martes, 30 de mayo de 2017

LEYENDA DE LAS LÁGRIMAS DE SAN PEDRO

Ahora que es inminente la llegada del verano y que se avecinan de nuevo las tradiciones de cada uno para dar su pistoletazo de salida al estío, he recordado una leyenda que quería contaros en este pequeño Rincón. Más que una leyenda es la explicación de una costumbre sevillana llamada "Las Lágrimas de San Pedro" que no es muy conocida salvo por aquellos estudiosos de las tradiciones y festividades. Y quiero contarla ahora porque en pleno verano, desde el día de San Juan en adelante, hay muchas historias y costumbres de este tipo repartidas por toda la geografía española como el Salto de las Hogueras, Carrera sobre Brasas, la Noche de Beltane, las Lágrimas de San Lorenzo o las Lluvias de Estrellas. Muchas de estas costumbres suelen aparecer en los medios de comunicación cuando tienen lugar pero otras pasan totalmente desapercibidas. En mi querida ciudad de Sevilla, la noche de San Pedro, del 28 al 29 de Junio, era muy celebrada y se solían hacer repiques de campanas y luminarias, datándose esta tradición desde el siglo XV. Y con este motivo y unos datos históricos nació la leyenda de unos sones de clarines que hoy vengo a relataros...


Cuentan que en el año 1403 cuando el infante Don Fernando volvía de conquistar Antequera la ciudad lo recibió con gran regocijo y doblaron las campanas y hubo también luminarias, igual que se hacía antaño en la noche de San Pedro. Aquel hecho fue acogido con gran entusiasmo y perduró el recuerdo de aquella noche durante muchos años. Ello  dio pie a que el canónigo Rivera, en el año 1551, decidiera rescatar de nuevo y querer afianzar aquella conmemoración para que año tras año se recordase en la tarde-noche del 28 de Junio aquella llegada triunfal de Don Fernando. De este modo el canónigo ordenó que su partida de dinero se destinase a comprar fuegos de artificio para festejar de nuevo aquel retazo histórico y así se hizo hasta el año 1629 en que el Cabildo Catedralicio dispuso que sólo podrían lanzarse fuegos artificiales en la noche de San Pedro (día 29 de Junio). Se cumplió lo dispuesto hasta el año 1839 en que se interrumpió la tradición ignorándose el motivo hasta 1865. En dicho año de nuevo volvió ya continuadamente hasta 1961 que volvió a caer en el olvido, resurgirendo de nuevo en 1986 y progresivamente afianzándose hasta el día de hoy, sobre todo gracias al Canónigo de Sevilla, Reverendo Padre Don Federico María Pérez Estudillo y a Don Eusebio Álvarez Ossorio, director por entonces de la Banda de Cornetas y Tambores Nuestra Señora del Sol, quienes hicieron realidad la idea de recuperar aquella arraigada costumbre histórica que impulsaron hasta su consecución el hostelero Don Rogelio Gómez y el periodista del ABC Don Antonio Burgos, verdaderos responsables de rescatar tan íntima tradición sevillana.


Como tal, las "Lágrimas de San Pedro" son una tradición que se remonta como antes decía al siglo XV consistente en repiques de campanas y luminarias. Su nombre proviene del propio Apóstol San Pedro, primer Papa de la Iglesia, que negó tres veces a Jesús en el atrio de la casa de Caifás en Jerusalén, cumpliéndose la escritura que rezaba "Antes de que cante el gallo me negarás tres veces". Por eso la tradición de las Lágrimas se celebra el día de San Pedro (29 de Junio) al alba. A día de hoy consiste en unos toques de clarines con sonidos lastimeros que evocan aquellas amargas lágrimas de San Pedro tras negar a su Maestro y se interpretan tres veces, una por cada negación, desde el cuerpo de campanas de la Giralda: el día 28 a las 00;00 horas de la medianoche entrando ya en el día de San Pedro y el propio día 29 a las 09:30 horas de la mañana y a las 12:00 horas del mediodía. Los sones que interpretan miembros de la Banda del Sol simbolizan las lágrimas del Apóstol y también se repiten tres veces en cada cara de la torre en recuerdo de las tres negaciones de San Pedro. Comienzan los sones en dirección a los Reales Alcazares, después dirección hacia el Aljarafe, en penúltimo lugar hacia la Plaza de San Francisco y finalmente hacia la Plaza de la Virgen de los Reyes. Entre tanto se interpretan los toques, alabarderos de la Banda hacen guardia en la Puerta de Palos de la Catedral y, una vez que terminan de sonar "Las Lágrimas de San Pedro", se reúnen con toda la banda a los pies de la Giralda y van juntos hasta la Capilla Real y rinden honores a los pies de la Virgen de los Reyes cuya imagen, precisamente, fue regalada a Sevilla por el Rey Don Fernando, íntimamente ligado a la historia de esta leyenda.


Es muy normal entre los cofrades "banderos" el silbar la melodía de las Lágrimas de San Pedro, pues es muy conocida en ese mundillo e inclusive la Banda de Cornetas y Tambores Nuestra Señora del Sol la incluyó como grabación en uno de sus trabajos discográficos. El ritual de interpretación está cargado de simbología y protocolo siendo de destacar que son siete los alabarderos que hacen guardia y seis los clarineros que suben al cuerpo de campanas de la Giralda a interpretar los sones. A día de hoy cuando algún turista se encuentra en Sevilla y escucha las Lágrimas de San Pedro seguramente no sabrá el por qué de esos sones, su origen, su historia, su leyenda... Sin embargo, vosotros, si habéis dedicado unos minutitos a leer esta entrada del Rincón de mis Pasiones sabréis el por qué de ello, incluso podréis programar a conciencia un viaje a los pies de la Giralda el mismo día 29 de Junio para ver el ritual en directo. Merecerá la pena seguro. Yo lo tengo en mente...

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