mi empeño en ella y he aprobado satisfactoriamente y alguna vez con nota las instalaciones que me ha tocado realizar, desde las eléctricas hasta las de fontanería. Y entremedias unos días a Jávea con la familia y con la otra familia que uno elige en el camino de la vida: los amigos. Y otro momento imborrable: presentar a Claudia al Mare Nostrum. Hija, he aquí el Mediterráneo, fuente de vida, fuente de la madre donde venimos. Mediterráneo, he aquí a mi hija. Mi niña Claudia, la deseada, la esperada, la anhelada... "Carlos, tráeme una niña" decía mi Lela. Aquí está. Y yo volveré al Mediterráneo. En la ladera de un monte, más allá del horizonte, quiero tener buena vista. Mi cuerpo será camino... Nací en el Mediterráneo. Y por Jávea quedó que la primera inmersión total de Claudia en el mar que está grabado a fuego en mi alma se la hizo su padre allí. Una semana de playa en las orillas del mar de la vida y otra semana alternando oficio y descanso en Fernán Caballero. ¡Buen otoño se avecina! Y así he despedido Agosto exprimiéndolo entero tal cual vaticiné.

Y ya estamos aquí. Y ahora hay ferias en los pueblos y me gusta visitarlas. Daimiel, Miguelturra, Bolaños, Urda... Y con proyectos en mente. Y no pocos. Varios los reflejaré aquí en el Rincón como una entrada especial al Camino Portugués, otra de una inminente excursión a los Baños del Emperador, otra explicándoos que es eso de "El Gañán" y como se ha desarrollado y otras tantas que irán surgiendo y que tengo atrasadas. Os debo unas cuantas líneas a los que me leéis. Y yo me las debo también. Y las habrá. He cerrado un Agosto en el que no he podido teclear pero he estado  muy ocupado sonriendo. Ha llegado Septiembre y el Rincón y yo... Ya estamos aquí.