martes, 30 de enero de 2018

VENTA DE BORONDO

En el corazón de la Mancha, al sur del término municipal de Daimiel, cerca de Bolaños de Calatrava, en un singular cruce de caminos y en pleno despoblado de los Campos de Ureña, se encuentra una auténtica joya patrimonial que tomó su nombre del personaje daimieleño Diego López Borondo. Se trata de una venta cuya construcción del siglo XVI aún se mantiene en pie y cuya singularidad radica en que es la única que, a la vista de los campos llanos de la Mancha, se vislumbra desde la lejanía gracias a su torre emblemática. Seguramente fue en la que se inspiró Don Miguel de Cervantes para escribir su obra más universal y en la que se desarrolla el capítulo en que Don Quijote veló las armas y fue nombrado caballero. Este singular enclave, sin embargo, es desconocido para muchos castellano manchegos y, aún habiendo sido declarado Bien de Interés Cultural, no ha gozado del amparo que debiera por parte de las administraciones públicas, encontrándose en la actualidad en un estado ruinoso que hace que pueda desplomarse para siempre un monumento histórico-cultural y parte de un patrimonio irrecuperable. Con ustedes, la Venta de Borondo.


Yo la conocí haciendo rutas de senderismo. Cual Quijote la vi en lontananza y a ella llegué buscando posada que en mi caso era descansar un rato, comer algo de fruta y echar un trago de agua. Nada sabía de su historia, ni de los secretos que sus muros guardan, ni del áurea cervantina que se esconde en sus moradas, ni del patio empedrado donde se velasen las armas. Y ya me atrajo. Y me puse a indagar sobre esa construcción de mi tierra y su historia. Y descubrí mucho acerca de ella. Y mucho más aún desde que tuve la suerte de contactar con la Asociación Cultural Venta de Borondo y Patrimonio Manchego que nació en torno al sueño de restaurar la misma y a la que, a día de hoy, pertenezco y me entrego lo que puedo. Aunque parezca increíble que una joya de tal calibre pase desapercibida para la gente, es cierto que muchas personas han comenzado a saber de la Venta de Borondo desde que la Asociación y algunos manchegos puramente arraigados hemos empezado a expandir su nombre y a concienciar sobre la misma. No es moco de pavo que una construcción del siglo XVI se mantenga en pie pese a su mal estado actual y sea vivo ejemplo de las típicas ventas que antaño poblaban los campos de la Mancha, máxime cuando ésta en concreto pudiera ser, sin problema alguno, una de las que realmente conoció Cervantes y en las que pernoctó alguna vez cuando era recaudador de impuestos por la zona.
Detalle de la torre de la Venta
Sobra con estudiar un poco su localización y su historia para darnos cuenta de que no es ninguna locura quijotesca el pensar con tanto cariño en ella. La Venta, así se ha constatado, se enclava sobre restos de época romana en un cruce de caminos de especial relevancia: el Camino de las Carretas y el Camino Real de Alicante a Ciudad Real. A quien no conozca dichos caminos un par de datos lo ilustrarán bastante. El Camino de las Carretas va uniendo puntos de singular importancia desde hace siglos. Basta decir que si salimos andando por el mismo desde la Ermita de la Virgen de Alarcos, pasaremos por el Santuario de Virgen de las Cruces, por la propia Venta de Borondo, por la desaparecida Ermita de la Virgen de Ureña, llegaremos a la Ermita de la Virgen de Fátima en Alhambra y el camino seguirá su curso uniendo curiosos lugares de los que, religión aparte, emanan fuerzas telúricas por algún motivo ignoto. Y en cuanto al Camino Real de Alicante a Ciudad Real, decir que ciertamente une ambas ciudades desde hace varios siglos, que era de los más transitados en la época puesto que recorría España de Este a Oeste, sirviendo la Mancha como punto neutro para enganchar otros caminos que bajaban al Sur dirección a Andalucía (pues antes de que se abriese el Paso de Despeñaperros había que cruzar Sierra Morena), al Norte dirección Madrid e, inclusive, siendo el mismo uno de los ramales del Camino de Santiago que termina en la misma Plaza del Obradoiro. Dicho camino era vía comercial paralela a la antigua calzada romana que recorría Sierra Pelada, a cuyas faldas se encuentra la Venta de Borondo, de obligado paso para todo aquel que por aquellos siglos del XVI al XX se movilizase por la zona, con especial mención al tránsito que había hacia Almagro que era la capital económica del Campo de Calatrava. Vamos que la Venta no se hizo por hacer en un descampado llano perdido por Castilla la Nueva, sino en un enclave que todo viajero que cruzase España transversalmente tuviera que pasar por ella y localizarla desde la distancia con facilidad. Alcanzó su máximo esplendor en el siglo XVII y en la actualidad se encuentra en muy mal estado y amenaza derrumbe inminente. Y repito y tomen nota aquí de nuevo: está declarada Bien de Interés Cultural. Incomprensible su estado a la fecha. El caso es que desde la creación de las nuevas carreteras y con la paulatina desaparición de la trashumancia, los caminos que a ella conducen, aunque no perdieron su importancia y ambos se mantienen tal cual estaban trazados, sí que perdieron casi la totalidad de su tránsito y con ello, evidentemente, comenzó la decadencia de la Venta de Borondo que se vio separada de las grandes vías de circulación. Y es curioso, cuanto más decae la misma más crece su leyenda. ¡¡Salvemos Borondo!!

Patio interior de la Venta de Borondo
Su construcción es la típica de las antiguas ventas en las que hallaba "parada y posta" tanto el caminante y el comerciante, como el viajero y sus animales, contando entre sus muros con varias dependencias en torno a un patio central repartidas en dos alturas y un torreón en una de sus fachadas laterales. Cuenta con todo tipo de alcobas para distintos huéspedes que se clasificaban según su nivel económico, corrales, cuadras, pajares, establos y diversas cocinas de gañanes con chimeneas y hogariles. Y posteriormente se anexionaron otras construcciones. No cabe duda que sus muros rezuman historia, curiosos acuerdos de pernocta para los pastores y miles de vivencias. Todo ello le da un nivel de romanticismo histórico que merece la pena mantener y más todavía para los que estamos plenamente enamorados de nuestras raíces, nuestra historia y nuestro patrimonio que tanto habla con sólo ver su tipo de construcción, preparada para sobrellevar de la mejor manera posible el asfixiante calor del verano y el cruel frío del invierno que se dan en la Mancha. Hay que tener muy en cuenta que otras ventas han sido modificadas y reformadas para seguir manteniéndose pero ésta se conserva fiel a su origen primitivo, lo que la hace un ejemplar único de estudio y del que se extraen claras ideas de cómo se construían estas edificaciones en los tiempos de atrás. Os animo desde ya a que contactéis con la Asociación (si queréis a través mía) y a visitar la Venta y su entorno. Todos los primeros fines de semana al mes organizamos visitas guiadas. ¡Apuntadlo! Es una bonita y enriquecedora experiencia que no os dejará indiferentes. Repito: ¡¡Salvemos Borondo!!


Y os gustará más aún si ya habéis indagado algo al respecto y tenéis ganas de conocerla y visitarla. Terminaréis, igual que yo y otros tantos, plenamente convencidos de que fue el lugar donde realmente Don Quijote veló las armas y fue nombrado caballero. Y no lo digo por decir y profundizo ya en el asunto. Está estudiado. Veamos. Desde el siglo XVIII comienzan diversos autores a decir que la Venta de Borondo es a la que se refiere Miguel de Cervantes en su obra cuando habla de la primera salida del ingenioso hidalgo, por lo que sería la primera venta que se menciona en la novela. Esa afirmación se mantiene inalterada por otros autores del siglo XIX y del XX. Y tiene su por qué y su fundamentación. Cuando Don Quijote abandonó el Campo de Montiel (abro paréntesis aquí para indicar que posiblemente según los últimos estudios el "lugar de la Mancha" fuese Villanueva de los Infantes), cabalgó desde el alba hasta el anochecer, siendo en ese momento cuando decidió tomar descanso. Bien, por aquella época, cabalgar, como es el caso, durante una jornada completa equivale a recorrer entre 45 y 60 kilómetros. Y Don Quijote cabalgaba siempre hacia poniente que era donde ocurrían todas las aventuras de los libros de caballerías, dato igualmente contrastado. Reitero que está todo estudiado y no son cosas mías. Pues, qué casualidad, que si se sale del Campo de Montiel y se recorren a caballo entre 45 y 60 kilómetros con dirección hacia poniente sólo se llegaría al anochecer a dos posibles ventas: la de Puerto Lápice o la Venta de Borondo. Y si seguimos desgranando el texto de Cervantes veremos que dice que donde llegó nuestro protagonista es a una venta como salida de la nada que confundió con un castillo. La venta de Puerto Lápice, de acuerdo a los datos topográficos ya existentes en tiempos de Felipe II, se encontraba dentro de la propia aldea y rodeada de casas y población pero, sin embargo, la Venta de Borondo estaba tal cual está: en mitad del campo y solitaria.
Por todo ello, la distancia entre el Campo de Montiel y la propia venta, por su orientación y por su situación aislada es prácticamente seguro que es a la que se refirió Cervantes en su gran obra, quien, por cierto y como antes adelantaba, casi con toda certeza la conoció personalmente y en alguna ocasión dormiría en la misma. Estoy plenamente convencido de ello tras haber investigado y contrastado todos los datos obtenidos: Don Quijote de la Mancha veló sus armas y fue nombrado caballero en la Venta de Borondo, aquella que "vio no lejos del camino por donde iba y que a él le parecía castillo". Interesante, ¿verdad? Hay que mantenerla viva como sea.

Podría daros muchos datos y detalles más, pero hay gente mucho más preparada y sabia que yo para ello. Así es que solo espero que quien haya leído estas líneas y haya sabido por primera vez algo de tan singular enclave, haya disfrutado de ello y aprendido un poquito sobre mi querida venta, se le haya despertado el gusanillo por querer conocerla y visitarla y, sobre todo, hable y difunda su existencia ayudándonos entre todos a concienciar sobre la importancia que tuvo y tiene este monumento catalogado, de lo que significa su riqueza patrimonial para nuestra tierra y de su necesaria reparación urgente para que no se desmorone y caiga en el olvido una construcción que tiene siglos de historia muy ligada a la más pura esencia de la Mancha. ¿Hace falta que lo diga de nuevo o ya lo sabéis? Quijotes y Dulcineas: ¡¡¡Salvemos Borondo!!!


jueves, 11 de enero de 2018

Y YO FUI TU COSTALERO, NAZARENO

Mañana es la igualá del Nazareno. Y yo fui su costalero. Un año tan sólo. Lo que me prometí, lo que le prometí. Un año nada más, como las cosas cuando ocurren y no deben volver. Una y no más pero hágase Tu voluntad. Y así fue. Cada paso dado en esta andadura no ha de repetirse y ya va para un año que fui a la igualá de la cuadrilla. A mi primera y a la vez última igualá para ser los pies del Dios de la túnica morada que habita en San Pedro y hace estación de penitencia cada madrugada. Exprimí momento a momento toda mi promesa sin faltar al cumplimiento ni un sólo instante en los ensayos, la mudá y las dos ocasiones de mecerlo sobre mi costal: el Domingo de Pasión y la madrugá del Viernes Santo. Mi consigna estaba clara: ser los pies de Dios y llegar bajo Él a los pies de la casa de Santa Ángela en mi tierra y cuando sonase el último aldabonazo en San Pedro y se dejase con cuidado el zanco, salir del paso y rezar un Padre Nuestro. Ahí quedó, mi promesa, Nazareno.

Y mañana ya hace un año que empezó para mí todo y que todo concluyó. Y la promesa más dura quizás no fue la de pasearte sino la de no volver a hacerlo. ¡Qué de sentimientos en cada pisada bajo tus maderas! Y al llegar a casa, verla a ella. Y abrazarla. Y cumplir un sueño que un día en Tu presencia me fue arrebatado y que ahora se ha logrado. Me ha costado quererte pero cada vez que paso por General Rey o Lanza sé que fui tu costalero y que compartí oficio con los mejores generadores de sentimientos y sonrisas que puede haber en el oficio, los amigos costaleros que llevas en tus entrañas. No olvides nunca, Señor, que el primer paso que mi hija vio en el que su padre iba debajo fue el tuyo. ¡Caprichos del destino! Más bien voluntad tuya, igual que en Sevilla, camino de la Esperanza me llevaste primero a San Lorenzo, a tu presencia. Así había de ser y así fue. Y por el destino quizás o a través tuya y la mano del capataz también se cumplió lo que quería. Me daba igual el relevo del Domingo de Pasión. Sólo quería en la madrugada llegar a Ti debajo de ti, oír cómo te cantan y hacer la entrada. ¡Qué rápido pasó esa madrugada! Hace un año soñaba con ella y ahora sueño que la viví y no me llegará otra nueva. Siempre cerca de Ti, de tus gentes, de sus maneras, calmando la sed bajo los faldones, haciendo ropas o lo que Tú me mandes. Hágase Tu voluntad de la forma que sea. Pero yo fui tu costalero, Nazareno. Y eso para mí se queda, envuelto entre oraciones, vigas y crujidos de madera que tantos recuerdos me trajeron a la cabeza.

Y ahora que llegan las fechas y tu sangre se renueva en la de aquellos que con su costal te pasean, sigue viva mi promesa. No asistiré a la igualá. Quizás vaya a algún ensayo a echarte de menos por fuera. No podré estar a Tu vera de la forma que yo quisiera, pero el día que llegue la Gloria a ese portón de madera allí estaré viéndote fuera. Y pidiéndote por otra vida nueva, esa que te pedí por él, hombro con hombro, el de mi compadre a la izquierda, mientras llorábamos ambos al crujir de tu parihuela. Yo fui tu costalero, Nazareno. Y eso para mí se queda. Una vida y una espalda nueva eran los pilares de mis lacrimales y ahora cuando las veo a la una con la otra, cara a cara, con sonrisas y juegos que parecen de hermanas, recuerdo cómo llegué hasta Ti y aún hay algo que no me encaja. No puedo saber por qué porque sería entender tu escritura y esa sólo se entiende según el tiempo que pasa. Va camino de un lustro de aquella tarde de primavera. Hacía solo unas horas que hube jurado tus reglas. Ya sabes Tú lo ocurrido y jamás quiero que vuelva. Y mirando ahora detalles, otra vez a Tu manera, el mismo que me convirtiera en marido, colgó mi medalla al cuello y bautizó a mi pequeña. ¿Cómo podría saberlo sin entenderlo siquiera? Ahí radica tu grandeza y por más que muchos quieran sólo Tú la paseas.

Tuve que hacer encaje de cuadrantes y de ensayos e incluso faltar a otros actos y perderme algún traslado. Pero esa Cuaresma era tuya, de tu andar, de tus trabajaderas y de agotar paso a paso la historia de una promesa. Concentrado en el trabajo, sin despistarme siquiera un mínimo momento cuando estaba en la parihuela ejerciendo el más bello oficio de acunar a la madera en un saco de arpillera. Rodeado de amigos, compañeros y gente de antaño con la que me inicié en el camino de ser costalero y nuevamente ante Ti nos juntamos de nuevo. Noches de frío invierno y un Sábado por la tarde fueron parte del bagaje que me dejó tu vivencia. Y muchos momentos de gloria. De gloria sin fin ni escapatoria que tenías establecidos que para mí lo fueran. Tuve que enfrentarme a ellos y salí en todos satisfecho pero siempre me recordaba que ya eran historia pasada. A cada paso, a cada zancada, la promesa se marchitaba. Y llegó el Domingo de Pasión. Y tras él la madrugada. Y mi cara era un poema de sentimientos, déjame Nazareno, por una vez, a mi manera. Mañana es tu igualá de nuevo. Y cuando pasen lista yo no estaré en la primera. 

Escúchame, Señor. Quiero que llenes mi hueco de oraciones y promesas. Quiero que mi  lugar lo ocupe un costalero, el que sea, uno que te pasee y te quiera. Y quiero, Señor, que colmes a tu cuadrilla de primaveras nuevas, de sonrisas, de alegrías, de felicidad en tus maderas. Y que cada costalero haga realidad su promesa como yo hice la mía porque Tú así lo quieras. Y sigan bajo tu paso agradeciendo tu grandeza y sigan bajo tu paso suplicando por la misma cuando las hijas de Santa Ángela arrodilladas te rezan. Y quiero Señor que sepas que soy fui tu costalero y que en aquella madrugada mientras me esperaba la Esperanza, yo estaba en tu reinado de la forma más humilde paseando en mis entrañas una túnica morada, sin bordados, sin potencias, porque así camina el Hijo del Hombre entre las calles llenas. Y nunca podré olvidar que es siempre todo a tu manera y que una sobrina se alza en los brazos de su tía y de su espalda nueva. Y déjame, Nazareno que cosa mis entretelas con lágrimas de savia nueva, con hábitos marrones y pardos que sus hijas llevan, con oraciones y peticiones que para mí se quedan, con Domingos y Pasiones que disfrutar yo pueda de la mano de mi hija caminando a tu vera. Déjame, Señor, que siga llorando promesas como lloro ahora mismo al escribirte estas letras porque Tú eres el que sabe la verdad que se esconde en ellas. Y recuerda, Señor, que yo fui tu costalero. Y eso, Nazareno, eso para mí se queda.
Ahí quedó.

martes, 2 de enero de 2018

LOS PROYECTOS DE AÑO NUEVO

¡¡Feliz Año Nuevo!! A todos los lectores del Rincón os deseo un próspero año nuevo que acabamos de empezar y que tengáis una permanente sonrisa. Y, a poder ser, que la misma vaya aparejada siempre a la esperanza que surge al plantearse proyectos nuevos y a la satisfacción que se causa al cumplir los mismos. El tener la mente ocupada y activa siempre he creído que es saludable y yo, desde luego, es comenzar el año nuevo y empezar a dibujarme propósitos en el horizonte y motivarme para cumplirlos. ¿Hay algo más bonito que plantearse sueños voluntariamente y luchar por cumplirlos? Sueños asequibles, claro. Y que dependan de nosotros mismos, de nuestro esfuerzo y de nuestra voluntad, no del azar, por supuesto. Lo que no está en nuestra mano no podemos decidirlo ni planificarlo. Y lo que sí está a nuestro alcance bien merece una parcela reservada a la sorpresa o lo imprevisto pues no hay nada al cien por cien que podamos planificar y realizar sin que exista riesgo de fracaso. Eso es, sin duda, el ingrediente principal del sabor que deja el plato fuerte de la satisfacción una vez ingerido el triunfo y recordado el proceso de cocina que habíamos ideado.

Este año 2018 mis propósitos son seguir igual. Y os aseguro que parece fácil pero no lo es. Pretendo seguir creciendo laboralmente y afrontar asuntos más complejos, disfrutar de estos días que quedan de Navidad y seguir excediéndome un poquito de pacharán y turrones para luego sudarlos con senderismo y pádel, sonreír juntos a mis compañeros de afición y raza costalera en cada igualá y ensayo que están por venir, festejar el primer cumpleaños de mi niña Claudia, pasar un día o dos de Carnaval disfrazado y haciendo el tonto por la calle (el tonto en casa lo hago a diario y continuamente), exprimir cada segundo de la Cuaresma y disfrutar en los micrófonos de Onda Cero en el programa cofrade "Paso a Paso" un año más, saborear intensamente en mi Ciudad real natal y en mi Sevilla querida los siete días de esa Semana con mayúsculas que cuenta el tiempo al revés y tengo presente todo el año, acudir a la Romería que tanto me gusta, celebrar felizmente otro aniversario de boda, disfrutar con mis amigos de un nuevo Concursó de Limoná en torno a un lebrillo de zurra, rezarle a la Morena del Prado en el día de la Pandorga por segunda vez con mi hija en brazos, recorrer unos ciento y pico o doscientos kilómetros a pie en mi amado Camino de Santiago iniciando otra vez en los Pirineos y llegando hasta La Rioja, Navarra o donde mis botas me permitan, tomarme unas cuantas copas en la feria y llegar a casa con los ojos como el Coyote cuando ve al Correcaminos, bañarme de nuevo en las aguas del Mare Nostrum que tantas alegrías me ha dado, seguir poniéndome la corbata y la toga aguantando el calor en ciertos momentos, disfrutar de alguna escapada si logro cuadrar agenda, afrontar un nuevo otoño, mi querido otoño, con castañas asadas y metido en la rutina que precede a un nuevo invierno y alzar otra vez una copa de sidra el día de la Lotería de Navidad para brindar por todos y empezar a forjar nuevos propósitos para el siguiente año. Soy feliz así, así es que seguiré haciendo lo mismo.
Y, entremedias, ir al campo a comer, hacer excursiones los Sábados, jugar al pádel tantos días como logre encajar las tardes con Gemma, hacer kilómetros y kilómetros de senderismo los Domingos por la mañana, seguir aprendiendo guisos tradicionales y disfrutando del Gañán, publicar más entradas en este humilde Rincón, subir emblemas a Pictura et Verba, presentar el libro que estoy escribiendo de Cocina Tradicional, involucrarme aún más en la Asociación Venta de Borondo y seguir en la lucha por defender nuestro patrimonio, seguir locamente enamorado de mis costumbres y tradiciones, disfrutar de buenos ratos con mis amigos, pasar grandes momentos con mi familia y continuar viviendo lo más dulcemente posible con mi Chiquitilla Gemma y mi niña Claudia.

Efectivamente. Esos son mis propósitos. Básicamente es lo que llevo haciendo año tras año y por eso digo que quiero seguir igual. La vida me ha ido sumando cosas y yo insisto en seguir igual. He ido confeccionando la hoja de ruta como buen peregrino añadiendo las sorpresas que han ido apareciendo. Si ya era feliz así, ahora con mi mujer y mi hija añadidas a mi ritmo de vida y cada vez más encajadas en mi gente, no puedo pedir nada más. Es como todo. Cuando aprendes a ser feliz en el trabajo, a aspirar a lo alcanzable dentro de tus posibilidades, a disfrutar de lo que tienes alrededor y sonreír con cada humilde dádiva que la vida te ofrezca, te sientes realizado. Y si te notas querido por la gente que te rodea más todavía. Por eso decía que parece sencillo que los propósitos sean seguir igual pero lograrlo no lo es. Hay cosas que cambian y se no se pueden evitar y toca seguir amoldándose a ello y seguir esperanzado en pequeños proyectos a lograr. Eso sí, proyectos siempre presentes. Aunque sean pequeños. Pero la mente activa y ocupada. Rutina sistemática no, por favor. 

Yo me contento con tener en mente mi vigésimo tercer cumpleaños como costalero bajo el Señor de la Bondad, mi segunda publicación de un libro y, si Dios quiere, mis momentos de soledad y esfuerzo en un nuevo mes de Agosto mientras camino siguiendo flechas amarillas. Si lo consigo, seré feliz. Y si no, cogeré a mi hija en brazos y le contaré sueños que pretendo perseguir. Mientras tanto seguiré intentando seguir igual y disfrutar de pequeños propósitos que me planteé a mi mismo y crea que puedo lograr. El primero disfrutar de la primera Cabalgata de Reyes con mi niña Claudia...

Sed felices y estar activos en proyectos asequibles, encuadrar las pequeñas sorpresas que lleguen y sonreíd todo lo que podáis hoy, mañana y siempre. El triunfo de la esperanza os hará felices y realizados y os dará fuerza para nuevos proyectos o para seguir igual en vuestro día a día si os hace plenos. No hay nada más bonito que disfrutar la vida a cada instante siendo consciente de ello y planear al estrenar el año proyectos a cumplir. ¡A por ellos! ¡¡Feliz Año 2018!!

miércoles, 20 de diciembre de 2017

CUANDO SE SUEÑA EN VIDA Y SE VIVE UN SUEÑO

Al igual que decía el pregonero "Todo pasa y todo llega, nazareno del Amor, la vida no es más que un seise al que la cambia la voz y el blanco antifaz que vestías en negro ruán se tornó", así van pasando los años en aquel niño que saliendo aún en la Borriquita de su edad descubrió a la bella Reina de San Gil y quedó admirado prometiendo que algún día sería su hermano, "cofradieramente hablando". Y llegó como llega siempre la madurez incipiente de una persona, una adolescencia trasnochada, una época en que se empieza a creer que las decisiones son correctas siempre. Y a veces lo son. Y más si son para cumplir un sueño que depende de uno mismo y que es una apuesta a caballo ganador. Cuando pudo el nazareno se hizo hermano de la Macarena y soñó en vida una realidad a la vez que vivía en sueño otra. Vivió lo soñado cuando juró arrodillado las reglas ante Ti, Macarena, y pendió de su cuello una medalla con el nombre de Esperanza. Esa misma Esperanza que acompaña a Santa Ángela en su cartera y se ve nada más abrirse la misma en el lado derecho pues en el lado izquierdo está el corazón. Y soñó con vivir otro momento mágico que fuera la petición de matrimonio ante Ella.

Y la voz siguió cambiándole al seise y pasando años. Y otro sueño de esperanza se cumplió ante la Esperanza. Y el nazareno, en sus primeros pasos de negro ruán de Amor, se plantó con ella ante Ella y, otra vez la Macarena, cumplió un sueño y volvió a vivir lo soñado. Y es que cuando se vive un sueño y se sueña en vida la magia se llama Esperanza y el sitio es la Basílica. Habrá mucha gente le dijo a su querida. Pero sólo tú y Ella escucharéis la pedida. Y aquel nazareno se comprometió y volvió a vivir un sueño y a soñar como lo soñó en vida. Y miró a la Reina que maravilla y entre el llanto esconde una sonrisa y le guiñó un ojo a la misma hundiendo su mirada donde habita la Esperanza que no es sino en un Camarín escoltado por espejos que estando Ella de espaldas le ves las mejillas rosadas. Porque tenerla cara a cara y aguantarle la mirada sólo es posible en Navidad o al terminar la madrugada. Más bien el tenerla cara a cara, aguantarle la mirada es una empresa complicada. Eso sí, esa mujer te llena de Esperanza. Y con su nombre se puede soñar en vida y vivir un sueño si Ella lo considera. Y lo consideró, pero en su momento.

Soñó aquel nazareno que algún día besaría su mano y poniendo mucho empeño ya son años los que lo va cumpliendo. Y al llegar la Navidad, cuando baja del Cielo a la tierra sin corona en su cabeza, sueña el nazareno en vida igual que vivió un sueño el invitado por Juana, la camarera, cuando oyó susurrar su nombre y dijo ¡Sí! por inercia que algún jueves de esos previos cuando baja la Macarena, pueda estar en San Gil y ver descender a la Reina para acoger con su manto las suplicas que ya vuelan y se depositan en forma de besos en sus manos de Esperanza. Y así será si Ella quiere, como todo, en su momento, ese que Ella elige sin tener conocimiento en la mente del nazareno.
Pero mientras siguió soñando y viviendo que soñaba que llegase el instante que ante su Madre se plantase con el fruto de la esperanza, del amor y la constancia en su brazos recogido mientras a Ella le rezase. Y desde su Camarín sonreía, como Prado, la manchega, esa que aguarda mis piropos vistiendo traje de lanilla negra. Y desde su paso de palio recogía Ave Marías que el nazareno le lanzaba a la vez que le pedía que nunca perdiese su nombre y le aliviase las penas, la Esperanza Macarena. Y cuando otro año bajaba sin corona en su cabeza y se plantaba en Sevilla para mostrar su realeza, el roce de los labios del nazareno en su beso, se iba flotando desde sus manos hasta las mariquillas de su pecho. Y entre lágrimas pedía que llegase la esperanza. Que llegase y no marchase y que en sus manos se quedase una vida nueva y joven y en las suyas otro beso de un padre y nazareno que vestir quisiera de nuevo una túnica blanquita y todavía sin antifaz.
Y llegó cuando Ella quiso, cuando consideró que era el momento. Y antes de pasar por su casa recayó en San Lorenzo y se quebró la voz del seise ronca ya de sentimiento: un cofrade con su esposa y entre los dos el nacimiento. Y lloró otra vez el nazareno viendo como se cumplía un sueño. Entró el carrito en la Basílica y su corazón latió en el pecho. Cogió su retoño en los brazos y se le humedecieron los ojos. Aguardó su turno, avanzó la fila y llegó el momento de postrarse frente a Ella, cara a cara, sin miramientos, hablándose de tú a tú como hacen los niños pequeños. Y no sé yo si Ella lloraba o si Ella sonreía, sólo sé que entre llanto y alegría el padre a su hija en los brazos sostenía. Y sólo sé que se miraron y entre ellas conversaron. Para mí se quede el día. Cuando se sueña en vida y se vive un sueño queda el alma plena y eso... Eso solo lo da la Macarena.


Fueron... Fueron segundos tan sólo.
Toda una vida con Ella.
Un mar de lágrimas 
teniendo en brazos a mi hija,
fruto de la esperanza, 
ante la Esperanza de las esperanzas,
ante Ti, Macarena.

Fueron... Fueron segundos tan solo.
Toda una eternidad ante Ella.
Qué de cosas pasaron por mi cabeza
pero sólo una, Madre, una sólo atiné a decirte:
sé siempre nuestra Esperanza.

Fueron... Fueron segundos tan sólo.
Toda una historia de instantes soñados.
Con la alegría en el alma y de esperanza llena
te presenté a mi hija pequeña,
esa que ya sintieras en las entrañas de su madre
llenarse de Ti en tu casa,
resobando tu nombre en el pecho de su padre.

Fueron... Fueron segundos tan sólo
de estar de ti tan cercano y mirarte cara a cara.
Y no supe más qué decirte, ni pedirte o suplicarte.
De nuevo me rendí a tu grandeza 
y te vi sonreír con dulzura
mirando a mi niña Claudia
quien por primera vez te viera.
Y tras ello posé mis labios y volví a besar tu mano
y a impregnarme de tu encanto.
Gracias, Macarena, por tanto.

#MINIÑACLAUDIA
#MACARENA
#SPESNOSTRA

jueves, 30 de noviembre de 2017

MEMORIA HISTÓRICA CON EL OBISPO ESTÉNAGA

"Españolito que vienes al mundo te guarde Dios. Una de las dos Españas ha de helarte el corazón". He elegido ese ultra conocido extracto del poema "Españolito" de Antonio Machado, incluido en "Proverbios y cantares" de su obra Campos de Castilla, para empezar esta entrada porque, desgraciadamente, no puede estar más de rabiosa actualidad habiendo pasado varias décadas desde aquella nefasta Guerra Civil en la que se perdieron cerca de un millón de almas y dio lugar a las famosas dos Españas. La incultura, la  manipulación histórica, las verdades a medias, el afán de venganza queriendo ganar ahora lo que se perdió en su día y algún político nefasto y lenguaraz dan lugar a que lejos de cerrarse la herida y abrazarse nuevamente los dos bordes de la incisión, se reaviven las ascuas y encontremos en el día a día los vocablos "facha" y "rojo" en su más despectivo uso. Y si bien es cierto que hubo muertos por un bando es igual de cierto que también los hubo por el otro. Por eso, amante como soy de la historia y leyendas del lugar en el que habito, hoy traigo unas líneas acerca de la Memoria Histórica que se halla en Ciudad Real y sus cercanías. Y es que una guerra es una guerra y deja destrozos por donde pasa. Se cometen locuras, atrocidades, verdaderas tropelías y dramáticos acontecimientos que perduran en el tiempo.

Y lo que sí observo es que muchos mientras se dedican a señalar las barbaries de un bando, olvidan las del otro. Y no. Eso no es de recibo. Disparates se cometieron en los dos. Y quien se expone a dar se expone a recibir. Por eso traigo a colación una historia de las que se obvian por estos lares y, sin embargo, también forma parte de la lamentable Memoria Histórica. Quien vive en Ciudad Real habrá oído mil y una vez el nombre Obispo Esténaga y sabrá que es una céntrica calle de la capital cuyo nombre, curiosamente, casi ningún ciudadano atina a decir bien pues se oye Obispo Estenága, Esteneaga, Estánega, Estanega y varias variantes más. Pero, independientemente de su nombre correcto, Don Narciso de Esténaga y Echeverría, prácticamente todos aquellos que hablan de la Memoria Histórica ignoran o quieren ignorar que este hombre, además de Obispo, fue mártir de la Guerra Civil y asesinado. Y eso también es nefasta historia.Y si se recuerdan las cunetas se recuerda el Piélago, ¿o no? Maldito removimiento de ascuas pero si se remueven se remueven todas, cosa de la que yo, personalmente, no soy partícipe. Pero ya se cansa uno de la estulticia que abunda en ciertos jóvenes que se creen ilustrados y desconocen completamente la génesis de la partición de España.  Y los hay. Y muchos. Y "fachas" y "rojos". E imbéciles ambos.
Basta con leer por encima la biografía de este hombre para apreciar que falleció en una fecha marcada y en un lugar curioso: 22 de Agosto de 1936 en Peralbillo Alto. ¿Y cómo llegó a morir en una pedanía de Miguelturra quien nacido en Logroño llegara a ser Prior de las Órdenes Militares del Obispado de Ciudad Real? Pues cosas de la guerra. Como antes decía: barbaries, tropelías y locuras. El caso es que en el lugar donde se fusiló de manera cobarde a este hombre, tiempo después se levantó una cruz de piedra que recuerda tal hecho. Y sí, eso también es Memoria Histórica. Igual que la del asesinato de su capellán Julio Melgar que también fue acribillado a tiros en el mismo lugar. Ambos fueron obligados a la fuerza a salir de su residencia el día 13 de Agosto del citado año y ambos fueron muertos a balazos el referido día 22 a manos de los milicianos. ¿Por qué? Odios de la guerra. Igual que quemar las iglesias. O igual que tras finalizar el conflicto no llegar la paz, sino la venganza. Y seguirse cometiendo barbaridades por el otro bando.

Los cadáveres del Obispo Esténaga y de su capellán Julio Melgar fueron hallados a la mañana siguiente y se trasladaron al cementerio de Ciudad Real dándoles enterramiento en la sepultura del Cabildo Catedralicio. Posteriormente en el año 1940 los restos mortales fueron trasladados a la Catedral hallándose los del Obispo Narciso Esténaga a los pies de la escalinata que conduce al altar mayor bajo una lápida con un texto en latín que narra lo ocurrido. Los de Julio Melgar se encuentran también en la Catedral en una capilla lateral. Finalmente este mártir de la Guerra Civil fue beatificado junto con otros 497 mártires, dato que también es Memoria Histórica patente y real, en Roma el día 28 de Octubre de 2007.

El punto exacto del fusilamiento se encuentra a las orillas del Guadiana, a ocho kilómetros de Ciudad Real, a día de hoy algo sumergido por el embalse del Vicario sobre el río Bañuelos antes de su desembocadura como afluente al río Guadiana, en el ensanche natural del Piélago y en término municipal de Miguelturra, localidad a la que, como antes se ha dicho, pertenece la pedanía de Peralbillo. En su recuerdo el grupo de Acción Católica fue quien levantó el memorial que recuerda los hechos. Una pena como tantas otras. Maldito conflicto civil... Y aquí acaba el capítulo de la Memoria Histórica con el Obispo Esténaga. Descanse él y vivamos nosotros en paz.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

AQUÍ ESTOY YO DANDO LA CARA

Siempre he dicho que me gusta la gente que va de frente porque yo lo voy y no me oculto. Y por ello tengo fuerza para hablar claro y directo igual que se me habla a mí dependiendo quién. De todo hay. Y cuando uno afirma debe ser consecuente. Yo soy seguidor del Real Madrid, lo he manifestado y estoy siempre animándolo en lo bueno y en lo malo. A ver si se enteran ciertos seguidores del club politizado y del club rojiblanco que yo quiero al Madrid hasta en las victorias. No es una errata. Leéis bien. Hasta en las victorias porque en las derrotas lo quiero siempre. ¿Que despotrico contra la vagancia de algunos jugadores y la actitud de otros? Pues sí. Pero son los colores que amo y los defiendo sobre todo de aquellos que vienen hacer mofa, befa y burla sólo en los momentos de debilidad porque en los buenos callan como mujeres de esquina y vida alegre y no tienen ni la hombría de dar la enhorabuena al campeón. ¿Que ahora el Madrid está de vacas flacas? Sí. ¿Que de las últimas cuatro Champions haga ganado tres y todos los detractores inflados a amapolas de Guti? También. Y aquí estoy yo dando la cara en ambas situaciones. 
Es curioso como el pasado fin de semana cuando en el derbi madrileño el marcador finalizó con tablas sin goles en la primera visita del Madrid al Wanda Metropolitano del Atlético, muchos seguidores culés celebraban la distancia de diez puntos en la clasificación liguera respecto del eterno rival. Seguramente algunos ya fueran a Canaletas a celebrar la liga, a manifestarse porque Espanya ens roba, a pedir libertad para los Jordis y a destrozar un poco la ciudad. Es típico de ellos. No es la primera vez que digo que a esa fauna no la respeto en absoluto. ¡¡Hemos ganado la lliga, neng!! ¡Bien! ¡¡Vamos a romper unas farolas!! ¡Y a quemar unos contenedores! Y no se dan cuenta que lo que tienen que hacer es estar al lado de su equipo en todo momento como cuando el Bayer les metió 7-0 en global y no haciendo el cafre. Pocas farolas rompieron en el mes de Agosto cuando el Madrid los puso en su sitio en la Supercopa de España. Eso no interesa recordarlo, ¿verdad? Pues también son culés en esos momentos pero salen de sus cloacas ahora que el Madrid pasa mala racha. Esa es la bravura, hombría y hechura moral de los que son más antis que pros. Y como siempre esas cosas cansan. Me cansan los cansinos oportunistas y que no van por derecho. Si eres culé de los buenos das la cara siempre y no ahora escondido bajo un perfil de twitter.

Y luego están los pequeñitos que ellos mismos se hacen más inferiores animando a otros para que hagan lo que ellos no pueden. Es típico de atléticos el "gánale tú que yo no puedo" y de ahí la génesis de su antimadridismo. Es que es más fácil ser detractor de lo ajeno que defensor de lo propio. Pero cuando luego lo propio brilla vienen los golpes de pecho y el decir que se es muy pro y no un anti. Pues miren ustedes, con esa milonga a otro lado. Que aquí os tenemos muy calados ya. Y tiene guasa la cosa que ese sentimiento de odio y rabia ya se ha contagiado a otros equipos que a lo más que aspiran es a mantenerse en mitad de tabla o con suerte y maletines meterse en Europa League. Es maravilloso ver a gente, por ejemplo, del Sevilla o del Bilbao (ahora dicen del Atlhetic, muy modernos ellos) animando al Barça en sus disputas contra el Madrid. Preciosa radiografía de la inferioridad. Pero es mejor aún ver que cuando el Madrid gana sus disputas esos del Sevilla o del Bilbao huyen a sus cavernas creyendo que les van a caer los palos. Que no, hombre, que no. Que vosotros para el Madrid no importáis. Ni vosotros ni los demás. Para el Madrid solo existe el Madrid. Y punto. Y sus seguidores damos la cara a las duras y a las maduras. No todos, ojo, también hay fauna aquí suelta pero en mí veréis siempre un aficionado que un Atleti-Barça le da igual quien gane o quien pierda porque no es el Real Madrid quien juega. Si fuese al revés ya estarían de uno u otro equipo con los ojos ensangrentados y echando espumarajos por la boca para que perdiera el Madrid. Es lo que tiene ser miembro de esas jaurías adoctrinadas. Y los chiquinines, claro. Esos ya son de risa. Incluso entrañables. El Valencia quizás no gane un mojón en años pero le ganó al Madrid en liga, tete. Y gracias a eso ganó la liga otro. ¡Ah! ¿Pero entonces no le sirvió para nada esa victoria al Valencia? No, nano, no. Pero no ganó el Madrid. Entiendo. ¿Es para quererlos? Adorables inferiores. Y son unos cuantos equipos así, ¿eh?

Y mientras tanto el Madrid a lo suyo. A veces en la cresta de la ola y a veces sumergido en las profundidades. Como todo. Con rachas buenas y malas. Pero siempre ganando títulos y aumentando palmarés por mucho que duela. Y su gente de bien siempre dando la cara y su gente de no bien saliendo también de las toperas solo cuando el equipo gana. Al carajo. Al carajo todos. O se está o no se está. No os hagáis inferiores como el resto de aficiones de según qué equipos. Nosotros celebramos nuestras victorias, no las derrotas ajenas. Todavía hay colchoneros celebrando que el Betis ganó al Madrid como si a ellos les sirviera eso de algo. Bueno, en realidad les sirve para ver en el espejo como unos hacen lo que ellos son incapaces. Se retratan solos. Y aquí estoy yo dando la cara para que me la partan los ventajistas y oportunistas que no tienen bemoles cuando luego doy la cara levantando la alegría por otro título. Y es que el fútbol es así y tiene su sorna, sus cachondeos y su salsa picantona. Pero eso es una cosa incluso sana y de risa entre amigos y otra es lo que hay que aguantar y no aguantar de los hipócritas y leñadores de árboles caídos. A esos no les paso ni una. Ahora el Madrid está regular, está mal, no mete goles, no juega bien y no se aclaran. Y aquí estoy yo dando la cara. Soy del Madrid y repito que lo quiero hasta en las victorias. ¡¡Hala Madrid!! Ya cambiarán las tornas y volveré a estar dando la cara.

lunes, 13 de noviembre de 2017

NUESTRA SEÑORA DE LA ATALAYA

Antigua imagen de la Virgen
Cuando salgo a hacer alguna ruta andando y opto por caminos conocidos es fácil verme por el Parque Natural de la Atalaya, pues siempre descubro alguna senda nueva y me gusta enredarme en sus sube y bajas. La Atalaya es para mí esa gran desconocida por confianza, pues todo ciudadrrealeño confía y cree conocerla, me incluyo, y sin embargo esconde gran número de secretos y rincones. Por eso me gusta y no me canso de patearla, pues, aunque parezca contradictorio, dentro de mi desconocimiento a sus parajes tengo conocimiento de dónde estoy y puedo calcular la distancia y tiempos que dedico a cada escapada de senderismo. Y hete aquí que una de ellas estaba cuando llegué a este lugar. Y no es de los lugares más recónditos ni más escondidos, pues está cercano a la cima del cerro (a unos ciento cincuenta metros de las antenas) y se accede fácilmente tanto por el carreterín como por los caminos. Y me sorprendió el lugar y pasé un ratito en él. Y desde entonces, cada vez que la ruta caminera pasa por esos lares, es visita obligada la parada en ese lugar que me gusta denominar "Ermita" pues creo que cumple con todos los requisitos: estancia fija de una imagen que pueda transmitir devoción, existencia de un pequeño altar y disposición de un lugar desde donde los fieles puedan realizar oración. Y en el caso que nos ocupa concurren. Existe la imagen de Nuestra Señora de la Atalaya, se encuentra situada en un pequeño altar y a su vera hay un banco metálico para poderle rezar. ¿Conocíais dicha imagen y este lugar? Pues están en la Atalaya, la gran conocida, ¿o desconocida?

Llevaba pensando en derramar estar letras desde hace varios años, pues la historia de Nuestra Señora de la Atalaya y yo tenemos como vínculo el Camino de Santiago, ya que fue entrenando para recorrerlo por primera vez (era el año 2010) cuando la conocí. Desde entonces pensé que algún día cercano hablaría de Ella aquí en el Rincón y al final he tardado años en hacerlo. Si bien el tiempo transcurrido nos dejará un legado y es que conservo las fotos que hice en su momento de cómo estaba la pequeña ermitita y cómo está ahora. La mínima construcción se ha dotado de un pequeño tejadillo y algún exorno floral más pero la imagen principal de Nuestra Señora de la Atalaya ya no es la que yo conocí pues en estos tiempos incívicos y vandálicos en los que todo vale e incluso a ello se anima desde algún partido político, aquella Virgencita que es la que yo conocí ha sucumbido al gamberrismo, libertinaje y destrozo por algún o algunos hijos de apelativo de cuatro letras cuyas consonantes son la p y la t y cuyas vocales son la u y la a y se escribe alternando en el orden dicho  esas consonantes y vocales. Así es que ahora, siete años después, esta entrada a Nuestra Señora de la Atalaya cuenta todavía con más cariño y nostalgia por mi parte, además de aferrarme más a Ella y tenerle un cariño especial.

La pequeña Ermita cuando yo la conocí
Cuando descubrí el lugar era un mero altarcito donde se veneraba una pequeña imagen de piedra que representaba una Virgen con el Niño Jesús en brazos y contaba con una repisa donde había algún adorno floral muy rústico, tipo ramillete recién cogido de paseo por el campo o alguna maceta con un geranio o petunias. Nuestra Señora de la Atalaya se encontraba sobre el altar en una capilla muy rudimentaria escoltada por dos pequeñas rejas metálicas que la salvaguardan por los laterales, donde podía leerse su nombre en el contorno de la misma y observarse a sus pies figuritas de una Virgen de Fátima y un Cristo Nazareno así como estampas de otras advocaciones. Todo ello formaba una pequeña y singular construcción de piedra con una diminuta escalinata de apenas dos peldaños que facilita el poder depositar ofrendas en el altar, estando encalada la capilla en sí y carente de cualquier tejado o cubierta que resguardase todo ello. En total la ermita ocuparía no más de dos y poco metros cuadrados. Me detuve allí a descansar y a indagar el sitio pues ya llevaba varios kilómetros recorridos y el descubrimiento me vino fenomenal para detener la marcha un rato. Jamás había oído hablar de ese lugar ni nunca me habían dicho ni había leído que en la Atalaya hubiera una Virgencita que llevase ese nombre. Quizás por ello la sorpresa fue mayor pues soy muy amante de mi tierra y me gusta investigar mucho su historia y rincones. El caso es que decidí estudiar al respecto a ver qué hallaba.

La Ermita en la actualidad
Y lo más curioso de todo es que no encontré nada. Nada de información, me refiero. Estuve trasteando por Google y tan sólo hallé alguna fotografía y comentarios de gentes de Ciudad Real manifestando que ignoraban totalmente la existencia de esa Virgen. Igual que yo hasta que llegué a Ella caminando y por destino. Eso me hizo cogerle un afecto mayor aún. Una Virgencita desconocida  por los lugareños pero que por algún motivo llegó hasta donde está y allí se la venera. No sé el por qué pero seguro que lo hay. Y por eso mismo cada vez que paso por las cercanías me acerco a verla.  Ignoro su historia pero me gusta dedicarle algún Ave María a esa Virgen solitaria y desconocida que guarda el cerro del que toma su nombre. Y pasando de nuevo por allí me llevé el disgusto el día que vi que la habían sustituido y no era la que yo conocí. Cuando detuve la marcha para ver a mi "amiga" de la Atalaya, conforme me acercaba me sorprendió divisar un tejadillo y pensé que, al fin, el Ayuntamiento o a quien perteneciera había tenido el detalle de no tenerla en el olvido y darle un poco de cobijo. Sonreí al apreciar que se mantenía cuidado el pequeño banco para sentarse a charlar con Ella un rato. Fui feliz observando flores frescas que significaban que había habido visitas hacía poco. Me asombró que se hubiera encalado todo el conjunto. Y cambió mi rostro radicalmente cuando al mirarla no estaba. La imagen era otra. Aquella Virgencita de piedra que yo conocí había sido cambiada por una nueva Virgen de escayola pintada. Evidentemente el cambio no habría sido fortuito sino por motivos que quiero obviar por desconocimiento real y por no enervarme por imaginaciones que cada vez son más reales. Pero allí sigue Nuestra Señora de la Atalaya representada de una u otra manera y recogiendo en su regazo a su Hijo y las oraciones que alguien tenga a bien dedicarle. Y contra eso nada cabe.

Así pues, gracias a esas caminatas la descubrí. Y me gusta visitarla de vez en cuando, sobre todo cuando preparo un nuevo Camino de Santiago. Sé que me acompaña. Y me quedará siempre el recuerdo de aquel primer encuentro, la duda de por qué está esa Virgencita allí, el desconocimiento de su historia, su origen y su propiedad, el regustillo de que el lugar se ha convertido en la más sencilla ermita que pueda haber en la Mancha, el saber que puedo visitarla con mochila y bordón cada vez que Santiago quiera, el ver que nunca le faltan flores porque hay  fieles que creen en Ella de verdad y la quieren con el alma y el poder rezarle de vez en cuando. Pero sobre todo me quedará que Nuestra Señora de la Atalaya es una Virgen popular, desconocida y recóndita a la que he ido queriendo poco a poco cada vez más y que por más que cambie su imagen por una u otra causa, incluso si no hubiera ya tal imagen, ni siquiera tal ermita, ni tal lugar, su esencia y espíritu ya está unido por siempre a ese rincón del Parque Natural igual que el amor que le tenemos los que la conocemos. Y esa esencia y ese amor se respira en aquella pequeña ermita al aire libre donde se encuentra Nuestra Señora de la Atalaya. La Atalaya, esa gran conocida. O no.
Nueva imagen de la Virgen de la Atalaya