martes, 11 de junio de 2019

ELLA ASÍ LO QUISO

Fue él quien me enseñó media Europa viajando en un autobús cargado de juventud, de adolescencia, de sacos de dormir y de recuerdos imborrables. Fue él quien años después me casaría con mi esposa. Fue él quien en la jura de reglas de la Hermandad del Nazareno me impusiera la medalla. Fue él quien bautizó a mi hija. Fue él quien acuñó la costumbre de encontrarnos los Sábado Santo en Sevilla. Y fue él quien me inculcó ese amor por María Auxiliadora. Don Joaquín Torres Campos,  sacerdote, salesiano, cofrade, bético y, sobre todo, amigo. Estas líneas son para él. Aunque no sea el mismo el protagonista de lo que voy a narrar estoy convencido de que algo tuvo que ver aún sin saberlo. Y es que hay cosas que no suceden porque sí. Y a la vez y me enorgullece, esta dádiva de la vida, me sirvió para engrosar la nómina de imágenes que he tenido la fortuna de pasear en pública demostración de fe. Cuando yo me introduje en el oficio de las trabajaderas de madera jamás pensé que algún día tendría la suerte de haber portado lo que a la fecha figura en mi currículum. Y mucho menos que compartiría con mi padre la suerte de pasearlo a Él y a Ella. Y así ha sido. Y el Padre Joaquín se alegrará de ello...

Estaba tranquilamente trabajando cuando me llegó un curioso whatsapp. Se necesitaban portadores para el Rosario de la Aurora de María Auxiliadora y me pedían ayuda para ello. Al momento la imagen de Don Joaquín hablando con ternura de esa Virgen me inundó la cabeza. ¿Cómo negarme? Me apunté sin dudarlo. Por Ella, por él y porque sí. Y al momento pensé en mi padre y en su buen amigo (y mío) Jesús Velascoín. Ambos son "amigos" de María Auxiliadora y les gustaría echar una mano y tener la dicha de portarla en su rosario. Sin titubear ni un segundo les comuniqué la cita y ambos afirmaron. Sonrío al teclearlo. No pudo salir todo así sin más. Ella así lo quiso. La verdad es que a mí personalmente me hacía ilusión. Siempre he sido muy mariano y jamás he podido sacar un palio. Y compartir esta aventura con mi padre y mi padrino jurídico de veras que se convertía en una fortuna. Si Don Joaquín hubiera estado en Ciudad Real habría sido muy feliz de vernos. E insisto en que de una u otra manera algo tuvo que ver.

La cita era el 24 de Mayo, día de la festividad salesiana de María Auxiliadora, a las 06;35 de la mañana. Había que igualar, explicar algunas cosas y la hora de comienzo del Rosario de la Aurora era a las 07;00. Al alba pura. A dicha hora allí estábamos con una sonrisa en la cara y Ella nos esperaba. Mi mente puesta en los recuerdos del Padre Joaquín y en la preciosa alfombra de sal que habían preparado en el Pasaje Ramírez de Arellano. No exagero si digo que más de doscientas personas se congregaron para rezarle y cantarle a la Virgen por el pequeño recorrido a realizar. Hay que ver con qué cariño trata la gente de los Salesianos, en nuestro caso concreto del Colegio Hermano Gárate, a María Auxiliadora. Digno de mención. Y no me cansaré de decir que fue un privilegio poder portarla a hombros. Y más aún hacerlo con ellos. Y más todavía dedicarle a la Virgen alguna oración por Don Joaquín. Poco más hay que añadir a la felicidad que nos regaló ese ratito. Bueno sí. Sonreír al saber que Ella así lo quiso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario