jueves, 15 de enero de 2026

EL ALBACETAZO

Miren ustedes que no me planteaba yo hablar de fútbol en la primera entrada de este año 2026, pero no queda otro remedio. En esta pequeña ágora cibernética donde se versa, prácticamente, de todo, el fútbol tiene un baúl concreto en la alacena. Y yo que nunca me escondo, por más sonrojante que haya sido la derrota, aquí me hallo. He vivido el Alcorconazo, he vivido el Alcoyanazo y he vivido momentos muy duros, tristes y feos del Real Madrid. Y siempre he estado. Podéis tirar de hemeroteca los incrédulos. Y hoy vengo a hablar del Albacetazo. Otro ridículo espantoso del club al que amo. Muchos madridistas reconocemos cuando una caída no tiene excusas. Me encuentro entre ellos. Por otro lado, muchos gurús que se dedican en sus foros a repartir, a su antojo y creencia, carnets de buen o mal madridista, nos llamarán a los que decimos las cosas como son "bienquedas". A mí la verdad el término me da risa. Engloba esa modernidad ni siquiera aceptada por la R.A.E. (y miren que la R.A.E. ya acepta cualquier cosa, véase "almóndiga" o "cocreta") para señalar a quien no piensa igual. Así es que pueden sus usuarios irse a la Venta del Nabo con su "modernez" y pensamiento cada vez que intenten señalar así a un madridista que dice la verdad transparente. A mis cuarenta y medios sé de sobra ya lo que es el señorío y es estar a las victorias y a las derrotas reconociendo las verdades. Y si se ha de reconocer que lo de anoche en la Copa del Rey es una vergüenza, se reconoce. Y si por ello, algún simpatizante de mi club quiere llamarme "bienqueda", que lo haga y acto seguido coteje su podrido pensamiento con la realidad verdadera, no con la virtual que puedan darle sus seguidores en redes (que ni conoce ni sabe lo que esconden) politizando su pensamiento y alabándolo cual macho alfa que se auto atribuye la verdad, el camino y la vida ante un pueblo inculto.

Yo quiero al Real Madrid hasta en las victorias (porque cuando es difícil quererlo es en las derrotas como la de ayer con el Albacete). Y le atizo. Le atizo a los míos, por supuesto. Porque igual que reconozco el bochorno y el ridículo que se vio sobre el verde y doy la enhorabuena al Albacete, les mido el lomo a ese séquito de niñatos que mancharon la blanca camiseta de vergüenza. Y a los que los idolatran también. Y no me atengo a paños calientes ni a rulos que allanen el terreno antes de soltar la primera estocada. Vinicius. Te quiero fuera. Pero ya. Los que vengan  ahora a decirme que tengo poca memoria y que recuerde todo lo que nos ha dado, son los mismos a los que se le decía eso cuando llegó el fin de Iker Casillas y echaban espumarajos por la boca llamándole de todo. Ya saben donde está la puerta (para los modernos, tecleen junto alt + F4 y listo). Que Vini nos ha dado incluso Champions, sí. Que es un traidor, un mercenario y un engreído, también. Adiós y gracias. Un tío que exige para su renovación treinta millones de euros, que se le entrega el liderato en un partido de eliminatoria de Copa del Rey y que no es capaz ni de irse del lateral del Albacete que juega en segunda división, tiene que estar fuera del Real Madrid hoy mismo. Fuera. Vender. Para pasearse por el campo ya están los turistas que pagan la entrada del Tour Bernabéu. Tira a Arabia, sé feliz y baila. Te vendrá bien. Y cuenta con mi espada, por supuesto, cada vez que alguien te ataque por tu color de piel. Eso por descontado.

Sigamos. Algunos de los que no comparecieron ayer son tan culpables o más que los que vagabundearon por el césped. Jude Bellingham, Mbappé, Camavinga y Valverde, por ejemplo. No salvo a nadie, pero menciono dos que no estuvieron y otros dos que sí. ¿Veis normal con su status que un humilde Albacete apee de la Copa del Rey al Real Madrid en un vergonzante partido en el que el equipo quince veces campeón de Europa (que se os llena la boca diciéndolo) estuvo a remolque todo el tiempo? No. No es normal. Y menos aún cuando esa panda de pueriles viene de cargarse al mejor entrenador que podríamos tener, Don Xabier Alonso, haciéndole la cama en el vestuario y quejándose al presi de sus métodos de entreno. Logran que el míster sea cesado y la primera oportunidad que tienen de darle respaldo al nuevo, a Álvaro Arbeloa, demuestran que lo de Xabi era un mero capricho (que querían echarlo y listo) y que ellos lo que quieren es no correr y alimentar su ego personal, sea quien sea el míster. Les importa la cartera, no el escudo. Y sí, estoy hablando de Kylian y de Federico, pues son, entre otros, quienes han boicoteado al entrenador siendo, ojo, el máximo goleador del equipo y el capitán del mismo. Pues anoche, uno sin estar en el tapete y otro correteando menos que en un patio de colegio, consintieron que el debut del nuevo entrenador fuese un esperpéntico 3-2 y los aficionados madridistas (que somos los que de verdad sufrimos estas cosas) nos llevásemos otro bofetón tejido a puntadas de sus infantiles actitudes. Que os den mucho y gordo.

Y ahora viene cuando la matan. Todo lo anterior ha ocurrido con la aquiescencia y el beneplácito del palco. Señor Florentino Pérez, hágase un favor (y háganoslo a todos, inclusive a esos gurús que le consienten y alaban) y márchese. Dimita. Haga uso de la dignidad (si tiene) esa que no ha usado para bajar al vestuario y cantarle a esa chusma crecida que forma la plantilla cuatro verdades y váyase. Contemple su obra. Fíjese lo que trae maleducar a los jugadores. Observe lo que conlleva que le echen un pulso público al entrenador y usted los respalde. Si de verdad quiere al Real Madrid, baje de una puñetera vez a ponerle el punto a la i a esas ratas forradas de oro y dele plenos poderes al entrenador. Deje que el que dirige al grupo haga la alineación y no la haga usted. El Real Madrid no es un juguete suyo. O lo acepta o salga ya de una vez. Está a tiempo de que se le recuerde como a un grande. Verá que estoy narrando una sarta de verdades sin parangón. No hablo de lo deportivo, puesto que ya quedó evidenciada la nula planificación de la temporada y ha traído consigo la ruptura del vestuario hasta las costuras y bochornos, como la pírrica victoria ante el Talavera y la ridícula derrota de ayer. Haga limpia. Hágala. Basta ya de mercenarios empezando por usted el primero. El Real Madrid merece un equipo y un presidente de verdad. Hemos tenido todo (y sin Negreira) y hemos perdido todo (nosotros mismos). Ayer, sin ir más lejos, contra el Albacete. Para ellos épico, para nosotros otro capítulo más en el libro de los ridículos históricos (que también tenemos varios): el Albacetazo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario